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Advertencias del capítulo: (Lenguaje soez)

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JUST US

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CHAPTER 12

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FIRST-TIME USING PET NAMES


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Con los finales del semestre en la primaria, Akane se encontraba nuevamente ocupada.

Ranma había empezado a agarrarle ritmo al calendario de su novia. Sabia que cada tres meses, ella desaparecería de su vida por al menos unos días y que eso le costaría uno o dos fines de semana sin poder verla.

No le había molestado, en un inicio, pero con la continuidad del tiempo y de su relación, él notaba que esos momentos se tornaban personalmente, cada vez más largos y pesados.

Ese primer fin de semana en el que Akane le dijo que no podría verlo, él salió de su trabajo temprano y se dirigió al apartamento.

Se sirvió algo ligero de almorzar, dado que no había comido. Tomó una ducha, miró la televisión y jugó un poco en su nueva consola para matar el tiempo. No funcionó.

Le escribió a Akane y no recibió contestación inmediata como estaba acostumbrado, por lo que intentó distraerse un poco más.

Hizo la lavada, aunque no había mucha ropa, porque Akane le ayudaba siempre que iba a su apartamento. También decidió que haría un poco de ejercicio y se encaminó hacia el espacio que había creado para mantener su rutina.

Estuvo ahí al menos una hora, con música alta y la mente divagando. Cuando terminó, tomó su celular y notó que Akane seguía sin contestarle ¿Qué estaba haciendo? ¿Y porque no podía responderle?

Decidió que no lograría nada y marcó el número de ella antes de poder arrepentirse. No ignoró la manera en la que su pulso se aceleraba mientras apoyaba el aparato en su oreja y escuchaba el timbre entrante.

—¿Ranma? — la voz de ella se escuchaba un poco apurada —. Hola ¿Qué tal?

—Te mande mensajes —carraspeó un poco, sintiendo como de pronto sus mejillas empezaban a arder.

—Lo lamento, es que he estado muy ocupada. Con los exámenes, la revisión de tareas y la organización del siguiente periodo, todo ha sido un caos — soltó una risita jovial —. Casi no tomo tu llamada, había perdido el teléfono en medio de un montón de papeles, pero dime… ¿Sucede algo?

—No — se apresuró a aclarar —. Es solo que… bueno, no supe de ti desde ayer — el rostro le quemaba.

—Ahhh… — el suspiro de Akane fue enternecedor —. Yo también te extraño.

¡Mierda!

Ranma sintió como su corazón daba un vuelco atolondrado y fue consciente de la sensación de calor que le inundaba el pecho. Volteó el rostro y carraspeó nuevamente, adoptando sin pretenderlo, una pose erguida.

—Bueno… voy a dejarte terminar — tampoco se dio cuenta que su voz tomaba un tinte mucho más masculino y serio, pero Akane si lo notó.

—¿Eso es todo? — la morena parecía sorprendida.

—Se que estas ocupada y no quiero molestarte — susurró suavemente.

—No me molestas — pudo escuchar la sonrisa en su voz y la dulzura con la que decía aquello —. Pero… voy a terminar con unos pendientes y te llamo luego.

—Esta bien.

Akane se despidió y colgó. Ranma suspiró y miró su teléfono, sentado en la cama.

Se sentía mucho mejor luego de la llamada con Akane.

Con una sonrisa, se dirigió al baño para tomar otra rápida ducha.


Esa mañana, Ranma había recibido una inusual invitación a almorzar.

Al parecer, los exámenes finalmente habían terminado y siendo inicio de semana, su novia había aparecido en su vida de nuevo.

Claro que solo estuvo fuera de servicio por dos semanas en las que ellos, a pesar de todo, se comunicaban por teléfono.

Por supuesto que no era igual, por lo que, cuando Akane le invitó a almorzar, no dudo en aceptar.

—¿Adonde vamos a ir? — le preguntó rápidamente.

—Hice tus favoritos ¿Te importaría venir a la escuela?

—Ahhh… — no había esperado eso.

