Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Pequeño gran problema. ~
(29. Champagne o cualquier bebida alcohólica de tu elección.)
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Definitivamente algo estaba pasando y Kohaku podía intuir aquello con tan sólo una simple pero perspicaz mirada, su asombrosa visión no le servía únicamente para absorber detalles físicos de su entorno o de las personas y objetos a su alrededor, por supuesto que no, y mucho menos cuando se trataba de una de las personas que se había vuelto realmente importante en su vida… la persona que de alguna manera puso de cabeza su propia existencia y a la que seguiría sin chistar hasta el fin del mundo si fuera necesario.
¿Qué le sucedía? No podía entenderlo, al menos no del todo.
— ¿Pasa algo? Puedo traerte otra cosa si esto no te gusta —ofreció, alejando cautelosamente los vasos de Sake del motivo de su preocupación, sus afilados ojos aguamarina buscaron los carmín casi con necesidad y apremio—. Senki. —Intentó de nuevo, pronunciando el nombre con algo ligeramente parecido a la preocupación—. O tal vez el trabajo en el laboratorio ha sido…
—No pasa nada, León —la menuda científica ni siquiera escatimó en un ápice de amabilidad en tal declaración, mucho menos en la mirada esquiva que le devolvió al guerrero frente a ella—. Necesito regresar al laboratorio, eso es todo. Los preparativos del cohete son apremiantes, así como el diseño de los trajes espaciales. —mintió a medias.
Las pruebas de lanzamiento del SENKI 06 eran más que prometedoras tras las modificaciones del diseño así como el mantenimiento de los motores ante la fuga del combustible, por otra parte, los trajes espaciales tampoco representaban ya un reto significativo en el avance de la próxima misión. Esto no era más que una absurda excusa para salir de ahí y poner distancia con Kohaku, al menos el tiempo suficiente hasta que Ishigami pudiera encontrar la solución más lógica y plausible a su nada pequeño "problema".
—Acabas de salir del laboratorio y ni siquiera te presentaste a los entrenamientos de tiro o natación. —la certera acusación de Kohaku por supuesto que no se hizo esperar.
El chico miró especulativamente a su novia, tratando de descifrar lo que estaba mal en toda esa situación. A decir verdad, esta precaria invitación al pequeño evento que la aldea Ishigami organizó no fue sino la oportunidad perfecta para pasar tiempo con Senki, tiempo que no se redujera estrictamente a entrenamientos incansables en mar abierto o en el campo de tiro… ni siquiera a reuniones esporádicas en el laboratorio.
Kohaku recordó casi con nostalgia la última vez que ambos tuvieron un pequeño momento sólo para ellos dos y una imperceptible sonrisa tiró de sus labios ante tan preciada imagen mental. Senki era realmente difícil, casi un reto andante, pero a pesar de ello, esa testaruda científica era la única persona que quería a su lado.
—La fecha para el lanzamiento se acerca, no podemos darnos el lujo de tomar descansos y esperar a que el Whyman lance otro rayo petrificador a la tierra. —la simple premisa y aquel recordatorio fueron frustrantes para Senki, así que prácticamente escupió aquellas palabras dejándole en claro al guerrero que no cambiaría de parecer con respecto a su firme postura de regresar a su pequeño santuario.
Y tal determinación en el tono de voz de la científica logró convencer parcialmente al guerrero, al menos por ahora. Kohaku no pudo más que ceder ante el aparente sentido del deber de su novia.
—Tienes dos horas, Ishigami —por supuesto que al menos no estaba dispuesto a aceptar el empecinamiento de Senki de buenas a primeras, de ninguna manera lo haría—. Si no regresas en ese lapso de tiempo entonces iré al laboratorio y arrastraré tu escuálido trasero de vuelta, así grites y patalees.
—No podría esperar menos de un descarado e impulsivo León como tú. —una media sonrisa se dibujó inconscientemente en los labios de la chica, sin embargo a diferencia de las veces anteriores, ésta no parecía genuinamente juguetona.
Pero Kohaku no discutiría este pequeño detalle con ella, por el momento se guardaría cualquier comentario para sí mismo y atacaría después en la privacidad de la modesta choza que ambos compartían.
—Una hora… ya lo sabes. —insistió el rubio, conectando su mirada aguamarina con esas preciosas gemas carmín que le devolvían el gesto con seriedad.
Pero lo único que obtuvo por parte de la menuda chica fue un ligero gruñido y un par de gestos con la mano para indicarle que había entendido y que daba el tema por zanjado. Sin más que agregar, Senki le dio la espalda y se retiró del lugar sin mirar ni un solo instante atrás.
¿Qué rayos estaba pasando? Kohaku no podría saberlo pero lo averiguaría de una u otra forma.
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Senki no podría llegar a catalogar esto más que como… una cagada.
