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Advertencias del capítulo: (Sexo explícito y lenguaje obsceno)
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JUST US
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CHAPTER 16
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FIRST RECONCILIATION
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Ese día, al igual que cada fin de semana, Akane despertó un poco tarde de lo usual.
Fueron, en realidad, los rayos de sol, a través de la ventana, los que la despertaron. Frunció el ceño, percibiendo un inmediato y molesto dolor de cabeza, y abrió los ojos, viéndose cegada automáticamente, por la luminosidad en su habitación. La noche anterior, había olvidado cerrar las cortinas, pero apenas recordaba, en que momento se había dormido.
Hacia tiempo no se sentía aquella sensación de incertidumbre en una relación, y la noche anterior había tocado fondo, mientras estaba a oscuras en su dormitorio, con las luces apagadas y la mirada fija en el celular, esperando una llamada que no llegaría.
Había sido doloroso, pero supo afrontarlo como la adulta que era. Ranma le había pedido espacio y estaba dispuesta a dárselo, pero entonces, venia esa voz oscura, que había dejado de escuchar hacia ya tanto tiempo, la que continuamente le susurraba que era su culpa y hacia explotar todas sus inseguridades.
Parpadeó para despejar la arenosa sensación en sus ojos, por las pocas horas de sueño y se restregó los párpados con los dedos, esperando en silencio que no estuvieran tan hinchados como se sentían. Aunque había intentado tranquilizarse, pasó bastante tiempo de la noche llorando, lo que traía consecuencias físicas que sin duda, no deseaba.
Suspiró y la primera imagen que vino a su mente fue la de Ranma. Buscó a tientas su teléfono, en la mesita de noche a un lado de la cama y al no encontrarlo, se irguió con rapidez, buscándolo con la mirada. No estaba donde se suponía que debería, por lo que tuvo que sentarse y esculcar hasta hallarlo bajo la almohada. Se dejó caer de espaldas al colchón de nuevo y encendió la pantalla con rapidez.
En el silencio de su habitación, fue perfectamente capaz de escuchar el latido de su corazón, el cual sostenía un ritmo cada vez más rápido.
No tenia notificaciones de entrada, pero aún así, se tomó la molestia de ingresar a WhatsApp para comprobar lo que temía.
Aun no recibía un mensaje de Ranma.
Sintió como un nudo se formaba en su garganta, el cual escoció, haciendo difícil la tarea de tragar saliva. Sus ojos se humedecieron, pero parpadeó para alejar las lágrimas.
Se sentía muy sensible con todo aquello, principalmente porque era la primera vez que ella y Ranma tenían una pelea. Ellos solían discutir algunas veces, pero en muy pocas ocasiones se habían levantado la voz, menos aún, llegar a un punto en el que ambos se durmieran sin haber hecho las paces.
Aquella situación de verdad le estaba produciendo mucha ansiedad, pero intentaba tomarlo con calma. Ranma le había solicitado únicamente un poco tiempo, para procesar todo. De los dos, había sido quien tomó la situación con mayor madurez poniendo una pausa antes de que el problema creciera. Lo agradecía, pues solía ser muy emocional y podía decir algo que les perjudicará aún mas, pero la incertidumbre sobre sus sentimientos estaba matándola por dentro.
Consideró mandarle un mensaje y sus dedos se movieron sobre el teclado, mucho más rápido de lo que lo hizo su mente. Aun así, tuvo el atino de detenerse a mitad del mensaje y al releerlo, no pudo más que sentir como el rostro se le enrojecía de vergüenza.
La noche anterior había pensado demasiado en todo aquello y llegó a conclusiones que la aliviaron un poco. Ahora, en su desesperación, quería echar todo a la borda como si nada.
¡No!
Debía tener inteligencia emocional. Debía respetar el espacio de Ranma y darle al menos un momento. También debía comunicarse con sus hermanas y Akari, para decirles que la fiesta se cancelaba. No quería agregarle a Ranma la presión de conocer a su familia y fingir frente a todos que las cosas entre ellos estaban bien, cuando su estado actual como pareja era incierto.
Con eso, no es que creyera que algo así fuera un detonante masivo para que ellos terminaran, pero no sabia el tiempo que Ranma le había pedido se limitaba a días o semanas.
Aquello era tan frustrante.
Llevo las manos a su rostro y lo cubrió, lanzando un suspiro agotado al aire.
Pasaron algunos minutos antes de que decidiera levantarse. Como no estaba acostumbrada a dormir tarde y levantarse a altas horas de la mañana, sentía que todo el cuerpo le dolía. Se acercó al baño, con todo y el celular, en caso de que Ranma le llamara.
La imagen que le devolvió el espejo era tan lamentable como sabia que seria. Tenia los ojos hinchados, ojeras y la piel pálida. Se lavó la cara y aunque se sintió renovada, su apariencia no mejoro en lo absoluto. Se sentó en el baño a hacer sus necesidades y luego se bañó.
Cuando bajó las escaleras, eran poco más de las diez. Su padre se encontraba viendo la televisión como era común. Se acercó a él por la espalda y rodeó su cuello con los brazos, apoyando el rostro en el hombro masculino.
—Hija…
—Buenos días, papá.
—Buenos días — él asintió, deslizando una mano sobre su brazo — ¿Dormiste bien?
—Si — susurró desganada — ¿Y tú?
—Como siempre — encogió los hombros —. ¿Ya te sientes mejor?
Akane no contestó, en su lugar, enterró el rostro en el cuello de su padre y asintió. Soun tampoco agregó nada, lo cual la chica agradeció.
—Todo saldrá bien — él le dio palmadas en el brazo —. No tienes que preocuparte tanto.
—Si — ella asintió, conmovida —. ¿Ya comiste? ¿Quieres que prepare algo rápido?
—Ya comí — señaló él, levantando el rostro mientras Akane se erguía. Sus miradas se cruzaron —. Te dejé un poco en el microondas.
—Gracias papá.
Akane avanzó hacia la cocina y tomó el bol con comida. No tenia mucha hambre, pero se obligó a comer. Decidió hacerlo en el desayunador, de pie y luego se encargó de lavar los trastes sucios. Revisó su celular y se percato que no había recibido ningún mensaje, por lo que lo dejo de lado y decidió iniciar con su rutina usual.
Pulió los pisos, cambió toda la ropa de casa y lavó lo sucio. Echó agua a las plantas, barrió el patio y limpió los ventanales. Casi hora y media después, estaba hecha un desastre, pero todo se encontraba impecable, por lo que se dirigió a su habitación, pasando antes por su teléfono en la cocina.
Aun no tenía ningún mensaje, pero decidió no angustiarse al respecto.
En su dormitorio, volvió a tomar otro baño. El agua estaba refrescante y elevó su rostro para que el chorro le diera directamente. Mientras estaba enjabonando su cabello, escuchó una llamada entrante desde el celular. Su sobresaltó fue tan grande que abrió los ojos y el shampoo escoció en su mirada. Soltó un quejido y se apresuró a aclarar la espuma antes de abrir la cortina y buscar a tientas la toalla que estaba colgada en el perchero. Apenas la tomó, se restregó el rostro y se tiró sobre el celular, contestando sin mucho preámbulo.
—¿Ranma? — el latido de su corazón era tan violento que palpitaba en el pulso de su cuello. Un nudo se formó en su garganta y se apresuró a tragarlo.
—No, soy yo — respondió Akari del otro lado, risueña —. Mucha emoción por tu amado ¿no?
—Ahh, eres tu — no pudo evitar la decepción en su voz, mientras sus ánimos decaían como un castillo de naipes ante la violencia de un soplido —. Lo siento.
—Vaya ¿Cuánta efusividad? — la otra chica bufó —. ¿Paso algo?
Akane soltó un suspiro realmente largo y negó con la cabeza, hasta que se dio cuenta que Akari no podría saberlo. Era difícil explicarle las cosas mientras el jabón le escurría por el rostro.
—Ahora estoy tomando un baño y el shampoo me esta haciendo arder los ojos ¿Te llamo luego?
