Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

Aquí el 4to capítulo. Muchas gracias a todos los que siguen apoyándome, seguiré escribiendo incluso si ya no queda nadie en este espacio o si mi corazón deja de latir, lo que suceda primero.

Eso es todo, ¡hasta la próxima!


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Contenido R18, escenas de sexo explícito (no creo que exista un solo capítulo de este fic donde no estén dándose placer de todas las formas posibles, no es queja jsjsjs), universo alterno, los personajes están fuera de sus personalidades del canon, esto se llama OoC (Out of character). Empieza el drama, aquí vamos a tener finalmente sentimientos, acepten un poquito de angustia, solo en este capítulo y el siguiente, prometo que no será demasiado. Ya están advertidos, ahora si a leer.-


.

.

"Sentir es lo más valiente que hay. Requiere agallas".

Sergi Rufi

.

.

—Oye, dijiste que ibas a vestirte como un emo —regañó Eren una vez que Levi subió a su camioneta.

—Cálmate, querido, ¿acaso pretendías que saliera vestido de esa manera de casa? Están nuestros hijos, por todos los cielos, me iban a cuestionar hasta la muerte. Anda, pasemos por tu casa o algún lugar donde pueda ponerme esta ridiculez —indicó señalando la mochila que había llevado consigo.

Eren sintió que le subía un fuerte calor desde el estómago y no, no era acidez.

Su casa quedaba a trasmano del lugar donde estaría el recital, pero ni modo, aceleró para volver y ver a Levi luciendo el atuendo, hacía tiempo no se sentía tan emocionado. Incluso llegó a creer que no accedería a su pedido, de manera que esto era en verdad excitante. Al girarse notó que Levi tenía pintadas sus uñas de negro y fue imposible que no comenzara a inflarse una erección entre sus piernas.

Descendieron y su ex se perdió en el baño, Eren sacó un vino y sirvió en dos copas, estaba algo nervioso. Levi demoró al menos 15 minutos, pero cuando salió Eren quedó impactado. Era mucho mejor que en sus fantasías. Incluso se había esfumado los ojos de una maravillosa manera, por lo que su azul habitual resaltaba, combinaba perfecto con su piel blanca. Se notaba que estaba un poco avergonzado, aunque solo se había puesto un pantalón cargo con bolsillos en las piernas y algunas cadenas colgando, una remera de Metallica con calaveras, una pulsera con púas, parte de su cabello sobre el rostro (¿habría usado fijador?), y un buen par de borceguís completando todo.

—Bueno, ya cumplí.

—Espera, espera, dame un minuto... Quiero saborear esto, estás tan sexy.

—No hables así, pareces un viejo depravado. Además, se nota a leguas que no soy un púber, parece como si estuviera haciendo una especie cosplay extraño, pero a mi edad esto es ridículo —comentó llevándose una mano al rostro para taparse, ese gesto lo hacía ver tierno.

—No, estás... perfecto, mierda, ¿podemos tener un rapidito antes de ir? ¿Eh?

Levi se sorprendió de lo cachondo que se había puesto su ex, se sentía bien, saber que aún tenía el poder de calentarlo así. Sus enormes ojos verdes brillaban cual cachorro que espera por su dueño, hasta era capaz de vislumbrar una enorme cola bamboleándose tras su espalda.

—No, llegaremos tarde. No jodas, vamos al evento y luego cuando todo termine... pues, ya vemos.

—Anda, por favor —dijo acercándose y acorralándolo contra una de las paredes de la cocina.

—No, no quiero ir todo sucio y transpirado —su boca negaba, pero su cuerpo no oponía resistencia.

Eren sabía cómo manejar eso, a Levi siempre le había gustado que le rogaran.

—Por favor, bebé, por favor —suplicó Eren mientras comenzaba a repartir besos por su mejilla, mandíbula y cuello.

—Carajo, Eren, ¿qué eres, un perro en celo, acaso? —refunfuñó, pero siguió sin hacer absolutamente nada para detenerlo o salir de su alcance—. Como sea, tendré que resolver esta situación, no me dejas opción, tch.

Claro que Levi también se había puesto en clima de inmediato, pero orgulloso como era no iba a admitir (al menos no de entrada) que había estado esperando que aquello sucediera antes, durante y después del recital... ¿durante? bueno, quien sabe, a lo mejor si conseguían algún lugar oscuro donde seguir desplegando sus perversiones.

Agarró una de las manos de su ex, metió el dedo índice y medio de Eren en su boca y los llevó profundo hasta su campanilla, a la vez que movía su lengua de manera provocadora, mientras gemía y chupaba con fuerza. Al más alto le salía vapor de los oídos. Luego fue descendiendo con lentitud hasta arrodillarse, soltó su mano y le abrió la bragueta para hacerse con ese lindo pene que alojó en su boca sin otros preámbulos.

Eren estaba rasurado y limpio. Así que no era el único con expectativas altas ¿eh? Cerró los ojos para concentrarse en la sensación de su boca siendo invadida hasta lo más profundo. Era morboso y a la vez estimulante escuchar la respiración pesada de su ex, el peso de su mano sobre la parte posterior de su cabeza acariciando su rapado de manera provocativa y empujando sutilmente, acoplándose al lascivo vaivén. Espesos hilos de saliva comenzaron a deslizarse desde sus labios y se esparcieron perezosamente hasta su barbilla.

La erección de Eren estaba en su punto máximo, sin embargo, esta vez se sentía diferente, la urgencia que normalmente los volvía locos se había esfumado, dándole lugar a un disfrute diferente. Más lento, más intenso, sin urgencias. El recital pasó a un segundo plano, lo único que importaba era el placer que crecía a cada segundo y los iba calentando de manera progresiva. Los sonidos acuosos y sucios no hacían sino incrementar las ganas de gozar. Eren echó su cabeza hacia atrás, gimió con fuerza, sus caderas se movían de manera automática, no era agresivo, ambos estaban acoplados en una sincronía casi perfecta.

Levi lo sacó un momento de su boca y lo masturbó con una de sus manos mientras observaba muy de cerca la consecuencia de sus acciones. Mierda. El maldito de su ex tenía un pene tan hermoso, se dedicó a lamerlo desde los testículos hacia el glande, de manera juguetona, alternando con suaves chupones y sutiles mordidas. Eren tiró de uno de sus brazos para ayudarlo a ponerse de pie y lo desnudó rápidamente de la cintura para abajo. Sus pupilas dilatadas y algunas pequeñas gotitas de sudor le daban un aire increíblemente seductor.

