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Advertencias del capítulo: (Sexo explícito y lenguaje soez)

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JUST US

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CHAPTER 5


FIRST SEX-TIME


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—Pero pasa, estas en tu casa — susurró suavemente, mientras daba un paso a un lado, permitiéndole a Akane un vistazo del interior de su apartamento.

La chica pareció dudar, ingresó y esperó a que el cerrará.

—¿Quieres algo de beber? — indagó mientras la guiaba hacia la sala de estar.

—Cualquier cosa esta bien — Akane sonrió suavemente.

—Toma asiento, estas en tu casa.

—Gracias.

Miró de reojo como Akane se acercaba a los muebles en la sala de estar y se encaminó hacia la cocina.

Luego de la cena, le había preguntado si deseaba ir a otro lugar, dado que era aun temprano. Fue una sorpresa cuando Akane le preguntó si podían ir a su apartamento.

No la había llevado hasta ahí con una segunda intención, pero los pensamientos se filtraban en su mente y no había manera alguna de detenerlos.

Luego de casi cuatro meses de conocer a Akane y de múltiples citas, se encontraba seguro del camino que deseaba tomar en su relación. Aún no lo había abordado como tal, pero pretendía llegar hasta ese punto.

Miró como la chica le esperaba, con una postura nerviosa a un lado del recibidor. La manera en la que apretaba los dedos en su bolso de mano era reveladora.

Según Ryoga le había comentado, Akari le aseguró que Akane solo había tenido un novio en toda su vida, un idiota que le pagó mal. No parecía el tipo de mujer al que estaba acostumbrado y eso mismo le hizo moverse con mucha precaución.

No quería que ella creyera que pretendía llevar su encuentro a otro punto, podía ir despacio. Aunque tanta lentitud le matará en el proceso. Podía hacerlo por ella.

—¿Quieres ver una película? — susurró con una sonrisa, en cuanto le entregó un vaso con agua. La chica le miró y se apresuró a asentir.

Pronto se encontraron en el sofá, viendo algo en el televisor. Akane había estado tensa en un inicio, pero con el correr del tiempo, empezó a relajarse en su costado e incluso se apoyó contra su hombro, a lo que levantó el brazo y la rodeó, permitiendo que se recostara en su pecho.

La cercanía era bienvenida. La sensación del cuerpo, mucho más pequeño que el suyo, pegado a su costado, aceleraba su pulso. Rápidamente se vio envuelto por el aroma de su cabello, la suavidad de su piel y la calidez de su figura entre sus brazos.

Desagraciadamente, pasados los minutos, Ranma percibió como la temperatura subía y notó el momento exacto, en el que un estremecimiento recorría su vientre haciendo que su miembro empezara a erguirse.

—¿Quieres comer algo? — se irguió, tras tomarla de los brazos y apartarla gentilmente. El contacto de su piel quemaba y él sintió como su pulso empezaba a acelerarse.

—Bueno, esta bien — Akane levantó la mirada y le observó con sus hermosos ojos, tenía los labios separados, húmedos y enrojecidos. Deseó inclinarse y besarla, pero en su lugar, se puso de pie de un salto y se alejó unos pasos de la tentación que presentaba.

—¿Palomitas o bocadillos? — indagó con un susurro.

—Cualquier cosa esta bien, como lo que sea.

—Bien — se perdió rápidamente en la cocina.

En cuanto estuvo fuera de su vista, Ranma se acercó al grifo y tomó algo de agua, refrescándose el cuello. En el instante en el que cerraba los ojos, imágenes explícitas inundaban su mente.

Había sabido refrenarse, pero no podía detener a su mente. Era hombre después de todo, Akane era una mujer hermosa y le gustaba, la deseaba a cada maldita hora del día.

No había sido buena idea ir hasta ahí.

Era la primera vez que llevaba a una mujer a ese apartamento. La ultima vez que tuvo una pareja, vivía en un edificio sencillo, en uno de los suburbios de Tokio.

En todo ese tiempo, jamás había pensado en llevar a Akane hasta ahí, pero luego de meses de salir, era evidente que sus encuentros en restaurantes, empezaban a volverse tedioso. Ya conocían casi todos los locales de Tokio, por eso, no le había extrañado cuando fue Akane quien le sugirió ir hasta ahí, dado que en su casa estaría su padre, a quien no había conocido aún.

