.
Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)
.
.
JUST US
.
.
CHAPTER 15
.
FIRST FIGHT
.
.
.
.
.
Finalmente, luego de una jornada escolar muy agotadora, Akane podía dejar de lado su trabajo y disfrutar de un poco de paz.
Había tenido días agitados entre el cumpleaños de Ranma y el suyo propio, apenas durmiendo lo suficiente los dos días consecutivos, lo cual la tenia cansada.
Sin embargo, no podía negar, cuan feliz se sentía.
Deslizó la mano hacia su cuello y acarició con dulzura, el colgante que Ranma le había regalado.
Era más de lo que esperó.
Ella no le había comprado nada, pues Ranma, era un hombre que invertía mucho en sí mismo y lo que le gustaba. No conocía nada que pudiera regalarle, que él ya no tuviera. Cuando se lo preguntó directamente, Ranma se limitó a encogerse de hombros y decirle que con qué estuviera a su lado ese día, sería suficiente.
Fue por eso que se esmeró tanto en preparar todo lo que le había pedido y había disfrutado de ello enormemente también.
Durante su cumpleaños, sus actividades no habían variado casi nada del día anterior, con la excepción de que ambos tuvieron que quedarse un momento en su casa para partir una torta por petición de Akari y su padre. El resto de la noche fue fugaz, pero maravillosa. Akane se encontraba cada vez más convencida de su amor por Ranma y este parecía crecer con cada gesto, con cada palabra y caricia.
Se sentía maravillosamente enamorada.
Ese día, Ranma le había dicho que pasaría por ella temprano, pues al parecer se había tomado parte de la tarde libre. Estaba muy contento, ya que finalmente había encontrado una salida en su caso y al parecer, se sentía más confiado de ganar.
Había sido difícil verlo con aquel humor tan cabizbajo e irritable. Ranma tendía a ser un hombre muy seguro de sí mismo, un poco jocoso y arrogante, y era eso justo lo que le gustaba de él. Tenía una elevada y casi ilimitada confianza en sí mismo.
Él le impulsaba a apreciar todas aquellas cosas que le disgustaban de su propia persona.
Bajó del tren y recorrió las restantes calles a pie. Su padre sabía que esa noche tampoco dormiría en casa. Cuando intentó disculparse por ello, la mandó a callar con calma, diciéndole que estaba bien y que solo se cuidara. Él seguía soltando esos comentarios que lograban avergonzarla y Akane le había dicho a Ranma que desde ese momento en adelante, solo iría a dormir a su apartamento los sábados, que era cuando ellos tenían libre o en fechas especiales. Ese día era solo una excepción.
Recordó una vez más, los planes para ese fin de semana. Sus hermanas habían quedado de llegar ese sábado, para conocer a Ranma. Fueron su padre, el matrimonio Hibiki y los padres de Ranma, quienes organizaron una pequeña reunión el domingo con motivo de sus cumpleaños. Aunque Ranma y ella intentaron refutar, no tuvieron otra opción que ceder ante la presión social.
Akane no sabía que debía esperar de esa reunión, pero por el momento, lo mejor que podía hacer, era no pensar mucho en ello.
Ranma llegaría en una hora y debía preparar la cena de su padre y las cosas que llevaría consigo al apartamento del Saotome. Todos sus productos de higiene se encontraban allá y aunque tenía algunas mudas de ropa también, siempre prefería llevar algo consigo.
A una cuadra de su casa, observó con curiosidad un auto negro, parqueado cerca del dojo. Mientras se acercaba, notó que no sólo se encontraba próximo a las puertas principales, sino más bien, estaba estacionado justo frente a estas.
Sacó sus llaves y frunció el ceño, extrañada. Miró a través de la calle y se sintió mejor al percatarse de que varios de sus vecinos se encontraban fuera, como era lo común. No conocía a nadie con ese auto y Nabiki, que era la única que vivía fuera de la ciudad y quien solía alquilar un coche cuando estaba de visita, no llegaría hasta el día siguiente.
Los vidrios estaban arriba y tenían un polarizado, por lo que era imposible ver dentro. Estaba por acercarse a los portones de su casa, cuando la puerta del vehículo se abrió y una figura masculina, alta y delgada, descendió.
—¡Akane!
Ella se sobresaltó, tanto por la sorpresa al reconocer aquella voz, como el impacto que le ocasionó la misma.
¡Mierda!
La morena tardó unos segundos en procesar lo que sucedía frente a sus ojos ¿Qué hacia su exnovio frente a su casa?
—Kyosuke — tartamudeó con la voz frágil y el pulso acelerado.
Estaba tal como lo recordaba. Con el cabello castaño siempre bien arreglado. Las pestañas envidiablemente rizadas sobre sus ojos oscuros y una sonrisa que le traía un sinfín de recuerdos. Vestía pantalones perfectamente planchados, de un marrón claro, una camisa de botones y mangas largas, en blanco, y una chaqueta azul oscura encima. Siempre formal y a la vez informal, justo como le gustaba.
Akane retrocedió cuando él avanzó. Odió que su pulso se acelerará, pero lo atribuyó exclusivamente a la sorpresa que se había llevado de verlo frente a ella después de tanto tiempo.
¿Cuanto había transcurrido? ¿Mas de año y medio desde que se mudó definitivamente a Tokio? Y a pocos meses para cumplirse dos años desde que ellos terminaron.
—Estas diferente — sus ojos oscuros la recorrieron con apreciación. Akane frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—Tu estas igual — bajó la mirada y observó sus llaves —. Fue un gusto verte, pero tengo que entrar — se acercó a las puertas de su casa.
—¿No me vas a invitar? — él parecía sorprendido, mientras rodeaba el auto para acercarse a ella, pero aún manteniendo una distancia prudencial.
—¿Por qué debería?
