Disclaimer: Nada es mío. Esto se hace sin ánimo de lucro.
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El punto ciego
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Capítulo 6: La sección de inteligencia
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Hinata ya lo tenía todo planeado. Se levantaría temprano, se ducharía, se arreglaría, despertaría a los niños, los asearía, los vestiría, les daría el desayuno y saldrían de casa. Primero dejarían a Himawari en el complejo Hyuga y luego dejaría a Bolt en la escuela. De ahí iría a la torre del Hokage, haría su jornada, comería y recogería a Himawari. Irían juntas a la compra y de ahí a recoger a Bolt. Luego al parque y a su jornada habitual, aunque ahora tendría que poner las lavadoras y asear la casa por la tarde, mientras su hijo hacía la tarea. Iba a ser agotador, pero estaba tan contenta… Ella lo iba a conseguir.
El lunes puso especial cuidado al vestirse y peinarse, intentando dar una impresión lo más profesional posible. Sintió especial emoción cuando sacó el chaleco de Neji del armario, y se lo puso para que la acompañara en su nueva aventura.
Naruto salió corriendo durante el desayuno, así que ella se dio prisa en empaquetar los almuerzos de todos y es limpiar y peinar una última vez a sus hijos, antes de salir de casa.
Cuando fue a presentarse ante el Hokage, le temblaba la mano, como a un genin principiante. Suspiró para calmarse y tocó a la puerta.
En la habitación estaban el Hokage, su marido y su nuevo superior. No pudo evitar sonreir.
―Hokage-sama, Hinata Uzumaki se presenta para el servicio activo.
Kakashi la recibió con una sonrisa
―Bienvenida, Hinata-chan, bienvenida. Todos nos alegramos de que estés aquí. ¿Sabes ya que has sido asignada a la sección de Inteligencia?
―Si, Hokage-sama
―Muy bien, entonces ya sabrás que Shikamaru-taisa será tu superior. Como ya os conocéis, sobran las presentaciones. Él será el que se encargue de explicarte tus funciones, y la persona a la que deberás reportar tus informes.
―Será un placer, Shikamaru-taisa
Hinata acompañó sus palabras con una pequeña reverencia. Shikamaru correspondió.
―Hinata-san, la sección de Inteligencia te da la bienvenida, estoy seguro de que tu incorporación será muy valiosa.
El Hokage retomó la palabra
―Hinata-chan, espera fuera del despacho nuevas instrucciones. Cuando acabemos nuestra reunión, Shikamaru-taisa te explicará lo que tienes que hacer.
―Gracias Hokage-sama
Cuando la conversación acabó, Naruto no pudo evitar sonreír y mandar un mensaje a su esposa.
―¡Buena suerte, Hinata-chan!
Ella sonrió genuinamente
―Gracias, Naruto-kun
―Ah, y ¡oye! Mientras esperas… ¿Por qué no pasas por intendencia para que te den un chaleco nuevo? No hace falta que vayas con uno roto…
Ella mantuvo la sonrisa y asintió, pero salió rápidamente. Si alguien más notó algo, no dijo nada.
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Al cabo de un rato, Shikamaru salió del despacho, y con un gesto de la cabeza le indicó que la siguiera. Se pasó la mano por la cara, parecía estresado.
―Bienvenida al equipo, a partir de ahora trabajas para mí, y a mí reportarás, ya has oído a Kakashi-sama. Espero informes tan pronto tengas avances, si no los tienes, no me molestes. ―Se giró sólo un momento para mirarla fijamente―El mundo ha cambiado. Ya nada es como antes de la guerra. Ahora el enemigo es otro: Terrorismo, narcotráfico, fraude, trata de personas… El negocio de Konoha ahora es la paz, y hay que mantenerla a toda costa. Aquí no se viene a ver cosas bonitas, ¿Lo comprendes? Si crees que no puedes soportarlo, vete ahora.