Recostó a Levi en el sofá y abrió los blancos muslos para devolver el placer recibido. El más bajo se entregó por completo, cerró los ojos y dejó sus brazos por encima de su cabeza mientras se entregaba de manera dócil y sumisa. Jadeó con intensidad cuando Eren metió dos de sus largos dedos con facilidad en su anillada entrada, estaba preparado de antemano, así que no hizo falta que lo aflojara. Eren estaba arrodillado entre las piernas de Levi y se permitió contemplarlo a gusto. Quería grabarse a fuego esa imagen, que de seguro reciclaría y utilizaría para autocomplacerse cuando estuviera a solas.

Apoyó la punta de su pene en el pequeño y rosado agujero, pero Levi se incorporó un poco.

—Co-condón...

Claro que era tentador sentirse piel con piel, pero no era muy higiénico, y menos si Eren acaba dentro suyo. Luego estaría muy incómodo el resto de la noche en el recital, si es que iban.

—No te preocupes, acabaré fuera —aclaró el más alto y empujó con firmeza para meter la cabeza de su entrepierna sin darle tiempo a reclamos.

—Aahhh...

La piel de Levi se erizó en sus brazos y nuca, esa sensación era tan abrumadora. Eren se agachó sobre su amante, se afirmó de sus caderas para empujar un poco más, con experticia fue alojándose en la estrecha abertura hasta meterlo por completo. Se detuvo algunos segundos, disfrutando de la sensación y dándole tiempo a Levi de acostumbrarse. ¿Dónde estaban las nalgadas, las mordidas, los sacudones, el ahorcamiento? Esto se sentía casi como... hacer el amor. Aunque no era eso, porque si bien el odio se había aplacado, tampoco podían decir que había amor en ese tipo de actividad sexual... ¿cierto?

No era momento para pensar, solo sentir. Eren buscó su boca mientras lo embestía de manera calmada. Los labios de Levi estaban rojos e inflamados por los roces anteriores, aunque eso no fue impedimento para recibir y dar apasionados besos. Tiró de la remera de su ex para quitarla, porque el calor era notable, además que le encantaba el color y textura de su torso, bronceado y con firmes pectorales que era una delicia acariciar y arañar con sutileza.

Eren estaba seguro de algo, el sexo con Levi era increíblemente más genial que en sus mejores épocas. Quería hacer esto cien veces más, no, mil, mejor un millón.

—Bebé, estás tan delicioso —le ronroneó sobre el oído a Levi y recibió un angustioso gemido como recompensa.

Lamió su oreja y coló dentro su lengua de manera atrevida, mientras el de cabello negro lo comprimía con fuerza debido al intenso gozo que estaba experimentando. No dejaba de bombearlo, y con una de sus manos capturó el miembro de Levi que estaba bastante húmedo en la punta. Comenzó a masajearlo de manera apretada. No pudieron extenderlo demasiado, ambos estaban listos para alcanzar el clímax.

Levi acabó primero y a tiempo Eren alcanzó a sacar su miembro y terminó sobre el blanco y marcado abdomen. Eren cayó sobre su amante, cuidando de no aplastarlo demasiado, y esperaron hasta que sus respiraciones pudieron regularse a un ritmo medianamente normal. Desde esa posición podía escuchar lo acelerado de su ritmo cardíaco, era un sonido hechizante. Levi comenzó a acariciar su cabeza, casi como si lo mimara, a Eren esto lo tomó por sorpresa y a la vez sintió que lo embargaba la melancolía con rapidez. Cuando eran pareja, adoraba que Levi hiciera eso luego de tener sexo, lo reconfortaba y lo relajaba.

El más bajo no lo hacía a propósito, aún estaba un poco aturdido por el reciente orgasmo, fue casi un movimiento mecánico y no tenía idea lo que estaba provocando en su ex. Eren buscó su rostro y lo besó de manera posesiva y entusiasta, lo que le llamó un poco la atención, pero decidió colaborar y disfrutar, después de todo en eso consistían sus encuentros, complacerse mutuamente. Cuando dejaron el sillón, Levi le pidió prestada una toalla, necesitaba darse una ducha rápida. Eren también aprovechó para asearse. Una vez limpios y cambiados, renegó porque su ex había vuelto a ponerse su ropa original.

—¿Acaso creíste que iba a ir a ese show así "disfrazado"? ¿Estás demente? —dijo el otro escandalizado—. Ya te cumplí tu sucia fantasía, déjame en paz. Dios me libre de cruzarme con algún subordinado o colega y me vean en esos trapos —dijo mientras se persignaba.

Eren tuvo que aceptar la decisión, aunque de mala gana, y al fin partieron al estadio donde se llevaría a cabo la presentación.

Accedieron a un sector con asientos en las gradas, no tan cerca del escenario, pero tenían una buena vista y estaban cómodos. Bebieron algunos vasos de fresca cerveza que ofrecían a los espectadores a la vez que cantaban las partes que se acordaban de las canciones, olvidándose las letras por momentos. Eren inventaba las palabras que le faltaban y Levi reía a más no poder. Recordaron viejas épocas, despotricaron de lo rara y extraña que era la música actual y en general la pasaron muy bien. Al salir aprovecharon de comer en los carritos de comida que se apostaban afuera y con los estómagos llenos, regresaron a la camioneta de Eren.

La siguiente semana estuvieron bastante ocupados con sus trabajos y los preparativos para la fiesta de cumpleaños de Falco. No sabían cuando podrían festejárselo de nuevo, debido a que viajaría pronto a otro país, de manera que estuvieron de acuerdo en invitar a todos los amigos y familiares posibles, casi como una despedida previa. Compraron bastante comida, bebidas y contrataron un servicio que los ayudara ese día. Eligieron la casa de Levi para hacer el evento.

"Oye, pervertido", le escribió el más bajo unos días antes del festejo.

"¿Qué pasa, bebé? ¿Quieres que vaya a buscarte y te de lo que te gusta?", respondió de inmediato su ex.

"Cálmate un poco, cerdo. Es sobre la fiesta de Falquito, vendrá tu madre, supongo".

"Sí, no se puede evitar".

"No quiero sus ojos acusadores sobre mí, en la medida de lo posible, así que... solo seamos cautelosos, por favor, además, por los niños, ya sabes".

Eren suspiró y rodó sus bonitos ojos, Levi tenía razón, pero de alguna manera le jodía tener que "esconderse". Pero es que no habían hablado aún de lo que harían de ahora en adelante con el tema de... su relación. Era pronto para decir que podían dar un paso más, así que tenía que ser paciente.

"De acuerdo, lo entiendo, pero cuando estemos solos..."

"Ya veremos".

Con eso era suficiente.

"Por cierto, cerré un importante negocio con el dueño del hotel Charming Gold, vamos a remodelar sus salones, también vamos a construir algunas cosas más, en fin".