—Somos viejos amigos ¿no? — Kyosuke pareció vacilar por su falta de accesibilidad, pero no se amedrentó.
Akane apretó los labios y abrió las puertas, antes de voltear. Por alguna razón, sus palabras lograron irritarla.
—No, no lo somos ¿Qué haces aquí? — le preguntó directamente.
—Quería verte — susurró él con suavidad.
—Ya me viste, así que adiós.
—Pero Akane… ¿Qué te pasa? — él parecía de verdad sorprendido por su actitud —. Tu no eres así.
—No se que estas esperando o que pretendes conseguir…
—Solo quería verte, solo eso — la interrumpió, levantando las manos al aire —. Creí que a pesar de todo, aún podíamos sostener una conversación casual. Estuvimos juntos por seis años.
Akane lo miró a los ojos y suspiró. Estaba un poco a la defensiva, lo sabía, pero en su favor, no había esperado para nada verlo ahí. En realidad, no había esperado para nada encontrarse con él alguna vez.
—¿Qué haces aquí? — preguntó más calmada.
El hombre asintió y se acercó a ella hasta que estuvieron al menos a un par de pasos a distancia. De alguna manera, aquello se sentía un poco invasivo, pero retroceder implicaría que se sentía incomoda y si algo conocía de Kyosuke, era como funcionaba su mente. Demostrarle algo, seria darle paso a pensar que no le había superado.
—Vine por algo de trabajo.
—Bien — asintió ligeramente.
—Pero también quería verte… — carraspeó —. Te busqué… en tu viejo apartamento en Kyoto… y no estabas. Los vecinos me dijeron que te habías ido y luego… fui a tu trabajo y dijeron que habías renunciado.
—Llevó más de un año aquí.
—¿Y cómo te ha ido? — indagó, apretando los puños.
¿Había acaso una charla más incomoda en el mundo?
Akane suspiró y cruzó los brazos.
—Muy bien, estoy perfectamente y soy muy feliz.
—Eso veo — él recorrió su rostro con la mirada —. Estas diferente — susurró.
Akane se abstuvo de rodar los ojos.
—Ya lo habías dicho.
—Lo estás — se rascó un costado de la cabeza —. Me gusta como se te ve el cabello largo.
—Creí que lo preferías corto — contestó rápidamente.
—Te ves hermosa.
Akane suspiró, insegura del camino que estaba tomando aquella conversación. No quería pensar de más en ello, mucho menos en su relación.
Aunque estaba sorprendida por aquella "visita", encontraba gratificante no sentir mas que un ligero fastidio mientras veía al hombre frente a ella.
Su relación no había terminado de la mejor manera y no quería recordar los meses que habían transcurrido luego de que ellos terminaran. Volviendo a su viejo apartamento apenas a unos meses de creer que nunca mas regresaría ahí, sintiéndose mas sola y miserable de lo que jamás se había sentido en su vida, preguntándose que había hecho mal para acabar de esa manera, pensamiento hirientes que solo la devaluaban como mujer.
—Tu también te ves bien — carraspeó un poco, asintiendo con rectitud —. Tengo que irme.
—¿No me dejaras pasar? ¿Por los viejos tiempos?
Aquello era peligroso, Akane empezó a negar. Su padre odiaba a Kyosuke, ella no tenia nada que hablar con él y Ranma no tardaría en llegar.
—Por favor… apenas llegue hoy a la ciudad y aun no he alquilado un hotel.
—Puedo recomendarte alguno.
—Akane — le dirigió una mirada baja, como en el pasado —. Por favor… solo quiero hablar.
Sabía que no debía, ella lo sabía.
Dio una mirada a su alrededor, frustrada, y fue entonces que se percató de las miradas nada discretas de algunos vecinos. Todos parecían muy atentos a su conversación y daba gracias al cielo que estuvieran suficientemente lejos para que no pudieran escucharlos, sino quien sabe que estaría circulando en el barrio al día siguiente.
Suspiró y miró a Kyosuke a los ojos, sabiendo que no desistiría con unas palabras. Era capaz incluso de permanecer afuera. Ahora que le veía sin ojos de amor, entendía que podía ser un poco manipulador para conseguir lo que deseaba.
Dejarlo entrar a su casa, podía ser contraproducente, pero también le permitiría cerrar aquella etapa de su vida.
Había dejado de pensar en él hacia ya tanto tiempo y verlo de frente, no había cambiado nada en su interior.
Solo seria un té y luego Kyosuke podría largarse de su vida para siempre. Fue una persona importante para ella hace algún tiempo, tanto como para añorar un futuro juntos, pero ahora se encontraba establecida y más feliz que nunca. Con un hombre que la trataba como se lo merecía y al cual amaba más que nadie.
Ella podía con aquella prueba. Podía demostrarle que estaba bien sin él. Que era mas feliz de lo que había sido a su lado.
Talvez era solo esa necesidad de hacerle saber que había superado lo suyo, de que había podido salir adelante incluso cuando le dijo que no era nada sin "el" a su lado.
Recordó todas aquellas noches preguntándose su valor. Todas las actitudes que había cambiado de sí misma para agradarle. Sus constantes preocupaciones por no molestarlo. La sensación de que jamás podría complacerlo.
Nunca había sido un chico agresivo, pero en su extrema pasividad, en sus silencios y las ocasiones en la que se aislaba del mundo y la alejaba a ella también, la había lastimado.
No podía echarle toda la culpa. Desde el inicio de su relación, vislumbró pequeñas actitudes similares, como cuando desaparecía por varios días y volvía como si nada, o cuando le decía algo que no le agradaba de ella y esperaba que lo cambiará lo antes posible.
Fue ella quien aceptó las migajas de su cariño y tan solo justificó todo aquello que le hacía mal. Había dejado de culparse por ello, pero comprendía que podía haber salido de esa relación sin futuro desde un inicio.
