Disclaimer: Nada es mío. Esto se hace sin ánimo de lucro.

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El punto ciego

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Capítulo 14: Es necesario desconectar

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Hinata continuaba con sus vigilancias, pero no había sido fácil ocultarlas. Vigilaba desde su mesa cuando su compañera no estaba, vigilaba desde casa mientras hacía la colada o doblaba la ropa (aunque nunca delante de los niños. Cuando despertasen su byakugan no quería que pensaran que espiar a otros estaba bien), y vigilaba un ratito cuando sus hijos se habían ido a dormir. Por lo demás, vigilaba desde donde podía. Baños públicos, callejones sombríos, incluso en pasillos vacíos del supermercado. No era fácil para ella estar sola. Quizás por eso había decidido subir a la azotea del edificio de inteligencia, donde le encargaron su misión, para poder vigilar un ratito en soledad con la aldea a sus pies.

Allí, activó su visión y dejó vagar su mirada por la aldea, buscando a sus objetivos.

Suspiró con placer. Allí, sola, podía también relajarse. Y no dejaba de ser agradable ver a todas esas personas llevando a cabo sus vidas pacíficamente. Los niños en la escuela… La actividad del mercado…. Su visión en tres dimensiones le dejaba también ver a todos los trabajadores de la torre del Hokage bajo ella, y sonrió mientras veía a los compañeros compartiendo su tiempo tomando un té, o afanándose en llevar a cabo sus tareas.

Sin embargo, no pudo evitar preguntarse qué era aquello que estaba viendo.

Era… era una persona. ¿Una persona que estaba entre dos pisos? ¿Cómo era eso posible? Intrigada, Hinata enfocó su visión para concentrarse en ese punto del espacio.

¡No podía ser! ¡Pero si era…! ¿Y qué estaba haciendo? ¿Estaba… dormido?

Movida por la curiosidad, Hinata se acercó al borde del edificio, empinándose para mirar hacia abajo, para verlo con más detalle, sin cemento de por medio.

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Shikamaru había pasado unos días muy malos. Tenía estrés en el trabajo… tenía estrés en su casa… y ahora, para colmo, tenía estrés por su mejor amigo.

Había intentado hablar con él, pero tenía que esperar a que él sacase el tema. No podía decir "Choji, amigo, creo que Karui debería ir al médico por unas cosas que sé porque he mandado que la espíen". No, eso sería una idea pésima.

Dioses del cielo, ¿qué podía hacer?

De momento, lo único que se le ocurría era esperar y estar con ellos el mayor tiempo posible, dándoles su apoyo y atesorando esos recuerdos por si las cosas se ponían mal.

En algún momento, esperaba que Choji le dijera algo, y para entonces… él estaría preparado.

Estaba intentando relajarse. Para ello, estaba en su escondite, es decir, la escalera de incendios del edificio.

Cuando Kakashi le otorgó un despacho, puso mucho cuidado en escoger ese que ahora usaba, aunque sin duda era el más cutre. Sin embargo, tenía una maravillosa escalera de incendios y otra pared justo en frente, lo cual le daba la oportunidad de saltar por la ventana y…escapar. Subía unos escalones, se tumbaba y… podía liberar un poco su mente. Descansar un poco. Dejar vagar su mente por asuntos que no le producían estrés…

Notó una presencia.

Alertado, abrió los ojos

Unos pisos más arriba, desde la azotea, Hinata asomaba su cabecita y le miraba fijamente. Al saberse descubierta, dio un gritito histérico y se escabulló rápidamente.

Shikamaru se preguntó si esa mujer sabía lo graciosa que era.

Decidió darle unos minutos de ventaja para hacer lo que él sabía que ella iba a hacer, y luego bajó las escaleras y se volvió a colar en su despacho por la ventana.

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Cuando Shikamaru abrió la puerta del zulo, se encontró a una Hinata totalmente sonrojada y algo temblorosa, fingiendo que estaba muy concentrada en sus papeles. La imagen misma de la inocencia, rio para sus adentros Shikamaru. Él miró un instante a Kaori, que entendió perfectamente el mensaje y les dejó solos.

Shikamaru se acercó poco a poco a Hinata, que seguía completamente roja. Se comportaba como a una niña a la que han cazado en plena travesura. Intentaba no mirarle, desviando su mirada de él a los papeles como intentando aparentar inocencia e indiferencia.

Por alguna razón, Shikamaru decidió que quería ver qué pasaba si la provocaba un poco más. Quería ver más de esas reacciones, más de Hinata.