"¡Pues, felicitaciones! Deberías pedir que te regalen unos vouchers para el Spa, ese lugar es la gloria y la envidia de todos".

"Bueno, justamente. Me han dado algunos, y además una cena all inclusive para el restaurante. No sé si escuchaste hablar del chef Joan Roca, está dentro del top ten de mejores chefs del mundo, adivina quién va a probar sus delicias".

"Eren... no me restriegues lo bien que vas a comer y disfrutar de esos beneficios, ¿quieres? No seas mala gente".

Su ex decidió enviar un audio:

"No, como crees. Lo que iba a decirte es que, si quieres, podemos ir juntos, tengo pase libre para mi y un acompañante. Tomamos el día de Spa completo, que me vendría bien porque estoy super contracturado. Además, hay baños de barro termal, masajes con piedras calientes y no sé qué otra cantidad de cosas. Luego, nos ponemos bien lindos y vamos por esa cena exclusiva, ¿qué dices, te apuntas?"

Y recibió de inmediato un audio en respuesta:

"¿Qué me consientan de pies a cabeza en uno de los mejores spas de la ciudad y además pueda comer platillos de cuatro estrellas Michelin, gratis? Sería un idiota si te dijera que no".

Eren sonrió triunfal, y continuó con la conversación un poco más.

"Bueno, gratis lo que se dice gratis… ¿si sabes que vas a tener que dejar que te folle cuanto quiera y por cualquier agujero que se me antoje, cierto? Solo para dejar los términos claros".

—Parece que algo bueno está pasando, ¿mmm?

Petra dejó una carpeta sobre el escritorio de Levi, quien, aunque intentó disimularlo, poco pudo hacer al respecto.

—Si, bueno, estoy… comprando una roomba, creo que es hora de evolucionar hacia la tecnología finalmente —intentó mentir.

—¡Bravo! —soltó con demasiado entusiasmo su jefa—. Jamás de los jamases te vas a arrepentir de esa inversión. Tengo tres, deja que una experta te ayude, presta aquí —dijo apuntando con la mano a su celular—. Yo te diré cual es la mejor, donde vas a conseguir un super descuento y cómo deberías abonar.

Todo era culpa de Eren, ¿qué hacía enviándole mensajes indecentes a media mañana? Maldita sea, ¿y porqué a su jefa le encantaba meterse en sus asuntos personales?

La mujer vio el titubeo en su subordinado y enseguida captó lo que sucedía.

—Tú no estabas comprando una roomba, Ackerman. Dime ya mismo en qué andas.

Suspiró derrotado y decidió ser sincero.

—Hay un… "prospecto" que me ha invitado a un día de spa y cena lujosa, eso.

—Alabado sea Belcebú, era hora de que encontraras una gelatina para roer.

Detestaba las expresiones "pícaras" de su jefa. Eran extrañas y siempre tornaban el ambiente muy incómodo, especialmente por sus comparaciones con comida que no sonaba para nada deliciosa. ¡Una gelatina no se podía roer, por todos los santos!

—¿Y? Cuéntame, ¿ya le probaste la morcilla?

De las cien maneras que existían en el mundo para ponerlo rojo como camarón hervido en dos segundos, esta era una.

—Me encantaría soltarte el chisme completo, Petra, pero no olvides que está pendiente el análisis del litigio de Summers, y tenemos que entregarle un informe al directorio dentro de dos horas. Estoy en plena corrección.

—Es lógico —dijo la mujer sin inmutarse—, pero bien que te estabas haciendo tiempo para responderle a esa lata de lomito de atún que te estás curtiendo, ¿eh?

—Es un hombre muy… ardiente, si —soltó para que lo dejara en paz de una vez.

—¿Más de veinte o menos de veinte? —continuó indagando mientras con sus manos hacía un espacio invisible, que por el movimiento era obvio que se refería a cuanto le medía la entrepierna a su amante.

—Uh, creo que utilizaré mi derecho al silencio esta vez —respondió tratando de sostener una sonrisa por demás falsa.

—Bueno a veces el largo no es lo importante, sino el grueso. Para mi lo ideal es el tamaño de un frasco de mermelada. La de sabor arándanos de la marca Frutales Libres, para ser más precisa.

Levi enarcó una ceja y le costó un mundo salir del horrible silencio que se había producido luego de tremenda confesión.

—Ok. No voy a indagar sobre como terminó un frasco de mermelada dentro de tu boca, porque para gustos colores, no juzgaré preferencias. Ahora, si me disculpas, necesito terminar este informe.

—Claro, claro, después me cuentas, campeón —fue lo último que dijo y al fin se fue.

Levi respiró aliviado. Revisó su celular donde Eren ya le había enviado la fecha y la hora para el encuentro, era dentro de dos días. La verdad le encantaba la nueva propuesta, hacía rato estaba pensando en ir a un centro de masajes con Hange y mimarse un poco, pero el Hotel Charming Gold eran palabras mayores. Fue inevitable no estar de un fantástico buen humor durante toda la mañana.

El día del encuentro Levi eligió el mejor traje que tenía, fue a la peluquería, utilizó su mejor perfume, y en general le puso bastante ganas. Cuando Eren pasó a buscarlo ambos quedaron asombrados al verse, ni para cuando se habían casado, hacía quince años, se habían esmerado tanto.

Fue un día inolvidable. Recorrieron el spa y disfrutaron de casi todos los servicios, empezando por un masaje de cuerpo completo, complementando con un tratamiento de piedras calientes, un baño de barro termal, limpieza de cutis y finalmente media hora de sauna seco y luego húmedo (donde fue inevitable que se pusieran traviesos ya que estaban desnudos debajo de una diminuta toalla).

Luego tomaron una breve merienda en una de las mejores habitaciones del hotel, iban a tomar una siesta para estar despabilados en la cena, pero terminaron teniendo sexo apasionado y fogoso sobre las sábanas blancas de 800 hilos. A tiempo pudieron ducharse, entre más caricias y halagos, volvieron a vestirse de gala y disfrutaron de una de las mejores cenas de sus vidas. Todo hubiera sido perfecto sino fuera porque Levi se cruzó con un conocido que de seguro abriría la bocota, pero bueno, ya se encargaría de ese tema más adelante.

Bebieron más de la cuenta y un poco ebrios pasaron toda la noche juntos. La verdad es que estaban agotados por todas las actividades del día, por lo que solo hubo unos cuantos besos y refriegues antes de quedar completamente dormidos. Cuando Levi despertó al día siguiente se sorprendió del enorme ramo de rosas blancas que Eren había pedido para él. Luego lo escoltó a su casa, sus hijos estaban ocupados por lo que aprovecharon para follar de una manera bastante bestial por un buen rato, antes de separarse. Ese mismo día Eren fue a cenar con Armin, y el nuevo novio de su amigo, un francés que no hablaba una sola palabra de castellano.