Shikamaru esperó un instante, pero Hinata no se movió. Suspiró y siguió adelante. Iban caminando cruzando pasillos y bajando escaleras, llagaron a un piso que tenía un cartelito viejo y cutre "Inteligencia"
―Aquí oficialmente nadie hace nada, ¿entiendes? Así que si a ti te preguntan qué haces, dices que nada. Nadie fuera de la sección tiene que saber a qué te estás dedicando realmente, y si tu compañero tampoco lo sabe, mejor. ―Hinata parpadeó, aquello le estaba empezando a parecer confuso. ―Además, obligatoriamente debes entrenar tu físico al menos una hora diaria para seguir en el servicio activo. Da igual que creas que vas a estar en un escritorio, todo shinobi debe estar en condiciones de combate. Bueno, seguro que tú podrás entrenar con tu clan.
Su cuidadoso horario se acababa de caer, en fin, ella podría arreglarlo.
―Vas a empezar por el archivo, usarás tus ojos en el zulo, en la zona de criptografía. ―La miró por un momento― ¿Te gusta leer?
Ella asintió
―Mejor.
Llegaron al archivo, un sitio abarrotado de cajones y estanterías con archivadores, papeles, rollos de pergamino por todas partes. En cuanto él sacó un cigarro y lo encendió se oyó una voz al fondo
―¡Aquí no se puede fumar!
Él ni se inmutó
―Gracias, Mariko.
Parecía una dinámica de lo más establecida.
Al fondo del archivo había una puerta, al cruzarla, Hinata comprendió que ese era el zulo, su nuevo lugar de trabajo. Era una habitación oscura. No podía saber si tenía ventanas pues todas las paredes sin excepción estaban cubiertas de torres y torres de papeles sueltos. En la sala había dos escritorios vacíos, aunque uno tenía algunas cosas que indicaban que se ocuparía en algún momento. Shikamaru dio una calada al cigarro y señaló el otro escritorio, que estaba vacío.
―Ese es tu puesto, mi despacho está en el piso de arriba. ¿Ves los papeles? ―Hinata asintió, muda aún. ―Todos esos papeles son informes recuperados o infiltrados que aún no sabemos si son auténticos o no. También hay algunos recuperados que están censurados.
Con el tiempo Hinata sabría que algo recuperado era algo robado al enemigo en una misión. Infiltrado era cuando el informe llegaba por su propio pie.
―Quiero que uses tu byakugan para diferenciarlos, y que me digas cuáles de todos estos son de fiar y cuáles no. ¿Podrás hacerlo?
―Bueno… bueno yo… puedo decir cuándo se ha falseado el documento pero respecto al contenido…
Shikamaru frunció el ceño
―Claro que me refiero al documento, para el contenido ya hay otro agente, no te preocupes. ¿Puedes hacerlo o no?
Hinata no dudó
―Si, Shikamaru-taisa
―Muy bien, cuando tengas avances ven a verme.
Y salió, dejándola sola.
Su nuevo puesto no se parecía nada a los paisajes abiertos de los que disfrutaba con el equipo 8, pero era un comienzo.
Cuando se sentó para comprobar si su silla era cómoda, la puerta volvió a abrirse. Un torbellino morado atravesó el umbral.
―¡Mira quién está aquí!, ¡Pero si es Hinata-chan en persona!
―¡Ino-chan! ―La rubia se acercó a ella con una sonrisa―¡Bienvenida al manicomio, querida! ¡Ahora vamos a ser compañeras! Aunque no te han dado el mejor puesto, la verdad… Yo estoy arriba, en interrogatorios, aunque ya lo habrás visto.
Hinata negó tímidamente.
