Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Viejas Costumbres~

(Día 3. Bajo la lluvia)

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—¡Bien, cubran todo! Se acabó el trabajo por el día de hoy. —Senku grita desde una de las enormes rocas predispuestas en el terreno.

A él no le sorprende el audible vitoreo de los presentes ante su anuncio, en especial la eufórica respuesta de Yo, quién es el primero de todos los demás en arrojar las placas de aluminio a un lado y gritar algo medianamente parecido a "el infierno ha terminado".

Pero a Senku poco puede importarle el comentario del ex policía, cuando tiene enormes cantidades de materia prima qué proteger de la inminente lluvia que se avecina. Así que, totalmente consciente de que no les queda mucho más tiempo, Senku ordena y dirige al personal restante para llevar el aluminio y las otras partes inacabadas del cohete al improvisado hangar que sirve como bodega.

Una vez que todo está resguardado, él y los demás se dirigen a la Aldea cuando las primeras gotas del cielo gris comienzan a precipitarse.

Le toma apenas unos minutos visualizar el puente colgante, pero decide pasar primero al laboratorio por un cambio de ropa y quizá uno de los paraguas que tiene para éstos casos. Resfriarse no es una opción aceptable para Senku.

Las gotas de lluvía ganan peso y fuerza en su caída, lo que dificulta la visión del científico. Sin más opción, Senku comienza a correr con la esperanza de poder llegar antes de empaparse por completo.

Pero no lo logra, a duras penas y con la falta de aliento en sus pulmones llega al laboratorio.

—¿Necesitas una de éstas?

Goteando y jadeando, Senku limpia el exceso de agua de sus ojos para enfocar la mirada hacia la dueña de la voz.

—¿Qué haces aquí Leona? Pensé que estabas con Chrome y Suika. —Senku la mira con diversión y toma de su mano extendida la tela que ella le ofrece para secarse.

Él no cuestiona el por qué o cómo, simplemente se limita a aceptar el ofrecimiento e ignorar la típica negativa y reproche sobre "No ser una Leona".

—No he visto a Chrome y Suika desde la mañana, de hecho pensé que estarían aquí, por eso vine a buscarlos ¿No estaban contigo?

Senku niega en silencio como respuesta. No, él sólo los vió durante el desayuno, antes de que se marchara al sitio de ensamble y procesamiento con una parte del equipo de trabajo.

—Quizá están con Francois. —sugiere Senku.

Tampoco tiene idea de dónde podrían estar esos dos, sin embargo, en retrospectiva, ha notado un súbito cambio de actitud tanto en Chrome como en Suika. Un aire de complicidad entre ambos.

Como sea, Senku no tiene tiempo para develar el misterio que envuelve a esos dos.

—Tal vez —Kohaku tampoco está muy convencida y al igual que Senku, hay algo que despierta su ligera sospecha sobre ambos—. Chrome podría estar con Ruri-nee o trabajando en algo por su cuenta, y Suika quizá está jugando con Chalk y Sagara en algún lugar.

Son las probabilidades que vienen a la mente de Kohaku para justificar la ausencia de ambos.

—Ya aparecerán. —Senku decide zanjar el tema de una vez por todas.

Y Kohaku no insiste al respecto. En su lugar, busca otra tela seca para dársela a Senku.

—Deberías cambiarte de ropa —Ella señala la bata y la improvisada capa de Senku que ahora se pegan con insistencia a su cuerpo—. O podrías enfermarte.

—¿Preocupada Leona? —Senku le da esa pícara sonrisa que utiliza cuando está metiéndose con ella.

—¡Ja! Sólo de lo despreocupado que puedes llegar a ser a veces. —La mirada de Kohaku se estrecha acusadoramente en él.

No está mintiendo al respecto, a veces le preocupa la falta de interés de Senku en su propio bienestar. La falta de descanso, el trabajo excesivo, la evasión de alimentos en las horas predispuestas cuando está tan enfrascado en el trabajo…

La fiebre y el dolor son las manifestaciones más claras de su terquedad.

—Diez mil millones de puntos para ti. —El tono juguetón acompaña la tenue y descarada sonrisa de Senku. Sabe de antemano que esa es la manera de Kohaku de afirmar su preocupación.

—¿Tienes algún cambio de ropa aquí? ¿O quieres que vaya por una al observatorio?

—Tengo una más aquí.

Senku pasa de ella para dirigirse a uno de los muebles del laboratorio, un pequeño e improvisado armario donde hurga despreocupadamente. Y en efecto, encuentra el cambio, así como el paraguas que tenía en mente.

Kohaku lo necesitará si la lluvia no cesa en un par de horas más. Dormir en el frío suelo del laboratorio y sin probar la cena no es una opción para ambos. En realidad, lo es para Senku ya que está acostumbrado, pero no es algo que deseé para Kohaku.

Y en general, es la expectativa de dormir en el mismo lugar lo que resuena en la mente de Senku. Lo han hecho infinidad de veces, pero siempre en presencia del resto de sus amigos.

Sacude la cabeza para alejar ese absurdo pensamiento de su mente ¿Qué más da el hecho de dormir en el mismo espacio que esa Leona? Lo hicieron la primera vez que se conocieron ¿Por qué ahora sería diferente?

Quizá, porque en aquél entonces Senku no era realmente consciente de la presencia de Kohaku como lo es en el presente. En contra de cualquier pronóstico, Senku se ha reprendido en más de una ocasión el reparar en demasía sobre la cercanía y presencia de Kohaku.

Y esta vez no es la excepción.

Inconscientemente la mirada de Senku recae directamente en ella y la vista de esa salvaje y testaruda chica que observa nostálgica hacia la lluvia despierta en él sentimientos que luchan por emerger.