Por un segundo, consideró hablarle de lo bien que le iba y de lo feliz que era, pero entendió que era solo su orgullo femenino.
Y ahí estaba ella, jugando con la idea de tener una conversación con su exnovio para demostrarle que había logrado lo que él jamás creyó, que su vida podía continuar así no estuviera a su lado. Apenas un par de minutos con él, la reducían a la persona que había sido en el pasado o tan solo creaban aquella sensación de omnipotencia, donde creía que podía poner todo en una balanza y aún así, salir ganadora.
Suspiró y analizó que tenia que dejar ir todo, tal como lo había hecho con sus inseguridades y su cariño por él. Ya no necesitaba probarse, ni probarle nada. Talvez dejarle entrar podría ser solo una simple acción entre conocidos, pero también le traería problemas que no necesitaba en su vida actual.
Y ya no era solo ella, estaba en una relación con un hombre maravilloso, que no sabía como tomaría aquella situación de encontrarse con semejante panorama.
Estaba por contestarle, cuando las puertas principales se abrieron. Akane volteó sorprendida y miró a su padre.
Soun tenía una expresión muy seria, por lo que seguramente había visto el intercambio de palabras entre ella y su exnovio, desde el interior de la casa y quizás incluso, les había escuchado.
—Llegaste.
—Estoy aquí papá — asintió y luego carraspeó, obligada por educación, a hacer notar la presencia de su invitado no deseado — ¿Recuerdas a Kyosuke?
—Señor Tendo, un gusto volver a verlo.
—Muchacho — Soun miró al individuo y se inclinó respetuosamente. Su padre era un hombre muy educado, por lo que jamás dejaría entrever cuan desagradable le resultaba y sabía que era así, ya que se lo había dicho en múltiples ocasiones.
—Kyosuke esta de visita en Tokio — Akane sintió la necesidad de justificarse. Su progenitor alzó una ceja y asintió.
—Ya veo.
—Akane me estaba invitando a una taza de té, si no le molesta — susurró el aludido.
La morena le miró con el ceño fruncido. Ella aún no había decidido si dejarlo pasar, pero el idiota se había auto invitado.
—Bueno… yo tengo que ir por un recado.
—Papá — Akane no quería estar a solas con Kyosuke, podía darse a malas interpretaciones.
—Voy a volver pronto. Kasumi me dijo que pasara por mis pastillas de la presión.
—Podías habérmelo dicho, yo habría ido con gusto.
—No es necesario. Además, seguramente vas a quedar con Ranma hoy ¿cierto?... tienes que prepararte.
Akane sintió la mirada de Kyosuke sobre su piel y supo que su padre había soltado aquello con todo propósito.
—Aun así, papá… puedo ir.
—Yo puedo llevarte a la casa de tu hermana. Así también aprovechó para saludarla — ofreció el otro hombre rápidamente.
—No es necesario. Mi yerno dice que tengo que hacer ejercicio — les interrumpió Soun con rapidez —. Además, no es en su casa, sino en la clínica de su esposo que queda a unas cuadras. No es muy lejos. Vuelvo pronto hija — miró a Akane con una sonrisa antes de alejarse.
La Tendo suspiró, un poco contrariada con todo aquello. Un momento atrás su única preocupación era la cena. Fijó una mirada en la figura frente a ella, notando que Kyosuke la observaba a la expectativa de su siguiente movimiento.
Las puertas se encontraban abiertas y reteniendo a duras penas una mueca de mal humor, hizo un movimiento con la mano, permitiéndole pasar. Kyosuke no dudo un segundo en ir dentro, aunque tuvo el atino de esperarle en la puerta principal.
Fue Akane quien abrió para que él pasará. Adentro, le indicó que tomara asiento y se dirigió a la cocina para servir un rápido té. Regularmente, su padre siempre preparaba una bebida para todo el día, por lo que Akane decidió que debía ser suficiente para su invitado.
Con dos pequeñas tazas de té, se dirigió hacia la sala. Kyosuke se encontraba en la misma posición en la que lo había dejado, con la mirada en el teléfono celular. Akane puso la taza frente a él y tomó asiento, esperando que dejara lo que sea que estuviera haciendo. Siempre había sido así, un hombre que se centraba tanto en sí mismo, que ella pasaba a segundo plano. No había cambiado en ese tiempo, aunque se preguntó siquiera, porque lo pensaba demasiado.
—Muchas gracias — susurró Kyosuke mientras dejaba el teléfono sobre la mesita y tomaba la taza.
Akane no necesitó observarlo para saber lo que seguiría. La manera en la que acomodaría la taza sobre el pequeño plato, como la agarraría y luego olfatearía, antes de dar un trago tentativo y luego otro. El té no debía estar muy caliente, pero tampoco frío, con dos cucharadas de azúcar porque le gustaba un poco dulce.
Akane sonrió cuando notó la mueca ligera en sus labios, luego del primer sorbo. Estaba caliente y no le había echado azúcar. Recordó que era la manera en la que Ranma lo tomaba y había empezado a acostumbrarse a ello.
Evidentemente Kyosuke lo encontraba desagradable, pero no soltó palabra alguna, aun así, ella lo supo por la manera en la que dejo la taza en la mesita de nuevo y la alejó unos centímetros del puesto en el que ella la había colocado.
—¿A qué negocio viniste?
—¿Disculpa? — él la miró confundido.
—Dijiste que estas en Tokio por negocios — le recordó Akane —. ¿O no es así?
—Si, claro… por negocios — carraspeó e irguió los hombros con firmeza —. Es algo nuevo en lo que estoy trabajando.
—Ahh ya — no le interesaba mucho.
—A ti… ¿Cómo te va aquí?
—Muy bien… tengo un trabajo estable y estoy rodeada de muchas personas que me aman — sonrió dulcemente. Notó como una mueca se formaba en los labios del hombre y supo que le había dado un golpe bajo.