Claro que tampoco espero que fuera tan difícil. No quería dar un paso en falso y luego, hacerle creer que estaba esperando una relación tan solo física, pero no podía evitarlo ¡Malditas hormonas!

Habían pasado varios meses desde que no tenia relaciones sexuales, semanas antes incluso de conocer a Akane. En todo ese tiempo, había recurrido a un método más unilateral, pero era evidente que dejó de ser suficiente.

¡Mierda!

No, negó. Era un hombre y como tal, era el dueño de sus pasiones. Pretendía que su relación con Akane fuera sería y formal, no lo echaría a perder por una calentura.

—¿Necesitas ayuda? — escuchar la voz femenina, tan cerca, logró sobresaltarlo.

Cuando volteó, se dio cuenta que Akane se encontraba apenas a unos pasos de distancia. Su mirada la recorrió, desde el escote ligeramente profundo de su vestido, sus brazos y hombros desnudos, hasta la mitad de sus muslos. Su vestimenta no era inadecuada, de hecho, parecía hasta formal, pero para él no dejaba de ser sugerente, porque toda ella calentaba su sangre.

—Estoy… buscando… — carraspeó, obligándose a apartar la mirada —. Las palomitas… no se donde las deje.

—Ohh — ella ladeó el rostro —. ¿Ya buscaste en la alacena? — señaló unos gabinetes arriba del lavador de trastos y sobre su cabeza.

—Si, voy a… — Ranma abrió las puertas de madera y encontró una caja de palomitas —. Si, aquí están — susurro sintiendo como todo el rostro le ardía ¿Podía haber sonado menos patético frente a la mujer que le gustaba?

—Luces tenso — Akane parecía preocupada, mientras se acercaba otro paso — ¿Seguro que estás bien?

—Si, voy enseguida… ¿Por qué no te adelantas?

—Bueno… — ella dudó —. Es que sentí que parecías incómodo hace un rato… — se mordió el labio inferior —. ¿Es porque sientes que estoy invadiendo tu espacio personal?

—¿Como? — eso le obligó a fruncir el ceño —. Claro que no.

—¿Seguro? — hizo un mohín —. Yo propuse venir aquí y bueno… no luces nada cómodo.

—No es eso.

—¿Entonces?

Ranma la observó notando que en serio parecía preocupada al creer que él se sentía invadido ¡Diablos! Si Akane supiera cuantas ganas tenía de meterla en su apartamento y después en su cama, ellos no estarían teniendo esa conversación en ese momento.

Decidió que podía ser sincero al respecto, aunque pensó en las palabras que diría para no sonar como un acosador en el proceso.

—Me gusta que estés aquí.

—¿En serio?

—Si — asintió —. Es la primera vez que traigo a otra mujer además de mi madre a este lugar.

—No tienes que mentir para hacerme sentir mejor — ella negó con la cabeza.

—No es así… me mude a este apartamento hace más o menos seis meses.

—Ohh… — Akane parpadeó sorprendida.

—Lo que sucede es que… no quiero que pienses que te traje hasta aquí con una segunda intención.

—¿Por qué pensaría eso?

Ranma suspiró y la recorrió con la mirada. Notó como el cuerpo femenino se tensaba bajo su escrutinio.

—Porque en serio quiero tocarte — soltó antes de fijar los ojos finalmente en los orbes almendrados de ella.

—¿Si? — jadeó sin aliento.

—Si, y… me estaba excitando mucho allá afuera… ¡Mierda! No quiero que pienses que soy un pervertido.

—No lo estaba pensando — suspiró Akane.

—Y no intentare nada a menos de que tu quieras — le aclaró, antes de carraspear y voltear hacia el microondas —. Voy a poner las palomitas y luego podemos volver a la película.

—¿Y que hay si yo quiero?

—¿Cómo? — sus palabras lograron confundirlo. Volteó y observó con estupefacción que Akane lucia apenada. Había entrelazado sus manos sobre su vientre y el rubor en sus mejillas descendía por su cuello, hasta el inicio de sus encantadores senos.

