Disclaimer: Nada es mío. Esto se hace sin ánimo de lucro.

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El punto ciego

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Capítulo 9: Los ojos

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N/A: Antes de comenzar este capítulo me veo en la obligación moral de advertir que este capítulo no es bonito. Es duro, es angustioso y no debería ser leído por menores de 18 años.

A partir de ahora el fic va a derivar a temas más duros, incluyendo acciones de dudosa moralidad. Si crees que no puedes soportarlo, no lo leas. Y recuerda: Sólo es ficción.

Advertencias de este capítulo: Violencia sexual explícita, consumo de drogas, trama criminal. Apelo a la discreción de lector. Gracias.

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Ese dichoso te le había dado unas ganas terribles de ir al baño. Cuando fue al aseo, Hinata se encontró con que estaba cerrado por mantenimiento, (¿Cómo podía ser? ¡Esa mañana funcionaba!) Así que tuvo que subir corriendo las escaleras hasta el siguiente piso, donde, por suerte, la limpiadora acababa de hacer todos. Entró corriendo sorteando el carro de limpieza y por fin pudo aliviarse. Se lavó las manos al terminar y fue a regresar a su puesto de trabajo.

Sin embargo, no pudo salir del baño.

En la puerta estaba Shikamaru, el cual le tapó la boca para que no hablara y la empujó para que volviera a entrar al aseo. Hinata se tensó inmediatamente, escandalizada por la situación, pero Shikamaru parecía muy tranquilo, como si para él esto fuera normal.

Ella intentó hablar, pero él no la dejó. Le hizo un gesto, para que mirase a su alrededor.

Ella miró a un lado y a otro, confundida.

Shikamaru puso cara de disgusto, volvió a hacer gestos, esta vez haciendo aspavientos alrededor de los ojos.

¡Ah! Hinata empezaba a comprender. Activó el byakugan y miró alrededor. Estaban solos y nadie les espiaba. Así se lo confirmó a su jefe.

Shikamaru sacó entonces un cuadernito del bolsillo y escribió algo. Se lo enseñó a Hinata. Ponía, en letras grandes: TE VAS A PONER ENFERMA

Hinata estaba muy confundida, pero ahí no acababa todo. Shikamaru guardó el cuadernito y le hizo otro gesto. "Atiende". Ella asintió y entonces Shikamaru se chocó contra ella. Cuando Hinata ya iba a protestar, Shikamaru volvió a indicarle silencio con un gesto y le indicó que se mirase el bolsillo. Hinata metió las manos, estaba empezando a molestarse en serio, ¿de qué iba est…?

¡Había un papel! ¡Shikamaru le había metido un papel en el bolsillo en el choque! Él le indicó que lo desdoblara y lo leyera.

Lo primero que había era un rango de fechas y una emisora de radio. Hinata no entendía. Shikamaru volvió a sacar su cuaderno y escribió

NOMBRES EN CLAVE

TU: SHURA

YO: SAORI

ESCUCHA LA EMISORA Y ESPERA INSTRUCCIONES

Hinata asintió, y siguió leyendo.

Tras el aviso debía dejarlo todo indicando que estaba enferma y dirigirse al hospital, donde debía dar su nombre en urgencias para ser ingresada. Allí debía esperar más instrucciones. Hinata tragó saliva, pensando en qué iba a hacer con los niños. También había un listado de material que iba a necesitar y una horquilla estimada de tiempo de duración de la misión. Cuando miró a Shikamaru, éste había sacado un mechero de plástico barato de su bolsillo y se lo tendía a Hinata. Hizo un gesto claro. Hinata asintió, memorizó fechas y emisora y quemó el papel sobre el lavabo. Las cenizas tiñeron de negro la porcelana, pero Shikamaru le indicó que las dejara ahí. Otra vez el cuaderno.

ESTA MISIÓN NO APARECERÁ EN NINGÚN REGISTRO OFICIAL.

SE TE GRATIFICARÁ BAJO OTRO CONCEPTO.

SI DECIDES ACEPTAR, HAS DE SABER QUE SI ERES SORPRENDIDA EN EL CURSO DE LA ACCIÓN EL HOKAGE NEGARÁ CONOCIMIENTO ALGUNO DE TUS ACCIONES Y SERÁS DECLARADA TRAIDORA.

Shikamaru cerró el cuaderno y le hizo un gesto: "¿Aceptas?"

Hinata no lo dudó, y asintió firmemente. Ella servía a la aldea de la Hoja

Shikamaru sonrió de medio lado y se marchó sin decir nada mientras se encendía un cigarro, dejando a Hinata sola en los baños.

Inmediatamente tras su marcha, la limpiadora volvió a entrar, y se deshizo de las cenizas del lavabo como si ya estuviera más que acostumbrada a ello. Miró a Hinata con una sonrisa socarrona. Su voz resonó en los azulejos.

―Espabila, querida, aquí ya no va a pasar nada más.

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Dos días después apareció una revista en su mesa. Era "Gente de Konoha", una revista de chismes de sociedad. Tenía un papelito pegado con una inscripción.

