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Advertencias del capítulo: (Sexo explícito y lenguaje obsceno)

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JUST US

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CHAPTER 14

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FIRST BIRTHDAY TOGETHER


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La conversación salió casualmente cuando apenas tenían dos meses de novios.

Como cualquier inicio de relación, los besos, toqueteos y caricias eran más bien tentativos, al igual que las platicas, los temas a tratar o incluso, las palabras a decir.

Pero más que todo, había sido un descubrimiento. La necesidad casi natural de saber del otro, de conocerse, entenderse mutuamente y avanzar como pareja.

Fue Akane quien propuso aquella dinámica donde uno hacia una pregunta y al otro no le quedaba más que responder, y viceversa.

—Es más sencillo conocernos de esta manera — susurró sonriente.

La presión de tener que encontrar un tema a tratar durante cada cita, finalmente había desaparecido y con total honestidad, Ranma podía decir que Akane era la primera chica con la que se sentía él mismo. Era curioso y agradable.

—Tu primero — le cedió rápidamente.

—Bueno… — Akane ladeó el rostro, tomando una expresión pensativa —. ¿Cuál es tu comida favorita?

—Eso es sencillo — sonrió —. El tonkatsu.

—Mmm — Akane asintió satisfecha —. Te toca.

—Misma pregunta.

—Bueno… — ella puso un dedo en su barbilla —. No tengo preferencias.

—¿Ninguna? — eso le extraño.

—Es que me gusta toda la comida tradicional.

—Pero tienes que elegir — insistió.

—Ohh… — llevó una mano a su barbilla —. Me gusta mucho la sopa de miso…

—Ahh, bueno…

—También el kare-raisu… y… los yakitori.

—Pero…

—Ahh, ahh… y los gyoza, ohh si… también los onigiri.

Ranma la observó fijamente, dividido entre la risa y la bronca.

—¿Que parte de uno, no entendiste? — cuestionó con una ceja alzada.

—Te dije que no puedo elegir — la chica tuvo el atino de sonrojarse.

—Bien, en ese caso…

—¡Espera!

—¿Tienes algún otro platillo que agregar? — soltó con evidente sarcasmo, mientras cruzaba los brazos.

—Siempre soy un desastre eligiendo comida, pero ya se cual podría ser mi platillo favorito — susurró avergonzada.

—¿Aja?

—Los panes de arroz rellenos — enrojeció de placer —. Son tan suaves y delicioso.

—Ahh, bien — Ranma asintió satisfecho — ¿Rellenos de que?

—Ohh, veamos — Akane tomó una pose pensativa de nuevo —. Me gustan dulces, pero también salados.

—Pero tienes uno favorito entre todos ¿no?

—Bueno… tampoco lo había pensado.

—Olvídalo — Ranma negó apresuradamente con la cabeza —. Me rindo… me quedo con lo de los panes de arroz rellenos.

Akane soltó una carcajada, divertida.

—Lo siento.

—No hay cuidado… sigo yo… veamos — lo pensó unos segundos —. ¿Cuál es tu genero literario favorito?

—Vaya… — Akane se acomodó en su asiento —. Pregunta interesante — apoyó el rostro en una mano y le miró fijamente —. ¿Cómo sabes que me gusta leer?

—Lo deduje — Ranma sonrió de soslayo.

—Bueno… me gusta la lectura variada.

—Eres una indecisa en todo — se burló él.

—Claro que no — refutó rápidamente —. Solo tengo gustos variados. Puedo leer la novela más cursi del mundo y luego pasar a un buen libro de misterio… me encantan el terror y las novelas policíacas — sonrió con dulzura —. ¿Y tú? Seguramente eres todo un fan del terror o la ciencia ficción.

—En eso no te equivocas — Ranma sonrió encantado —. Pero curiosamente me gustan los libros de aventuras, el suspenso y thriller… los de misterios, policíacos o de detectives.

—Debí suponerlo.

—Aunque te sorprenderías si te digo que me gustan las novelas románticas y los romances históricos.

—¿En serio?

—Me he leído muchos romances clásicos — soltó con cierta vena arrogante.

—¿Te gustan?

—Tengo varios en la pequeña oficina de mi apartamento — comentó casualmente —. Mi madre es una amante de esas novelas y cuando era pequeño, me obligó a leerlas.

—¿Te obligó?

—Bueno… — movió la cabeza de un lado a otra —. Era eso o estudiar cuando estaba castigado… pero me di cuenta rápido, que me gustaba mucho leer y terminé siendo yo quien buscaba nuevos libros… tengo toda una colección de libros físicos en casa y una auténtica biblioteca de pdf en mi nube, pero no se lo cuentes a nadie — le advirtió, entrecerrando los ojos para dar énfasis a lo último.

—Yo te guardo el secreto — Akane sonrió divertida —. Sigues tu.

—¿De que?

—Te toca una pregunta.

—Pero si yo hice la última.

—Pero me gusta mas responder que preguntar.

—Ahh, bueno… — Ranma lo pensó un momento, pero nada vino a su mente. Pasaron unos segundos antes de que decidiera preguntar algo al azar — ¿Tu color favorito?

—Ohh… pero no te vayas a burlar.

—¿Burlar? ¿Por qué?

—Porque me gusta el blanco.

—¿Blanco?

—Y el amarillo… ambos — levantó dos dedos —. Juntos o por separado.

Definitivamente ella no podía tomar una sola decisión. Ranma empezaba a resignarse al respecto.

—Esta bien… Ahora si te toca a ti.

—Lo mismo.

—Oye… — entrecerró la mirada —. No puedes solo usar mis preguntas.

—¿Por qué?

—Porque son mis preguntas — cruzó los brazos con firmeza.

—Pero yo también quiero saber tu color favorito.

—Te lo voy a decir, pero luego has otra pregunta.

Parecía un niño. Akane negó con la cabeza.

—Bien.

—Me gusta el rojo — contestó con simpleza.

—¿Rojo?

—¿Por qué te sorprende? — indagó extrañado.

—Creí que te gustaría el negro — susurró pensativa.

—¿Por qué el negro?

—Porque siempre vistes trajes negros. Nunca te he visto con algo rojo.

—También uso trajes grises y azules.

—Pero más en color negro.

—Bueno… — él vaciló —. No es que pueda vestir trajes rojos.

—Si, pero…

—Tendrías que ver mi armario. La mayoría de mis camisas informales son rojas.

—Okey, apuntado — sonrió.

—Ahora si haz una pregunta diferente.

—Bueno… — bajó la mirada pensativamente durante unos segundos —. ¿Qué tal… tu cumpleaños?

—¿La fecha de mi cumpleaños? — parecía extrañado.

—Claro, así sabría cuando prepararme.