No es que tuviera algo de malo. Solo había ido una vez al trabajo de su novia y fue incluso antes de que ellos tuvieran una relación, No le molestaba, pero cuando pensó que tendrían un momento a solas, no se imagino que sería ahí.

—¿No tendrás problemas? — indagó con duda.

—Claro que no. Podemos ir a la azotea, sino te molesta.

Bueno, no era lo que había imaginado, pero no estaría mal, mientras estuvieran solos.

—¿A que hora?

—Los niños salen a las once, pero si tienes…

—Ahí voy a estar — afirmó con seguridad.

Salió del trabajo unos minutos antes, alegando que debía hacer unos recados. No es que supusiera un problema de todos modos.

La escuela en la que Akane trabajaba, quedaba al menos a veinte minutos desde la oficina.

Cuando llegó, aun faltaban unos minutos. El guardia no tuvo problemas en dejarlo entrar y Ranma recorrió los pasillos lentamente.

Recordó que Akane le había dicho el número de su salón, pero en ese momento era como si se hubiera esfumado de su mente.

Dado que había llegado temprano, decidió recorrer los pasillos en lugar de llamarla. En algún momento daría con el salón, estaba seguro. Una mujer paso a su lado y aunque por un segundo estuvo tentado a preguntarle, decidió que lo haría por su propia cuenta, por lo que la ignoró, tras un sencillo saludo. No fue consciente de cómo ella le seguía con los ojos.

El moreno escuchó un carraspeo y volteó, notando a la misma mujer de antes. Era casi de su edad, talvez algunos años mayor, de cabello rizado castaño y ojos oscuros.

—Buenas… ¿Necesita algo? — le preguntó con amabilidad.

—Si, estoy buscando el salón de la señorita… Tendo.

—Ohh, bien… ¿Es padre de uno de los pequeños? — sonrió y en esa ocasión, Ranma no ignoró como sus ojos recorrían su figura.

—Soy su novio.

—Ahh, bueno… ella estaba en el 1B, en el pasillo a la derecha, segundo salón — le indicó antes de dar media vuelta y alejarse.

—Gracias — susurró por cortesía, antes de rodar los ojos y dirigirse a la dirección que le habían dicho.

El salón tenia la puerta abierta, apenas se asomó y miró a Akane con un grupo de niños.

Llevaba un delantal de plástico que había pasado mejores momentos. Vestía un suéter rojo, pantalones pegados y zapatillas bajas. Su cabello se encontraba en una coleta alta y algunas hebras se deslizaban por su rostro.

Ella se reía, mientras le indicaba a los pequeños como tenían que hacer una manualidad. Había pinturas de manos por todos lados y era un auténtico desastre, pero supuso que era normal, puesto que todos los niños parecían felices y encantados.

—¡Tío! — el grito le descolocó lo suficiente para que se sobresaltara. Aitana venia corriendo hacia él. Una enorme sonrisa le surcaba el rostro, mostrando que le faltaba un diente superior.

Ranma había olvidado por un momento que Akane era maestra de la pequeña y que de hecho, por aquel favor a Ryoga que la involucraba, era que conocía a su chica.

—Hola pequeñuela — susurró, inclinándose hasta ponerse de cuclillas. Abrió los brazos para recibirla, pero justo cuando la niña estaba a punto de tirarse a ellos, fue que se detuvo y pareció percatarse de que tenia las manos llenas de pintura.

—Te voy a ensuciar.

—Ohh, bueno… puedes abrazarme luego.

—Esta bien — asintió rápidamente —. ¿Viniste a visitar a la profesora Akane?

—¿Profesora?

Aitana se inclinó mas cerca de él e incluso hizo un hueco con sus manos para que ningún sonido saliera fuera.

—Es que tía Akane dice que los demás niños se van a poner celosos si le digo así.

—Ahh, ya… bien — asintió.

—Tu tampoco vayas a decir que eres el novio de tía Akane.

—¿Por qué? — parpadeó sorprendido.

—Porque Naoko y Matsuo dicen que serán sus novios cuando crezcan, se van a enojar mucho si saben que tu eres su novio.

