.
Advertencias del capítulo: (Lenguaje soez)
.
.
JUST US
.
.
CHAPTER 3
.
FIRST KISS
.
.
.
.
.
Ranma miró a la chica al otro lado de la mesa.
Habían transcurrido apenas unos días desde su primera cita con Akane y ellos hablaban por mensajes todos los días.
Aún así, no había parado de pensar en ella y se dio cuenta que era, porque Akane realmente le gustaba.
Era una mujer hermosa, pero también culta, elegante y sencilla. Era de hecho, un poco diferente a todas las parejas que había tenido, pero justamente por esa razón, la encontraba aún más encantadora.
Ryoga le había advertido desde el primer momento, que Akane no era el tipo de mujer para un rato, pero Ranma no se dejó intimidar por algo así. Una segunda cita podía ser un poco comprometedor, pero pronto, se encontró ansioso porque llegará el fin de semana.
Había dejado los trajes de lado y decidió por un atuendo más informal. Pasó por Akane a su casa, pese a que la chica intentó refutar. Ella lucía preciosa con un vestido de verano en color amarillo y un suéter azul oscuro. Su cabello le rodeaba la cara y Ranma no podía dejar de observar sus labios sonrosados, brillosos por el labial.
Se había decidido por un restaurante sencillo, tal como le había dicho a Akane. El lugar no era muy grande y estaba un poco lleno, por lo que tuvo que pedir la mesa más apartada.
Akane lucia radiante y no había dejado de sonreír, y él también se sentía cómodo, sin la presión de actuar mucho más maduro o intentar impresionarla.
Talvez era esa una de las cosas que más le gustaba de Akane, que con ella sentía que podía ser él mismo sin artificios.
—Un helado — susurró la chica mientras salían del restaurante, luego de haber comido.
Ranma la miró y asintió despacio.
—¿Adonde vamos? — empezó a dirigirse a su auto, pero Akane lo detuvo, tomándolo del brazo.
—Pero podemos caminar — le sugirió rápidamente —. Podemos buscar un lugar cerca.
Ranma parpadeó, pero se apresuró a asentir.
—Sino te molesta.
—No, para nada — ella negó con la cabeza y sonrió trémulamente, antes de intentar dar un paso lejos, pero Ranma se apresuró a poner la mano sobre las que ella tenia apoyadas en su brazo, evitando que le soltara y se alejara.
—Pero solo si vamos así.
—Bien.
Las calles del centro de Tokio se encontraban repletas, como era lo usual. Habían pasado demasiados años desde la última vez que había ido hasta cualquier lugar a pie. Akane caminaba a su lado, con una sonrisa. Sentir la proximidad de su cuerpo y su cercanía se sentía bien.
—¿Tienes idea de adonde ir?
—No me importa el lugar — ella levantó el rostro y le miró.
—Muy bien.
Encontraron un local, unos metros después. Se trataba de una heladería abierta, la cual estaba atestada de personas. Había niños por doquier y mientras Akane le guiaba entre las mesas, hacia la caja, Ranma no pudo evitar mirar su alrededor.
El murmullo de las diferentes voces era un poco abrumador. Los niños correteaban de un lado a otro y todos parecían estar bien con ello.
Akane parecía cómoda en aquel ambiente y sonreía. Seguramente seria algo usual para ella. Familiar. Lo cual le hizo adentrarse un poco en su mundo.
Sin embargo, en lugar de precaución, solo sintió curiosidad. Miró como unos niños comían helado como si no hubiera mañana, su ropa y rostro repleto de dulce. Era un poco estresante ¿Por qué a los padres parecía no importarles?
—¿Cuál quieres? — la voz de Akane llamó su atención.
—Dime… — soltó un poco confundido.
—El helado… — ella le miraba curiosa —. Me imagino que quieres algo que no contenga mucha azúcar ¿cierto?... — pareció pensarlo un momento —. Helado de chocolate o… uno de menta — eso logró sorprenderlo.
—¿Como lo supiste? — parpadeó en su dirección, Akane sonrió.
—Intuición… — encogió los hombros —. ¿Chocolate, menta o ambos?
—Ambos.
Akane pidió la orden mientras él esperaba a su lado. Ella aún le tomaba del brazo y ciertamente, Ranma disfrutaba la cercanía, había algo en Akane que se sentía suave, familiar y también tentador.