—¿Prepararte?

—Con globos y un pastel — sonrió dulcemente —. Soy muy buena decorando también.

—¿Entonces me vas a celebrar mi cumpleaños? — le dirigió una mirada divertida.

—Podría — encogió los hombros —. Aunque tendría que hablar con Ryoga para ponerme de acuerdo con los invitados.

—Ya lo puedes visualizar ¿ehh?

—Si me lo dijeras de una vez, estoy segura que podría armarlo — entrecerró la mirada —. ¿Acaso es en una fecha cercana?

—No, de hecho, no… paso hace muy poco.

—¿Antes de que nos conociéramos?

—Si — asintió —. Unos pocos días antes.

—¡El mío igual! — exclamó sorprendida, luego volvió a entrecerrar los ojos —. ¿Cuándo es tu cumpleaños?

—¿Cuando es el tuyo? — preguntó él a su vez.

—Oye, yo pregunte primero.

—¿Y si lo decimos al mismo tiempo? — Akane podría haber refutado, pero seria una actitud infantil. Optó por asentir.

—Bien, a la cuenta de tres — adoptó una expresión sería —. Una, dos… y tres.

—¡5 de Mayo!

—¡6 de Mayo!

Ambos se miraron a los ojos con sorpresa y luego se quedaron en silencio unos segundos.

—Cumplimos años con un día de diferencia — susurró Akane sorprendida.

—Es extraño — concordó Ranma.

—Viendo el lado positivo, te voy a dar un regalo en tu cumpleaños, que me vas a devolver al día siguiente.

—Metas — se burló el Saotome divertido.

—Y vamos a ahorrarnos en decoración y todo eso.

—O podemos festejar juntos — soltó él con un encogimiento de hombros.

—¿No te molestaría?

—No lo creo, podemos planearlo en el momento — pareció considerarlo unos segundos.

—¿Como prefieres que sean tus cumpleaños?

—Algo pequeño, algunas veces personal.

—¿No te gustan las fiestas? — le preguntó curiosa.

—No es así… cuando era niño, mi mamá hacía unas fiestas enormes en mi cumpleaños, pero ahora… prefiero algo tranquilo. Este año, solo tuve una cena con mis padres… — se rascó una mejilla —. En realidad, lo había olvidado.

—¿Lo olvidaste?

—Agendo mis citas por semana como bien sabes, pero en esa ocasión, llegaron dos casos al bufete y los clientes me solicitaron en ellos. Fue de esos días de locos y simplemente se me escapó la fecha, hasta que mi madre llamó para recordármelo ¿Y tu cumpleaños como fue?

—Nunca acostumbre a un cumpleaños muy festivo. Solo mi padre y hermanas…. Ahh, y también Akari. Ella llegó en la noche con un pastel y compramos algo a domicilio. Mi hermana Nabiki no pudo venir, pero mandó un presente y Aitana fue quien soplo las velas — le confió.

—Es una pequeña alborotadora.

—Si… — soltó una carcajada —. Fue muy divertido.

—Talvez el siguiente año podemos hacer algo así o… podemos hacer algo solo tu y yo.

Eso sorprendió a Akane. Ellos eran novios de apenas un par de meses. Nada aseguraba que para entonces, aún estarían juntos, pero le gustaba la manera en la que se complementaban. Su relación le producía estabilidad, tenían comunicación sana y respeto mutuo. Ranma poseía aquella extraña capacidad de conferirle mucha confianza en sí misma. La hacía sentir hermosa y le proporcionaba seguridad en sí misma.

No sabía hasta donde llegaría su idilio, pero por el momento, sentía que podía confiar en él y lo que ofrecía.

—Eso me encantaría — susurró con una sonrisa.


Cuando Akari la había invitado esa tarde a su pastelería, Akane supo de que se trataba.

El establecimiento era pequeño, pero muy acogedor. Tenía al menos diez mesas y barras en las ventanas, con butacas individuales. La vitrina de postres cruzaba de un extremo del local a otro y se podían visualizar todo tipo de pasteles, cupcakes, panes dulces y salados, galletas y demás. Más allá, una puerta daba directamente a la cocina. Su amiga había avanzado a paso firme en el último tiempo y ahora contaba con la ayuda de tres personas más. El negocio en realidad iba muy bien y estaba segura que crecería cada día mas.

En cuanto llego, Akari le dijo que esperara en una mesa y luego llegó con dos tazas de capuchino y dos pequeños platos. El suyo tenia una tarta de fresas y crema, mientras que ella tenía un trozo de pie de limón con mucho merengue.

—¿Y tienes pensado algo para mañana? — Akari nunca se iba por las ramas. Akane sonrió mientras deslizaba la cuchara fuera de su boca y saboreaba encantada el dulce suave de la crema.

—Ranma no quiere nada. Ya le pregunte.

Habían sido días agitados para él y no quería darle la presión adicional. Esa semana había tenido un caso muy pesado en el trabajo y su nivel de estrés estaba por las nubes. No paraba de decir que no encontraba una salida para su cliente y dudaba incluso ganar. Por lo que sabia, Ranma nunca había perdido un caso, al menos no desde que salió de la facultad de derecho. Akane había intentado darle el espacio y apoyarlo, por lo que había desistido de celebrar su cumpleaños.

Adicionalmente, era apenas lunes. Sus cumpleaños caerían un martes y miércoles respectivamente. No muy buenos días para realizar una fiesta.

—Talvez el fin de semana — susurró encogiendo un hombro.

—Podemos ir a cenar u organizar algo pequeño. El tío Soun me dijo que quería que tus hermanas vinieran.

—Ohh, no… Ranma no esta preparado para conocer a toda la familia Tendo.

—Sería divertido — soltó Akari sonriente.

—Claro que si — le dirigió una mirada malhumorada —. Como no eres tu quien lo sufrirá.

—Pero te voy a acompañar. Tienes que decirme con tiempo para hacer una torta deliciosa… talvez fresas y crema. Tu favorito — señaló con la cuchara, su plato a medio comer.

—Ranma prefiere cosas amargas o sin mucho dulce. Al parecer de niño se obsesiono con los pasteles dulces y todo eso… ahora no los soporta — le confió.

—De lo que se pierde — Akari tomó una pose pensativa —. Puedo hacer dos pasteles pequeños, para que soplen las velas por individual

—Es mucho trabajo, no quiero molestarte.

—No seas idiota, lo hago con gusto — lanzó una manotazo al aire —. Eres mi mejor amiga y él es el mejor amigo de Ryoga, además del hombre que te tiene completamente enamorada.

—¿Tanto se nota? — Akane llevo las manos a las mejillas sonrosadas.

