Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Sólo se necesita una simple excusa.~

(Día 2. Tomarse de las manos).

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Kohaku no puede evitar mirar más allá, hacia Ruri y Chrome, quienes caminan a sólo un par de metros de distancia más adelante.

Pero específicamente no puede dejar de observar la manera en la que las manos de su hermana y el científico se unen como dos piezas de un rompecabezas destinadas a encajar a la perfección.

Y ella está realmente feliz por ambos, en la medida de lo posible. Las cosas entre Chrome y Ruri parecen haber avanzado un poco desde su regreso a Japón después del largo viaje de recolección de materiales y fundación de nuevas ciudades.

No puede desear nada más que la felicidad de su hermana y su amigo de la infancia.

Ruri es afortunada por tener a alguien como lo es Chrome. Kohaku no podría imaginarse el destino de su hermana si Senku no hubiera interferido en la gran batalla y de una manera indirecta, derrotado a Magma al unir la fuerza y astucia.

Pero por sobre cualquier cosa, ella está agradecida con el retorcido y extravagante (según los estándares de Kohaku con respecto a algunas acciones de dudosa procedencia de Senku) Científico por salvarle la vida a Ruri.

Toda esta travesía es de alguna manera una retribución por tan importante acción. Al menos en parte… porque Kohaku está peleando por la misma causa que Senku.

Ambos son cómplices en esta épica aventura.

Sin embargo...

—¿Algo te molesta, Leona? —Senku tira levemente de la mano de Kohaku para llamar su atención.

Él puede notar a kilómetros de distancia lo distraída que está durante todo el trayecto de vuelta a la aldea después de recolectar materia prima en una de las cuevas cercanas. Quizá, piensa él, se debe a la presencia de Ruri con ellos, quien para el caso, se empecinó en acompañarlos a su excursión a pesar de las negativas de Kokuyo.

¿Quién diría que la tierna y apacible sacerdotisa pudiera hacerle frente a un hombre del doble de su tamaño con tan sólo un par de palabras y una mirada?

Senku lo esperaría de Kohaku, pero no de Ruri.

—No me llames Leona, bastardo. —la respuesta es automática, pero sin un ápice de molestia genuina por el apodo.

Con el tiempo, Kohaku se ha ido acostumbrando al molesto sobrenombre que Senku se empeña en adjudicar cada vez que tiene la oportunidad de molestarla.

A manera de venganza y sabiendo que la mano de Senku todavía sigue aferrada a la suya, Kohaku acelera el paso llevándose consigo al molesto y sardónico Científico.

—¡Oye Leona, más despacio! —se queja, perdiendo ya el aliento al intentar inútilmente seguirle los pasos a la chica—. El camino aún es muy empinado ¡¿Acaso quieres matarme?!

No en realidad, pero Kohaku disfruta unos segundos más de su venganza antes de ralentizar sus pasos y darle cuando menos unos minutos de descanso a Senku.

—Tu fuerza de pulga es una vergüenza, Senku.

—Soy más un tipo que usa el cerebro y no la fuerza.

—¿Y es por eso que debo llevarte de la mano cada vez que vamos de excursión?

—¿Qué otra excusa tienes entonces para tomar mi mano sin que nuestros amigos sospechen de lo nuestro? —para recalcar su punto, Senku le da un suave apretón a la mano de Kohaku antes de entrelazar sus dedos con los de ella.

En medio de la nada y sin la molesta mirada de los demás es cuando se siente más cómodo para al menos tratar de interpretar ese ilógico papel de amante. Al menos lo intenta, aunque en la mayoría de las ocasiones las cosas nunca salen como él esperaría.

Y Kohaku es realmente consciente de la calidez en la mano de Senku ahora que él ha sacado el tema a colación.

Porque claro, la relación de Chrome y Ruri no es la única que ha escalado peldaños en estos últimos meses.

—¡Ja! Como si quisiera tomar tu mano, tu y yo sabemos que con tu resistencia no podrías ni avanzar un sólo paso en este sinuoso camino. —A ella no le molesta en absoluto el contacto de sus manos y a pesar de sus palabras, Kohaku no hace nada por apartarse de él.

Pero tanto Kohaku como Senku no desaprovechan las oportunidades cuando las tienen frente a ellos, cualquier excusa sirve para iniciar un leve contacto… ya sea el roce prolongado de sus manos al trazar los esquemas o mapas imposibles, o las veces en las que sus manos chocan cuando trabajan en alguno de los inventos.

Dura apenas una fracción de segundo, pero son gestos que disfrutan al máximo cuando la ocasión se presenta.

Senku se limita a encogerse de hombros para restarle importancia al asunto. Aunque no borra la sonrisa socarrona de sus labios.

—Diez mil millones de puntos para ti, Leona.

Sin más que agregar, ambos retoman el camino de regreso a la aldea antes de que llegue el anochecer. Realmente, a Kohaku y Senku no les molesta pasar la noche a la intemperie, pero Ruri es otra historia aún después de su exitoso tratamiento.

—Camina o tendré que arrastrarte. —Kohaku la da un leve apretón a la mano de Senku para instarlo a avanzar.

Obviamente la amenaza no es más que una inocente broma. Al menos la mayoría de las veces.

—Leona mandona.

Y ambos continúan con su camino, totalmente conscientes de la calidez y el leve consquilleo que el contacto de sus manos les provocan.

Es apenas una pequeña escala en su recién iniciada relación, pero que poco a poco se ha convertido en un hábito.

Entonces Kohaku comprende que Ruri no es la única afortunada.

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Fin.

N/A:

Aquí el capítulo del día 2 n.n

La Yoari se despide por ahora y se disculpa por los posibles errores que esto pueda tener :3