"Saori =)"

Hinata no entendía nada pero se dedicó a estudiarla de arriba abajo, algo tendría que ver con la misión.

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Unos días después, Hinata estaba jugando con sus hijos en el salón

―Compañía

―Compañía

―¡Atención!

―¡Atención!

―¡Manos al frente!

―¡Manos al frente!

―Chuchuá chuchuá…..

De repente, una voz en la radio llamó su atención, e Hinata dejó de cantar y bailar

―¡Muy bien, amigos! ¡Ha llegado la hora de las peticiones aquí, en Radio Fuego Fuego! ¿Tenemos algún oyente que quiera pedir una canción?

―¡Asi es, Sinnosuke! ¡Tenemos una llamada de nuestra amiga Saori, que llama desde el centro de Konoha y que quiere dedicar una canción! ¡Hola Saori! ¿A quién le vas a dedicar el número 1 de nuestra lista?

―¡Hola Sinosuke! ¡Hola Kintaro! Le quiero dedicar la canción a mis amigos Shura y Shaka, que van a venir conmigo a la piscina

Hinata prestó toda la atención posible. La estaban llamando a ella y a alguien más. Además, decía que era Saori la que lo dedicaba. Era una voz de mujer pero… se le hacía conocida. ¿Podría ser Mariko?

―¿No me digas? ¿A la piscina? ¿Con este frío?

―¡Sí, a nosotros no nos da miedo el frío! Vamos a ir a la piscina mañana por la tarde, justo después de comer. Ellos ya saben dónde les espero. ¡Tengo muchas ganas de verles!

―¡Muchas gracias Saori por tu llamada! ¡Ahora vamos con el éxito del momento, aquí en Radio Fuego Fuego…!

Hinata se quedó pensativa… mañana después de comer… Debía ir al hospital y disponer de al menos 24 horas… Tendría que pedirle ayuda a Hanabi, porque los niños debían dormir en alguna parte y Naruto aún no había regresado… Boruto se le acercó.

―¿Estás bien, mamá? Te has quedado muy callada…

Ella le sonrió dulcemente

―Sí, hijito, es que…―A ella le costó mucho empezar a mentir a su hijo, pero recordó que debía hacerlo. Era necesario, La Hoja la necesitaba. ―Es que me duele un poco el estómago… No sé… quizás algo me haya sentado mal…

Boruto y Himawari la miraron con ojitos tristes y la abrazaron. Himawari le dio un besito para que ya no le doliera más. Hinata se reafirmó aún más en la necesidad de trabajar para el bienestar de la aldea, el bienestar de sus niños.

―No os preocupéis, no será nada… Mañana iré a que me vea el médico.

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Hinata dejó a Boruto en la escuela y a Himawari en el clan Hyuga, donde se aseguró de decirle a Hanabi que no se sentía bien. Después, fue a trabajar y, a la hora de comer, tomó un almuerzo rápido y se dirigió al hospital. Entró por la puerta de urgencias sin saber muy bien qué hacer. Una administrativa atendía el mostrador.

―Dígame, ¿en qué le puedo ayudar?

―Um… um… Y-yo… C-creo que no… no me encuentro muy bien…

―¿Nombre?

―Uzumaki Hinata

En ese momento, y por primera vez, el administrativo levantó la vista y miró a Hinata a los ojos. Hizo una seña de asentimiento muy despacio e Hinata vio cómo estiraba la mano para acceder a un botón oculto bajo la mesa. Le hizo una seña muy amablemente.

―Por favor, espere en la sala de espera. En seguida vendrá una doctora a atenderle.

―Em… Eh…

―Es por allí

―Sí, gracias.

Hinata llegó a la sala de espera, que estaba llena de gente que quería ser atendida por un médico. Se sentó, y esperó el tiempo suficiente como para pensar que estaba ocupando un espacio que otra persona necesitaría mucho más que ella. Nadie venía a buscarla. Cuando ya iba a preguntar a recepción, una doctora apareció en la puerta. Era Sakura.

―¿Uzumaki Hinata? Venga conmigo por favor.

Hinata la siguió por los pasillos hasta llegar a un box de observación en un ala del hospital más tranquila. Sakura iba mirando su portafolio, con gesto muy profesional, pero cuando llegaron al box y cerró las cortinas, susurrando, cambió su actitud.

―¡Hola Hinata-chan! ¡Qué bien verte! Siento haber tardado, estaba con unos pacientes… Bueno, supongo que estás de misión, ¿no?

Hinata estaba algo sorprendida, pero muy contenta de estar con alguien conocido.

―Si… ¿Eres tu mi compañero?

―No, querida…. Me temo que Shikamaru sólo me pide ayuda con la intendencia… Bueno, pero no te preocupes, porque seguro que es alguien de fiar. ¿Estás nerviosa?

―Bueno… Un poco… la verdad…

―No te preocupes. Tu compañero aún no ha llegado, así que puedes descansar un poco. Debes quitarte la ropa y quedarte en ropa interior y zapatos. También debes llevar tus herramientas. Ponte la bata del hospital y espera en esta cama, yo vendré a buscarte ¿Vale?

