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Advertencias del capítulo: (Referencia sexual y Lenguaje soez)
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JUST US
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CHAPTER 8
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FIRST NIGHT
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Akane miró a su padre un momento, antes de dar un paso dentro de la sala de estar.
El hombre se encontraba sentado en un sofá individual y mirando fijamente un programa sobre la naturaleza. Su padre se encontraba bastante entretenido, como era usual. Había pasado toda la tarde trabajando en su nuevo pasatiempo con la madera. Era muy bueno en ello, pese a que Akane tenia que curar ocasionalmente algunas heridas en sus dedos.
Mantenía el cabello aun largo, tal como lo recordaba de niña, y vestía siempre de la manera en la que lo hacía cuando fue un entrenador de artes marciales. Pero los años habían transcurrido y ya se podían vislumbrar los signos de vejez en sus canas y arrugas, pese a que intentaba ocultarlas.
Aún era un hombre fuerte y activo. Mantenía una estricta rutina de ejercicios y no poseía ninguna enfermedad visible, pese a que odiaba cuando Kasumi le llevaba a su chequeo mensual con Tofu, su esposo.
Akane sonrió, mientras le observaba. Amaba a su padre.
—Akane ¿Estas ahí? — la pregunta logró sobresaltarla. No creía haber hecho ningún ruido, pero su padre siempre veía a través de cualquier movimiento suyo.
—Si, papá… aquí estoy — se acercó hasta que estuvo al alcance de su mirada
—¿Saldrás hoy también?
—Bueno — ella sintió como se sonrojaba.
En realidad, le había prometido a Ranma que iría a su apartamento esa noche y se quedaría con él, pero aún no lo había hablado con su padre.
No es que tuviera que pedirle permiso. Era una adulta de veintiséis años y era relativamente independiente, pero vivía bajo su techo y no podía irse así como si nada.
No le había comentado nada a su padre sobre Ranma. Hasta el momento le había hecho creer que sus salidas eran con Akari o cualquier otra persona. No le agradaba engañarlo, pero había preferido mantenerlo en secreto hasta que su relación fuera oficial y eso incluía a todas las personas a su alrededor.
Por el momento, solo el matrimonio Hibiki sabía sobre su noviazgo. Ranma había comentado en la cena de tres días atrás, que pensaba que conociera a sus padres. Ella también tenía pensado en invitarlo a conocer a su padre y talvez a sus hermanas, pero tenia que prepararlo antes, su familia podía ser muy especial.
Negó con la cabeza, despejando sus pensamientos. No tenía tiempo para eso, Ranma había quedado de recogerla dentro de media hora y ella aún no había acordado nada con su padre.
No debería ser difícil. Claro que no.
Pero ¿Y entonces? ¿Por qué nada salía de sus labios?
No era fácil aceptar que iría a dormir fuera. Eso suscitaría preguntas que sin duda, no estaba lista para contestar.
—Bueno… si, pero…
—¿Pero qué? — su padre la observó con curiosidad.
—Creo que… voy a quedarme fuera.
—¿Ahh si? — su padre ladeó el rostro, aparentemente sorprendido.
—Si, es que… veras… Akari, si Akari…
—¿Tiene algo que ver con el auto negro que viene por ti?
—¡¿Como dices?! — Akane jadeó, mientras le observaba atónita ¿Su padre sabía sobre Ranma?
—Esperaba que me lo contarás tu.
—Pero… — ella negó, arrancándose de su estupor —. ¿Desde hace cuanto lo sabes?
—Veamos… — llevo el índice a su barbilla, pensativamente —. Creo que vino la primera vez hace varios meses, ese día que te fuiste a una cita y él te trajo ¿no?
—¿Lo sabes desde entonces?
—Pues si, soy tu padre.
Akane entrecerró la mirada. Seguramente su papá había estado observando a través de la ventana, en cuanto había sentido que llegaba a casa. Sería muy capaz de hacerlo.
—Bueno… si, estoy conociendo a alguien y… no quería decírtelo hasta…
—Creo que ya se conocen más que bien — la interrumpió él.
—¿Como dices?