No se atreve a interrumpir su momento de reflexión, así que sigilosamente se dispone a sacarse la molesta ropa húmeda antes de congelarse.

El científico se cambia tras la improvisada barrera que separa y esconde a su pequeña cama del resto del laboratorio. Una vez listo, Senku le propone a Kohaku llevarla de vuelta a la Aldea para comer algo en el restaurante de Francois aprovechando que la hora de la cena se acerca.

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La lluvia es inclemente y se ha convertido en un fino velo que moja todo a su paso, pero está bien, Kohaku y Senku todavía pueden seguir avanzando en su trayecto hacia la Aldea.

El paraguas es apenas lo suficientemente grande para resguardar a ambos, y al menos por esta ocasión, Senku decide jugar al caballero que evidentemente no es, cuando desplaza ligeramente una porción del paraguas en dirección a Kohaku para que la lluvia no la moje.

A Senku no le importa dejar que su hombro se empape de nuevo por esta simple e inconsciente acción de su parte. Incluso a veces, puede darse el lujo de interpretar el papel de un simple joven de su época y olvidarse del peligro que acecha en cada rincón de ese Mundo de Piedra.

—Ya falta poco, puedo ver el puente colgante a unos metros. —Kohaku le avisa.

A pesar de que Senku aún no puede captar con claridad dicho puente, confía en las palabras y la excelente visión de esa Leona. Es sorprendente la extraordinaria capacidad que sólo rivaliza con su fuerza útil.

Fuerza, agilidad, astucia, belleza, lealtad… ella es simplemente todo lo que él no sabía que estaba buscando, aunque nunca lo admitiría en voz alta… por ahora.

O alguna vez. El futuro aún es algo incierto y la esperanza una expectativa.

—Te ayudaré con esto —Sin molestarse en preguntar primero, Kohaku se aferra a la mano con la que Senku sostiene el paraguas con la intención de equilibrarlo—. También estás mojándote ¿No te dije sobre tu falta de cuidado?

A pesar de todo, Kohaku se percató del gesto de Senku. Ella puede dimensionar el motivo, pero aún así se niega a tener todo el paraguas (o la mayoría) del paraguas para ella sola si eso implica dejar a Senku mojarse.

No es justo y es exactamente de lo que ella estaba hablando.

—¿Entonces puedo tener todo el paraguas para mí solo? —descubierto, trata de que ella pase por alto sus intenciones ahora que aún está a tiempo.

No admitirá nada frente a ella. No puede, aún no está listo.

—¡Ja! Tú sí que eres un oportunista —pero a pesar de todo, Kohaku le corresponde con una socarrona sonrisa—. Quizá debería reconsiderarlo y quedarme con esta cosa para mí.

—Es mi paraguas ¿Quién es la oportunista ahora?

La única respuesta de Kohaku es acaparar un poco más del paraguas para sí misma, aunque claramente es un gesto juguetón más que nada.

—Bien, pero te advierto que serás tú la que tendrá que cuidarme si me enfermo.

—Pero no aceptaré quejas al respecto.

E incluso si lo hiciera, ambos saben que Kohaku ignorará dichas quejas y cuidará de ese pequeño irresponsable.

Después de esa pequeña conversación, un cómodo silencio se instala durante el trayecto.

Antes de llegar, notan a Gen con su propio paraguas esperándolos en el puente colgante. A primera vista, esa molesta y astuta sonrisa está plasmada en su semblante, una mala señal para Senku.

—Estábamos buscándolos, la cena está casi lista —la mirada de Gen se estrecha en ese par, escrutando cada gesto o movimiento—. No pensé que los encontraría juntos.

—Fui al laboratorio por un cambio de ropa, Kohaku estaba buscando a Chrome y Suika ahí. —obviamente Senku se percata del tono insinuante del Mentalista.

—¿Así que decidiste acompañar a Kohaku-chan hasta la aldea para que no se empapara con la lluvia? Pero qué caballeroso de tu parte.

—Teniendo en cuenta que sólo tengo un paraguas y que no quiero que Ryusui, Chrome y Ginro se terminen toda la carne… entonces sí.

—¿Hoy es día de carne? ¿Qué hacemos aquí parados de todas maneras? —Kohaku interviene, totalmente ajena a la insinuación de Gen—. Ustedes dos, caminen antes de que la cena se acabe.

La sola mención de carne en el menú activa el instinto más primitivo en Kohaku.

—Toda una Leona. —Senku bromea.

Pero la pequeña e inocente broma le cuesta caro, pues un segundo después, Kohaku prácticamente lo arrastra a toda velocidad a través del puente.

—Oye más despacio.

—Es noche de carne Senku, camina o me comeré tu parte.

Las palabras son en toda regla una advertencia y él lo sabe así que no le queda más que estirar las piernas y seguirle el paso.

—Entonces —Gen los sigue desde atrás con una descarada sonrisa—. ¿Kohaku-chan y tú están compartiendo un paraguas? Es bueno saber que todas esas tradiciones aún siguen vivas.

Ah claro, Senku sabe que Gen no dejaría escapar una oportunidad como esta para molestarlo.

—Cierra la boca Mentalista.

—Me llenas de orgullo Senku-chan.

No, la intención de Senku al sugerir compartir el paraguas nunca fue por esa absurda tradición sobre parejas, ni siquiera la recordaba hasta que el murciélago la mencionó.

Aunque tampoco es algo que le desagrade si es con esa testaruda Leona.

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Fin.

N/A:

Tema del día listo!

Gracias a esas personitas que se pasan a leer :3

De antemano una disculpa por los errores que esto pueda tener y nos vemos en el siguiente Tema n.n