Muy lentamente, se acercó a ella. Ella intentaba fingir impasibilidad, pero hasta él pudo ver cómo se sonrojaba más (¿era eso posible?) y se le aceleraba la respiración. Se quedó muy cerca de ella. Muy muy cerca.

Increíblemente, ella no se movió.

¿Qué empujó a Shikamaru a seguir provocándola?

Había algo… exótico en una ninja con tantas emociones. Emociones inocentes, casi infantiles. Emociones humanas. Quería ver más.

Shikamaru se acercó más, hasta que su boca quedó muy cerca de su oreja, con sus labios casi rozando el lóbulo de ella. Se dio el placer de susurrarle unas palabras, muy despacio.

Cuando Hinata sintió el aliento de Shikamaru en su cuello tuvo que cerrar los ojos para no caerse de la silla. Sin poderlo evitar, se le erizaron los vellos de la nuca y sintió que se le aceleraba el pulso ante el contacto del cálido aliento de él contra una de sus zonas más sensibles. Había una voz en su interior que le gritaba que se apartase, que una mujer casada no debe estar tan cerca de otro hombre, que eso no era correcto. Pero ella no se movió.

Por una razón que no entendió, no quería moverse.

Aún sonrojada, se giró lentamente hacia Shikamaru.

Dioses, sus caras estaban tan cerca…

Él la miraba, y la miraba como si no hubiera nadie más en el mundo…

Intentó recuperar la cordura desesperadamente.

―Lo siento, Taisa, yo… Me temo que no le he entendido.

Shikamaru volvió a susurrar, pero esta vez lo hizo para mantener la excusa, para mantener el tipo. ¿Qué cojones estaba haciendo? Se alejó un poco de Hinata. Para su vergüenza, él también se había sonrojado. ¿En qué cojones había pensado?

―Ehm… Te decía que… Te decía que si me habías buscado para darme información importante.

Poco a poco se separaron. Hinata intentaba mantener el tipo, había habido mucha tensión entre ellos, aunque no del tipo agresivo.

Kami-sama, qué calor tenía de pronto.

―¡Ah! ¡No! E-es que… Um… Yo… Eh…

Intentó centrarse, el momento ya había pasado.

―Es que… Bueno…. Buscaba un sitio tranquilo para vigilar…. Yo… No tengo muchas oportunidades de estar sola… En la oficina no es fácil…

Shikamaru se incorporó rápidamente. Su mente estaba ya trabajando en otra cosa

―¿Era por eso? ―Se quedó pensativo unos segundos. ―Acompáñame

Salieron del zulo y caminaron por los pasillos hasta llegar al despacho de Shikamaru. Allí, él abrió un cajón de su escritorio para sacar un fajo grande de llaves. Buscó unos minutos y por fin encontró la que buscaba. Se planteó unos momentos lo que iba a hacer con ella. Al final, hizo una pregunta.

―¿Puedes venir conmigo un rato?

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Caminaron por la aldea con rumbo a un edificio en particular. No estaba lejos. Era un antiguo piso franco, explicó Shikamaru, que había sido utilizado hace tiempo por los servicios de inteligencia pero que ahora llevaba unos años abandonado.

―Taisa, yo… Yo creía que los pisos francos estaban fuera de la aldea, no dentro.

Shikamaru sonrió suavemente, complacido de que Hinata empezara a hacer las preguntas correctas.

―Se usaban como refugio de espías o contra infiltrados, es una localización secreta. ―Se puso serio―Ni se te ocurra compartir su ubicación con nadie, ahora es sólo para los integrantes de la Operación Faro.

Hinata asintió con firmeza.

Llegaron a un pequeño edificio de varios pisos. La construcción resultaba casi obsoleta en comparación con el nuevo estilo de construcción de la aldea.

―Es aquí.

Shikamaru tuvo problemas en abrir la puerta, la cerradura estaba oxidada.

―Tsk… Va a haber que mandar a reparar todo esto… Problemático.

Cuando por fin la puerta se abrió, Hinata observó unas escaleras estrechas que llevaban a varios pisos. Al poner un pie sobre el primer escalón, soltó un chirrido. Ella se sobresaltó.

―No te preocupes, es un suelo ruiseñor.

―¿Un suelo ruiseñor? ―Su asombro era máximo―Pero… pero… Ni siquiera en el clan hemos conseguido un artesano que nos haga uno…

Shikamaru no ocultó su satisfacción

―Si… Hay que intentar que no se estropee… El tejado también debería ser igual. Y, mira…―Hizo presión sobre una pared. También chirrió. ―A prueba de escalada por paredes y techos.

