Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Gusto adquirido.~

(Día 13. Hora del baño.)

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Kohaku verificó por última vez que no le faltara nada, tenía todo listo, desde la bañera con el agua tibia a temperatura perfecta, hasta la toalla sobre el lavabo justo al alcance de la mano.

Sí, no faltaba nada.

—¿Estás listo para el baño? —cuestionó en tono cariñoso y alegre al bebé que cargaba en sus brazos.

El pequeño Byakuya se animó enseguida al escuchar la palabra "baño" y le comunicó a su madre a través de una tierna mirada de sus inocentes ojos azules, y un simple pero audible balbuceo, que lo estaba.

Enternecida por la manera en la que el bebé parecía entenderle, Kohaku lo llevó hasta la bañera y se dispuso a sentar a Byakuya para iniciar con la rutina del aseo, aunque claro, no sin antes comprobar que el agua era perfecta para el niño.

—Entonces, empecemos por esa maraña de cabellos que heredaste de papá. —Ella acarició los pocos y pálidos mechones en la cabeza de su hijo.

Kohaku no podía asegurar aún, si el peculiar color en el cabello del niño era en su totalidad una herencia genética de Senku o la suya, un rubio ceniza muy pálido. El asunto de la tonalidad verdosa en las puntas de los mechones aún estaba a discusión sobre si llegaría a manifestarse una vez que Byakuya cumpliera un año o dos.

La expectativa aún flotaba en el aire.

Pero de lo que no hubo duda alguna fue de que Byakuya en cierta medida, había heredado parte de la inteligencia de su padre, para un bebé de ocho meses, el niño ya podía llamar a Kohaku y Senku "ma" y "Pa" respectivamente, así como reconocer algunos objetos y tratar de nombrarlos.

Decir que Kohaku prácticamente se quedó sin aliento cuando Byakuya le dijo "ma" por primera vez mientras jugaban, era quedarse corto, ya que la mujer prácticamente lloró de alegría y por si fuera poco, intentó grabar el momento con su teléfono celular para enseñarselo a Senku en cuanto él llegara del trabajo.

Nunca en su vida se sintió tan feliz y orgullosa como en ese entonces. De eso había pasado ya casi una semana.

Kohaku volvió a la realidad cuando Byakuya balbuceó en protesta por su ensimismamiento, parpadeando un par de veces enfocó la mirada en el bebé, encontrándose con una peculiar y tierna imagen del niño.

—¿Estás enojado? —una enorme sonrisa tiró de los labios de Kohaku al notar el ceño fruncido en el bebé, algo que sin duda le resultó bastante familiar—. ¿O estás aburrido? Tienes la misma expresión que tu padre, pero a diferencia de él, tú eres una cosita linda. —Le pellizcó la regordeta mejilla.

Aún así Byakuya no cambió su expresión, sino que la patentó con un evidente puchero en sus labios. Ella intuyó que quizá era la manera de protestar del bebé por tardar demasiado en comenzar con el baño.

Bien, entonces pondría manos a la obra.

Pero justo cuando Kohaku iba a mojarle el cabello con la primera tacita de agua, Byakuya levantó la mano para alcanzar la de su madre.

—¡Ma! —chilló, chapoteando el agua de la bañera.

—¿Qué sucede? —confundida por la repentina actitud de su hijo, Kohaku dejó la tacita a un lado para prestarle atención al bebé en lo que sea que quería comunicarle—. ¿El agua está fría? ¿O muy caliente?

Cómo si él realmente pudiera responderle, aunque inconscientemente hablar con Byakuya se había convertido en un hábito después de que Senku le comentara que eso ayudaría al desarrollo lingüístico y comunicativo del bebé.

—¡Mon!... ¡Mon!... ¡Mon!... ¡Mon! —Byakuya levantó las manitas al aire, abriendo y cerrando las palmas una y otra vez mientras miraba con insistencia a su madre para que ella entendiera lo que necesitaba.

¿Mon? ¿Qué era "Mon"? Kohaku no tenía idea alguna, y eso la preocupó un poco ya que el bebé se negó a qué ella le mojara la cabecita, empujando la tacita de agua y derramando el contenido cada vez que acercaba el objeto a él.

—No sé qué es "Mon".

—¡Mon!... ¡Mon!... —exigió de nuevo Byakuya, esta vez enfocando la mirada hacia el lavabo y extendiendo una manita hacia esa dirección—¡Mon!... ¡Pa!...

Kohaku trató de unir los puntos: la insistente mirada del bebé en el lavabo, la palabra "Mon" (aunque no tuviera la menor idea qué era) y ahora sabía que tenía algo que ver con Senku ya que Byakuya lo había mencionado.

