KAKASHI HATAKE 4 y OBITO UCHIHA 4
Estaba retenido en esa celda, sus manos fuertemente atadas en un nudo que le resultaba imposible de deshacer. El ex líder Uchiha era muy hábil y poderoso, por mucho que intentase pensar en una manera para huir de allí, le resultaba imposible hacerlo. Su chakra no le respondía, imaginando acertadamente que, además de atarlo, Madara le habría puesto algún sello para impedirle usar técnicas que requirieran el uso de chakra. Maldijo su suerte. No entendía que hacía vivo, bueno si… Estaba seguro de que el Uchiha deseaba usarlo para conseguir algo, un intercambio quizás o… Viendo entrar a Obito en esa habitación lo comprendió. Madara le había capturado para obtener algo de Obito, y teniendo en cuenta lo que le había hecho en el pasado no se había de ser un genio para comprender que deseaba el poderoso Uchiha del otro azabache.
–Obito… No tendrías que haber venido.
–No te preocupes por mi omega. Mi deber como tu alfa es procurar por ti. Además, Madara sigue siendo mi pareja, habría ido a él tarde o temprano.
–¡No Obito! ¡Él no es nada tuyo! ¡Madara te ha engañado!
–¿Y quién es mi pareja según tu?– Cerró los ojos y negó ante las palabras del Hatake. Tenía una mordida de un alfa en su nuca y se la había hecho su alfa, por mucho que al peligris no le gustase quien era su macho.
Desistió de su idea inicial de liberar de las sogas a Kakashi, viendo como negaba su relación con Madara se imaginaba que no soportaría lo que ocurriría a continuación entre él y el ex líder Uchiha… No, el Hatake debía quedarse atado, debía protegerlo y así se aseguraba de hacerlo. Sino ya se imaginaba al peligris lanzándose contra el imponente Uchiha para atacarlo creyendo que necesitaba ser salvado del alfa.
–¡Es Minato! ¡Él fue quien te mordió! Debes intentar recordar, Madara solo se aprovechó y te aplicó una ilusión, también un sello para controlarte.
–No digas tonterías, Kakashi. Se que no te gusta la idea, pero las cosas son así.– Le gruñe. Él sabe que esa es su realidad y la acepta y, no le gusta que quieran engañarle con ese alfa rubio que fue su maestro. Ese macho al que debe odiar.
Kakashi niega ofuscado y molesto, liberando un sonido de frustración. La técnica que aplicó Madara a Obito es de muy alto nivel y encima él no puede intentar usar el sharingan en el azabache porque su chakra no le responde. Tampoco va a servir de nada intentar que recuerde mediante palabras… Bueno si, les serviría para discutir de nuevo.
–Madara no te hará nada, sabe que eres mi pareja y desea que yo este contento. Sabe que tú me haces feliz. Ya le he advertido que tiene prohibido tocarte y lo acepta.
No hay nada que hacer, está atado de pies y manos, de forma figurada y literal. Observa a Obito, está apoyado en su pecho y siente su corazón acelerarse, su respiración haciéndose superficial cada vez más y más y, su temperatura corporal sube a un ritmo alarmante. Sabe lo que es eso, sabe lo que significa… Es un celo omega. Suelta su suave sollozo porque sabe lo que va a ocurrir. Madara lo ha usado para atraer a Obito y provocarle un celo. Ese maldito desea aparearse con su falsa pareja. Es un desgraciado.
–Tranquilo, todo va a estar bien. He pasado por varios celos ya.– Intenta reconfortar al peligris. Si pudiera liberaría un aroma que ayudaría a que Kakashi se sintiera mejor, pero al estar entrando en celo era mejor que no probara a hacer tal acción.
–¡Obito, vete! Usa el kamui ahora que aun puedes y aléjate. Yo voy a estar bien.
–No puedo.– Su lado omega deseaba ser tocado, penetrado, llenado y anudado por su fuerte alfa; ese macho al que había añorado. Además había prometido a Madara que pasarían ese celo juntos. Kakashi no había de temer nada, el líder Uchiha no le haría nada.
Una gota de sudor resbaló por su sien, cada vez se sentía con menos control de sus actos… Dentro de poco empezaría a llamar al alfa que era su pareja deseando ser saciado. Se removió incomodo al sentir su entrada pulsando y el lubricante empezando a escurrir de la misma. Respiró en profundidad y eso sólo le sirvió para llenarse los pulmones con el aroma de su propia necesidad y la potente fragancia que desprendía su poderoso macho y inundaba todo ese espacio.