―¡Sakura, espera! ¿De verdad me tengo que desnudar?

―No te preocupes Hinata-chan, luego te llevo a que te cambies de ropa, pero es necesario que todos te vean como si estuvieras ingresada de verdad…

―Ah, claro… Muchas gracias, Sakura―Antes de que se fuera, tenía que decirle algo―¡Oye Sakura! ¿Podéis avisar a Hanabi? Es para que sepa que estoy ingresada y que tiene que cuidar a los niños…

―Claro que sí, no te preocupes, yo misma le aviso. Le diré que no es grave, ¿Vale? Pero que tienes que quedarte una noche en observación.

Hinata suspiró aliviada

―Muchas gracias, de verdad.

―Un placer, vengo en un rato. Ponte cómoda.

Hinata procuró relajarse y descansar, siempre era importante guardar energías antes de una misión. Apenas pasaron 40 minutos cuando Sakura volvió.

―Es la hora, ¿estás lista?

―Si

Hinata asintió con decisión

―Pues sígueme

Caminaron por los pasillos del hospital, Sakura como médico e Hinata en esa bata de hospital abierta por atrás. Llegaron a una puerta. Llegaron al cuarto de sucio 403. Sakura abrió con llave y entraron.

En el interior, había un grifo, un desagüe y varios casilleros en la pared. También había una silla. En uno de los casilleros ponía Shura, en el otro, Shaka.

―Tu compañero ya se ha ido, debéis encontraros en el punto especificado aquí. ―Sakura le extendió un sobre cerrado―Por favor, abre tu casillero y ponte la ropa que encuentres dentro.

Hinata así lo hizo. Dentro, se encontró con lo que parecía ser un viejo uniforme de ANBU, y una máscara. Era muy extraño, se parecía al uniforme ANBU, pero no era igual. Además, jamás había visto a ningún ANBU con la máscara de la abeja. ¿Por qué tenía que ponerse eso? ¿Es que ahora era ANBU?

―Sakura… ¿Tú sabes qué significa esto?

―A mí no me preguntes, yo sólo sé que te lo tienes que poner y luego te enseño la salida.

Hinata asintió, y procedió a vestirse. Cuando estuvo lista, Sakura metió la llave en otro de los casilleros, uno que no tenía nombre, y descubrió una puerta que daba a un agujero excavado en la pared.

―Este túnel te llevará al tejado del hospital. Desde ahí debes llegar al punto marcado en el sobre. Para volver, vuelve a usar este túnel y golpea tres veces la puerta desde dentro así. ―Sakura le enseño. Hinata memorizó el ritmo. ―Yo u otra persona de confianza te abriremos. ¿Has entendido?

―¡Sí!

―¡Buena suerte!

Hinata atravesó el túnel de piedra. En el tejado, abrió el sobre y reconoció el punto de contacto. Era una zona civil algo abandonada, llena talleres a medio derruir.

Cuando saltó hacia los tejados, dejó que la adrenalina la inundara y se permitió pensar de dónde iba a sacar la flor para su álbum.

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Llegó a un taller abandonado cuando ya oscurecía. Allí se encontró con Shikamaru, otro hombre que no conocía y otra mujer vestida igual que ella. Nada más poner un pie al lado de ellos, Shikamaru le indicó con señas que mantuviera silencio e hiciera un barrido para detectar mirones. Hinata activó su byakugan y confirmó que no veía a nadie. Shikamaru le indicó lo mismo al otro cuasi-ANBU. Hinata casi da un salto cuando reconoció la voz al decir que tampoco detectaba a nadie. ¡Era Ino!

―Muy bien, podéis quitaros las máscaras.

Shikamaru cogió un cigarro, pero no lo encendió. Claro, la luz de la brasa, pensó Hinata.

―Este es el comisario Tojo, jefe de la policía militar de Konoha. Está aquí porque esta es una misión en la que les vamos a brindar apoyo logístico.

El único desconocido de la sala hizo un gesto de saludo. A Hinata le pareció alto, imponente y con cara de pocos amigos. Su cara y su cuerpo eran jóvenes, de rasgos que en algún momento podrían haber sido dulces, pero su mirada y su actitud decían que su alma tenía cuarenta años más que el resto y que no estaba dispuesto a tolerarle mierdas a nadie. Ino intentaba ocultar su desagrado, pero no le salía muy bien.

―Esta noche se va a celebrar una reunión muy importante en ese edificio. Unos enemigos de Konoha van a cerrar un trato y necesitamos reunir todas las pruebas incriminatorias posibles. Ino se encargará de colocar un micrófono en el interior de la sala, e Hinata nos describirá todo lo que vea con su byakugan para poder dejar un testimonio válido de lo que pasa en la sala.

Hinata activó su byakugan y miró hacia el edificio que le habían indicado. Lo que vio no le gustó nada. ¡No podía distinguir el interior!

