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Advertencias del capítulo: (Escenas sexuales leves, lenguaje obsceno y soez)
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JUST US
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CHAPTER 11
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FIRST-TIME MEETING SAOTOME
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Su padre no había lucido nada sorprendido cuando le dijo que el fin de semana siguiente también iría al apartamento de Ranma por dos noches.
El mayor simplemente se limitó a asentir y luego sonrió, de esa manera en la que siempre lo hacía, justo antes de soltar algo que le sacaría todos los colores.
—Espero que… te estés, ya sabes… protegiendo — al menos tuvo el atino de lucir un poco apenado, claro que solo duró un segundo —. Quiero nietos, pero no fuera del matrimonio — le aclaró rápidamente.
Akane enrojeció, hasta que sintió que las orejas le quemaban y la parte de atrás de su cuello ardía.
—¡Papá!
Ranma se había reído, cuando se lo contó.
—Bueno, no usamos condón — le dijo, mientras repartía besos en su cuello.
—Eso es porque me cuido mucho — le recordó Akane. Ella tomaba las pastillas anticonceptivas, todos los días.
—Entonces, no hay de que preocuparse — él sonrió y deslizó las manos por su espalda, hasta sus glúteos, logrando un agarre firme antes de alzarla por los aires.
Akane se abrazó a su cuerpo usando las extremidades, encerrando su cuello con los brazos y rodeándole la cadera con las piernas.
Apenas habían llegado al apartamento, cuando Ranma le preguntó como había tomado su padre el que estuviera dos fines de semanas seguidos, fuera de casa. Akane le contó su conversación.
Que lo tomara con tanta calma, trajo mariposas a su estómago, pero fue su asalto el que las alborotó.
Pronto estuvieron en la habitación. Su espalda sobre las sabanas y Ranma deslizando las manos dentro de su vestido, para palpar directamente su objetivo. Akane cortó el beso, cuando sintió como ingresaba los dedos dentro de sus bragas y soltó un suspiro, cuando empezó a masajear su manojo de nervios.
—Ranma… creí que… — su respiración estaba tan agitada que tuvo que tragar saliva, al sentir la boca seca —. Dijiste que íbamos a cenar primero…
—Talvez luego — él sonrió, enterrando el rostro en su escote —. Será rápido — tomó con los dientes, la tela de su vestido y la haló hacia abajo, hasta liberar sus senos, ceñidos por el sostén.
—Bien.
Tal como había supuesto, salieron de la cama hasta muy tarde y decidieron pedir una pizza, para comer algo dado que ninguno de los dos deseaba cocinar.
Esa noche, miraron la televisión desde el sofá, ambos acurrucados y tranquilos, hasta que el sueño llegó y fue Akane quien instó a Ranma a ponerse de pie e ir a la cama.
Ella buscaba su cepillo de dientes en la pequeña maleta, justo cuando Ranma salía del baño, murmurando que estaba libre. Tenía los ojos entrecerrados por el cansancio y caminaba arrastrando los pies. A ella le pareció como un niño y observó como llegaba a la cama apenas y se dejaba caer boca abajo.
—Akane — la llamó con somnolencia.
—¿Qué? — inquirió, mientras se dirigía al baño. Dejo la puerta abierta y empezó a cepillarse.
—Ven a la cama, tengo sueño.
La morena le sonrió a su reflejo y siguió moviendo la mano, de un lado a otro y de arriba abajo. En cuanto se enjuago, botó el agua en el lavabo y miró a Ranma desde su posición, notando que seguía acostado de la misma manera.
—Entonces duérmete — le aconsejó sin saber si le respondería. Parecía ya dormido, por lo que tendría que levantarlo, para acomodarse.
—No puedo dormir si no estas aquí — se quejó.
Akane se sonrojó y lo miró fijamente, a mitad de un gemido de sorpresa y una carcajada. Su puchero había sido adorable, porque Ranma, con toda su apariencia sofisticada, con su arrogancia tan masculina y esa mirada que exudaba fuerza y seguridad, podía ser un gran bebé cuando estaban tras las puertas del dormitorio.
Seguía sorprendiéndola, pero también le encantaba ver aquella faceta en él. Porque sentía que era lo más cercano a su verdadero ser y la instaba también a actuar como ella era en su interior y no solo a mostrar aquellas cosas que creía que podrían gustarle. Había fingido en el pasado para estar al lado de una persona, sobrepasando la incomodidad o la manera tan hipócrita en que se había sentido cuando algo no era de su agrado y se limitaba a sonreír.
No podía pecar de creer que conocía del todo a Ranma, ellos aún estaban en lo que se denominaba, la etapa de "Luna de miel" en su relación. Apenas tenían diez meses juntos y aunque las cosas habían avanzado a pasos agigantados, ella todavía tenía los pies en la tierra lo suficientemente firmes, como para saber que no todo sería color de rosa.
Sin embargo, había dejado de esperar un evento catastrófico en su relación y en su defecto, empezaba a disfrutar de la misma, y Ranma era todo lo que ella necesitaba.
Con todo y su actitud mañosa.
—Pero tienes que moverte — le indicó cuando finalmente salió del baño y apagó la luz de la habitación. La lámpara de la mesita de noche se encontraba encendida, lo que iluminaba ligeramente.