—Un poco… — se inclinó sobre la mesa —. ¿Y ya dijeron las palabras?

—No, aun no… — Akane bajó la mirada —. No se si estoy lista y, bueno… no se si Ranma se siente de esa manera conmigo.

—Estoy segura que si — Akari le dirigió una mirada enternecida —. Ryoga no para de burlarse de él diciendo que lo tienes como un idiota enamorado.

—¿En serio lo crees? — Akane apretó las manos en su pecho, consciente de cómo el pulso de su corazón se aceleraba. Sintió como la piel se le erizaba y la temperatura en su rostro aumentó, quemándole.

—Claro que si. Siempre supe que ustedes terminarían llevándose bien, aunque admito que nunca espere que fuera tan bien — le dirigió una mirada insinuadora.

—¡Akari!


Luego de su tarde con Akari, fue Ranma quien la llamó para verse ese día.

El fin de semana había sido muy agitado para él, por lo que tuvieron que prescindir de verse. Sabía cuan ocupado se encontraba con su caso y fue esa la razón por la que decidió darle su espacio. Que él la buscará en ese momento, debía significar que todo estaba bien.

—Es un desastre — soltó el Saotome en un gruñido mientras observaba un papel tras otro, esparcidos en el escritorio de su pequeña oficina.

Akane suspiró y acomodó la taza de té a un lado.

En cuanto había llegado, Ranma le recibió en la puerta y tras darle un apasionado beso, le dijo que podía ponerse cómoda.

Dado que era ella quien regularmente le hacía las compras al supermercado los fines de semana, una tarea que Nodoka le había delegado con gusto. La nevera se encontraba casi vacía, puesto que no se había visto esos días, por lo que opto por comprar algo a domicilio.

Ranma le había dicho que no tardaría más de unos minutos. Se encontraba al teléfono, por lo que Akane solo asintió y le dejo estar, pero el tiempo se había alargado y supuso que era más que la llamada.

Decidió que una taza de té le ayudaría. En ese punto, la comida no tardaría en llegar y esperaba que él pudiera tomarse su tiempo para comer. No era así como había esperado que fuera su noche juntos, pero el que Ranma la hubiera llamado, era significativo para ella.

Le miró fijamente, mientras dejaba los papeles de lado y soltaba un suspiro largo y fuerte.

—¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? — inquirió en voz baja, esperaba que no se molestara.

—Ven — él levantó una mano y la llamó. Akane frunció el ceño, confundida, hasta que Ranma levantó la mirada y la observó —. Ven aquí.

Ella dio unos vacilantes pasos al frente y se posicionó a su lado. Talvez Ranma esperaba que le ayudara a ordenar los documentos, cualquier cosa que aligerara su carga estaría bien, o eso supuso. No espero que en cuanto estuviera a su alcance, Ranma la tomara de la cintura y la halara, hasta sentarla en su regazo.

El movimiento sorpresivo, logró arrancarle una pequeño grito. Miró su expresión seria y luego sintió como Ranma deslizaba una mano en su cabello antes de sujetarlo con firmeza y bajar su rostro para besarle los labios.

Su beso fue dulce, apasionado y delicioso. En cuanto terminó, él enterró el rostro en su cuello y la rodeó con fuerza.

—Esto me ayuda — susurró. Las palabras siendo amortiguadas contra su piel.

Akane sintió como se sonrojaba y sonrió enternecida, mientras deslizaba una mano en su cabello, deslizándolo en caricias suaves como sabia que le gustaba.

—Pedí algo de comer. No tenias nada para hacer.

—Soy un desastre sin ti — musitó cual si fuera un niño pequeño. Akane sonrió más enormemente.

—¿Que voy a hacer contigo? — soltó divertida.

—Amarme así, porque ya estoy muy grande y no voy a cambiar.

Sus palabras tan simples y aún así, tan significativas, lograron acelerarle el corazón.

No sabía que decir al respecto, pero no fue necesario porque el timbre de la puerta sonó. Akane se sobresaltó un poco y le miró a los ojos, cuando Ranma levantó el rostro.

—Seguramente es la comida.

—Bien…

—¿Vas a comer aquí o en la sala?

—En la sala — suspiró pesadamente —. Necesito despejar la mente un poco.

—Muy bien — se levantó —. Vamos entonces.

—Te alcanzo en un momento, solo voy a ordenar este desastre — miró la mesa.

—Bien — estaba a punto de salir cuando Ranma la llamó.

—Akane.

—¿Dime?

—Mi billetera esta en el desayunador… para que pagues.

—Yo invito la cena, amor — le contestó rápidamente.

—No — él frunció el ceño —. Yo invito la cena.

—Claro que no… fui yo quien la pidió.

—Pero fui yo quien te invito — alzó una ceja.

—Aún así…

—Me voy a molestar si no lo haces — entrecerró la mirada. Akane también lo hizo, mientras cruzaba los brazos.

Lastimosamente, otro sonido del timbre la obligó a desistir. El repartidor debía estar impaciente.

—Como sea — dio media vuelta.

—Buena chica.

—¡Idiota!

Pronto, ambos se encontraban en el sofá, degustando la comida con placer, mientras veían la televisión y conversaban. Ranma le platicó un poco de su caso, aunque omitió información que clasificó como confidencial.

En cuanto terminaron, él decidió recostarse en el sofá y le pidió que le acompañara.

El silencio predominó por unos segundos antes de que Akane decidiera realizar la pregunta que había querido hacer desde un inicio.

Claro que decidió abordarlo de manera sutil.

—Ranma…

—Mmm.

—¿Qué quieres que hagamos mañana?

—¿Mañana? — él pareció un poco confundido. Akane volteó lentamente, hasta lograr posicionarse de frente a él.

—¿Sabes que día es mañana? — le preguntó rápidamente.

—Mañana… — pareció considerarlo un segundo, hasta suspirar —. Vaya, los días pasan muy rápido.

—Has estado muy ocupado últimamente — le acarició el flequillo —. Es normal que lo hayas pasado por alto.

—Luego será tu cumpleaños.

—No te preocupes por eso — encogió un hombro.

—¿Entonces quieres celebrar mi cumpleaños y el tuyo no?

—Nunca le tome mucha importancia.

—Que graciosa — comentó con sarcasmo —. Olvídalo, esto es parejo.

—Cae un miércoles.

—Y el mío un martes — se apresuró a responder.

—Bueno… pero no estamos hablando de mi cumpleaños, estamos hablando del tuyo.

—¿Y porque no hablamos de ambos?

Akane deseó rodar los ojos, pero no quería ser tan grosera. Ranma podía ser un tozudo algunas veces.

—Muy bien, hablemos de los dos cumpleaños.

—Bien — suspiró —. No estas planeando una fiesta ¿o si?