—¿Y? ¿Cómo van las cosas con Levi? —indagó el rubio una vez que les sirvieron la comida.

—Más que bien. Hice lo que me dijiste, fuimos a citas y la pasamos muy bien. Será que estuve saliendo con gente demasiado joven, pero hacía mucho tiempo que no me sentía tan cómodo y a gusto con las conversaciones. A nivel físico nos entendemos más que bien, nos complementamos. No tengo nada para reprocharle, nada.

—¿Entonces? ¿Lo vas a admitir o seguirás negándolo?

El de ojos verdes masticó un bocado de su cena por un buen rato antes de dar una respuesta definitiva.

—Me gusta, es un hecho. Y aunque nos conocemos desde hace mucho, y ya somos cuarentones, me siento como un estúpido púber que no sabe como confesarse.

—Wow, más lento velocista. Antes de ir a por el premio mayor, creo que sería mejor que lo conquistes, tal vez todo está muy claro para ti pero no sé si por allá sucede lo mismo. Date un poco más de tiempo, y comienza a hacer cosas que dejen más que claro que tus intenciones son más serias.

—Bueno, lo invité a cenar varias veces, como te dije, tuvimos citas, el sexo es cada vez mejor, ¿qué más puedo hacer?

—No está mal, todo lo que estás haciendo es genial, pero es muy común. Es algo que hace cualquier pareja del mundo. Ustedes ya se conocen, utiliza ese conocimiento a tu favor. ¿Qué eres capaz de hacer por él que nadie más haría o que nadie más sabría hacer?

¿Algo que solo él pudiera hacer por Levi? El resto de la semana estuvo pensando mucho en eso y reflexionando. Finalmente, la inspiración le llegó la mañana del viernes, justo después de bajarse de la cinta para correr. ¡Sabía perfectamente qué podía regalarle que dejaría a Levi muy impresionado! De inmediato se puso manos a la obra.

Mientras empezaba con los trámites desde su notebook, le llegó un mensaje del susodicho, sonrió antes de abrirlo, ¿acaso estaban conectados psiquicamente?

"Querido, pervertido. Procedo a informarle que tiene cita declaratoria esta tarde a las 19 horas en mi casa. No puede negarse o faltar, bajo pena de apercibimiento penal. Atentamente, departamento de sanidad y justicia".

Se rió cerca de tres minutos antes de poder responderle.

"Oh, ¿y de qué se me acusa exactamente?".

"Dosis insalubres de lujuria y lascivia. Usted es una amenaza para la humanidad. Alguien tiene que sacrificarse para mantener esos niveles normales. Tch, tendré que ser yo".

"Pero que espíritu más noble y abnegado resultó ser. No quiero meterme en problemas judiciales, supongo que no tengo más opción que confirmar mi asistencia".

Levi sonrió triunfal. La verdad es que Eren había sido el que había organizado las últimas salidas, quería compensarlo por ese grandioso día en el hotel de lujo... y porque estaba más caliente que picaporte de sauna.

Había comprado lencería muy provocativa, demasiado audaz, al menos para su tranquila forma de ser. ¿Qué lo empujaba a comportarse de esa manera? Bueno, era placentero pero, además, quería volver loco a Eren, quería verlo babeando por él, que le suplicara que lo dejara cogérselo, que no pudiera pensar en nadie más que él. Sí, era posesivo, y solo quería asegurar el interés de su ex ya que tenía a ese bellísimo chico Floch revoloteando alrededor. Tal vez el joven tuviera mejor cuerpo que él, pero nadie le iba a ganar en experiencia, sabía perfectamente qué cosas hacer para tener a Eren comiendo de su mano. ¡Y por supuesto que utilizaría todas las artimañas posibles! Buscó en su galería el corto video que se había editado la noche anterior y se lo envió sin pensárselo mucho, junto al siguiente mensaje:

"Spoiler alert: Vas a ponerte duro. Contenido no apto para abrir en el trabajo, se recomienda el uso de auriculares".

Eren dejó todo lo que estaba haciendo y vinculó su celular a la pantalla de su notebook para poder tener una mejor visión del archivo enviado. Su corazón latía extremadamente rápido. Cuando el video echó a andar quedó en shock. Conocía cada centímetro del cuerpo de su ex a la perfección, sin embargo, la situación, la actitud de Levi, la vestimenta... simplemente se quedó sin palabras. La edición era algo tosca, pero eso no importaba, porque lo que realmente impactaba era el contenido.

No aparecía el rostro de Levi, y solo se lo veía de la cintura para abajo. El ángulo de la cámara del celular lo enfocaba sentado en su cama, con las piernas cruzadas, vistiendo solo un par de medias de red y unas botas cortas con tacón fino, todo en color negro. Sus manos estaban enfundadas en unos guantes de terciopelo, negros también, y se acariciaba de forma sugestiva las piernas. El video no duraba más de dos minutos, pero iba al punto. Levi resoplaba y gemía de forma muy erótica, suave y rítmica, a medida que se acariciaba. Hasta que se ponía de pie.

Eren se mordió el labio inferior y una de sus manos fue directo a su pene que estaba inflamado para entonces. Su ex posaba con una faldita de cuero con tablas que apenas le cubría el pequeño pero sabroso trasero. Se giraba, dándole la espalda a la cámara y se agachaba con lentitud, haciendo que la falda subiera, revelando más y más centímetros de deliciosa piel. Tenía una liga roja en una de sus piernas, pero lo más llamativo es que la ropa interior era diminuta, una tanga que se perdía de manera indecente entre los pálidos glúteos. Y sobre uno de los cachetes escrito con delineador negro se leía: "Soy tu puta, Eren". Tuvo que detener el video para clavarse una furiosa paja aprovechando que aún estaba en la privacidad de su casa. Cuando al fin su mano derecha quedó llena de espeso y blanco semen, se limpió y procedió a responderle. Quería ir ya mismo a buscarlo, pero Levi estaba trabajando, ni modo, se tendría que aguantar hasta la tarde noche.

Levi jamás confesaría que le llevó cerca de seis horas realizar el dichoso videíto, que tuvo más de doce intentos fallidos, que le costó un mundo escribir sobre su nalga para que se pudiera leer bien frente a la cámara (casi que tuvo que hacer contorsión para lograrlo), que la ropa le había costado una pequeña fortuna y que estuvo a un paso de darse por vencido. Como sea, había valido la pena cuando su ex le envió una foto de su mano llena de su reciente corrida.

—Dios, ¿me estoy conviertiendo en un depravado? —susurró para si mismo.