—Si te dijera que yo también… te deseo — musitó ella con dulzura.

El Saotome gimió, miró sus labios y después, sus ojos de nuevo.

—Akane… no juegues con fuego — le advirtió tenso.

Ranma observó con sorpresa, como la eficiente y dulce profesora, se transformaba frente a sus ojos.

—¿Por qué? — ella parecía apenada en serio, pero dio un paso hacia atrás con una sonrisa que presagiaba todo tipo de placeres —. ¿Vas a castigarme?

Ranma no supo en que momento acortó los pasos entre ambos. Simplemente en un segundo estaba en su sitio y al siguiente, la figura de Akane se pegaba obscenamente a la suya. Escuchó el jadeo femenino solo un instante antes de que bajar el rostro y apoderarse de sus labios.

Akane gimió y deslizó las manos desde su cuello, hasta enredarlas en su cabello. Las largas uñas rastrillaron en su piel y los escalofríos iniciaron en su columna vertebral, viajando hasta el mismo centro de sus pasiones. Ranma gruñó, y no dudo en restregar su miembro hinchado contra el suave vientre femenino.

Sus movimientos fueron fugaces destellos, mientras cambiaban de habitación.

Escuchó el jadeo sin aliento de Akane, mientras la depositaba sobre la cama y se posicionaba sobre su cuerpo. Ella ladeó el rostro y abrió las piernas, rodeándole con rapidez. El vestido vaporoso flotó entre sus cuerpos, antes de asentarse justo entre sus vientres.

Ranma se puso de rodillas y apoyó las manos en sus redondas caderas, mientras le subía el vestido, Akane ladeó el rostro y le miró fijamente.

Tenia todo el tez enrojecida, los labios hinchados y el cabello desparramado en sus sabanas azules. Observó el movimiento de sus pechos, al ritmo de su respiración agitada y se excitó, al comprobar que ella estaba casi tan caliente como él.

Extendió sus manos hacia ella y cuando Akane las tomó, la ayudó a erguirse hasta que estuvo sobre sus rodillas, al igual que él. Sus labios volvieron a encontrarse, mientras se apresuraba a apoyar las manos en su espalda, acariciando el arco sensual en su cadera que viajaba al sur. No pudo evitarlo cuando sus manos rápidamente descendieron, envolviendo sus glúteos entre los dedos.

Akane jadeó y se alejó, para observarle con los ojos entrecerrados.

—Siempre quise hacerlo — le confío en un susurro ronco. La morena pareció sorprendida un segundo, pero luego, una sonrisa le surco los labios y se inclinó, hasta apoyar un beso en su barbilla.

—Pervertido.

—No tengo manera de negarlo — soltó antes de inclinarse y volver a apoderarse de su boca.

Permitió que sus manos se deslizaron bajo el vestido, hasta posarse en la piel desnuda. Ella llevaba una tanga y Ranma soltó un gemido excitado, mientras imágenes sensuales aparecían en su mente. Un mundo de posibilidades se abría ante él justo en ese momento.

—Esto es tan sexy — susurró sobre su boca.

Akane gimió y asintió, mientras amasaba sus glúteos. Le gustaba que ella tuviera curvas en los lugares correctos.

De pronto, todo lo que creía, ya no era, y comprendió, que con Akane, él descubría cosas nuevas.

Para ser un hombre controlador, se dio cuenta que estaba ansioso por ello.

Deslizó las manos por su cintura, llevándose el vestido entre los dedos y se alejó de ella, solo para quitárselo de encima.

Akane le observó con timidez, mientras su mirada recorría su figura. Llevaba un sostén negro de encaje, que hacía juego con sus pequeñas bragas.

—Vas a matarme — susurró entre dientes, apreciando cada sinuosa curva.

Akane sonrió suavemente y apoyó las temblorosas manos en su pecho.

—No es mi intención — musitó mientras empezaba a desabrochar su camisa.

—Entonces deberías usar otro conjunto — se burló. La Tendo soltó una risita y deslizó las manos en su torso desnudo en cuanto lo tuvo al descubierto. Ranma se tenso cuando sus dedos le acariciaron sin querer los pezones.