—Así de mal ¿eh? — Akari parecía preocupada —. Digo, para que contestes en la ducha.
—Ayer vino Kyosuke a la casa — decidió confesarle, un poco apesumbrada.
—¡Ohh mierda!
—Ranma iba a pasar por mi entrada la noche, pero se vino un poco antes.
—¡Santísima madre! — jadeo Akari.
—Así que ya te puedes imaginar… ahora que sabes el contexto, deja que termine de bañarme.
—Muy bien — soltó su amiga al instante —. Pero me llamas en cuanto estés libre, sino voy y te busco en tu casa — le advirtió, antes de colgar ella misma.
Akane suspiró y dejo el teléfono de lado.
Luego de una llamada extensa con Akari donde varias palabrotas, consejos y regaños fueron dados a voz de grito, Akane finalmente sabía lo que debía hacer.
—"Entiendo que ambos estaban muy estresados por la situación. No le doy la razón a ninguno, porque ambos se equivocaron" — había argumentado su amiga —. "Tu no debiste dejar que el imbécil de Igarashi entrara a tu vida… un paso dentro de tu casa y mira las consecuencias. Algunas veces eres demasiado educada, amiga. Tienes que ponerte bien los pantalones frente a un idiota que solo quiere confundirte."
Akane se limitó a asentir, sin tener justificación alguna que pudiera mediar las cosas. Lo había pensado largamente y aunque sentía que su conversación con Kyosuke simplemente le puso fin a todo lo que ellos habían sido en el pasado, también entendía la posición de Ranma como novio, y de Akari, quien la había consolado cuando tenía el corazón roto por la incompetencia sentimental de su exnovio.
—"Ranma, por otro lado… bueno, Ryoga siempre me ha dicho que es un hombre muy orgulloso e intenso, pero al parecer omitió algunas cosas. No es que pueda culparlo, ambas sabemos que si el caso hubiera sido al revés, tú habrías dado media vuelta y salido de su vida para siempre."
Que Akari le dijera aquello sin vacilación, le recordó las palabras de Ranma y su pronta y blanca mentira. Ella le había contestado a Ranma que le permitiría hablar y explicarse, pero en ese punto, sabía que sería impensable. Su reacción seria desastrosa y ella se convertiría en un manojo de llanto y nervios, sin contar que lo mandaría al diablo y explotaría casi de inmediato. Cuando su relación con Kyosuke terminó, simplemente había caído en una depresión leve, potenciada por el hecho de no tener una mano confidente que la escuchara o tan solo que la abrazara. Con Ranma, ella no sabía que tanto podría controlarse, porque estaba segura que nunca había sentido con tanta intensidad, que nunca había amado con tanto fervor y que jamás ella había deseado vehemente un futuro al lado de otra persona.
—"Lo que quiero decir es que… tu te equivocaste dejando que Kyosuke se metiera indirectamente en su relación. Como te dijo Ranma, no pensaste en lo que él podría sentir… pero te entiendo, querías cerrar esa etapa de tu vida, aun así… la pelea no fue del todo tu culpa. Yo tampoco espere que Ranma fuera un hombre celoso ¿Siempre ha sido así?"
Ella lo pensó con insistencia. Él nunca le había protagonizado una escena de celos como tal, pero siempre procuraba mantenerse a su lado en lugares públicos y podía ponerse de muy malhumor si un hombre se le acercaba. En realidad, Ranma solía ser muy posesivo si lo pensaba bien. Claro que nunca había tenido la necesidad de analizarlo, porque ella tampoco le daba razones para sentirse incómodo y fue exactamente lo que le dijo a Akari.
—"Bien… creo que Ranma debió quedarse para hablar un poco, pero también creo que estuvo bien que se alejara en lugar de hacer más grande el problema, si sentía que no estaba logrando nada. Creo que ambos tienen que disculparse con el otro, pero no necesariamente tienes que esperar por ello."
Akane se miró frente al espejo, consciente del intenso rubor que le calentaba las mejillas.
—"Lo único bueno de una pelea, es la reconciliación, amiga. Si quieres que ustedes dos se arreglen, talvez deberías dar el primer paso y de una vez, vete preparada para ello."
Akane no le había entendido en un inicio, pero Akari no dudo en explicarle.
—"Se me olvidaba lo insípida que fue tu relación con Kyo-baka. Ranma y tu son como fuego, siempre me dices que apenas pueden mantener las manos fuera del otro… pues bien… de eso estoy hablando. Sedúcelo y dale el mejor sexo que ha tenido en toda su vida. Haz que se le olvide el enojo ya sabes como…" — le recomendó como picardía
Akane no podía creer que estuviera siguiendo aquel consejo. Miró el reflejo en el espejo. Aquel vestido había sido una compra pasada, de varios años atrás. De hecho, no habría recordado su existencia sino fuera por Akari. Los años habían transcurrido a través de su cuerpo, por lo que no era extraño que no le calzara como en el antaño. Sus pechos parecían derramarse del escote y la caída sobre sus caderas y trasero era sensual, aunque un poco mas corta de lo que recordaba, tapándose hasta medio muslo. Aun así, decidió que estaba bien para el propósito que lo usaría, aunque se avergonzó un poco por ello.
Movió las piernas de un lado a otro y fuera consciente de las ligas en sus muslos. Llevaba puesta la misma ropa interior de encaje que había usado días atrás, en el cumpleaños de Ranma. Era el único conjunto que tenía para seducir y recordó con el pulso acelerado, que Ranma se había mostrado fascinado por ello, tanto así que le hizo el amor toda la noche.
Le gustaba su apariencia y solo le quedaba esperar que eso sirviera para algo, por que no podía dejar pasar mas tiempo.
Recordó que Akari le había recomendado que no cancelara la fiesta del día siguiente y en su lugar, le dijo que, entre más pronto sedujera a Ranma, seria más fácil que todos disfrutarán de la fiesta.
No es que le importara, de hecho, no creía que fuera un buen momento para celebrar, pero sus hermanas estaban invitadas y Nabiki incluso había comprado un vuelo para llegar a casa. No era algo que solo pudiera posponer de la noche a la mañana.
Aun así, en ese punto, su única preocupación era su relación y Ranma. Sólo eso. Ella necesitaba arreglar las cosas entre ambos porque aunque su pelea había transcurrido apenas unas horas atrás, ella extrañaba a Ranma horriblemente
Estaba apunto de bajar a la sala de estar, para avisar a su padre que saldría, cuando escuchó como su teléfono sonaba. Supuso que era Akari, para preguntarle por su avance, por lo que nadie resultó más sorprendida que ella misma, al ver el nombre del remitente.
—¿Ranma? — jadeó, agitada y sorprendida, mientras contestaba.
La línea del otro lado se quedó en silencio un momento y Akane sintió como el corazón le golpeaba el pecho, casi dispuesto a salir de su lugar. Las manos le temblaban y percibió el nudo familiar en su estómago.
—¿Amor? — susurró con la voz trémula.
Temió que el teléfono del Saotome hubiera marcado el número por error y consideró incluso colgar, para regresarle la llamada, cuando escuchó un sonoro suspiro.
—¿Puedes salir?… estoy afuera.
—¡Si! — Akane se levantó de un salto y salió de la habitación rápidamente.
En las escaleras, procuró bajar con la misma velocidad, pero teniendo especial cuidado, ya que llevaba tacones. Estaba por tocar el suelo del primer piso, cuando vislumbró por el rabillo del ojo, que su padre se acercaba desde la sala de estar.
—Hey ¿Qué sucede? ¿Adonde vas con tanta prisa?
—Ranma esta afuera — susurró sin aliento, mientras se sostenía del barandal de la escalera. Su pecho se movía agitadamente, al ritmo de su respiración errática.
—Vaya, ya era hora — su padre rió entre dientes, luego consultó el viejo reloj de bolsillo que siempre llevaba consigo —. Recuerda que Nabiki quedó de llegar esta noche.
—Si, esta bien — Akane decidió no perder tiempo en explicarle que ella solo iría fuera de la casa a tener una conversación con Ranma, en su lugar, simplemente corrió hacia la puerta y de paso, por el sendero hasta los portones principales.
