Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Un pequeño paso para el resto de una vida.~

(Día 23. Mudanza.)

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¿Qué demonios tenía Kohaku en esa caja que pesaba como el plomo? Senku se lamentó internamente por querer interpretar su papel de novio considerado al sugerirle a la Leona llevar parte de sus pertenencias al nuevo departamento.

Apenas y podía sostenerse en pie tras subir los primeros seis escalones de esa empinada escalera ¿Por qué tuvieron que elegir el estúpido departamento del tercer piso en ese complejo? Ahora esa idea perdió lógica y sensatez tras la emoción del momento.

Senku miró con desgano el trayecto faltante y bufó con molestia, pero se negó a retractarse de su decisión para conservar el orgullo que aún le quedaba. Inspiró una vez más y con determinación sacada de algún lugar que ni él mismo pudo saber, siguió adelante con la caja absurdamente grande a cuestas.

Porque fallar y darle la razón a Kohaku sobre el asunto de que desfallecería de cansancio en el primer descanso de la empinada escalera no fue una opción. Ni por asomo.

A paso lento pero seguro, llegó a la puerta número 315. Quizá fue paranoia, pero Senku pudo jurar que escuchó su espalda crujir cuando dejó su carga en el suelo. Esperó que al menos el inquietante sonido fuese producto de su imaginación.

Aún encorvado sobre sí mismo para mitigar el cansancio, Senku notó un par de pies en su campo de visión.

—Wow, realmente no esperé que lo lograras… creo que te subestimé —Kohaku esbozó una divertida sonrisa ante la visión de un Senku sudoroso y agitado frente a ella.

—¿Acaso llevas piedras en esta tonta caja? —medio gruñó, aún jadeando por el esfuerzo—. Casi muero a medio camino, Leona.

Sí, quizá él estaba exagerando sólo un poco.

—Me doy una idea de eso, viéndote en ese deplorable estado. Estuve a punto de ir por ti después de que pasaron diez minutos y tú no apareciste ¿Por qué no tomaste el ascensor?

Esperen un minuto ¿Tomar el qué?

—¿Qué ascensor? Yo no vi ningún ascensor ahí abajo. —Senku se incorporó cuando su estado de agitación menguó.

No estaba mintiendo al decir que no se percató del supuesto ascensor del que Kohaku estaba hablando, de haber sabido no se hubiera tomado la molestia en elegir las escaleras y realizar todo ese penoso recorrido.

—Está a un par de metros de la escalera, creí que lo habías visto, intenté llamarte pero tú ya no estabas.

Increíble. Todo fue por nada.

—Da igual, ahí tienes tus cosas —Senku fingió que eso no le había afectado en lo más mínimo aunque ahora estuviese sintiéndose como un tonto—. Por cierto ¿Qué rayos guardaste en la caja? Casi me disloco la espalda al traerla.

—Oh, sólo son mis pesas. —desestimó ella, inclinándose para tomar la caja en sus manos como si ésta en realidad no pesara nada.

Y Senku debió admitir que la fuerza de esa mujer era increíble y digna de admirar, aunque también de temer en determinadas ocasiones que era mejor no provocar.

Chrome y Gen eran la prueba viviente de lo mal que le podría ir a alguien cuando se metían con ella o la provocaban en sus peores momentos.

—¿Es todo? ¿No hay nada más por cargar?

Kohaku asintió enérgicamente.

Sin dar más importancia al asunto del pesado cargamento, Senku le propuso a Kohaku entrar para poder desempacar todo lo que hacía falta. Tenían mucho por hacer ese día para dejar listo el lugar.

Su departamento.

¿Quién lo diría? Que a final de cuentas Senku como el sujeto racional, lógico y hasta cierto punto reticente al amor que era, ahora estaría mudándose junto a la chica que conoció gracias a su colega de laboratorio, Chrome, quién en todo caso era el cuñado de Kohaku.

Quizá ni él mismo podía creer el gran paso que ambos estaban dando en su relación de tres años. Nunca hubo prisa por formalizar a tal grado las cosas, pero ya era tiempo de comenzar una vida juntos.

Fue un poco molesto tener que atravesar media ciudad sólo para poder verse y compartir un momento a solas, o tener que despedirse a regañadientes en las mañanas para llegar a casa con la excusa de la distancia relativa de sus respectivos departamentos al lugar de trabajo de ambos.

Ahora, con este lugar en un punto intermedio de ambas locaciones, Senku y Kohaku podrían tener más tiempo para esos pequeños momentos de paz e intimidad al despertar. Quedarse en cama abrazados, disfrutando de la calidez del cuerpo del otro mientras hablaban de cualquier nimiedad fue algo que disfrutaban al máximo.

Sí, ésta fue definitivamente la mejor elección, no sólo para convivir aún más sino para cimentar un futuro juntos. Quizá no ahora ni en un par de meses, pero sí pronto.

—¡Hijooooooooooo!

El hilo de pensamiento de Senku se vio interrumpido ante tan estridente y familiar grito. ¿Qué hacía el viejo ahí? Esa fue la única pregunta que alcanzó a formular con la mirada hacia Kohaku antes de Byakuya se abalanzara sobre él para envolverlo en un certero abrazo de oso.