―La… la verdad es que acabo de llegar…
―¿Cómo? ¿Ese vago de Shikamaru ni siquiera te ha enseñado el lugar? No te preocupes, ahora mismo te lo enseño y luego ya tendré yo unas palabras con él….―Sin esperar respuesta, Ino tomó a Hinata de la mano y se dispuso a enseñarle el lugar. ―Pues mira cielo, este es el archivo y arriba está interrogatorios, se sube por este ascensor. Los pisos 3, 4 y 5 son nuestros, el primero y el segundo son de administración, y más arriba están las tanquetas.
―¿Qué es una tanqueta?
―Oh, Kami-sama, ¿De verdad no sabes nada? Los de operaciones son las tanquetas, y no nos caen bien, ni nosotros a ellos. Ay, chica, quita esa cara, estoy hablando del trabajo, luego fuera todos somos amigos. Aquí nadie te va a mirar mal porque seas la mujer del jefe de las tanquetas… Lo que pasa es que la rivalidad es tradicional, nosotros decimos que no saben más que pegar y que no piensan y ellos dicen que no sabemos hacer otra cosa que liarlo todo… En el piso del Hokage está la policía militar, también están fuera de la torre, esos son lo peor y nos caen mal a todos. De quien tienes que hacerte amiga es de los de administración, sobretodo de los de tesorería porque aquí todo depende del presupuesto.
Ino hablaba y hablaba de esa y muchas cosas, enseñándole el edificio mientras explicaba la función de cada habitación y la dinámica de trabajo.
―También están las bisagras, claro, así es como llamamos a los shinobis y kunoichis que son versátiles y trabajan tanto para Operaciones como para Inteligencia…
―Ah, ¿Y hay muchos de esos?
―Uy, más de los que crees. Al final casi todos pasan por casi todos los sectores. Te he hablado de los más grandes, pero luego están los sectores pequeños: Intendencia, vigilancia, hospital… Ya sabes. ―Ino le señalaba las puertas por las que iban pasando. ―Esas son las salas de inerrogatorios, esa es comunicaciones, allí están los analistas y… Mira, esta es la sala de relajación―Ino señaló una puerta con un arcoíris. Cuando la abrió, Hinata vio una bonita habitación decorada con colores suaves y dibujos alegres. Un shinobi estaba sentado en un sillón, en silencio. Se tapaba los ojos con las manos, en un gesto de desesperación. ―Es que aquí las cosas pueden ponerse bastante intensas, acabas viendo de todo y los criminales no suelen tener ideas agradables…
Al final la dejó de nuevo en el archivo. Antes de irse, Hinata quiso saber algo más.
―Oye, Ino-chan, no me has dicho cómo nos llaman a nosotros
―¿Cómo?
Si… Las tanquetas, ¿Cómo nos llaman a los de inteligencia?
De la cara de Ino se borró la sonrisa, su expresión tornó a ser sombría.
―Mejor no quieras saberlo
Cuando Hinata llegó a su despacho, el otro escritorio se había ocupado por una mujer mayor de rostro muy dulce.
―Hola querida, yo soy Kaori, ¿Cómo te llamas?
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Llegó la hora de comer e Hinata se dio prisa en recoger todo y en sacar los dos bentos con la comida que había preparado para ella y su marido. Era lógico pensar que si trabajaban juntos comerían juntos, ¿No? Sin embargo, cuando subió a buscarle, le dijeron que ya se había ido. ¿A dónde? Nadie lo sabía, por lo que decidió salir a buscarle, no debía estar muy lejos,
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Shikamaru e Ino salieron juntos del edificio, y se encontraron con Choji para ir a comer. Los tres eran más que un equipo, eran amigos, casi familia, y seguir juntos les parecía no sólo una manera de honrar a su maestro y sus familias, sino además una buena forma de pasar el tiempo.
―Vamos a la barbacoa
―¡No, Choji! ¡Otra vez no!
―Bueno, ¿y entonces?
―¿No os apetece pescado?
―Mmm, no, la verdad es que no.