Los suelos ruiseñor eran una de las formas más efectivas de evitar la entrada de shinobis a cualquier parte. Consistía en un suelo de madera que parecía normal, pero que siempre chirriaba cuando alguien lo pisaba. Era imposible apoyar un pie en él y que el ruido no se hiciera notar. Eran extremadamente escasos, pues para construirlos se necesitaba un artesano con gran pericia.

Hinata y Shikamaru subieron los escalones haciendo ruido. Iban al último piso.

Allí, la puerta tampoco abrió a la primera.

Cuando por fin pudieron entrar, estaba todo tan sucio que ni siquiera se descalzaron.

El lugar a donde iban era un apartamento pequeño, pero un apartamento al fin y al cabo. Sala, cocina, baño, dos habitaciones. La capa de polvo hizo toser a ambos. Había arañas, excrementos de ratón y humedades en las paredes. Shikamaru abrió una ventana. La vista de Konoha desde ese sitio era impresionante.

―Harás tus vigilancias desde aquí cuando lo necesites. Primero mandaré a alguien que limpie todo y que arregle lo que haya que arreglar

La cara de Shikamaru era de asco, todo estaba hecho una porquería. Además, esas humedades no tenían buena pinta.

―Supongo que podrás estar aquí la semana que viene.

Abrió un grifo de la cocina para ver si había agua. Las cañerías empezaron a hacer un ruido atronador de golpes que hizo que toda la casa temblara. Cerró el grifo rápidamente.

―Mejor dicho, en dos semanas.

A todas luces era un departamento normal, con su sofá, su mesa de comedor, sus camas… Pero se veía francamente abandonado. Los ratones habían roído las telas.

―Taisa… ¿Desde cuándo está abandonado este apartamento?

―Pues… puede que desde la tercera guerra ninja

―¿Y no se destruyó en la invasión de Pain?

―Supongo que no afectó a esta parte de la aldea.

Hinata se asustó al pensar que ese edificio llevaba tanto tiempo así, máxime tras un evento cataclísmico tan importante. Activó su byakugan pero no vio ningún daño estructural.

Shikamaru le miró con burla

―No creerías que iba a subir aquí si hubiera peligro de que se nos cayese la casa encima, ¿No?

Hinata se sonrojó, avergonzada, pero él le hizo un gesto amable para quitar importancia a eso.

―Ayúdame, debemos comprobar el estado de todo.

Comenzaron por la sala. Había que retapizar el sofá, y una silla estaba totalmente carcomida. Había un mueble con armarios que contenía varios tesoros, todos tan empolvados y viejos que ya había que tirarlos, más bien. Al principio Hinata creía que eran sólo papel, pero en realidad eran sellos. Sellos y más sellos de todo tipo: explosivos, barreras de chackra, sensores… Todos ya dispuestos y papel y tinta especial para hacer más. También había papel normal para hacer anotaciones y enviar mensajes. En una caja, una cámara de fotos con teleobjetivo. Desde luego, un espía podía hacer muchas cosas con todo eso. Hinata estaba encantada, era como en una película.

―Eso no es todo, mira.

Dentro de un pequeño armario había un teléfono camuflado.

―¡Ah! ¡Debe ser de los primeros que se pusieron en Konoha! ¡En el clan mi padre puso uno así! Eran carísimos, y toda la casa debía turnarse para usarlo…

Shikamaru sonrió ante el entusiasmo de HInata

―Verificaré que funciona y a ver si podemos averiguar el número.

En la cocina, que era minúscula, Hinata encontró más sorpresas. Había tazas, platos, vasos…. Todo lo necesario para que alguien pudiera comer. En las alacenas también había café (petrificado ya), restos de lo que alguna vez fueron galletas y miel. Tarros y tarros de miel. Ya iba a preguntar cuando otra cosa le llamó más la atención.

―Taisa… ¿Qué es esto?

Shikamaru estaba mirando que había que comprar una nevera nueva.

―¿Eso? Son cuencos de comida para perros.

―¿Para perros? ¿Suben perros aquí?

―Claro, este piso está preparado para servir de refugio a shinobis de todos los clanes. Esos cuencos son para los Inuzukas. Los tarros de miel son para los Aburames.

Eso hizo sonar una campanita en la mente de Hinata

―Taisa… ¿Usted sabe si el padre de Kiba perteneció a Inteligencia?

Shikamaru se tensó

―¿Por qué preguntas eso?

―Bueno… yo… Sólo era por curiosidad…

Hinata tragó saliva, Shikamaru la miraba muy fijamente

―Todas las identidades de los activos presentes y pasados están clasificadas como el más alto secreto.

