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Advertencias del capítulo: (Ninguna)

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JUST US

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CHAPTER 4

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FIRST CALL


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Luego de un día activo en la oficina, todo lo que Ranma deseaba hacer era llegar a su apartamento, comer algo sencillo, tomar un baño relajante y dormir.

Aunque su trabajo parecía sencillo desde un punto de vista externo, sólo pocos conocían el desgaste mental que conllevaba, mas aún, cuando los casos con más peso o dificultad, eran los que quedaban bajo su cargo. El trabajo que implicaban, lograba agotarlo mentalmente, más que cualquier cosa.

En cuanto llegó a su apartamento, sacó una bandeja de las que su madre le llevaba usualmente cuando iba de visita, alegando que no solía alimentarse bien. Ella había estado ahí el último fin de semana e intentó indagar en su vida como solo su progenitora sabría hacerlo, preguntándole si ya tenia una novia que presentarle.

Había preferido omitir información sobre Akane. Ellos apenas se conocían y mientras no tuviera nada seguro, prefería mantenerlo en secreto.

Luego de su segunda cita, él estaba seguro que aquello era algo más que solo pasajero o al menos, esa era su intención. No sabia hacia donde les llevaría todo aquello, pero sorprendentemente, se sentía ansioso por descubrirlo.

Era un hombre solitario y las únicas tres parejas que había tenido, no aportaron nada diferente a su vida, no obstante, dos citas con Akane significaron algo.

Había sonreído más de lo que lo había hecho en mucho tiempo y se sentía cómodo a su lado. Le gustaba cuando ella le contaba de su vida y la manera en la que tenia esa manía acomodarse el cabello tras la oreja, pese a que lo corto de su flequillo le impidiera mantenerlo así por mucho tiempo.

Y sus besos, le gustaban mucho sus besos.

Soltó un suspiro, mientras saboreaba la comida casera. Era extraño como la imagen de Akane se había filtrado en su mente la mayor parte del día, pero había sido así desde que la conocía y no sabía a qué se debía.

Nunca había experimentado algo como aquello antes, pero tampoco había encontrado una chica con la que se sintiera él mismo.

Lavó los platos que había ensuciado mientras pensaba en ello y luego se dirigió a su habitación.

Una parte suya, muy dentro, le instaba a alejarse. Talvez por temor a cambiar, a enamorarse o sentir demasiado. Nunca se había enamorado y no sabía si era un sentimiento para el que estuviera preparado.

Le gustaba su vida como era y cada cambio que sufría, repercutía no solo en su alrededor, sino también en él. No era una persona muy flexible sobre eso, porque podía ser bastante controlador.

Se acostó en su cama un momento, en ropa interior, mientras observaba el teléfono. Tenía algunos mensajes de un contacto al que le había solicitado información sobre su caso más reciente. Contestó con rapidez y lo dejó a un lado.

Ya no tenía más mensajes y la última vez que había hablado con Akane fue durante el mediodía.

Talvez era mejor así, acostumbrarse a una persona era demasiado sencillo y no era algo que deseara.

Estaba por levantarse cuando el sonido de una llamada entrante, le hizo fruncir el ceño. Tomó el teléfono y observó la pantalla con curiosidad.

Su pulso empezó a acelerarse tras observar el nombre ¿Cuándo había sido la última vez que alguien le llamaba?

No era una persona de llamadas, a menos que involucraran su trabajo. Tendía a ser muy cortante, demasiado distante y podía actuar un poco apático a través del teléfono.

Las llamadas se sentían como algo demasiado personal. Escuchar la voz de la otra persona en su oído, mas cerca que si estuviera frente a él, era extraño. Manejar la conversación se volvía difícil con el paso de los minutos, talvez porque llegaba ese segundo de silencio en el que ya no sabía que decir, como continuar la conversación o disculparse para colgar.

Era demasiada presión.

Pero Akane no le llamaría por cualquier banalidad ¿cierto?

¿Por qué le llamaba?

Consideró por un segundo el finalizar la llamada o tan solo dejarla correr hasta que respondiera la contestadora. No obstante, no podía dejarla esperando y fue la razón por la que su dedo se movió rápidamente hacia la pantalla táctil.

—Buenas noches — susurró tentativamente.

—Ranma… hola — la voz de ella se escuchaba un poco sorprendida —. Creí que iba a caer en el buzón.