Cuando salió, notó que el auto de Ranma estaba justo en frente. Ella apretó la mano con la que sostenía su teléfono celular y observó su reflejo en el polarizado oscuro. Apenas podía controlar su respiración y tenía el cabello un poco alborotado. Se pasó la mano libre por las hebras despeinadas y tomó una inhalación profunda, antes de tragar saliva y tocar con los nudillos la ventana del copiloto.
Escuchó el inconfundible sonido de la cerradura de la puerta, siendo abierta. Volvió a inspirar con fuerza y simplemente se metió dentro.
Mientras se deslizaba en el asiento, fue más consciente que nunca, del desproporcionado latido en su pecho, lo cual inevitablemente le hizo sentir nerviosa. Cerro la puerta y volteó hacia Ranma con el rostro intensamente caliente, lo que indicaba sin duda que se encontraba completamente sonrojada.
Ranma no volteó a verla de inmediato. Tenía la mano izquierda en el volante y la derecha sobre su rodilla, donde sus dedos tamborileaban sin descanso. Llevaba una camisa roja de mangas cortas que se pegaba a su pecho deliciosamente, un pantalón de mezclilla negro y el cabello tomado en un moño desordenado. Ella carraspeó, mientras bajaba la mirada de nuevo.
Había esperado que él al menos la mirara.
Las manos le temblaron mientras acomodaba la falda de su vestido sobre sus muslos. Estaba un poco inquieta, pero no había llegado hasta ahí para permanecer en silencio. Tragó saliva y volteó hacia el moreno.
—Yo quería…
—Parece que…
Sus palabras colisionaron para sorpresa de ambos. Se miraron a los ojos asombrados y luego, Ranma suspiró y se inclinó, apoyando el rostro en el volante.
—Tu primero… — cedió sin demasiado preámbulo. Akane se sorprendió por su acción, más aún, cuando volvió a erguirse y tomó el volante, ahora, con las dos manos.
—No, tú… puedes decir lo que querías ¿decir?.
Esperó un momento, pero lo único que consiguió fue escuchar como un profundo y largo suspiro escapaba de sus labios.
Ranma le dirigió una mirada de soslayo y simplemente negó con la cabeza.
—Parece que vas a salir — susurró por lo bajo.
¿Era todo lo que tenia que decir? Aquello sorprendió a Akane mucho, principalmente porque esperaba que ellos pudieran conversar de lo que había sucedido y encontrar un punto en común. Él se había ido muy molesto el día anterior y le pidió algo de espacio para enfriarse.
¿A que conclusión había llegado?
Ella no podía con la incertidumbre.
—Si, voy a salir…
—En ese caso… podemos hablar luego… — cedió él, cabizbajo.
—¿Qué te sucede Ranma? — ella parpadeó, incrédula y un poco molesta por su actitud —. ¿Podrías verme a los ojos? Por favor…
El moreno suspiró y finalmente levantó el rostro y le observó directamente. Parecía apesumbrado y su expresión no lucía muy feliz. Tenía las mismas ojeras bajo los ojos, que su maquillaje tapaba.
Akane sintió como el nudo en su pecho crecía y no se dio cuenta siquiera, de como la respiración se le aceleraba.
—Lo siento — soltaron ambos al mismo tiempo para sorpresa del otro. Akane jadeó, mientras Ranma negaba con la cabeza.
En ese punto, fue como si algo estallara en el interior de los dos y también fue aquella acción necesaria, la que les dio la pauta de poder liberarse de una vez de aquella terrible incomodidad de no poder decir realmente lo que tenían dentro.
Akane tomó aire y jadeo, antes de voltear medio torso hacia Ranma y apretar los puños con fuerza.
—No… se que tienes razón y no debí dejar entrar a Kyosuke a la casa…
Ranma, quien también respiraba agitadamente por la boca, se apresuró a negar con la cabeza, mientras le dirigía una mirada miserable.
—No es así… y no tienes que disculparte…
—Pero fue mi culpa, si yo solo hubiera sido mas firme…
—¡Claro que no! — refutó al instante —. ¡Debí apoyarte en lugar de encerrarme en mi mismo!
Ambos se detuvieron, dándose cuenta de que habían vuelto a hablar al mismo tiempo. Tenían tantas cosas que decir, pero en ese punto, se hacía evidente de que lo único que deseaban los dos, era arreglar las cosas.
Y fue entonces, que todas sus emociones reprimidas y los sentimientos que sentían que fácilmente podrían ahogarles por dentro, estallaron.
—Amor… lo siento mucho — Akane sintió como los ojos se le humedecían, pero parpadeó, negándose a dejarse vencer por sus emociones. No solía ser así de sentimental.
—Yo lo siento — dijo Ranma con rapidez —. No debí irme molesto… debí quedarme y hablarlo contigo. Estaba muy celoso y…
—Lo entiendo — Akane se inclinó hacia su asiento y apoyó una mano en su muslo —. Y te mentí, porque aunque creí que podría soportar una situación igual, seguramente habría reaccionado mal de ser al revés, porque yo también soy celosa y me habría dolido verte de esa manera, pero de verdad… te juro, que no lo planeé, jamás espere que el idiota de Kyosuke se apareciera aquí.
—Lo se — suspiró sonoramente —. Lamento haber dicho eso, no creo ni por un segundo que pienses en él y se que fue alguien importante en tu vida.
—Nunca más que tú — Akane negó, inclinando el rostro, mientras le miraba a los ojos.
—Nena — con un gemido, Ranma deslizó una mano desde su mejilla hasta tomarla por la nuca, antes de sencillamente apoderarse de sus labios. Akane soltó un gemido mientras el moreno la abrazaba por la cintura —. Akane…
—No quiero que volvamos a estar peleados… te extrañe anoche — gimoteó ella, mientras enredaba las manos en su cabello.
—También te extrañe — gruñó él apretando la piel de su espalda con los dedos—. Quería venir por ti para que durmiéramos juntos, pero no sabia si estabas molesta por mi estupidez.
—Claro que no — negó apresuradamente —. Debiste haber venido, no pude dormir sabiendo que estábamos peleados.
—Yo tampoco — susurró Ranma sobre sus labios —. Nena…
—Tenemos que hablarlo Ranma — Akane tomó el rostro masculino entre sus manos y le obligó a levantarlo y mirarla fijamente a los ojos —. Habíamos quedado de nunca irnos peleados a la cama.
—Lo se, fue mi culpa — aceptó él desviando la mirada.
—Fue culpa de ambos — Akane buscó su mirada de nuevo —. Pero eso no importa. Prometo que no volveré a ver a Kyosuke jamás y…
—No tienes que hacer eso — Ranma negó —. Esto es difícil para mí, pero… yo se que él fue alguien…
—Te dije que nadie me importa más que tu… — Akane le dirigió una mirada firme —. Y no quiero tampoco que nadie se entrometa nuevamente en nuestra relación. Kyosuke fue mi pasado y es ahí donde se tiene que quedar… tu eres mi presente y… espero que seas mi futuro también.
La profundidad y el sentimiento en sus palabras, conmovieron a Ranma mucho más de lo que jamás podría expresar.
Bajó la mirada y observó las manos que Akane tenia apoyadas en su pecho, incapaz de verle a los ojos cuando sentía tal agitación en su pecho.
—¿Solo lo esperas? — intentó mofarse, consciente del calor que le coloreaba el rostro. Era más fácil refugiarse en una broma que aceptar cuanto le había alterado una simple frase.
Akane no entendió en un inicio, pero cuando lo hizo, también se sonrojó, sintiéndose un poco atrapada por la transparencia en sus propias palabras.
De pronto, se vio a sí misma en el final de un camino, con solo dos rutas que tomar. Podía sostener una charla sentimental con Ranma y confesarle la profundidad de sus sentimientos por él, o podía seguir el curso de la conversación y dejar ir el momento centrándose tan solo en su reconciliación.