—Ya veo… ¿Y… tienes novio?
Akane le miró a los ojos y suspiró, dejando la taza de té a un lado antes de entrelazar sus manos sobre su regazo.
—¿A que viniste Kyosuke?
—¿Estas evitando mi pregunta?
—No, solo elegí no responderla y en su lugar… preguntar lo importante en esta situación, que como puedes ver… es muy incomoda.
—¿Por qué? — él frunció el ceño —. Somos viejos amigos.
—Ya te dije que no somos amigos y nunca lo seremos… fuimos pareja y eso se terminó… nuestra relación se quedó contigo en Kyoto. No se que estas haciendo aquí o lo que esperas lograr con esto.
—Entonces, si sales con alguien.
—No es de tu incumbencia — le cortó con rapidez.
—Después de todo lo que pasamos juntos, de nuestros momentos felices…
—Por favor… ha pasado mucho tiempo y no te debo ningún tipo de explicación.
—Pero Akane… creí que nos amábamos.
Ella se puso de pie y negó, empezando a molestarse.
—Tenemos conceptos muy diferentes del amor, si crees que lo que tuvimos fue algo así — le señaló con seriedad —. Y de cualquier manera, eso quedó en el pasado. Ambos pasamos página.
—No es así… — Kyosuke también se puso de pie —. Yo te extraño.
¿Qué demonios era aquello?
Akane no pudo evitarlo, de verdad. Antes de que pudiera siquiera retenerlo, una carcajada escapó de sus labios.
—¿De qué estas hablando?
—Se que… me aleje de ti cuando te mudaste a mi apartamento. Sentir que invadías mi espacio personal, me produjo mucha ansiedad y fue demasiado, pero tú tampoco me ayudaste a superarlo.
—Kyosuke… — ella se sintió muy molesta porque intentará aún en ese punto, inculparla por el fracaso de su relación.
—Era un compromiso muy grande, pero me he dado cuenta que… estoy listo para asumirlo ahora — soltó con fervor.
Los ojos oscuros le brillaban y tomaba sus manos con ansiedad, como si estuviera reteniéndose para ponerse en pie y tirársele encima. No le produjo ningún miedo, sino más bien, todo lo contrario.
Akane le dirigió una mirada incrédula. Era como si no reconociera a la persona frente a ella, como si se tratara de un ser completamente diferente a lo que había conocido. Kyosuke era la persona más estoica e indiferente que conocía, pero en ese momento, lucía realmente perdido.
Aun así ¿Qué importaba en ese punto? ¿Qué era lo que Kyosuke esperaba lograr con todo aquello? ¿Creía que podía desecharla y recogerla cuando se sintiera listo para el compromiso? ¿Acaso pensaba que ella había estado esperándolo todo ese tiempo?
—Akane… yo todavía te amo y si…
—Basta… para.
—Se que esta semana fue tu cumpleaños y te traje un presente.
—Kyosuke… espera — ella empezó a ponerse ansiosa al notar como sacaba una caja del bolsillo de su pantalón.
—Quiero que sepas que… si me das una oportunidad… yo voy a recompensarte por todo lo malo que sucedió en nuestra relación… y…
—¡¿Podrías cerrar la boca un momento?! —gritó Akane molesta.
Kyosuke parpadeó y se sobresaltó, dando un paso atrás. Parecía muy sorprendido por su arrebató y Akane recordó que era la primera vez que alzaba la voz frente a él.
Se sentía bien, jodidamente bien.
—Akane…
—¿Qué demonios sucede contigo? — jadeó, inhalando con fuerza—. ¿Qué te hace pensar que puedes venir a mi casa y desordenar mi vida de nuevo? ¿Qué parte de que "terminamos" no entendiste?
—Te estoy pidiendo una oportunidad.
—Que no te voy a dar — le cortó con dureza —. Lo nuestro se acabó. Finiquitó. Se murió. Terminó… ¡Por Dios!
—Se que te lastime… pero puedo recompensarlo.
—No quiero eso… no quiero nada de ti.
—Akane… por favor… — le suplicó con tristeza.
Escucharlo, de alguna manera removió algo en su interior. No fue un sentimiento de amor como tal, sino más bien, empatía.
Ella podía no querer volver a verlo en su vida, pero Kyosuke estaba ahí. Había ido hasta Tokio para buscarla y proponerle la cosa mas absurda del mundo que de alguna manera, tenía sentido en su mente.
Había sido alguien importante para ella alguna vez. Lo quiso mucho en su momento y no quería lastimarlo tampoco. No cuando ella había superado todas sus inseguridades y las heridas que le había dejado su relación.
Viéndolo detenidamente, se dio cuenta con alivio, que no sentía absolutamente nada por él, pero habían compartido seis años juntos y no todos los momentos fueron malos.
—Kyosuke… no quiero lastimarte, pero no vas encontrar nada de lo que estás buscando aquí.
—Pero, Akane…
—Yo no te quiero.
—Puedo cambiar — susurró él.
—Es muy tarde ahora y… no tienes que cambiar por mi… — suspiró y cruzó los brazos, casi abrazándose a si misma —. No se que te llevo a venir hasta aquí a buscarme o… que te hizo creer que yo estaría esperándote, pero no es así. En unos meses se cumplen dos años desde que nos separamos… y yo avance.
El castaño la miró fijamente y luego suspiró, antes de sentarse nuevamente. Akane también lo hizo, un poco contrariada por todo aquello.
—Perdí mi empleo y… el apartamento — soltó de pronto Kyosuke, en apenas un susurro.
—¿Qué? — eso logro sorprenderla.
—Hubo un problema en el trabajo, fue un desastre y no pude solucionarlo. Tuve que cargar con la vergüenza de lo que hice y eso me costó mi empleo. Creí que podía conseguir algo pronto, pero… el tiempo transcurrió y me quedaba sin dinero… hipoteque el apartamento y lo perdí… tuve que volver con mis padres.