—Mmm…
—Ranma — apoyó la mano en su glúteo derecho y le pegó una cachetada justo como él siempre hacia con ella.
—¡Oye! — eso pareció espabilarlo, y Akane lo observó erguirse, apoyado en sus antebrazos, en tanto le dirigía una mirada por sobre el hombro.
—Te dije que tienes que moverte — le dijo un poco sonrojada, no había esperado que el golpe lo despertara.
—Así que te gusta el juego rudo ¿ehh? — Ranma sonrió y se inclinó, agarrándola de la cintura y haciendo un movimiento que demostraba toda la habilidad física que tenía, cuando fue ella quien terminó de espaldas, con su cuerpo enorme sobre su figura.
—¿Ranma? ¿Qué haces? Vamos a dormir — ladeó el rostro, observando con un estremecimiento, su sonrisa sensual.
—Primero tienes que encargarte de lo que ocasionaste — alzó una ceja y la miró con toda intención, antes de bajar la mirada a su zona inferior, la cual aún no había pegado a su cuerpo.
Akane bajó también la mirada y jadeó sorprendida, para luego apresurarse a sonreír.
—¿Yo ocasione todo eso? — preguntó divertida.
—Así es
—Pero… — dudó, a mitad de una carcajada —. Estabas casi dormido, solo te di una nalgada.
—Si empiezas el juego, lo terminas — le advirtió Ranma, antes de hundir el rostro en su cuello.
—Ranma — se rió ella, al sentir como sus besos le causaban cosquillas.
—Ranma… — se quejó cuando sus manos le rodearon los pechos y posteriormente la desnudaron.
—¡Ranma! — suspiró, mientras sus labios recorrían cada parte de su ser.
—¡RANMA! — gritó en el momento en el que iniciaban aquella deliciosa y antigua danza de cuerpos.
Y no había que agregar nada más que, apenas durmieron esa noche.
A la mañana siguiente, Akane fue la primera en despertar. Ranma permanecía plácidamente dormido, por lo que, aprovechó el momento para salir de la cama y caminar al baño.
Se miró al espejo, notando su piel brillante, sus ojos soñadores y la sonrisa encantadora que cruzaba su rostro de punta a punta.
Si ella tuviera que poner en palabras, lo que sentía en su interior, seria complicado, porque no creía que existiera nunca, una manera de explicarlo, pero si aún así debía… ella simplemente diría que flotaba.
En una nube de felicidad, compañerismo y sensualidad.
Y es que, su relación con Ranma era mas que caricias y pasión. Había conversaciones banales, confianza mutua y risas tontas. Ella había encontrado más de lo que jamás esperó y era justamente eso, lo que hacía peligrar su corazón.
Pero no tenía miedo, porque nunca volvería a asustarse por algo que no podía controlar.
Ella viviría el presente y en ese momento, iba de la mano de un hombre tan dulce y encantador como Ranma.
Se apresuró a bañarse, se lavó los dientes, y descalza, con el cuerpo envuelto en una toalla y el cabello tomado en un moño improvisado, salió del baño.
Se vistió con una braga y se puso encima la camisa que Ranma usado la noche anterior. A él parecía encantarle cuando usaba su ropa y ella amaba sentir su colonia rodeándole. Tenía un aroma muy masculino y limpio.
Ranma seguía dormido. Al parecer había cambiado de posición y su espalda era toda una visión.
Decidió mantenerse de puntillas y hacer el menor ruido posible. Dejó extendida la toalla en el perchero y una vez lista. Salió de la habitación en silencio.
Se apresuró hacia la cocina, donde hizo un buen y nutritivo desayuno. Luego de la noche anterior, se sentía de un humor particularmente radiante y le había prometido a Ranma que la siguiente vez que se quedara ahí, se encargaría del desayuno.
Terminó de cocinar y llevó todo a la mesa de la sala, antes de encaminarse de vuelta a la habitación. Era extraño que Ranma no se hubiera levantado aún, considerando que había transcurrido su buen tiempo desde que ella lo había hecho.
El moreno seguía en la misma posición y Akane se acercó a la cama y se sentó a un lado, antes de deslizar la mano por su hombro.
—Ranma.
—Mmm... — él frunció el ceño, pero no hizo amago alguno de despertar.
Le costó un poco de persuasión antes de que lograra que abriera los ojos. Su mirada azulada parecía desorientada y tardó unos segundos en enfocarla.
—Akane — tenia la voz ronca, mientras rodaba sobre la cama y se acomodaba de espaldas, levantando los brazos sobre el respaldo y ladeando el rostro en su dirección.
Lucía muy sensual.
—Has dormido mucho — musitó suavemente.
—Drenaste mis energías anoche — una sonrisa de perezosa picardía le cruzó los labios.
—¡Ranma! — exclamó abochornada. El moreno rió.
—¿Qué hora es?
—Las diez y media — miró el reloj sobre la mesita de mesa.
—Vaya — Ranma silbó, sorprendido —. Si que es tarde… no suelo dormir tanto.
—Pero el fin de semana pasado…
—También fue una excepción — alzó una ceja en su dirección —. Eres una muy mala influencia.
—Eso debería decir yo — ella negó y se inclinó, para darle un beso rápido.
—Ya tomaste un baño — no era una pregunta, sino más bien una afirmación.
