Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia

~Placeres simples.~

(Día 22. Mirar el atardecer.)

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Kohaku gozó de los pequeños placeres de la vida. Una buena comida, un lugar cálido donde dormir, la compañía de Ruri (ahora que ya no estaba enferma) y por supuesto los breves momentos de descanso que Senku les proporcionó entre jornadas.

Quizá la mayoría prefería ir al Restaurant de Francois o recientemente al área recreativa de ¿Videojuegos? ¿Así los llamaban? Oh y nunca faltó aquél que mirara a través del televisor alguna de las transmisiones de Minami o cualquier otra actividad llevándose a cabo en vivo… el teatro a distancia estaba ganando popularidad rápidamente así como esa absurda sección de Gen con sus actos de magia y sus historias con muñecos.

Fue interesante al principio, pero ahora, bueno… prefería otras cosas para pasar un tranquilo momento.

Las cosas habían cambiado demasiado en esos años desde que las estatuas de la gente de piedra comenzaron a moverse… desde que Senku irrumpió en sus vidas y le dió un giro completo.

Kohaku suspiró con nostalgia al recordar todo el camino recorrido desde el primer encuentro bajo el árbol caído hasta ese precioso instante en el que se encontraba observando… apreciando la puesta de sol desde el techo de la choza donde Chrome guardaba recelosamente todos sus tesoros.

Qué infantil. Pensó con una sonrisa.

—Oye Leona ¿No piensas volver a trabajar?

Su momento de paz se vino abajo con las palabras de Senku. Ese tirano explotador.

Kohaku miró hacia abajo donde el científico permanecía de pie con las manos en las caderas, totalmente despreocupado y con una tonta sonrisa arrogante en el rostro.

—Nos diste una hora libre Senku, deja de molestar. —no hubo reproche en la voz de Kohaku, de hecho sólo estaba jugando con él.

Escuchó a Senku chasquear la lengua, señal de que su plan dió resultados.

—Como sea ¿Qué rayos haces ahí arriba? Eres como una gatita trepada en lo alto de un árbol. —la mirada juguetona de Senku se estrechó en ella el tiempo suficiente para hacerla sentir nerviosa.

Tal como esperó, el comentario no le hizo demasiada gracia a ella así que le arrojó lo primero que tuvo a la mano… un zapato.

—Idiota.

Él se rió de su inútil intento.

—Así que ¿Mirando el atardecer? —indagó con una expresión casi burlona.

—¡Ja! Es algo que nuestro tirano y explotador líder maníaco del trabajo no entendería. —desestimó con un gesto vago de su mano.

Senku fingió estar seriamente ofendido con las cualidades dadas por Kohaku, aunque en el fondo él sabía que ella no estaba diciéndolo en serio. Su extraña relación se basó en ese tipo de interacción libre y casi impersonal, algo con lo que ambos estaban realmente cómodos por ahora.

—Te sorprenderías. —una juguetona y desafiante sonrisa se patentó en los labios de Senku.

Y Kohaku consideró que su rostro no podía verse más atractivo que ahora, con la incidencia de los últimos rayos del Sol de ese día. El destello naranja sobre la piel y los ojos de Senku causó efectos en ella que no se atrevería a admitir abiertamente en presencia de él.

—Entonces sube aquí y olvídate un momento de todo ese trabajo. —Kohaku palmeó la paja del tejado junto a ella para dar énfasis a su propuesta.

Y la mirada de desafío en esos ojos aguamarina fue la que terminó de convencer a Senku de seguirle el juego.

Senku también podía disfrutar de las cosas sencillas que ese mundo de piedra tenía para ofrecer, como lo eran un tranquilo atardecer y la compañía de esa Leona.

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Fin.

N/A:

¡Otro tema listo! Cada vez más cerca de terminar el reto n.n

Muchas gracias por seguir con esta colección ¡Lxs amo! :3

Disculpen si le falta más Fluff… es que se me están acabando las ideas XD

En fin, hasta el siguiente tema n.n)/