Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Misterio infinito.~
(Día 20. Juega con el significado del color de los Tulipanes.)
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Kohaku arrojó el ramo de rosas rojas al aire antes de levantar el filo de su espada y darle una certera tajada, una lluvia carmín de pétalos y fragmentos cayeron a sus pies.
Su despectiva mirada recayó directamente en el desastre floral y arrojando su espada al suelo con más fuerza de la necesaria, pasó por encima de los restos, pisando adrede cualquier rosa que pudiera quedar intacta.
—Por favor Yuzuriha, si Mozu vuelve a enviarme otro ramo de flores, sólo arrójalo al horno de la cocina. —el tono de Kohaku no dejó lugar a dudas de su deseo y órden explícita.
¿Pero quién se creía ese hombre al enviarle un detalle como ese?
Bien, quizá era su prometido… el arrogante y ambicioso príncipe del reino vecino con el que su padre, Kokuyo, quería desposarla para llegar a un absurdo acuerdo diplomático y para que ella tuviera el derecho a asumir el trono del Reino.
Aún si ese desdichado pretendía ganar sus afectos con ese tipo de presentes tan banales, el gesto en sí no hizo más que enfurecer a Kohaku por el descaro impreso en sus intenciones.
Ella jamás lo amaría y nunca sería su esposa porque Kohaku amaba a otro hombre.
—Me encargaré personalmente de los regalos del príncipe. —Yuzuriha lo haría de la manera más sutil posible, tal como estaba en su naturaleza.
—Si el Rey pregunta, sólo dile que fui yo la que te ordenó tal cosa.
Por supuesto que Kohaku asumiría la responsabilidad por sus acciones, sabía cuán estricto era su padre y las consecuencias de descubrir a Yuzuriha en acción. Después de todo, tenía un cariño especial por la doncella y llegó a considerarla como una amiga más que como una cómplice en sus desacatos.
—¡Pero Princesa! Si el Rey o el Príncipe se enteran que fue usted entonces…
—Entonces asumiré la responsabilidad y el castigo por mis propias acciones, después de todo, sólo estás siguiendo órdenes mías, Yuzuriha. —Kohaku miró a la chica con intensidad y determinación para dejarle en claro cuán sinceras eran sus palabras.
Resignada, Yuzuriha soltó un suspiro antes de hacer una breve reverencia y salir de la enorme habitación que servía como salón de armas del Rey.
Cuando la doncella se retiró, Kohaku miró una vez más hacia las rosas mutiladas en el suelo. Tan sólo mirarlas y saber de quién eran le hizo refunfuñar de molestia.
No quería nada de Mozu, ni siquiera este tipo de gestos. Kohaku trató de tranquilizarse con la esperanza de que pronto la pesadilla del matrimonio concertado pronto se acabaría.
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Él supo casi de inmediato por la manera en la que ella pisoteó el suelo al caminar, que estaba de mal humor; se atrevería a decir que más que un simple mal humor, Kohaku estaba furiosa.
—¡Rosas rojas! ¿Puedes creerlo? Se atrevió a mandarme un ramo de Rosas Rojas ¡Ja! Ese malnacido. —el puño de la mujer impactó contra la frágil mesa de madera frente a ella.
Algunos de los papiros de Senku, así como el bote de tinta que usaba para trazar algunas cosas en el papel salieron volando por la fuerza del impacto, manchando en su ascenso y posterior descenso todo a su alrededor, incluido también al hombre.
—¿Quieres calmarte Kohaku? —Senku dignificó hacia ella una breve mirada de reproche mientras intentaba limpiarse la ropa.
Fue inútil, la espesa tinta se pegó a su túnica y se secó casi al instante.
—Lo lamento tanto —se acercó a él cuando se percató de su error—. Déjame ayudarte. —recogió los papiros en el suelo y después rompió un trozo de la falta de su vestido para tratar de limpiar inútilmente las manchas en el rostro ceñudo de Senku.
Kohaku se sintió realmente avergonzada por su pequeño arrebato de enojo, eran pocas las veces en las que se ponía de esa manera.
Senku se limitó a dejarla ayudar, aunque muy en el fondo reconoció que su decisión se basó también en sus deseos egoístas de tener su toque. Con Kokuyo y el molesto príncipe cerca todo el tiempo, Senku y Kohaku apenas habían cruzado palabras o compartido algún momento a solas durante todo ese tiempo.
Sacar a la luz su clandestina relación a expensas del matrimonio arreglado por Kokuyo no pareció la mejor idea aún, al menos no hasta que Senku lograra devolver la fertilidad a las tierras del Reino.
Sólo entonces tendrían la bendición del Rey y romperían la alianza innecesaria entre ambos reinos.
—Perdón Senku, es sólo que tener a Mozu cerca… no lo soporto. —ella se estremeció ante la imagen del príncipe.
Lo peor fue saber que la fecha límite para poner en marcha su plan estaba cerca. Era la oportunidad que ella y Senku estaban esperando.
Verla de esa manera removió un incómodo y nada grato sentimiento en él; prefería diez mil millones de veces ver una sonrisa o un adorable puchero en esos suaves y hermosos labios rosados.
Kohaku no era la única que no soportaba la compañía del molesto príncipe, Senku reservó las miradas oscuras y poco amigables que le dió a Mozu sólo para él, preferiblemente cuando no había nadie cerca para percatarse de la ausencia de brillo en los ojos del ex forastero.
Senku no mostró su molestia ni siquiera en presencia de Kohaku. Después de todo, aún quería conservar la imagen del hombre racional y calmado que pretendía ser.