Rápidamente, se dio cuenta que no se encontraba aún lista para hablar de su amor por él. No es que planeara ocultárselo siempre, pero el momento no era ideal, además de lo recientemente sucedido con su exnovio, no le parecía correcto confesar algo de esa manera. Por otro lado, aún seguía considerando que era muy pronto para hablar de sentimientos tan profundos. Sabía que el amor era siempre una sorpresa, que tocaba la puerta en el momento más inesperado, pero seguía pensando que su corazón se había involucrado con demasiada prontitud.
No es que Ranma no lo mereciera, aún con su pelea, su relación continuaba pareciéndole perfecta. Había sido honesta cuando dijo que esperaba que su futuro con Ranma estuviera entrelazado, pero también, se había reprimido de pensar mucho en ello considerando lo que había sucedido en su relación anterior.
Claro que, el tiempo no determinaba en lo absoluto, que una pareja fuera más feliz o estable juntos. Había estado seis años con Kyosuke y aun así, no sirvió de mucho. Con Ranma, tenían apenas diez meses y era más dichosa que nunca.
Pero pensarlo demasiado, era contraproducente, por lo que había decidido que dejaría que todo fluyeron sin planear nada en esa nueva relación.
Por el momento, lo importante era que Ranma había ido hasta ahí para reconciliarse. Ambos se había disculpado y ellos estaban bien ahora.
—Si… — contesto su anterior pregunta y luego ladeó el rostro, decidida a ir a una zona más segura —. ¿Quieres pasar dentro?
—No — negó al instante, lo cual sorprendió a Akane —. Lo que quiero decir, es que… tu padre escuchó nuestra discusión ayer ¿no?
Lo había hecho.
—A él no le importa.
—Pero a mi si — se sonrojó ligeramente, lo cual era adorable —. Tengo que disculparme con él por ello.
—No te preocupes… papá entiende que fue un error de ambos y no te culpa por nada. A pesar de lo entrometido que es con el tema del matrimonio y todo eso… es bastante discreto cuando se trata de los asuntos internos de la pareja.
—Pero…
—Además… estaba muy aliviado cuando le dije que estabas aquí.
—¿En serio?
—Si… yo — Akane bajó el rostro y se sonrojó —. Yo pensaba ir a tu apartamento… él también lo sabía.
—Me lo dijiste antes… ¿Ibas a ir para que conversáramos?
—Si… se que me pediste un poco de espacio, pero… no quería que esto creciera.
—¿Y por eso estas vestida así? — la mirada de Ranma recorrió su escote y luego sus piernas. Akane parpadeó, un poco desconcertada por el cambio brusco del tema. Hacía un momento, ellos hablaban de la disculpa y luego, los ojos de Ranma resplandecían de pasión.
Akari le había dicho que fuera al apartamento de Ranma y conversaran largamente sobre lo que había sucedido, hasta que llegarán a un punto en común. Sin embargo, también le había dado un consejo muy íntimo. Según sus palabras, un hombre era más receptivo luego de un encuentro sexual satisfactorio.
Su consejo real había sido atacar a Ranma en cuanto abriera la puerta y hacerle el amor apasionadamente, antes de conversar con él. Akane no dejaba de sorprenderse por lo desinhibida que era su amiga luego del matrimonio, considerando que antes era todo sonrojos y timidez.
Ranma y ella se habían arreglado sin necesidad de seguir aquel consejo, pero ella había obviado que se vistió precisamente para seguir ese plan.
Levantó la mirada y observó el rostro de su novio, notando que parecía cada vez mas interesado. Se lamio los labios y junto las piernas, percibiendo el conocido rubor en su propio rostro, que proclamaba algo más que vergüenza.
—Si… por eso estoy vestida así.
—¿Entonces ibas a seducirme? — él alzó una ceja y la miró fijamente. Akane enrojeció aún más.
—Ese era el plan — aceptó en un asentimiento.
—Me gusta ese plan — una sonrisa socarrona y perversa se deslizó en sus labios.
—Ranma…
—Puedes seducirme todo lo que quieras.
—Pero…
—Puedo pensar en algo que me moleste para que me contentes de esa manera — sus ojos brillaron de picardía.
—Eso no es gracioso.
—No lo es — acepto él —. Entonces voy a fingir que me molesto por algo ¿Qué tal porque no fuiste a dormir conmigo anoche?
—Tu me dijiste que no fuera al apartamento anoche — ella entrecerró los ojos, mientras se cruzaba de brazos.
—¡Mierda! ¡Olvídate de eso, nena! — rió sin humor —. Fue una estupidez.
—Eso si podría haberme molestado ¿sabes? — alzó una ceja con soberbia.
—Entonces tendría que ser yo quien te seduce ¿no?
—Ranma…
—¿Que ibas a hacer? — él se inclinó y deslizó una mano por su muslo derecho, en tanto, enterraba el rostro en su cuello.
—¿Sobre que? — Akane cerró los ojos con un suspiro.
—Sobre seducirme — depositó pequeños besos en su piel —. No me importa que me manipules con el sexo ¡Mierda! Estoy totalmente a favor de ello.
—Solo quería hablar — musitó suavemente —. Solo iba a conversar.
—No te creo ¡Mentirosa! — sus dedos viajaron lentamente por su piel hasta toparse con una liga de encaje — ¿Qué tenemos aquí?
—Ranma…
—Déjame ver — él se irguió y tomó la falda del vestido, levantándola.
Un gemido apenas fue retenido en sus labios cuando vislumbró las ligas rojas y la pequeña braga de encaje. Los regordetes muslos femeninos estaban juntos, por lo que no podía apreciar más que el triángulo entre sus piernas, recubierto de encaje, aun así, él podía reconocer ese conjunto en cualquier lugar. Había disfrutado del cuerpo de Akane con él puesto.
—Esto es…
—Ranma… — ella gimoteó, enrojecida.
—Traes puesto mi regalo — levantó la mirada intensa hacia sus ojos —. ¿Y dices que no intentabas seducirme?
—Era en caso de que no quisieras hablar — le comentó temblorosa.
—No quiero hablar ahora.
—Pero…
—Vámonos de aquí.
—Pero Ranma — ella parpadeó aturdida, mientras le miraba acomodarse sobre el asiento y colocarse el cinturón. No tardó más de unos segundos en encender el auto.
—Ponte el cinturón de seguridad — le comentó, mientras arrancaba.
—No le avise a mi padre.
—Puedes mandarle un mensaje — dijo Ranma rápidamente.
Akane recordó las palabras de su padre y supo que no le sería extraño que ella se ausentara unas horas. Él casi le había instado a ello.
Ranma manejó por las calles, un poco más rápido de lo que acostumbraba. Tenía el rostro enrojecido y una mirada a sus pantalones fue suficiente para saber que estaba un poco animado.
Akane sintió como su propio corazón se agitaba ante la perspectiva de lo que continuaría. Akari había dicho que no había mejor manera de terminar una discusión, que no fuera en la cama y sorprendentemente estaba ansiosa por ello.
¿Que es lo que Ranma le había hecho?
Últimamente ellos hacían el amor con mucha regularidad. Desde un inicio, se había dado cuenta de que Ranma era un hombre sexualmente activo y aunque le costó en su momento seguirle el ritmo, lo había logrado. Nunca había pensado mucho en las relaciones sexuales. Con su exnovio —prefería omitir su nombre así fuera en su mente— no había sido nada extraordinario, talvez una conexión física inusual, pero común. Fue durante aquellos pocos minutos donde sentía que podía encontrar un punto en común con él, pero inmediatamente terminaba, se sentía lejos de alcanzar lo que debería ser.
Se había preguntado siempre si el sexo y el amor eran así, tan insípidos y tan poco afectuosos, ahora sabía que no y quizás era una de las razones por las que ella se había enamorado tan fervientemente de Ranma.
Porque todo aquello que había leído en las novelas, todo lo que había observado en los dramas y el amor tan profundo que vislumbró entre sus padres al menos por un corto tiempo, era real.
Sintió como la mano de Ranma se apoyaba en su rodilla y le miró, notando su perfil tenso, mientras observaba las calles. Su apartamento no quedaba tan cerca de su casa, pero estaba segura que estarían ahí pronto.