—Así es.
—Vaya, creí que podríamos bañarnos juntos esta vez.
—No lo creo, chico grande — negó sonriente y le dio una palmada en el pecho.
—Sería rápido.
—Nada contigo es rápido — se rió —. Pero talvez podamos intentarlo luego — le empujó, hasta que Ranma cedió y cayó de espaldas a la cama.
—Promesas, promesas… — musito en un puchero.
—No seas así — se carcajeó divertida, inclinándose para darle un rápido beso —. El desayuno se va a enfriar.
—Y ahora me manipulas con comida — dramatizó, mientras ambos se sentaban.
—¿Qué hago, qué? — Akane se rió.
—Solo porque cocines delicioso no siempre caeré en su juego — le advirtió falsamente ofendido, en tanto se erguía, dirigiéndose al baño.
—Eres todo un caso Ranma Saotome — soltó la chica entre risas.
Ranma le guiñó un ojo sobre el hombro.
Luego del desayuno, ellos habían optado por pasar una tranquila mañana-tarde en el sofá, viendo televisión, o al menos había sido así, antes de que Ranma decidiera que se encontraba aburrido.
Había empezado por unas caricias superficiales en su espalda y la parte trasera de sus muslos. Sus manos se deslizaron de arriba abajo cómodamente, mientras Akane se distraía viendo una serie, cómoda sobre su cuerpo, con el rostro recostado en el pecho masculino, justo sobre el lado izquierdo, donde se encontraba su corazón.
Las manos siguieron acariciándola, hasta que en un punto, se posaron descaradamente en su trasero. Al inicio, la Tendo no se inmutó, Ranma usualmente la tocaba cada vez que podía y había demostrado un inusual interés en su trasero. Había bromeando incluso, en algún momento, que aquella parte de su anatomía era la que mas le gustaba de toda ella.
Él se limitó a acariciarla, siguiendo ese patrón que había empezado a comprender, hasta que abrió toda su mano, envolvió su glúteo derecho con los dedos y lo presionó, como si fuera la cosa mas común del mundo. Akane levantó el rostro y lo miró, pero Ranma parecía más entretenido en el televisor que en otra cosa.
—¿Qué? — preguntó quedadamente.
Ella entrecerró la mirada un segundo, pero se apresuró a negar y volvió a acomodarse.
Ranma siguió manoseando su glúteo, apretando de a poco, dando pequeños azotes o solo acariciándolo. Ella no sabía muy bien cómo sentirse al respecto. Porque aquello era raro. Ranma parecía casi obsesionado con tocarla, incluso cuando estaban haciendo algo tan tranquilo como ver la televisión.
Su antiguo novio solo la tocaba cuando estaban en el dormitorio y no precisamente mientras dormían. Fuera de la habitación, apenas y le tomaba de la mano. Ella había tenido que hablar con Akari al respecto, porque se sentía un poco perdida y luego de tener una única pareja por tantos años, había asumido que todas las relaciones y los hombres eran iguales.
—Entonces… ¿Me estas diciendo que te parece extraño que Ranma te toque demasiado? — Akari parecía realmente confundida.
—Bueno, no en ese sentido — se apresuró a aclarar, con el rostro enrojecido —. Es mas bien, que lo hace a cada momento. Cuando estamos en el coche, en el sofá, en la cocina, incluso una vez me dio una palmada en el trasero cuando le acompañe a hacer unas compras al supermercado.
—¿Y te incomodo?
—No, bueno… — vaciló —. No había nadie ahí, y… no me molesta, mientras estemos en casa.
—¿Entonces? — Akari frunció el ceño.
—Es que es extraño, ya sabes — encogió los hombros —. Antes no… no me había pasado.
—Veamos, me dices que piensas que es extraño porque el imbécil de "ya-sabes-quien" era un tipo anormal, que nunca realizaba muestras de cariño privadas y peor aún, publicas.
—Creí que era normal — se justificó, sintiéndose un poco tonta.
—No, mi amiga —. Akari habló con la voz de la experiencia —. Te aseguro que, el que Ranma te toque, es mas normal de lo que crees. Mi marido me pasa toqueteando a cada rato. No hay momento que pierda para manosearme las tetas.
—¡Akari!
—Es cierto y sabes que… me encanta. Así que solo disfrútalo y deja de reprimirte de una vez. Que el imbécil de "ya-sabes-quien" tuviera un palo metido en el culo, no quiere decir que todos lo tengan. No dejes que una mala relación te arruine lo que has encontrado con Ranma.
—Si — murmuró más confiada —. Gracias.
—Y aprovecha que estas en la mejor etapa. Haz el amor con ese pedazo de adonis cuantas veces puedas. Hasta que estés tan agotada que te tenga que llevar en brazos de un lugar a otro.
—¡Akari!
Akane sonrió y se acomodó mejor sobre el pecho de Ranma, disfrutando de sus caricias.
Había visto aquella película al menos tres veces, pero en esa ocasión, la estaba disfrutando enormemente, talvez por la compañía tan deliciosa.
Sintió como la mano en su glúteo, se deslizaba lentamente, cada vez más abajo, serpenteando por su piel. Frunció el ceño un segundo, justo cuando un dígito acarició su intimidad. Fue más que una caricia inconsciente y lo comprobó, cuando empezó aquel movimiento circular que conocía tan bien.