Shikamaru ya lo sabía

―No ves nada, ¿Verdad?

Hinata negó con la cabeza

―¿Crees que es plomo, o sellos?

―Yo… Yo diría que sellos.

―¿Lo dirías?

Un vozarrón autoritario se oyó en la sala. Como Hinata había supuesto, Tojo no le iba a permitir mierdas a nadie. Volvió a mirar.

―Son sellos, estoy segura.

―Perfecto

Shikamaru parecía muy complacido.

―Ino, cuando plantes el micrófono quita al menos un sello.

La rubia asintió, concentrada.

Shikamaru y Tojo se fueron a hablar a un rincón algo alejado. Hinata estaba nerviosa, excitada, hacía mucho que no estaba en una misión. Intentó calmarse.

―Ino… Ino… ―Hinata susurraba, no quería molestar a los dos mandos. ―Oye, Ino… ¿Por qué vamos vestidas así? ¿Lo sabes?

―Es para podernos mover por la aldea sin levantar sospechas. La gente nos confunde con ANBUS pero ellos pueden ver que no somos de los suyos. ―Ino también susurraba―Todos los de inteligencia llevamos la máscara de la abeja.

―Ah…

Era una explicación lógica, pero empezaba a estar asombrada del esfuerzo que ponían en moverse sin ser vistos. En una aldea ninja, era todo un logro. Ese tema estaba acabado pero Hinata seguía nerviosa

―Oye Ino…

―¿Sí?

―¿Qué tal la cena?

―¿La cena? ¿Qué cena?

―La cena de la sección, ¿No fue hace unos días?

―¡Ah! ―Ino soltó una risilla―Muy divertida, pero ya te contaré luego. Mira, ya se acercan.

Ambas kunoichis se quedaron atentas a los hombres. Shikamaru fue el primero en hablar

―El comisario Tojo dará los detalles de la misión.

Tojo se acercó a una mesita, todos le siguieron.

―Este es el objetivo conocido: Jei Showa. ―Mostró una foto en la mesita―Ascendió a miembro del consejo de Konoha tras la guerra. Es un miembro extremadamente respetado de la aldea, por eso tenemos que tener todas las pruebas antes de mover un dedo contra él. Creemos que es responsable de malversar fondos de Konoha, a través de una red de contactos. Creemos que uno de esos contactos es este: Shunroku Shugiyama. ―Sacó otra foto. Hinata la reconoció de la revista de sociedad. Ahora que lo pensaba, Showa también aparecía. ―Este es un empresario inmobiliario, que con la paz se ha dedicado a construir edificios y hoteles por toda la nación del fuego. Sin embargo, aún no sabemos bien cómo conectan las piezas. Su testimonio es extremadamente importante. Además sabemos que hay un tercer miembro, cuya identidad nos es desconocida. Sabemos que se reunirán con él esta noche. Nuestra misión, como ya ha explicado Shikamaru-dono, es reunir todas las pruebas incriminatorias posibles. Hoy no vamos a intervenir. Hinata-san nos describirá todo lo que vea, Ino-san tomará nota de ello y el micrófono registrará todo lo que se diga. Para poner el micrófono y quitar los sellos Ino-san tomará control momentáneo de uno de los guardaespaldas que siempre acompañan a cualquiera de los dos objetivos conocidos. El micrófono ya está escondido cerca de la puerta para que lo cojas sin problemas

Ino asintió, ya sabía dónde estaba.

―Estaremos aquí todo el tiempo que dure la reunión, ¿entendido? ¿Alguien tiene dudas sobre su misión?

Ambas negaron, no había dudas

―Bien, Shikamaru-dono se quedará aquí como apoyo y por si la cosa se tuerce.

Hinata respiró profundamente y se concentró. Lo haría bien, lo haría bien, todos estarían orgullosos de ella, no sería un lastre.

Si, estaba preparada.

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Shugiyama fue el primero en aparecer, iba acompañado de un guardaespaldas. Cuando Hinata dio el aviso, Ino ejecutó limpiamente los sellos y su mente fue proyectada al cuerpo del hombre, que disimuladamente recogió algo del suelo (el micrófono) y atravesó la puerta. Al cabo de unos segundos, Ino volvió en sí.

―Ya he plantado el micrófono, está cerca del centro de la sala. También he quitado dos sellos, los dos más cercanos a nosotros.

Shikamaru asintió, el plan seguía lo previsto.

―Pero… Hay alguien más. Hay una chica.

―¿Una chica? ¿Quién?

―No lo sé, estaba de espaldas a mí y no la he oído hablar, no sé quién es.

Tojo y Shikamaru se miraron.

―Bueno, no tiene por qué afectar al plan, de momento seguimos así.

Shikamaru le hizo una seña a Hinata

―Ahora empiezas tú.

Ella asintió y activó su Byakugan.

―De momento no puedo ver mucho, el chakra se está desvaneciendo poco a poco. Es verdad, veo a una chica, es muy jovencita.

―¿Puedes verle la cara?

―Aún no, está de espaldas a mí.