Sintió como los dedos largos se deslizaban por su muslo, en caricias ascendentes, pero se distrajo, recordando que debía de enviarle un mensaje a su padre. Estaba escribiendo cuando percibió como Ranma reanudaba las caricias, en esa ocasión, ingresando los dedos dentro de su falda. Akane sintió como se le cortaba la respiración, mientras miraba una vez más, el rostro pétreo de Ranma. No estaba segura de lo que estaba sucediendo y no quería pensar demasiado en ello, porque seguramente sus pensamientos la harían sentir una pervertida, Ranma solo estaba tocándola como siempre o eso supuso, hasta que aquellos mismos dedos traviesos trazaron un camino decadente hacia el interior de sus muslos y luego hacia el triángulo caliente entre sus piernas.
Ella jadeó, dirigiéndole una mirada insistente a Ranma, pero él parecía igual de imperturbable que antes. Akane suspiró, cuando el dedo medio se deslizó en su humedad y acarició la perla de sus pasiones. El placer fue casi inmediato, pese a que no era tan potente como siempre. Akane se mordió el labio inferior y miró su regazo notando como la mano de Ranma se movía bajo su falda. Sintió como el dedo medio se deslizaba entre sus labios hasta encontrar su humedad, dando unos pequeños y tentativos toques, él la excitó y luego hizo presión, ingresando poco a poco a su canal.
—Ranma… — suspiró agitada.
—Abre las piernas y acomoda el trasero al borde del asiento.
Ella se sentía temblorosa, agitada y pudorosa, aun así, no dudo en seguir sus instrucciones. Una parte muy dentro suyo siempre había querido vivir una experiencia igual, aquella adrenalina, esa excitación que amenazaba con volver su piel cual lava liquida, el peligro de ser encontrados en ese tipo de situaciones. Con Ranma había aprendido tantas cosas, y es que, él se había liberado de todas las inhibiciones propias de su cultura y la había mostrado un mundo sensual, pecaminoso y delicioso.
A ella, una joven sexualmente tímida, una maestra de primaria y una mujer inexperta.
Sintió como Ranma deslizaba un dedo hasta lo más profundo de su interior, y gimió, meneando la cadera al ritmo de sus penetraciones. Ella no podía conseguir suficiente aliento en sus pulmones. Apretó las manos en su falda y miró nuevamente a Ranma, abriendo los labios para dar paso a su respiración agitada y soltando pequeños maullidos de placer.
La piel le quemaba, en aquella conocida fiebre que nublaba su juicio. Ella necesitaba que la tocara más profundamente, estaba tan húmeda y excitada en ese momento.
—Ranma…
—Estas muy mojada — susurró entre dientes, moviendo sus dedos más insistentemente. Formando pequeños, lentos y sensuales círculos sobre su clítoris ahora endurecido, ingresando otro dedo en su canal, cada vez más rápido, cada vez más fuerte.
Cuando el auto se detuvo en un semáforo en rojo, Akane gimió e intentó erguirse, pero Ranma solamente se inclinó sobre su cuerpo, tomando con la mano libre su rostro y apoderándose de sus labios. Su beso no fue tierno, ni dulce, sino mas bien el preámbulo para lo que vendría luego. Akane se estremeció, cuando la lengua masculina acarició la suya, y gimió, cuando Ranma hizo aquellas succiones tan deliciosas que estremecían el centro mismo de su cuerpo.
—Quiero lamerte — él se irguió y enterró el rostro en su escote, recorriendo con la lengua, la piel sonrojada de sus senos confinados en el vestido.
—Ranma…
Un pitido interrumpió sus palabras y Ranma se irguió, volvió a acomodarse el cinturón y arrancó.
El resto del camino fue una tortura, mientras él la acariciaba tentativamente, la penetraba con sus dedos de manera superficial y luego volvía iniciar aquel ciclo de deliciosa tortura.
Akane temblaba cuando él finalmente se detuvo en el estacionamiento de su edificio.
Ella intentó erguirse, sofocada, pero Ranma sencillamente empujó su propio asiento hacia atrás, se quito el cinturón y tomó sus caderas obligándola a colocarse de lado.
Akane soltó un gritillo, un poco desconcertada por la posición. Intentó sostenerse precariamente del asiento y la puerta, e irguió el torso, esperando acomodarse, pero sin éxito. Las manos de Ranma parecían anclas sobre su piel. Miró sus ojos, pero el moreno parecía más interesado en su regazo. No tardó más de un segundo en tomar la falda y enrollarla usando la misma tela, hasta tenerla casi desnuda de la cintura para abajo.
Akane soltó un jadeo que fue casi sofocado por el gruñido que escapó del pecho de Ranma. Buscó su rostro, pero no logro verlo, pues él ya había volteado medio cuerpo hacia ella y en ese momento se inclinaba sobre su asiento.
Un gemido de sorpresa escapó de sus labios y aunque intentó retraer una vez mas las caderas, no lo logro.
—Ranma… espera…
Él no lo hizo y simplemente hundió el rostro entre sus muslos. Akane se estremeció cuando su lengua lamió todo el camino desde su entrada hasta su clítoris. Emitió un suspiro, cuando él dibujó círculos, de un lado a otro, sobre su perla y gimió, cuando uso sus dedos para masturbarla.
Aquello no solía ser extraño entre ellos. Ranma poseía un talento excepcional con la lengua y siempre le complacía de la mejor manera, pero nunca con tanta intensidad y mucho menos, en un lugar público.
—Ranma… — jadeó y llevó una mano a su cabello, enredando los dedos en él. El Saotome hizo caso omiso a su llamado y continuó bebiendo de ella.
La piel se le estremeció y un familiar nudo empezó en su vientre. Ella conocía aquel placer, lo había sentido siempre con cada toque de Ranma. Empezó a agitarse, conforme él se volvía, cada vez más rudo. Su corazón golpeaba su pecho con fuerza y el sudor había estallado en cada parte de su cuerpo.
Estaba tan cerca, tan cerca, que empezó a sentir como el calor se volvía insoportable, y justo cuando estaba por estallar, jadeando y tratando de conseguir algo de aliento, Ranma se detuvo y se irguió.
Ella miró el techo del auto, temblorosa. Ranma se había detenido justo antes de que terminara, la había dejado pendiendo de un hilo, en un placer que casi rozaba el dolor. Ella se irguió sobre los codos y miró a Ranma con el ceño fruncido. Él tenía los labios brillosos y se los lamia, mientras su mano derecha se acariciaba el miembro expuesto con rapidez.
No sabía en qué momento él se había desabrochado el pantalón, pero no importaba, mientras él siguiera mirándola de aquella manera, como si pudiera traspasar su piel, como si apenas pudiera contenerse de tirársele encima y hacerle el amor fieramente.
Akane se ahogaba en aquel calor. El ambiente a su alrededor era pesado y ella sentía la piel sumamente sensible. Era usual que durante sus encuentros sexuales, la pasión y el deseo predominaran, pero en ese momento descubrió algo diferente. Talvez era por la pelea, el concepto que tenia del sexo de reconciliación, el hecho de que ellos hubieran hablado sobre su problema y resuelto sin mayor percance o todo lo excitante de la situación. Ellos nunca habían hecho el amor en un lugar público, nunca en el auto y definitivamente, ella nunca había conocido aquel Ranma que la miraba como un depredador.
Se sentía tan hermosa, tan deseada. Él la había acariciado, lamido y besado, y ella estaba dispuesta a devolverle el favor, estaba ansiosa por ella.
Encogió las piernas y se apoyó en ellas, antes de colocarse de rodillas en el asiento. El roce en su intimidad se sentía caliente y estaba cada vez más excitada.
—Nadie puede vernos ¿no?
—Nadie — Ranma negó, sus ojos siguiendo los de ella.
—Bien — se inclinó y apoyó una mano sobre la de él. Ranma dejó su miembro libre y Akane lo tomó, masturbándolo lentamente. De arriba abajo, suave al inicio en cada subida y con un agarre más duro y fuerte en cada descenso.