—Ranma…
—Mmm — él ni se inmutó, pero siguió acariciándola.
Era tan bueno con esos condenados dedos y la sorprendía, una vez mas, su libido sexual.
—¿Que estas…? — levantó el rostro y notó que él la miraba fijamente. Ella se estremeció, consciente de que sus ojos refulgían en pasión y deseo.
Un gemido escapó de sus labios cuando el dedo delineó su entrada y luego ingresó en ella, lentamente. Se lamió los labios y apoyó las manos en el pecho de Ranma, mientras se erguía de rodillas.
—Akane…
Sabía lo que seguía y estaba ansiosa, por lo que en lugar de solo limitarse a recibir, decidió que sería parte activa en su encuentro.
—Shh… — ella se mordió el labio inferior y deslizó las manos en su torso hacia abajo, por su abdomen, hasta el bóxer que él llevaba. La mirada de Ranma quemaba en su cuerpo, pero ella no lo observó, más interesada en lo que escondía dentro de la ropa interior.
Su miembro rebotó en cuanto salió de su prisión. Ya estaba endurecido y listo para la acción. Ella lo tomó entre su mano y lo masturbó lentamente, apretando los dedos con fuerza en cada movimiento en descenso y aflojando su agarre en la subida, tal como sabia que él le gustaba y tal como Ranma le había enseñado.
—Vamos — Ranma le pegó una bofetada en la cadera y tomó con sus manos, sus glúteos, indicándole lo que quería.
Ella ya se encontraba húmeda por el juego previo y permitió que él la levantara. Apoyó una mano en su torso y con la otra, irguió el falo y descendió sobre él, lenta, muy lentamente, hasta que estuvo asentado en su interior.
La mirada de Ranma hacia arder cada tramo de su piel que recorría y ella se ahogaba, en el fuego que ocasionaba en su cuerpo.
—Muévete — le ordenó él entre dientes. Akane volvió a morderse el labio inferior y empezó a moverse, primero de arriba abajo.
Ranma sostenía sus caderas y enterraba los dedos en su piel. Había apoyado los pies en el sofá y cada vez que ella baja, él subía a su encuentro, creando un movimiento más profundo, más certero y delicioso.
Los escalofríos empezaron a recorrerla. Transpiraba y apenas podía sostener el aire en sus pulmones. Ella suspiraba, gimoteaba y murmuraba su nombre, atrapada en aquella espiral de placer en el que solo Ranma podía llevarla.
—Akane — gruñó él deslizando una mano dentro de su camisa, para tomarle un pecho.
La morena gimió y se inclinó, tomando su rostro entre las manos y besando sus labios con fervor. Sus lenguas se encontraron y las caricias subieron la temperatura. Cada vez hacia más calor. Akane había perdido la capacidad de pensar y solo se limitaba a sentir lo bien que Ranma le hacía el amor, la manera tan deliciosa en la que la acariciaba y como podía conectarse con ella de una manera mucho más intensa que solo física.
Estaba por llegar al punto mas culminante.
Empezó a agitarse, la presión en su vientre quemaba como lava liquida, sus extremidades temblaban y el nudo en su interior amenazaba con voltear su mundo de cabezas.
Ya casi.
Ya casi.
Sorprendida, sintió como Ranma la tomaba de la nuca y en un solo movimiento, la volteaba, tirándola bajo su cuerpo, de espaldas al sofá.
Ella gimió desconcertada y buscó sus ojos, pero Ranma miraba la puerta con el ceño fruncido.
—¡Mierda…!
Estaba a punto de preguntarle que sucedía, cuando él se deslizó fuera de su interior, sorpresivamente.
—¡No entres aun! ¡Espera ahí, mamá!
¿Mama?
A la chica le tomó sus buenos cinco segundos entender todo aquello. Ella había estado haciendo el amor con Ranma y ahora su madre estaba ahí ¿Era en serio?
—Ranma… — la voz le temblaba, por lo que se apresuró a carraspear.
—Ranma… ¿Qué?... ohh… — otra voz inconfundiblemente femenina habló. Akane soltó un gemido de vergüenza y en esa ocasión, de verdad deseo que la tierra se abriera y se la llevara al lugar más oscuro del mundo.
¿Había algo aún mas vergonzoso que conocer a su suegra por primera vez con el pene de su hijo profundamente metido en ella?
—¿Pero que…? — con un gemido, apoyó las manos en el torso de Ranma y lo empujó con fuerza —. Quítate, Dios ¡Que vergüenza!
—Espera Akane — Ranma masculló entre dientes, igual de agitado —. Me estoy acomodando la ropa también. Bájate la camisa, maldición.
Akane lanzó un gimoteo y se apresuró a bajarse la camisa. Aquello era más que horrible y ni siquiera había terminado, su cuerpo seguía temblando insatisfecho.
La puerta principal cerrándose, obligó a Ranma a erguir el rostro, notando que su madre ya no estaba ahí. Con un gruñido, se dejó caer de trasero en el sofá y miró a Akane, quien se había tapado el rostro con ambas manos.
—¡Díganme cuando pueda entrar! — el grito de su progenitora se escuchó del otro lado de la puerta.
—¡¿Mamá?! ¡¿Cómo te apareces así nada mas?! —vociferó, acariciando el muslo de su novia.