—Voy a pensarlo la siguiente vez.

Ranma levantó la mirada con rapidez y la miró a los ojos. Akane también le deseaba y estaba asegurando que aquel no seria su único encuentro sexual ¿Pretendía matarlo?

—Ven aquí — se inclinó y la tomó de las cadera, pegándola a su miembro.

Restregarse contra su vientre suponía mas una tortura que un alivio. Estaba demasiado excitado, por lo que la agarró de los muslos, levantándola sobre su cuerpo. Akane le abrazó rápidamente con los brazos y piernas, y jadeó, cuando su espalda chocó nuevamente contra el colchón.

Ranma se apoyó en sus manos a los lados de su cuerpo y la miró a los ojos. Ambos tenían la respiración agitada y la piel enrojecida.

Volvió a inclinarse para besarla, pero en esa ocasión, no se quedo ahí nada más. Descendió por su cuello, inhalando con codicia el dulce aroma de su piel, era de ahí donde provenía ese olor que lograba enloquecerlo a cada momento. Akane jadeó cuando deslizó la lengua en el valle entre sus pechos, antes de apoyar las manos en cada uno y juntarlos para su deleite. No era una mujer de pechos grandes, pero tenían el tamaño perfecto para sus dedos y cuando le quitó el sostén y vislumbró los pezones erguidos, creyó enloquecer de excitación. Eran de un rosa coral, pequeños botones que clamaban por sus caricias.

Bajó el rostro y envolvió los labios en el derecho, succionando con avidez. Akane suspiró, ondulo las caderas y soltó su nombre en un gemido de placer. Él sonrió contra su piel y se encargó de dejarla marcar con numerosos besos y caricias. Ella le recordaría luego de esa noche, se encargaría de grabarse en su piel y que cuando Akane cerrara los ojos, pensara solo en él y en la manera tan deliciosa en la que la amaba.

—Ranma — gimió suavemente, mientras descendía en pequeños y sensuales besos por su abdomen.

La morena trató de alejarse, cuando le quitó la braga y empezó a acariciarla, con el rostro casi enterrado entre sus piernas. Pero a él le encantaba el juego sucio y le gustaba pensar en enseñarle que le daría placer como nadie más lo había hecho.

Estaba depilada. Deslizó el dedo medio entre su humedad hasta que acarició la tierna costura de su sexo. Akane gimió y agitó las caderas, lo que le obligó a modificar su posición hasta que la tuvo completamente abierta y a su merced.

Cuando intentó deslizar el dedo en ella, sintió una resistencia inicial, pero solo fue un segundo antes de que sus paredes le rodearan. Estaba húmeda, cálida y apretada. Ranma soltó un gemido y se acostó sobre su abdomen, antes de deslizar la lengua en su endurecido clítoris mientras iniciaba aquel movimiento que le llevaría a la gloria.

Una mirada a su expresión y vislumbró con un nudo en el vientre, como Akane intentaba taparse la boca. Una película de sudor le cubría el cuerpo, tenia los pechos brillantes y los pezones al rojo vivo. Apenas podía retener una respiración y no dejaba de gemir y suspirar, perdida en el placer que le proporcionaba.

Decidió ser inclemente por ser su primera vez, no quería avergonzarla de más y no deseaba que se sintiera demasiado abrumada. Tendrían tiempo luego, para conocerse y complacerse mutuamente. Por el momento, pretendía lograr que su primera relación sexual fuera extraordinaria, pues definiría sin lugar a dudas su vida sexual a partir de ese momento.

Porque se quedaría con Akane Tendo.

No pensaba dejarla ir.

Se irguió, mientras se quitaba el pantalón torpemente. De pronto, se dio cuenta que tanta preliminar le estaba pasando factura. Temblaba y su miembro palpitaba intensamente dentro de sus pantalones, necesitando un poco de liberación.

Akane se mordió el labio inferior mientras sus manos reemplazaban las de él y le ayudaba a salir del confinamiento. La morena le abrió el pantalón y luego, coló la mano dentro de su ropa interior, rodeando su miembro con los dedos. Ranma gruñó, mientras la observaba a los ojos. Ella le ayudó a salir y empezó a masturbarlo, moviendo su palma de arriba abajo a un ritmo perfecto.