Hinata bajó la mirada

―Perdón

―La tuya también, no lo olvides.

Tras verificar la cocina, pasaron al baño. Allí no había nada fuera de lo normal, excepto el moho y la cal. Hinata comprobó las luces con curiosidad. Había una bombilla de luz roja, para revelar fotos, supuso. Shikamaru no dejaba de buscar por los armarios. Al final, fastidiado, decidió seguir buscando en otra parte.

―Debe estar en otra habitación.

―Taisa, ¿Qué está buscando?

―Esto

Shikamaru había abierto el armario de la habitación principal. Aparte de sábanas, mantas y toallas para las camas de la habitación, en el armario había un botiquín impresionante, con todo lo necesario para volver esa habitación un pequeño hospital de campaña. Lástima que estuviera todo más que pasado. También había uniformes ninjas, de varias tallas y varios tipos. Shikamaru revolvía todo, viendo lo que había que reponer y comprobando que no hubiera señales de saqueo.

―¿Tú tienes formación en ninjutsu médico?

Hinata se sobresaltó con la pregunta

―¿Yo? Um… Bueno… Un poco…

Shikamaru la miró fijamente. ¿Cómo de poco?

―Eh… Bueno… los primeros auxilios… Estabilizar heridos… Coser heridas…. Lo típico.

Shikamaru asintió mientras seguía revisando el material.

―Pensé que a todas las chicas de los 9 novatos os había enseñado Tsunade-sama.

―Sí, es cierto, pero…. Mi padre… Es que en el clan Hyuuga nos dedicamos más a la farmacia que a la medicina… El consejo decidió que si me iba a especializar en alguna rama sanitaria debía ser en esa.

―¿Farmacia?

Shikamaru estaba extrañado.

―Ah, eh… Si… Fabricamos ungüentos, píldoras, jarabes, venenos, mixturas, tinturas… Todo a base de plantas y destilados… Proveemos al hospital y a varios clanes. Llevamos varias generaciones perfeccionando las fórmulas.

Shikamaru sonrió de medio lado.

―Vaya, quizás tenga que hacer un pedido para este piso. ―Pasó a otro tema rápidamente. ―Sigamos buscando, falta lo más importante.

Sólo quedaba una habitación. Esta era más pequeña, pero aun así cabían unas literas y un armario grande. En el armario, había un arsenal. Un arsenal de verdad. Toda clase de kunais, shurikens, hilos conductores de Chackra, espadas, mazas…. Todo lleno de polvo y con el filo embotado, pero allí al fin y al cabo. Si alguien hubiese entrado a robar podría haberse hecho con armas suficientes para equipar a un ejército pequeño. Shikamaru le fue pasando a Hinata las armas, que las fue dejando diligentemente sobre una de las camas.

―¿Nos vamos a llevar las armas, Taisa? ¿Quiere que las selle para transportarlas?

―No, no nos las vamos a llevar ahora. Mira, este armario tiene doble fondo. Si no sacamos todo no podremos acceder a ello.

Al comprender, la ayuda de Hinata se volvió más efectiva. Pronto pudieron destapar el doble fondo. Al verlo, Shikamaru suspiró aliviado, estaba todo allí.

A Hinata se le abrieron mucho los ojos, no había visto tanto dinero en efectivo en su vida, y eso ya era decir.

Fajos y fajos de billetes de los diferentes países del mundo ninja, junto con salvoconductos para cualquier parte del mundo. Todos estaban allí, preparados para rellenar con la identidad del shinobi que fuera, firmados y con sus sellos oficiales. También había bandanas de todas las naciones ninja para las infiltraciones y bolsas y maletas para llevarlo todo.

Shikamaru empezó a contar el dinero.

―Comprobemos que no hayan robado nada, eso sería muy grave.

Tras un ratito, apuntaron las cantidades y metieron todo el dinero, las bandanas y los documentos en una bolsa para llevarlo de vuelta a la torre del Hokage.

Hinata pensó que ya se irían.

―Falta algo más

Shikamaru señaló al techo, donde había una claraboya. Introdujo la llave de la casa en una cerradura de la ventana que daba al tejado y forcejeó un poco para abrirla. Cuando lo consiguió, subió por ella y le pidió a Hinata que le acompañara.

―Apoya los pies en el marco de la ventana

Desde allí la vista de Konoha era aún más espectacular. El cielo parecía claro y limpio, con nubes perezosas recorriéndolo, y la amable temperatura animaba a la vida exterior. Hinata dio un paso al frente para poder apreciarlo mejor, pero rápidamente Shikamaru la agarró del brazo y la atrajo hacia él. Quedaron muy cerca.

