SASUKE UCHIHA
Siempre ha sentido una fuerte conexión con Naruto Uzumaki, algo que estaba por encima de la amistad, lo sentía mucho más fuerte que eso. Ese usuratonkachi cabeza hueca es la única compañía que disfruta y tolera, además de su hermano con el que tienen una gran conexión. No le gusta que le toquen, ni que invadan su espacio personal… Excepto si lo hace su amado hermano mayor o Naruto Uzumaki. Cuando su hermano desaparece… Bueno realmente abandona la aldea como un desertor, aunque sólo él y los Hokages conocen la auténtica misión de su mayor, se hubiera sentido muy solo sino fuera por Naruto.
No le gustó que Itachi le dejara para tomar tan peligrosa misión, sabe que a Minato Namikaze tampoco, pero entendían que era la única manera de vigilar a Akatsuki. Esa organización cada vez se estaba volviendo más notoria y era cuestión de tiempo que sucediera algo realmente grave para la gente de la aldea o para cualquiera en el mundo ninja.
Y se encontró sin nadie al marcharse Itachi, o así pensaba hasta que el dobe le recordó que él estaría a su lado siempre, eso le causó una agradable calidez en el corazón. Naruto fue su primer beso, en realidad su primero, segundo, tercero… También fue con el que descubrieron la sexualidad, o que si se tocaban allí abajo sentían placer y que si seguían masturbándose hasta que de su pene saliera semen, conseguían una sensación sublime de euforia y gusto, esa primera vez cada uno toco su propio pene, pero llegó el momento que tocaron el de su contrario mientras sus bocas permanecían unidas besándose.
Tal como iba su relación con el rubio, sabía que estaba profundamente enamorado de ese cabeza hueca pues solo deseaba compartir y pasar tiempo con él. Ni que sus compañeras omegas quisieran llamar su atención, él solo deseaba tener ojos para su dobe. Presentó como alfa, sabía que era lo correcto, pues así se sentía él… El problema es que Naruto también se creía que iba a ser alfa.
–No puede ser, usuratonkachi.– Le aseguraba mientras caminaban por el bosque antes de detenerse para besarle. Si Naruto iba a ser su pareja y él era alfa, el dobe sólo podía ser un omega… ¡Era algo de lógica! Y por ese mismo motivo le estaba cortejando. No quería perder el tiempo, cuando su amigo presentara se unirían, no pensaba arriesgarse a que alguien quisiera pretender también a su Naruto, que su verdadero destinado llegara y se lo arrebatara.
El día que el rubio sufrió su primer celo no pudo estar a su lado, el Yondaime se lo prohibió por ser demasiado peligroso, cuando él solo pretendía estar con el que consideraba su pareja y cuidarle como se merecía, más obedeció entendiendo al rubio mayor. Ese sólo estaba preocupado por su cachorro que dejaría de serlo, pues el estro marcaba la maduración sexual. Por suerte el primer celo duraba apenas unas horas, aunque solían ser muy dolorosas. Cuando a la mañana siguiente fue a encontrar a Naruto tras el celo y lo olfateó, se quedo en shock… Eso no era el aroma de un omega, era de un alfa… ¿Acaso había estado equivocado? ¿El destino les odiaba tanto que encima les estaba jugando otra mala pasada? Se alejó de Naruto demasiado afectado.
–No puede ser… Maldita sea, no puede ser…– No se lo creía, pero sabía que las feromonas no le habían engañado, tampoco le engañaban sus ojos viendo a los omegas reaccionar ante el rubio.– No os acerquéis…
Gruñó al ver esa escena de lejos. Posesivo… Así es como se sentía al ver como los omegas querían llamar la atención del dobe. Sentía que Naruto tenía que estar con él, le amaba… Le amaba con todo su corazón, con todo su ser… Pero era otro alfa… Si ya antes sufría porque no sentía al rubio como su destinado por mucho que le amase, ahora ese sufrimiento había aumentado. Antes, cuando creía fervientemente que Naruto iba a ser omega, al menos tenía una oportunidad, no era su destinado pero le amaba tanto y si le marcaba estarían unidos y nada ni nadie les podría separar… Ahora Naruto había presentado como alfa y todos sus sueños, todos sus anhelos de una vida compartida, de una unión habían perecido… ¿A quien quería engañar? Sus sentimientos continuaban igual de fuertes en su corazón y mente, pero no podía intentarlo… Era imposible lo mirase por donde lo mirase.