—Bueno, hija — carraspeó, desviando un poco la mirada —. He notado que últimamente llegas muy tarde y… yo también fui joven.
—Papá — Akane negó con la cabeza, sonrojándose —. No tenemos que hablar de esto.
—Tu mamá y yo cometimos muchas travesuras también. Hubo una vez en la que nos escapamos al…
—Te aseguro que no quiero saberlo — se apresuró a decir.
—Si, si… lo que quiero decir es que… estoy esperando conocer a este chico.
—¿Conocerlo? — ella retuvo el aliento, nerviosa.
—Pues si, ya sabes… una charla de hombre a hombre.
—Pero… — Akane volvió a negar, ansiosa. No se imaginaba esa charla. No, Ranma sin duda saldría corriendo de su vida en cuanto conociera a su padre.
—Espero que venga a pedir tu mano pronto.
—¡¿Cómo?! – gimió exaltada —. ¡Papa! No digas algo así. Ranma y yo apenas tenemos unos meses juntos.
—¿Y eso que? Uno entiende cuando es la persona correcta. Tu madre y yo…
—Si, mamá y tú se casaron a seis meses de conocerse.
—Lo supe desde la primera vez que lo vi — suspiró, como si el solo recuerdo le robará aún el aliento —. Sabia que ella era el amor de mi vida.
Akane sonrió, mientras lo observaba. De niña, ella siempre había añorado un amor así, como el de sus padres. Ellos se habían amado como muy pocas personas lo hacían en el mundo. Cuando su madre falleció, su padre sufrió la muerte cual si le hubieran destrozado por dentro. Él decía que su corazón se había ido con ella. Aún así, se aseguró de mantenerse fuerte para sus hijas, pues era lo que su madre querría y eran todo lo que tenía de ella.
¿Podría conseguir alguna vez algo tan único y especial?
La imagen de Ranma inundó su mente por un segundo, antes de desaparecer, tras un parpadeó.
—Eres todo un romántico, papá.
—Puede ser ¿Crees que ese chico sea el correcto, Akane?
—No lo se — aceptó sonrojada —. Pero me gusta mucho papa, me hace sentir… especial.
—Entonces es el indicado. No lo dejes ir.
—Bueno, creo que me estoy… — parpadeó, mientras observaba los ojos luminosos de su padre, quien parecía a la expectativa de lo que diría —. ¡¿Pero que estoy apunto de decir?!— enrojeció, avergonzada —. ¡Papá, mira lo que ocasionas!
—Yo no hice nada — levantó las manos en alto.
—Claro que si, empezaste con eso del… del…
—¿Matrimonio? — le ayudó.
—Si, eso… por favor, cuando lo traiga, no lo vayas a nombrar.
—¿Es de los que le huyen al compromiso?
—No lo se, pero no quiero descubrirlo de esa manera.
—Es mejor saberlo desde ya — frunció el ceño con una mueca de disconformidad en los labios —. Mira con el tonto de tu exnovio, ya sabia que no era para ti… ¿Llevaban cuanto? ¿Seis años juntos?
—¡¡Papa!!
—Si, si — susurró suavemente, sabiendo que ese tema lograba molestarla.
—Nada de matrimonios a Ranma ¿okey?
—¿Ranma? — musitó pensativo.
—Así se llama — Akane suspiró —… Bueno, yo voy a… lo que quiero decir es que… talvez esta noche no regrese.
—Ahh, bueno… — Soun carraspeo, un poco sonrojado —. Entiendo que las personas de hoy en día, sean más liberales.
—Si, este… — sintió como todo el rostro le quemaba —. No es algo que pienso hacer regularmente, ni nada y… se que puedes tener un problema con ello, pero…
—No lo tengo — la cortó.
—¿Como dices? — Akane le miró atónita.
—No me molesta. Se que eres una chica inteligente y conoces tus propios limites.
—Papá… eso es… muy dulce viniendo de ti — ella se sintió conmovida.
—Esta bien, mejor ve a preparar todo — movió la mano de un lado a otro.
—Si, gracias, papá — se inclinó hacia él y le plantó un beso en la mejilla.