—Akane — masculló entre dientes.

—Mmm — ella se arqueó, mientras le soltaba sin que tuviera que decir una palabra y luego se acostaba sobre su espalda, abriendo las piernas lo suficiente para darle cabida y acomodando las caderas más cerca de él.

Iba a matarlo ¡Maldición!

Ranma soltó un gemido y se puso de pie, para terminar de salir de sus pantalones mientras miraba su intimidad humedecida. Ella chorreaba y solo pensar en todo lo que le esperaría en cuanto ingresara en su interior, casi amenazaba con hacerlo acabar de una vez.

No recordaba la última vez que se había sentido así, pero era la sensación más putamente caliente de todas.

Apoyó una rodilla en la cama y tomó los muslos femeninos halando de ella hasta que estuvo casi con el trasero en el aire, al borde del colchón. Akane soltó un gemido, pero no se quejó y se limitó a mirarle fijamente.

Él tampoco podía quitarle la mirada de encima. Era tan hermosa, tan sensual y deseable. Quería besarla, acariciarla, lamerla y amarla mucho más, pero moriría si no la poseía justo en ese momento.

Tomó sus muslos y los abrió, hasta que ella se dobló casi por completo. Era flexible. Sintió como su miembro daba un salto de felicidad y el sudor estallaba en su piel.

—Sostente así.

—Si — gimió suavemente.

Ranma tragó saliva mientras buscaba torpemente un condón en su mesa de noche. La presión de látex no fue bienvenida en esa ocasión, talvez porque estaba demasiado excitado y sensible, pero no importó, mientras se agachaba solo lo necesario para nivelar sus caderas.

No pudo apartar la mirada mientras tomaba su miembro en una mano y ingresaba en Akane, centímetro a centímetro. Ella estaba tan húmeda que fue fácil entrar, pero su agarre era tan fuerte, que él sentía que perdería el alma misma una vez que terminara de hacerle el amor.

—Ranma — gimió ella en un puchero.

El moreno miró su rostro un segundo, luego observó sus intimidades. Cuando finalmente sus caderas chocaron y supo que estaba unidos de la manera mas física y deliciosa en la que una mujer y un hombre podían estarlo, fue que él comprendió cuanto Akane se le había metido en la piel en poco tiempo.

No podía respirar y el latido de su corazón era tan fuerte y rápido dentro de su pecho, que temió por un segundo que pudiera detenerse. Apoyó las manos en los muslos femeninos y los acarició, mientras reunía el aliento y el alma misma, dentro de su cuerpo de nuevo.

Tenia la mente en blanco, pero una cosa era verdadera. Él no volvería a ser el mismo luego de eso.

—Ranma — gimió Akane arqueándose. Su movimiento le asentó mas dentro y el Saotome gruñó, estremeciéndose de pies a cabeza.

¿Hacer el amor siempre había sido así?

La respuesta fue rápida, mientras tomaba los glúteos femeninos con ambas manos y empezaba a moverse.

Ráfagas de placer le inundaron la piel ocasionando que múltiples escalofríos sacudieran su cuerpo.

Él no estaba caliente, hervía.

Bajó la mirada y observó con deleite el enrojecido rostro femenino, mientras estrellaba con fuerzas las caderas contra el voluptuoso trasero. Akane tenia los ojos llorosos y jadeaba, con cada uno de sus movimientos.

Ranma gimió y se inclinó, posicionándose sobre ella y tomando su rostro entre las manos. La chica le recibió al instante, rodeándole con su cuerpo, mientras sus labios se encontraban.

Estaba sin aliento, pero no importó. Volcó en su beso, cada una de las sensaciones que ella le provocaba.

Había hecho el amor demasiadas veces antes, pero de alguna manera, en esa ocasión, se sentía diferente y comprendió que se debía a Akane. Era ella quien hacía del acto algo más que solo un contacto físico o la búsqueda del placer sexual.

Con ella era más que solo compartir su cuerpo. Eran besos, caricias y ternura. Era sentirse emocionalmente al descubierto. Y se dio cuenta que estaba bien así, era una experiencia diferente, única, que sin duda atesoraría.

