Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~El dilema de Dirac~

(Día 6. Notas o cartas de amor.)

_._

—¿La ecuación de Dirac?

Senku mira incrédulo la hoja de papel donde Kohaku ha plasmado dicha ecuación. En primera instancia le sorprende que ella supiera de la existencia de algo como eso.

—¡Oh! pero miren nada más —Gen se acerca a ellos desde atrás, prácticamente respirando sobre el hombro de Senku y apoyándose sobre la silla del chico científico—. Si es la ecuación del amor, parece que Kohaku-chan no pierde el tiempo con nuestro querido presidente del club de ciencias. —canturrea con ese molesto timbre de voz que a Ishigami saca de quicio.

La cara de Kohaku enrojece casi de inmediato y lo único que quiere es que la tierra se abra y se la trague para evitar las miradas entrometidas de todos los miembros del club de ciencias. Internamente quiere matar a Gen por su indiscreción y en su mente ha planeado ya mil maneras de morir para el autoproclamado "Mentalista".

Bueno, para nadie es un secreto que ella y Senku han iniciado una relación, después del shock inicial por la noticia de que el frívolo y arromántico científico y la presidenta del Club de Judo estaban juntos, como en juntos "Juntos", la mayoría decidió pasar la página y enfocarse en la siguiente shipp "imposible" para hacer sus apuestas.

En teoría, la noticia es historia pasada.

Aunque había momentos en los que Gen se encargaba de revivir el interés del público. Como ahora.

—¿Eh? ¿Ecuación del amor? —Hay un ligero tic en el ojo izquierdo de Senku que no se molesta en ocultar y que acompaña su tono condescendiente al cuestionar—. ¿De qué demonios hablas, Murciélago?

Pero la única respuesta de Gen a su cuestión, es una sonrisa gatuna y una rápida mirada de complicidad en dirección a Kohaku.

—Creo que será mejor que le preguntes a Kohaku-chan, yo me retiro y no los molesto más en tanto se siguen escribiendo sus notas de amor.

Y tal como ha aparecido, Gen se esfuma en un parpadeo. Kohaku ahora es realmente consciente de la presencia de Senku y de su penetrante mirada rubí sobre ella.

Suspirando con resignación, Senku se decide a hablar.

—¿Y bien, qué fue lo que te dijo ese murciélago?

Porque Senku sabe que esto definitivamente es obra de Gen, su comentario sobre la supuesta "ecuación del amor" lo delata.

—No me dijo nada.

—Leona… —advierte—. Estamos hablando de Gen, no es como si su fama no lo precediera. Escúpelo.

De acuerdo, Senku tiene un punto con lo de la infamia de Gen.

—Es simple curiosidad de hecho. Gen me habló sobre esto y quería preguntarte al respecto.

—¿Por qué no me sorprende? Estoy Diez mil millones por ciento seguro de que esta idea la sacó de una de esas revistas de Pseudociencia. —Es inevitable la manera en la que Senku pone los ojos en blanco.

Y ambos están de acuerdo, porque Gen pasa más tiempo leyendo los test de las revistas que cualquier libro del colegio.

—¿Entonces, qué tan cierto es? —Kohaku tiene genuina curiosidad por el concepto en sí.

Muy a pesar de su parcial rechazo hacia las cosas cursis y melosas de parejas, porque incluso en una relación con Senku las cosas no escalan hacia ese exagerado peldaño. Pero la idea de una ecuación que describa el concepto del amor es… interesante.

¿Algo como eso es siquiera posible?

La mirada de Senku se enciende ante su cuestión. Es una de las muchas cosas que a él le gustan de ella, que a pesar de ser lo opuesto a él, Kohaku tiene esa chispa de curiosidad innata por el conocimiento.

¿Y quién es él para negarle un poco del mismo?

—Esta ecuación en realidad sólo predice la existencia de antimateria o materia oscura en el universo y se utiliza como un complemento en la resolución de otra ecuación más compleja dentro de la mecánica cuántica.

La respuesta no es lo que Kohaku esperaba.