—¿Ah, si? — Ranma recorrió el salón con la mirada, observando a los pequeños.

Habían apenas quince niños, de los cuales al menos la mitad eran varones.

¿Así que tenia competencia?

Ranma se rió entre dientes, antes de adoptar una expresión sería y asentir a lo dicho por su sobrina.

—No soy a decir nada — le prometió.

—¿Ranma? — Akane se acercó, mientras intentaba arreglarse el cabello con el dorso de la mano, ya que tenia las manos con rastros de pintura.

Estaba hecha un desastre.

Y hermosa.

—Parece que vine un poco temprano.

—No es así, en realidad… nos tardamos un poco más en un trabajo — sonrió —. Lo siento, ya vamos a salir.

—Yo espero aquí.

—Gracias — sonrió y dio media vuelta antes de dar una ruidosa palmada —¡Vamos todos! Hay que lavarse las manos para comer.

—¡Comida!

—¡Tengo mucha hambre!

—Mi mamá me hizo papas fritas.

—¡Pues yo traje muchos pollos!

Ranma observó como todos los niños se alborotaban, mientras Akane y otra chica intentaban ordenarlos.

En cuanto todos los chicos terminaron, se apresuraron a ordenar su mesa. Pese a que parecían todos unos alborotadores, todos siguieron las indicaciones de Akane, hasta terminar. Luego, cada uno fue a un estante al fondo del salón y tomó un pequeño bolso, donde seguramente llevaban el almuerzo.

El sonido de una llamada entrante le distrajo y Ranma se alejó unos pocos pasos antes de contestar.

Hablo por al menos cinco minutos y colgó con un agradecimiento. Cuando volteó, se dio cuenta que Akane estaba ahí, esperándole.

—¿Ya terminaste? — le preguntó dando una mirada al salón.

—Si, lamento haberte hecho esperar.

—No hay cuidado.

—Muy bien… vamos a almorzar — le mostró su carga. Ranma extendió las manos para llevarlo él mismo y Akane se lo dio.

—¿Y que sucede con ellos? — indagó señalando dentro del salón con la barbilla.

—Aiko los va a cuidar — sonrió —. Es la asistente asignada al grado.

—Ahh bien… ¿Adonde vamos ahora? — miró el pasillo vacío —. Podemos ir a mi auto a comer — su mirada evidenciaba que no era todo lo que tenía en mente.

—Tenemos compañía — susurró Akane sonrojada.

—¿Compañía?

—Yo también voy, tío Ranma — la pequeña Aitana le miraba atrás las rodillas de Akane —. Nadie puede verme porque todos querrán venir, pero solo yo puedo comer con mis tíos — musitó, cual si fuera un secreto.

Ranma miró a la pequeña un momento y luego se irguió, para observar a Akane.

—Lo siento.

—Esta bien — Ranma sonrió con un suspiro, antes de devolver la mirada hacia Aitana —. Hace tiempo no almuerzo con mi sobrina favorita.

—¡¡Yupii!

—Shhh… — la callaron ambos.


Cuando Ranma se imagino su almuerzo con Akane luego de varios días sin verla, la imagen distaban mucho de lo que sucedía en ese momento.

La pequeña Aitana parecía muy entretenida con su bento, evidentemente estaba disfrutando mucho de su comida y no lo dudaba, dado que, por lo que sabia, Akari poseía unas artes culinarias extraordinarias.

Si tan solo la pequeña renacuajo no hubiera decidido posicionarse entre él y su novia.

Akane les había guiado a ambos a la azotea del edificio. Ella tenía las llaves porque al parecer, era una precaución que las puertas que supusiera un peligro para los menores, se mantuvieran cerradas.

Había una banca ahí y Aitana saltó desde la puerta para dejar su bento en ella y acercarse a las orillas de la azotea.

Ambos adultos le dijeron que era peligroso y la hicieron volver, pese a la serpentina de metal que rodeaba todo el lugar. La pequeña, muy campante, se había acercado a la banca y se sentó, poniendo el bento en sus manos.