Intenta alejarse, pero el dobe se lo pone tan difícil y él siempre termina cayendo en sus provocaciones y termina dejando libres sus sentimientos hacía el otro. O él se deja llevar por lo que siente por el otro, quizás Naruto solo calma su lujuria… Sabe que eso no es cierto, el usuratonkachi siempre le grita que le ama, pero no puede creerle. Sabe que el rubio no es alguien que mienta, es sólo que no puede prometerle tal cosa porque si apareciese en ese momento su omega le dejaría para irse con él o ella.
–¡Maldita sea! ¡No lo hagas más difícil, usuratonkachi!– Le grita intentando resistirse a sus propios sentimientos… Para terminar cayendo de nuevo.
Esto no puede seguir así… Cada vez está cayendo más profundo en ese pozo, tiene que intentar alejarse y que Naruto le olvide y él intentar calmar sus emociones. Sabe que siempre sentirá algo por el Uzumaki, pero si se aleja lo suficiente puede que consiga centrarse y mitigar la fuerte emoción que siente por el dobe.
Sabe lo que tiene que hacer, así no parecerá que huye con la cola entre las piernas… Va a tomar esa misión que escucha un día por casualidad. Es parecida a la misión que ha tomado su hermano, él también tendrá que marcharse de Konoha como si fuera un desertor. Convence al Yondaime y aunque el Namikaze se muestra reticente y se niegue varias veces, al final acepta… Él es su última y única oportunidad para poder conocer los planes de Orochimaru y quizás, si tiene suerte, conocer el paradero de Danzou Shimura, el asesino de su clan.
Durante los siguientes días empieza a preparar terreno, mostrándose distante y frío con sus compañeros, incluso con Naruto. Insinuando que todos en la aldea son débiles y que allí no conseguirá el poder que busca para terminar con los asesinos de su clan. Discuten con el rubio varias veces, haciendo que Kakashi y Sakura se inmiscuyan para detener las rencillas. Siente estar actuando de esa horrible forma, pero si así consigue que su tapadera sea cierta y a la vez consigue que Naruto se vaya alejando de él, mejor… No consigue ese propósito, o no del todo… El Uzumaki vuelve a buscarle, tiene que conseguir que le olvide así que pelea en serio esta vez. Busca herirle, busca dañarle, busca que le odie… Y parece que lo consigue, pero se olvidaba de la terquedad que posee el dobe. Éste vuelve a expresarle sus sentimientos y le grita que no piensa claudicar, que luchará por eso que siente y que conseguirá que se de cuenta de que no es malo amar a otro alfa…
"Hay dobe… Si supieras que lo que piensen los demás no me importa…"
Actuar así ya le rompía el corazón, pero era algo más o menos soportable. Piensa mientras prepara lo necesario para salir de Konoha esa misma noche. Toma el camino de salida de la aldea, donde sabe que hay menos vigilancia para no ser detectado, pero se detiene de golpe… ¿De verdad se va a ir así? Va a dejar a su gran amor libre para que haga su vida y le olvide, pero quizás ya no pueda volver nunca a Konoha, la misión es muy arriesgada y sabe que podría morir, ¿quiere morir sin haber podido tener un último momento con aquel al que ama? ¿Sin compartir unos últimos instantes? Antes de que se dé cuenta esta deshaciendo sus pasos rumbo a la casa del Yondaime, va a colarse por la ventana como ha hecho siempre. Sabe que esa acción será muy dañina para su pobre corazón, pero podría morir sin haber podido estar con su amado y no desea eso.
"Sólo una vez."
Entró en ese cuarto de forma furtiva, igual que había hecho muchas veces con anterioridad. Naruto estaba en su cama ya acostándose para dormir y en cuánto le escuchó se sentó en su lecho.
–¿Sasuke?– Sabía que el Uzumaki no le esperaba, no tras esa fuerte pelea que habían sostenido. Se colocó de pie al lado de su lecho, observándole con intensidad y lo mandó callar, mientras empezaba a desvestirse.
–¿Necesitas una invitación, usuratonkachi? –Se burló al ver al otro con la boca abierta y devorándole con la mirada mientras su piel iba quedando expuesta.