No cabía la menor duda de que sus sospechas eran ciertas, la rudimentaria prueba en sus manos era el testimonio de su cagada… ella estaba embarazada… esperaba un hijo de Kohaku ¿Qué carajos iba a hacer? ¿Ahora qué? Maldijo una y otra vez a sus malditas hormonas y al maldito festín de sake de la noche en la que concibieron a esa criatura.
Este niño no era más que un obstáculo para la misión en la Luna y el enfrentamiento con el Whyman.
¿Debería renunciar a su deber y dejar esta responsabilidad en otras manos? Este era su destino, por lo que luchó incansablemente desde el día en el que despertó de la petrificación, su promesa tácita hacia la humanidad. ¿Esto era lo correcto? ¿Renunciar por el bien de su pequeño cachorro?
No podía ni quería aceptarlo, ni un milímetro. Si tan sólo hubiera una manera…
Senki descartó la intrusiva idea de su mente, no sólo al considerarla peligrosa debido al escaso nivel tecnológico que por el momento tenían, sino porque una parte de ella (una que podría considerar incluso insignificante y primitiva) no podía aceptar algo como eso.
Casi se rió de sí misma, más bien de este lado suyo que comenzaba a "florecer".
Maldición, el lanzamiento sería en un par de meses y para ese entonces sería más que evidente su condición. Esto era un desastre en más de un sentido, uno que apenas acaba de comenzar y por el momento agradeció la soledad en la que se encontraba porque necesitaba replantear los acontecimientos y elegir una ruta de acción para afrontar el catastrófico desenlace. Oh, por supuesto, y pensar en la mejor manera de darle la noticia al León.
¿Cómo se tomaría esta notica Kohaku? Él era voluble e impredecible en sus acciones, sin embargo parecía estar demasiado dedicado a ella y a sus ideales, apoyándola incondicionalmente en cada nuevo proyecto y aventura. ¿Sería este el caso? ¿Eso importaba de todas maneras?
—Se terminó el tiempo, irás a casa a descansar quieras o no.
El sonido de la voz de Kohaku al entrar rompió el silencio del laboratorio e hizo saltar a Senki debido a la sorpresa, ella levantó la vista de la hoja de ruta que ni siquiera estaba inspeccionando para enfocar la mirada en el guerrero que se acercaba a la mesa.
—Puedes ir a dormir si así lo prefieres, Xee me pidió que revisara de nuevo los planos de uno de los módulos de aterrizaje.
Las gruesas cejas de Kohaku se alzaron en evidente incredulidad ante el comentario de la científica, negó un par de veces con la cabeza antes de tomar la palabra y poner de una buena vez las cartas sobre la mesa.
— ¿De verdad quieres que me trague eso? Porque acabo de ver a Xee y me pidió que te sacara de aquí y te llevara a casa —Kohaku rodeó la mesa hasta llegar al lado de Senki, con los brazos en jarras esperó hasta que ella encontrara su mirada—. Ella también está preocupada por ti y por el evidente cansancio que estás acumulando.
—No es algo a lo que no esté acostumbrada y tú mejor que nadie lo sabe Kohaku.
—No es lo mismo, sé de sobra lo responsable y entregada que eres con los proyectos al punto de casi llegar a desfallecer de cansancio… pero esto, esto es diferente —dudoso, Kohaku extendió el brazo para alcanzar el hombro de la chica y descansar la palma de su mano ahí con la firme intención de transmitirle su apoyo y la confianza que necesitaba para poder esclarecer de una vez las cosas—. ¿Qué sucede? Somos compañeros Senki, sabes que puedes confiar plenamente en mí.
—Sigues asumiendo que pasa algo ¿No es así León?
—Si algo he aprendido con el tiempo a lo largo de estos años desde que me salvaste el trasero en mi encuentro con Tsukasa, eso fue a notar estos pequeños e imperceptibles cambios en ti, quizá a veces no te lo diga abiertamente pero puedo ver cuando algo está molestándote. Entonces mejor escúpelo o no tendré más remedio que insistir hasta que lo hagas y sabes que lo haré.
La certera advertencia (amenaza) flotó en el aire. Senki sabía que Kohaku estaba hablando más que en serio sobre sonsacar información y sacar la verdad de una u otra manera, y esa aura ligeramente retorcida que parecía envolverlo le dejó en claro ese punto.
Bueno este parecía el mejor momento para dejar caer la bomba ¿Cierto? ¿Para qué alargar aún más la agonía? Senki respiró hondo y al fin decidió confrontarlo.
—Estoy embarazada. —tan simple como eso y sin un ápice de duda u otra emoción innecesaria en su voz. La mirada carmín no se apartó ni un segundo de los ojos aguamarina, entonces fue fácil notar el repentino brillo que asomó tras éstos con la inusitada noticia.
Él la miró con los ojos bien abiertos y en completo silencio, Kohaku parecía no poder encontrar las palabras adecuadas en su mente para llevar a sus labios y así responder con algo medianamente decente a la premisa que su novia le había dado.
