Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

Me estoy divirtiendo como loca con este fic, en serio, es lo más. Primero, estoy sorprendida porque comenzó como un caprichito mío y de pronto es actualmente el fic más leído de los que tengo en las plataformas. Wiiiiiiii! Esto lo lograron ustedes, hermoses míos, sin las lecturas, kudos, comentarios y reviews suyos yo no estaría disfrutando de esta atención. Muchas gracias!

Lejos de llegar al final, la cosa se está complicando mucho más de lo que yo creía, je. Espero disfruten de lo que se viene y preparen los pañuelos si son demasiado sensibles para el próximo capítulo, porque se viene el angst.

Les mando besitos miles, ¡hasta la próxima!


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Contenido R18, escenas de sexo explícito (again), universo alterno, los personajes están fuera de sus personalidades del canon, esto se llama OoC (Out of character). Ahora viene fluff y luego el angst, le puse mucho condimiento, espero que les guste.-


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"A veces, hemos de darnos cuenta de que ciertas personas

pueden permanecer en nuestro corazón, pero no en nuestras vidas".

Sandi Lynn

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Ese día tuvo mucho que pensar. Por la tarde fue con Falco a elegir algunos muebles y accesorios para decorar lo que sería la próxima residencia de su hijo. Por la noche, Isabel cayó con una nueva novia, Valentina era el nombre, para cenar con él. Llevaron unas ensaladas de granjas orgánicas y una degustación de quesos hechos a base de leche de almendras, leche de avenas y coco. Levi no se quejó, aunque no le gustaron mucho los sabores. Eren no le escribió y él quiso hacerlo, pero decidió que no, las palabras de su amiga le pesaron.

No pudo dormirse hasta entrada la noche. Al final terminó entrando al perfil de Instagram de Eren, la mayoría de las publicaciones eran de puras cosas de edificios, arquitectura, esculturas, seguía varias cuentas que hacían pasteles artesanales (curioso), cuentas sobre deportes extremos y un par de perros chihuahuas de mal carácter pero que eran graciosos. Sin embargo, eso no fue lo que le molestó, sino que, en cada una de sus publicaciones, sin falta, estaba siempre el "like" de ese tal Floch Forster e incluso de tanto en tanto le dejaba comentarios estúpidos. Se seguían mutuamente desde hacía un par de meses.

No pudo con su intriga y se metió al perfil del pelirrojo, menos mal y era público, de manera que pudo acceder a todas sus publicaciones. Maldita sea la juventud y la belleza, el chico tenía cuerpo de modelo de ropa interior, una sonrisa muy atractiva y una mirada dulce. Sin dudas si le coqueteara a Eren éste aceptaría de inmediato. ¿Quién, siendo soltero, le diría que no a semejante chico hermoso? No debería molestarle, ya no era su problema con cuántos follaba su ex... eso le decía su cerebro al menos, sin embargo, esa ansiedad desmedida, ese desvelo y ese malestar inexplicable, decían otra cosa diferente.

¿Qué estaba haciendo? Se tiró de espaldas en su cama, cerró los ojos un momento y le ganó el sueñito.

Se despertó sobresaltado cuando sintió besos en su rostro... ¿Eren? ¿Qué hacía Eren allí? ¿Cómo había entrado? No le dejó preguntar nada porque unió sus bocas y lo aplastó contra el colchón con todo su peso. Apenas podía respirar, lo miró con molestia.

—¿Oye, acaso me quieres asfixiar? Pesas demasiado.

—No escuché que te quejaras antes, de hecho te gusta si te asfixio un poco, ¿o no? Mmm, te extrañé tanto, ¿tú no me extrañaste, bebé?

—Yo... yo...

—Anda, no seas malo, dime cuánto me has extrañado.

—Bueno, casi nada la verdad.

Eren largó una suave carcajada y lo abrazó metiendo su cabeza entre su clavícula y su barbilla, aspirando su aroma y resoplando con calidez.

—Está bien, no importa si no me lo dices. Yo no he dejado de pensar en ti, tanto que necesitaba acostarme junto a ti, ¿si dejas que me quede, cierto?

En ese momento Levi no pensó en nada, ni en sus hijos, ni en que debía trabajar al día siguiente, ni en las filosas palabras de Hange, ni siquiera en como carajos Eren había hecho para ingresar en su casa sin siquiera llamar a la puerta, ¿tal vez le había pedido la llave a Isa? Lo abrazó en retorno y se dejó arrastrar por la sensación del momento, se sentía bien, se sentía contento. No iba a negarlo, le encantaba tener la atención de su ex, era adictivo acurrucarse contra su amplio pecho, luego de una breve lucha de besos y acceder a sexo ardiente, aunque breve, pronto estuvieron durmiendo con tranquilidad, de cucharita.

Se despertó de forma repentina cuando su alarma comenzó a sonar a todo dar, tomó su móvil y la apagó, estaba algo confundido. Miró a su alrededor, no había rastros de Eren... porque jamás había entrado a su casa, jamás le había dicho que lo extrañaba, porque todo había sido un sueño, un sueño y una terrible revelación. Entonces tuvo que aceptar, muy a su pesar, que el tema de su ex se le estaba saliendo de las manos. Hange tenía razón, no era solo placer carnal. Debía cortar todo de raíz, antes de que fuera demasiado tarde.

Ese lunes estuvo bastante apagado en la oficina, aunque no dejó de realizar sus trabajos y tareas como siempre.

—Levi —dijo Petra colocando una mano sobre su hombro mientras el hombre no se molestaba en mirarla siquiera—. ¡Levi!

—Si, Petra, te escucho, ¿qué se te ofrece?

—Siento malas vibras proviniendo de tu escritorio, ¿qué te pasa?

Joder. No quería que su jefa fuera precisamente la persona que se acercara para darle consejos, aunque... nunca estaba demás una opinión objetiva, aunque más no fuera de su loca, loca supervisora.

No, mejor no.

—La verdad, no estuve durmiendo muy bien, insomnio.

—Algo te debe tener preocupado.