Ranma dejó ir el aire entre dientes y movió el cuello. Tenía la mirada entrecerrada fija en ella. Akane se lamió los labios antes de descender el rostro y abrir la boca.
Su longitud era pesada. Cubrió con los labios sus dientes y le dejó entrar en su calidez, primero lentamente, respirando por la nariz y arremolinando la lengua alrededor de su falo.
Ranma gruñó, pero solo acomodó las caderas y permitió sus caricias. Él era grande, por lo que no podía meterlo todo dentro suyo, afianzó los dedos en el excedente de piel y lo masturbó, siguiendo los movimientos de su cabeza. Mientras ella subía, su mano también lo hacia, y cuando ella bajaba, succionándole codiciosamente, Akane le apretaba tal como sabia que le gustaba.
Sintió como los dedos de Ranma le acariciaban el cabello mientras le masturbaba, chupando lentamente y moviéndose a un ritmo acompasado. Ella sintió que se le estremecía la piel, cuando Ranma enredó los dedos en su cabello y apretó con un poco de fuerza, solo la suficiente para que recordará que él le sostenía. Aun así, no hizo ningún movimiento para que ella trabajara sobre su erección. Él sabía que ella no podía tomarle por completo y nunca había intentando forzarla tampoco.
Escuchó como Ranma gruñía y luego, un líquido espeso, acarició la punta de su lengua. Cuando Ranma apretó los dedos en su pelo, ella irguió la cabeza y le miró, también jadeante. Se lamió los labios y él siguió el movimiento con los ojos.
—Ven — palmeó sus muslos. Akane se mordió el labio inferior y empezó a arrastrarse hacia él.
Se sentía perversa, coqueta y valiente. Era la primera vez que tendría sexo en un auto y no entendía, porque le parecía tan malditamente caliente. No es que no lo hubiera pensado antes, pero no se imaginaba a sí misma haciéndolo.
Evidentemente, Ranma si.
Levantó una pierna y se abrió, hasta apoyar la rodilla en el extremo del otro asiento, entre el muslo de Ranma y la puerta de piloto. Él tomó sus caderas y demostró su fuerza al levantarla con facilidad, permitiendo que se acomodara. Akane se sostuvo del respaldo de la silla de Ranma y miró entre sus cuerpos, notando como el moreno subía la falda de su vestido, que se había bajado.
—Desearía quitártelo, pero podemos hacerlo luego — susurró por lo bajo, entre dientes.
—Si — ella asintió.
—Aun puedo disfrutar — llevó los dedos a su escote y lo bajó lentamente, hasta liberar sus pechos.
Akane observó entre pestañas y suspiros pesados, como Ranma tomaba su erección con una mano y su cadera con la otra. Cuando él le indicó que descendiera, lo hizo. La punta ancha de su falo, le acarició los pliegues un segundo antes de que se apoyara en su entrada y empezara a ingresar muy lentamente, conforme bajaba.
Ella soltó un suspiro y agarró sus hombros, enterrando los dedos en su piel mientras cerraba los ojos, concentrándose en cada una de las sensaciones que le atacaban cada vez que sentía como Ranma invadía su interior.
Un escalofrío familiar, pero no menos delicioso, le recorrió la espalda. Frunció el ceño y abrió los labios, dejando salir un suspiro, mientras fijaba una mirada baja en la expresión de Ranma. Su tez se encontraba ligeramente húmeda y enrojecida. Sus ojos siempre eran intensos cuando hacían el amor y en esa ocasión no fue la excepción, era como si fuera su mirada la que le acariciara la piel y Akane no podía evitar reaccionar a ella, ni lo que le hacían sentir, consciente de como se le erizaban los vellos de los brazos.
Ranma tomó sus glúteos con las manos y clavó sus dígitos en su carne, en un agarre posesivo y sensual. Él levantó el rostro, casi al mismo tiempo que Akane lo descendía. Sus labios se encontraron y sus lenguas empezaron esa danza obscena que traía únicamente placer a cada fibra de su piel.
Cuando se alejaron, Akane apoyó las manos en el asiento a la espalda de Ranma y se inclinó, arqueando el cuerpo mientras movía la cadera, de enfrente hacia atrás y de un lado a otro.
—Ten cuidado con la cabeza — susurró Ranma, antes de apretar los dedos en su piel y levantarla, solo lo necesario, para luego permitirle descender.
El movimiento trajo una sensación de placer tal, que sintió como poco a poco perdía el aliento. La posición no era cómoda, ni la restricción que le confería el reducido espacio, pero no importaba, porque lo único que realmente tenía su mente en ese momento era la necesidad imperiosa de moverse.
Tuvo que inclinarse sobre Ranma, hasta que sus pechos le rozaron el rostro, cosa que él aprovechó, depositando caliente besos en su piel, luego Akane se apresuró a curvearse, para evitar recibir un golpe desprevenido, antes de volver a moverse, impulsándose con sus muslos y usando el apoyo en la silla de Ranma como soporte.
El moreno le ayudó a mitigar el esfuerzo que implicaba aquella posición, tomándolo del trasero. Akane gimió y se apresuró a besarlo, mientras se movía cada vez más rápido.
Su cuerpo se sentía caliente, mucho más de lo usual, tal vez por la excitación de la situación en la que se encontraba, el ambiente cerrado y poco ventilado, la posición y demás. El sudor estalló en su cuerpo y el húmedo sonido de sus pieles encontrándose, en sintonía con los jadeos y respiraciones agitadas eran lo único que podía escucharse.
Akane sintió como su muslo derecho empezaba a protestar, pero se limitó a ignorarlo, llevando una mano al cabello de Ranma y obligándole a levantar el rostro.
Las manos de él se apretaron en sus glúteos. Ranma jadeó cuando Akane movió la cadera de aquella manera tan sensual. Ella suspiraba con los labios abiertos, mientras le miraba fijamente, nunca le había parecido más sensual que en ese momento.
—Inclínate — le pidió entre dientes.
La chica se detuvo y parpadeó, en un jadeo.
—¿Como?
—Voy a acomodar el asiento.
Ella siguió sus indicaciones y Ranma se apresuró a hacer el asiento hacia atrás para dejar un poco más de espacio de libertad.
Akane tuvo que acomodarse, levantando las caderas y poniendo las rodillas a los lados de sus muslos con firmeza. Luego apoyó las manos en el tablero a su espalda y le miró, respirando agitadamente.
—Levanta — le indicó.
Ella lo hizo, irguiéndose lo necesario. La vista era estimulante y obscena. Ranma tomó su erección y la acomodó en la entrada femenina antes de indicarle a Akane que descendiera.
Ella jadeó, mientras Ranma gruñía. En esa ocasión, se encargó de coordinar los movimientos, más rápido y duro.
Akane gimió, perdió el paso y se encogió, lo que sin querer ocasionó que sonará la bocina.
Ambos se sobresaltaron y ella se detuvo, mientras miraba los alrededores. Ranma no se molestó, concibiendo lo poco que le importaba que alguien se diera cuenta de lo que sucedía ahí. No mientras le hacia el amor a su novia… o tenía al menos un rapidito.
—Déjalo... Muévete — le indicó.
—Alguien pudo haber escuchado — ella seguía buscando algún testigo de su aventura sexual.
—No me importa.
—Pero a mi si.
—Vamos nena, estoy por acabar.
Akane le miró, mordiéndose el labio inferior. Ella también se sentía demasiado excitada como para detener aquello. Sintió como el calor volvía cada vez con más fuerza a su rostro cuando retomó sus movimientos.
En esa ocasión, sólo bastaron algunos minutos antes de que sintiera el familiar nudo que se formaba en su vientre. Las caricias de Ranma se volvieron más rudas y posesivas, él también estaba por terminar.
Akane sintió como los muslos le temblaban. Se sostuvo precariamente del asiento, volviendo a inclinarse sobre Ranma. Apenas podía sostener la respiración, pero se aseguró de no hacer ruido alguno. Sin embargo, el placer estremecía cada espacio de su cuerpo y justo cuando sintió que algo estallaría, tomó el rostro de Ranma en manos y lo besó, tan profundamente que vertió en ello toda su pasión, su amor y el enorme placer que le había proporcionado su encuentro.