Satisfecha, empezó a alejarse. No había tenido que mentirle a su padre acerca de su salida de esa noche y él ya sabía sobre Ranma, por lo que de ahora en adelante no tendría que inventar excusas para salir. Mejor aún, ya nada le impedía disfrutar de un momento a solas con su novio sin estar pensando en su hora de regreso. Sintió que se enrojecía de vergüenza al pensar en ello.
—¿Akane?
—Aja — se detuvo a mitad de las escaleras y le dio una mirada por sobre el hombro.
—Espero que se estén cuidado — soltó su padre con gran tranquilidad.
La morena boqueo, como un pez fuera del agua. Un rubor subió por su cuello, concentrándose en sus mejillas con ardor. La piel le quemaba y ella jamás se había sentido tan avergonzada como en ese momento.
—¡Papa! Soy una adulta responsable y… ¡No voy a tener esta conversación contigo!
—¿Por qué no? — él pareció genuinamente curioso, como si el solo hecho de que se negara a contestarle fuera lo raro en el contexto de su conversación.
—¡Porque no! — Akane jadeó, agitada.
—Pero…
—¡Ya basta, me estas avergonzando! — chilló antes de dar media vuelta y alejarse.
Akane se sintió como su versión más joven, durante la secundaria, cuando abochornada, subió las escaleras de dos en dos con la risa de su padre resonando en todas las paredes del dojo.
—Estoy esperando que me confirmes, que eso significa que te quedaras conmigo — susurró Ranma señalando la pequeña maleta que llevaba en brazos.
Akane asintió, sonrojándose.
A diez meses de conocerse y seis de ser oficialmente pareja, era la primera vez que ella dormiría en el apartamento de Ranma.
Eso seria extraño y un poco personal de ser otra persona.
Ella y su antiguo novio habían estado juntos durante seis años y apenas tuvieron unos meses de convivencia que fueron incómodos.
Talvez se debía a la sensación de compartir un espacio tan privado con alguien mas. Talvez no era una persona que se sintiera cómoda durmiendo con otro cuerpo al lado o talvez fue él… o ambos.
Ahora estaba segura que el primer error había estado en su relación como tal.
Porque Ranma no la hacía sentir así, en lo absoluto.
—Dame eso — susurró el moreno mientras la ayudaba a salir del vehículo y le quitaba la maleta.
Él la tomó de la mano y la guió a su apartamento. El guardia de turno les saludó, Ranma se había encargado de comunicarles a todos que era su novia. Que la oficializara frente a cualquier persona que le conociera medianamente, se sentía bonito.
La guió al ascensor y juntos esperaron a que se abrieran las puertas. En cuanto entraron y quedaron solos, bajo las luces y el sonido del elevador subiendo, el Saotome se inclinó y le robó un beso.
—¿Tu padre lo tomó bien? — indagó él con una sonrisa.
—Él sabía sobre ti — le confío sonrojada.
—¿Sobre mi? — él parpadeó sorprendido —. ¿Se lo contaste?
—Si, bueno… me ha visto llegar en un auto negro todas las noches.
—Creo que es inevitable si lo pones de esa manera ¿no?
—Si — asintió —. Pero esperaba contárselo yo misma.
—¿Y que le pareció? — indagó él.
Akane enrojeció, recordando cada una de las palabras de su padre. Si Ranma supiera cuanto le había alegrado la idea, talvez no se sentiría tan cómodo. Ella en definitiva no lo haría si su padre le preguntaba cuando le daría el anillo.
—Bien.
—¿Solo bien? — el moreno pareció dudarlo.
—Dijo que mientras me sienta feliz contigo, esta bien.
—Entonces ¿te sientes feliz conmigo? — el se inclinó y le susurró al oído con un timbre de voz sensual.
Akane soltó un suspiro, sonrojándose en el acto. Era increíble como Ranma podía avergonzarla tan bien con apenas unas palabras.
—Si — susurró casi sin aliento.
Él se alejó y sonrió, de esa manera en la que lucía como un depredador frente a su cena.
—Es bueno saberlo — las puertas del ascensor se abrieron —. Pero se de algo que te hará aún más feliz.