—Claro que si — sonrió enormemente —. Con muchos globos, música movida y un pastel de tres pisos. Voy a invitar a cien personas y…

—Muy graciosa — le pegó una palmada en el trasero —. No conozco a cien personas.

—Claro que si — no pudo evitar la tensión y rodó los ojos —. Pero aun así, con los días que has tenido, pensaba en algo más tranquilo, una cena en familia.

—¿Tu familia, mi familia o ambas?

—Eso sería un desastre — negó con la cabeza. Podía visualizarlo y sabía que era el inicio de una catástrofe de proporciones épicas.

—Tendrán que conocerse tarde o temprano.

—Prefiero tarde… ¿Qué tal algo con tus padres? — observó la mueca que cruzaba sus labios —. ¿No?

—¿Te acuerdas de lo que hablamos cuando me preguntaste la fecha de mi cumpleaños? — Akane lo pensó un momento.

—Vagamente.

—Te dije que si no era una fiesta, algo tu y yo solos, estaría bien.

—¿Solo tu y yo?

—Si, solo nosotros — deslizó una mano en su espalda.

—¿Una cita especial?

—Puedes ser algo aquí — miró su alrededor —. Una cena y mirar la televisión, hacer el amor… — hundió el rostro en su cuello.

—No sería diferente a lo que hacemos siempre — susurró sin aliento, consciente en los besos húmedos depositados en su piel.

—Claro que si… porque tendrías que cocinarme y… veríamos mis películas favoritas y… tendrías que complacerme tu a mi.

—¿Yo a ti? — se alejó, para buscarle los ojos.

—Así es… una lencería sexi sería un buen inicio.

—Vaya… lo has pensado muy bien.

—Claro que si — sonrió perversamente —. También quiero un baile y… puedo pensar en algunas cosas más.

—Esto empieza a darme miedo — murmuró divertida.

—Es por mi cumpleaños.

—¿Y que recibo yo a cambio? — levantó la barbilla altivamente.

—Puedes pedir lo que quieras en tu cumpleaños — ofreció.

—Quiero lo mismo

—¿Lo mismo? — le miró sorprendido.

—Con todo y la ropa interior sexi, además de baile — sonrió enormemente.

—No nos olvidemos del baile — Ranma se rió —. ¿Y cual seria la ropa interior sexi que yo usaría?

—¿Una tanga? — inquirió coqueta.

—Se me van a salir las pelotas — se burló.

—Yo te ayudo a acomodártelas — le guiñó un ojo.

—Pervertida — la tomó de la cintura y la haló hasta posicionarla sobre su torso.

—Menos mal que soy yo la pervertida — apoyó las manos en su pecho y se deslizó sobre su regazo —. Te veo muy animado aquí, amor. ¿Qué fue? ¿La ropa interior sexi o lo de las pelotas fuera?

—¿Qué crees tú? — con una sonrisa que presagiaba todo tipo de placeres, Ranma la tomó de los glúteos y la obligó a descender, para apoderarse de sus labios.


Akane ingresó al apartamento de Ranma con la llave que él le había dado.

Tal como Ranma le había pedido la noche anterior, decidió que cocinaría algo para él ese día.

Había tenido que ir al supermercado para hacer algunas compras. También tuvo que llamar a Nodoka para pedirle las recetas favoritas de Ranma y ella fue un amor al proporcionárselas sin rechistar.

Luego de la escuela, había decidido movilizarse con rapidez. Tenia al menos tres horas para tener todo listo.

Decidió condimentar las carnes y picar todo, luego ingresó a la habitación y la decoró. Era la primera vez que hacía aquello y se sentía nerviosa. No era algo demasiado llamativo. Sólo unas velas aromáticas y algunos pétalos sobre la cama. Tomó una pequeña bolsa de papel y saco el contenido.

Se trataba de un conjunto de encaje rojo, el color favorito de Ranma. Aquello era algo demasiado nuevo para ella, pero él se lo había pedido y aunque le daba vergüenza, la halagaba profundamente que Ranma no pudiera mantener sus manos fuera de ella.

Volvió a la cocina y decidió terminar todo. También había comprado una botella de vino, la cual puso a un lado y se encargo de decorar la mesa.

Al menos una hora antes de que Ranma saliera de la oficina, ya todo estaba listo, por lo que decidió tomar una ducha.

Uso sales para suavizar su piel y estuvo dentro tanto tiempo como pudo. Luego salió y se secó, para posteriormente echarse crema en todo el cuerpo. Se puso la ropa interior, un poco avergonzada por la manera en la que sus glúteos se vislumbraban. La tela del sostén era casi trasparente y frente al espejo, podía mirar sin ningún problema, sus pezones cual si estuviera desnuda, las ligas en sus muslos la hacían sentir coqueta, pero no representaban ningún problema, no obstante, lo que más conflicto le generaba era la parte frontal de la braga, la cual poseía una apertura justo en sus labios inferiores. Sabia por lógica, que era para tener un acceso directo a su interior y no dudo que Ranma fuera a apreciarlo, pero era casi demasiado para ella.

Aun así, le gustaba como se le veía. La hacía sentir hermosa, sensual y muy pecaminosa. Estaba avergonzada, pero no podía esperar para ver la expresión de Ranma.

Decidió tomar el vestido que había llevado consigo y ponérselo también. Se trataba de algo sencillo. Con cuello cuadrado y una única apertura sensual en el costado, a través de la cual podía vislumbrar las ligas del conjunto cuando estaba sentada.

Terminó de vestirse y se maquilló. Se puso su perfume favorito, y satisfecha con la imagen que le regresaba el espejo, salió de la habitación, procurando dejar todo en su lugar.

Apenas unos minutos después, Akari llegó con el pequeño pastel que le había solicitado. La chica no dudo en deshacerse en halagos por su apariencia.

—Si que vas con todo amiga.

—¿Me veo bien? — se arregló el cabello tras las orejas. Lo llevaba un poco largo en ese punto.

—Estas para comerte y eso que soy completamente hetero.

—No digas burradas — rodó los ojos, divertida.

—Si Ranma no está enamorado de ti aún, luego de esta noche, lo tendrás a tus pies.

—No lo quiero a mis pies — Akane se sonrojó.

—Mejor entre tus piernas ¿no?

—¡Akari!

Apenas unos minutos después de una charla vergonzosa, su amiga finalmente se fue, deseándole una candente noche. Akane esperaba en el comedor cuando recibió un mensaje de Ranma.

Por un momento temió que él le dijera que saldría tarde, pero no era así, pues solo le comunicaba que estaba en camino.

Nerviosa, Akane verificó nuevamente que todo estuviera en orden, tanto en la cocina, como en el dormitorio y por supuesto, en su apariencia.