—¡Te hable y no contestabas!
—¡¿Y eso no te dijo algo?! Pues, no se… — lo pensó un segundo, visiblemente alterado —. ¿Qué talvez podía estar ocupado? — soltó con sarcasmo.
—Se que estas muy ocupado querido, lo note en cuanto abrí la puerta — masculló la mujer con simpleza.
Akane gimió y Ranma rodó los ojos.
—¡¿Que pasa contigo?! — inquirió fuertemente.
—¡Ranma! — Akane jadeó, sorprendida por su malhumor y la manera en la que había soltado aquello a su progenitora.
—Estaba en la mejor parte, perdón si estoy un poco molesto ahora — susurró él solo para ella. Akane se sonrojó.
—Mas te vale que esa chica que acabo de escuchar y con la que estas, sea Akane Tendo — la agresividad en la voz femenina sorprendió a la pareja.
—Claro que si, mamá ¿De que estas hablando? — preguntó Ranma incrédulo.
—Que si engañas a la hija del amigo de tu padre, voy y te corto el pene — le advirtió. Ranma y Akane jadearon sorprendidos.
—Pero mama ¿De que lado estas?
—Del tuyo, por supuesto — respondió con simpleza —. Pero definitivamente también, del lado de una niña tan linda como seguramente es Akane.
La morena sonrió, eso seria dulce, sino fuera por la situación tan horrorosa en la que se encontraba.
— Vamos a cambiarnos… — Ranma sabía que aquella platica no les llevaría a ningún lado. Nunca lograba ganarle en una discusión a su madre —. No esperábamos ninguna visita.
—Esta bien, amor — canturreó la Saotome.
Ambos chicos se levantaron y Akane se apresuró hacia la habitación, casi corriendo. Aunque no lo suficiente para ignorar la siguiente conversación.
—Ranma… — el llamado de su madre, hizo que el moreno se detuviera.
—¿Si?
—Tu padre también anda conmigo — le advirtió ella.
—¿Cómo? — Ranma parpadeó, simplemente querer procesarlo. Akane sintió que se hundía dramáticamente, en la oscuridad misma del mundo.
Si había algo peor que ser encontrada por su suegra en esa situación, era que su suegro también estuviera a su lado.
—Y esta aquí conmigo ahora.
¡Mierda!
Ella deseaba morir justo en ese momento.
—Nos están esperando — Ranma acarició el trasero de su novia, buscando su rostro escondido entre las sabanas.
Luego de tomar una ducha rápida y cambiarse, Akane parecía decidida a esconderse en la cama y dejarle lidiar con todo aquel problema.
¿Cómo se les ocurría a sus padres llegar ahí sin previo aviso?
Había olvidado incluso la última vez que su papá había ido hasta ahí. Regularmente, era su madre quien le visitaba para llevarle comida o era él quien tenía que ir a la casa de ellos para verlos cuando pasaba demasiado tiempo.
Seguramente había tenido que ver con lo que les había contado sobre el padre de su novia. Su madre estaba muy emocionada con todo aquello, principalmente porque Akane era la primer novia que decidía presentarles y eso al parecer se había potenciado cuando les contó de Soun Tendo. Ranma no recordaba que su madre pareciera tan feliz años atras, cuando le contaba sobre sus parejas anteriores.
Que llegara al punto de visitarlo, solo indicaba lo emocionados que estaban por conocer a la hija de su amigo. Si tan solo no les hubieran interrumpido en tan deliciosa situación.
A partir de ese momento, le indicaría a su madre que llamará antes de aparecerse de imprevisto en su apartamento, porque seguramente si le pedía la llave, se ofendería. También tomaría otra medida al pedirle a los encargados en recepción que le avisaron cuando ella llegara, solo por preocupación.
Akane estaba verdaderamente avergonzada y no era para menos, pero no podían esconderse ahí mucho tiempo.
—No me vas a dejar lidiar con esto solo — le advirtió con humor, pero Akane negó, aun con la cabeza enterrada en las sabanas.
—No puedo conocer a tus padres luego de esto — musitó con la voz amortiguada.
—Akane…
—Voy a morir de la vergüenza.
—Todo el mundo tiene sexo.
—Pero no frente de los padres de su novio — se quejó en un sollozo.
—Akane… — suspiró —. Ni siquiera vieron nada.
—Pero seguro saben lo que estábamos haciendo.
—¿Y eso que?
—¿Como voy a verlos a la cara? — ella volteó y finalmente levantó el rostro. Tenía las mejillas totalmente rojas, cual faroles y los ojos llenos de lágrimas —. A ti, no parece importante, pero yo…
—Bueno, tampoco no es un placer que mi madre me vea con el culo al aire.
—Pero ya te lo ha visto muchas veces...
—¿Y eso que? ¿Te aseguro que desde los seis años me bañaba yo solo?
—¿De que estas hablando? — la chica frunció el ceño —. Tómatelo en serio.
—Esta bien — suspiró —. Se que fue vergonzoso, pero es mejor romper el hielo de una vez. Así mañana, en la cena, no estarás tan nerviosa.
—Ya no quiero ir.
—Pero Akane — él frunció el ceño —. Lo prometiste.
—Fue antes de que me sedujeras en el sofá y ellos nos vieran teniendo sexo.