Súbitamente ambos fueron conscientes del cálido e íntimo contacto que se había dado entre los dos.

Hinata le miró con los ojos muy abiertos, sus labios entreabiertos también…

Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, Shikamaru la soltó rápidamente, como si le quemara. Un sonido de cerámica rota les devolvió a la realidad. Una teja se había roto contra el suelo, varios pisos más abajo.

―Cuidado…―Shikamaru tragó saliva, tenía la boca seca de pronto. ―Son tejas deslizantes… Si no pisas exactamente donde debes, te caerás.

Hinata estaba muy sonrojada y avergonzada

―Lo siento. Yo… no me di cuenta.

―No te preocupes… Es normal. Son mecánicas, no tienen rastros de chackra ni se pueden detectar con el byakugan… Debes pisar en las que estén rotas, mira, como esa.

Hinata asintió y dio unos pasitos por donde le habían indicado.

Cuando comprobaron el estado del tejado, volvieron a entrar. Shikamaru le dio las últimas indicaciones.

―Recuerda que no usaras este lugar tú sola, pero que nadie de fuera de la misión debe saber de su existencia.

―Pero… Taisa, yo no sé quién participa en la misión.

―Exacto, así que no lo comentes con nadie. Ya veremos cómo justificamos tu presencia aquí. ―Shikamaru se mantuvo pensativo unos instantes, pero luego se encogió de hombros. ―Ya se me ocurrirá algo. Por lo demás… Puede ser un sitio agradable para que trabajes. Quién sabe, a lo mejor hasta yo lo uso para relajarme, seguro que es más cómodo que mi escalera.

Hinata sonrió asombrada

―¿Es eso lo que estaba haciendo antes, Taisa? ¿Relajarse?

Shikamaru se dio cuenta demasiado tarde de que había compartido algo muy personal que sólo aumentaba su fama de vago, pero Hinata le sonreía con dulzura

―Me alegro mucho de que sea capaz de relajarse con tanto trabajo, Taisa. ¡No somos autómatas! Es necesario desconectar.

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Cuando volvieron a la torre del Hokage, Hinata se fue a su mesa a seguir trabajando. Ino llegó a verla tras unos minutos, con una carpeta llena de folletos.

―¡Hola Hinata! Qué bien que has vuelto, te he estado buscando. Mira, hay mucho que hacer. Para empezar hay que escoger restaurante de estos de aquí, y tomar los datos de todos los que vengan…

―Ino, espera. ¿De qué estás hablando?

Ino le habló como si estuviera explicando algo muy obvio.

―De la cena de Inteligencia, la cena de verano. ¡Sólo falta un mes! Hay que organizarla y es mucho trabajo…

―¿Ya? ¿Un mes? ―Hinata se quedó boquiabierta, cómo pasaba el tiempo…―Pero Ino, yo no sé si puedo….

Ino la interrumpió lanzándole una mirada que sólo ponía en los interrogatorios.

―Me lo prometiste

―Si, bueno… T-tienes razón.

Hinata se quedó tan compungida que Ino rápidamente suavizó su expresión y le tomó de la mano.

―Ya verás que divertido va a ser, todo el mundo se lo pasa muy bien. Además, ¡Es necesario desconectar un rato y verse fuera del trabajo!

Hinata seguía triste.

―Pero Ino, los niños…

―Mujer, ¿Es por eso? ¡Pero si eso es lo más fácil! Organizaremos algo para que se lo pasen muy bien, Choji también viene, así que a lo mejor podemos hacer algo para todos.

―¿Choji viene? Entonces, ¿podemos invitar a gente de fuera de la sección?

La cara de Ino no dejaba lugar a dudas

―No lo siento, es sólo para inteligencia.

―Pero Choji no…

Ino se reía, quitándole hierro al asunto

―¡Pero es amigo del jefe y el jefe manda!

Hinata también sonrió, pero en su interior sabía por qué Shikamaru quería pasar más tiempo con Choji. Menos mal que Ino era capaz de llenar cualquier parte de energía positiva.

―Hablemos de lo importante, Hinata. ¿Qué te vas a poner?

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En el dojo Hyuga, dos mujeres estaban intentando entrenar, sin mucho éxito.

Hanabi e Hinata estaban enfrentadas, ambas con una posición defensiva. Hinata tanteaba una y otra vez, sin decidirse a lanzar un golpe. Hanabi estaba intentando responder a los ataques de Hinata, pero lo único que estaba consiguiendo era ponerse nerviosa. A la enésima vez que Hinata hizo el amago de lanzar un golpe, Hanabi perdió la paciencia.