–¡Teme! ¡No me llames así, ttebayo!
Pero aunque se quejara y la mueca de su rostro fuera de estar ofendido, ese dobe estaba desnudándose debajo de las sábanas. Cuando terminó se subió en la cama y levantando una de sus piernas se sentó en el regazo de Naruto que le miró estupefacto. Era la primera vez que hacía esa acción, siempre solían tocarse cara a cara, pero sin uno tomar una posición sumisa respecto al otro. Tiró de la ropa de cama, apartándola de entre medio de sus cuerpos, sintiendo la calidez y la firmeza del cuerpo bronceado debajo de sus muslos.
–¿Estás… Estás seguro?
–¡Tsk! No digas nada y disfrutemos de esto. –"Pues no va a repetirse, dobe."
Iniciaron un beso tórrido mientras sentía bajo sus nalgas el pene del rubio erectarse y crecer cada vez más, gruñó sin poder contenerse… Ambos eran alfas, lo que iban a hacer iba contra su instinto primario de dominar, instinto que tenía todo alfa, pero se obligó a relajarse… Él amaba a Naruto, lo amaba por encima de cualquier precepto de su clase, y por ese motivo se iba a entregar al otro… Sólo por esa noche, pues sabía que su amor estaba destinado al fracaso, su relación era imposible.
Se levantó unos centímetros del regazo del dobe dejando que el pene algo más oscuro que el suyo se elevara en toda su gloriosa extensión delante suyo, junto al propio. Agarró ambos penes, los dos poseían buen tamaño al ser alfas, e inició una masturbación de ambos falos, los jadeos no se hicieron esperar, sonidos eróticos que morían en sus bocas. Enseguida las manos de Naruto iniciaron su recorrido, una terminó en su nuca sujetándole para que el apasionado beso donde participaban labios, lengua y colmillos, no se detuviera, y la otra uniéndose a la propia para masturbar ambos miembros.
Llevó su mano libre a juguetear entre sus bocas, donde sus dedos fueron lamidos por sus lenguas y mordisqueados de forma juguetona para diversión de ambos, para luego apartarla una vez cubiertos de saliva. La dirigió a su entrada… Debía prepararse, su ano no poseía lubricación como el de un omega, ni tampoco su capacidad elástica. Se introdujo un dedo, era algo incómodo y la pantera en su interior se removió un poco, pero ignoró tales sensaciones y continuó. Seguidamente un segundo dedo hizo compañía al primero, levantó la cabeza y gruñó… No era tan malo una vez vencías esa pequeña incomodidad inicial y te acostumbrabas. El beso se detuvo por parte del rubio, y al tener la boca libre liberó un jadeó por esas sensaciones nuevas que se estaba provocando. Sintió una mano ajena, la que antes el dobe había tenido en su nuca apretarle un glúteo y, mover de forma furtiva los dedos hacía ese lugar que se estaba auto profanando. Le mostró los colmillos de forma amenazante… Que el dobe ignoró pues pronto sintió los dedos rodear su entrada.
–Sa-su-ke…– Naruto le observaba en una mezcla de incredulidad y morbosa excitación.
–Ni una palabra, usuratonkachi. –Le gruñó sin detener sus acciones.
La mano de Naruto se quedó ahí, rozando la propia ante cada movimiento que realizaba para preparar su entrada, a la vez que volvieron a besarse ardientemente. La masturbación en sus penes no se detuvo, pero continuó a un ritmo bajo… Ninguno de los dos deseaba correrse aun.
Cuando tres de sus dedos entraban y salían de su interior con facilidad, fue que se encontró listo para continuar, listo para acoger la gran polla del dobe en su interior. Escupió a sus miembros unidos y siguieron masajeando para que quedaran bien húmedos.
–Aparta…– Le ordenó quitando las manos de sus penes.– Voy a dejar clara una cosa, dobe, yo voy a ser el que te va a follar, no tu a mi.
–Lo que tu digas, teme.– Pero una sonrisa zorruna adornaba sus labios.