Salió temprano del trabajo y acomodó todo en su casa para el encuentro. Se sentía bastante excitado, realmente esperaba que su ex lo follara fuerte sobre la encimera de la cocina... de nuevo. Su trasero estaba listo, para no perder el tiempo, y si bien no estaba usando la faldita, si se había colocado la tanga negra y las medias de red, decisión que fue aplaudida por su ex, que cuando lo vio así se le tiró como puerco a las patatas.

Lo que no pudieron anticipar fue la llegada de Isabel, que no les dio tiempo de tener ni una sola ronda, porque cayó apenas unos minutos después de la entrada de Eren. Antes le había dicho a Levi que se iba a pasar el fin de semana a casa de su novia, había armado una mochila grande y había partido temprano en la mañana, pero al final habían tenido una feroz pelea que había provocado su regreso.

A Levi casi le da un infarto, no los descubrió por un pelo. Pero ser un padre responsable estaba antes que la putería, de manera que ambos trataron de consolarla y terminaron pidiendo una pizza vegana tamaño estadio para comer frente a la TV, mientras miraban una serie sobre misterios sobrenaturales. Luego de dos capìtulos muy interesantes, y con el corazón un poco más calmado, el cerebro de Isabel comenzó a notar ciertos detalles extraños, demasiado extraños.

—Papi —le dijo a Eren mirándolo desconcertada—, ¿cómo es que viniste a casa sin avisarme antes?

—Bueno, en realidad pensé que estarías aquí, así que solo vine. Llámalo una corazonada.

—Pero tú nunca vienes sin avisarme primero. Ya sabes, porque ustedes no suelen soportarse y eso —comentó mientras se sentaba más erguida y observaba a uno y otro.

—Mira Izzie, tu padre y yo hemos conversado un poco en estos días, por mensaje quiero decir —respondió Levi tratando de mantener la calma—. Llegamos a la conclusión que es necesario ser tolerantes con el otro. Después de todo somos familia, nos guste o no. Y además, porque estamos planeando la próxima fiesta de cumpleaños de tu hermano que, dicho sea de paso, voy a necesitar de tu colaboración.

—¿Será que al fin maduraron de una vez? —se burló la chica.

—Supongo —acotó Eren.

—Es que... realmente es algo tan extraño que ustedes conversen por su cuenta, que estén en el mismo lugar, a solas y sin haberse matado. Si lo pienso mejor es algo tan fuerte, que no sé si sea bueno o malo —dedujo entre risas nerviosas.

—Algún día tenía que suceder, es así. Decidimos hacer una tregua, eso es todo. Bien, ¿alguien quiere postre? —ofreció Levi refregándose las manos.

—¿Que hay? —preguntó el de ojos verdes.

—Helado de vainilla, vegano por supuesto.

Eren hizo una mueca de asco que provocó risas en su hija.

—Lo siento, su alteza, mi humilde morada no es un centro de postres normales desde que izzie ayuda en las compras del supermercado —soltó Levi en tono sarcástico.

—¿Estás completamente seguro no hay otras opciones más deliciosas que me puedas ofrecer?

Levi miró a Isabel que a Dios gracias se había distraído con unos mensajes que justo le llegaron a su celular, y luego miró a Eren de manera fulminante. ¿Cómo se atrevía a coquetearle así? Su ex se encogió de hombros como pidiéndole disculpas.

—¿Y si mejor pedimos yogurt helado con frutas? —ofreció el más alto—. Yo pago.

—Me encantaría, pa, pero... acaban de invitarme a una super fiesta —chilló Isabel y se puso de pie de un salto—. Iré a prepararme, ¿me puedes llevar, papi?

—Claro, tesoro —aceptó Eren con una sonrisa.

Apenas subió las escaleras el más alto quiso abalanzarse sobre Levi que se alejó todo nervioso. Se hablaron entre dientes.

—¿Qué te pasa? No podemos.

—Anda, un poquito, va a demorar, ya sabes como es.

—¿Un poquito de qué? ¡No! Lo único que me faltaría es que ella note que alguno está duro, ¡no, no, de ninguna manera!

—¡Ugh! Está bien —aceptó Eren cruzándose de brazos bastante molesto—. Pero la dejo y te vengo a buscar, esta noche no te vas a salvar.

Dicho lo cual estiró su brazo y capturó a Levi del cuello, sin llegar a ser violento, pero con bastante fuerza. De inmediato el de cabellos negros sintió una corriente de calor atravesarle el cuerpo.

—¿No que eres mi puta? —le recordó Eren con la voz contaminada de vicio.

Levi no pudo responder porque la puerta de entrada se abrió, dando paso a Falco, el que tenía expresión de estar visiblemente agotado. Por supuesto que ambos se alejaron a la velocidad de la luz.

—¿Papá Eren? ¿Qué haces aquí? —dijo el chico con notable confusión y luego miró a Levi quien estaba petrificado.

—Bueno, tu hermana se peleó con... Susana

—Sara —corrigió Levi.

—Sí, Sara, y, eh, le estábamos dando contención, y ahora se va a una fiesta porque... ya conoces a tu hermana, así que voy a llevarla. Por cierto, hola, ¿no?

—Sí, lo siento. Hola, papá —dijo el joven acercándose a recibir un abrazo—. Es solo que es algo extraño verte aquí, me refiero a solas con papá Levi.

—Está todo bien, hijo, no te preocupes —acotó el más bajo cuando pudo encontrar su voz—. ¿Te quedas?

—Uf, si, necesito relajarme y que me consientan. ¿Quieres ver conmigo la serie de robots que te recomendé de Netflix? —dijo Falco con sus ojos brillando y Levi supo que estaba condenado.

—Claro que si, campeón.

—¿Y me harás panqueques con frutos rojos y crema?

—Por supuesto.

—Ah, genial, te amo, pa —dijo abrazando a Levi—. Iré a ducharme y luego bajo.

Una vez que su hijo se perdió escaleras arriba ambos pusieron una expresión de franca decepción mientras suspiraban con dramatismo.

—Bueno, es oficial, se arruinaron los planes. Te escribiré mañana después del almuerzo, ¿te parece? —consultó Eren.

—De acuerdo, a la noche tengo planes con Hange, veré si puedo hacerme un tiempo libre antes. Por cierto —dijo girando y encaminándose a la cocina—. Un pequeño incentivo —Se desprendió el pantalón y lo bajó rápidamente hasta mitad de sus nalgas mostrándole a su ex todo lo que tenía preparado.

—Tú eres... en verdad malvado, ¡maldición!

Levi sonrió de manera pícara y se puso a preparar la masa de los panqueques para su hijo.

Eren e Isabel partieron, y si el de ojos verdes pensaba que ya había pasado todo el peligro, estaba equivocado, Isabel no era ninguna boba.