―¡Pero bueno! ¿Se puede saber qué te pasa?

Unas palabras no dejaban de dar vueltas en la cabeza de Hinata.

El día en el que te canses de fingir, ven a verme. Yo te estaré esperando.

¿A qué se había referido Hanabi? HInata no estaba segura de poder hablar de ello con ella, asustada por la respuesta.

Oye, yo lo que había oído es que a los que no les iba bien era a los Hyuuga.

Hinata estaba también preocupada por eso, pero miraba y miraba y no veía signos de declive en el clan. Los jardines estaban bien cuidados, todo tenía buen aspecto… ¿Sería que no estaba viendo algo?

―Yo… Um… Es que… He tenido mucho trabajo últimamente…

―¡Vamos! ¡Ataca! Te ayudará a liberar tensión, ¡ya verás!

Pero Hinata siguió amagando sin conectar ningún golpe.

―Lo siento, Hanabi-chan. Tengo la cabeza en otra parte.

Hanabi la miró comprensiva y le propuso una alternativa.

―¿Y si hacemos endurecimiento? Los sacos de arena se han calentado esta mañana

Hinata sonrió aliviada. Una tarea repetitiva y que no la enfrentara a Hanabi era justo lo que necesitaba.

―Mucho mejor, gracias.

Cuando salieron al patio a por los sacos, una puerta se abrió, e Hinata se llevó una grata sorpresa.

―¡Ko!

―¡Hinata-sama! ―El hombre se acercó a ella, feliz de verla―¿Cómo usted por aquí? ¡Qué grata sorpresa!

Antes de que Hinata le pudiera responder, Hanabi le reprendió

―Hinata-san, ahora es Hinata-san. Ko, no lo olvides.

―Yo creo que a nadie le va a extrañar que yo siga llamando Hinata-sama a HInata-sama, Hanabi-sama.

Hinata contestó, extrañada de la conversación, consciente de que se podía cortar la tensión con un cuchillo.

―Em… Um… Últimamente vengo casi todos los días, entreno con mi hermana…

Ko parecía asombrado, preocupado

―¿De verdad, Hinata-sama? No lo sabía, nadie me lo había dicho.

Hanabi había desviado la mirada, parecía molesta. Hinata empezaba a preocuparse.

―Um… Si… Bueno… Verás Ko, es que como Himawari-chan está aquí por las mañanas, yo vengo y entreno…

―¿Qué Himawari-chan está aquí? Eso… Eso tampoco lo sabía

Ko frunció el ceño y miró directamente a Hanabi, la cual le sostuvo la mirada. Ella también estaba preocupada además de molesta.

Hinata notó que esos dos sabían más de lo que aparentaban y se sintió inmediatamente excluida de la conversación. Decidió cortar la dinámica de esos dos con la esperanza de enterarse de algo.

―¿Y si preparo té?

―Por favor, Hinata-sama, no se moleste…

―Al contrario, insisto.

Mientras se alejaba a por el té, pudo captar un retazo de conversación a través de la ventana de la cocina que daba al patio.

―¡Ko! ¿Se puede saber qué estás haciendo?

―¿Cómo puede no darse cuenta de lo que está pasando, Hanabi-sama?

―¡Claro que me doy cuenta! Pero es muy complicado… Por favor, Ko, te lo ruego, no te arriesgues, es muy peligroso.

―¡Alguien tiene que hacer algo!

El agua hirvió en seguida. Dispuso todo en una bandeja junto con unas galletitas que ahí estaban y olían estupendamente a canela. Cuando Hinata volvió al patio, se notaba que habían discutido acaloradamente.

―¿Todo bien?

―¡Perfectamente!

De pronto, ambos eran la viva imagen de la inocencia.

Hinata no sabía si preguntar o no. Ko se le adelantó.

―Hinata-sama, si a usted le parece bien, me gustaría solicitar su permiso para cuidar personalmente de Himawari-chan mientras esté con nosotros.

Hanabi no dijo nada.

―Ko, nada me gustaría más. Yo… atesoro muy gratos momentos de mi infancia contigo pero… Temo que para ti sea una molestia.

―¡Al contrario, Hinata-sama! Para mí sería un honor.

Hanabi seguía sin decir nada.

Hinata no sabía qué hacer. Todo era extraño. Decidió irse por la tangente.

―Um… bueno… A propósito de eso… Dentro de un mes hay un evento en la oficina y… Quería saber si Himawari podría venir aquí, sería pasar la tarde y la noche. Dormir con su abuelito y su tía.