—Lo siento — Akane ni siquiera sabía que decir.
—Toda mi vida se fue en declive desde que tu saliste de ella… creí que si volvías, todo podía ser como antes.
—Vaya problema.
Akane suspiró y se inclinó, entrelazando sus manos en el aire.
—Lo siento Akane.
—¿Por qué?
—Por todo — se encogió de hombros.
—Esta bien… eso ya paso — sonrió con dulzura —. Esperemos que todo vaya bien en tu vida ahora.
Él asintió con la mirada gacha y soltó un suspiro largo y profundo; luego levantó el rostro y la miró a los ojos.
—¿No tengo ninguna oportunidad?
—No Kyosuke… — ella decidió hablar con total honestidad —. Conocí a un buen hombre y lo amo muchísimo.
—Te ves feliz — sonrió con tristeza.
—Lo soy.
El castaño negó con la cabeza y soltó una carcajada vacía.
—No se que estaba pensando al venir aquí.
—Yo tampoco — Akane también se rió —. ¿Qué creías que iba a suceder?
—No se — encogió los hombros, tenia los ojos cristalizados, pero ambos prefirieron ignorarlo —. Creí que te pondrías tan feliz de verme que se te olvidaría todo y que talvez… brincarías a mis brazos como antes.
—Vaya… y pensar que siempre creí que no eras un tipo romántico — se burló divertida.
—Tengo mis momentos — Kyosuke sonrió, negando con la cabeza.
—Estoy segura que encontraras a una persona más de acorde a ti… que te haga sentir que por fin perteneces a alguien.
—¿Es lo que tu novio te hace sentir? — le preguntó seriamente.
—Si, él es todo para mi.
—Me alegro — asintió tensamente —. Por ti.
—¿Y si viniste por trabajo?
—No mentí en eso — le comentó con rapidez —. Finalmente conseguí algo. Es un poco movido, porque tengo que viajar constantemente, pero pagan muy bien y espero poder recuperarme pronto.
—Eso es bueno…
—Si… además…
Akane dejó de escucharlo cuando percibió el sonido de las puertas frontales. Su padre debía haber vuelto ya. Era una suerte que no llegara antes, en el calor de su discusión con su exnovio, no sabía como reaccionaria.
Kyosuke detuvo su charada al escuchar las puertas principales y ambos voltearon, notando la figura masculina.
—Ya volví — anunció su padre.
—Estamos en la sala — le comunicó Akane.
—Mira no más a quien me encontré fuera — justo luego de pronunciar esas palabras, otra silueta, más fornida y alta, apareció.
Akane ni siquiera se dio cuenta de la manera tan rápida en la que perdió la sonrisa, mientras su mirada se encontraba con los ojos azules de Ranma.
—Buenas tardes — susurró el Saotome con seriedad.
¿Es que acaso alguien arriba la odiaba?
Akane se puso de pie de un salto y se acercó al chico, mientras su padre seguía de largo y cruzaba hacia la sala.
—Ranma… viniste antes — en cuanto estuvo a su lado, el moreno la rodeó por la cintura y le dio un beso en la mejilla. Siempre omitían las muestras de cariño frente a sus progenitores, luego del vergonzoso evento en el apartamento de Ranma, algo que Akane agradecía en ese momento.
—Salí unos minutos antes — le comentó él, con la mirada fija en Kyosuke.
Akane se tensó, con el corazón acelerado y el rostro enrojecido ¿Cómo demonios había terminado en esa situación? ¿Qué era aquello?
Tomó la mano de Ranma, nerviosa, y le guió hacia el sofá en el que estaba antes.
—¿Quieres un te? — le ofreció casi sin voz.
—Estoy bien así — no dejaba de mirar a Kyosuke y el castaño, tampoco le quitaba la mirada de encima.
De alguna manera, la tensión era palpable y el único que parecía ignorándote de ello, era su padre, quien había tomado el mando, para encender la televisión con calma.
—Déjame presentarte — carraspeó ansiosa, y levantó una mano temblorosa hacia el otro hombre —. Él es Kyosuke Igarashi.
Ranma se cuadró, reconociendo el nombre al instante y para sorpresa de Akane, sonrió enormemente y extendió una mano, en dirección al castaño.
—Un gusto — masculló jovialmente —. Soy Ranma Saotome, el novio de Akane.
—El gusto es mío — Kyosuke aceptó el gesto, sonriendo con tensión, pero sin quedarse atrás en entusiasmo —. Yo soy el exnovio.
Eso había sido completamente innecesario. Akane le lanzó una mirada fulminante y miró a Ranma, nerviosa. El moreno no se había inmutado y seguía sonriente, lo cual fue ciertamente un alivio, sino fuera por la horrible situación.
—Kyosuke… vino a Tokio por trabajo — le contó rápidamente.
—Ya veo… ¿Y de que trabajas?
—Actualmente laboró en una empresa que compra y revende edificaciones, pero yo soy contador público ¿No te lo había comentado Akane?
—No solemos hablar de cosas del pasado — ladeó el rostro ligeramente, con los ojos chispeantes de calculadora frialdad —. Preferimos enfocarnos en el presente y en nuestra maravillosa relación.
¿Era ella o aquello parecía una pelea de meadas para marcar territorio?
—Eso escuche.
—Si — Ranma asintió.
Ella no podía permitir que aquello se saliera de sus manos. No cuando era evidente que ambos hombres se encontraban tensos. Kyosuke no era de mucha importancia pues una vez que saliera de su casa, lo haría de su vida también y esperaba que fuera para siempre. Ranma por otro lado, debía estar muy sorprendido por todo aquello, había esperado que ellos no se encontrarán y no había tenido tiempo de prepararlo para ver a su exnovio de frente. Seria difícil para cualquiera, principalmente un hombre tan orgulloso como Ranma.
