SASUKE UCHIHA 2
Guardó su espada tras limpiarla de la sangre de esa serpiente. Había odiado cada segundo pasado al lado de ese asqueroso sannin. Orochimaru era espeluznante y le ponía los pelos de punta... Él y ese omega que se había buscado y le iba como perrito faldero detrás. Por suerte no se habían reproducido pues según parecía el azabache era estéril y por mucho que había intentado solucionar ese "problema" no había tenido suerte. Una suerte para el mundo, si le preguntaban.
Lo único bueno de Orochimaru era que había aprendido mucho a su lado y ahora todo eso aprendido, más lo que le enseñó su hermano y Kakashi Hatake, le habían servido para terminar con la repugnante criatura... Ahora sólo debía ir a por Danzou Shimura y hacerle correr la misma suerte que al sannin de las serpientes.
Aun recordaba cuando el muy hijo de puta había intentado ir a por él y hacerse de su cuerpo, sólo pensar en que ese hombre se hacía de los cuerpos de los demás como si se calzara nueva ropa le asqueaba entero... Y tras una dura pelea donde habían destruido toda la guarida subterránea, ahí estaba ese hombre... Tirado en el suelo, dando sus últimos estertores. Se acercó a él a paso lento, arrastrando kusanagi por la tierra, haciendo que produjera un espeluznante sonido chirriante y, en su rostro, una sádica sonrisa adornándole los labios, el complemento perfecto para su sharingan. Levantando la espada le cortó el cuello, observando como la cabeza salía rodando unos centímetros.
–¡SASUKE!
Esa voz... Giró su rostro y por encima de su hombro vio la familiar silueta de su antiguo amante. Le recorrió disimuladamente con la mirada cuando lo tuvo a su lado. Naruto no había cambiado... Seguía igual de atractivo de cómo lo recordaba, aunque si que estaba más alto.
–¿Qué haces aquí?
–¡Lo se todo, teme! ¿Por qué no me lo dijiste, ttebayo?– Mientras le sujetaba del cuello del haori y le sacudía, cabreado y molesto por el actuar del alfa que amaba.
–Porque no sabes disimular y te habrías opuesto, usuratonkachi– Ya no hacía falta seguir disimulando que era un traidor si ya todo estaba descubierto.
–¡Pues claro que me habría opuesto! ¡Me dejaste! ¡Te fuiste sin despedirte! Me dolió, ¿sabes?– Mientras le miraba con el ceño fruncido y un mohín en los labios.
Suspiró e iba a contestarle cuando sintió más chakras acercándose. Su hermano era uno de ellos y también estaba... Resopló de forma disimulada.
–¿Qué hace ella aquí?
–Insistió en venir, además es médico especialista... ¿Sabías que es tu destinada?– Le miró intensamente esperando una respuesta.
–Si, lo sabía.
Observó el dolor oscurecer esos bonitos ojos azules ante su respuesta. No había querido herirle, le amaba, pero esa era la verdad. No pudo explicarle más porque enseguida los demás estuvieron allí con ellos. Se centró en el único que le importaba de ese grupo, además de Naruto Uzumaki, a los demás les ignoró, importándole poco que Sakura le saludara y quisiera llamar su atención. Por el rabillo del ojo vio que eso calmaba a Naruto, y solo por eso ya se sintió mejor. Amaba al alfa rubio y no quería que ese se sintiera mal por un malentendido.
–Otouto.
–Niisan. – Le alegra ver a su hermano y esta vez con el uniforme de Konoha.– ¿Qué ha sucedido? ¿Terminaste tu misión?
El cuerpo de Orochimaru empezó a arder con llamas negras. Itachi había activado el amaterasu haciendo que consumiera ese cuerpo, mientras le resumía la situación.
–Bien. ¿Entonces tenemos permiso para ir a por Danzou?– Iba a ir a por esa cucaracha de todas maneras.
–Ese es uno de los motivos por los que estamos aquí, Sasuke-san.– Le informó el omega castaño.– Formé parte de Raíz antes de que Kakashi-taichou me salvara, los conozco y conozco sus tácticas.
–Bien.
–Terminemos con esa rata vieja de una vez.– Apostilló Naruto mientras se golpeaba la palma con un puño deseando machacar a ese. Recuerda lo mal que estuvo Sasuke y también Itachi tras la muerte de todo su clan, ya era hora de que se lo hicieran pagar.
–Se donde se esconde.