—Si, el estrés del trabajo —trató de sonreír y ser creíble, pero Petra meneó su cabeza.

—Ya me contarás que te atormenta, por lo pronto necesito que me proceses los trece archivos que te acabo de mandar por email. Sé que puedes, campeón.

Una vez que se retiró su jefa, Levi suspiró con molestia. Sería mejor tomarse un analgésico y un café. Cogió su móvil para pedir un Starbucks desde alguna aplicación de envíos a domicilio cuando notó que había recibido como cinco mensajes. Entró a ver, tres eran de su ex y dos de Hange.

Hange 1: "Amigo... ¿estás bien?"

Hange 2: "Creo que a lo mejor anoche me pasé con las cosas que te dije, ¿tomamos un helado cuando salgas de la oficina?"

Le respondió con una evasiva, aún el tema de su ex le generaba demasiada sensibilidad, además no quería seguir escuchando regaños. Fue a los mensajes de su ex:

Eren 1: "Hola, bebé, estás muy calladito, no me escribiste, ni nada. ¿Siquiera me extrañaste?"

El corazón le saltó en el pecho, porque esa pregunta era exactamente la que le había hecho el Eren de su sueño. Inspiró, contó hasta diez para calmarse y luego leyó los otros.

Eren 2: "Tengo una sorpresa para ti, estos días no te pude escribir porque justamente anduve preparándola y ya está lista, además que también estuve con mucho trabajo".

¿Una sorpresa? Frunció ligeramente las cejas y se mordió el labio inferior, odiaba ser tan ansioso y curioso, ¿qué se traía entre manos su ex? Luego se relajó, de seguro era alguna cochinada. Capaz y compró juguetes en un sex shop, o algún traje erótico, sí, de seguro algo de eso había. No es que no le gustara imaginarse teniendo sexo con Eren, pero dentro suyo se sintió un poco decepcionado, lo único seguro con él era el sexo, no había mucho más. Leyó el último mensaje.

Eren 3: "Quiero dártela cuanto antes. Me refiero a la sorpresa. Bueno, también quiero darte mi polla, pero seamos civilizados por ahora, ja, ja. Hice una reserva en el Qubic, tienen un show de jazz esta noche, me lo recomendaron bastante. Dime a qué hora te paso a buscar, o si están los niños te mando un Uber".

¿Ah? ¿El icónico restaurante Qubic que tenía un menú de 5 pasos? Le gustaba ese lugar, había ido un par de veces con Falco y otras tantas con Erwin. Joder, ojalá no se lo cruzara de nuevo porque... ¿qué? Hange ya lo sabía todo. ¿Y por qué carajos su ex daba por sentado que él si o si le iba a aceptar la cena? Bueno, pero tenía una sorpresa, que seguro era alguna cosa pervertida. ¿Realmente tenía ganas de coger? No estaba seguro, a veces la depresión le ganaba a lo horny. Se quedó pensando qué hacer, hasta que su celular sonó de nuevo, otro mensaje.

Eren 4: "¿Qué pasa, bebé? ¿Me estás dejando en visto a propósito? ¿No te gusta el lugar que elegí? Podemos ir adonde quieras, tú solo dime"

Se mordió de nuevo el labio inferior, maldito sea ese hombre y su amabilidad, era irresistible. Pero es que él estaba en otra frecuencia, no quería sexo desenfrenado y vacío, bueno tal vez un poco, pero también quería abrazos, mimos, y la tranquilidad de saber que Eren era solo suyo. Abrió los ojos, espantado, ¿qué? Golpeó su frente contra su escritorio y sintió el pecho pesado. De acuerdo, tal vez debería aprovechar esa cena para decirle a Eren que no se vieran más, le tentaba mandarle un mensaje y bloquearlo, pero no, no era justo hacerlo de esa manera tan cobarde. Tomaría el toro por las astas.

Eren no dejaba de mirar la pantalla de su móvil, sus dedos tamborileando sobre su escritorio, ¿qué pasaba con Levi que no le respondía? Oh, ¿tal vez le estaba por enviar otros de esos videos hiper calientes como la otra vez? No, no, no era momento de ponerse cachondo, pero su mente ya había recordado esa endemoniada falda negra de cuero y la frase escrita en su bonita nalga "soy tu puta, Eren", maldita sea. Ya le pediría que se vistiera así para él en vivo y en directo, oh, sí.

—¿Eren?

—¿Sí?

Floch se acercó todo sonriente con unas carpertas en la mano. Había revisado su atuendo una veintena de veces en la mañana, el perfume adecuado para usar, hasta llevaba algo de maquillaje para tapar un par de granos que le habían surgido de manera inconveniente. ¿Qué más tenía que hacer para que su jefe si fijara en él?

—Aquí, la información que me habías solicitado de los clientes de Villa Iris y del proyecto Cadenas.

—Muy bien, gracias —aceptó los papeles, los dejó a un costado y sus ojos volvieron a la pantalla del móvil.

Levantó la mirada al ver que Floch no se iba.

—Uh, hay algo que me gustaría proponerte, Eren —dijo el muchacho, que había ensayado aquello frente al espejo de su casa muchas veces—. Tengo boletos para la orquesta sinfónica de la ciudad, son en el palco, para la presentación que harán a fines de este mes, me preguntaba si podrías venir. Luego, si te apetece, podemos ir a tomar una copa por ahí o cenar, ¿qué dices?

—Oh, ¿la orquesta sinfónica? Suena genial, pero no quisiera comprometerme, ya sabes que mi hijo mayor, Falco, va a viajar en breve, y tenemos su fiesta de despedida y-

—Claro, pero ¿viajará el 25?

—Aún no hemos fijado la fecha, solo dijimos que sería a fines de este mes porque viajará a principios del otro.

—Mira, te dejaré el boleto aquí, ¿sí? Si puedes venir, excelente, si no puedes, no hay problema, solo me avisas —exclamó y dejó el papel en el escritorio.

Ya estaba por rechazarlo del todo cuando notó que su ex estaba escribiendo una respuesta, por lo que solo quería que el jovencito se fuera.