—Creo que Kyosuke ya se iba ¿no?... Recuerda que tienes que conseguir un hotel para dormir hoy.
—Cierto — asintió, sin quitarle la mirada a Ranma —. Quedaste a ayudarme con ello.
¡Maldito desgraciado!
Akane sintió como la piel del rostro le quemaba y se apresuró a carraspear.
—Te dije que podía recomendarte algo, pero lo cierto es que no conozco muchos hoteles — se mordió el labio inferior —. Aunque Ranma talvez si lo haga.
—Mmm… — el aludido apenas le prestó atención, mas concentrado en la batalla de miradas con Kyosuke.
—¿No es así, amor? ¿No conoces algún hotel cómodo y accesible?
—Conozco algunos — asintió lentamente.
—Bien… podrías decirle cuales — solicitó casi en una suplica.
Luego de que Ranma le diera algunas referencias, demasiado vagas en realidad, Akane se apresuró a sacar a Kyosuke de su casa sin dilatación, antes de que se atreviera a replicar y ponerla en una situación mas estresante.
Ranma la acompañó a la puerta y ella se sintió más reconfortada, mientras le agarraba la mano.
Procuró mantener sus distancias con Kyosuke y ni siquiera se atrevió a dar un paso al frente mientras le despedía, pese a que él parecía bastante dispuesto a una muestra mas afectiva. No quería irrespetar a Ranma, mucho menos en su presencia, por lo que permaneció a su lado hasta que el auto arrancó.
En cuanto Kyosuke se fue, Ranma la soltó e ingresó a la casa primero, Akane se apresuró a seguirlo, preocupada.
Cerró las puertas principales y le miró fijamente, mientras él daba vueltas de un lado a otro a través del sendero.
—Ranma…
—Dame un momento — susurró seriamente, aun sin detenerse.
Akane se quedó en silencio al instante, a la espera de que él se relajará lo suficiente para que ella pudiera explicarle como había terminado en esa situación, pero el Saotome parecía cada vez mas molesto y ella empezó a ponerse también ansiosa.
—Ranma… él solo apareció frente a la casa, yo no planeé nada de esto.
—Un momento, Akane — insistió, dándole la espalda.
La morena volvió a quedarse en silencio y esperó, mientras Ranma se llevaba las manos al cabello y lo apretaba entre sus dedos.
—¡Mierda! — gruñó entre dientes —. ¿Qué demonios quería?
—Ranma… — ella no sabia si deseaba decírselo, no cuando parecía ya lo suficientemente molesto.
—¡Dímelo! — demandó.
—Creyó que yo lo estaba esperando o algo así… pensó que podíamos volver, pero le aclare que no era así.
—¡Maldito hijo de puta!
—Le dije que estaba en una relación con alguien a quien quiero mucho — sus palabras salieron atropelladamente, pero procuró hablar rápido y directo —. Y que habíamos terminado definitivamente.
—¿Por qué demonios tenia que aparecer? — se quejó molesto.
—Me contó que perdió su empleo y su apartamento… creyó que si me recuperaba, todo podía ser como antes.
—¿Y es que piensa que solo eres un trapo? ¿Qué puede desecharte y recogerte así nada mas?
—Eso le dije — Akane sintió que la voz se le quebraba, pero se apresuró a tragar el nudo en su garganta —. Amor…
—Estoy muy cabreado ahora, Akane.
—No quería que sucediera nada de esto — se justificó rápidamente.
—Se que no que así… pero no fue sencillo verlo aquí.
—Yo tampoco quería que estuviera aquí.
—¿Entonces porque lo dejaste entrar? — volteó y la miró a los ojos —. ¿Tenias curiosidad de lo que venia a decirte?
—¡Claro que no! — jadeó —. Me acorralo frente a mi padre, casi se auto invitó a un té.
—¿Y no podías decir que no? — le reclamó con dureza.
—Lo intente.
—Parece que no lo suficiente.
—Estas siendo injusto — Akane sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, pero se apresuró a parpadearlas.
—¿Injusto? ¡¿Injusto?! — bramó con molestia —. Acabo de ver a tu maldito exnovio en el sofá de tu casa, bebiendo un té, mientras ustedes sonreían y se reían de no se qué… ¿Y tu piensas que soy injusto?
—Eso esta fuera de contexto — negó con rapidez —. Me reía de él por creer que podía venir y entrar a mi vida como si nada.
—¡Pero lo hizo! ¡Entró a tu casa como si nada y se lo permitiste!
—Solo fue por un té — apretó los labios —. Él solo quería hablar.
—¿Entonces qué? ¿Tengo que acostumbrarme a verlo pasearse por acá cada vez que quiera tener una charla de exnovios?
—No es así, Ranma.
—¡Maldita sea! — rugió, volteando con brusquedad —. ¡Esto es una maldita mierda!
—Ranma…
—Fue tu maldito exnovio Akane, tu primer hombre y tu primer amor… lo entiendo, pero tienes que entender también ¡Que esto suena como una mierda para mi!
—Eso fue en el pasado.
—¡Y ahí es donde se tenia que quedar! ¡Era putamente más fácil cuando no tenia un maldito rostro que imaginar!
—Esto no es fácil para mi tampoco. Yo no espere encontrármelo aquí, en mi casa.
—Debiste haberlo despachado lejos al instante.
—Si, talvez debí hacerlo… lo siento.
—¿Talvez? ¡¿Talvez?! ¡Y todavía lo dudas!
—Me estoy disculpando Ranma — frunció el ceño, limpiándose las lágrimas que le rodaban por las mejillas.
—¡Con un demonio!
—Ranma… por favor — intentó acercarse a él, pero el hombre se alejó varios pasos, dándole la espalda. Su rechazo dolió, pero intentó mediar las cosas aún así —. No peleemos por eso, no vale la pena.