Cerró los ojos un segundo e inhaló la fragancia que flotaba alrededor de ella. Nunca había sido de olores dulces, sin embargo, disfrutaba del aroma que ella desprendía. Era como la vainilla, un toque dulzón, pero no empalagoso.
Tomó una respiración profunda y deseó por un segundo, solo un segundo, poder inclinarse y deslizar la nariz por su cuello. Quería descubrir el origen de aquella esencia ¿Era su cabello? ¿Su piel? ¿Su perfume?
—Aquí esta — Akane extendió una copa con dos bolas de helado y una galleta de waffles —. Lo pedí así para que haya menos riesgo de derramamiento ¿esta bien?
—No hay problema — en realidad le gustaba más de esa manera.
Cuando la chica obtuvo su copa, Ranma se apresuró a buscar su billetera al escuchar que la cajera decía el valor a pagar, pero Akane ya estaba preparada.
—Esta vez pago yo.
—Pero… — miró como le extendía unos billetes a la chica.
—Yo invito el helado — Akane sonrió.
Miró como la chica recibía su cambio y le indicaba que salieran del local. Mientras la miraba, una vez más, se dio cuenta de cuan diferente era a las mujeres de su pasado. La mayoría asumía que por ser hombre era quien debía pagar, no es que le molestara, pero eso definitivamente hacia a Akane diferente a sus ojos.
Ella era auténtica.
Ranma tomó una cucharada de helado y la hundió en su boca, lentamente. Intentando controlar el repentino calor que había abarrotado su rostro.
¡¿Qué era aquello?!
—¿Te gusta? — Akane una vez más, le sacó de sus pensamientos.
—Ehh… digo, si — sonrió en su dirección, luego bajó la mirada al helado de ella — ¿Cuáles son tus favoritos?
—Bueno… soy un poco más de cosas dulces.
—Eso note — susurró divertido, observando la crema batida y las galletas trituradas que eran coronados por una brillante cereza.
—No me juzgues — Akane se sonrojó.
—No lo hago… pero si tu sabes mi helado favorito, es justo que yo sepa el tuyo.
—Bueno… helado de fresas y de dulce de leche.
—Empalagoso — Ranma frunció los labios.
—Delicioso.
—Muy bien, Akane Tendo… maestra de primaria, amante de los niños, de las artes marciales, lugares sencillos y… postres y helados dulces, y empalagosos ¿Hay algo más que deba saber?
—Eso es solo el inicio — bromeó ella llevándose una cucharada colmada a la boca.
—Estoy ansioso por conocer el resto — Ranma sonrió y disfrutó cuando el rostro de Akane se enrojeció por completo.
Era casi de noche, cuando su auto se detuvo una vez mas frente al Dojo Tendo.
Akane volteó hacia él, al mismo tiempo en el que Ranma la observaba.
—Me divertí mucho hoy.
—Yo también — aceptó. La novedad de disfrutar en realidad, un momento de tranquilidad con una mujer, sin pensar que tenia que pasar a otro nivel o sin tener que actuar de otra forma a como realmente él era, aún seguía sorprendiéndolo.
Pero le gustaba, porque Akane le hacía sentir más como él mismo y no como había sido todos esos años.
El silencio predominó, mientras compartían miradas. Sus corazones latían a un mismo son, sincronizados en una melodía que, aunque no entendían, sólo se encontraba una vez en la vida.
—Creo que… — ella se sonrojó, apenada.
—Quiero besarte — Ranma no vaciló, mientras la miraba fijamente a los ojos.
Akane se puso inmediatamente nerviosa y se mordió el labio. Ella también quería besarlo, había querido hacerlo toda la tarde. La atracción que sentía por Ranma era más que solo física y le ahogaba por dentro.
Jamás se había sentido de esa manera.
—Bésame entonces — susurró con un nudo en el pecho.
Ranma entrecerró la mirada, se desabrochó el cinturón y luego, se inclinó hacia ella y apoyó una mano en su mejilla derecha, caliente y ruborizada.
Akane suspiró, bajó la mirada a sus labios y abrió la boca ligeramente, dándole el permiso para poseerla a su antojo.
Pero Ranma era un hombre paciente y le gustaba el juego previo. Hacia la situación, no solo más excitante, sino también, cada toque construía algo mayor que el placer físico.