Era la única banca ahí y a menos de que ambos se sentaran en el piso, no les quedó de otra, más que acomodarse a cada lado de la pequeña.

Akane sonrió con disculpa, antes de desamarrar la manta azul que cubría el bento. Tenía cuatro niveles y la paso el primero, antes de tomar el segundo para si misma.

Ranma no recordaba la última vez en la que había comido un bento tradicional. Talvez en primaria, cuando su madre se encargaba de enviarlo a clases con su almuerzo correspondiente.

Tenía arroz blanco, una torta de huevo, salchichas fritas, verduras a la tempura, vegetales encurtidos y pescado rebosado. Lucía muy delicioso.

—Espero que te guste — susurró ella con las mejillas sonrojadas.

—Se ve muy bien — asintió, antes de tomar sus palillos y llevar un poco a su boca.

—También traje postre — la chica señaló los dos niveles del bento restantes.

—Si me consientes así, voy a venir seguido — soltó con una sonrisa. Akane se sonrojó y Akari se rió por lo bajo.

Estaba delicioso. Empezó a comer con entusiasmo, mientras miraba el cielo azul.

El viento soplaba y algunas hojas de los árboles en el patio, llegaban hasta ahí.

Dirigió una mirada a Akane y luego a la pequeña Aitana, quien parecía muy entretenida en su comida.

—¿Y cómo fue tu día? — indagó la mayor suavemente.

—Mas o menos… logre un cliente nuevo, tuve una cita en el juzgado y creo que todo salió bien… además de dos reuniones con clientes actuales.

—Al parecer has tenido una mañana muy agitada.

—Un poco mas de lo usual.

—Trabajas mucho, tío — se quejó Aitana, sorprendiendo a los adultos.

—Bueno… — Ranma sonrió —. Tengo que trabajar.

—Me prometiste que me llevarías al parque.

—¿Cuando te prometí eso? — le dirigió una mirada rápida.

—En el cumpleaños de Aitana — susurró la pequeña inflando los mofletes.

Ranma no recordaba ninguna promesa y Akane debió haberse dado cuenta.

—Podemos ir algún día ¿no Ranma?

—¿Iras tu también, tía Akane? — los ojos de la pequeña se iluminaron cual estrellas.

—Me encantaría ir… no tienes problemas ¿cierto?

—No, tío Ranma solo pasa en el teléfono y se pone aburrido.

—Yo nunca hago eso — se quejó Ranma rápidamente. Akane se rió por lo bajo —. Oye, no te rías.

—Yo me voy a encargar que Ranma no use el teléfono, Aitana.

—Esta bien — la pequeña se apresuró a asentir.

—Eres malvada Akane — Ranma negó, con una sonrisa.

—Mi papá le dice a mi mamá "conejita"

El brusco cambio del tema de conversación, desconcertó un poco a ambos adultos.

—¿Cómo dices cariño? — Akane se inclinó, para mirar a la pequeña.

—Y mamá le dice a papá "oso meloso" — continuó la pequeña sin haberle prestado atención a la pregunta de su tía.

Ranma y Akane intercambiaron miradas, ambos con una sonrisa temblorosa en los labios.

—¿En serio? — Ranma intentó por todos los medios, ocultar lo divertido que se encontraba —. ¿Y a tu papá le gusta?

—Si — asintió la pequeña. Akane le dirigió una mirada severa a Ranma cuando empezó a reír entre dientes —. Cuando mamá no le llama "oso meloso" dice que está enojada y no le gusta verla enojada.

—¿Ahh si?

—Si — volvió a asentir —. Tío Ranma ¿Por qué no le dices así a tía Akane?

—¿Como? ¿Quieres que le diga "oso melosa"?

—Ranma… — gruñó Akane. El aludido encogió los hombros y se metió un bocado en la boca.

—Mama dice que ella le dice así a papá porque lo ama — la niña frunció el ceño como si tuviera un problema enorme enfrente —. Entonces… Si tu no le dices así a tía Akane ¿No la quieres?