—¿Que habrías sentido tú si hubiera sido al revés? ¿Si llegabas a mi apartamento y me veías con una de mis exnovias? — volteó y la miró a los ojos —. Pensarías que te engaño ¿no?
—Te dejaría explicármelo.
—Pero la duda existiría.
—¿Entonces crees que te engañe? — sollozó dolida —. ¿Piensas que estaba intentando tener un aventura con él o algo así?
—Pienso que tengo todo el derecho de sentir molesto en este momento.
—¡Pues lo siento! — se quejó en voz alta —. Lamento haberte hecho sentir así, pero no puedo remediarlo ahora.
—Debiste pensar un poco mejor las cosas antes de dejarle entrar a tu casa.
—Tienes razón, pero eso no quita quien fue en mi vida — señaló molesta —. No puedo retroceder el tiempo, ni tampoco pretender que no es nadie y lamento si eso te hace sentir mal.
—¿Entonces te importa más que yo? — le preguntó incrédulo.
—¿De qué demonios estas hablando Ranma?
—¡De que dejas entrar a tu vida y a nuestra relación, a tu maldito exnovio!
—¡Solo cerré un ciclo de mi vida con él! ¡Es lo único que hice! — gritó fuertemente —. ¡No lo quiero! ¡Es a ti a quien quiero! ¡Eres tu mi novio, no él!
—¡Entonces, respétame un poco!
—¿Que estas diciendo? ¡Por Dios!
—De que sentí que te importaba una mierda cuando le vi ahí adentro — señaló la casa con el índice.
—Te presente inmediatamente, estuve a tu lado y te di tu lugar. Nunca me acerque a él, mantuve las distancias y la conversación en una zona segura ¿Qué más quieres Ranma?
—¡Que hubieras pensado un poco en lo que sentiría al verlo aquí! ¡Eso quiero! ¡¡Que pienses un poco en mi!!
Ambos respiraban agitados y era evidente que no estaban llegando a ningún lado. Akane miró a Ranma a los ojos, pero él volteó el rostro con brusquedad y le dio la espalda.
Las lágrimas no tardaron en hacerse esperar. Con un nudo en la garganta, Akane llevo una mano a sus labios y detuvo a duras penas un sollozo ¿Cómo ellos habían llegado a aquella situación?
Podía dejar todo así, darle un tiempo para tranquilizarse y tratar de lograr ella misma un poco de calma, pero no quería darle demasiadas largas a las cosas.
Le parecía estúpido pelear por alguien que había salido de sus vidas para siempre. No lo valía, pero ya no sabía que hacer o decir, para que Ranma comprendiera que era el único hombre que amaba.
Intentó acercarse a él, temblorosa, y apoyó una mano en su espalda, sintiendo como se tensaba al instante. Se aferró a su camisa y le rodeó con los brazos por la cintura, pegándose a su cuerpo y enterrando el rostro entre sus omóplatos.
—No quiero pelear, amor… Lo siento mucho — susurró trémulamente.
Ranma suspiró, soltando el aire retenido en sus pulmones y apoyando las manos sobre las suyas, para soltarse de su agarre.
Akane espero que él se volteara entre sus brazos y simplemente la abrazara, como siempre lo hacía. En su lugar, Ranma se alejó un par de pasos, aun dándole la espalda y volvió a suspirar.
—Yo también lo siento… cuando estoy molesto… siempre digo cosas que no quiero decir.
—Ranma…
—Es mejor que me vaya, necesito un momento para calmarme. No quiero lastimarte, pero me siento muy celoso e inseguro ahora.
—Amor, por favor — Akane sollozó —. Solo hablemos.
—No quiero hablar. Solo necesito enfriarme un poco. Creo que es mejor que hoy no vayas al apartamento — susurró suavemente.
—Ranma, espera…
Él no lo hizo, simplemente se dirigió a los portones y salió de la casa.
Aunque el pensamiento de seguirle y suplicarle que la escuchara, estaba ahí. Akane decidió confiar en que talvez lo que necesitaban ambos, era un poco de espacio para calmar las emociones negativas
Con un sollozo, se echó a llorar justo cuando el auto de Ranma fue encendido y posteriormente él arrancó, alejándose de su casa.
Ella no comprendía como todo había salido tan mal. Nunca había esperado que Ranma fuera un hombre inseguro o muy celoso, hasta el momento, solo había conocido la faceta dulce, divertida y amorosa de su personalidad.
Pero mientras los minutos pasaban y repasaba su discusión en su mente, empezó a comprenderlo.
No justificaba su arrebato, pero entendía que había hecho mal las cosas. Nunca debió permitirle a Kyosuke entrar a su casa, nunca debió permanecer a solas con él o como mínimo, al menos, debería haber intentado avisarle a Ranma.
La sorpresa de aquella inesperada visita, había dejado secuelas dolorosas en su actual relación.
Se sentó en el pequeño estanque del patio frontal y enterró el rostro en las manos, sollozando.
Comprendía a Ranma, porque ella también era una chica celosa y posiblemente, él estaba en lo cierto sobre su reacción de encontrarlo en la situación similar. Entendía las dudas que sentía, las imágenes que podían filtrarse en su mente en momentos de traición, el simple sentimiento que ocasionaba la presencia de un tercero que había sido importante para el otro.
Ella tampoco querría poner un rostro a las chicas con las que Ranma había estado, prefería que se quedaran en el pasado y tendría un problema realmente serio si los encontraba juntos alguna vez. Era solo parte del ser humano tener inseguridades, talvez no del tipo que les impedía confiar en el otro, pero si de una manera que produjera un dolor sordo en el pecho, pese a ser una persona completamente confiada en si mismo.
Un nudo de sentimientos apresaron su corazón. Por un lado, comprendía a Ranma, su actitud y molestia, por otro le dolía y enfurecía que tomara las cosas de la peor manera.