Agarrando el pene del rubio entre sus manos, levantó la cadera y lo encaró. Empezó a bajar lentamente notando la presión de la punta roma contra su entrada, presionó más mientras poco a poco su ano iba cediendo. Notó la urgencia del rubio y como deseaba moverse para enterrarse de una sola vez, queriendo tomar el control de la situación. No le enfadaba pues era algo normal, el instinto les instaba a querer tomar el control. Llevó su mano libre a sujetar al rubio de la cabeza y le obligó a echarla hacía atrás… Ambos gruñeron y mostraron sus colmillos, ninguno queriendo ceder y permitir la dominancia del otro. Su sharingan se activó de forma amenazante y los marcas de las mejillas del rubio se pronunciaron… Para lentamente retroceder a su estado normal, mientras su poseedor profundizaba su respiración buscando volver a tomar control de sus emociones. Naruto estaba cediendo, así que él desactivó su doujutsu y continuó descendiendo su cadera. Cerró los ojos por la intensa sensación de ir siendo llenado por el pene del otro alfa.
–¿Estás bien, Sasuke?– El dobe sonaba preocupado.
–Si.– "Ni que fuera tan fácil permitir que una polla me este abriendo, usuratonkachi".
Sus piernas temblaron de la tensión y perdió la fuerza, terminando totalmente sentado contra los muslos del zorro. Jadeó sintiéndolo tan profundo, sintiéndose tan abierto… Era un poco doloroso y ciertamente bastante incomodo, suerte que al ser shinobis estaban acostumbrados al dolor. También sentía la tensión de Naruto y como terminaba liberando un gemido.
–Me aprietas tanto…– Soltó haciéndolo avergonzar, sobretodo por lo erótico y sexual que había sonado la voz del dobe.
Inició el movimiento tras una pausa, necesitaba aclimatarse a esa nueva sensación. Luego de eso la habitación se llenó de besos apasionados, gruñidos, jadeos, suspiros, sonidos de piel contra piel… Una danza algo caótica y salvaje de sexo en estado puro… Naruto le presionó contra si con fuerza y él le mordió como castigo, para luego llevar su cabeza al techo y jadear cerrando los ojos mientras todos sus músculos se tensaban y se marcaban. Le clavó las garras en la bronceada piel a ese maldito dobe con el que acababa de follar. El muy idiota había anudado en su interior y dolía como mil infiernos. Le golpeó cabreado al soltarse de su abrazo, para ser sujetado de nuevo por el rubio cuando iba a volver a golpearle y ser mordido en su cuello. Se removió, pero solo conseguía que el dobe le sujetara más fuerte y notar como el nudo tiraba de sus partes al estar fuertemente trabado en su interior.
–Shhh, Sasuke… Estate quieto, teme.– Le susurraba contra la piel del cuello sujetándole contra si, tras morderle. La lengua del rubio empezó a lamerle la zona.
– Eres imbécil Naruto… Yo no soy omega.– Y eso dolía.
–No he podido resistirme.– Una de sus manos recorrió su espalda de forma suave en una caricia.– ¿Tanto te desagrada?
–Tch… No soy elástico de ahí abajo, dobe… Eso ya te lo tendría que decir todo.– Dejándose abrazar por ese usuratonkachi mientras le apoyaba la cabeza en el hombro y dejaba que les meciera a ambos. Si se relajaba como ahora, no lo sentía tan doloroso, solo molesto, encima el abundante semen de Naruto estaba lubricando su interior lo que favorecía la situación. Eso si, no quería pensar mucho en lo que estaba sucediendo ahí abajo, como alfa eso era denigrante, pero al amar al rubio dejaba el orgullo de macho y los instintos de lado y se centraba en disfrutar del momento y de esa muestra del amor que le tenía al dobe. Y sin darse cuenta estaba soltando un suave, pero profundo, ronroneo por la calidez que le inundaba tanto exteriormente, por lo que estaban compartiendo, como interiormente.
–Sasuke… ¿Te desagrada de verdad?– Preguntó el rubio con voz muy suave para no estropear el momento.
Cerró los ojos y soltó el aire en un lento suspiro, sus labios se curvaron en una sonrisa sin que el otro lo viera.