—De acuerdo, lo más probable es que no pueda ir, pero cualquier cosa te aviso. Gracias por la invitación de todas maneras —exclamó y guardó el boleto dentro de su agenda con rapidez.

—Ojalá puedas, bueno, regreso a mi puesto.

Floch se refregó el rostro cuando tomó asiento frente a su computadora. ¡Maldición! Era más que evidente que Eren no lo tenía en cuenta para nada, de seguro estaba saliendo con alguien y por lo visto estaba muy entusiasmado. Suspiró con fuerza, bueno, solo era cuestión de esperar, su jefe no era de ponerse serio con nadie, al menos esos eran los rumores, ojalá fueran ciertos.

"Hola, querido. El Qubic es un gran restaurante, aunque el jazz no es lo mío, pero la música en vivo siempre es estimulante. Nos encontremos allí directamente, estos días los chicos van y vienen de casa, evitemos tener que dar demasiadas explicaciones, solo dime la hora"

A Eren le pareció que la respuesta de Levi era un poco fría y acartonada, pero bueno, de seguro estaba trabajando a esta hora, tal vez estaba ocupado. Lo importante es que se verían por la noche.

"No encontremos a las 20hs, temprano, porque tengo en mente otras actividades para que hagamos luego de comer"

"Ok, nos vemos"

Eren se refregó la barbilla, era extraño, pero bueno, no se iba a mortificar. Miró la caja bajita de tamaño rectangular, a la cual luego le pondría un lazo, reposando sobre su escritorio, ¿acaso estaba loco? Siempre había sido impulsivo, aunque era probable que ahora estuviera rompiendo todos los récords. Se puso una mano sobre el pectoral izquierdo, su corazón estaba latiendo como loco, no veía las horas de ver a Levi.

El de cabello negro, por otra parte, se sentía cada vez más desanimado. La verdad estaba confundido. Por el historial de su ex, su experiencia y la charla con Hange, todo indicaría que la mejor manera de evitar una decepción amorosa sería cortar todo contacto. Pero él no era el tipo de persona que resolvía las cosas por las redes o por el celular, iba a decírselo frente a frente. Aunque no estaba seguro si podría ser capaz de juntar el coraje suficiente esa misma noche... ¿sería muy fuerte decírselo de inmediato? ¿Se estaba autoconvenciendo? ¿Estaba absolutamente seguro que terminar el vínculo con Eren era lo que de verdad quería? ¿Qué quería? Se lo había planteado antes pero no tenía una respuesta concreta. No. No era lo mejor tomar una decisión tan drástica sin estar del todo seguro.

Suspiró pesado, bebió un trago de café y sacudió su cabeza, tenía trabajo que hacer, luego tendría tiempo para pensar. Además, realmente quería saber que era la sorpresa.

Esa noche eligió el pantalón de cuero que había usado aquella vez que lo había ido a buscar al restaurante, solo que, con una camisa blanca de seda con los puños ligeramente más holgados, una de las mejores prendas que tenía en su placar. Peinó su cabello hacia atrás y usó un bonito reloj de platino. Tomó una chamarra verde inglés de pana por si decidían salir a caminar, por las noches estaba refrescando bastante y...

—¿Papá? —dijo Isabel entrando a su habitación, la joven quedó con la boca abierta—. ¡Oh, por... Dios! ¡Estás tan brutal!

—Ah, ¿tú crees? ¿Es demasiado? —consultó el hombre mirándose de nuevo al espejo.

—No, no, es... no sé a quién vas a ver, pero te aseguro que va a quedar muy impresionado. ¿Cuándo me vas a contar quién es?

Levi bajó la mirada y una pincelada de tristeza le opacó el brillo que tenían sus ojos momentos antes.

—No, en realidad... no es que no quiera decirte, es... aún no estoy seguro de lo que debería hacer.

Su hija sonrió de manera suave y se acercó para abrazar el costado de su padre, ambos miraron sus reflejos en el espejo.

—Papá, si él te hace feliz, solo disfrútalo. No tienes que hacer nada por nadie en este punto, ya nos criaste, bueno, a mí me sigues manteniendo y un poco a Falco, aunque se irá dentro de poco. Postergaste tantas cosas por nosotros, es tu hora, aprovecha que aún te ves hot y sexy.

—Gracias por eso —dijo Levi un poco más animado.

—Es la verdad. Mi terapeuta me dijo que no tengo que estresarme por cumplir los estándares ajenos, que incluso si me gusta alguien que mi familia o mis amigos creen que es inconveniente, al final del día soy yo la que estará con esa persona. En resumen, manda a la mierda a todos y vive lo que tú realmente quieres, no le debes nada a ninguno, y si tú estás soltero y la otra persona también, ¿cuál es el problema?

—No es tan simple.

—Mira, papá, no importa quien sea la persona con la que estás, yo te voy a apoyar, te lo juro.

Levi sonrió y se giró para abrazar a su pequeña, ni tan pequeña, era toda una mujer, se emocionó. ¿En qué momento Isa había crecido tanto?

—Ya, ya, no te pongas sentimental, que tu cita no va a querer verte con los ojos rojitos. ¿Te recomiendo una cosa? Usa este perfume, le va a gustar mucho —dijo tomando entre sus manos el Bleu de Chanel.

—¿Y cómo sabes que ese perfume le va a gustar? —consultó Levi enarcando una ceja.

Podría haber salido del atolladero con facilidad, pero Isabel se puso nerviosa, era igual de mala para mentir que él.

—Oh, eso, eh, intuición femenina.

—Isa, ¿acaso tienes más información de la que yo creo?

—¿Ah? No, ¿de qué? Bueno, ya te ayudé, ahora me voy a mi cuarto tengo que... terminar un trabajo de la universidad, buena suerte —y antes de irse le dejó un beso en la mejilla.

Levi suspiró, ya tenía demasiado en qué pensar, luego la abordaría, pero ahora no era el momento, sería mejor pedir el Uber, si no llegaría tarde. Su cabeza era un caos.