Maldita sea ¡iba a convertirse en padre en medio de esta situación de emergencia! Y así el entendimiento sobre la angustia de Senki se hizo presente… Oh, entonces de eso se trataba. Kohaku no pudo negar el sentimiento de felicidad que comenzaba a escalar en el interior de su pecho pero tampoco pudo ignorar la preocupación que esto también acarreaba en sí.
—Entonces fue por eso que tú…
—¿Y cómo querías que estuviera? Si fuesen circunstancias distintas entonces quizá habría tomado la noticia de otra manera —no estaba mintiendo, al menos no del todo, aunque no podía asegurar que esa afirmación tuviera validez en las condiciones planteadas ya que después de todo, el ámbito sentimental y una familia eran las últimas preocupaciones de Ishigami Senki—. Esto claramente pone en peligro nuestra misión.
—Lo dices como si el viaje a la Luna fuese a cancelarse sólo porque tú no irás.
Ahora fue el turno de Senki de agrandar los ojos ante la sorpresa por dicha declaración, Kohaku llegó a la misma conclusión que ella con respecto a su decline en la misión.
— ¿Quién irá en mi lugar entonces? ¿Chromu, Ryuko, Xee o en el peor de los casos, Genny? —Un suspiro de exasperación salió de los labios de la menuda chica—. El cachorro es nuestro mayor problema ¿Qué demonios se supone que vamos a hacer ahora?
— ¡Ja! ¿Cachorro? Para ser un "problema'' como tú lo llamas ya hasta le has puesto un apodo.
—Ese no es el punto, León… enfócate Kohaku, el viaje a la Luna para enfrentar al Whyman es en un par de meses y necesitamos encontrar una solución a este inconveniente. —Senki apartó la mano del guerrero de su hombro y se acercó lo suficiente a él, alzando la mirada para encontrar el de Kohaku debido a la pequeña diferencia de altura que había entre ambos.
Tenía que hacer que él se enfocara en la realidad de su situación y mirara las cosas de manera objetiva. Los ojos aguamarina se encontraron con los de ella y antes de que pudiera decir algo más, Kohaku se aventuró a atraerla hacia su pecho en un certero pero cuidadoso abrazo.
—Y lo haremos Senki, como los compañeros que somos encontraremos una solución a esto juntos. —el sonido de la voz de Kohaku fue amortiguado por el cabello de su novia cuando sus labios descansaron sobre la cabeza de ésta, inconscientemente el guerrero acarició los largos y lacios mechones que caían en cascada por la espalda de la chica en algo más que un gesto apaciguador.
Kohaku quería transmitirle no sólo su comprensión y aprecio, sino también la confianza que necesitaba. Él estaba más que dispuesto a dar su vida por esta testaruda y a veces arrogante chica, ahora incluso más que nunca.
—Eso espero.
—Eres muy lista, hemos salido de cosas peores como cuando te infiltraste en el harem de Ibara en la isla del tesoro o en la persecución de la loca esposa de Xee.
Senki ahogó un gruñido ante lo antes mencionado, carajo, estaba tratando de borrar esos episodios en su memoria. El primero por demás vergonzoso al fingir ser alguien que no era y el segundo estaba de más decir que fue hasta cierto punto traumante debido al nivel de locura y falta de remordimiento en las acciones de Stellie Snyder.
—Cierra la boca, eres excelente para matar el ambiente ¿No es así tonto León?
—Lo he aprendido de la mejor —una felina sonrisa se extendió en los labios del chico.
Sin previo aviso Kohaku la cargó en sus brazos, ignorando el chillido de sorpresa y las protestas que comenzó a proferir.
— ¿Qué demonios se supone que haces Kohaku? ¡Bájame!
—Te dije que tenías como máximo un par de horas ¿No es así? Te irás a casa conmigo y descansarás el resto de la noche, no aceptaré un no por respuesta.
Por el tono de voz de Kohaku, Senki comprendió que de nada le serviría protestar con ese terco León. Bien, lo dejaría hacer su voluntad al menos por esa vez.
—Como quieras —expresó con fingido malhumor—. Pero al menos bájame, esto es vergonzoso. Yo puedo caminar hasta nuestra choza.
Pero la única respuesta que obtuvo por parte del guerrero fue una sonrisa astuta y la promesa de que ni por asomo acataría dicha petición. Maldición, Senki ni siquiera quería imaginar cómo serían las cosas con Kohaku una vez que el embarazo avanzara… una tortura de atenciones seguramente.
Él parecía demasiado sobreprotector aun cuando no quisiera admitirlo abiertamente, y ella confiaba en él. Demonios, definitivamente encontrarían una solución a este embrollo juntos.
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Fin.
Algo un poco raro para seguir con el tema 28 de esta colección… ¿Y el Fluff? Quién sabe 0.0
Pero igual disfruté escribiendo esto XD
Ya falta poco para terminar con esta colección! n.n hasta la próxima!