–No.– Lo cierto es que estando así relajado y olvidándose de lo que implicaba que el rubio le hubiera abotonado, eso lo estaba empezando a sentir demasiado bueno, le estaba gustando…
Despierta y a través de la ventana de ese cuarto ve como el cielo se va tiñendo de púrpura. Está empezando a amanecer… Si va a hacerlo, tiene que ser ahora… Pero solo quiere unos minutos más para seguir sintiéndose así de bien. El brazo en su cintura se reafirma, como si el propietario de dicha extremidad supiera lo que pasa por su cabeza. El calor compartido de ambos cuerpos invita a volver a cerrar los ojos y seguir durmiendo… Sabe que si lo hace va a perder la oportunidad y el valor.
"Esto es lo mejor…"
Se recuerda a sí mismo. Gira con suavidad en la cama, quedando cara a cara con su compañero de lecho, su amante por vez primera y última. Le observa como duerme, como si fuera un niño sin preocupaciones. Sonríe levemente. Le ha gustado lo que han compartido horas antes… Y extrañamente no se siente demasiado humillado por haberse dejado hacer eso por otro alfa.
"Porque le amas de verdad".
Le recuerda una vocecita en su mente. Y así es, todo y que ambos sean alfas masculinos le quiere. Lo que opine la gente le importa una mierda. Para él las únicas opiniones que cuentan son las de su hermano mayor y las del rubio a su lado…
"Y a ninguno de los dos puedes preguntarles…"
Su hermano no está y… Si le pregunta al cabeza hueca dormido en la cama ya sabe que le dirá… Y no quiere escucharle más. Naruto lo ve muy fácil, pero no piensa en lo que podría suceder si continuarán así y su destinado apareciera… Él si lo tiene en cuenta, ya ha rechazado a su omega, ya le negó a Sakura el que tendrían algo alguna vez…
Suspira de forma imperceptible, sabiendo lo que tiene que hacer… Poner distancia entre ellos, alejarse de Naruto. Dolerá, pero si se queda puede terminar más herido cuando el dobe encuentre al que sea su omega destinado. Él es Uchiha, se lo intentó explicar al usuratonkachi el primer día que discutieron sobre eso mismo, pero ese dobe no escuchó sus palabras y como el hecho de que poseer su doujutsu le permitía burlar al destino. El sharingan es el ojo del corazón y su corazón ya tiene dueño, eso hace que el destino no pueda influir en ningún miembro de su clan que ya se haya enamorado antes de hallar a su destinado y que posea el sharingan despierto. Por eso el sharingan es tan poderoso y temido, porque puede cambiar el hado, o superarlo en este caso. Pero Naruto no es así… Sí Naruto encontrara a su omega, se iría con él o ella sin dudarlo, rompiéndole el corazón irremediablemente y haciéndole enloquecer por un amor no correspondido. Si hasta el mismo dobe le había hablado de la tristeza que sufría Minato Namikaze, de lo que le dolía verlo así y, ¿quería hacerle pasar por lo mismo? Un alfa o un omega con el corazón roto era una muerte lenta y dolorosa, un camino de desesperación, y muchas veces locura, que les llevaba a la autodestrucción… Él no quería terminar así, por eso tenía que acabar con esto antes de que fuera demasiado tarde. Ahora aun estaba a tiempo…
Se levantó sin hacer ruido, recogió su ropa y se vistió, cuando salió por la ventana su dobe aun estaba durmiendo profundamente mientras murmuraba algo sobre ir a desayunar ramen, sonrió al escucharle antes de que su rostro adquiriera su característica seriedad.
El único contratiempo que encontró a su salida de la Hoja fue Haruno Sakura, que le imploró para que no se fuera.
–Yo puedo hacerte feliz, Sasuke. Podemos unirnos y te daré cachorros… Soy tu omega aunque tu no quieras reconocerlo, ¿por qué me rechazas?
–¡Basta Sakura! Ya te dije que tu y yo nunca seremos nada. Búscate a otro alfa que si te merezca…– Aunque no quisiera unirse a la Haruno, la omega era buena persona y una buena amiga. –Adiós, Sakura. Cuídate y busca tu propia felicidad.
–Mi felicidad está a tu lado, déjame intentarlo… ¡Si te vas gritaré!
Se detuvo y negó, la pelirosa no le dejaba más remedio… La noqueó y la dejó en una banca. Luego salió de Konoha rumbo a encontrar a Orochimaru, con el cual ya había tenido contacto unos días antes. Ese día empezaba su nueva vida como un desertor de la villa de la Hoja, su nueva misión como shinobi encubierto.