—Y bien que te gusto.
—¡Ranma!
—¿No quieres conocer a mis padres entonces? — su tono de voz serio, hizo que la Tendo se tensara.
Suspiró, agobiada. Aquella llegada sorpresa de los padres de Ranma la tenía aún conmocionada y no sólo por la situación en la que les habían encontrado, sino también porque no se había preparado mentalmente aún para conocerlos.
Pero aquello era importante para Ranma.
—Esta bien — él suspiro, visiblemente entristecido, pero intentando sonreír —. No tienes que salir si no…
—Lo siento — ella tomó su muñeca cuando hizo un ademán para levantarse de la cama —. No es eso… claro que quiero conocerlos, solo que esto es muy vergonzoso.
—¿Estas segura? No tienes que hacerlo si no quieres.
—Si quiero, solo no me vayas a dejar sola.
—Yo voy a estar ahí.
—Bien… — asintió y se irguió, hasta sentarse en la cama. Ranma tomó su rostro entre las manos y le dio un beso lento y dulce.
—Vamos.
El tomó su mano y la ayudó a levantarse antes de salir de la habitación. Sus dedos estaban entrelazados y la confianza que le confería el contacto, mitigaban de alguna manera todo lo demás, pero no podía evitarlo. Su corazón parecía casi dispuesto a salir de su pecho y la piel del rostro le quemaba, por lo que sabia que estaba sonrojada.
Dio una mirada de reojo y observó a su novio. Ranma lucía tan tranquilo que resultaba envidiable. Solo él podía actuar como si nada luego de una situación así.
En cuanto salieron, Akane miró a las dos figuras en el desayunador, ambas de espaldas.
El hombre era enorme, con una espalda muy ancha y notablemente alto, además de calvo. La mujer parecía frágil a su lado, mucho mas pequeña, delgada y estéticamente elegante. Al menos no se habían ido al sofá, pensó avergonzada. Claro que no lo harían dando la acción que habían presenciado. Akane sintió que enrojecía y debió haber hecho algún gesto, porque Ranma le apretó la mano con dulzura.
—Mamá, papá.. — les llamó con tranquilidad, en cuanto se detuvieron. Ambos personajes voltearon y Akane tuvo una primera mirada de los dos.
El hombre tenia facciones muy masculinas y remarcada, usaba anteojos y una expresión un tanto seria. La mujer por lo contrario era muy hermosa, con los cabellos rizados sobre la cien y los ojos azules tan parecidos a los de Ranma, le sonreía con dulzura y su gesto la hizo sentir infinitamente mejor.
—Ella es mi novia, Akane Tendo — les presentó Ranma.
La mujer soltó un chillido y corrió hacia ella para apretarla entre sus brazos con fuerza. Sus manos se apoyaron en su piel y la miró a los ojos, sonriente.
—Pero mira nada más, que hermosura te has conseguido, hijo.
—¡Mama!
—Mira, Genma — la mujer alejó a Akane de Ranma, tomando a la chica por la cintura y haciéndola avanzar unos pasos.
—¡Oye! — se quejó Ranma.
—Vaya, vaya — Akane se sintió nerviosa bajo el escrutinio del hombre, ya que no sabía que esperar a juzgar por su expresión —. Eres tan hermosa como tú madre — soltó sonriendo de pronto.
—¿Mi mamá? — Akane parpadeó, confundida.
—Ella y yo fuimos amigas en la universidad — le comentó la mujer entusiasmada.
—Y tu padre y yo nos conocemos hace mucho — siguió Genma.
—Oigan, esperen… — Ranma se apresuró a su lado, con el ceño fruncido —. Al menos déjenme presentarlos antes de que se roben a mi novia.
—¡Bah! — la mayor bufó antes de sonreír —. Podemos presentarnos nosotros mismos. Soy Nodoka Saotome.
—Y yo, Genma Saotome.
—Un placer — Akane se inclinó ligeramente, apenada.
—Es una lindura — chilló la mujer.
—Lamento que nos conociéramos en estas circunstancias – se disculpó encarecidamente Akane, bastante nerviosa y avergonzada —. Ranma me ha hablando mucho sobre ustedes.
—Que circunstancia, ni que nada… no te preocupes cariño, fuimos jóvenes también.
—¡Mamá! — se quejó Ranma llevándose una mano al rostro.
—Al menos tenemos esperanzas de conocer a nuestro nieto pronto — se rió el hombre. Akane enrojeció.
—¡Cállate viejo!
—No me hables así, muchachito malcriado.
—Ellos siempre son así — Nodoka le restó importancia, con un agite de mano —. Entonces… espero que Ranma te cuide, sino puedes decirme y me encargare de darle un buen jalón de orejas.
—Bueno — Akane parpadeó, intentando concentrarse y sacar su mirada de la escena de padre e hijo. Ranma se había ido con su progenitor y luego de intercambiar algunos golpes inofensivos, el mayor lo había agarrado del cuello y le hacia una llave.
—¿Akane...?
—Si ¿Diga?... lo siento… sobre Ranma — la voz le tembló, mientras repetía las palabras de ella en su mente —. Él me cuida mucho. Es atento y muy dulce siempre.
—Puede ser demandante y un poco arrogante, así que no te fíes, además de que es un confianzudo. Si le das la mano, te va a tomar hasta el codo.
