Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Leona.~

(Día 14. A cepilla/peina el cabello de B.)

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—Deja de moverte, Leona. —Senku frunció el ceño ante la falta de cooperación de Kohaku en su labor.

Pocas cosas desafiaron las habilidades y paciencia del científico y ésta, sin lugar a dudas fue una de ellas.

—Ya te dije que puedo hacer esto yo sola o también pedirle a Ruri-nee que me ayude. —Kohaku miró con reproche a Senku por encima del hombro, constatando sus palabras al apartar las manos del muchacho de su alborotada cabellera.

Ella se apartó de Senku como si su toque le quemara, lo que quizá no estuvo tan lejos de la verdad después de todo. Porque últimamente la presencia del científico y en especial su cercanía, causaron extraños y desconocidos estragos en ella.

¿Qué era esta repentina fiebre que Kohaku sentía cuando tocaba accidentalmente a Senku? Ella no lo sabía.

—Tú y yo sabemos que eres demasiado testaruda y orgullosa para pedir ayuda y en todo caso, que no puedes hacer esto por tu cuenta con el brazo lastimado —haciendo caso omiso a la protesta de la Leona, Senku la agarró del hombro para volver a sentarla en la silla del laboratorio—. Cállate y siéntate, vamos a domar esa salvaje melena que tienes por cabello.

La guerrera siseó por lo bajo, reprendiéndose por su descuido al lastimarse el brazo en uno de los entrenamientos con Kinro, Hyoga y Tsukasa, éste último sobre todo, quién fue el causante de su lesión y el más afligido y culpable por tal accidente.

Sin embargo Kohaku en ningún momento le reclamó nada, pues sabía que todo fue a causa de un error suyo al atacar con la guardia baja por tener la cabeza en otro sitio.

En todo caso, Kohaku culpó parcialmente a Senku por tal desliz. Si él no invadiera intrusivamente sus pensamientos desde la tonta semi confesión en su estado de borrachera, quizá ella podría concentrarse mejor en devolver los ataques y no en los posibles escenarios de dicha confesión.

—No tienes por qué hacerlo Senku. —apartó la mirada, tratando de ignorar la cálida sensación de la palma del chico sobre su piel.

—Pero igual lo haré, así que guarda silencio y coopera Kohaku.

Presto en su labor, Senku pasó los dedos por el cabello de Kohaku con el afán de desenredar las hebras doradas que iban en todas direcciones. Aunque fue un alivio que el desastre no fuese a gran escala como en la isla del tesoro.

Al parecer el acondicionador especial que Senku había elaborado estaba perdiendo parcialmente su efecto en el cabello de Kohaku, y de ser el caso, tendría que trabajar en una nueva fórmula que aplacara el desastre.

Después de un par de minutos repitiendo tal acción con sus dedos, Kohaku al fin se relajó lo suficiente para dejar de moverse con impaciencia.

Ella dejó caer su espalda contra el respaldo de la silla, disfrutando del leve cosquilleo que los dedos de Senku provocaron en su cabeza. Kohaku lanzó un silencioso gemido de satisfacción ante la agradable sensación.

—¿Lo estás disfrutando Leona? —una sonrisa socarrona se instaló en los labios del científico al notar el leve pero evidente estremecimiento de la chica—. Díez mil millones por ciento a que sí.

Llevando las cosas un peldaño más y para probar su punto, Senku rozó intencionalmente la piel sensible detrás de la oreja de Kohaku para medir su reacción; y tal como lo predijo, él pudo notar otro estremecimiento mucho más fuerte que el anterior, acompañado de lo que a oídos del científico se escuchó como un ligero gemido.

Internamente Senku gustó de provocar y observar estas reacciones en Kohaku, no podía explicar del todo la satisfacción y la agitación en su pecho cada vez que hablaban, interactuaban o estaban cerca el uno del otro.

Pero sabía de lo que se trataba.

—Deja de jugar conmigo, bastardo. —advirtió Kohaku, recuperándose de la descarga placentera anterior.

Porque es lo que Senku estaba haciendo, estaba jugando con su estabilidad mental y de paso con sus emociones.

—No sé de qué hablas, Kohaku, simplemente estoy quitando los nudos de toda esta maraña de cabellos y pensando seriamente en hacer otro acondicionador mucho más potente que el anterior.

—Fue casi un milagro que tu Ciencia pudiera hacer algo con mi cabello en la isla del tesoro —Kohaku trató de llevar la conversación a un terreno más neutral y dejar el extraño momento de caricias a un lado—. Aunque creo que lo prefiero así, llevar el cabello suelto de esa manera como el de Ruri me hizo sentir extraña…

Senku le concedió la razón, si bien Kohaku se veía realmente hermosa con el cabello suelto y el leve maquillaje, dicha apariencia no podría reemplazar su belleza ni el encanto natural que la caracterizaba.

—Yo también prefiero tu melena de Leona. —Senku susurró muy cerca de la oreja de Kohaku antes de regresar a su labor con una descarada sonrisa.

Fue evidente el efecto de sus palabras en la guerrera gracias al ligero tinte rosáceo en el cuello y orejas de Kohaku.

No supo cuándo los papeles se invirtieron, pero Senku admitió internamente que le gustaba jugar un poco con su presa…

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Fin.

N/A:

No puedo creer que aún siga con el Flufftober XD juro que más de una vez estuve a punto de abandonar por falta de ideas y tiempo… pero heme aquí, aún con vida y cumpliendo con el itinerario de temas n.n

No es mucho y quizá es bastante"meh" pero aquí está el tema 14 del mes 7u7

Mil gracias por el apoyo recibido en esta colección… honestamente no sé qué hago participando en el Flufftober si esto casi no tiene Fluff pero bueno XD

Espero les gustara y nos vemos en el siguiente tema :3