Ranma gruñó y apretó los dedos en su espalda apegándola a su cuerpo.
Cuando finalmente se separaron, ambos se miraron a los ojos, jadeando.
Las secuelas que les dejaba cada encuentro sexual, hacia temblar el cuerpo de ambos. El sudor les bañaba la piel. Akane acarició el flequillo del moreno, mientras Ranma, aun con las manos en su espalda, se limitaba a tocarla con calma.
—Eso fue estupendo — soltó él con una sonrisa perezosamente sensual.
Akane sintió que se sonrojaba y se apresuró a asentir.
—Si…
—No espere que fueras más sensual, nena…
—También me gusto — aceptó.
—Si todas nuestras reconciliaciones serán así, estoy totalmente a favor de ello… — musitó divertido —. Si no, no quiero nada.
—Ranma… — le advirtió.
—Y necesitamos más de esos conjuntos — descendió sus manos, hasta que alcanzó el elástico de las ligas en sus muslos. Haló una y luego la soltó, lo que le provocó un estremecimiento, cuando esta azotó contra su piel.
—¡Eres un pervertido!
—Pero así te gusto — sonrió confiadamente.
Akane asintió, enrojeciendo y volvió a acariciarle el flequillo con ternura.
—¿Entonces estamos bien?
—Si, claro… por eso se llama "sexo de reconciliación"
—Ya lo se — rodó los ojos —. Es solo que…
Ranma suspiró.
—Ya me disculpe y tu también lo hiciste… creo que podemos dejarlo atrás, pero… talvez hay que pensar un poco mejor nuestras acciones en un escenario futuro similar.
—No voy a volver a ver a Kyosuke… te lo prometo.
—Lo se — asintió con confianza —. No lo digo de esa manera… yo… puedo prometerte que voy a intentar no alejarme como ayer, para hablar y solucionar las cosas en el momento.
—Oh… — Akane se sintió conmovida por eso.
—Yo…
—No tienes que prometer nada.
—Quiero hacerlo — no vaciló —. Y puedo prometerte que no voy a dejar que nadie se entrometa en nuestra relación.
—Bien, me basta con eso ¿Y a ti?
—Si.
—Ahora… sobre la celebración de mañana…
—Nabiki viene hoy en la noche… — le comentó —. Estuve a punto de cancelarlo a último minuto, no quería presionarte con lo del compromiso ya que estábamos peleados.
—¿No lo hiciste?
—No — frunció el ceño —. ¿Debí hacerlo?
—Bueno… — vaciló durante unos segundos —. En realidad, iba a proponerte algo.
—¿Proponerme?
—Y antes de que haya un malentendido, no es que no quiera conocer a tus hermanas o hacer la reunión como tal… pero…
—Pero… — le instó a hablar, ansiosa.
—Estuve pensando en eso desde ayer… cuando entendí que nuestra pelea había sido una tontería.
—Aja… ¿Qué sucede amor? Me estas poniendo nerviosa.
—No es nada de eso… es solo que… — suspiró —. Se que lo de la reunión de las dos familias te tiene estresada y sinceramente, no es como que me sienta de mucho ánimo para ello. Preferiría quedarme contigo en el apartamento… lo que quiero decir es que… ¿Por qué no nos escapamos?
—¿Escaparnos?
—Ya sabes… irnos de viaje… un viaje solo tu y yo.
—¿Un viaje? — parpadeó —. Pero…
—Creo que luego de lo de ayer, necesitamos un momento a solas ¿Tu no?
—Pero… — estaba bastante sorprendida —. La fiesta…
—Ninguno de nosotros quería ir de todos modos.
—Tus padres y papá…
—Les ahorraría un viaje y Soun lo entenderá… creo que estará muy contento de ello si le decimos que nos reconciliamos.
—Nabiki…
—Yo cubro los gastos de la aerolínea… puedes decirle que se venga siempre, de visita para que no malgaste el boleto o… puede no venir.
—Akari y Ryoga se van a enojar.
—Lo van a superar — sonrió suavemente —. Vamos nena… una cabaña para nosotros — se inclinó sobre su cuello y depositó besos en su piel —. Aguas termales… o en algún hotel con room service. Ya sabes, los dos solos en una habitación, sin tener que salir de la cama… haciendo el amor por horas…
Akane se sonrojó, mientras imágenes sensuales le abarrotaban la mente. Aquello se escuchaba como un sueño, más si era de la mano de Ranma.
—¿O no quieres ir? — se alejó dudoso y la miró a los ojos —. Si es así, olvida lo que dije… mañana podemos disfrutar con la familia y…
—¡Si quiero ir!
—¿Estas segura? — él pareció dudarlo.
—Si, en serio… quiero ir.
—Oh… — Ranma suspiró cuando saltó sobre su regazo, lo que hizo que ambos recordarán que seguían unidos.
Akane se inclinó y le dio un beso rápido, antes de levantar una rodilla y encogerse, moviéndose a un lado y sentándose nuevamente sobre su asiento. Se apresuró a colocarse la falda correctamente.
—Tendré que ir por ropa, espero que Nabiki no haya llegado, porque me dará una…
—Puedes llevar la ropa que tienes aquí — la interrumpió Ranma, mientras se arreglaba el pantalón.
—No lo había pensado.
—Podemos irnos hoy mismo — miró su reloj de mano —. Es temprano aún.
Aquello estaba sucediendo demasiado rápido y para ella, una mujer en extremo organizada y controladora, era sin duda, una novedad.
Sin embargo, le encantaba la espontaneidad del momento, la manera tan natural en la que todo se había dado. Salir de la rutina algunas veces eran necesario y luego de pensar durante toda la noche anterior, en lo que seria de su relación, llegar a ese punto, se sentía maravilloso.
Habían superado su primera pelea. Ranma y ella se habían reconciliado, ahora solo les quedaba disfrutar de ello.
Unas vacaciones cortas e improvisadas se escuchaban como un sueño.
Lamentaba enormemente tener que dejar el festejo con su familia de lado. Su padre y Kasumi no supondrían un problema y cuando le contara a Nabiki que Ranma costearía sus boletos de ida y vuelta, seguramente olvidaría cualquier riña que tuviera con ella. Akari por otro lado, sería un problema aparte y muy fuerte; ella querría matarla, pero le recordaría que fue su idea todo aquel plan de seducción. Que terminara en un viaje improvisado era también su culpa. Tendría que disculparse con los padres de Ranma también, era un poco vergonzoso, pero intentaría no pensar mucho en ello para disfrutar.
Volteó el rostro y miró aquellos ojos azules en los que amaba verse reflejada.
—Estoy emocionada por nuestro viaje juntos.
—Muy bien — Ranma sonrió de soslayo, con aquel aire de sensualidad masculina, tan innato en él —. Vamos a buscar lo que llevaremos… pero te lo advierto — consultó su reloj de mano —. Solo tienes quince minutos.
—¿Tan poco? — jadeó.
Ranma asintió divertido, salió del auto y dio media vuelta abriéndole la puerta. Cuando sostuvo su mano, la haló, obligándola a ponerse de pie.
—Quiero disfrutar mucho de nuestro tiempo juntos — señaló antes de llevarla dentro del edificio.
Akane le siguió alegre.
El extraño giro de acontecimientos la tenia un poco desconcertada, aun así, estaba francamente contenta con ello.
Ranma y ella harían un viaje en pareja.
Su primer viaje.
Talvez no era algo organizado, quizás pareciera muy apresurado, posiblemente sería agotador y en definitiva, corto, pero no por ello, menos divertido.
Cualquier cosa estaba bien, siempre que ambos estuvieran juntos
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas noches bellas.
Quería disculparme por actualizar hasta ahora. Literalmente, este era un fic de San Valentín y mírenme, actualizando en Junio.
Las excusas que no son excusas serian: Primero, decidí dar una pausa para escribir los capítulos restantes y actualizarlos todos prácticamente de una vez, sin hacerles esperar.