Cuando llegó al restaurante Eren ya estaba esperándolo en la mesa asignada, lo cual lo sorprendió, normalmente no era demasiado puntual. El hombre cuando lo vio llegar no pudo evitar una mueca de asombro, sus pupilas se dilataron un poco y su corazón se aceleró. ¡Qué apuesto estaba Levi! Tenía ganas de abrazarlo, una ráfaga de calidez se arremolinó en su estómago. Se saludaron y le alejó la silla como todo un caballero para que pudiera sentarse.

Eren estaba hermoso, aunque siempre llamaba la atención, su belleza era natural. Con un jean rojo pegado al cuerpo, botinetas del mismo color acharoladas y una remera negra pegada que se adhería a su cuerpo y era levemente transparente, completaba con un saco blanco. Parecía que acaba de bajar de una pasarela, Levi se sintió muy atraído. Se le borró toda la memoria RAM y se le reinició el Windows, solo tenía ojos para el apuesto hombre que le sonreía feliz.

El lugar era tan hermoso, las luces bajas, los músicos en vivo, las velas en las mesas, era tan... mágico.

—Hay un menú establecido para la degustación en cinco pasos, aunque si tú quieres, podemos pedir otra cosa del menú.

—No, está bien, vamos con la degustación.

—Excelente, junto a la degustación nos darán diferentes vinos para catar, algunos que son producidos por la bodega que tienen en la ciudad, son exclusivos. De hecho, una vez probaste uno en mi casa, tengo un par de favoritos que son de ellos. Por cierto, estás muy ardiente esta noche.

Su ex le dedicó esa coqueta forma de mirar que era casi su sello personal y Levi decidió soltarse y comportarse sin que le importen una mierda los protocolos o las reglas. Tampoco era la primera vez, Eren tenía un efecto deshinibidor en su persona.

—Oh, ¿te excita lo que ves? ¿Te dan ganas de tirarme sobre la mesa y arrancarme la ropa, "bebé"?

Esta vez fue Eren el que quedó obnubilado con la respuesta, la boca ligeramente abierta. Si había dudado de que Levi había sido frío con su respuesta en la mañana o algo similar, retiraba absolutamente todas sus conjeturas. ¿Quién era esa persona y que había hecho con Levi?

—¡Vaya! No sabía que uno de tus dones era leer mentes —pero de inmediato supo ponerse en clima.

Ambos sonrieron de una manera pícara, una de las camareras se acercó para tomar la orden de la noche y una vez que se retiró Eren quería seguir jugando, no se hubiera imaginado que Levi iba a ir al punto de manera tan directa, y para qué ocultarlo, le encantaba cuando lo hacía, era tan estimulante.

—Y a ti, ¿te gusta lo que ves?

Levi se apoyó sobre la mesa con ambos codos y lo observó de abajo hacia arriba tomándose el tiempo de apreciar todos los detalles, como un scanner, hasta que sus miradas volvieron a encontrarse.

—La verdad... me encanta lo que veo, y lo que no puedo ver también.

Levi no sabía que estaba haciendo, ¿siendo natural, espontáneo? Era la puta cosa más divertida que había hecho en mucho tiempo y eso que aún no bebía ni una sola copa de alcohol.

—Después de la cena estás invitado a ver todo lo que quieras, cariño.

—¿Solo ver? Buh.

Hicieron una pausa cuando la mesera les trajo un vino rosé con alguna mezcla de especias extrañas y les sirvió la primera copa de la noche. Eren la levantó en el aire.

—Brindo por nosotros, y para que esta noche grites tanto mi nombre que mañana no puedas hablar.

Levi sonrió cómplice y agregó lo suyo:

—Brindo por tu linda y gorda polla que me hará gritar hasta dejarme sin voz, espero. Salud.

Eren comenzó a reír sin poder evitarlo, estaba tan entusiasmado que si tuviera una cola detrás suyo la misma se agitaría de lado a lado sin parar. Levi lamió algunas gotas de agua, que se habían acumulado por lo fría que estaba la bebida fuera del cristal de la copa, de manera seductora y sin dejar de mirar a su ex. El más alto estaba en llamas, tuvo que cruzar las piernas para disimular el bulto en su pantalón que se empezaba a notar.

Bebieron el vino, aunque les desconcertó el sabor, demasiado especiado. Luego les trajeron la primera entrada y un nuevo vino que era blanco y ligeramente dulce.

—Mmm, este me gusta más, aunque no tanto como tu trasero —soltó Eren de manera casual y Levi lo observó de reojo.

La entrada era un plato pequeño con unas verduras en puré echo bolitas y una salsa de alguna cosa medio rosa, que no estaba del todo rico pero tampoco del todo feo.

—Y, ¿cuáles son los planes cuando salgamos de aquí?

—Te llevaré a mi casa. No te preocupes que no irá mi madre y le dije a los niños que estaría ocupado esta noche, aunque por las dudas cambié el código de seguridad para el acceso, así que estaremos en zona segura.

—Oh, y... cuando estemos allí, ¿qué parte de mi cuerpo tocarás primero?

—La respuesta correcta a eso sería: no voy a dejar ninguna parte de tu cuerpo sin tocar, pero si quieres ponerte específico, para empezar, quiero bajarte ese jodido pantalón hasta las rodillas y hundir mi cara entre tus nalgas, voy a lamer tu entrada hasta que estés completamente duro, ¿tengo tu aprobación? —dijo llevando un bocado a sus labios.

Levi se mostraba en control, pero lo cierto es que estaba babeando internamente, imaginándose todo el escenario. Les trajeron la segunda entrada y esta vez con un vino cosecha tardía Malbec, fragante y tinto. En un pequeño plato negro había una especie de nido de papas fritas cordas muy finas, y encima algunas lonjas de carne magra en cuadrados casi perfectos, aderezado con una especie de espuma sabor limón.

—Tengo un reto para ti —propuso Levi mientras la comisura derecha de sus labios se elevaba.

—Dime.

—Si esta noche tú... me das una mamada, yo te daré un beso negro tan fantástico, que eyacularás sin siquiera tocarte —dicho lo cual le guiñó un ojo.