El equipo empezó a saltar rumbo al país del Hierro que era donde se escondía ahora esa sabandija, luego de ser exiliado también de la aldea de la Lluvia por el falso Madara, o sea por Obito Uchiha.
Eran pocos teniendo en cuenta lo que podrían llegar a encontrarse, pero todos o casi todos los de ese equipo eran muy hábiles en combate.
El viaje iba a ser largo y planearon un par de paradas para descansar. Las iban a necesitar para llegar lo más frescos posibles a su destino. Tenían que enfrentarse a Shimura y sus hombres y no sería fácil. El trayecto se hizo en silencio, no pudieron hablar con Naruto pero si que lo hizo con su hermano mayor, poniéndose al día entre ellos. Sakura también intentó un acercamiento con él.
–Céntrate en la misión, podrían emboscarnos en cualquier momento.– Le ordenó con frialdad. No tenía nada en contra de la Haruno, estaba seguro de que era una gran kunoichi, era hábil y astuta, pero estaba empeñada en ignorar lo que ya le dijo... No habría nada entre ellos. No la quería como pareja. Él no pensaba caer ante los designios del destino, su corazón ya le pertenecía a alguien y ese alguien era otro alfa, uno rubio que saltaba algo más por delante de ellos, abriendo la marcha mientras seguía las indicaciones de Tenzou.
Esa noche acamparon y aprovechó la guardia que le tocaba hacer a Naruto para ir a hablar con él. Sabía que se lo debía. Respiró en profundidad y fue al encuentro del shinobi rubio, su mejor amigo, su amante y el dueño de su corazón.
–Dobe.
El rubio le miró con sus brillantes ojos azules algo dolido. Le preocupaba que Sasuke conociera a la que era su destinada y que esta fuera su compañera de equipo, Sakura. No quería dañar a su amiga al pelear por el amor del Uchiha, era injusto y, él no tenía nada que hacer contra la Haruno... La pelirosa era muy bella, era astuta y era una magnifica kunoichi. Saltó al suelo, para ponerse junto a su gran amor, liberando el aire retenido. Preparándose para la inminente conversación que sabía le rompería el corazón.
–Teme... Me alegro de que estés bien, Sasuke.
–¿Acaso dudabas de mi capacidad, usuratonkachi? ¿Estabas preocupado por mi?
–¡Claro que estaba preocupado, ttebayo! ¡Te quiero, idiota engreído!
Sabía que su dobe le amaba, se lo había gritado tantas veces y había peleado tanto para conseguir su atención y que no le ignorara. Le miró intensamente, recordando la última vez que estuvieron juntos... Sus besos, sus mordiscos, esos fuertes brazos rodeándole, esa intensidad que poseía al Uzumaki, pero a la vez mezclada con esa dulzura... Levantó la mano y acarició esas marcas de sus mejillas. Pero Naruto bajó sus ojos con dolor y se apartó con suavidad.
– ¿Qué sucede, dobe? Estoy aquí después de tanto tiempo y, tu... Tanto pelear conmigo, tanto insistir y ahora...
–Ahora es diferente teme... No sería justo.
–¿Has encontrado a tu destinada? ¿Es eso?– Le preguntó herido. Sabía que sucedería eso y por ese mismo motivo se alejó de ese cabeza hueca, pero le dolía; igualmente dolía. Naruto ya se había colado muy profundamente en su interior, le amaba demasiado, tanto que ya se había decidido a luchar por estar juntos; luchar para no perderlo... Y en cambio había llegado tarde. El destino era una maldita perra caprichosa.
–¡No! ¡Eres tu quien ha encontrado a la suya, teme! Sakura-chan es tu omega. Es tan injusto...– Se lamentó el rubio.
–¿Aun me amas?
–Ya no viene al caso hacerse esa pregunta, teme.– Había perdido en el momento que Sakura se presentó ante ellos en las puertas de la aldea dispuesta a acompañarles.
[–Porque Sasuke-kun es mi compañero destinado. ¡No voy a abandonarle! Debo estar con él.
Había dicho la pelirosa cuando intentaron que volviera a sus quehaceres en el hospital o lo que fuera, y les dejara marcharse en su peligrosa misión. Pero la omega se había plantado con terquedad alegando ese motivo a su negativa a que se fueran sin ella. Naruto sintió su corazón quebrarse cuando la escuchó afirmar tal hecho.]