Ranma casi se atoro mientras pasaba una porción de arroz por su garganta. Las palabras de la pequeña lo sorprendieron tanto que con un gemido, empezó a toser, temiendo ahogarse con un maldito grano de arroz.

Cuando levantó la mirada, Akane lucia avergonzada, mientras que Aitana parecía en todo caso, curiosa.

¿Qué se suponía que debía responder a eso?


Esa tarde, Ranma había pasado por Akane a la escuela para ir juntos a su apartamento.

Aunque era lunes, la chica había decidido pasar el resto del día con el, hasta la noche. Por supuesto, le había aclarado de antemano que no podía quedarse, pero que a cambio le prepararía algo delicioso de cenar y podían estar juntos hasta que tuviera que llevarla a su casa.

En cuanto entraron, Ranma decidió invitarla a un baño, pero Akane se negó, puesto que sabia que una cosa, llevaría a otra. Ella revisó el refrigerador y sacó lo que haría luego. Mientras dejaba descongelando la carne, opto por ver algo en la televisión y no mucho después, Ranma se le unió, acomodándose en el sofá cual largo era y la abrazándola fuertemente, hasta que su espalda estuvo contra su torso, su trasero en su ingle y la cabeza apoyada en su brazo.

Pasaron al menos, una hora en esa posición. Akane dormitó un poco y Ranma decidió dejarla descansar, perdido en sus pensamientos.

La chica se despertó por si sola y se irguió hasta sentarse, decidida a ir a la cocina, pese a que le ofreció comprar algo de comer a domicilio.

—Quiero cocinar algo para ti — le calló, dándole un beso rápido en los labios antes de ponerse de pie.

—Me estas consintiendo demasiado hoy — él le acarició la cadera.

—Puedo dejar de hacerlo — susurró Akane sonriente.

—Olvídalo — se puso también de pie y la siguió a la cocina —. Pero puedo ayudarte.

Akane empezó a lavar las verduras y Ranma se encargo de condimentar la carne. La morena cortó loa vegetales que usaría y empezó a saltearlos.

Estaba tan metida en sus pensamientos, que la pregunta de Ranma, logró desconcertarla por completo.

—¿Por qué nosotros no tenemos apodos cariñosos?

A Akane le tomó un momento entender lo que había dicho. Últimamente, no hacia más que recibir sorpresa, tras sorpresa y su pobre mente se negaba a procesarlo todo a la vez.

—¿De qué estas hablando? — soltó a mitad de una carcajada.

Seguramente, Ranma se estaba burlando por lo que les había contado Aitana en la azotea. Volteó con una sonrisa, que perdió al instante, en cuanto vislumbró su expresión seria.

—Espera… ¿Es por lo que dijo Aitana?

—Bueno, si — al menos tuvo el atino de sonrojarse un poco, por lo absurdo de todo aquello.

Akane negó con la cabeza y siguió moviendo el contenido en la estufa.

—No lo había pensado en realidad, pero quizás no concuerde con nuestras personalidades — se encogió de hombros —. ¿Te imaginas que te llamara "oso meloso"?

Miró de reojo como Ranma hacia una mueca, lo que le sacó una carcajada.

—¿Y yo a ti "coneja"?

—Ni se te ocurra, Saotome — le advirtió al instante, Ranma se rió entre dientes —. ¿Terminaste eso?

—Si — le entregó la carne, la cual ella vertió en la sartén.

Ranma dio la vuelta y salió de la cocina, sentándose en una de las butacas del desayunador. Akane notó que sacaba su celular.

Los siguiente minutos, mientras la morena revisaba el arroz, cortaba algunos trozos de verdura fresca y movía el contenido en la sartén, notó que Ranma parecía muy ocupado en el celular.

—¿Sucede algo? — le preguntó.

Ranma negó con la cabeza y siguió pendiente de la pantalla.

—Creo que encontré algo — susurró de pronto, pensativamente.

—¿Qué encontraste?

—Apodos.

Akane frunció el ceño sin comprender muy bien de lo que hablaba. Volteo hacia él y se acercó al desayunador. Ranma extendió el teléfono, para que ella también pudiera ver aquello que había capturado por completo su atención.