No podía entender nada, así que como último recurso, Kohaku decidió mirar hacia donde su hijo señalaba con insistencia… y la respuesta fue tan clara entonces.

—¡Doraemon! ¡La canción de Doraemon! ¿Es lo que quieres? —¿cómo pudo olvidar ese pequeño detalle?

Kohaku estiró la mano para tomar su celular del lavabo y una vez que lo alcanzó, se dispuso a buscar entre su lista de reproducción la canción del programa de Doraemon que Senku descargó para Byakuya.

Otro hábito del bebé (culpa de Senku, por supuesto) fue la de escuchar la canción de Doraemon mientras se bañaba. Ocurrió después de que Kohaku dejara a Senku y Byakuya solos por una tarde en tanto ella iba a visitar a Kokuyo quien en ese entonces se encontraba enfermo.

Bastó esa única vez para que Byakuya decidiera que sería parte de su rutina diaria de baño. Aunque en el fondo Kohaku e incluso Senku, encontraron la acción entrañable e incluso adorable.

De manera sutil, Senku estaba inculcando en su hijo sus propios gustos y gestos.

—¡Mon! —el bebé chilló con entusiasmo y una ligera sonrisa, dejándole ver a Kohaku los pequeños dientes que comenzaban a asomar en su boquita.

Sin esperar más tiempo, ella pulsó el botón de reproducción ante la mirada expectante del niño, y tan pronto como la pegajosa canción comenzó a sonar, el ceño de Byakuya se esfumó.

Kohaku negó con la cabeza en tanto comenzaba a bañar a ese pequeño mimado… su bebé mimado.

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Fue cuestión de seguir el sonido de la canción para saber qué estaba sucediendo. Senku llegó al departamento más temprano de lo que esperó, internamente agradeció la escasez de tráfico en las calles.

Sin pensarlo dos veces, Ishigami se encaminó directamente hacia la fuente de sonido y sin hacer ruido alguno, se detuvo en el dintel de la puerta para apreciar la escena frente a él.

Una ladina sonrisa se instaló en sus labios al ver y escuchar a Kohaku tararear y cantar la canción de Doraemon para su hijo.

De alguna manera, el pecho de Senku se hinchó con una calidez que no supo que podía llegar a sentir. La escena en sí fue suficiente para remover los sentimientos que antes se empecinó en mantener a raya con la triste excusa de que eran totalmente "innecesarios".

Ahora, casado y con un bebé… bueno, las cosas habían dado un giro inesperado.

Quiso permanecer de esa manera, observando a su pequeña familia en un momento tan íntimo y cálido.

—¡Pa!

Pero el deseo no duró ni una fracción de segundo ya que Byakuya lo delató. Fue increíble la capacidad visual de ese niño, algo que por supuesto Senku adjudicó a los genes de su madre. Esos lindos ojos azules no sólo eran similares en apariencia a los de su esposa, al parecer.

Kohaku volteó la mirada casi de inmediato para corroborar que él se encontraba ahí.

—Bienvenido a casa Senku, pensé que llegarías más tarde. —Fue un encuentro fugaz de miradas, ya que ella volvió a enfocarse en su tarea de lavar el regordete bracito del bebé.

—Sólo tenía que ultimar unos detalles del nuevo proyecto que Ryusui nos encomendó, además es sábado por la noche.

Ella apenas pudo creer este ligero cambio en Senku, pero Kohaku comenzó a notarlo desde el nacimiento de Byakuya. El antes reticente y obsesionado por el trabajo Senku Ishigami, ahora parecía incluso más dispuesto a pasar el fin de semana en casa… con ellos.

—Tendrás que aguantarme un poco más temprano que el resto de las noches, Leona. —No pudo ver la expresión de Kohaku debido a que ella estaba dándole la espalda, así que se acercó a ambos.

—¡Pa! —Byakuya se hizo notar en cuanto se percató de la cercanía de su padre.

—Y por supuesto que también tú, enano.

Senku se inclinó hacia el bebé para picarle una de las mejillas con el dedo, y anticipando una respuesta a su acción, ni siquiera se sorprendió cuando vió a Byakuya imitando un gesto que él conocía a la perfección.

El niño levantó la manita justo a la altura de su cara y colocó con torpeza su diminuto dedito frente a su naríz. Una acción que Byakuya había visto hacer a su padre en más de una ocasión.

De hecho, un gesto que Senku realizaba al pensar.

—Creo que lo hace mejor que tú. —Kohaku se burló de su esposo, no sin antes apreciar la linda imitación de su hijo.