Las manos del Uchiha sujetaron con firmeza al rubio, obligándole a que el blondo trabara su mirada con él.
–¿Aun me amas, Naruto?
–¡Más que a mi vida, ttebayo!
Esa era la respuesta que quería escuchar, todo lo demás ajeno a ella le importaba un pimiento. Se lanzó a besarle con desesperación, impidiendo que el Uzumaki se alejara, sujetándole con fuerza y gruñendo con dominancia porque no quería colaborar... Y Naruto se rindió y empezó a participar con la misma entrega y desesperación en ese beso. Le empujó contra el árbol tras él, aprisionándole con su cuerpo.
–Sa... Sasu...
Pero aun no tenía suficiente del otro. Le había añorado, le había necesitado... Le necesitaba ahora. Era su amante, era el hombre que amaba... Quería volver a unirse a él, ser uno con su dobe de nuevo.
–Cállate, usuratonkachi.– Ordenó mientras le abría la chaqueta esa naranja que portaba.
–Pero... ¿Y Sakura?– No entendía nada... Sasuke le estaba desnudando, pues ya le había arrancado la camiseta por encima de su cabeza, despeinándole más y estaba batallando con el cierre de sus pantalones. Se ha de reconocer que él mismo había bajado por los hombros el haori de Sasuke y ahora este colgaba de su cintura.
–No me interesa Sakura, dobe... Y no creo que debas nombrarla cuando lo que deseo es acostarme con mi pareja.
Naruto le detuvo y le miró con sus ojos brillantes mientras una bonita sonrisa empezaba a crecer en su rostro. Aunque enseguida su ceño se frunció en confusión. Reviró los ojos y soltó el aire.
–Soy Uchiha, mi doujutsu y las características de mi genética me permiten poder ignorar los designios del destino.
–¿Qué?– Parpadeó confundido y sin entenderle.
–Tan tonto como siempre...– Resopló. Pero aun así le amaba, Naruto era su tonto.
–¡Yo no soy tonto, teme! Solo soy un poco despistado, ttebayo...
–Si nuestro corazón le pertenece a alguien antes de que presentemos y antes de que conozcamos a la persona que el destino escogió para nosotros, nuestra sangre y doujutsu nos permiten ignorar la unión destinada por el verdadero amor hacía la persona escogida por nosotros mismos.
Naruto entrecerró los ojos, seguramente concentrándose para intentar entender sus palabras, y él negó.
–Lo que significa que no me afecta en nada que Sakura Haruno sea mi destinada, no la quiero ni me interesa como omega. La rechazo.
–¿Es cierto?– Asintió a la pregunta... Tenía suerte el rubio de que le amara y de ser tan guapo.– ¿Cómo?
–Porque yo no soy un dobe debilucho como tu, yo soy genial.– Le sonrió de forma arrogante.
–Idiota.– Se puso a analizar lo dicho por el azabache y sonrió zorrunamente.– ¿Me amas?– Volvió a asentirle.– ¿Ya no tendré que pelear más contigo para que aceptes lo nuestro?
–No, Naruto. Ahora soy yo quien peleara si algún omega se atreve a retarme por ti. También te daré una paliza si te atreves a fijar tu vista en alguno. Eres mío, usuratonkachi.– No iba a permitir que nadie le quitara a su cabeza de chorlito, al que amaba. La vida del shinobi era demasiado corta como para estar sufriendo y negando lo que sentía por dilemas.
–Y tu mío, teme arrogante.
Esta vez fue Naruto quien le besó como si no hubiera un mañana, mientras él llevaba sus manos a la cadera del otro y apretaba ambos cuerpos para acercarlos. Ambos jadearon dentro del beso al apreciar la necesidad del otro, no perdieron tiempo a frotarse y a manosear la virilidad del otro. Entre gruñidos y jadeos, ambos bajaron el pantalón a su rival, tocando el pene del contrario y masturbándose mutuamente.
–Esto no va a ser suficiente para mi, ttebayo...– Susurró el rubio de forma ronca.
Para él tampoco habría suficiente con eso... Era claro lo que ambos deseaban, pero quien iba a someterse al otro... Este era su gran problema. Sasuke juntó sus cejas, la última vez fue él y le gustó hacerlo, una vez consiguió derribar sus propias barreras, esas que todo alfa, todo macho, poseía. Miró a su dobe, le amaba y estaba dispuesto a entregarse por ese mismo amor, pero también quería poder actuar según sus instintos y ser el que dominara. Era algo intrínseco a la naturaleza alfa.