—¿Apodos? — no podía ser lo que pensaba ¿cierto?

—Ryoga no me ganara en esto.

—Ranma — rodó los ojos y se alejó, encaminándose nuevamente hacia la estufa —. ¿De que tontería estas hablando?

—De los apodos en pareja, Akane… Ryoga y Akari lo hacen, así que…

—No es una competencia — le interrumpió rápidamente —. Además, no quiero que me pongas un apodo por algo tan tonto.

—Aquí dice que es importante porque denotan confianza e intimidad en la pareja — leyó él.

—Claro, y como lo dice Google, seguramente es cierto — soltó con evidente sarcasmo.

—No, pero… nunca me había sentido tan cómodo con alguien antes y eso… — sus palabras, apenas susurradas, lograron su atención. Cuando Akane volteó, notó que Ranma parecía sonrojado, mientras miraba el celular.

—Bien — suspiró, enrojeciendo también, antes de bajarle la temperatura a la estufa y acercarse a él —. Me parece un poco tonto disponerlo en lugar de dejarlo fluir — le comentó mientras se sentaba en el azafate a su lado y apoyaba la cabeza en su hombro desnudo.

—Tienes razón, es tonto — Ranma dejó el teléfono a un lado —. Olvídalo.

—No lo digo de esa manera — le aclaró al instante, tomó el teléfono de él y lo encendió, notando que se encontraba en un articulo en línea —. Entonces… son muestras de afecto verbales.

—Eso dice, pero no le pongas atención — Ranma parecía, de pronto muy avergonzado —. Fue muy estúpido.

—No lo es… lo que quiero decir es que… — carraspeó —. Nunca hice algo así antes — ladeó el rostro —. Ya sabes.

—¿Y tu crees que yo si? — él frunció ligeramente el ceño.

Akane sintió como aquella presión conocida iniciaba en su pecho y levantó el rostro para darle un beso en la barbilla a Ranma.

—Muy bien, en ese caso… veamos aquí — empezó a leer el artículo —. ¿Qué tal "osito"? — soltó divertida.

—¡Claro que no! — Ranma se irguió al instante.

—Bueno — rió entre dientes —. Pero hay más, puedo llamarte "Mi héroe" "Tiburón" "Muñeco" "Tesoro" "Pajarito"

—Ni se te ocurra — Ranma le arrebató el teléfono, mientras ella se reía por su expresión horrorizada —. ¿Qué estas leyendo?

—Un artículo ¿Qué no te gusta?

—¡Claro que no! ¿Qué hombre querría que su chica lo llamara "bombón"?

—Yo te llamaría así, si te gustará — le ofreció Akane con una sonrisa.

—Por supuesto que no.

—¿Entonces…?

—Esto es una estupidez — negó con la cabeza y volvió a dejar el teléfono a un lado.

—¿Ya no quieres que busquemos apodos?

—Olvídalo.

Akane le miró un momento. Aunque todo aquello seguía pareciéndole una tontería, que tuviera la mente de Ranma desde el mediodía debía ser importante. Además, él se había ofrecido a buscar el nombre por su cuenta.

Suspiro y decidió que podía ceder en eso.

—Algunas veces… — carraspeó para llamar su atención —. Me dices "nena".

Ranma la miró, con el ceño fruncido en un principio.

—Y no me molesta.

—¿Nena?

—Si — asintió —. No creo que nunca antes lo planearas. Lo sueltas con mucha naturalidad y… — vaciló un momento, mientras el calor volvía a su rostro —. Es sexy.

—¿Ahh si? — la sonrisa de Ranma era todo menos inocente.

—Puedes usarlo ahora.

—Muy bien — él asintió —. ¿Y como me dirás tu a mi?

—Bueno — Akane lo pensó un momento —. He tenido algo en mente antes.

—Que no sea como las idioteces que leímos.

—No, claro que no — sonrió —. Te diré "cariño"

—¿Cariño?

—Si, cuando estemos tranquilos uno al lado del otro, como ahora.