Era más fácil refugiarse en el enojo que admitir cuanto le dolía aquello.
El amor era complicado.
Ranma le había pedido tiempo. No sabia si sería algo de unas horas o días, no sabia si tardaría semanas o más. Ella no sabía que hacer, por lo que, lo único que le quedaba, era esperar.
Era increíble que solo un par de días antes, se sintiera la mujer más dichosa y enamorada del mundo. No podía haber esperado que el pasado tocara su puerta y trajera una nube de oscuridad sobre su relación.
Esa fue la primera noche en la que durmió sin una llamada, un mensaje o la voz y la calidez de Ranma rodeándole, mientras le deseaba buenas noches.
Fue la primera noche en la que lloró por él y por su ausencia.
Y también esperaba que fuera la última.
.
.
.
.
.
FIN DEL CAPITULO
.
.
NOTAS DEL CAPITULO:
Primero que nada, buenas noches bellas, espero que hayan disfrutado de este capítulo.
Antes de que me funen a Ranma, vamos a tocar algunos puntos.
Dado las inseguridades de Akane desde el inicio de esta historia y como he venido yo trabajándolas, siempre pensé en la manera de traer a su exnovio a este fic –el susodicho Kyosuke– para que ella misma notará el menudo avance que había hecho desde que conoció a Ranma hasta ese punto.
Con esta historia quería tocar, no sólo la historia de nuestros protas, sino también como se sentía una persona luego de terminar su primera relación larga y darse cuenta del mundo que hay afuera. Esto nació de unas preguntas de reddit que estuve leyendo antes de empezar a escribir el fic y por ello quise plasmarlo. Si les da curiosidad, puedo buscarlo, para que también lo lean.
No se si calificar la reacción de Ranma cono normal. He conocido personas, tanto hombres como mujeres, que son bastantes maduros en este tipo de situaciones. Ahora, creo que Ranma, siendo Ranma, no puede dejar de ser un hombre celoso, por muy confiado de sí mismo que sea y en esta situación, me estoy apoyando en el hecho, de que fue bastante sorpresivo e inesperado para él, tanto así, que lo sacó de su zona de confort. No creo que sea fácil ir por tu chica y encontrártela en una charla con su exnovio. Agrego en defensa de Ranma, que sabe que no es racional cuando está molesto, y que dice cosas que no tiene que o quiere decir, por lo que decidió poner algo de espacio en lugar de hacer que las cosas empeoraran.
¿Qué continúa ahora? ¿Qué va a suceder con la reunión del fin de semana? ¿Quién va a dar el primer paso? ¿Qué sucederá con nuestros tortolos? Les dejo las dudas y espero leer sus teorías porque en serio me encanta todas las conspiraciones que me traen.
Ahora, no sé qué piensan de esto y de verdad quiero leerlos. Espero que con todo, el capítulo fuera de su agrado. Por lógica, saben que el siguiente es sin duda: Primera reconciliación.
A mis personas favoritas:
Gatopicaro831: Gracias a ti por siempre estar pendiente y apoyar este fic. Tal como predijiste, el capítulo tuvo un poco de todo con la aparición del susodicho "innombrable" ahora solo queda esperar por la reconciliación ¿Alguna idea de como seria? No prometo nada ¿okey? Jajaja. Te mando un enorme abrazo.
Baybe Face: Tus comentarios siempre son muy bonitos, pero este último simplemente me encantó. Que bello que sientas que este fic es un alivio para el estrés, porque es lo que intentó con una rápida lectura, que tenga sus buenos momentos para ustedes sin algo demasiado elaborado. Me alegra mucho que te esté gustando como va quedando la historia, porque en algunos momentos yo misma me detengo cuando el drama está de tope, ya que quiero mantenerlo en una lectura fácil. Yo también necesito a alguien como estos dos en la vida real, como dije antes, esto de amar personajes ficticios es difícil, jajaja. Ya he pensado en ponerlos en un debate durante el desayuno, sobre un tema en el que tengan distintos puntos de vistas, sería divertido porque en discusiones, creo que es de ellos que siempre piensen que tienen la razón y me gusta lo de las peleas ligeras, siento que le da más realismo como pareja. Gracias por todas tus bellas palabras, siento que fueron muy instructivas acerca de lo que quiero de este fic. Te mando un caluroso abrazo. Nos leemos.
Alexandraaa417: Bienvenida bella y muchas gracias por darle una oportunidad al fic. Me alegra mucho que fuera de tu agrado, principalmente por lo cotidiano de la historia. Tu sabes que no puedo dejar de lado los momentos calientes en pareja, pero amo que también percibieras su comodidad y compañerismo como pareja ¡Te adoro por eso! Lo que nombraste viene mas adelante, como dije, pensé en cada una de sus primeras veces por lo que tengo varios capítulos más. Gracias por tus palabras y un abrazo a la distancia.
Vero-Guti: Tus palabras me conmueven bella, que bonito es contar con tu apoyo en este proyecto. En esta ocasión tarde un poco menos ¿Esperabas la pelea por celos? Debo decir que no sería Ranma sin armar al menos un escena así. Aunque el asunto no pasó a mayores, por el momento, hay una ligera separación en la que estoy trabajando en el siguiente capitulo. No debo decirlo, pero seguramente, muy seguramente, haya acción —guiñó, guiño—. Muchas gracias por siempre estar pendiente de esta historia. Te envío un abrazo de oso. Besos.
Sallerl: Me alegra que fuera así, gracias por darle una oportunidad.
A todos los demás, muchas gracias por pasarse por mi historia, si desean comentar algo mas sobre el avance de la trama y el desarrollo de los personajes, con gusto los leo. Les mando un enorme abrazo y mucho cariño. Nos leemos luego.
30/03/2023
.
.
