Disclaimer: Los personajes pertenecen a Mashashi Kishimoto. Esto se hace sin ánimo de lucro

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Capítulo 3: Tres años después

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Tres años después.

Shikamaru observaba los movimientos de Shikadai por el jardín. En unos días entraría en la escuela, y eso quería decir que estaba listo para empezar a aprender los jutsus familiares.

―A ver, hijo, concéntrate. Pon tus dedos así. Este es el sello del caballo.

Shikadai fruncía su ceño y sacaba la lengua de pura concentración, Shikamaru sonrió de puro orgullo.

―¡Muy bien! Ahora, relaja las manos, y vuelve a hacer el gesto, Concéntrate en hacerlo lo más rápido posible pero que las manos queden perfectamente puestas. Así.

Eso era más difícil, Shikadai tuvo algunos problemas al principio pero enseguida lo consiguió.

―¡Lo haces muy bien, Shikadai! ¡Tienes mucho talento!

El niño se sonrojó de puro orgullo

―¡Gracias, papá!

Shikamaru iba a seguir con la lección cuando una voz se oyó desde el interior de la casa.

―¡Shikamaru, Shikadai! ¿Dónde estáis? ¿No estaréis haciendo el vago como siempre?

Con gran pesar, Shikamaru sintió una punzada molesta cuando oyó la voz de su mujer "haciendo el vago como siempre…" Sí que era exagerada.

―¡Mamá! ¡Estamos en el jardín!

Temari se asomó por la puerta del jardín.

―¡Tienes que saludar primero Shikadai! ¿Cuántas veces te lo voy a decir?

El niño se quedó azorado en el sitio. Shikamaru exhaló, ¿Por qué Temari tenía que hacer que su propio hijo le temiera?

―Perdón, mamá… Buenas tardes. Bienvenida.

Temari se acercó a ellos, altiva pero amable.

―Buenas tardes, querido. ¿Has pasado buen día? ¿Qué hacíais?

―¡Papá me enseñaba a hacer los sellos para manejar las sombras!

―¡No me digas! ¿Es eso cierto? ―Se giró hacia su marido―¿Es cierto eso, Shikamaru? ¡Vaya, qué esfuerzo por tu parte!

Shikamaru frunció el ceño y de obsequió con su coletilla de siempre

―Mujer, vaya si eres problemática.

Sin embargo, es que era justamente eso. Temari había resultado ser muy problemática, en el sentido de que a veces le parecía un verdadero problema. Con ella, unos días eran maravillosos y otros terribles, sin término medio. Últimamente cada vez eran más los terribles. Por otra parte, mejor no discutir con ella, eso sí que sería el cuento de nunca acabar.

Por algún motivo, las cosas se habían torcido en algún punto, y Shikamaru no entendía dónde ni por qué. Cuando era pequeño tenía las cosas súper claras, y lo que soñaba para él era una vida relajada y tranquila. Una vida en la que no hubiese alguien contantemente recordándole que no era más que un vago. ¿Qué había pensado de Temari cuando la conoció? Problemática, temible, más temible que su madre, incluso… Shikamaru recordaba haber preguntado a su padre por qué se casó con su madre. ¿Se lo preguntaría ahora Shikadai?

A él no le gustaba que su madre le tratase de vago. No le gustaba cómo su madre les gritaba a él y a su padre. Su padre una vez le dijo que cuando su madre sonreía merecía la pena haberse casado con ella, pero la verdad es que, ahora que él mismo era padre, muchas veces se preguntaba si aquello no habría sido una mentira piadosa para no herir a su hijo. Pese a lo mucho que él mismo quería alejarse de ese modelo de vida en el que los gritos iban y venían de forma aleatoria, había acabado exactamente así, aunque quizás incluso de forma más grave. Parecía que Temari disfrutaba insultando a Shikamaru y atemorizando a Shikadai. No perdía ocasión para repetirle que era un vago, un perezoso, un bebé llorón. Alguna vez incluso le había golpeado. Shikamaru siempre aguantaba y hacía como si nada porque, bueno… no quería darle la razón y ser un bebé llorón. Sin embargo, notaba como las palabras de Temari le golpeaban y le dañaban una y otra vez, mientras él hacía como si no tuvieran importancia. ¿En qué momento había acabado exactamente en la posición que quería evitar? ¿En qué momento había acabado enamorado de una mujer que se esforzaba en insultarle? Es más, ¿en qué momento había acabado enamorado de su madre? Qué idea tan terrible. Menos mal que tenía a Shikadai.

Su precioso hijito, tan inteligente y lleno de talento. Eso hacía que todo mereciera la pena, eso le daba fuerzas para aguantar.

¿Por qué el amor tenía que ser tan complicado?

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Boruto tenía ya 5 años, y estaba lleno de energía. Tenía muy claro que iba a ser un shinobi muy fuerte como su papá, y que iba a graduarse el primero de su promoción en la academia ninja. Sin embargo, en la academia ninja se suele ingresar con 8 años, y antes de eso hay que ir a la escuela. En la escuela aprendería a leer y escribir, a sumar y restar, y todas esas cosas útiles para ser un gran shinobi cuando fuera mayor.

Hinata sonrió esperanzada de que la explicación convenciera a su hijo, pero él no parecía muy por la labor. No le gustaba madrugar y no le gustaba la escuela, cada mañana era un drama.

Hinata se despertaba, se duchaba, desayunaba. Despertaba a Bolt, lo aseaba y lo dejaba desayunando mientras levantaba a Himawari, la vestía y le daba de desayunar. Luego los tres iban a la escuela, despedían a Boruto y las dos empezaban un día que consistía mayormente en hacer compras, ordenar la casa, cocinar, poner y quitar lavadoras, doblar ropa, pasar el polvo o fregar mientras Himawari jugaba en la alfombra. Luego iban a recoger a Boruto que salía como un rayo, merendaban e iban al parque si hacía bueno. Luego, juegos, lecturas, cenas, baños y a la cama. Hinata sólo tenía que preparar la cena para su marido y esperarle mientras se enfriaba. La tercera vez que se encontró dormida en la mesa de la cocina empezó a cenar sin él. La cuarta noche que se levantó y Naruto no había tocado la cena que le había preparado… Decidió no darle muchas vueltas. Era mejor así. En su interior había empezado a crecer un nudo, lentamente, que le asfixiaba. Pero mejor no pensar en eso.

Los años pasaban y ella no encontraba lo que buscaba.

Pero mejor no pensar en eso.

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N/A: Hoy subo un capítulo muy cortito porque el siguiente va a ser muy largo y me pareció mejor cortar aquí.

Muchas gracias a todos por leer y comentar. Me gustaría agradecer públicamente a Diana por su comentario, ya que no lo he podido hacer por privado. La verdad es que hace demasiado años que no veo el anime, ahora ya sólo leo manga, y no me había acordado de ese detalle que comentas. De todas formas me alero mucho de que te hayas fijado, ya que pienso hacer que la forma en la que la gente trata a Hinata tenga su peso en la historia. Si cómo te ves a ti mismo no coincide con cómo te tratan los demás... puede haber conflicto.

Muchas gracias a todos.