Eren bajó la cabeza y se cubrió la boca con una mano mientras un furioso carmesí se apoderaba de su rostro. Vean eso, Levi quería felicitarse a sí mismo, lo estaba haciendo genial, lo envalentonaba sentirse capaz de provocar esas reacciones en su ex, y el vino que también ayudaba, obvio.

—Te juro que te recordaré cada palabra que me estás diciendo.

Oh. La mirada de Eren había cambiado por completo, era demandante, hizo que Levi se sintiera cachondo de inmediato. El de cabello negro llevó una de sus manos a su cuello, simulando una caricia superficial.

—Quiero... quiero la marca de tus dedos, aquí —le susurró con toda la intención, lamentablemente el servicio llegó para traerles una nueva copa de vino y algunos cuencos pequeños con mayonesas varias para untar en una selección de panes en miniatura que eran una monada.

—Está siendo muy difícil... concentrarme en la comida, de verdad —admitió el de ojos verdes, que no quería ni mirar a Levi, estaba llegando a su límite.

Al poco rato les sirvieron el plato principal.

—Oh, esto está delicioso —dijo el de cabello negro probando el plato de pastas rellenas con salsa de camarones—. Las entradas no fueron de lo mejor, pero esto, uf.

Eren tomó una de las manos de Levi y refregó sus dedos con cariño.

—Eres tan lindo cuando tienes la boca llena, bebé.

—Y espero que tú me la llenes toda la noche, papi.

—¿Papi?

Esta vez fue Levi al que se le colorearon las mejillas, con rapidez colocó una buena porción de comida dentro de su boca para evitar responder.

—Anda, dilo de nuevo, compláceme —pidió Eren, pero el otro solo negó con la cabeza.

—No diré esa porquería de nuevo, pero lo que sí puedo decirte es que mi linda lencería se está empapando en este momento, creo que está... demasiado húmedo allí atrás.

Levi se tapó el rostro con la copa a medio beber mientras reía de manera erótica, ¿cómo es que se había animado a confesarle eso? Eren encontró su actitud adorable, aunque también muy provocativa.

—Bueno, bueno —aceptó Eren relamiéndose sin disimulo—, ¿qué puedo decirte? Mientras más húmedo, mejor. Ah, bebé, quiero hacerte tantas, pero tantas cosas malas, y todas terminan contigo llorando de placer.

—Interesante. Yo en cambio quiero hacerte puras cosas buenas, y todas terminan contigo... acabando dentro de mi boca —susurró mientras no quitaba los ojos de encima de Eren y luego abrió la boca de la misma manera que lo hacía cuando se arrodillaba a chupársela.

—Joder. Tú, realmente eres... estás totalmente en otro nivel, cariño —aceptó Eren haciéndole una reverencia a su ex que no pudo evitar reírse.

Cuando ya estaban devorando el postre, se habían toerminado dos botellas completas de vino y estaban a la mitad de una tercera. Levi se sentía afectado, no al punto de estar ebrio, pero si seguía consumiendo así no le faltaría mucho. Sutilmente se quitó uno de sus zapatos y sacó su pie para escabullirlo entre las piernas del más alto. Menos mal y la mesa no era tan ancha, de manera que le daba buen margen de acción, el mantel les daba la privacidad suficiente. Frotó la planta de su pie contra el pene del de ojos verdes, quien abrió sus piernas y deslizó su cadera hacia adelante para permitirle más contacto.

A esas alturas ya ninguno pensaba con demasiada claridad.

—Bebé, voy a explotar, ya no puedo, mgh... Vamos, vamos ya, necesito follarte o me volveré loco.

Levi se rio con picardía y asintió, también estaba muy caliente. Su ex abonó la cena y caminaron entre empujones y halagos cursis hasta la camioneta. Eren llevaba la caja adornada con la sorpresa y una vez que subieron Levi quiso abrirla.

—No —dijo su ex—. Primero lo primero, vamos urgente a algún lugar para quitarnos la calentura, luego te lo daré, deberás aguantarte.

—Ok, papi —soltó el de cabello negro de manera juguetona. De acuerdo, tal vez si estuviera un poco ebrio.

Eren lo tomó del rostro y lo besó de manera agresiva, pero a tiempo pudo refrenarse para poner le vehículo en marcha. No podían dar un espectáculo en el estacionamiento del restaurante. Mientras conducía, a Levi se le ocurrió que era buena idea desprenderse el pantalón y masturbarse, mientras gemía de manera sutil, esos sonidos hicieron que la piel de su ex se erizara.

—Carajo, bebé, ¿quieres que me estrelle? Maldición, ayúdame un poco anda —suplicó a la vez que tomaba una de las manos de Levi y la llevaba hasta su entrepierna, pero su acompañante se negó a colaborar.

—Jódete, este es mi momento, mmm... —respondió entre jadeos, pero sonriéndole con crueldad.

Se detuvieron en un hotel alojamiento a un costado del camino que estaban transitando, pero era inicio del fin de semana, todas las habitaciones estaban tomadas. Volvieron a la ruta y la verdad es que Eren decidió que su casa quedaba demasiado lejos, se le hacía imposible esperar ni un minuto más.

—Ya lo habíamos hecho aquí en la camioneta, ¿recuerdas? Entonces, ¿qué tal si repetimos?

—¿En los asientos de atrás?

—Donde quieras, bebé, pero ya.

Eren salió del asfalto y aparcó a un costado haciendo chirriar las gomas. Estaban un poco alejados del camino principal para no llamar demasiado la atención, pero como era una zona despejada y de llanuras tampoco es que podían esconderse demasiado, tampoco les importaba a esas alturas del partido. De todas maneras, a esa hora no había gran cantidad de tráfico.