–Teme...– Una cálida sonrisa, le fue regalada por el Uzumaki.– Me gustó mucho lo que hicimos la última vez. Se que te costó tomar ese papel y no sabes lo que significó para mi.– Respiró en profundidad.– Creo que sería lo justo que nos reconociéramos como iguales también en... Etto... Mmmm, "esto"... Esta parte de nuestra relación.
Sasuke, gracias a su sharingan, percibió el tenue tono rojizo que acompañó la vacilación en las palabras de su amante y, ahora, pareja. Sonrió para si, Naruto siempre conseguía sorprenderle. Tan lento algunas veces y con el don de saber decir lo que debe en otras ocasiones.
–Me parece perfecto. Somos iguales, Naruto...– Luego al apreciar el cierto nerviosismo de su pareja, añadió para quitarle hierro al asunto.– Aunque sigo siendo mejor que tú en combate y jutsus.
–¡Eso no te lo crees ni tu, teme arrogante! ¡Creído! ¡Chulo! Te voy a patear y...
Las palabras de Naruto fueron cortadas por besarle de nuevo. Había conseguido distraerle de ese nerviosismo, pero el rubio era algo chillón y expresivo... Tampoco era cuestión de hacerse notar por sus compañeros de misión.
–Otouto.
Tarde. La presencia de su hermano tras ellos, los hizo girarse sorprendidos y rojos a ambos. No era para menos... Naruto estaba sin sus prendas superiores y con los pantalones bajados hasta por debajo del trasero, mostrando su excitación. Y él... Más o menos estaba igual, pero en su caso el haori le colgaba de sus bajados pantalones. O sea que su hermano los había pillado con el culo al aire y el pene fuera.
–Yo... Esto... Itachi... Podemos explicarlo, ttebayo...
–No hace falta Naruto. Ya se huele y se ve lo que pretendíais. –Suspiró. No podía enfadarse con ellos. Si, estaban de misión y tendrían que estar concentrados en la misma, pero también era cierto que llevaban algunos años sin verse entre ellos y se amaban, y que ahora iban a meterse de cabeza a la boca del lobo y alguno podía salir mal herido o, incluso, muerto. Los entendía demasiado bien... A él mismo le habría gustado poder estar con Nagato de forma intima, poder unirse aunque sólo fuera una vez, amarse, entregarse uno al otro con su omega destinado y poder ser uno con él... Una sola vez le hubiera bastado; una sola vez mejor que ninguna. Pero había sido imposible, su situación y la de Nagato lo había hecho imposible. Y cuando por fin podrían haberse amado, Nagato estaba demasiado malherido y él tenía que irse para acabar con el asesino de todo su clan.
–Itachi, nosotros...– Sasuke miró a su hermano con intensidad, intentando explicarse mediante su mirada sin tener que expresarlo con palabras.
–Igualmente no estaba durmiendo. Yo haré vuestras guardias.– Se dio la vuelta para volver al campamento.– Pero haced el favor de alejaros más y... Estad atentos a vuestro alrededor. No estamos en territorio de nuestro enemigo aun, pero alguien os podría tender una trampa.
–Gracias, hermano.
–Gracias Itachi-san.
Sasuke agarró a Naruto de la muñeca y realizando un sunshin desapareció, alejándose aun más del campamento. En esa nueva zona nadie les molestaría, y para estar más seguros activó su doujutsu... Que también le sirvió para apreciar el buen cuerpo de su pareja. Naruto se había ejercitado y se notaba en sus fuertes abdominales y oblicuos, en sus pectorales y brazos. Y, cuando sonriendo, algo nervioso pero a la vez travieso, le dio la espalda, Sasuke se perdió en la fuerte musculatura de la misma y en ese culito respingón lleno de fuerte músculo. Su pene se tensó aun más, deseando desenfrenadamente enterrarse entre esos glúteos duros, pero sabía que debía prepararlo bien... Naruto, al igual que él, era un alfa y ellos no lubricaban ni eran tan elásticos de allí detrás. Sonrió de forma torcida mientras se arrodillaba quedando con ese glorioso trasero bronceado justo delante de su rostro, se mordió el labio disfrutando de las vistas y del leve temblor que sacudía a su rubio. Sabía que no era por miedo y eso lo hacía aun más excitante, Naruto estaba ansioso para que empezara. Él no se hizo de rogar…