—Quiero que veas algo —le hizo un insignificante gesto con la mano para darle a entender a ella que se quedara ahí y aguardara—. Regreso en un momento.
Ante la atenta e interrogativa mirada turquesa de Kohaku, Senku le dió la espalda y desapareció en uno de los cuartos que comprendían la pequeña casa rústica en la que él habitaba.
Una serie de ruidos sobrevivieron después de unos momentos, intrigando aún más a Kohaku. Pero su curiosidad fue saciada en la brevedad de lo posible cuando Senku salió de la habitación sosteniendo algo en sus manos.
—Me llevó algo de tiempo, pero creo que al fin tenemos la solución a nuestros problemas.
A primera vista, Kohaku notó que lo que Senku sostenía en sus manos era una pequeña y rudimentaria maceta hecha de arcilla que comenzaba a resquebrajarse. Lo siguiente que vió fue la solitaria flor que nacía de ésta y se tambaleó mientras Senku caminaba hacia ella.
Un ligero jadeo de impresión escapó de los labios de Kohaku cuando terminó de reconocer por completo el ejemplar de la maceta.
—Es… Negro… ¡Ese Tulipán es Negro! —balbuceó—. ¿Qué clase de hechicería lanzaste sobre él para que se viera así? ¿O es acaso una señal de mal augurio?
Cualquiera de las dos opciones plausibles, Kohaku tuvo que admitir que la sencilla y mórbida flor logró cautivar su atención. Nunca antes había visto algo como eso.
—¿Hechicería? —Senku se ofendió por tal acusación—. No se trata de Hechicería o Brujería, mucho menos de un mal augurio… es un tulipán real y no es negro, simplemente la coloración de los pétalos son de un tono púrpura intenso mezclado con un tono rojo también intenso.
Aún incrédula, Kohaku se acercó a él para mirar el tulipán más de cerca. Y en efecto, a una distancia más corta se podía apreciar los ligeros cambios en la tonalidad de colores de los pétalos.
—¿Por qué tienes algo como esto?
La sonrisa de medio lado se patentó en los labios de Senku, mientras su semblante asumía una actitud más arrogante y divertida.
—Los Tulipanes son flores que requieren de muchos cuidados y un suelo fértil para poder crecer… en especial los Tulipanes negros.
Hubo algo en la mirada de Senku que Kohaku catalogó como un destello de perspicacia y orgullo. Lo que fuese, persistió el tiempo necesario para perderse en la mirada del llamado científico.
—Conseguí estas semillas en uno de mis viajes a un reino lejano antes de llegar aquí —antes de dejar la vida de forastero y asentarse en el Reino tras conocer a Kohaku—. ¿Sabes lo que esto significa?
Honestamente no tenía la menor idea. Ella sacudió la cabeza.
—La tierra que utilicé para plantar la semilla en esta maceta… la tomé de este Reino… —prosiguió, sin importar si ella aún no lograba comprender la magnitud del asunto.
Y entonces ella lo hizo…
Los ojos de Kohaku se abrieron por la impresión y el sentimiento de emoción fue tal que la abrumó por un instante.
Al fin, Senku lo había conseguido después de mucho tiempo.
Ella se abalanzó hacia él para envolverlo en un fuerte abrazo cargado de felicidad y emoción al saber que por fin sus planes dieron frutos. Eso sin lugar a dudas marcaría una diferencia en su futuro.
No sólo para su relación sino también para todo el reino.
—Ya no tendremos que escondernos y mi padre tendrá que cancelar el matrimonio. —Kohaku hundió el rostro en el pecho de Senku, conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir.
Eran muy pocas las veces en las que ella se permitía llorar, pero esta vez, las lágrimas no eran de tristeza sino de felicidad. Al fin podría estar con el único hombre al que amaba.
Senku se permitió disfrutar del momento, descansando la barbilla en la cabeza de Kohaku e ignorando los rebeldes mechones que le hacían cosquillas en la piel. Con la mano libre, acarició la espalda de la mujer muy lentamente.
—Te dije que conseguiríamos nuestro objetivo con ayuda de la ciencia. Esto será el principio de una nueva vida para nosotros y para nuestro reino Científico. —Él tenía la certeza y sus palabras fueron una promesa tácita.
Kohaku se limitó a asentir sin atreverse a decir nada más, no encontró las palabras para describir su felicidad. Miró hacia el curioso y extraño Tulipán en la maceta y una imperceptible sonrisa se formó en sus labios.
Ella no sabía con certeza el lenguaje de las flores, pero el destello lejano del significado de los Tulipanes vino a su mente: Amor sincero, puro e incondicional.
Sí, definitivamente esas cualidades eran con las que podía definir el tipo de amor que ella y Senku se profesaban.
No podría asegurar qué podía representar un tulipán negro, pero de ahora en más, cada vez que mirara dicha flor; el mal augurio, la tragedia o tristeza sería lo último en lo que pensara.
Porque a partir de ese momento el Tulipán Negro representaría ese misterioso e infinito futuro que aguardaba junto a Senku.
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Fin.
N/A:
Se suponía que debí subir esto el día de ayer, pero no tuve mucho tiempo para escribir y me dió un pequeño bloqueo al no tener idea sobré qué hacer el shot…
A final de cuentas esto fue lo que salió y bueno, creo que no quedó tan mal… se supone que se ubica o forma parte del AU de "Fortaleza del corazón y convicciones arraigadas", al menos en parte XD
En fin, gracias por pasar a leer y nos vemos en el siguiente tema atrasado :v