—Oh, entonces no es nada acerca de dos entidades comportándose como una sola… —Hay un deje de decepción en la voz de Kohaku.

De alguna manera la idea le gustó en su momento, pero al parecer sólo era basura de internet.

—No del todo, de alguna manera esta ecuación pertenece a un sistema de ecuaciones que describen o al menos se asocian al entrelazamiento cuántico. —Senku se encoge de hombros restándole mayor importancia al asunto, dando por sentado que Kohaku comprende de lo que está hablando.

Y ella no lo hace, no tiene una maldita idea de lo que él habla.

—Oye más despacio, cerebrito —es como si Senku estuviera hablándole en chino cada vez que esa vena nerd sale a relucir—. Lo siento, pero no entiendo ni un milímetro de lo que dices.

Pero a él no le molesta que ella no entienda de lo que está hablando, honestamente Senku apenas es capaz de comprender de lo que habla; aún tiene un largo camino de conocimiento por el que transitar.

Tras una breve risa, él decide continuar:

—El entrelazamiento cuántico… —comienza.

—La versión corta y traducida al lenguaje de los simples mortales, por favor.

Sí, definitivamente adora a esta chica. Ella incluso ha aprendido a leer entre líneas a Senku y devolver su sarcasmo.

—En pocas palabras, el entrelazamiento cuántico describe el comportamiento de dos partículas que al interaccionar por un tiempo y después separarse, incluso a una distancia absurdamente enorme, mantienen una comunicación y sincronía diametralmente opuestas entre sí.

—Esa no fue la versión corta y sencilla. —Se queja Kohaku.

Está aún más perdida que al inicio.

—Bien, entonces probemos con esto —Senku cavila un par de segundos más antes de hablar—. Digamos que el entrelazamiento cuántico hace que dos partículas que alguna vez interactuaron, se sincronicen a pesar de estar a distancia. Probabilísticamente, por supuesto.

—Ya veo… —Hay un brillo de realización en la mirada de Kohaku—. No entiendo nada, pero definitivamente todo esto no tiene nada que ver con lo que leí en internet. —frunce el ceño.

Kohaku debe dejar de ser tan crédula e ignorar a Gen y sus comentarios absurdos. Quizá indagar en Blogs de dudosa credibilidad no fue la mejor idea. Se siente un poco tonta por traer el tema a colación, en especial tratándose de Senku.

Y él, al igual que ella, con el tiempo y la convivencia ha aprendido a predecir a esta testaruda chica. Senku nota casi de inmediato la incomodidad en Kohaku, a estas alturas, él puede hacer una simple conjetura de lo que viene a continuación.

—Qué tonta fuí. —Lo menos que puede hacer es arrancar esa hoja y tirarla al basurero más cercano.

Si tiene suerte, incinerarla con alguno de los mecheros del laboratorio para borrar la evidencia de su estupidez.

Realmente la expectativa de Kohaku en este momento es una burlona sonrisa acompañada de un sarcástico comentario por parte de su novio, a saber, Senku no desaprovecha la oportunidad para molestarla.

Pero no es lo que recibe, en lugar de eso, Senku garabatea algo más en la hoja donde minutos antes Kohaku escribió la fórmula de esa absurda ecuación.

—¿Qué haces?

Él está mortalmente serio ahora.

—Voy a morderme la lengua después de esto —Senku agrega dos ecuaciones más y le enseña la hoja a Kohaku—. Aquí, la ecuación de Dirac complementa a la de Schrödinger y a la de la relatividad especial de Einstein para describir y explicar el entrelazamiento cuántico, si hacemos una símil metafórica de ésta con el concepto que encontraste en internet, tenemos una aproximación medianamente precisa.

—¿Eh?

Shröd… qué… ¿relatividad especial? ¿De qué rayos está hablando Senku ahora?

—Que si hacemos una comparación del concepto de entrelazamiento cuántico y el concepto de "Amor", en cierta medida pueden llegar a coincidir —quizá se arrepienta en un futuro de hacer esta absurda comparación—. Según el constructo de amor en donde dos individuos actúan y se sincronizan como una entidad, es similar al concepto de entrelazamiento cuántico, donde dos partículas actúan en sincronía.