Hacer el amor con Akane, era más que entregar solo su cuerpo, porque a ella le estaba abriendo el corazón.

No era un novato en el sexo, pero sintió como las manos le temblaban y su interior volvía a agitarse.

—Ahh, Ranma — Akane gimió, mientras tomaba sus caderas y la levantaba, solo lo necesario para dejarla caer en el centro de la cama.

Se puso de rodillas y volvió a besarla, incapaz de no hacerlo. No podía obtener lo suficiente de ella. Él no podía tocarla, besarla o hundirse aún más profundo en su interior.

Era tan deliciosa, tan adictiva.

Ranma temblaba y no era solo en cuerpo. Su corazón, su convicción y su mundo entero se estremecían.

Recordó por un segundo, todo lo que había experimentado en su primera relación sexual. No había un rostro, solo excitación, un mar de nerviosismo y mucha ansiedad.

Era esa necesidad imperiosa de complacer a la otra persona, de grabarse en su piel, de buscar su propio placer. Todo en un mismo momento, pero aún más potente.

Era justo lo que estaba sintiendo en ese momento.

Él necesitaba amar a Akane.

—Ranma — escuchó su grito, mientras se arqueaba bajo su cuerpo. Descendió la mirada y observó su expresión, justo cuando unas deliciosas contracciones pulsaban sobre su miembro.

Ella había alcanzado el punto culminante del placer.

El mundo entero se detuvo y Ranma tomó las caderas femeninas con firmeza, mientras temblaba; en el preciso momento en el que las luces a su alrededor se apagaron solo un segundo y luego volvieron a iluminarle, dejándole ciego.

Estaba sin aliento y de pronto, un placer inmensurable atacó su cuerpo y él rugió, mientras ola tras ola de placer estremecía su piel, su alma misma.

—Akane — suspiró agotado, justo cuando la consciencia regresaba y su cuerpo se volvía tan laxo que apenas podía levantar el rostro.

La chica tenia los ojos cerrados, la tez enrojecida y apenas parecía capaz de conseguir algo de aliento. No obstante, pasados unos segundos, abrió los orbes y le miró, antes de sonreír.

Era la sonrisa de una mujer satisfecha.

Ranma sintió como su corazón daba un vuelco y su pecho se vio inundado por una sensación extraña por un fugaz momento.

—Eso fue fantástico — susurró Akane suavemente, con la voz ronca.

—Si, lo fue — sonrió también y se inclinó, para depositar un beso en sus mallugados labios.

—Mmm… — suspiró ella, correspondiéndole al instante, mientras le rodeaba con los brazos lentamente.

Luego del sexo, él acostumbraba a separarse pasados los segundos y tomar un baño. No le gustaba el pegajoso almíbar que residía en su cuerpo en cuanto la temperatura de su piel descendía, en contacto con otra. Aún así, no encontró la fuerza, ni la disposición para hacerlo.

Simplemente, deslizó el rostro entre los pechos desnudos de Akane y optó por descansar ahí un momento, solo un momento.

Más cómodo que nunca.

Podría no haberlo sabido, pero fue justo en ese instante, que algo cambió en su interior, por primera vez.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas noches bellas.

Lamento subir la historia hasta ahora, pero no tuve tiempo ayer para editarlo y fue hasta hace poco que me quedo algo.

No creo que necesite decir mucho acerca del capítulo jejeje (perdónpormicaradepervertida)

Solo unos puntos que seguramente notaron.

1.- Ranma es un hombre caliente —¿Cuándo no?—.

2 .- Akane iba lista para la acción.

3.- Ambos se tenían unas ganas que apenas podían con ellas.

4.- Y si, están totalmente perdidos.

Muchas gracias por leerme, de verdad aprecio que me apoyen. No estoy acostumbrada a los fics fluff porque si, así que tenia que ponerle algo de picante como es lo acostumbrado en mis historias.

No se si mañana será el día en el que voy a subir actualización doble, para compensar el día de ayer.

Recuerden seguir en mi página para las actualizaciones y eso seria todo.

Nos leemos luego con: Primer baño.

Besos y abrazos.

06/02/2023

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