―En fin, describe la situación.

Hinata recorrió la sala con los ojos y les dijo lo que veía. Era una especie de taller reconvertido. Había una barra de bar, donde estaba la chica. Unos sofás, una especie de otomana acolchada en el medio de la sala. El guardaespaldas estaba junto a la puerta. No hubo que esperar mucho, Showa llegó en seguida, solo. Ambos hombres se saludaron efusivamente, como viejos amigos, y comenzaron a pedir alcohol a la chica que estaba tras la barra.

―¡Shikamaru-taisa! ¡La chica! ¡Le he visto la cara!

Hinata estaba bastante alterada

―¡Es Ame! ¡Ame-chan!

―¿Nuestra Ame-chan?

Ino había levantado la vista del papel donde escribía y miraba a Hinata y a Shikamaru alternantemente.

―¡Sí! ¡Estoy segura, es ella!

―A ver, calma. Hinata-san, ¿Me estás diciendo que dos presuntos enemigos de Konoha están en una fiesta privada en las que les sirve las copas una niña de 15 años?

Hinata asentía frenéticamente. Tojo comenzó a hacer preguntas

―Que yo me entere, ¿Qué putas mierdas están pasando aquí y por qué cojones tendría que importarme?

―Es la chica tras la barra. La conocemos es… Es la canguro de Mirai-chan. Es la canguro de la hija de una amiga.

Shikamaru estaba preocupado, la canguro de su ahijada estaba sirviendo alcohol a dos presuntos enemigos de Konoha en una sala cerrada y ellos no podían intervenir. ¿Podría esto afectar a Mirai? ¿Y a Kurenai? Intentó concentrarse.

Tojo no varió la expresión

―¿Y qué?

―Bueno, pues que tiene sólo 15 años

―Shikamaru-taisa… En realidad sólo tiene 14… Su cumpleaños es el mes que viene.

Hinata estaba muy pendiente de lo que pasaba en la sala. Estaba preocupada por la chica, igual que él.

Tojo levantó un poco las cejas y sopesó la situación.

―Yamanaka, que conste en acta la corrupción de menores.

Y volvió a su rincón. Hinata no iba a dejarlo ir.

―¿N-no vamos a intervenir?

Ino le contestó con expresión triste, ella también estaba preocupada.

―Hinata, nuestras órdenes son no intervenir

Shikamaru suspiró.

―Es cierto, no podemos intervenir. Sería arriesgar demasiado la misión. Debemos esperar.

Hinata asintió, expectante. Volvió a mirar.

―Alguien más se acerca. ¡Es el tercer hombre!

Tojo se acercó a ella

―¿Lo reconoces?

Hinata lo miró bien, y lo reconoció, pese a que su cara no salía en las páginas de las revistas de sociedad. O más bien, salía en muchas, pero sin salir. No podía estar más escandalizada.

―¡Es… es… ¡Es el abad Katsuichi! ¡El abad del templo del fuego!

―¡¿Cómo?!

Rápidamente, Tojo y Shikamaru volvieron a hablar entre ellos. A Hinata le parecía que la situación se estaba poniendo fea. El mismísimo abad del templo, no había persona más respetada en Konoha. Bendecía niños, parejas y enfermos. Dirigía los servicios en el templo donde ella acudía cada semana. Su aura de santidad era incuestionable. El abad entró en la sala, y los tres hombres se saludaron como viejos amigos. Ame rápidamente servía las copas que le pedían mientras los hombres charlaban de asuntos triviales. Cuando Tojo y Shikamaru se separaron, les hicieron un gesto: continuaban con el plan como hasta ahora.

En un momento dado, Ame puso música. Eso fue un problema, porque interfería con la grabación. Ahora los ojos de Hinata eran más importantes que nunca para confirmar que las palabras que escuchaban por el aparato se correspondiesen con la realidad.

El plan era muy simple, se trataba de una trama de malversación de fondos usando el sistema de reclutamiento para misiones. Shugiyama proponía un plan de construcción inmobiliaria según las necesidades de la aldea. Esas necesidades ya las conocía, porque Showa se las había contado dándole información privilegiada directamente desde el consejo. Una vez propuesto el plan, el consejo (o más bien Showa) lo aprobaba. Por supuesto, el presupuesto estaba muy inflado y los costes eran mucho menores que los necesarios. Ese excedente se usaba en parte para financiar la seguridad de las obras, a las cuales Shugiyama solicitaba asignar a cierta cuadrilla de ninjas extremadamente eficiente que llevaba muerta 12 años, y Showa lo aprobaba sin que pasase por las manos del Hokage. La otra parte del excedente, Shugiyama lo empleaba en hacer cuantiosas donaciones al templo del fuego. Donaciones que Showa también hacía con el dinero recibido de los escuadrones falsos. Así el abad se encontraba con una magnífica cantidad de dinero, perfectamente blanqueada, que repartía entre él mismo y sus amigos allí presentes. Con ese juego ya llevaban sustraídos varios millones de ryous.