Paseaban charlando por las calles de Konoha, disfrutando del buen día. Al pasar cerca de unos bancos en una calle, Choji se quedó quieto y señaló a alguien que estaba sentado en uno de ellos. Era Hinata.
Estaba sentada en un banco bajo el parque, con expresión sombría, mirando fijamente dos bentos que tenía en las manos como si la hubieran decepcionado terriblemente. Ino miró su reloj.
―¿Qué hace aquí todavía? Su turno acabó hace 45 minutos.
Shikamaru le dio una calada a su cigarro
―Tsk, no sé. Mejor sigamos caminando o seremos nosotros los que llegaremos luego tarde al trabajo.
Choji, siempre gentil, se escandalizó ante las palabras de su amigo
―¿Cómo dices eso, Shikamaru? ¿No ves que puede tener un problema?
―Bueno, ¿Y qué propones?
Ino tomó la palabra
―Podemos invitarla a venir con nosotros
Los tres se acercaron a Hinata, que se sobresaltó un poco con su presencia, tan ensimismada que estaba en sus pensamientos. Ino le sonrió.
―¡Hola Hinata-chan!, ¿Qué haces?
―Um…Um… Yo… Yo estaba buscando a Naruto-kun para comer pero… pero no lo he encontrado…
Acabó la frase con un hilillo de voz.
Shikamaru le dio otra calada al cigarro, desviando la mirada. No lo había encontrado, ni lo iba a encontrar, porque hacía 10 minutos que Naruto había vuelto a la torre del Hokage tras comer con Sakura, como casi todos los días. Choji no iba a dejarlo pasar.
―Oy, Hinata-chan, ¿por qué no vienes a comer con nosotros?
―Mmm…. No se… Os lo agradezco pero… No quisiera molestar…. Además, voy a seguir esperando a ver si viene Naruto-kun…
Choji insistió, él también había visto entrar a Naruto en la torre del Hokage
―Vamos, Hinata-chan, ven con nosotros, lo pasaremos muy bien, como en los viejos tiempos en casa de Kurenai, ¿Recuerdas? Además, yo creo que igual Naruto ya tendría que volver al trabajo y no le daría tiempo a comer contigo…
Choji sonreía, siempre gentil, siempre amable. Hinata le miró y supo leer la verdad escondida en sus palabras. Sonrió amablemente, con los ojos tristes.
―Muchas gracias Choji. Si os parece bien, aceptaré vuestra invitación.
Ino se puso muy contenta
―¡Genial! ¿Qué te apetece comer?
Cuando Hinata respondió, no pudo evitar ser traicionada por su subconsciente
―¡Ramen, no!
Al final fueron a la barbacoa, porque había oferta de 2x1, y fue muy divertido. Choji era muy gentil, Ino, muy alegre y Shilamaru parecía relajado fuera del trabajo. Hinata empezó a descubrir las muchas cosas que se había perdido por quedarse en casa.
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A la mañana siguiente, continuaron los descubrimientos.
Cuando fue a dejar a Bolt a la escuela, se encontró con que le estaban esperando: Sakura, Ino y Tenten la invitaron a desayunar.
―Hacemos esto todos los martes, es nuestro pequeño club de las mamis trabajadoras.
Se rieron pícaramente
―¡Si, y ahora que trabajas también formas parte del club!
A Hinata le encantaba el plan, pero estaba algo preocupada
―Pero… Ino-chan… ¿No llegaremos tarde al trabajo?
No te preocupes, querida, mientras hagas tus funciones a Shikamaru no le va a importar.
Mientras caminaban, Tenten se le acercó
―Hola, Hinata-chan, ¿Cómo estás? ¿Cómo están los niños?
―B-bien, Tenten, m-muy b-bien. ¿Y tú?