—Ahh, bueno… — eso logró confundirlo —. Si quieres puedo colgar para que llames de nuevo — bromeó.

—No, no, claro que no — ella rió nerviosa. La imaginó arreglándose el flequillo, había aprendido que era un gesto propio de Akane cuando se sentía inquieta o avergonzada.

El silencio se extendió, pero Ranma no se sintió de ninguna manera ansioso, mientras se acomodaba sobre los almohadones.

—Entonces… adivino… me llamaste porque extrañabas el sonido de mi voz.

—Eres un arrogante — pudo escuchar la sonrisa en la voz de Akane.

—No si es cierto — se encogió de hombros, sonriendo también.

—De hecho, no, no fue por eso que te llame.

—Muy bien, dime — levantó el brazo libre y lo cruzó atrás de su cabeza, apoyándose en él.

—Es solo que… — pareció dudar, lo cual le hizo fruncir el ceño.

—¿Sucede algo Akane?

—No, bueno… si, pero no es nada malo.

—¿Entonces?

—Es que… tengo una cena en el trabajo y… podemos llevar pareja. No es nada formal, ni mucho menos y con esto no quiero decir que tu y yo… que tu y yo…

—¿Me estas invitando a ir contigo?

—Si tienes algún compromiso voy a entenderlo, no quiero que te sientas obligado, ni mucho menos que pienses que estoy intentando…

—Podemos empezar con la fecha — Ranma sonrió, divertido y profundamente enternecido al escucharla tan nerviosa.

—La fecha, si… es en dos semanas, el sábado 26.

—Muy bien — lo pensó un segundo —. No tengo ningún compromiso ese día, así que podemos ir.

—¿Ya? — Akane se escuchaba desconcertada — ¿Revisaste… tu agenda? ¿Ya lo hiciste?

—Si.

—¿Tan rápido? — parecía sorprendida.

—En realidad, no me gusta programar compromisos con demasiada anticipación, tiendo a ordenar mis citas solo para la semana que viene.

—Ahh, bueno… parece buena idea.

—Así no tengo que estar pensando mucho en lo que haré todo el mes.

—Pero… la cena es en dos semanas.

—Y eso te hace la única excepción a mi regla — le comentó divertido.

—Vaya… me siento halagada — Akane se rió.

—Y deberías… no hago esto con cualquiera.

—Es bueno saberlo — su carcajada le hizo reír también.

Un silencio se extendió, ligero. Era el momento que menos le gustaba, justo cuando uno de los dos inventaba una excusa para cortar la llamada. Posiblemente no sería Akane, dado lo educada que era.

—¿Y como te fue hoy? — susurró ella suavemente.

Ranma suspiró. Habían empezado con las típicas preguntas que nunca llevaban a ningún lado. No es que le disgustara y le halagaba que Akane quisiera continuar su charla, pero era un poco cínico en esas cosas y sabía hacia donde se dirigía esa conversación. Podía ser un tipo aburrido algunas veces y no deseaba que ella lo percibiera tan pronto, menos cuando le preguntara que había almorzado ese día.

—Bien, muy bien… ¿Y a ti?

—Fue un día de locos, pero ¿Qué día en primaria es tranquilo? — soltó una pequeña risita.

—Me lo imagino.

—Hoy tuvimos una actividad muy divertida… los niños tenían que dibujar a la persona más genial que conocen.

—Vaya…

—Si ¿Y a que no adivinas a quien dibujo Aitana?

—Espero que a Akari — volteó sobre su costado —. Porque Ryoga nunca ha sido un tipo genial.

—Pues en realidad no. La mayoría tiende a dibujar a su padre o madre, aunque en algunos casos es un tío o tía.

—¿Y a quien dibujo ella?

—Te dibujo a ti — se rió —. Creo que tienes completamente ganado el corazón de esa niña.

—¿En serio? — eso logró sorprenderlo.

—Si, en serio. Fue un poco difícil identificarte en su dibujo, pero definitivamente eras tu.

—Bueno… es una niña de cinco años.

—No la subestimes… sus dotes artísticos son grandiosos, es más… te hizo bastante guapo — se escuchaba de verdad divertida.

—¿Estas insinuando que soy feo?

—Jamás se me ocurriría.

—Es increíble que un dibujo mío sea aún más atractivo que mi yo real.