Oír cómo miembros respetados de la sociedad de Konoha se reían tan impunemente de los tejemanejes que llevaban a cabo no le gustaba a Hinata, pero lo que estaba viendo le revolvía el estómago. En un momento dado, el abad le hizo un gesto a Ame, y ella empezó a preparar una bandejita, pero esta vez no tenía bebidas. Al principio no supo qué era.

―Ame-chan está sacando algo de detrás de la barra… Parece… Umm… No sé qué es, parece…―Entonces lo comprendió―¡oh…!

―¿Qué es? ¿Qué ha sacado?

Shikamaru estaba atento a lo que decía

―Um… Umm… Está…está sacando una bandejita y… bueno… pues…. Está colocando un polvo blanco sobre unos espejitos… lo.. lo está colocando en forma de línea… También está sacando bastantes pastillas…

Hinata tragó pesado. Ame, Ame-chan. Esa chicuela dulce y pizpireta que se aseguraba de que Mirai-chan hiciera sus prácticas de la academia, cenara a tiempo y se fuera a la cama pronto estaba allí, preparando cocaína para la fiesta de tres señores. Con 14 tiernos años.

Empezó a acordarse de otras misiones, otras cosas que había tenido que ver. Empezó a acordarse de por qué se había retirado. La voz de Tojo le sacó de sus cavilaciones.

―¿Se lo están metiendo?

Hinata le miró sin comprender

―Hinata-san, ¿Qué están haciendo con las drogas?

―Ah… ummmm… Sí, las están tomando

―¿Y la chica?

―No, la chica no.

―Vale, atenta a qué más toman, y todos atentos a ver si dicen dónde las han conseguido. Con suerte de aquí también sacamos algo para narcotráfico. Yamanaka, apunta bien claro esto para acusarlos de posesión y consumo,

Después de la cocaína y las anfetaminas, Ame preparó unas pipas de metanfetamina. El alcohol seguía corriendo. Hinata se preguntaba si no darían ya la misión por terminada ya que al fin y al cabo ya tenían la información que querían, pero Tojo les recordó a todos que su misión era reunir todas las pruebas incriminatorias posibles, por lo que había que esperar a que se cansaran de la fiesta.

Ojalá no lo hubieran hecho.

En un momento dado, Showa le hizo un gesto a Ame, que se acercó a ellos. Se subió sobre la otomana y allí le dieron un par de pastillas mientras se desnudaban y la desnudaban a ella. Todas las alarmas de la cabeza de Hinata se volvieron locas.

―¡La están desnudando! ¡Y le han dado dos pastillas! ¡El abad ya se ha desnudado del todo! ¿No vamos a intervenir?

―Hinata-san ¿Cuántas veces voy a tener que decirle que nuestras órdenes son no intervenir?

Tojo estaba calmado, pero Ino tampoco estaba tan segura

―Pero… señor… Estamos ante una violación, una violación de una menor…

―¿Estás segura? Desde luego hay que apuntar la corrupción de menores. Hinata-san, ¿Puedes confirmar que es una violación?

Hinata no quería volver a mirar, pero tuvo que hacerlo. Habían puesto de rodillas a Ame. El abad le sujetaba la cabeza para que usase la boca con él. Showa le daba por detrás. Shugiyama se estaba metiendo dos rayas más.

¡¿Debía describir todo eso?!

Shikamaru se le adelantó

―¡Es una niña de 14 con tres viejos! ¡Pues claro que es una puta violación! ¡Tenemos que entrar!

―¡Nara, no me jodas! ¡Aquí las órdenes las doy yo! Inteligencia sólo está de apoyo logístico y las órdenes son no intervenir. Ahora, ¡Hinata! ¿Qué coño ves?

Shikamaru gruñó con frustración. Hinata empezaba a tener problemas para ocultar las lágrimas.

―Pues… pues… ahora son tres con ella y… bueno… ella no… no tiene miedo pero… está claro que no le gusta…

―¿Estos son los famosos ojos de los Hyuga? ¡Vaya una puta mierda!

―¡Eh! ¿Es que acaso no ves que es algo jodido de ver?

Shikamaru estaba rabioso, pero Tojo le contestó firme

―¡Pues no, joder, no, no lo veo! ¡Sólo ella lo ve! ¡Sólo ella lo ve y no dice nada de lo que está pasando y la otra no escribe nada! ¡Sólo tenemos gemidos grabados! ¿Es que no lo veis, joder? ¿No veis detrás de quién vamos? Esto no se arregla con unos puñetazos. Si interrumpimos ahora estamos jodidos nosotros, debemos reunir pruebas y que les caiga encima el puto Señor del Fuego, ¡los cinco Kages con toda su furia! Así que por el Gran Hashirama, por todo lo que te es sagrado, Hinata-san, dinos qué ves, porque tenemos que dar testimonio. Llevamos meses tras ellos y esta es nuestra única oportunidad, no la podemos desperdiciar.