Hinata estaba nerviosa. Tras la muerte de Neji, Tenten y ella habían sido muy cercanas. Se habían consolado la una a la otra e incluso había empezado a entrenar con Lee y ella, sustituyendo en sus dinámicas a su primo. Todo iba bien hasta que se casó con Naruto. Tenten no había vuelto a hablar con ella y hasta le parecía que le evitaba. Ahora, se le había acercado y sonreía
―Yo… También estoy bien… He puesto una tienda, ¿Sabes? La atiendo entre misión y misión…―Tenten rió dulcemente―Yo quería decirte una cosa…
Hinata tragó saliva, ojalá no fuera nada malo, a ella le importaba mucho Tenten
―Quería pedirte perdón por este tiempo en el que me he alejado… La verdad es que me sentó muy mal que dejaras tu carrera cuando te casaste…―Hinata la escuchaba en silencio, ¿Había sido por eso? ―Se me metió en la cabeza que a Neji no le hubiera gustado, que estabas faltando a su memoria, que él no murió para que tú fueras ama de casa… Pero ahora me has demostrado que estaba equivocada. Siento mucho haber dudado de ti. ―Suspiró ―¡Ahora me siento estúpida!
Hinata paró de caminar y tomó a Tenten del brazo
―¡No Tenten! ¡Para nada! Yo… yo nunca he dejado de pensar en Neji-niisan y además…
Pero no pudo continuar, porque Tenten la abrazó con fuerza
No dijeron nada, se abrazaron en silencio, felices de haber recuperado su amistad. Al final, Tenten habló, sonriendo
―Oye, pero… ¿Inteligencia? Yo creí que vendrías a Operaciones con Lee y conmigo
Hinata no supo qué contestar al principio, sólo levantó los hombros y dijo
―Ahora me es más práctico así, por los niños
Y esa razón le sirvió a Tenten
Se fueron a una cafetería elegante, donde pidieron apetitosos desayunos que les sirvieron con esmero. El café de Hinata tenía el dibujo de una hojita en la espuma y a ella le pareció algo espectacular. Se lo enseño a todas sus amigas antes de que ellas le dijeran riendo que ahora todos los cafés la llevaban. El desayuno le supo riquísimo, sobretodo porque no había tenido que cocinarlo ella, pero la conversación le resultó amarga.
Hinata estaba comiéndose los arándanos de su rollo de canela cuando Sakura comenzó a hablarle.
―Oye, Hinata-chan, ¿Cómo está Naruto? ¿Consiguió resolver el problema con los suministros de la Ola?
Hinata se quedó helada, ¿Naruto tenía problemas?
―A… ¿A qué problema te refieres?
―Si, ya sabes, que no le llegaron los suministros para el operativo del viernes
―Um…. Um… Yo… No… No sé a qué te refieres…
―¿No te lo ha contado? Bueno, seguro que no quería preocuparte…
Sakura sonreía amablemente, pero Hinata empezaba a estar incómoda. Todo esto tenía muchas implicaciones.
―Y a ti…. ¿A ti cuándo te lo dijo?
―Ah, pues ayer, comiendo, estaba preocupado pero seguro que lo solucionó a lo largo de la tarde, ya sabes cómo es…
Ayer. Comiendo.
Hinata empezaba a estar muy incómoda, pero no podía parar de querer saber.
―Ah… Eh… y… ¿Y comes mucho con Naruto?
―Uy, pues bastante, viene a buscarme al hospital unas tres o cuatro veces por semana, pero eso ya lo sabes tú, claro…
¡Tres o cuatro veces por semana!
Hinata no recordaba la última vez que había cenado con su marido tres veces en una semana. El desayuno le supo horrible en ese momento, perdió el hambre. Sakura seguía hablando, sin malicia ninguna, ajena al drama doméstico de su amiga. Hinata sólo podía escucharla, hipnotizada.
―…Yo siempre le digo que come demasiado ramen, y he conseguido que varíe un poco la dieta, pero aun así el siempre insiste y la verdad, yo…
Sakura se calló de pronto, sobresaltada, como si alguien le hubiera dado una patada. En frente de ella, Ino charlaba despreocupadamente con Tenten, sin mirarlas.