Cuando escuchó como las llaves sonaban en la puerta principal, no pudo evitar correr hacia ella todo lo que podía en tacones. Ranma la miró sorprendido del otro lado, en cuanto abrió la puerta.

—¿Akane?

—¡Feliz cumpleaños! — sonrió dulcemente y dio un paso al frente, deslizando las manos por su torso hasta enterrarlas en su cabello y obligarlo a inclinar el rostro.

Sus labios se encontraron rápidamente. Ranma parecía confundido en un inicio, pero tomó el ritmo con rapidez y rodeó su cintura alzándola sobre sus puntillas para besarle con ardor.

Cuando se separaron, él tenia la mirada entrecerrada.

—Si así van a ser todos mis cumpleaños…

—Apenas empezamos — Akane sonrió y tomó su mano para ingresarle al apartamento —. Dame tu chaqueta — se posicionó a su espalda y le ayudó a salir de su saco.

—Podría acostumbrarme a esto.

Akane tomó la chaqueta y lo tendió en el perchero. Sintió como Ranma se posicionaba a su espalda y sus manos la rodearon, pegándola al fuerte torso, mientras enterraba el rostro en su cuello.

—Ranma…

—Que bien hueles — deslizó la nariz en su piel.

—Es tu perfume favorito.

—Si, me gusta mucho — le besó la nuca mientras sus manos se deslizaban por su cadera.

—La cena está lista.

—Talvez luego.

—Amor… — Akane sintió como tomaba el dobladillo de su vestido y se apresuró a salir de sus brazos —. Prepare tus platillos favoritos.

—Tu eres mi platillo favorito — sonrió coquetamente.

—Eso no te va a funcionar — le advirtió.

—Pero es mi cumpleaños.

—Primero tienes que comer, no actúes un niño.

—No lo soy — alzó una ceja arrogante —. ¿Acaso tengo que recordártelo?

No tenia que, apenas con unas caricias ya se sentía húmeda por dentro, pero no era así como había planeado su noche juntos.

—Me esmere mucho preparando la cena — intencionalmente, le dirigió una mirada lastimosa —. ¿No quieres comer lo que hice para ti?

Ranma suspiró y asintió, tomando su mano.

—Claro que si.

—Bien… — se inclinó y le dio un rápido beso en los labios —. Te voy a recompensar.

—Más te vale porque estoy muy excitado.

—Yo me encargo de todo, amor.

Comieron con tranquilidad, mientras veían una película. Aunque Akane asumió que en cuanto terminaran con los alimentos, Ranma la llevaría a la cama a juzgar por su prisa inicial, no fue así. El moreno se limitó a tomarla de la cintura y acostarla frente a él, en el sofá.

Su gusto en películas era variado, desde acción y misterio, hasta terror, por lo que Akane se sorprendió cuando le pidió ver algo animado.

Era dulce.

Estaba distraída viendo como Woody y Buzz eran olvidados en la gasolinera, cuando sintió como una mano se deslizaba en su cadera. No le tomó importancia, más concentrada en la cinta hasta que aquellos dedos ingresaron bajo el vestido y se encontraron con la pequeña liga.

—¿Que tenemos aquí? — su voz fue ronca y suave. Akane conocía aquel timbre y sintió como se le estremecía la piel al instante.

—La película…

—Al diablo la película — Ranma la obligó a voltear y se apoderó de sus labios.

Sintió como la colocaba sobre su cuerpo y sus manos se apresuraron a subirle el vestido, antes de posarse descaradamente en sus glúteos. Un gemido masculino quedó atrapado en su beso y Akane jadeó cuando los dedos gruesos acariciaron la costura de su sexo.

—¿Qué traes puesto? — Ranma bajó la mirada a su regazo un segundo antes de buscar sus ojos.

—Lo que me pediste — susurró Akane sonrojada.

—Mierda, nena ¿Quieres matarme? — buscó a tientas el dobladillo del vestido nuevamente —. Déjame ver.

—Vamos a la habitación.

—Necesito tenerte ya.

—En la cama — susurró.

Ranma soltó un bufido y se puso de pie tan rápido que si no fuera porque la sostenía con fuerza, seguramente Akane se habría dado de bruces contra el suelo.

Las manos masculinas tomaron sus glúteos con firmeza y fue con ese agarre que la cargó hasta la habitación. Akane se encargo de abrir la puerta.

—Bájame.

—¡No!

—Amor… por favor.

Ranma chasqueó entre dientes y la bajó. La habitación estaba a oscuras, pero Akane no deseaba que Ranma viera nada aún.

—Cierra los ojos.

—Akane…

—Ciérralos, amor…

—Bien.

Ella lo comprobó antes de encender la luz y acercarse a las velas para prenderlas también. Había sido un atino no haberlo hecho desde un inicio porque en ese punto estarían derretidas.

Cuando terminó, apagó la luz y se posicionó en medio de la habitación.

—Abre los ojos.

Ranma lo hizo y recorrió con la mirada sorprendida, la habitación.

—Esto es…

—No se si te gusta… lo de las rosas y eso.

—Claro que si, nena. Es un bonito detalle.

—Se que puede ser un poco femenino con las velas y…

—Siempre quise hacerte el amor en un ambiente romántico, pero tu te me adelantaste — dio un paso en su dirección.

—¡Espera! ¡Quédate ahí!

—¿Ahora que? — Ranma empezaba a frustrarse, tan excitado como se encontraba.

—Hay una sorpresa más ¿recuerdas?

—Mmm… — la recorrió con la mirada —. No puedo esperar.

Akane tomó una inhalación profunda, mientras tomaba el dobladillo de su vestido.

—No soy buena bailando.

—No es necesario, tu sola presencia me seduce.

Akane se sonrojó y se apresuró a lamerse los labios resecos.

—Talvez debí poner un poco de música.

—Así esta bien… cualquier cosa esta bien.

—¿Y si te sientas? — señaló la cama.

—¿No quieres hacerlo? — Ranma pareció preocupado por un segundo —. Si no quieres no es necesario. No quiero que te sientas incomoda.

—Si quiero, pero creo que seria mejor si estas sentado.

Ranma asintió e hizo lo que le pedía. Akane se posicionó frente a él y volvió a tomar el vestido. En esa ocasión, no dudo en quitárselo.

Ranma soltó el aire retenido mientras su mirada recorría con apreciación, cada elevación y extensión de piel.

Akane era tan hermosa.

Tan dulce.

Y toda suya.

—Vas a matarme — susurró suavemente.