No pudo evitar que se le derritiera el corazón.

No duró mucho y rápidamente Byakuya volcó toda su atención al cohete de juguete que se encontraba flotando en el agua. Un regalo del abuelo por el que lleva ese nombre.

El "viejo", como Senku llamó a su padre más por costumbre que por otra cosa, se encargó de llenar de regalos al bebé… Uno de esos fue ese cohete de juguete que alguna vez perteneció a Senku en su infancia.

—Al menos sabemos que las habilidades motrices del cachorro se están desarrollando satisfactoriamente. —Se jactó Senku, enviándole una mirada presuntuosa a Kohaku.

¿A quién quería engañar? Senku estaba orgulloso de que su pequeño cachorro estuviera cumpliendo satisfactoriamente los hitos del desarrollo esperados en un bebé.

Ante la sola mención de la palabra "cachorro", Byakuya chapoteó el agua de la bañera ocasionando que ésta salpicara en todas direcciones, incluso hacia sus padres quienes terminaron completamente empapados. El bebé soltó una ligera carcajada al verlos a ambos en ese estado, más aún, al ver a su padre con los mechones de cabello cubriéndole la cara.

—Bien, creo que es suficiente, la hora del baño terminó. —Kohaku dictaminó y Senku la secundó cuando tomó la toalla del bebé para ayudarle a sacarlo de la bañera.

Ella envolvió a Byakuya con la toalla y pidió una segunda para secarle la cabeza en tanto se encaminaba al cuarto del niño para ponerlo sobre el cambiador y poder vestirlo.

Apenas lo acomodó en sus brazos, el bebé bostezó lánguidamente y recostó la cabeza sobre el hombro de su madre, señal inequívoca de que tenía sueño y no tardaría mucho tiempo en dormirse.

—Voy a vestir a Byakuya y luego lo acostaré, de todas maneras ya es su hora de dormir —meció al bebé mientras palmeaba su espalda con delicadeza—. Puedes bañarte si quieres en tanto lo adormezco, te dejé la cena en el refrigerador, puedes calentarla en el microondas.

Pero él tenía una idea completamente diferente y se lo hizo entender a ella con una sola mirada.

—Te propongo algo Leona —una sonrisa apareció en el rostro de Senku al hablar—. ¿Qué tal si recuestas a Byakuya y después tú y yo tomamos un relajante baño?… juntos. —su mirada se estrechó en Kohaku con picardía.

Y ella pudo ver esa chispa descarada tras esa mirada, está de más decir que su rostro enrojeció de vergüenza por la insinuación… pero la idea en sí le pareció más que atractiva.

Kohaku tuvo que admitir que extrañaba estar con Senku. Con el asunto del embarazo, el nacimiento del bebé, la habituación, los cuidados, el trabajo de Senku y el propio; eran pocas las ocasiones en las que podían disfrutar de la compañía del otro de la manera en la que él le estaba insinuando.

Y viéndolo desde esa perspectiva, con el cabello mojado enmarcando su atractivo rostro, el calor se instaló en la parte baja de su cuerpo. Lo quería, malditamente lo deseaba.

—No tardaré mucho. —prometió Kohaku nerviosa por la expectativa de lo que sería su noche.

Y antes de que Senku pudiera decir alguna otra cosa, ella le dio la espalda y se encaminó al cuarto del bebé.

—Leona impaciente.

Pero Senku no pudo negar que él también lo era y añoraba un poco de la calidez de su esposa. Aunque tenían que ser rápidos, antes de que su pequeño cachorro despertara clamando por atención e interrumpiera el momento.

Amaba a su hijo pero lo único que pedía por esta noche era tener a su Leona sólo para él.

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.

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Fin.

N/A:

Y ahora fue el turno de mi pequeño Byakuya :3

De alguna manera desde que vi el tema de este día lo primero que se me vino a la mente fue la idea para este Shot… Senku, Kohaku bañando a su bebé… o algo así XD

La verdad disfruté mucho escribiendo esto, no sé, simplemente amo escribir sobre Byakuya y Taiki interactuando con Senku y poner a Senku en modo Ooc como todo un Papi consentidor y que en parte comparte su gusto por Doraemon y los cohetes con sus pequeños :3

Bueno ya XD

Agradezco mucho a los que se pasan a leer esta colección (/*.*)/ Y a quienes dejan su bello comentario… ¡Lxs amo!

Disculpen los errores que esto pueda tener y el exceso de Ooc (Personajes fuera de carácter) pero es para fines de esta historia 7u7

Me despido y nos vemos en el siguiente tema n.n