A Hanabi se le iluminó la cara

―¿De verdad?

―Um… si… Si os parece bien, claro

―¡Claro que nos parece bien!

Ko también estaba muy contento

―Hinata-sama, yo me encargaré personalmente de la comodidad y seguridad de la señorita Himawari

―Si, Hinata, vete tranquila. Nadie mejor que Ko para cuidar a Hima-chan

―¡M-muchas gracias…!

Hanabi y Ko se miraban ahora con aprecio. Hinata no entendía nada. Hanabi la sacó de sus pensamientos

―Hinata, ¿de dónde has sacado esas galletas?

―Oh... Um… Estaban en la mesa de la cocina.

Ko y Hanabi se miraron.

―Mejor… dejémoslas. No sabemos de cuándo son.

Hanabi se lo dijo con una sonrisa, pero a Hinata le pareció que la sonrisa de Hanabi era la más falsa que había visto nunca. No pudo evitar que se le erizaran los vellos de la nuca.

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Shikamaru paseaba por los pasillos de inteligencia. Desde el archivo salían muchas risas. Demasiadas. Cuando miró por la ventana, vio a Hinata, rodeada de sus compañeros, contando una historia que a todas luces era muy divertida.

―Pero madre mía, madre mía, es que eso había que verlo. Era como, era como, muy pimpante, ¿me entiendes lo que te digo? Y lo le dije, ay, pero qué me dices, pero si eso es como la puntita solo, con la puntita solo no se va a ninguna parte, yo lo quiero todo, jua jua jua, ¿me entiendes lo que te digo?

Shikamaru frunció el ceño y supo que tenía que intervenir inmediatamente. Se acercó rápidamente al grupito, y habló directamente a Hinata.

―Fubuki-san, métete en el papel. Hinata nunca hablaría así.

La falsa Hinata adoptó una expresión compungida

―Perdone, taisa.

―Haz el esfuerzo que sólo es un rato. Y vosotros, ¿no tenéis trabajo que hacer?

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La verdadera Hinata deshizo el henge que la hacía lucir como su compañero cuando llegó al piso franco. El olor a pintura aún era patente, los colchones aún estaban envueltos en plástico y aún faltaban algunas cosas. Sin embargo, no pudo evitar sentirse ilusionada por tener ese rinconcito privado para ella, ese reducto de amable soledad.

Se sentó en la mesa, abrió su cuaderno de gatitos, y activó su byakugan.

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Unos días más tarde, en la residencia de los Nara, dos personas discutían.

―¿Pero es que en Konoha estáis todo el día de fiesta o qué?

―¡Temari, no seas así! ¡Hay más vida aparte del combate!

―¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?

―¡Pero mujer, que sólo es una cena! ¡Que la fecha no la he puesto yo!

―¡No entiendo por qué tienes que ir a esa dichosa cena! ¡Además siempre son muy aburridas!

―¡Pues porque soy el jefe! ¡Me esperan! ¡Estaría mal que no fuera! Además, ¿por qué dices que son aburridas? ¡Siempre te ríes mucho!

―¡Me río por reír!

Temari parecía muy enfadada. Shikamaru se mesó las sienes. Estaba empezando a dejarse llevar por sus emociones.

―¿Es que no hay nada… Es que no hay nada de lo que yo haga o quiera hacer que no te moleste?

Temari le miró con desdén dos segundos y se marchó airada de la habitación.

―Joder…―Shikamaru intentó ser racional, siguió a Temari por los pasillos. ―¿Por qué te lo tomas todo personal? ¡Eso no es un plan para joderte el fin de semana!

―¡Siempre me haces lo mismo, siempre! ¡Pues yo me voy a Suna, que lo sepas!

―¿Pero qué dices? ¿De dónde sale eso ahora?

―¡Yo me voy a Suna! ¡Ya hace mucho que no veo a mis hermanos! ¡Si tú quieres, te vienes, y si no, te quedas!

―Pero que ya te he dicho que no me puedo ir…―Suspiró―¿No puedes ir a Suna el fin de semana que viene? Vamos todos.

―No, no puedo, yo también tengo cosas que hacer

―Temari… Te lo ruego… Sólo es una noche.

―No, lo siento, me voy a Suna

―Por favor…

―No

―Por favor…

―¡Que no!

Shikamaru aceptó la derrota con un suspiro, si seguía no iba a acabar nunca, pero Temari aún no había terminado.

―Además, a Shikadai le vendrá bien visitar la Arena, que se está Konohizando mucho. Seguro que sus tíos se alegran de verle.

―¿Cómo? ¡No te puedes llevar al niño!