Pasaron a los asientos de atrás, y de inmediato comenzaron a comerse las bocas (porque no se podía llamar a esos roces desesperados un beso), se estaban devorando. Levi gemía de manera abierta y a Eren le faltaban manos para tocarlo por todas partes. Le abrió el pantalón y le bajó el mismo hasta por encima de las rodillas. El de cabello negro estaba usando una tanga casi inexistente que hizo gruñir al otro. Aunque era incómodo, porque el lugar no les dejaba maniobrar demasiado, estaban dispuestos a lograr que funcionara así tuvieran que hacerse contorsionistas.

—¡Ah, Eren!

Levi se arqueó cuando su ex se prendió a sus tetillas sin haberle quitado la camisa siquiera, mojando la tela con su saliva caliente. Eren le corrió la tanga negra y de inmediato sintió como dos de sus dedos se colaban en su interior que ya estaba lubricado de antemano. Levi apoyó sus talones donde pudo, para empujar sus caderas hacia la mano que tanto placer le estaba dando mientras jadeaba con ardor. Le sacó el pene a Eren de su pantalón y comenzó a masturbarlo mientras seguían besándose.

El más alto quiso ir hasta la guantera para buscar un preservativo, pero Levi lo agarró de la solapa de su saco blanco y prácticamente le gritó:

—¡No! ¡Fóllame, fóllame ya mismo!¡Quiero sentirte sin nada encima!

Ni siquiera intentó negarse. Aunque Levi aún tenía el pantalón por las rodillas le dobló las piernas sobre el torso, dejando su trasero completamente expuesto, y comenzó a penetrarlo sin muchos preámbulos. Costó que entrara el glande, pero una vez que la cabeza estuvo dentro, se deslizó con facilidad por completo a su interior, estaba tan apretado y caliente. Levi chilló por la brusca intromisión, pero exigió más. Y más fue lo que le dio.

Eren lo bombeó sin piedad por un buen rato, Levi que estaba ardiendo, no aguantó mucho y se vino de forma repentina sobre su propia camisa (por la posición forzada en la que estaba), mientras a los pocos minutos Eren lo seguía, rellenándolo por dentro hasta el tope. Ambos quedaron resoplando como si hubieran terminado de correr una maratón. Volvieron unir sus bocas, aunque la postura era incómoda, y mientras se estimulaban para una segunda ronda... de repente escucharon unos fuertes nudillos golpeando la ventanilla del lado de la ruta.

Se quedaron tiesos al escuchar eso y más cuando al mirar alrededor se percataron de ciertas luces intermitentes rojas y azules del lado de afuera. Eren se giró mientras Levi trataba de colocarse los pantalones sin mucho éxito (estaban transpirados y llenos de fluidos y el cuero no era fácil de manejar con la piel húmeda).

—¡Señores! —habló la oficial desde afuera—. Desciendan del vehículo en este preciso momento.

—Carajo, Eh, eh, ba-bajaré primero —informó Eren mientras se prendía la cremallera y el pantalón, luego descendió y se encontró con la severa mirada de una oficial alta de cabellera rubia y hombros anchos—. Bu-buenas noches, oficial —saludó intentando ser cordial.

—Párese a dos metros del vehículo, ahora, ¿dónde está su acompañante?

—Él, él está, bueno, va a bajar ahora, se lo prometo.

—O se baja ya mismo o lo bajo yo.

Eren abrió la puerta de su lado, Levi no podía encontrar su otro zapato, al menos ya tenía el pantalón puesto.

—Baja, por favor. La oficial no está de humor.

Una vez que los tuvo a ambos a un costado, de pie como dos soldados, los apuntó con la linterna encandilándolos. Levi estaba con un solo zapato, la camisa hecha un desastre y mojada por partes. Eren tenía el cabello despeinado y su cinto desprendido aún.

—¿Se puede saber qué es lo que estaban haciendo dentro del vehículo? —les preguntó la mujer con voz de trueno.

—¿Nosotros? —preguntó Eren para ganar algunos segundos de tiempo, Levi estaba rojo hasta la médula e imposibilitado de hablar—. Pues, verá, estábamos conversando, si, necesitábamos hablar de algunas cosas.

—Por cómo se movía el vehículo es más que evidente que estaban teniendo relaciones sexuales, y a decir por cómo se ven. ¿O me lo va a negar?

—¿Ah? Oh, bueno, si —nadie se atrevería a contradecir a la ley, además era la verdad—. Una cosa llevó a la otra y bueno, así es como terminamos. Pero no estábamos estorbándole el paso a nadie, oficial.

—Estaban fuera de la banquina, invadiendo propiedad privada, sin luces de giro en advertencia que es lo que exige la reglamentación cuando un vehículo se detiene en ruta, pero además en exhibiciones obscenas, ¿si saben que mantener relaciones sexuales en la banquina es una contravención, cierto?

—Eh, pero estábamos dentro del vehículo.

—Sí, un vehículo que no tiene vidrios polarizados, señor. Páseme su licencia de conducir, registro del vehículo y seguro.

—Claro, claro, ahora mismo.

Mientras Eren buscaba los documentos, la mujer sacó una libreta y se acercó a Levi.

—Nombre completo —le exigió.

—¿Disculpe?

—Su nombre completo, señor.

—Le-Levi Ackerman.

Eren le entregó lo solicitado y ella revisó todo con cuidado, luego volvió a mirarlos.

—¿Consumieron alcohol?

—Muy poco.

Sacó de su bolsillo trasero el alcoholímetro y le puso una boquilla esterilizada nueva, luego apuntó a Eren.

—Usted conduce, ¿cierto? Bien, entonces sople.

Levi apretó los párpados, estaban jodidos.

Un cuarto de hora después, estaban dentro de la celda que tenía la comisaría de la zona. La camioneta confiscada hasta que los niveles de alcohol en sangre de Eren arrojaran valores normales, aunque eso podía llevar un par de horas, además de que le habían confeccionado una multa de doscientos cincuenta dólares por exhibiciones obscenas en la vía pública, uso indebido de las luces de giro y conducir con niveles fuera de los normales de alcohol en sangre. Podrían haber llamado a alguien que los fuera a recoger, pero lo cierto es que ninguno quería, la oficial pensó que de seguro estos dos estarían siéndole infieles a sus parejas para querer esconderse así.