Observó los pechos erguidos, con los pezones rosa coral, ya excitados. Deslizó la mirada por su abdomen firme, hacia las redondas caderas. El triángulo entre sus piernas llamó por completo su atención y soltó un gemido cuando notó la apertura frontal. Múltiples imágenes pasaron por su cabeza en un segundo. Él disfrutaría sin duda, cada momento de esa noche.

—Date la vuelta — demandó con firmeza.

Akane pareció sorprendida unos segundos, pero no dudo en seguir su mandato.

Ranma retuvo a duras penas otro gemido cuando observó su trasero. Se inclinó, hasta deslizar las manos en cada glúteo. La morena se estremeció de sorpresa, pero no soltó sonido alguno. Ranma enterró las manos en su cadera y la obligó a retroceder, paso a paso.

—Me gusta… me gusta mucho — le confesó con la voz ronca de excitación.

—Me alegra — tartamudeó Akane.

—Vas a hacer todo lo que quiera hoy ¿cierto?... serás mi perfecto regalo de cumpleaños ¿no es así? — susurró depositando besos húmedos en la curva estilizada de su espalda.

Akane tragó saliva y bajó el ruborizado rostro. Ellos habían conversado largamente de los límites sexuales que tenían, por lo que no sentía ningún miedo.

—Si…

—Bien — el moreno asintió y la tomó de la cadera, obligándola a voltear —. Es todo lo que necesito escuchar.

Ranma no perdió tiempo y la obligó a sentarse en su regazo, con las piernas bien abiertas, antes de apoderarse de su boca. Akane gimió y recibió su asalto con gusto, rodeándole el cuello con los brazos. Sintió como el moreno deslizaba una mano entre sus cuerpos y jadeó, cuando sus dedos acariciaron su clítoris expuesto.

—Me gusta esto, porque voy a poder cogerte con la ropa puesta — susurro perversamente Ranma en su oído.

—Mmm…

—¿Te gusta? — él beso su cuello mientras dibujaba círculos sobre su perla hinchada. Akane ya estaba húmeda, con apenas unas pocas caricias, pero Ranma era un hombre que disfrutaba mucho de los juegos preliminares, por lo que no podía esperar conseguir un alivio pronto.

Sintió un mordisco en su pezón derecho, antes de que los labios masculinos lo rodearon y empezarán a succionar lentamente.

Ella jadeó y luego emitió un suspiro, gimiendo el nombre de Ranma. Él siguió acariciándola tentativamente, jugando con su placer y retrocediendo en el punto mas culminante.

Akane temblaba cuando finalmente la obligó a ponerse de pie. Ella sentía débiles las piernas y su clítoris palpitaba con un latido propio. Miró a Ranma con los ojos llorosos, esperando una indicación.

Él se puso de pie y se limitó a observarla, mientras se quitaba la ropa lentamente.

Akane apreció su cuerpo desnudo. Los músculos definidos, el vello ligero en su torso, su miembro excitado.

Observó como Ranma se acostaba en la cama, cual largo era y luego él volteó y la llamó con una mano.

—Ponte encima mío — le ordenó duramente.

Akane se lamió los labios y asintió, subiéndose en la cama y gateando hacia él. Estaba por subirse a su regazo, cuando Ranma le pegó una palmada en la cadera y negó con la cabeza.

—No.

Ella retrocedió y le miró, confundida y frustrada.

—Así no.

—Pero…

—Te quiero sobre mi.

Ella tardó unos segundos, pero entendió con rapidez de lo que hablaba. Su rostro se enrojeció por completo y miró a Ranma con incredulidad. Seria una buena broma, pero él evidentemente hablaba en serio.

Ellos se habían dado placer que la boca antes mutuamente, pero no al mismo tiempo y nunca en una posición tan obscena.

—Pero…

—Vamos nena, tu puedes.

Necesitó todo el valor del que era capaz, pero finalmente se posicionó tal como él deseaba. Akane sentía como el rostro le quemaba.

—Más abajo — Ranma tomó sus caderas y la obligó a bajar hasta que su regazo casi estuvo sobre su cara.

Akane no recibió ninguna advertencia antes de que su talentosa lengua empezara a obrar sobre su clítoris. El placer fue instantáneo, intenso. Sólo un gemido y se estremeció, cuando los labios masculinos tomaron su perla hinchada y la succionaron fuertemente, creando vibraciones deliciosas en el centro mismo de su ser.

—Ahhh, Ranma…

Él le pegó una cachetada en un glúteo y continuó trabajando. Enrojecida, Akane levantó la mirada y observó su miembro erguido justo frente a ella. Estaba totalmente erecto y poseía un color más oscuro que el resto de su piel. Ella lo tomó entre los dedos y abrió la boca, llevándolo dentro.

Ranma no se inmutó siquiera y continuó lamiéndola sin problemas. Ella no paraba de estremecerse, pero él parecía sin duda muy tranquilo pese a que intentaba complacerlo. Eso despertó una vena rebelde en ella y se prometió que le daría la mejor mamada que hubiera recibido en su vida.

Con su mano, rodeó todo lo que no podía entrar en su boca, mientras apretaba los labios con fuerza. Él era muy grande, por lo que no podía forzar mucho dentro, pero si lo suficiente como para que él se sintiera bien.

Jadeó cuando un dígito ingresó en su interior, pero eso no detuvo su movimiento constante. Cada vez mas fuerte, cada vez más duro, sintió como un líquido pegajoso se deslizaba en su lengua y Ranma se estremeció, aun sin emitir ningún sonido.

Eso la hizo sentir orgullosa.

Estaba decidida a hacerlo acabar en su boca, cuando él se detuvo de pronto y tomó sus caderas, levantándola con una facilidad envidiable. Akane jadeó y le miró agitada sobre sus manos y rodillas.

Era una imagen que Ranma recordaría mucho tiempo. Sus cabellos alborotados, los labios hinchados por la actividad reciente. Los pezones enrojecidos, erguidos y el brillo del líquido amoroso en sus muslos.

—Date la vuelta — demandó con dureza.

Akane parpadeó, pero no dudo en seguir sus instrucciones. Ranma tomó su erección en mano y se acarició.

—Mas abajo — le indicó —. Y levanta el trasero, si… así…

—¿Ranma? — ella se escuchaba insegura.

—Confía en mi, nena — le acarició un glúteo —. Te ves hermosa así… separa las piernas — ordenó.

Akane lo hizo sin rechistar y Ranma se permitió un momento para observarla. La imagen era obscena ¡Maldita sea, si creyó que no podía excitarse aún mas!

Akane casi había apoyado todo el torso en la cama y con el trasero el aire, le daba una imagen tan putamente sensual.

Se acarició un poco más, mientras deslizaba la mano por su glúteo una y otra vez.

Casi temblaba.