―¿Y por qué no? ¿Es que no soy su madre?

―Pues claro que eres su madre, Temari, pero Shikadai ya ha quedado con sus amigos para ese día. ¡Ellos también harán una fiesta! ¡Se irán al cine!

―¿Al cine? ¿Quieres que Shikadai no vea a sus tíos por ir al cine?

―No, no es eso. Lo que quiero es que Shikadai tenga una infancia normal. Él ya ha hecho planes, le hace ilusión.

Temari le miraba como si le estuviese contando algo incomprensible.

―Una infancia normal… ¡Pero si es un shinobi!

Ahí es cuando Shikamaru ya se sintió derrotado del todo.

―Temari, no voy a discutir esto contigo, otra vez. ¿Sabes qué? Haz lo que quieras. Pero Shikadai se queda. El siguiente fin de semana yo le llevaré personalmente a Suna si quieres, pero ahora se queda con sus amigos.

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N/A: Gracias a todos por leer, seguir y comentar. Muchas gracias a todos también por vuestros buenos deseos. La verdad es que mi salud no ha mejorado mucho, parece que esto va para largo, pero voy a intentar seguir publicando cuando vaya pudiendo. Aquí os dejo un pequeño capítulo de transición antes del plato fuerte de la semana que viene.

Espero que os guste este capítulo. Me gustaría agradecer especialmente sus reviews a sasuhinas fan, Tamashitsumo, tomatilla y 123. Agradezco muchísimo vuestras palabras.

Soy muy consciente de que aún no he respondido a vuestros reviews, pero tal y como me ha ido la semana, he preferido usar el poco tiempo que he podido estar ante el pc para escribir algo y poder seguir publicando. No os olvido, os escribiré muy pronto. Gracias por vuestra comprensión.

Tomatilla: Muchas gracias por tu review. Celebro mucho que te guste la historia, que creas que Shikamaru está apegado al canon y que no odies a Temari! La verdad es que coincido plenamente con tu opinión sobre las relaciones Sasusaku. Creo firmemente que el amor es de las pocas cosas en esta vida que no hay que forzar. Si tienes que forzarlo… es igual que en el chiste, lo más probable es que sea una mierda. Respecto a Temari, me alegro mucho que te esté gustando en esta historia. Ella es un personaje muy duro, muy fuerte, muy cortante. No quiere decir que no tenga sentimientos. Espero que este capítulo también te guste. Yo te agradezco mucho que leas esta historia.

Como el siguiente review anónimo me lo dejaron en inglés, lo voy a contestar en inglés. De todas formas público a continuación la traducción por si a alguien le interesara.

123: Yes, you are right. Shika is a bastard right now. In fact, in a few chapters you are going to see how Shika reach bastard levels that shouldn´t be even possible XD. Please don't be mad. I think that you have made a very important point: Hinata is always giving, no matter what. Perhaps this is one of the things that is going to drive Shika crazy, keeping in mind that he is surrounded by people completely different. Will Shika admit his mistake and try to behave differently? Or maybe is going to be Hinata the one that falls in the dark? Why not both? We´ll see. Meanwhile, I truly appreciate your words, because I can see how the behavior of the characters have pop in your mind and I think that it means that my efforts on make a complex story are successful. Thank you very much for reading.

(traducción)

123: Tienes razón, ahora mismo Shikamaru se comporta como un bastardo. De hecho, en unos pocos capítulos vas a ver cómo Shikamaru va a alcanzar unos niveles de ser un bastardo que se salen de los límites XD. No te enfades, por favor. Creo que has puesto el dedo en la llaga: Hinata siempre está dando, en cualquier situación. Quizás sea eso lo que va a volver loco a Shikamaru, el cual está siempre rodeado de gente con un comportamiento totalmente opuesto. ¿Admitirá su error Shikamaru y comenzará a comportarse de forma diferente? ¿O será Hinata la que comience a caer en la oscuridad? ¿Por qué no ambos? Ya veremos. Por otra parte, aprecio mucho tus palabras porque me indican cómo te impacta el comportamiento de los personajes y me hace pensar que mis esfuerzos por hacer una historia compleja tienen éxito. Muchas gracias por leer.

¡En el próximo capítulo está lo que estáis esperando! ¡No os lo perdáis!

Por cierto, si alguien para estas alturas no se huele la tostada, me gustaría recordaros que esta es una historia de infidelidad y que los infieles van a ser Hinata y Shikamaru. Que nadie se rasgue las vestiduras que a esto hemos venido.

Cualquier crítica o comentario también es siempre bienvenido

Gracias a todos.