Hinata temblaba, luchando por contener las lágrimas. Recuerdos almacenados le vinieron a la mente. No podía fallar. No podía ser un fracaso. Pero aquello… quedarse quieta mientras una niña sufría… describir cómo esos viejos la hacían objeto de sus más perversos deseos… Sintió una mano que le cogía de las suyas. Era Ino.

―Hinata… A mí tampoco me gusta… Tú lo describes pero yo tengo que escribirlo… Pero Tojo tiene razón, no podemos intervenir y alertarles, tenemos que reunir pruebas y caerles con todo… Imagina que siguiera sueltos, imagina dentro de unos años, lo que podría pasarle a Mirai-chan o… o a Hima-chan. Hinata…. Te necesitamos, sólo tú puedes hacerlo…

Himawari… No.

Himawari no.

Himawari jamás.

Una nueva fuerza estaba empezando a nacer en Hinata cuando sintió otra mano en su hombro. Era Shikamaru. Había encendido un cigarro. Ya no le importaba que se viera la brasa. Le miraba directamente a ella, sus ojos le perforaban en la oscuridad.

―Hinata, a ninguno nos gusta esto, pero te juro que vamos a ir a por esos cabrones. Les vamos a encerrar y pasarán la vida entre rejas. Ayudaremos a Ame, te lo prometo.

Hinata asintió, agradeciendo con toda la sonrisa que pudo reunir los amables gestos de sus compañeros, su nuevo equipo.

―No se preocupe, Taisa, no le voy a fallar. Yo sirvo a la aldea de la Hoja. ―Se aclaró la garganta. ―Ino, si estas lista, voy a describir la situación.

Se permitió un pequeño suspiro para reunir fuerzas

―La chica está de rodillas en el centro de la sala. El abad está penetrándola desde atrás mientras la estrangula con sus manos. Shugiyama la está forzando a hacerle una felación mientras Showa está esnifando cocaína de las nalgas de la chica…

Hinata pasó un buen rato describiendo cómo los hombres trataban a la chica como un objeto sexual y se la iban pasando de uno a otro. La habían ahogado con las manos y con un obi, en una especie de juego de sadismo. La habían atado, la habían pegado, y hubo un momento turbio en todos en la sala pensaron que iban a tener que añadir cargos de homicidio imprudente. Afortunadamente, ella seguía viva. Ahora bailaba desnuda, sobre la otomana del centro de la sala. En los sofás, los hombres semidesnudos se entregaban al sopor tras la noche de fiesta. El sol iba a salir pronto.

―¿Qué hacen ahora?

Tojo estaba cansado. En su defensa, su mirada era la de alguien que se sentía miserable.

Las de todos lo eran.

Hinata sentía que no volvería a estar limpia en la vida.

―Em… pues se están durmiendo… Ame sigue bailando… Si… yo diría que… Sí. Se han dormido los tres.

Shikamaru buscó más cigarros, se los había acabado todos.

―Joder, vaya noche.

―¡Esperad, Ame hace algo!

Todos se pusieron atentos.

―Ha visto que todos están dormidos. Se ha bajado de la otomana. Se está vistiendo… Ha ido a un mueble del fondo de la sala. Allí hay un sobre. Lo ha cogido. Lo abre. ¡Oh…!

―¿Qué ha pasado? ¿Qué es?

Tojo volvía a estar alerta

―Es… Es dinero. Es mucho dinero. ―Hinata tenía el ceño fruncido. ―Ame lo está contando. Vaya, es mucho, mucho, dinero.

―¿Cuánto?

―No sé, no distingo bien todos los billetes pero hay sobretodo grandes, yo diría… Yo diría que al menos 10000 ryous.

Tojo silbó. Era mucho dinero.

―Se lo ha guardado en la mochila.

Ahora todos estaban asombrados.

―Bueno, Yamanaka, apunta que este es un caso de prostitución de menores.

Ino miraba los papeles donde había apuntado como si fueran la entrada a la parte más terrible del infierno. Shikamaru ocultó su cara entre las manos. Hinata firmó el acta, para lo cual tuvo que releerlo todo. Intentó no vomitar.

Cuando Ame se fue, dejando a los tres sospechosos en la sala, Tojo dio por terminada la misión. Hinata estaba recogiendo un poco cuando Tojo se le acercó. Antes de que ella pudiera decir nada, le tomó del rostro con delicadeza y le obligó a mirarle a los ojos.

―Así que así son los célebres ojos de Hinata Hyuga.

Hinata le miraba alerta, intentando discernir sus intenciones.

―No me extraña que la Nube se lanzase a una guerra por ellos. ―Tojo la soltó y la sonrió, de medio lado. ―Si alguna vez te cansas de trabajar para Shikamaru ver a verme, en la policía miliar estaríamos más que felices de tenerte.

Desde atrás se oyó la voz de Shikamaru que le pedía educadamente a Tojo que se fuera a tomar por el culo, pero Hinata no le oyó, porque entra tanta mierda que había visto esa noche, su corazón se había llenado con un halago.

―Ya te dije que eran lo puto peor.

Ino señalaba por donde se había ido Tojo. Su expresión era cadavérica.