Estaban sentados uno al lado del otro, Levi quieto pero incomodísimo porque dentro de su pantalón era un festín de fluidos. De repente Eren comenzó a reírse, su ex lo miró con molestia primero y luego terminó uniéndose. Hasta que la oficial se acercó y ambos se quedaron callados.

—Silencio —les ordenó.

Una vez lejos, Eren se relajó, se acostó como pudo sobre el duro camastro de cemento de la celda y puso su cabeza sobre las piernas de Levi.

—Si fuéramos youtubers podríamos contar esta aventura y nos reportaría miles de likes —exclamó en la voz más baja que podía para que no los escucharan.

Levi acarició sus cabellos con tranquilidad y soltó un hondo suspiro, todavía estaba con un solo zapato puesto.

—Ella no fue nada amable, tampoco es que pusimos una bomba en un kínder, tch.

—Lo hizo por envidia —exclamó Eren y ambos se cubrieron las bocas para que no los escuchara reír.

—Carajo, quiero darme una ducha caliente. Por cierto, ¿que era la sorpresa?

—Quedó en la camioneta, prometo que cuando vayamos a mi casa te la daré.

—¿Es alguna clase de ropa diminuta o algo como eso?

Eren sonrió con calma y cerró los ojos para disfrutar de las caricias de Levi.

—No, pero gracias por la idea.

Cerca de las cuatro de la mañana los dejaron ir, ya a Eren los niveles le daban normales. Había estado tomando agua por un buen rato. Condujo con tranquilidad hasta su residencia y al llegar dejó que Levi se duchara primero, mientras él preparaba un aperitivo en la cocina, un poco de fiambre cortado en cubos, queso, aceitunas y cerveza artesanal. Tomó una ducha rápida en el baño de servicio, y luego con Levi se sentaron en silencio.

Ambos estaban cansados, pero al menos no habían perdido el buen ánimo.

—Te ayudaré a pagar la multa —ofreció Levi mientras mordisqueaba una aceituna.

—No, después de todo fue mi decisión, no sería justo.

—Estamos metidos en la misma bolsa, me sentiré culpable si no me dejas.

—Puedo cobrártelo de otras formas —soltó sonriendo con astucia y tomó la mano más cercana de Levi para frotar su pulgar sobre el dorso de la misma.

—¿Mmm? ¿Se te está volviendo una costumbre hacer eso?

—Tienes manos muy lindas... Por cierto, la sorpresa —dijo levantándose y trayendo la caja rectangular azul marino con un moño blanco encima.

Levi se metió un pedazo de queso y jamón en la boca, se limpió los dedos con una servilleta y tomó la caja.

La examinó desde todos los ángulos y Eren no le quitaba los ojos de encima. Quitó el moño y finalmente la abrió. Había una carpeta dentro, tamaño A4, en el frente tenía el logo de la Universidad Rose, la de mayor prestigio en la ciudad. Levi frunció ligeramente el ceño, sacó la carpeta y la abrió para examinar su contenido.

—Pero… ¿qué?

Tomó una de las hojas del interior y la leyó, era la inscripción a la carrera de Literatura en Letras, la matrícula paga, al igual que el primer año de cursado completo, y todo a su nombre. Se quedó en blanco por algunos segundos y finalmente levantó su cabeza para encontrarse con la mirada de Eren.

—¿Recuerdas cuando estábamos casados?, nosotros hicimos una promesa —dijo Eren con los ojos cargados de emociones y nostalgia—. Pero solo fuiste tú el que pudo cumplir su parte, yo te fallé. Dijimos que haríamos lo posible para que al menos uno de nosotros se recibiera y luego ese ayudaría al otro. Y tú decidiste que yo debería ser el que priorizara su carrera porque ya tenías un trabajo formal y no disponías de mucho tiempo. Me recibí y estoy trabajando de lo que realmente amo hacer, no hubiera sido posible sin tu sacrificio.

La hoja en la mano de Levi tembló mientras sentía que sus ojos se humedecían sin poder evitarlo.

—Y luego... los niños eran pequeños y yo no lograba conseguir un trabajo estable que nos diera los ingresos suficientes como para mantener a la familia. Me sentí terrible y aún me siento así cada vez que lo recuerdo, pero ahora puedo cumplir con mi parte. Sé que demoré bastante y quiero pedirte disculpas por eso, merecías tener la misma posibilidad que yo tuve y no pude hacerlo en ese momento.

El aire estaba cargado de emociones y Eren tuvo que hacer una pausa para poder continuar explicando, Levi no podía hablar, un par de lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

—¿Podrías perdonarme, por favor? Me aseguraré de proveerte en todo lo que necesites para tu carrera.

—Pero esto, esto es demasiado —dijo al fin Levi con la voz temblorosa.

—No, en realidad no lo es. Llegó más tarde de lo que me hubiera gustado, te mereces eso y mucho más, por favor, acéptalo. De alguna forma para mi es un alivio saber que puedo cumplir con nuestra promesa. No sé si tú quieres estudiar la misma carrera que antes, eso se puede modificar. En la inscripción tienes un código de acceso para que elijas las comisiones en las que quieres tomar las clases. Hay un modo semi presencial, tal vez prefieras ese. Por cierto, me estoy encargando de que revean las materias que tenías aprobadas de antes, aún deben responder sobre eso, aunque si quieres empezar de cero... bueno, como tu decidas, te apoyaré en todo.

Eren se llevó una mano a su rostro para limpiar con disimulo algunas lágrimas que estaban a un paso de caer, en su cabeza se había imaginado a Levi sonriendo y saltando de la alegría, pero esto le había removido cosas muy grandes que tenía dentro de su corazón. Levi secó su rostro con una servilleta y guardó todo de nuevo en la carpeta.

—Perdón si tomé una decisión precipitada —dijo Eren nervioso, ya que Levi no reaccionaba—. Si no quieres o no es el momento todavía, solo dímelo, no es como si te estuviera obligando, puedes hacerlo cuando decidas, yo me encargaré de todo.