—¿Ahh si? — una sonrisa temblorosa le cruzó los labios.
—Tengo una sorpresa — Ranma asintió y la guió hasta su apartamento.
En cuanto estuvieron dentro, él cerro y la arrincono contra la puerta, besándola.
Tenia esa capacidad absoluta de robarle el pensamiento con cada caricia o beso suyo. Akane gimió, justo cuando Ranma dio un paso atrás y se alejó, dejándola temblorosa y sin aliento.
—Vamos — él lucía completamente bajo control mientras la guiaba a través de pasillo hacia la habitación.
En cuanto estuvieron dentro, la obligó a darle la espalda y se apresuró a desnudarle, tocando su piel apenas con la punta de los dedos, en caricias ligeras que le ponían la piel de puntillas.
—¿Entonces…? — Akane jadeó cuando él le mordió el lóbulo de la oreja derecha —. ¿Tu manera de hacerme feliz es haciéndome el amor?
—Si, pero… ese no es mi plan ahora — Ranma siguió su juego con una sonrisa en la voz —. Bueno, no del todo, porque claro que pretendo hacerte el amor y por supuesto que se que eso te hará muy feliz.
—¿Ahh si? — suspiró sintiendo como Ranma se posicionaba frente a ella, de cuclillas.
—Si, levanta la pierna — palmeo su pantorrilla derecha, a lo que Akane levantó y observó como el hombre deslizaba el pantalón fuera —. Ahora la otra — le indicó.
Cuando estuvo fuera de sus pantalones y solo en ropa interior. Ranma inclinó el rostro y lo hundió en su vientre, aspirando el aroma de su piel, lo que logró sonrojarla.
—Ranma…
—Te necesito desnuda para lo que vamos a hacer ahora — le indicó quitándole también las bragas.
En cuanto estuvo desnuda de la cintura para abajo, Ranma se irguió y la miró fijamente.
—El sostén… — susurró ella.
—Es la parte que más disfruto — Ranma sonrió y deslizó las manos por su espalda hasta el broche. Apenas lo zafó, los tirantes se aflojaron. Él la miró a los ojos mientras tomaba las pequeñas correas entre los dedos y le ayudaba a quitarse el encaje, dejándolo caer a un lado.
Akane siempre había tenido cierto complejo con sus pechos. Talvez porque sus hermanas poseían una delantera de envidia o porque su ex novio se lo había recalcado al menos dos veces.
No obstante, cuando le había preguntado a Ranma, él no había dudado en confirmar su temor.
— "Si, son pequeños, pero caben perfectamente en mis manos" — le había dicho con una sonrisa.
Desde entonces parecía decidido a venerar sus senos como si no pudiera obtener suficiente de ellos. Algunas veces eran tan obsceno que lograba avergonzarla, pero talvez era justamente eso lo que le parecía tan sensual. Con Ranma había aprendido cosas de las que talvez antes no se creería capaz, pero que ahora ansiaba con profundidad.
Ella amaba su toque sobre su cuerpo, sus besos dulces y sensuales, y la manera deliciosa en la que le hacía el amor.
Gimió cuando Ranma se inclinó y le lamió los senos, succionando sus pezones con avaricia. Ella se humedeció con rapidez, como siempre que él le tocaba. Estaba ansiosa y no dudo en acercarse aún más a su cuerpo robusto, deslizando los dedos dentro de su cabello y acercándolo aún más.
Él rodeó su cintura y la levantó en el aire, hasta que entrelazó las piernas alrededor de la cintura fuerte y Ranma tomó sus glúteos desnudos entre los dedos.
—Llévame a la cama — gimió ella restregándose contra él.
Ranma levantó el rostro de sus pechos.
—Aún no… primero vamos a tomar un baño.
—¿Un baño? — ella le miró con los ojos entrecerrados.
—Aja — Ranma sonrió mientras caminaba con ella sobre su cuerpo, hacia el baño.
—Vamos a… ohh — Akane suspiró mientras su mirada se fijaba maravillada en la bañera.
—Creo que es momento de probarla juntos ¿no te parece?