Se separó del abrazo de Obito y le miró, la respiración acelerada, la pupila dilatada, las gotas de sudor escurriendo de su frente y pelo y bajando por ese bello perfil hasta perderse en la ropa, los suaves jadeos que empezaban a salir cuando el Uchiha entreabría los labios. El potente aroma del intenso lubricante que segregaba el azabache, un olor muy aromático a celo y a hormonas, a fertilidad. Negó con desesperación… No quería que Obito pasara por aquello… ¡Madara no era su alfa! Minato le había contado lo doloroso que era para un omega ser forzado por un alfa que no fuera el que le había marcado.
–¡Vete! ¡Te lo ruego!– Probó de nueva cuenta, implorando angustiado.– ¡Márchate Obito!
Le sonrió a Kakashi y levantando su mano la paso por su rostro con suavidad, al llegar a la fina y recta nariz aprovechó para bajar la máscara y así dejar a la vista ese bello rostro.
–Eres tan guapo, mi omega.– Se inclinó y besó al Hatake.– No te preocupes. Y por favor, no mires lo que va a ocurrir, no deseo que me veas así. Júramelo Kakashi.
Sabía que le dolería, por mucho que quisiera aquello… Recuerda flashes del último celo pasado con su alfa y como le dolía el cuerpo al despertar, lo maltrecho que quedó al terminar su estro. También es cierto que era apenas un cachorro recién entrando en la adultez sexual, pero su cuerpo había acabado muy resentido. Como omega había deseado todo lo que su alfa le hacía, pero a la vez sabía que había sufrido pues despertó sintiéndose tan mal y adolorido, no entendía el motivo… Cuando pasaron el celo de Kakashi, el peligris gemía de placer cuando él le montaba y le anudaba; pero en cambio él como omega, creía no había respondido bien al toque intimo de su propio alfa, aunque todo estaba muy confuso y no terminaba de recordarlo, solo tenía fragmentos que le llegaban entre el dolor de cabeza que sufría cuando intentaba rememorar. Quizás es porque era medio alfa y medio omega. No se le ocurría otra posible explicación para esa diferencia.
Kakashi no respondió, no quería que su alfa pasara por eso… No con quien no era su pareja enlazada. Prefirió inclinarse y besarlo para eludir responder, para distraerle. Observó como tras unos minutos Obito liberó un gemido gutural mientras se removía intentando arañarse la ropa para quitársela.
–¡Obito! Tranquilo, estoy aquí.– Intentó calmarle con su presencia y su voz.
–Kakashi… No mires.– Volvió a insistir.
–Obito…– Veía a Obito intentar resistir a caer en el instinto, su pobre alfa. Le miró con desesperación y a la vez orgullo por como luchaba.
–Cuando mi alfa venga para aparearse conmigo, no quiero que mires.– Imploró de nuevo. Le daba vergüenza que su omega viera lo que haría con otro alfa y como estaba poniéndose en celo. Por kami, él era el macho de ese atractivo omega peligris, claro que no debía verle en ese estado.
–Ese no es tu alfa Obito, ¡NO LO ES! ¿No te das cuenta? Por eso te repugna lo que te quiere hacer.
Miró con cansancio al peligris que volvía a insistirle con eso. ¿Cuándo entendería que Madara era su alfa? Así lo sentía… O mayormente lo sentía de esa forma, si le repugnaba era porqué él tendría que ser alfa y en cambio también era omega como un efecto secundario a ser salvada su vida. Pero ya no pudo responderle de nuevo al Hatake, ya no resistía más… Soltó un llamado gutural, quería a su alfa y lo quería ya. Miró una vez más al Hatake, su omega, una suplica en su mirada… Una suplica que fue aceptada por el peligris. Kakashi no miraría y eso le causaba tranquilidad. Él era el macho del Hatake y si este lo veía comportándose como un omega le heriría su orgullo de alfa.
Obito pudo realizar una última acción, tras verle aceptar… Le bajó el protector, su bandana, cubriendo así ambos ojos. Dejándole en la oscuridad.
Alguien abrió en ese instante la puerta, olfateó con intensidad y supo que era Madara Uchiha. Gruñó a la misma vez que el ex líder del abanico soltaba un rugido gutural y satisfecho y se acercaba a ellos. Intentó cubrir el cuerpo de Obito con el suyo, por mucho que su azabache se revolviera al haber olfateado y oído el potente aroma del alfa y el potente rugido pidiendo por Obito. Gruñó de nuevo hacía donde percibía al poderoso Uchiha queriendo, en vano, que no tocase a su pareja, a su Obito.