—En realidad —exclamo su ex luego de soltar un hondo suspiro—, había hablado con Izzie, ella se va a la capital, y Falco estará en el exterior, me va a quedar mucho tiempo disponible. Yo siempre quise... incluso si ya no puedo ejercer, solo quería demostrarme a mí mismo que podía conseguirlo. Amaba mis clases en la universidad, los trabajos que debía hacer, los recuerdo con mucha felicidad. Y aunque hicimos esa promesa, nunca fue mi intención que te sintieras mortificado, pensé: bueno, tengo un buen trabajo, no importa, mientras tengamos lo suficiente para que los niños tuvieran comida, educación y salud. Solo me adapté a la realidad que tuvimos que vivir, nunca te guardé rencor por esto, Eren.

Volvieron a quedarse callados y el de ojos verdes estaba profundamente conmovido. Bebieron un trago de cerveza artesanal y Levi observó la botella entre sus dedos.

—Vaya, esto es realmente exquisito.

—Sí, lo es.

—Voy a aceptar tu regalo —agregó de inmediato, su ex lo miró con cariño—. Me tomaste completamente desprevenido, estoy muy... contento, gracias.

Eren se puso de pie y rodeó la mesa, tomó a Levi del brazo para que se parara y lo abrazó con fuerza. Besó su corinilla y cerró los ojos, se sentía tan completo y en paz. Levi le devolvió el abrazo y luego de varios minutos se soltaron, ambos con la mirada húmeda.

—Joder, somos dos viejos sentimentales —se burló Levi y comenzaron a reírse.

—Y delincuentes, no lo olvides.

Esta vez estallaron en carcajadas.

—Casi me desmayo de los nervios —aceptó Levi—, jamás en mi vida estuve en la cárcel, realmente me asusté.

—La oficial solo dramatizó todo, no creo que fuera para exagerar tanto, quería hacernos escarmentar, supongo. Como sea, interrumpió un muy buen momento.

—Es cierto, pero siempre podemos revivirlo, ¿mmm?

Ofreció Levi mientras echaba sus brazos sobre el cuello de Eren para atraerlo a sus labios. Su ex aceptó el ofrecimiento y apretó su cuerpo contra la encimera de la cocina, luego de beber a gusto de su boca, deslizó sus labios por el blanco cuello.

—¿Sabes? Hay algo que me gustaría revivir, de hecho, ¿recuerdas aquella vez en tu cocina? —soltó con tono juguetón, mientras una de sus manos se metía dentro de la bata de toalla que le había prestado cuando había salido de bañarse (su ropa estaba sucia y ahora lavándose), y se adhirió a uno de sus glúteos para apretarlo groseramente.

Las manos de Eren se sentían calientes sobre la piel levemente fría del más bajo.

—Si, lo recuerdo bastante bien, la frase que hizo que todo se fuera al carajo fue tuya, me dijiste, y cito: "Dile al domador de fieras que se anime a follarte que lo haga bien, porque buena falta te hace".

Eren soltó una risa divertida mientras no dejaba de manosearlo a su gusto, Levi lo observaba en silencio, pero con cierto reproche.

—Tuve que hacerme cargo de domarte, ¿lo hago bien, bebé? —susurró sobre su oído, lo que hizo que se estremeciera.

—Eh, bueno, más o menos... —respondió Levi con toda la intención de hacerlo cabrear y logró su cometido de inmediato, Eren afiló la mirada y apretó los dientes, molesto.

Lo giró con brusquedad y Levi asentó sus manos sobre el mármol de la mesada, le quitó la bata de un tirón y lo dejó desnudo.

—Entonces, tendré que follarte de tal modo que no te quede ninguna duda.

—Inténtalo, domador —aceptó Levi y de inmediato largó un bonito gemido cuando Eren abrió sus nalgas y hundió su cara para chupar sin tapujos.

El más bajo apoyó su pecho en la encimera y ayudó con sus manos para abrir sus propios glúteos. Joder, su ex sí que sabía cómo usar su lengua a su favor. Lo estimuló por largos minutos y luego procedió a chupar sus testículos desde atrás, tomándolo por sorpresa por completo. Levi gemía de manera constante y metió su dedo anular e índice en su boca para lubricarlos, luego comenzó a autopenetrarse para preparar su agujero mientras Eren mordisqueaba sus muslos y dejaba chupones por aquí y por allá.

El más alto aprovechó para ponerse de pie y quitarse el pijama, cuando quedó desnudo se pegó al cuerpo del otro, quitando con delicadeza sus manos y sus dedos que habían dejado el lugar listo para él.

—¿Había usado algo como esto, cierto? —dijo mientras tomaba una botella de aceite de una de las alacenas y procedió a volcar un poco sobre el rosado y dilatado ano de Levi—. Eres tan obsceno y hermoso a la vez —susurró perdiéndose en el deseo. Pegó su pecho a la espalda de su ex y le dijo—. Recuérdame, ¿qué fue lo que me dijiste en ese momento cuando estábamos así?

Levi meneó el trasero brillante de aceite y sintió la dura polla de Eren empujando sin ninguna sutileza.

—Creo que dije... fóllame, fóllame duro.

—Exacto —afirmó con una sonrisa socarrona mientras comenzaba a penetrarlo—. Falta algo, uuff, ah, sí, esto.

Con una de sus grandes manos apretó el cuello del más bajo sin dejar de penetrarlo. Levi jadeó excitado y cerró los ojos para disfrutar mientras su cuerpo se relajaba. Eren lo cogió con rudeza todo lo que quiso, a veces lo sentaba en la encimera y lo follaba en esa posición. Sus cuerpos estaban cubiertos de sudor, sus bocas no dejaban de buscarse, respirando de manera entrecortada, entregados por completo al placer más primitivo.

Estuvieron en la faena hasta que amaneció por completo. Recién entonces, completamente satisfechos, tomaron otra ducha breve y cayeron como dos bolsas de cemento en la cama. Eren cerró las persianas y prendió el aire acondicionado, luego se entregaron a un profundo y reparador descanso.

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By Luna de Acero.-