—¡Mama! ¿Qué le estás diciendo a Akane?
—La verdad.
—No es así — se quejó —. Ya suéltame, viejo.
—Eres muy débil. Al parecer has dejado de entrenar ¿Acaso te gusto tanto la vida de oficina, abogadito?
—Genma, no digas tonterías — le cortó Nodoka, rodando los ojos.
—Te voy a patear el culo para que pruebes mi fuerza, viejo estúpido.
—Eso quiero ver — apretó aun más el agarre en su cuello —. Vergüenza debería de darte, muchacho malcriado.
—¡Ustedes dos! — les reprendió la mujer en un grito —. ¡Recuerden que tenemos compañía!
Ambos hombres se irguieron y observaron a Akane como si ella no hubiera estado ahí, un segundo atrás.
—No hay problema, no se preocupes por mi — la Tendo negó con las manos, nerviosamente.
Ranma se zafó de su padre y se acercó a su novia mientras se acomodaba la camisa. A juzgar por sus mejillas sonrosadas, debía estar muy avergonzado.
Ella también lo estaba, pero aquello era lindo. Hasta el momento, había conocido en Ranma en diferentes facetas. Desde el atractivo desconocido, hasta el misterioso abogado, un buen amigo, un compañero atento y dulce, además de un amante amoroso y sensual. Creyó que ya había visto todo, pero en ese momento vislumbraba algo nuevo. Parecía tan en confianza con sus padres, como debía ser. Era dulce con su madre y jugaba con su padre, parecía apegado a ambos y no en un sentido meloso.
Akane sintió como el pulso se le aceleraba, cuando él se acercó y le rodeó la cintura.
—A todo esto — Ranma carraspeó, para recuperar la dignidad frente a su novia —. ¿Por qué están ustedes aquí?
—¡Ranma! — Akane no podía creer que pudiera ser tan maleducado.
—Así es siempre, Akane — Nodoka se limitó a sonreír —. ¿Acaso no podemos visitar a nuestro único hijo?
—Tu si, pero papá, no.
—Oye malcriado ¡No puedes impedirme venir a tu casa?
—Voy a llamar a seguridad para que no te dejen entrar — se burló.
—Nodoka, haz algo con ese niño.
—Ranma, deja de molestar a tu padre — la mujer rodó los ojos —. Y tu esposo, compórtate como el adulto que eres. Le estás dando una muy mala impresión a nuestra bonita nuera.
—Lo siento — musitaron ambos.
—No, no… esta bien — Akane volvió a negar.
—En realidad, como creímos que hasta mañana conoceríamos a Akane, queríamos que nos dijeras todo de ella.
—¿Todo?
—Ya sabes, para la cena. Quería hacer algo muy especial.
—Ahh… bueno, Akane… — Ranma la miró, indicándole que hablara.
—Cualquier cosa esta bien — se apresuró a decir la chica.
—Pero siempre hay algún platillo especial ¿no?
—Bueno… — lo pensó un momento —. En realidad, soy muy tradicional, pero no tengo ninguna predilección. He probado la comida de Ranma y él dijo que usted le enseñó a cocinar, por lo que seguramente cualquier cosa estará deliciosa.
—¿Ranma cocinó para ti? — la mujer lucía incrédula.
—Si… — eso la hizo fruncir el ceño —. ¿Por qué?
—Bueno, es cierto que yo le enseñe a cocinar…
—Mamá — advirtió Ranma.
—Pero aun así, no puede hacerse ni un huevo para no morirse de hambre. Creo que prefiere comprar comida antes de prepararse algo decente. Por eso, siempre vengo el fin de semana a surtirlo de almuerzos y cenas, sino seguramente pasaría comiendo puras chucherías.
—¿Eso es cierto? — Akane miró por sobre el hombro a su novio. Estaba muy sorprendida por lo que había escuchado, principalmente porque la mañana que compartieron juntos, Ranma se había ofrecido personalmente a cocinar sin ninguna motivación por parte de ella.
—¡Mama! — Ranma chilló notablemente enrojecido.
—¿Qué? — la mujer se encogió de hombros inocentemente —. No dije ninguna mentira.
—Él cocino para mi una vez y… fue muy lindo y detallista — le comentó Akane sonriente.
—Me alegra, hija — la mujer la tomó de las manos.
—Papá, más te vale que dejes de reírte ahora, sino quieres que te de un golpe en serio.
—Inténtalo, debilucho — se mofo el mayor.
—Ya veras, viejo estúpido.
Y se volvieron a meter en una pelea, mientras Nodoka apoyaba una mano en la espalda de la chica y la llevaba a la cocina.
—Preparemos algo de té. Conociéndolos, esto va a alargarse.
Los siguientes minutos, Akane conversó con su suegra, miró a su novio en la etapa más infantil de un hombre, al jugar cual niño con su padre y luego, en cuanto el té estuvo listo, ambos se sentaron y conversaron un poco más.
El matrimonio Saotome era mas excéntrico de lo que esperó y pronto comprendió porque Ranma parecía tan cómodo con su padre.
Sus suegros empezaron incluso a elegir el nombre de su nieto no nato, pese a los reclamos continuos de un avergonzado Ranma. Claro que eso no duró mucho, pues el chico terminó diciéndoles que él seria quien lo elegiría.