—Bobo — ambos empezaron a reírse.

—Estoy dispuesto a ver ese dibujo y evaluarlo.

—¿Estoy detectando a un crítico de arte? — indagó risueña.

—No en un nivel profesional, pero definitivamente por una inclinación hacia el buen gusto.

—Vaya, eso es una sorpresa — expresó sorprendida.

—Okey… gracias.

—¡No, no! — exclamó apresurada —. Lo digo de la mejor manera posible. A mi me encanta el arte, fue así desde la secundaria ¿Y tu?

Una cosa mas en común.

—He aprendido a través de mi trabajo, es debido a mis clientes. En mi medio, tengo que tener un amplio conocimiento de todo, para poder atraer clientes al bufete… y hasta en algunos casos.

—Parece duro.

—En realidad ha sido divertido.

—Eso es bueno. Sabes… el único indicador que tengo sobre las actividades de un abogado es en los programas de televisión ¿Es así?

—¿Así como?

—No se… parece un trabajo sencillo y divertido como dijiste… en especial cuando deben asistir a eventos o demás, pero… parece también difícil, especialmente cuando se trata de estudiar el caso. Estuve viendo uno donde la chica se la pasaba toda la noche estudiando un montón de documentos que la iban a ayudar en el juicio.

—Es más o menos así… esta semana obtuve un caso nuevo que ha sido un auténtico dolor de cabeza.

—¿Y ya lo resolviste?

—Aun no, sigo estudiándolo.

—¿Es muy difícil?

Ranma suspiró y cruzó una pierna sobre otra.

—Pues hace tiempo no tenía un reto como este.

—Desearía poder ayudarte — Akane inhaló profundamente, tanto que su aliento se escuchó a través del teléfono.

—Con que me des ánimos es suficiente – eso era dulce de parte de ella.

—Bueno… se que tienes que ser un buen abogado. Akari me ha dicho que Ryoga siempre habla de ello y está muy orgulloso de ti como amigo, así que… se que vas a lograrlo.

Sus palabras lograron que una presión naciera en su pecho e hiciera acelerar el latido de su corazón.

Por un lado, era extraño escuchar que Ryoga se sintiera de esa manera por él. No es como que entre ellos hablaran de como se sentían por el otro, pero el cariño existía. Hizo que una sonrisa se deslizara a través de sus labios.

Que ella le dedicará esas palabras, también era significativo, más aún por todo el trabajo que había supuesto hasta el momento su caso y el esfuerzo que implicaba siendo aun insuficiente. Ciertamente estaba empezando a frustrarse, había pensado en eso todo el día y sentía que estaba en un callejón sin salida.

Sin embargo, por un segundo, notó una diferencia en sí mismo tras escuchar a Akane. Como si pudiera dar más de sí o comprender que estaba haciendo todo lo que estaba en sus manos y que podía lograrlo.

—Muchas gracias — masculló seriamente.

—No hay problema — la sonrisa de Akane le acarició el oído.

Siguieron hablando por al menos una hora más y en ningún momento se sintió incómodo con la llamada. De hecho, se dio cuenta que disfrutaba de charlar con Akane.

Era divertida, franca y dulce. Podía hablar de cualquier cosa y siempre sabía que decir en todo momento. No había presión en su conversación y de pronto ansío más.

Conocerla.

Estar a su lado.

Mientras estaba recostado en su cama, con la mirada fija en el techo y la luz de la lámpara apenas iluminando la habitación. Una sonrisa empezó a deslizarse en sus labios, mientras recordaba pequeños fragmentos de su conversación con Akane.

Fue así como se durmió, sin siquiera percatarse de lo tranquilo que se sentía.

Y mientras el sueño le vencia, lo unico que pudo hacer fue pensar en ella, por primera vez.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas noches bellas.

Espero que el capítulo sea de su agrado. Hasta el momento no tiene mucha acción pues empezamos a desarrollar sentimientos, pero espero estar logrando adentrarme en esas emociones que nos ahogan ante un amor en sus primeras veces.

La última frase hace referencia a que Ranma se duerme por primera vez pensando en Akane, lo que indica al menos en mi propia experiencia, que está realmente perdido jaja.

El siguiente sería: Primera vez [sexual]. Así que si, hay lemon.

Besos y abrazos.

04/02/2023

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