Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~De paseos y artimañas. ~

(Día 28. Compras juntos. )

_._

¿Qué podría saber él de estas cosas? La ciencia era su fuerte, se sabía al derecho y al revés cada postulado, teoría, término, ecuación y dato de las diferentes ramas… pero esto, Senku estaba prácticamente a merced de la incertidumbre.

—Yuzuriha dijo que confeccionaría algunas prendas y que no nos preocupemos por eso —Kohaku se encogió de hombros para restarle importancia al asunto, a pesar de que se negó en reiteradas ocasiones, Yuzuriha insistió aún más en ello—. Entonces sólo nos faltaría una de esas camas para bebé.

—Cuna, se llaman cunas, Leona. —Le corrigió Senku, rascándose el oído con indiferencia.

No es que no le emocionara pasar una tarde entera en ese centro comercial, justo en el departamento de bebés… no, en absoluto. La Máquina del tiempo podría esperar ¿Cierto?

Y no es que le tuviera miedo a Kohaku y a ese derroche emocional que el embarazo le provocaba ocasionalmente, incluso aunque ya estuviera próxima al parto. Bueno, estaba exagerando, en realidad le faltaban unos tres meses.

El llanto no era lo peor, oh, por supuesto que no; los lapsos de enojo y disgusto en Kohaku eran la antítesis en esa burbuja de felicidad.

Porque Senku Ishigami, lejos de todo pronóstico, esperaba ansioso a su descendencia. El primogénito que quizá nunca pensó engendrar, pero que a final de cuentas representó el fruto de su inusitada y extraña relación con Kohaku… el amor por su Leona.

¿En qué se estaba convirtiendo? Dejando el trabajo para ir de compras… juntos… como la pareja que se suponía eran desde hacía ya algún tiempo.

Fue extraño, pero no desagradable… en absoluto. En el fondo él también extrañaba la compañía de esa Leona, el trabajo en el laboratorio con las pruebas del viaje en el tiempo no le dejaban suficientes momentos para estar con ella.

De hecho, el haber engendrado a esa criatura fue pura suerte, y sin vergüenza admitiría que en uno de sus escasos encuentros cuando la emoción por el reencuentro escaló peldaños y desbordó las ansias contenidas.

Kohaku prácticamente se abalanzó sobre él en ese entonces y no lo dejó ir por el resto de la noche. Claro que tampoco volvió a verla en varias semanas hasta que ella llegó al laboratorio con la noticia de las consecuencias de su encuentro.

—¿Tienes en mente alguna? —cuestionó Senku, mirando de soslayo a Kohaku.

Fue una rápida e inconsciente inspección pero pudo notar más a detalle esa peculiar silueta en ella, ya no era la curvilínea mujer que antes fue, Ishigami pudo ver la evidente redondez de su abultado vientre surcando su vestido.

Y no pudo evitarlo, incluso ahora él la encontró mucho más hermosa que antes. La maternidad le concedió algo como una belleza cálida y un brillo peculiar.

—Por eso te traje conmigo Senku, a pesar de que se ha restaurado gran parte de la civilización, todo esto sigue siendo nuevo para mí. —bueno en realidad en parte, y después de todo, él era el padre de ese bebé así que fue razonable querer tener su opinión.

—¿Y piensas que yo soy un experto, Leona? —Senku rebatió con sarcasmo y una media sonrisa plasmada en su rostro. Él no tenía idea de estas cosas.

—¡Ja! ¿Entonces hay algo que el gran Senku Ishigami no sabe? —lo picó con toda la intención—. ¿Escuchas eso Byakuya? Tu padre después de todo no es el hombre más inteligente sobre la faz de la tierra. —esta vez el tono de Kohaku tomó un tinte burlón, dirigiéndose a su bebé y haciendo énfasis al acariciar su abultado vientre.

Senku puso los ojos en blanco, aunque internamente ver a Kohaku hablándole a su bebé le provocó un sentimiento inexplicable en el pecho. Una calidez en su corazón… algo que absolutamente no dejaría entrever del todo, al menos aún no y menos en público.

Y también hubo satisfacción al ver que ella efectivamente estaba leyendo parte de los libros sobre paternidad y maternidad que ambos consiguieron.

—Bien, pero luego no te quejes ni un milímetro, Leona. —advirtió con una mirada perspicaz hacia ella, dejándole en claro sus tácitas intenciones sobre la futura transacción.

_._._._._._

¡Por supuesto que sería ese! ¡Empáquenlo y envíenlo! Tenía que ser esa cuna con las sábanas y cojines de la Luna, estrellas y cohetes… ¡Oh! Y con ese móvil del sistema solar ¡Sí, era ese al Diez mil millones por ciento!

—¡Es carne! Mira Senku, la cosa que cuelga de arriba de la cuna es carne… —Kohaku chilló emocionada a un par de metros.

Bueno, quizá ahora la idea de la cuna perfecta se había ido al caño. Senku apartó la mirada de la que sería el perfecto lugar de descanso de su hijo para enfocarse en lo que sea que llamó la atención de esa Leona y lo que vió… bueno…

—Son Vacas Kohaku —profirió Senku con escepticismo. No, definitivamente no se llevarían ese a casa—. Mira este en cambio, es perfecto para el cachorro. —señaló la cuna con ligera arrogancia.

—¿Perfecto para Byakuya o para ti? —acusó Kohaku casi de inmediato al ver en los ojos de Senku esa chispa de interés que sólo reservaba para cosas que quería específicamente para él.

—Para el cachorro obviamente ¿O acaso crees que podría dormir en una cosa como esta? No seas absurda.

Bien, en el fondo quería llevárselo porque era justo lo que hubiera deseado para él mismo cuando bebé. Era perfecto para su cachorro, de eso no tenía la menor duda.

La mirada de Kohaku se estrechó en él, era un pésimo mentiroso después de todo. Sin embargo… ver el interés de Senku por el lecho destinado a su hijo hizo al corazón de Kohaku latir más a prisa.

Si bien el científico dejaba a un lado ciertas emociones o eran nulas las demostraciones de éstas en público, ahora Senku parecía incluso un niño usando sus artimañas para salirse con la suya y conseguir lo que quería.

Hubo ocasiones en las que Senku no necesitaba ser un mentalista como el Murciélago Asagiri para salirse con la suya…

Como ahora.

—Sí, quizá es perfecto para el hijo de Senku Ishigami. —Kohaku se cruzó de brazos y negó con la cabeza, en sus labios formándose una ligera sonrisa hacia ese científico hilarante que le robó el corazón desde la primera vez que lo vió.

—Diez mil millones de puntos para ti, Leona. —Senku correspondió la sonrisa de su futura esposa tras esas palabras.

Bien, al parecer dejar botado el trabajo al menos por esa tarde había valido la pena.

Cuna de los sueños de Senku para su futuro cachorro ¡Adquirido!

.

.

.

Fin.

N/A:

Tema del día 28 del Flufftuber listo! Eso sí, perdón por el Ooc u.u

7u7 bien, falta poquito para terminar está colección… 3 capítulos más y ya!

No sé, se me vino esto a la mente desde que vi cuál era el tema del día correspondiente XD

En fin… lento pero seguro n.n