Kohaku se queda callada unos segundos más, tratando de asimilar todo lo que Senku le ha dicho. En realidad lo que la chica trata de asimilar es el gesto en sí, que Senku se tomara la molestia de hacer esa comparación.

Incluso a veces y sin intención alguna, el frívolo presidente del club de Ciencias puede cautivar el corazón de Kohaku con estos pequeños pero significativos detalles.

—Es verdad, se parecen.

Senku puede notar de nuevo esa chispa en la mirada de su novia. A decir verdad, incluso él puede darse el lujo de levantar un poco el ánimo de la chica cuando la situación lo amerita. Él detesta ver la aflicción o cualquier otro sentimiento negativo en los cautivantes ojos aguamarina de Kohaku.

—Pero sigue estando mal. —refuta de nuevo, hurgando en el interior de su oreja con el meñique con desinterés.

El pequeño lapsus psudoromántico se rompe tras la declaración simplona de Senku.

—¿Tenías que matar el momento? —Pero el tono de Kohaku no es de molestia, sino más bien un intento sarcástico.

Y Senku no puede hacer más que encogerse de hombros fingiendo inocencia.

A Kohaku no le da tiempo de agregar nada más cuando el sonido de la campana que anuncia el tercer periodo se manifiesta. El tiempo libre se ha acabado y ella debe regresar rápidamente al salón antes de que las clases comiencen de nuevo.

Sin ser realmente consciente de sus acciones, se despide rápidamente de Senku con un ligero beso en la mejilla y la promesa de que lo verá a la salida para regresar juntos de camino a casa como todas las tardes.

Y ciertamente a él no le molesta, si bien su relación no escatima en momentos melosos en público, son éstos pequeños gestos como los inocentes besos en la mejilla, la frente o tomarse de las manos mientras regresan a casa los que marcan la diferencia.

—Leona atrevida. —una genuina y tonta sonrisa enmarca el rostro de Senku mientras su mirada se detiene un par de segundos extras en la puerta por la que Kohaku salió.

Él no tiene apuro en regresar a clases, así que se toma su tiempo en recoger sus cosas. Pero justo cuando está a punto de cerrar su cuaderno de apuntes para guardarlo, mira de nuevo esa ecuación.

—Así que ecuación del amor… —Senku se ríe del absurdo término.

Aunque su sonrisa se borra cuando recuerda las palabras que le dijo a Kohaku al hacer esa tonta comparación para que ella no se sintiera tan mal.

Negando con la cabeza, Senku decide conservar la hoja por alguna razón que se niega a pensar de más. El hecho de que fuese Kohaku quien la escribiera es suficiente para querer conservarla.

Quizá secretamente podría considerar eso como una especie de "nota" de amor o algo así, y la idea en sí no suena nada mal.

No es algo cursi y empalagoso como los demás esperarían, sino más bien algo peculiar que se ciñe a lo que en realidad representa su relación.

Ellos no son así, ellos son Senku y Kohaku después de todo.

.

.

.

Fin.

N/A:

Tema 6 ¡Listo!

Ok, me desvié bastante del tema principal XD lo lamento, simplemente cuando me dí cuenta ya tenía esto.

No era lo que esperaba pero estoy medianamente conforme con lo que salió al final u.u

Mientras hacía esto me puse a pensar que desde que comencé a escribir para el Fandom de Dr. Stone y en general desde que me uní a él, he aprendido más cosas que en todas las clases de la secundaria, prepa y Universidad XD

Razón por la que amo aún más a este Fandom :3

Lamento si todo esto es algo ambiguo, traté de plasmar lo mejor que pude algunos de los conceptos del entrelazamiento cuántico u.u

Y de igual manera disculpen los errores que esto pueda tener.

Como siempre un enorme agradecimiento a esas personitas que leen esto y están al pendientes… Lxs amo!

Bueno, sin más que agregar, la Yoari se despide y nos vemos en el siguiente tema n.n