—¿Y... desde cuando se llevan bien ustedes? —preguntó la chica de manera casual, mientras su padre manejaba al otro lado de la ciudad.

—Mmm, no hace mucho. Desde que Falco dijo que se iba del país, más o menos desde allí.

—Ah. ¿Así de la nada se empezaron a llevar mejor?

—Ajá.

—¿Y ya se habían encontrado a solas antes?

—Tesoro, ¿qué es exactamente lo que quieres saber?

—¿Ustedes están teniendo un amorío a escondidas? —preguntó con una sonrisa enorme como el gato de Cheshire.

Eren se mantuvo en calma y miró a su hija de soslayo.

—Izzie, mi bombón, mi caramelito de miel, te amo tanto, pero tanto, pero solo sabe Dios como es que tienes una mente tan retorcida, mi cielo. ¿Por qué diantres yo tendría un amorío con tu padre de todas las personas disponibles que hay en este mundo? ¿Mmm?

—Porque conozco a la perfección cuando usas esas miradas coquetas, yo también las heredé, ah, y porque tu camioneta estaba estacionada en casa justo el día que yo había avisado que iba a estar ausente durante toooodo el fin de semana. ¿Casualidad? No creo.

—¿A quién le avisaste? Porque a mi no —contestó Eren haciendo un esfuerzo sobre humano para mantenerse cool y tranquilo—. Además, bien sabes que yo salgo de la oficina después de las seis, tengo testigos, así que cuando tu llegaste yo no llevaba más de cinco minutos ahí. Ya estás creándote películas de la nada, corta con eso.

—Ahg, acabo de ser consciente que les arruiné el encuentro. Lo siento, papi.

Eren largó una risa corta y poco amable.

—¿Quieres dejar de crear ideas conspiranóicas completamente alejadas de la realidad? Esto es ridículo.

—Ahora que lo pienso mejor, papá dijo que estaba saliendo con alguien, pero no quiso decirnos su nombre, de hecho no revela ni un solo detalle de nada al respecto. Es lógico que si eres tú, él no puede admitirlo, todas las piezas encajan.

—Izzie, cariño. Te diré una cosa. ¿Servirán cincuenta dólares para que no volvamos a hablar de este tema, por favor?

—Cien.

—Hija de la... Ok, ok, cien dólares y me dejas en paz, ¿si, tesoro?

—Claro, papi.

Soborno, la última opción de los desesperados. Los siguientes diez mintuos hubo paz, hasta que su hija abrió nuevamente la boca.

—Aunque a lo mejor no eres tú, tal vez papá tiene ardientes encuentros con alguien más. ¡Oh, por Dios! No debería hacer esto, pero te juro que te morirías si supieras lo que dijo papá de ese amante que se consiguió ahora. La tía Han y yo quedamos perplejas.

—¿Qué dijo? —preguntó sin poder evitar la curiosidad.

—Ups, lo siento, me habías pedido que no hablara del tema, ¿verdad?

—Dame un respiro, joder. ¿Qué fue lo que dijo tu padre del amante que tiene ahora? Ya suéltalo.

—¿Porqué quieres saber?

—Porque soy un chismoso sin remedio, ¿ya estás satisfecha?

—De acuerdo, te lo contaré, pero antes debes decirme la verdad, ¿papá y tu están teniendo un fogoso romance secreto?

—Basta, Isabella.

—Tch. No lo negaste.

Eren decidió hacerse el tonto y no decir más nada. Poco después llegaron al lugar de la fiesta. Le dió los cien dólares y su hija le dejó un beso en la mejilla, antes de bajarse de la camioneta soltó con tono pícaro.

—Papá dijo que su amante era genial y que la química era increíble, está todo entusiasmado. Y solo para que sepas, se ven muy bien juntos, adiós.

Eren rodó sus ojos y luego terminó riendo. Él también pensaba que se veían bien juntos.

Al día siguiente fue imposible encontrarse por la tarde, debido a que Falco había llamado amigos para hacer una barbacoa y Levi lo estuvo ayudando. Quedaron en encontrarse por la noche, después de la cena con Hange. Levi le avisaría y tomaría un taxi a casa de Eren, que era más segura que la suya.

Hange había citado a su amigo en un conocido restaurante, de tanto en tanto salían a cenar y solían frecuentarlo. Pero que ella hubiera propuesto el encuentro de manera tan espontánea de seguro no eran buenas noticias, y lo confirmó apenas se sentó a la mesa al notar el semblante de molestia de ella. De seguro tenía que ver con ese incidente que había sucedido un par de días atrás.

—Levi, tenemos que hablar —soltó con rudeza, siquiera antes de saludar.

—Ho-hola, Han. ¿Mmm? ¿Sobre qué?

De nada servía esquivar el bulto, había sido descubierto, y por la persona menos esperada.

La semana anterior había aceptado spa y estadia en un muy lujoso hotel, todo a cargo de Eren, claro estaba. Tan entusiasmado fue, que ni pensó por un momento que estaban exponiendose, paseando así a la vista de toda la ciudad, especialmente en un lugar que era bastante frecuentado por su círculo de conocidos. Ya habían tenido una dura advertencia de su ex suegra, la siempre hermosa Carla, y lo siguiente fue peor aún. Mientras cenaban y se reían mucho de chistes estúpidos que Eren hacía sobre la decoración del lugar, a Levi le tocaron el hombro por detrás y cuando se giró... solo dios sabe cómo es que no cayó desmayado ahí mismo.

La persona que trataba de llamar su atención era nada más y nada menos que su ex, el más reciente, para mayor precisión. El señor Erwin Smith, que además era muy cercano a su mejor amiga Hange, y eso no se terminaba ahí, porque este hombre conocía perfectamente a Eren, sabía quien era y qué representaba en la vida del de cabello negro.

—Levi...

—Oh, E-Erwin, que sorpresa, si, mmm...

El alto y fornido rubio levantó la mirada y se encontró con la de el otro ex, que si bien no era agresiva tampoco era muy amistosa. De inmediato volvió sus enormes ojos azules a Levi, como pidiéndole una explicación. No la merecía, ellos había terminado su relación hacía un par de meses, pero de todas maneras lo exigió mirando a uno y a otro de manera insistente.

—Te presento a Eren Jaeger —explicó Levi sin dar más información sobre qué hacía ahí con su ex—. Eren, te presento a Erwin.

Ambos se estrecharon las manos y luego de una pausa incómoda, el hombre decidió hablar.

—Bueno, los dejo, no quiero interrumpirlos, se nota que la están pasando bien. Solo quería saludarte —soltó el rubio con una fantástica sonrisa falsa que Levi detectó de inmediato—. Ya te escribiré en estos días, Levi, espero estés bien, adiós.