–Es inútil Hatake Kakashi, él es mío y ahora me necesita. Me voy a aparear con él por mucho que intentes evitarlo.
–¡Tú no eres su alfa! ¡Tú no le mordiste! Lárgate y búscate otro omega para tus asquerosos planes.– Mientras enseñaba sus colmillos hacía la fuente del sonido, amenazante.
Pero Madara solo se burló liberando una fuerte carcajada.
–Entiendo porque le gustas tanto a Obito, y no es solo porque el destino os haya emparejado.– Notó el calor que desprendía el cuerpo de ese poderoso alfa, sabía que se había inclinado más cerca de ellos… Su aroma era intenso, emanaba fuerza y dominio.– El destino me lo arrebató todo; todo lo que siempre he amado y querido. Y dije basta. Obito es mío porque YO así lo decidí y por mucho que quieras evitarlo, no tienes nada que hacer porque eres insignificante a mi lado. Pero tranquilo… No te dañaré, se lo he prometido a MI hembra. Podrá conservar a su juguetito, o sea a ti, si él sigue siendo mío.
Y tras esas palabras Madara arrancó a Obito de su lado, levantándolo. La tensión en su rostro y la mueca en sus labios mostrando sus dientes era clara muestra del odio que le suscitaba ese individuo, le odiaba… Le odiaba tanto por joderles la vida a sus seres queridos. Pero a Madara su odio le daba igual, seguía sintiendo sus acciones con su afinado oído y con su potente sentido del olfato olía su excitación y su lujuria, junto a la de su amado Obito. Las lágrimas, de impotencia, de frustración, de rabia y si, también de dolor no por él sino por su amado, empezaron a empapar la tela de su protector de Konoha… El gemido de Obito, ante algo que le había hecho Madara, se mezcló con su suave sollozo, uno que no pudo reprimir. No podía ayudar a Obito, no le había podido liberar de las garras del ex líder del clan del abanico.
–Vamos, omega… Vamos a enseñarle a tu otra parejita lo que disfrutas conmigo y como te gusta que te folle este culito húmedo que tienes.– Sus dientes rechinaron con ira al escuchar al alfa, para enseguida soltar un gemido de angustia al escuchar el suave quejido que había soltado Obito.
Oyó el sonido de ropa rasgándose y se debatió sollozando de nuevo, sabía lo que estaba haciendo el Uchiha mayor, lo que ocurriría en breve. No lo veía… Pero lo escuchaba todo.
Las lagrimas bajaban de sus ojos sin poderlo evitar, su badana ya estaba muy empapada. Su Obito iba a sufrir pero a la vez respondía a los avances del alfa, pues creía que era su macho destinado. No podía cubrirse los oídos al estar atado y cerró con más fuerza los ojos, por mucho que los tuviera cubiertos. Nada iba a impedir que siguiera oyéndoles. Solo deseaba que se detuvieran, que Madara dejara de hacerle eso a Obito. Que alguien llegara y detuviera a ese malnacido.
–¿Qué ocurre Kakashi Hatake, no disfrutas escuchar como me follo a Obito? ¿Cómo gime para mi? ¿Cómo le llenaré de mi semen? ¿Cómo le anudaré? Es muy sensual cuando se aparea… Aunque imagino que eso ya lo sabes, después de todo ya te ha montado y sabes como es su rostro al llegar al orgasmo o como se muerde el labio inferior cuando se mueve cegado por la lujuría… Es delicioso. ¿Te ha llenado con sus cachorros? Si es así podréis ayudaros mutuamente para criar también los míos… Los dos embarazados casi a la misma vez, los dos pariendo cachorros y luego criándolos. Será una bonita experiencia.
Apretó los dientes con rabia, haciéndolos rechinar y que su mandíbula crujiera. Intentó de nuevo liberarse de sus ataduras, notando la humedad en sus muñecas y el aroma ocre de la sangre. No le importó herirse con las cuerdas que le retenían si con ello conseguía salvar a su pareja.
Le resultó imposible…
Su Obito estaba sufriendo ante el salvaje apareamiento al que le sometía Madara y él no había podido ni soltarse de esas cuerdas, escuchó el sonido de esa macabra danza copulatoria, llorando, sintiéndose indefenso e inútil.