En lugar de corregirlos y decirles que no tenían esos planes en un futuro próximo ¡Les estaba dando la razón!
Akane no recordaba haberse reído tanto en mucho tiempo. Cuando los mayores se fueron, los despidió con Ranma en la puerta.
—Estoy esperando que sea mañana — Nodoka parecía en verdad emocionada y su entusiasmo resultaba contagioso.
—Un gusto conocerte, niña — Genma sorpresivamente, la abrazó —. Es una suerte que te parecieras a tu bella madre, por si hubiera sido por los genes Tendo.
Akane y Ranma intercambiaron mirada. Era justo lo que había dicho Soun. Al parecer era una broma personal entre ambos amigos.
—Un placer conocerlos — Akane se inclinó, con una enorme sonrisa.
—El placer es nuestro — Nodoka también sonrió —. Y gracias por cuidar de Ranma. Es un poco tonto a veces, pero es un buen chico.
—Vaya, gracias madre — el aludido rodó los ojos. Akane retuvo a duras penas una sonrisa.
Cuando la puerta se cerró finalmente, Ranma soltó un suspiro tan profundo, que a Akane le dio la impresión de que había estado reteniendo el aliento por mucho tiempo.
—Eso fue… — ella no tenia palabras para decirlo.
—Que conste que te lo advertí — Ranma le dirigió una mirada de reojo.
—Lo hiciste, pero sigo insistiendo que mi papá puede ser un poco más molesto con el tema del matrimonio.
—Pues parece que no escuchaste bien, Akane… — negó con la cabeza —. Estaban escogiendo el nombre de nuestro hijo no nacido.
—Eso fue dulce.
—¡Claro que no! — chilló rápidamente — ¡Y definitivamente no le voy a poner "Shio" a mi hijo!
Akane se rió y le acarició el brazo con suavidad, notando que volvía a agitarse ¿Acaso Ranma no se daba cuenta de lo que decía? Decidió ignorarlo y no ponerle mucha mente. Ellos estaban un poco lejos de alcanzar ese punto en su relación, si tenia que decir algo.
—Me caen bien tus papas.
—Menos mal — Ranma le rodeó la cintura y la apego a su cuerpo, descendiendo el rostro para tener una mirada de sus ojos —. Porque no puedo devolverlos o cambiarlos.
—No seas así — se quejó dándole un golpe juguetón en el pecho, Ranma se rió entre dientes.
—Ya escuchaste ¿no?... no te libraras mañana de nosotros.
—No puedo esperar — sonrió.
—Muy bien — las manos de Ranma se deslizaron de su cintura a su espalda, y lentamente hacia abajo, hasta tomar sus glúteos en cada mano —. Ahora, vamos a terminar lo que empezamos.
—¡Ranma! — Akane chilló cuando se vio alzada en los aires —. ¡No me lo recuerdes! Eso fue demasiado vergonzoso.
—No te preocupes — la sonrisa de Ranma prometía todo tipo de placeres —. Pronto voy a hacer que lo olvides de nuevo.
Akane cedió y permitió que él le hiciera el amor.
A pesar de la manera tan poco ortodoxa en la que había conocido a sus suegros, Akane sentía un peso menos encima y se mostró mucho mas relajada al día siguiente, donde fue recibida por ellos cariñosamente.
Fue la primera de muchas reuniones con la familia Saotome, apenas el inicio de un lazo que les uniría para toda la vida.
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas noches bellas.
Mi nuevo trabajo apenas me da algo de tiempo para editar y escribir, por lo que voy a ir actualizando a paso lento, pero seguro.
¿Qué les pareció este capítulo?
Espero que fuera de su agrado y pudimos ver un poco más de esta relación, además de introducir a los Saotome, que como pudieron ver, son todo un caso. Akane no podía estar mas avergonzada.
Pasamos de un momento caliente a meterlos a un lago de hielo de pronto.
Benani125 casi, que casi le atinas a la manera en que conocería a los suegros ¡Y de que manera!
Pobre Akane, no sabe en lo que se mete.
También quise hacer unas nuevas referencias a la anterior relación de Akane, primero porque las comparaciones creo que son normales, principalmente cuando ambas relaciones son tan opuestas.
Aclaro, Akane no hace esto porque no haya olvidado a su novio, como dije, solo son comparaciones normales donde ella se da cuenta con más frecuencia que lo que tiene es muy especial. Ella ya no amaba a su ex antes incluso de conocer a Ranma.
Ademas de eso, estuve leyendo algunos casos hace un tiempo y habían personas a las que les pasaba esto en serio, no es mi caso, pero que se crean una imagen de las relaciones o del sexo opuesto que difiera completamente a la realidad. Así que quise poner esas experiencias de personas random aquí y me gustó el resultado.
Espero que el capítulo fuera de su agrado y me esta gustando más esto de no decirles de que se trata el siguiente capitulo, por lo que lo voy a simplificar: PET NAMES
Muchas gracias por todos sus bellos comentarios, es lo que mas amo de esto porque me permite conectarme con ustedes. Gracias por terminar la lectura y espero una vez mas, que este capítulo fuera de su agrado.
Nos leemos luego, les mando un enorme abrazo y todo mi amor.
09/03/2023
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