—S-sí, adiós, Erwin.

Una vez que el hombre se alejó de la mesa, Eren llenó la copa de vino de Levi que había quedado vacía y lo observó unos segundos antes de preguntar.

—¿Ese elefante rubio, quién es?

—Carajo —soltó Levi con molestia mientras bebía un sorbo largo del líquido carmesí—. Esto es un jodido problema.

—¿Quien es?

—¿Qué? Ah, si, él es, bueno, es mi ex novio.

—Ah, creo que Isa lo mencionó una vez, dijo que era un pedante que se las daba de sabelotodo, que tenía cara de nazi, y que le gustaba eructar en la mesa.

—No, él nunca... y no es nazi, no importa, de todas maneras ya no tengo nada que ver con él.

—Entonces, ¿porqué sería un problema?

—Es amigo íntimo de Hange.

—¡Diablos! —se quejó Eren al darse cuenta.

—Lo sé.

—Bueno, yo pude convencer a mi madre, y la situación era mucho peor que una simple cena, de seguro tú podrás con tu amiga, ¿verdad?

Levi tragó duro, no estaba tan seguro de poder lidiar con Hange.

—Tú sabes sobre lo que tenemos que hablar.

—Disculpa, estoy algo perdido, ¿sobre qué sería exactamente?

—Sobre la persona más tóxica de tu vida.

—¿Ah?

—Levi Ackerman, basta de hacerte el tonto —amonestó cruzándose de brazos y mirándolo enojada—. ¿Qué hacías cenando con ese pendejo, se puede saber?

—Nada del otro mundo, Han, necesitábamos hablar sobre el viaje de Falco y sobre Isa que se va a la capital el año que viene. Ya sabemos que no es nada seguro hacerlo en su casa o la mía porque nos ponemos a discutir si estamos a solas.

—Levi... no me mientas —y esta vez la mirada de su amiga estaba teñida de decepción—. Estaban cenando en uno de los lujares más lujosos de la ciudad, que las cenas se consiguen solo con meses de reserva, que los platos no bajan de los quinientos dólares cada uno, eso no era nada casual.

El hombre sintió que algo se retorcía en su pecho y soltó un suspiro largo, cansado de poner mentira sobre mentira.

—Han, te diré todo, hasta el más mínimo detalle, pero debes jurarme que esto quedará entre nosotros y que no le dirás una sola palabra a Isa, por favor, te lo pido por lo que más quieras.

—Y encima con demandas.

—Hange, por favor.

—Más te vale que me cuentes todo, Levi, toooodo, no me vuelvas a mentir porque no te voy a dar otra oportunidad de hacer las cosas bien, ¿has entendido? Te puedo perdonar muchas cosas, pero que me mientas: ¡No!

—Lo sé, me siento muy mal te lo juro.

—Ahora, larga todo.

Levi le pidió al mozo una cerveza, necesitaba un poco de valor para sincerarse con su amiga.

—Eren y yo...

—Eren... tu ex, el hijo de puta más grande de este planeta según tus propias palabras, Chernobyl, el innombrable, el promiscuo desgraciado bisexual.

—Oye, nunca usé la palabra bisexual ncomo un insulto. ¿Me vas a dejar que te cuente o no?

—Ya lo sé todo, te lo estás comiendo. Con lo que me contó Erwin me quedó más que claro. ¿Cómo pudiste?, ¿con él de todos los disponibles?

—No lo planifiqué, ¿sabes? Solo se... se dio.

—Sí, es muy lógico, todos los días nos caemos accidentalmente en las pollas de nuestros ex, es así, inevitable.

—Han, vamos.

—¿Vamos qué? ¡Vamos, tú, Levi! ¿Por qué? ¿Por qué con él?

—Folla fantástico, ¿ok? ¿Eso es lo que querías escuchar? No paro de venirme desde que me empieza a tocar hasta que se termina el encuentro, ¿qué más quieres saber?

Levi sintió que se le helaba la nuca cuando hubo un enorme silencio alrededor, varias personas de las mesas cercanas los miraban de reojo y la cara de asombro de Hange era un poema. Su amiga tomó su copa y bebió un largo sorbo hasta que la gente comenzó a conversar de nuevo, recién entonces acercó su torso a su amigo y hablaron en voz más baja.

—No entiendo, ustedes se odian, se aborrecen, no pueden permanecer en un mismo lugar sin estar tirándose dardos envenenados, ¿cómo sucedió?

—Ya te dije que no lo planificamos. Pasó que teníamos que reunirnos en casa, ese día que Falco nos contó de su gran proyecto de vida en otro país, Isabel le dio mal el horario, lo hizo venir dos horas antes, o una, no recuerdo bien, lo cierto es que cayó a casa y los niños aún no llegaban.

—Ya no son niños, pero bueno, no importa, sigue, ¿que pasó?

—¿Qué podía pasar? Comenzamos a discutir a todo dar, él me provocó, tomó jugo directo del cartón, criticó mi comida, y, y, en fin, como sea, en un momento me enojé tanto que le arrojé algo por la cabeza, él me agarró del cuello y-

—Espera, espera, ¿qué? ¿Dices que intentó asfixiarte?

—Sí, no... bueno no al punto de... algo como eso, como sea, no tengo muy en claro en qué momento empezamos a... era mucha adrenalina y en algún punto eso se distorcionó, no lo sé.

—¿Cómo que no lo sabes?

—Todo fue tan rápido y tan intenso, terminamos teniendo sexo de la forma más salvaje que yo recuerde haberlo echo alguna vez en mi vida, y eso fue... eso pasó.

—No me jodas, es demasiada información para procesar. ¿Empezaron a madrearse mutuamente y terminaron follando? —Levi asintió y corrió la mirada incómodo, hablar del tema no aclaraba las cosas—. Ok, ¿y luego qué?

—¿Qué de qué?

—¿Cuántas veces más sucedió?

—No, no volvimos a pelear después de eso, de hecho ni siquiera hemos vuelto a discutir ahora que lo pienso.

—No me refiero a discutir, me refiero a tener sexo.

—Oh, eso. No sé, no llevo la cuenta, un par de veces más... supongo.

—No trates de hacerte el desmemoriado porque te conozco como si te hubiera dado a luz, Levi. Dime la verdad o te juro que tendremos un gran problema aquí.

—No lo sé, fueron, uh, seis o siete veces más, algo así.

—Maldición, vas a volver con esa bestia.

—¿Qué? Momento, jamás dije que volveríamos, es solo sexo, tenemos buena química, es divertido, es grandioso, pero es solo eso.

—Y yo tengo dos años y aún tomo biberón.

—Han...

—Mi mejor amigo, Levi Ackerman, el Levi que yo conozco, no tiene historias casuales.