—Quítate de encima, Viejo, me vas a romper las costillas. —Senku siseó, tratando de apartar a su padre a como diese lugar.

Lo que no dio resultados ya que Byakuya lo apretujó aún más, frotando su mejilla con la de Senku como si se tratara del mimo hacia un niño pequeño. Su niño pequeño.

—No puedo creer que hace tan sólo unos años me presentaste a Kohaku-chan como tu novia y ahora ambos van a vivir juntos… Estoy orgulloso de ti, Hijo —Byakuya lloriqueó despegándose de Senku pero sin dejarlo ir del todo al tomarlo de los hombros y sacudirlo una y otra vez mientras hablaba—. Pensé que ibas a morir solo. —"y virgen" terminó el hombre en su mente.

Kohaku se mantuvo al margen de la conversación, observando cómo su futuro suegro parecía incluso más emocionado por la noticia que ellos dos. En realidad también estaba emocionada y feliz, pero no a tal extremo como parecía estarlo Byakuya Ishigami.

—Qué escandaloso eres, baja la voz o los vecinos podrían quejarse. —le reprendió Senku.

Dándose cuenta de su error, Byakuya se tapó la boca y balbuceó una disculpa inteligible.

—Perdona Senku, es que estoy emocionado por ustedes, es un gran paso en su relación.

—No se preocupe Byakuya-san y gracias por ayudarnos con la mudanza, con la fuerza de pulga de Senku estoy segura que nos tomaría todo el día poder acarrear las cosas del camión hasta aquí.

—Pues perdón si mi fuerza de pulga no se compara con tu fuerza de Gorila, Leona. —atajó Senku ligeramente indignado, volteando la cabeza a un lado mientras chasqueaba la lengua.

Lo que sin duda se ganó un pequeño pisotón por parte de Kohaku por haberla llamado "Gorila". Por supuesto que ella ignoró el leve aullido de dolor del científico.

—Senku, no deberías decir ese tipo de cosas a Kohaku-chan, después de todo ella tiene razón… por desgracia tu condición física nunca fue muy buena que digamos —reprendió Byakuya—. Oh, lo que me recuerda…

El semblante de Byakuya cambió de uno risueño y amable a uno más serio en apenas una fracción de segundo. Enfocando toda su atención en Senku habló:

—Ahora que viven juntos, sólo te pido una cosa hijo…

—¿Qué es lo que quieres, Viejo? Al grano, no tenemos todo el día. —Senku tenía ese extraño presentimiento instalado en la boca del estómago.

—Sólo pido que me conviertan en abuelo lo más pronto posible. —soltó risueño de nuevo ante la expectativa de un pequeño bebé en sus brazos.

La cara de Kohaku enrojeció casi de inmediato ante la sola mención de un hijo suyo y de Senku. Bueno, no es como que rechazaran del todo la idea de formar una familia en el futuro ¡Ni siquiera estaban casados o habían hablado del matrimonio! Vivir juntos fue apenas el segundo peldaño en su relación.

—¿De qué rayos estás hablando Byakuya? Kohaku y yo no planeamos tener hijos aún, es muy pronto.

—Pero estoy envejeciendo, quiero al menos tener la dicha de cuidar a un pequeño, llevarlo al parque o malcriarlo cuando ustedes no estén —un ligero puchero se patentó en los labios del hombre—. Kohaku-chan convence a mi testarudo y egoísta hijo de hacerme abuelo… yo sé que tú puedes hacerlo cambiar de opinión.

Ishigami la miró con tanta emoción y expectativa que Kohaku no supo qué hacer entonces. Por un lado le dió la razón a Senku al considerar que era demasiado pronto para pensar en hijos… pero por otro… la idea de un bebé en sus brazos fruto de su amor con Senku removió un cálido sentimiento en su corazón.

—¡Ni hablar! Deja de hacer esa mirada para tratar de convencer a la Leona de confabular en mi contra.

—Es la mirada de un hombre triste porque su egoísta hijo no le quiere dar un nieto. —se defendió Byakuya indignado.

—Ya te dije que no es el momento…

—¿No es el momento? Ambos son jóvenes y con las hormonas alborotadas, no crean que no los escuché por accidente un par de veces cuando llegué a casa del trabajo… Las paredes son delgadas, hijo.

Y en ese punto, Kohaku decidió no escuchar más de esa absurda conversación. No pudo cuando su rostro se calentó por la vergüenza al saber que Byakuya los había escuchado cuando ella iba a visitar a Senku en los días en los que él aún vivía con su padre. Más o menos al inicio de su relación.

Sin que ninguno de los dos se percatara, ya que estaban enfrascados en una absurda discusión sobre quién tenía la razón, Kohaku entró al departamento para desempacar todo lo que pudiera.

Contempló con apreciación el lugar sin importar el montón de cajas y muebles que se apilaron por los rincones y el suelo.

Este era su nuevo hogar y una nueva etapa en su relación con Senku, por ahora las cosas eran perfectas tal y como estaban, se preocuparía por otros asuntos como cambiar pañales después.

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Fin.

N/A:

Ok, admito que disfruté mucho escribiendo esto… en especial la parte de Byakuya XD amo mucho a Papi Byakuya!

Otro tema listo… atrasado pero listo :v

Mil gracias por pasar a leer :3

Nos vemos en el siguiente tema n.n