―Um, bueno… Al final sólo charlamos de tonterías...
Y se bebió el café.
Hinata la sonrió, intentando tragarse el dolor que sentía. Para conseguirlo, se zampó el rollo de canela de dos bocados, y achacó a eso el dolor de estómago y las náuseas que sintió luego
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Decidió concentrarse en el trabajo.
Llegó al despacho de su jefe con varios fajos de papeles bajo el brazo. Tomó aire y tocó con los nudillos. Cuando respondieron, pasó.
El despacho de Shikamaru no era para nada como ella se lo había imaginado. Era una habitación pequeña y sombría con una única ventana que para colmo no tenía vistas más que una escalera de incendios y una pared. En el escritorio, Shikamaru le miraba con cara de cansancio y aburrimiento extremo.
―Hinata-san, si vienes a pedirme ayuda o a darme una mala noticia, vete de aquí, porque hoy no es el día.
―Eh… Oh… Lo siento, Shikamaru-taisa, yo…. ―Se recompuso―Usted dijo que viniera a verle con avances y he traído los primeros.
Shikamaru se enderezó, sorprendido.
―¿Ya? ¿Tan rápido? ¿Y por qué te disculpas? A ver, enséñamelo.
―Mire―Ella dejó los diferentes fajos encima de su mesa―De los informes que he revisado, estos son fiables: La escritura es consistente en todos los tramos y coincide con el estado del papel. ―Señaló otro montón―Estos claramente no son fiables: Su contenido ha sido alterado de una u otra forma. En cada informe he incluido una pequeña anotación con todos los cambios que he observado. ―Y puso encima de la mesa otro montón. ―Estos son los que me preocupan, porque según registro han sido dados por buenos, pero claramente están alterados. Realizar misiones en base a su contenido sería demasiado arriesgado. Me gustaría recibir instrucciones sobre qué acción realizar con ellos.
Shikamaru tomó ese último montón en sus manos. Lo revisó, y se mesó la barba y el pelo intentando pensar en las implicaciones que ello tenía.
―Pero… Hinata-san, esto es un trabajo excelente… Y muy rápido… ¿Cómo lo has hecho?
―Um… bueno… Un byakugan entrenado puede…
Shikamaru seguía revisando las hojas
―No, cualquier byakugan no. Aquí hay más Hyugas trabajando, alguno de ellos revisó estos informes.
Hinata se encogió azorada, incapaz de decir algo bueno de sí misma. Al final, optó por poner el mérito en el otro.
―Gracias, Shikamaru-taisa.
Shikamaru miró los informes, luego a ella, y otra vez los informes.
―Gracias a ti, Hinata-san. Este es un trabajo excelente y más rápido de lo que pensaba. Me alegro de que trabajes con nosotros. A partir de ahora, cualquier informe con estas características me lo traes a mí. Quiero todos los que encuentres a lo largo de tu jornada encima de mi mesa cuando te vayas ¿Entendido?
―Si, Shikamaru-taisa
―Muy bien, puedes retirarte.
Y salió, intentando disimular lo feliz que estaba. Se lo repetía una y otra vez en su cabeza, disfrutándolo como un niño disfruta de un caramelo.
Es un trabajo excelente
Ella no estaba acostumbrada a esos halagos.
Cuando Hinata hubo salido del despacho, Shikamaru se quedó pensativo, mirando el lugar por donde se había ido. Al cabo de unos momentos, se encendió un cigarro, se acercó a la ventana y saltó por ella. Desapareció hacia el tejado por la escalera de incendios.
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N/A: Muchas gracias por leer y comentar. Me gustaría avisar de que en un par de capítulos cambiaré el rating a M. No tanto por lemmon, que para eso falta, sino por la dureza de los temas. Las misiones de la sección de inteligencia no van a ser bonitas. Gracias otra vez.