Con un gemido, Ranma terminó de acortar la distancia entre sus cuerpos, antes de posicionarse entre sus piernas. Tomó su miembro en una mano y acarició con la punta, la humedad de Akane, embebiéndose en ella hasta que estuvo completamente lubricado. Akane no paraba de soltar esos pequeños suspiros que le excitaban de sobremanera.

—Ranma…

—Si… ahora… — se apoyó en su entrada e hizo presión, solo un poco, hasta que una pulgada estuvo dentro y luego otra. Akane meneó la cadera y abrió aún más las piernas. Su interior siempre estaba tenso y apretado, pero su movimiento permitió que pudiera deslizarse con mayor facilidad.

Ranma soltó un silbido cuando se asentó firmemente dentro de cálido pasaje femenino.

—Ranma…

—Mierda… — él no podía controlarse en ese punto. Tomó su cintura con ambas manos y retrajo las caderas, solo lo suficiente para volver a arremeter contra ella.

Akane soltó un chillido y se meneó otra vez. Ranma se lamió los labios, fijó la mirada en la obscena imagen de su falo traspasando los tiernos y húmedos labios femeninos y gruñó, deslizándose fuera una vez mas.

En esa ocasión, no se detuvo en un movimiento simple y empezó aquel vaivén apasionado que tan bien conocían.

Akane gimió y se contrajo, sujetando las sabanas y yendo a cada uno de sus encuentros.

Ranma gruñó, se inclinó y le mordió un hombro, tomó uno de sus pechos y estrujo sus pezones, mientras seguía moviéndose, cada vez más rápido, cada vez más fuerte.

Akane no paraba de gemir y él no podía dejar de gruñir.

El placer rodaba, tan intenso como siempre, tan delicioso, tan alucinante.

Ranma sintió como un nudo se formaba en su vientre y luego aquella presión tan bien conocida que le avisaba el punto mas alto del placer. Akane se había agitado también y podía percibir la tensión en su interior cada vez que se abría paso.

—¡Ranma! — su grito fue el preludio del clímax.

Unas pocas caricias bastaron para que percibiera el momento exacto en el que ella empezaba a estremecerse. Ranma soltó un gemido y la sostuvo de la cadera, mientras ingresaba en ella más rápido.

Cada estocada le llevaba a la meta y luego, un escalofrío recorrió su columna vertebral, un segundo antes de que el nudo en su vientre explotara y él finalmente se corriera.

—¡Mierda! Si, si… si… — gimió, estrellándose duramente contra el trasero femenino.

Akane cayó agotada sobre la cama y Ranma apoyó una mano en el colchón, deslizándose a su lado también.

Ambos se miraron a los ojos y fue Ranma quien se irguió y se inclinó hacia ella, para darle un beso rápido.

—Necesitamos mas de estos conjuntos — acarició un tirante caído del sostén.

—Pervertido.

—No puedo negarlo — guiñó un ojo —. Este cuenta en definitiva como uno de los mejores cumpleaños que he tenido.

—¿Así nada más?

—La ropa interior fue un gran incentivo — le confió seriamente

—No lo dudo — Akane se rió —. Me alegra que disfrutarás de tu cumpleaños.

—Pero si aún no terminamos — con una sonrisa, Ranma se posicionó sobre el cuerpo femenino.

Casi dos horas después, Akane sentía que todo el cuerpo le temblaba.

Ranma no había dejado de hacerle el amor, rompiendo incluso el record que habían tenido antes. Ella no recordaba jamás haber sentido tanto placer.

Sintió como Ranma repartía besos en su cuello. Luego del cuarto encuentro sexual, ella ya no podía más y se lo había hecho saber. Al día siguiente, ambos tenían que trabajar y aunque Ranma seguramente se levantaría con una enorme sonrisa en el rostro, ella temía apenas ser capaz de salir de la cama.

—¿Qué hora es? — le preguntó el moreno.

Akane abrió los pesados ojos y los fijó en el reloj en la mesita de noche.

—Las once y cincuenta y seis… mañana no podre levantarme.

—Entonces te voy a llevar cargada al baño.

—Si, por favor — asintió en un puchero.

—Oye… no te duermas.

—Estoy agotada — bostezo, con los ojos cerrados —. Drenas mi energía.

—Soy una especie de vampiro sexual — le mordió el hombro. Su cuerpo entero tenía pintadas las evidencias de sus encuentros.

—Si lo eres...

—Pero no te duermas.

—¿Por qué? — Akane parpadeó un par de veces —. Ya es tarde y mañana tenemos que trabajar.

—¿Que hora es? — la morena frunció el ceño y miró el reloj una vez mas.

—Son las once y cincuenta y ocho ¡Dios! Ya casi son las doce ¡Mañana no voy a querer despertarme!

—Yo te voy a despertar a besos — deslizó los labios en su cuello.

—Eres un insaciable.

—Solo por ti.

—Eso espero, Saotome — bromeó, consciente de cómo acariciaba su vientre con los dedos.

La caricia era relajante y empezaba a dormirse, cuando sintió como él la movía de un lado a otro.

—Akane, no te duermas.

—Ranma… basta… tengo sueño.

—¿Qué hora es? — volvió a preguntar.

—Míralo tú, Ranma — manifestó un poco irritada.

—Es que estoy cómodo aquí. No quiero levantarme.

Ella lo sabia mejor que nadie, pues tenía el rostro enterrado en su cabello.

—Entonces ni modo.

—Amor… por favor — suplicó en un susurro.

Era la primera vez que la llamaba así. La sorpresa logró espabilarla. Akane abrió los ojos y miró al frente con el corazón sospechosamente acelerado.

—Me dijiste amor.

—Porque eres mi novia — concluyó con simpleza —. ¿Puedes ver la hora, por favor?

—Solo porque me dijiste "amor"

—Entonces ya se como conseguir cosas — apretó las manos en su cintura.

—No siempre te va a funcionar — levantó la mirada y observó el reloj —. Son las doce y un minuto.

—Muy bien…

—Ahora vamos a dormir.

—Pero antes… — Ranma apoyó toda la mano en su abdomen y la obligó a voltear, hasta que su espalda descansó contra el colchón y él se posicionó nuevamente sobre su cuerpo.

—¿Qué estas...? ¿Acaso quieres… otra vez?

—Aunque me encantaría, también estoy cansado — sonrió con burla

—¿Entonces?

—Quería ser el primero en decirlo.

—¿Decir que?... — lo pensó un segundo. Una expresión de sorpresa le cruzó el rostro —. Ohh… la hora…

—Feliz cumpleaños Akane.

Había esperado todo este tiempo, la había mantenido despierta e incluso estuvo pendiente de ello, únicamente para felicitarla.