—Si, las he tenido, he salido con personas con las que no he llegado a ninguna parte.

—Tuviste citas, y jamás llegaste a tener sexo, solo con Erwin, y él fue tu novio oficial.

—Dame un respiro, santo cielo.

—No, no te daré nada, por algo lo estuviste ocultando, porque si fuera tan casual y sin importancia me lo hubieras dicho sin dudar.

—No te lo dije justamente porque sabía que harías una escena. Ponerte toda dramática, regañarme a más no poder, juzgarme.

—Oh, perdón por preocuparme por tu integridad sentimental, discúlpame por intentar ser tu amiga e impedir que cometas una idiotez como la que ya cometiste, SIETE VECES.

—¿Lo ves? Tengo razón, sabía que esto resultaría de este modo.

—Ah, no, ahora me vas a escuchar, Levi. Después de ser tu confidente y aguantar tus lamentos durante cinco años por un hijo de puta que te hacía la vida imposible, quieres que te felicite porque por un buen polvo vas y le das todo de nuevo.

—Basta, Han, no es así.

—¿No es así?

—No.

—Entonces explícame, ilumíname con tu sabiduría, ¿cómo es la relación que tienes con ese monstruo, eh?

—Solo es sexo, ¿qué es tan complicado de entender?

—De acuerdo, te creo —dijo mientras tomaba su móvil y lo manipulaba, Levi la miró de reojo—. Dices que es algo casual, que tienen buena química y que es solo eso. Perfecto, entonces vamos a hacer lo siguiente. Acabo de enviarte un contacto, lo conoces, lo viste una vez en mi última fiesta de cumpleaños.

Levi tomó su celular, suspiró y abrió la aplicación de mensajes. Enarcó una ceja.

—¿Farlan C?

—Te estoy pasando su Instagram. Tremendo potro que es, rubio natural, alto, musculado, ojos celestes claros, cuerpo de dios griego, simpático, super amable y además le gustas. Hace mucho que quería salir contigo, pero en ese momento estabas con Erwin y no le dije que te escribiera cuando rompiste porque pensé que había que darte tiempo a que te recuperaras. Listo, escríbile, estoy segura que si lo invitas a tomar algo aceptará de inmediato. Es completamente tu tipo.

—¿Qué, qué significa todo esto? ¿Adónde quieres llegar?

—Puedes tener algo casual con él, antes de que te enrolles con ese inservible de tu ex. Cortalo, de cuajo, dile que que no vas a verlo más, y escríbele a Farlan.

—Ni siquiera sé si funcionaría con este chico, es un completo desconocido.

—No lo sabrás si no pruebas. Dijiste que con el innombrable no tienes más que una conexión carnal, bueno, listo, busquemos un reemplazo más saludable. Es como cambiar tocino frito por una manzana.

—Esto es absurdo.

—¿Por qué? Te estoy dando una solución, te estoy ofreciendo una carne magra grillada en su punto para que dejes de comer la mierda que es tu ex.

—¿Y qué tal si no funciona?

—Bueno, si no pruebas no puedes saberlo, a lo sumo te darás cuenta que no son compatibles, entonces buscamos otro y listo.

—Yo no... no ando saltando de cama en cama, no lo haré.

—Deja de mentirme y principalmente deja de mentirte a ti mismo, entonces. ¡Y una mierda que lo que haces con tu ex es casual, porque no lo es!

—Tampoco me acostaré con cien tipos al mismo tiempo, Han.

—Solo es otra opción, UNA, el que está dramatizando ahora eres tú. Corta esa estúpida relación con Eren, ahora mismo. Soy tu amiga y te diré todo lo que pienso al respecto. Aquí hay mucho más que solo sexo, sé honesto. Y no me jode que tengas sentimientos, Levi, somos seres humanos, pero lo que en verdad me jode es que tú estás creyendo que esto es una historia de Disney, que estás encontrando al príncipe de tus sueños, cuando en realidad solo eres la diversión del momento para ese idiota —el hombre miró a su amiga, el apetito se le cortó por completo—. Ojalá no sea como lo presiento, de verdad no quisiera que sea así, pero lo conozco y tú también lo conoces. Ese tipo se acostó con media ciudad, cada vez que puede le cae encima a alguno o alguna, y cuando se canse de ti ¿qué va a pasar?

—¿Por qué asumes que él se va a cansar? Yo también puedo cansarme, ¿sabes?

—Cuando se separaron, ¿quién fue el que se quedó esperando que volviera? Lo esperaste por años, años, yo estuve a tu lado, yo te escuché, yo te acompañé a tus terapias, ¿y ahora le vas a dar la oportunidad de que te haga de nuevo lo mismo? ¿Tú que crees que hace él en estos momentos? ¿Crees que si tiene oportunidad de follar con alguien más le dirá que no porque lo está haciendo contigo?

—Detente, Han, de verdad, es suficiente.

—Lo siento. No quiero ser cruel contigo, ni revolver en tus heridas, pero alguien debe hacerte entrar en razón. Porque cuando él te lastime, seré yo la que va a estar a tu lado alcanzándote los pañuelos para secar las lágrimas, y más le vale que no vuelva a lastimarte, porque te juro que voy a ir y le voy a incendiar su puta camioneta.

Ambos se quedaron un rato largo en silencio, Levi tenía un nudo en la garganta. Estaba molesto con Hange pero a la vez sabía que le decía esas cosas por su bien. ¿Y si era así? ¿Y si para Eren era una diversión más del montón? Pensó en ese jovencito pelirrojo que andaba detrás de su ex, ¿qué le impedía tener algo con otra persona? Le dolió el pecho, entonces, ¿no era algo casual? ¿Se había estado mintiendo a él mismo?

—Deja de encontrarte con él, hazlo por tu bien, amigo. Lo pasado, pisado. Diviértete, sal de nuevo con Erwin o con cualquier otro que te guste. Eres tan lindo, inteligente, independiente, puedes tener al hombre que quieras, pero él no, no vuelvas a tropezar con la misma piedra.

Una vez que la cena terminó, pagó su parte y salió para tomarse un taxi. Cuando el chofer le preguntó la dirección a la que se dirigía dudó en responder, pero al final terminó yéndose a su casa. Apagó su celular cuando vio que ingresaban mensajes de su ex, no quería mentirle a Eren, le dolía la cabeza, necesitaba enfriarse y pensar bien las cosas. Se sentía fatal, porque sabía que todo lo que Hange le había dicho era cierto, pero a la vez no quería dejar de ver a su ex. ¿Cómo había dejado que esto avanzara tanto?

Era hora de terminar con esto antes de que escalara a algo peor. Sí, iba a ser lo mejor.

.

By Luna de Acero.-