―¿Tú crees? A mí no me ha parecido tan malo…

Había hecho un buen trabajo. La noche había acabado bien.

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En la vuelta hacia el hospital, Hinata disfrutó del frescor del aire del alba. Pese a toda la mierda, de alguna forma, se sentía bien, se sentía libre. Había completado una misión. Sacó su cámara de fotos del bolsillo y se hizo una foto, en un tejado, con la máscara de la abeja en la mano.

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Tocó la taquilla desde el fondo del túnel y esperó. Tras unos instantes, la puerta se abrió.

―¡Hola, Hinata-chan! ¿Todo bien?

Sakura le sonreía desde el cuarto de sucio.

―Si, bien… bueno… ―Hinata no supo qué decir, prefería no volver a aquello―Si, podría decirse que sí.

―No te preocupes, ya sé que no puedes darme detalles.

Hinata se desnudó y Sakura le ayudó a volver a ponerse la bata de enfermo. Recorrieron los pasillos hacia el box de observación.

―Que sepas que tu hermana se preocupa mucho por ti. Vino dos veces anoche al hospital para ver si podía verte.

Pobre Hanabi, no le gustaba mentirle a su familia, pero órdenes son órdenes.

―Por cierto, ¿qué les dijiste que te pasaba?

―Uh… pues… Que me dolía el estómago.

―Uf, menos mal, les dijimos que tenías una gastroenteritis grave con un cuadro de deshidratación.

Llegaron al box, Sakura le indicó que se sentara en la cama. Allí había una carpeta.

―A ver… Aquí está. Tu informe de urgencias, tu valoración preliminar… Este papel de aquí son los resultados de tus análisis de sangre… Y aquí están tus recetas con los medicamentos que tienes que tomar… Aquí las cajas, llévalas en el bolso un par de días para mantener la coartada. Tu historia de ingreso con las medicinas que te hemos suministrado… y tu informe de alta. Está firmado con hora de dentro de 6 horas, por si quieres dormir aquí. ¡Ah! Y toma…

Sakura le puso en la muñeca la pulsera de ingreso. Hinata estaba asombrada de cómo Sakura le había montado una coartada perfecta en un momento, pero tras ver lo que había visto comprendía que toda precaución era poca.

―Muchas gracias Sakura, la verdad es que me vendría bien el sueño.

Sakura se volvió hacia ella, sorprendida de que no hubiera ningún honorífico acompañando su nombre. Cuando la miró a los ojos, cansada, agotada, y a la vez firme, se dio cuenta de que Hinata quizás ya no era esa pequeña tierna necesitada de protección que conoció en la academia. Le sonrió dulcemente.

―Si quieres yo te despierto a las 12, para que te vayas a casa.

―¿Estarás aquí todavía? ¿No vuelves a casa?

Sakura se encogió de hombros

―Bueno, es que para estar sola… Sarada está en la escuela y… yo prefiero estar aquí que limpiando, la verdad.

Las dos mujeres rieron, cómplices. Hinata se recostó, dispuesta a relajarse.

―Oye, Hinata, yo… hace tiempo que quería decirte una cosa…

Hinata se incorporó, dispuesta a escuchar a su amiga. Sakura suspiró, tomando fuerzas.

―Hinata, yo… La verdad es que…―Estaba claro que no era fácil para ella. Se sentó en la silla al lado de la cama. ―Es que no lo entiendo. ¡No lo entiendo! ¿Por qué los hombres que amamos tienen que ser así? Yo… No le dejo de decir a Naruto que vaya a comer contigo, que vaya más contigo pero… ¡Es tan terco! ¡Y lo peor es que te adora, no deja de hablar de ti! Y yo le digo, aprovecha que al menos tu pareja está en la aldea, pero no sé, no sé qué le pasa… Lo siento yo… Es que desde el otro día desayunando, te vi tan triste y yo…

A Hinata no le hizo falta oír más, se lanzó a abrazar muy fuerte a su amiga

―No pasa nada, Sakura, no pasa nada.

―¿Por qué tienen que ser así? ¿Por qué no pueden estar con su familia? ¿Qué mosca les ha picado que siempre están buscando otra cosa que no es la que tienen delante?

Sakura lloraba, frustrada, desahogándose en un momento con la única persona que sabría qué es lo que se siente. Hinata la abrazaba, no la soltaba. Al intentar decir algo, sólo le vino una frase a su mente, una persona, una mirada, un apoyo en la oscuridad.

―Sakura… Las cosas son como son, no como nos gustarían que fueran.

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N/A: Gracias a todos por leer, seguir y comentar. Espero que os guste. Me gustaría agradecer especialmente sus reviews a Paz , Tchuma Tendai, KattytoNebel y lenasletters .

Paz, gracias por leer y comentar. Creo que ahora tus preguntas están resueltas. Te adelanto que a partir de ahora Hinata va a ser una pieza clave en el tablero de Shikamaru. Espero que te guste.

Cualquier crítica o comentario también es siempre bienvenido