Akane nunca se había sentido más querida que en ese momento.

Sonrió y levantó las manos, posicionándolas sobre las mejillas de Ranma. Deslizó una a través de su flequillo y con la otra, le acarició la barbilla.

—Muchas gracias — musitó de corazón mientras le obligaba a descender para darle un pequeño y dulce beso.

Aquel presagiaba ser el mejor cumpleaños que había tenido en mucho tiempo. El primero que compartían juntos.

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FIN DEL CAPÍTULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas tardes bellas.

¡Volví!

Se que soy un desastre con esto de las actualizaciones y me disculpo encarecidamente por ello, así que decidí darles un poco de todo en este capítulo como compensación.

Que conste, que la escena del cumpleaños sería menos explícita, pero como conozco su amor especial y perverso por el lemon, mi mente no pudo evitar recrear toda la escena.

Espero que saliera tan sensual como quería. Intente tocar varios puntos en pareja y por individual que vamos a ver si notaron.

En primera, ellos actualmente tienen diez meses de novios, pero tocamos un recuerdo de cuando tenían dos meses.

Las bromas sexuales son mis favoritas. El hecho de que Ranma acepte ser un pervertido ante Akane, hasta con gracia, resulta en una avanzada confianza mutua.

La llave del apartamento de Ranma. Así es señoritas, ya Ranma le dio una llave a Akane para que llegue cuando quiera.

Las compras los fines de semana. Esto indica lo involucrada que está Akane en la vida personal de Ranma e incluso, la comunicación fluida que tiene con Nodoka. Las imagino mandándose mensajes de buenos días o noches jaja.

El hecho de que hayan hablado de los límites sexuales también considero que es un paso mas a favor de esta bella pareja. Creo que en este punto no sólo involucra confianza, sino también comodidad con el otro.

Por otro lado, se que estoy haciendo del personaje de Ranma, algo un poco Ooc. Estoy intentando que sea en parte con la personalidad que tienen en el canon, pero se que es imposible al ponerlo en estas situaciones. Saben de mi complejo con la personalidad de mis chicos.

Últimamente se me ha hecho un poco difícil escribir, ya les había dicho lo que me pasó hace meses en los no pude escribir por unos mensajes que me llegaron. Lo hablé con una buena chica y eso me ayudo un poco, pero he tomado una decisión que siento que me ayudará, aun así, voy a esperar a terminar todos mis fics de Ranma para llevarlo a cabo. Les digo esto, porque en parte, mi problema con las actualizaciones se debe a esto.

Ahora que pude desahogarme, les agradezco profundamente por estar pendientes de esta pequeña historia. Somos pocos, pero no tienen idea de lo feliz que me hacen cuando los leo.

Ahora, para mis personas favoritas:

VeroGuti: Muchas gracias por estar pendiente del capítulo. Ranma es perfecto. Lo visualizo de la manera en la que Akane lo haría en esta situación y yo también quiero uno así ¿Quién no? Gracias por tus comentarios. Besos y abrazos bella.

Sol: Tu comentario me saco una sonrisa. Que alegría saber que estas pendiente de esta historia. Ya casi me creía en el olvido, pero con tus palabras me levantas el ánimo. Gracias por estar aquí. Te mando un enorme abrazo hermosa.

Melbrid: Gracias por estar pendiente de la historia y creo que lo digo por todas ¡También necesito a un Ranma así! Jajaja.

gatopicaro831: Mi bella, gracias por siempre dejarme un comentario y estar pendiente de mis fics. Me alegra que te guste como va quedando todo. Estoy de acuerdo contigo en que los hombres como Ranma son contados y también creo que es evidente que él está enamorado. Falta el momento en que lo note y luego lo confiese, porque con lo denso que es, no creas que lo ha hecho ya, jaja. Un enorme abrazo hasta El Salvador.

Kariiim: Tenía pendiente contestar todos tus hermosos comentarios, porque he amado cada uno de ellos, pero por una u otra razón lo pospongo y terminó sin agradecerle a nadie ¡Soy un desastre! Muchas gracias por tus palabras, me alegra muchísimo que te guste como esta quedando esta historia. Ranma es un amor, siempre pendiente de Akane y lo que necesita, es lo que mas me ha gustado escribir sobre él, aunque este quedando un poco diferente en cuanto a su personalidad. Gracias por pasarte a leerme y por el apoyo linda. Besos.

Bayby Face: Qué bello tu comentario. En realidad, no tengo ninguna experiencia semejante a la de esta bella pareja, pero lo puedo visualizar, ellos son muy dulces juntos y yo tengo una imaginación activa. Todas queremos a un Ranma así, puedo asegurártelo. Te agradezco por estar pendiente de la historia y espero que te guste como va quedando. Un enorme abrazo bella.

Mrs fantastik: Me sorprendió mucho tu comentario, pues no esperaba verte aquí. Esta es una historia un poco sencilla y sin mucha trama, por lo que no tendremos más acción que quizás, la del siguiente capitulo jajaja. Gracias por tus bellas palabras, juro que me levantaron el ánimo, me alegra como no tienes idea, que mis historias sean percibidas de esas manera, me hace querer esforzarme el doble. Lo que si, es que me apena haber tardado tanto en actualizar jaja. Tu que vas y dices que los estoy mal acostumbrando y yo que voy, y desaparezco casi una semana, jajaja. No fue adrede ¿eh? Adivinaste de lo que se trata el siguiente capitulo, todas ustedes son buenísimas lectoras y siempre van un paso adelante, es algo que amo de este fandom. Te mando un enorme abrazo con todo mi cariño bella. Nos leemos luego.

Akai27: No puedes imaginar lo lindo que es leerte siempre, es que tus comentarios son tan dulces, detallados y aún así, ligeros. Gracias por siempre estar pendiente y por tus palabras tan bellas. Ranma es un amor, yo quiero uno, tu quieres uno y todas también. Es difícil esto de enamorarse de un personaje ficticio jaja. Besos bella.

Estrella Morin: Ay, ay, ay. Me has sacado una buena sonrisa con tu comentario y es que, también lo imagine, tratando de seguir la línea de los dibujos que Akane hacia, con una tijera de formas y muy poca habilidad ¡Es adorable! Ya había pensado en ponerlo antes, pero solo te me has adelantado. Gracias por tu comentario bella. Un abrazo.

El próximo capítulo es el que todos esperan seguramente. Levanten apuestas e intenten adivinar, que es muy probable que le atinen. Si, el guiño es para ti Beni. Nos leemos pronto con: Primera Pelea ¿Se imaginan que desatará esto? Han visto demasiado de Ranma siendo un buen chico ¿no?

Les mando un enorme abrazo. Nos leemos pronto. Besos

26/03/2023

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