Él deseaba dejar huella en Akane, que ella recordara sus besos y sus caricias, que cada vez que cerrará los ojos, su memoria se viera inundada de imágenes de ese momento y que no solo sus labios le recordaran, que todo su cuerpo lo hiciera.
Deslizó el pulgar por la mejilla derecha y lentamente avanzó, hasta posarlo en sus labios. Ella tenía una boca hermosa y deseable. No podía obtener una mirada de su rostro, sin detenerse ahí y desear poseerla. Rozó los sonrosados pétalos y luego se alejó, hasta enredar los dedos en el cabello azabache y, acariciar con el pulgar, el tierno arco de su oreja.
Akane se quejó suavemente y se lamió los labios. Ranma fue consciente de como un ligero estremecimiento recorría la piel femenina.
—Ranma…
Se inclinó y depositó un ligero beso sobre sus labios, apenas tocándolos. Akane abrió la boca, cerró los ojos y esperó, mientras él se alejaba nuevamente. Tenía el rostro ruborizado, la respiración agitada y los labios húmedos. Ranma grabaría esa imagen en su memoria por siempre.
Tan dispuesta, tan hermosa y deseable.
Volvió a inclinarse y en esa ocasión, prolongó más el beso, pero sin hacer ningún solo movimiento. Akane se quejó, frunció el ceño por un segundo, adorablemente, pero siguió esperando.
Podría haberla torturado más, sino fuera porque él moría por besarla también. Apretó los dedos en su cabellera y en esa ocasión, mientras volvía a inclinarse sobre su rostro, Ranma abrió la boca y tomó el regordete labio inferior entre los suyos. Ladeó el rostro hacia el lado contrario y en esa ocasión, succionó el labio superior. Akane suspiró y permitió que él tomara el mando.
Besar era un acto íntimo a su parecer, más que solo un contacto ligero, algo preliminar o cualquier otro nombre que las personas le asignaran. Besar era conocerse, saborearse, marcarse en los labios de otra persona.
No todos los besos eran iguales y no todas las personas besaban igual, pero era más que técnica y en el caso de Akane, se trataba de suavidad, entrega y ternura.
La chica apoyó las manos en su torso mientras se inclinaba más cerca, jadeando un poco para obtener algo de aire y seguirle besando.
Él se estremeció, percibiendo como algo se apoderaba de su cuerpo, más intenso aún que la excitación. Podría volverse fácilmente adicto a ella.
Le gustaba Akane Tendo
Y le gustaban sus besos.
Sintió como la chica se encogía ligeramente, apegándose a su cuerpo, cuando volteó el rostro de nuevo, en un ángulo diferente. El placer rodó, de una manera que hizo que la presión en su pecho creciera.
No recordaba la última vez en la que su corazón latiera a un ritmo tan acelerado, si alguna vez lo había hecho. Él no podía acercarse lo suficiente a Akane, no podía besarla más profundamente.
Se sentía ahogado en ella, embriagado por su sabor, por su aroma y el contacto de su piel, tan suave, junto a la suya.
Ella sabía tan dulce y él, una persona que odiaba todo lo empalagoso, encontró en sus labios, su golosina favorita.
Su beso fue tierno, suave y ardiente
Fue apenas un momento en su día, que sería un recuerdo que perduraría en sus vidas.
Su primer beso.
El primero de muchos mas.
.
.
.
.
.
FIN DEL CAPITULO
.
.
NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas noches bellas.
No se si se han fijado que si bien, la trama en general, está narrada en tercera persona, estoy inclinándome a expresar más los sentimientos de uno solo de ellos según el momento compartido. En este caso, fue el turno de Ranma quien se encuentra algo abrumado por lo que Akane le hace sentir.
La manera más real que tiene de poder expresarse a sí mismo, es comparando a Akane con otras mujeres, aunque ninguna tuvo gran relevancia en su pasado como para ser nombrada, se los digo por si es algo que encuentran molesto.
Y en general, aunque es un capítulo corto y sin demasiada acción, como bien les advertí, espero haber transmitido bien los sentimientos y los nervios a flor de piel que experimentamos cuando besamos a un chico (en este caso es un poco diferente porque es la perspectiva de Ranma, por lo que tuve que inclinarme a un pensamiento más calenturiento y posesivo en su lugar, no como nosotras todas románticas)
Espero que les haya gustado y el siguiente capitulo es: Primera llamada.
Besos y abrazos.
03/02/2023
.
.