Termine la mitad de todos los capítulos que me faltan, pero empecé en un trabajo nuevo y aunque eso me perjudico un poco, lo realmente difícil fue cuando un primo mío se accidentó en moto.
Quedo muy mal y tuvimos que internarlo por casi un mes. Tuve que ir todos los días a cuidarlo en las tardes-noches, casi al salir del trabajo, ya que soy enfermera. Fue agotador y cuando termino, el cuidado postoperatorio lo fue aún más. Por favor, si beben o ingieren sustancias, no manejen, es mejor dormir en casa ajena que terminar así.
Ahora todo esta bien, pero las semanas que le siguieron, cuando volví a mi rutina normal, estaba tan cansada que me dormía hasta sentada. Apenas llevo dos días tocando Word para intentar retomar mi escritura, pero me está costando.
Deje incluso a medias los fics del RanKane Day para las hermosas páginas que me invitaron, siendo estas: Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, y Fanfics y Fanarts Ranma Latino. Creo que en cuanto los termine, siempre voy a subirlos, al igual que las continuaciones que debo. Tengo que ponerme al día.
Muchas gracias por su comprensión y por su apoyo continuo. Y respecto al fic, espero que les haya gustado la actualización.
Digamos que considere mucho como seria la reconciliación. Pensé en hacerlos sufrir un poco, pero creo que las primeras peleas en pareja son las más tranquilas y pasionales, y fue lo que intenté transmitir. Espero que les haya gustado y satisfecho.
A mis personas preferidas —un poco mas de dos meses después—.
VeroGuti: Muchas gracias por estar siempre pendiente y ser de las primeras en comentar. El capitulo anterior era tan absolutamente necesario por lo que ya mencionaste. Nuestra pareja estaban en una etapa tan dulce y hasta un poco empalagosa de enamoramiento, que necesitaba cortarlo y hacerlos aterrizar con todo lo que implica realmente tener una relación. Hasta el momento, ambos no habían tenido que lidiar con los celos, los reclamos y la desconfianza, lo que creo que en el punto actual de la historia, lograron sobrellevar muy bien y avanzar un paso más como pareja. Espero que el capítulo actual sea de tu agrado y te mando un caluroso abrazo.
Roxbonita: Te he tenido tan pendiente bella, por que de la nada me llegaron varias notificaciones tuyas sobre mis historias, lo cual agradezco un montón. De antemano, lamento no contestarlas todas, pero puedo decirte con total honestidad, que me encantó y es una alegría verdadera saber que disfrutas de mi trabajo. Respecto al capitulo anterior, me gusta que hayas sabido distribuir las culpas, también creía que ambos debían disculparse cuando escribí este capítulo y pues, eso fue lo que salió ¡Y hubo mucho sexo de reconciliación! Que espero haya satisfecho tu vena pervertida jaja. Me encantaría saber que te pareció el capitulo nuevo. Un enorme abrazo y espero leerte pronto.
Baybe Face: Tu comentario me hizo sentir tan contenta. Es tan satisfactorio saber que pudo causarte tantas emociones. Es que el solo imaginarlo me saca una sonrisa. Me encanta que sintieras que cada personalidad calza con los personajes, de la misma manera en que no pudiste imaginarlo de otra forma. Con respecto al capitulo nuevo ¿Imaginabas algo así? Espero que fuera de tu agrado y estoy ansiosa por saber que te pareció. Gracias bellas por siempre estar pendiente. Besos y abrazos.
Alexandraaa417: La sabiduría en tus palabras me encanta bella. Me alegra que analizaras el capitulo y las actitudes de los personajes de la manera en la que lo hiciste. Me gustan las opiniones que leo. En mi caso, asumo que ambos tuvieron la culpa, pero estoy completamente de acuerdo contigo de que Ranma no debió irse. Por suerte, el Ranma de este universo lo entendió también y se disculpó de la mejor manera. Vaya que si se le bajo la calentura del enojo y le subió otra jaja. Muchas gracias por tu bello comentario. Te mando un abrazo caluroso.
JHO: Ahhh, que bello tu comentario. Me está encantando releer los comentarios para contestarlos. Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar. Hasta el momento, la reacción de Ranma es la más funada por todas jajaja. Estoy de acuerdo y este Ranma también, por lo que busco disculparse. Lo sentí tan dulce y me dio tanto pesar su actitud inicial en el auto. Espero que con esto se haya redimido para ti. Ojalá que el capítulo sea de tu agrado. Me encantó leerte. Besos.
Saone Takahashi: Gracias por comentar, aprecio el tiempo que tomaste para ello. Me alegro que esa fase haya sido de tu agrado, también creo que era necesaria para nuestra pareja. Me encantan tus teorías conspiradoras y de lo que escribiste, puedo decirte que una de ellas sucederá. Aunque quería alargar la pelea, este es un fic fluff y no quería agregar demasiado drama, aunque más adelante no prometo nada jaja. Ojalá que el nuevo capitulo haya llenado tus expectativas. Te mando un abrazo.
Kariiim: Gracias por comentar y además, dejar un review por el capitulo anterior. Puedo decir con total honestidad, que también AMO con todo mi corazón a Ranma celoso. Y se que no debería, es que a veces es una redflag andante jajaja. Me alegra que todo el capitulo fuera de tu agrado y gracias por lo de "escena bien desarrollada" ¡Bella! Me alegra que llegaras a la conclusión de que la pareja por igual tuvo la culpa de lo que sucedió. Y puedo decirte con honestidad que este Ranma nunca consideraría engañar a Akane, pero no por ello, dejara de meterse en problemas. Un enorme abrazo y espero que disfrutaras de la reconciliación.
Gatopicaro831: Si el ex de uno no aparece para darle problemas en la nueva relación, es que no es ex jaja. Me encanta que distribuyas las culpas por igual, porque estoy de acuerdo, ambos tienen culpa y por lo mismo, ambos debían dar un paso a la reconciliación ¡Y vaya manera! Ojalá y te haya gustado, y si, tus comentarios son tan bellos que me encanta leerte. Un abrazo muy cariñoso a la distancia.: Gracias bella, y gracias por tomarte el tiempo de escribir. Besos.
Rowenstar.art: Muchas gracias bella por tu comentario. Yo también sentía que me estaban empalagando un poco y era necesario lograr este punto de quiebre, aunque en realidad haya durado tan poco. También considero que por mucha inteligencia emocional que podamos tener, algunas reacciones son naturales. Respeto mucho a Ranma por poner espacio, aunque siempre esta ese pensamiento de que hacerlo puede ser más perjudicial que beneficioso, aun así, es imposible saber como vamos a reaccionar y considero que es de humanos equivocarse. Espero que te guste la actualización. Te mando un enorme abrazo mi bella Romy, siempre es un placer leerte.
Estrella Morin: Jajaja, tu comentario me causó tanta gracia. Es que a ti no te importa que arda Troya ¿verdad? Me alegra que te gustará la pelea y espero que sea lo mismo con la reconciliación. Besos y abrazos.
Hinagueshi12: Leer las peleas en lo mejor de la luna de miel nunca es sencillo. No tienes idea de lo satisfecha que me hace sentir tu comentario y llegar a ese punto de causarte esas emociones. Espero que la reconciliación fuera exactamente lo que esperabas. Te mando un enorme abrazo y muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar.
Banania90: Que bella como tus palabras. Me alegra que percibas la historia de la manera en que lo haces, por que es justo lo que quería. Un avance de relación lento y en todas sus etapas. El drama es necesario, pero momentáneo y espero que toda la escena de reconciliación fuera de tu agrado. Muchas gracias por tu comentario. Besos y abrazos.
SARITANIMELOVE: Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar cada capítulo, siempre es grato leerte y saber que te gusta el avance de la historia. Te mando un enorme y cariñoso abrazo.
El siguiente capitulo es: Primer viaje juntos.
¿Esperaban que nuestros tórtolos se escaparan juntos?
Pretendo actualizar en cuanto termine de editar el próximo capitulo, talvez dentro de un par de días.
Los amo mucho, besos y abrazos.
10/06/2023
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