—Ahh…

—Y te diré "querido" frente a tus padres o el mío — le confesó seriamente.

—¿Querido? — Ranma sospeso la palabra lentamente.

—Cuando estemos a solas, te diré "amor"

Ranma se tensó y la miró fijamente, mientras Akane permanecía con la mirada gacha y el rostro completamente sonrojado.

—¿Amor? — susurró seriamente.

—Si no te molesta — le comentó con rapidez.

Ranma suspiró y sonrió suavemente, encantado. Nunca espero que aquella palabra siendo pronunciada de los labios de una mujer hacia él, le produciría tanta satisfacción, pero era así.

—No me molesta — le respondió con calma.

Akane levantó el rostro encendido y le observó con sorpresa.

Ambos se miraron un momento en silencio, con los corazones agitados y un nudo en el estómago. Fue Ranma quien cortó la tensión con una sonrisa jovial.

—¿Y como me dirás cuando hagamos el amor? — le preguntó divertido.

Akane jadeó y lo pensó un momento, con la mente en blanco.

—No lo había pensado — confesó, aun aturdida.

—Puedes llamarme "tigre"

—¿Tigre?

—Aunque no muerdo, podría comerte — expresó dirigiéndole una mirada de fatal sensualidad.

Akane se rió y se apresuró a negar.

—No te voy a llamar "tigre" — soltó entre risas.

—¿Que tal "papi"?

—¡¿Que?! – Akane volvió a estallar en carcajadas —. No tengo complejos paternales.

—Sería sexy — Ranma se levantó y se posicionó tras ella, quien permaneció sentada.

El moreno empezó a apartar su cabello para un solo lado y Akane le dio acceso, ladeando el rostro. Con un suspiro, Ranma hundió el rostro en su cuello y repartió besos en su piel, unas caricias ligeras como el aleteo de una mariposa, pero que tenían la capacidad de estremecer todo su cuerpo.

—No bromees, Ranma.

—Se una manera de ponernos creativos — sus manos se deslizaron bajo su camisa y serpentearon lentamente por su piel, hasta tomarle los pechos.

—La comida — Akane cerró los ojos, cuando sintió como tomaba sus senos y empezaba a jugar con sus pezones.

Ranma se alejó y la morena suspiró, recuperando la compostura. Era increíble como Ranma podía hacerla sucumbir con facilidad. Miró como él daba la vuelta e ingresaba a la cocina. Supuso que querría tomar algo del refrigerador, hasta que se acercó a la estufa y la apagó.

Cuando volteó, sonreía y Akane sintió como el cuerpo se le estremecía al instante.

—No hemos hecho el amor en la cocina aún — le recordó él, antes de acercarse a ella con la promesa del placer que compartirían, en sus ojos.

Poco minutos después, solo se escuchaban sus respiraciones entrecortadas, suspiros y gemidos, pero también risas y bromas sexuales.

Durante su encuentro, muchos otros apodos salieron a relucir. Aquel podía haber no sido un primer paso propio dentro de su relación, sino más bien, algo incitado por terceros, pero sin duda, fue un progreso muy importante y significativo.

Y es que, sin saberlo, ambos se complementaban perfectamente.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas tardes bellas.

Nuevamente aquí, con otro capítulo de esta historia.

¿A que este es un paso bastante importante en la relación de estos dos?

Aitana haciendo el mal tercio fue adorable.

Ranma siendo un consentido es mi favorito. Aunque siento que me estoy alejando mucho de la personalidad de ambos, espero que no sea difícil de leer, porque estoy tratando de dar un enfoque maduro de los personajes, pero no se si en el intento, me estén saliendo muy Ooc.

¿Cuál creen que sea el apodo en la intimidad que le pondrá Akane? ¿Alguna idea?

Espero que les haya gustado y lo disfrutarán, les mando un enorme abrazo como siempre y gracias por darle una oportunidad a esta pequeña historia.

El siguiente capitulo es: Primera noche sin sexo ¿Alguien imagina de qué se puede tratar?

Nos leemos luego. Besos y abrazos.

12/03/2023

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