Akane casi chilló, emocionada. La bañera estaba casi llena y al parecer tenía ya las sales y un jabón aromatizante que hacía que todo el baño oliera delicioso.
Ranma la dejó en el suelo sobre sus pies y luego, ingresó él a la bañera y le indicó que también lo hiciera. El agua estaba tibia y Akane sintió que se le estremecía la piel, mientras Ranma la obligaba a dar media vuelta y la ayudaba a sentarse lentamente, hasta que estuvo dándole la espalda a él y pudo recostarse en su pecho.
Akane suspiró, como una gatita, mientras Ranma deslizaba las manos por su abdomen. El agua jabonosa se sentía bien, pues se resbalaba suavemente por su piel, y hacia pocas burbujas, por lo que el agua era casi era transparente.
—¿Estas feliz ahora? — Ranma la obligó a apoyar el rostro en su cuello.
—Si, muy feliz — ella abrió los ojos y le miró con una sonrisa.
—Y eso que apenas empezamos.
Ellos estuvieron al menos una hora ahí, mientras acariciaban sus cuerpos, charlaban y luego, descansaban en un cómodo silencio. Empero, las caricias rápidamente subieron la temperatura en su piel, mientras el agua se enfriaba, y terminaron haciendo el amor apasionadamente, para volver a calentarse.
Se trasladaron a la ducha, dado que el agua se había ensuciado, y se bañaban mutuamente, lo que volvió a avivar las llamas de su pasión y les llevó a hacer el amor una vez más.
Akane estaba profundamente agotada y satisfecha, cuando Ranma envolvió una toalla a su alrededor.
—¿Quieres que te cargue? — susurró él mientras le secaba dulcemente el cabello con una toalla más pequeña.
—No soy un bebé — se quejó ella con los ojos cerrados.
—Pero si eres mi novia y me gusta cargarte — Ranma sonrió, al notar como hacia un puchero y la tomó en brazos, llevándola a la cama.
—Mi pijama — susurro Akane en cuanto él le quitó la toalla y la acomodó bajo las suaves sabanas.
—Vamos a dormir desnudos — Ranma había apagado las luces y escaló el colchón, antes de que pudiera protestar.
Ella nunca había dormido desnuda jamás, pero Ranma no le dejó opción cuando la obligó a darle la espalda y se acomodó tras ella, con el trasero descansando sobre su regazo y su ancho pecho masculino abarcando el resto de su cuerpo.
Él deslizó un brazo sobre su cintura y la pegó apretadamente contra él, acomodándole el cabello sobre la almohada.
Su piel se sentía muy suave luego del baño y le gustó cuando Ranma posó la mano sobre su abdomen y sus dedos empezaron a acariciar de arriba abajo y de un lado a otro, en una caricia dulce e inerte.
—Buenas noches — susurró él hundiendo el rostro en su cuello.
Akane gimió suavemente y se acomodó también, sintiéndose más segura que nunca.
Había pensando que dormir con alguien más era una experiencia para la que no estaba hecha, pero descubrió que en los brazos correctos, ella solo podía tener los mejores momentos de su vida.
Y experimentar hermosas primeras veces.
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas tardes bellas.
Sobre este capitulo, se que una persona ya esperaba que Soun se hubiera enterado sobre la relación de nuestros protagonistas. Así es, guiños a Akai27 , pero ¿Alguien mas lo esperaba?
Estas charlas incómodas me encantan. Espero haber logrado ese punto de naturalidad en las conversaciones padre e hija. Siempre reviso varias veces las charlas, buscando que sean lo más realistas posibles.
Sobre nuestra pareja, ya estamos en un punto de no retorno y me encanta. Cuando no se quien está más enamorado, si Akane o Ranma, o en el caso de ellos, ambos, porque son almas gemelas.
Sobre lo que Akane estuvo a punto de decirle a Soun, cuando se interrumpió a si misma y le inculpo sobre lo que ocasionaba en ella ¿Qué creen que sea?
Y no se si se fijaron, pero Akane puede convertirse en toda una consentida bajo las atenciones de Ranma jajaja.
Espero que les haya gustado y nos leemos luego con "Primer despertar juntos"
Besos y abrazos.
10/02/2023
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