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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno y soez)
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JUST US
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CHAPTER 17
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FIRST TRIP TOGETHER
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Akane no podía creer que realmente ellos habían salido de la ciudad sin ningún plan previo y dejando en el olvido una cena, para no solo celebrar sus cumpleaños, sino también para reunir a sus respectivas familias.
Nabiki le había echado una bronca tal, que aún le ardían las mejillas o al menos, así había sido, hasta que le comentó que Ranma cubriría los gastos de su viaje. Ella le advirtió que siempre iría a Nerima, dado que se encontraba en ese momento en el aeropuerto, pero también fue muy explícita cuando agregó, que quizás adicionaría algunos gastos por el mal rato.
Ella refutó al instante, pero Ranma se limitó a asentir, diciéndole que estaba bien, pese a sus protestas. Debió haber quitado el altavoz desde un inicio.
Su padre tomó la noticia de su sorpresivo viaje con gracia, diciéndole que él en realidad consideraba muy poco probable que volviera esa noche dada su reconciliación. Él seguía avergonzándola demasiado con comentarios íntimos, pero Akane se aseguró de cortar la conversación en el momento oportuno.
Kasumi también fue bastante comprensiva… Si tan solo Akari lo hubiera sido
Aun le pitaban los oídos por su cantaleta. Habían cosas que era mejor no repetir, incluso en pensamientos. Pasaría un tiempo antes de que Akari lo olvidará y otro momento más, previo a que no lo sacara, talvez en una conversación. Podía ser muy insistente y molesta cuando alguien la ofendía. Aun así, tuvo la consideración de desearle buen viaje, de pedirle fotos en pareja e incluso, de darle unos tips picantes que no le pidió desde un inicio.
Al menos, habiendo aprendido de las anteriores llamadas, Akane había quitado el altavoz, lo que agradeció en ese momento.
Ranma aun no le había dicho su destino, pero le había asegurado que no sería muy lejos.
Cuando le preguntó lo que le gustaría mas, ella le dijo que la sorprendiera.
El viaje duro alrededor de dos horas en coche.
Cuando el camino empezó a rodearse de árboles altos y se volvió rocoso, Akane supo que se dirigían a algunas cabañas u hotel. Ranma había dejado ir la sugerencia cuando le dio la propuesta de un viaje juntos y era evidente que la había tomado al pie de la letra.
En el momento en el que una pequeña construcción de madera se vislumbro, el cielo empezaba a oscurecerse, dando paso a la noche.
—Son cabañas — susurró mirando el sendero más allá, donde podían vislumbrarse pequeñas construcciones también de madera, muy rusticas.
—Si, siempre me han gustado las cosas así… cuando era pequeño, mi papá me llevaba cada mes a acampar.
—¿En serio? — la emocionó que le contara algo que evidentemente recordaba con mucha felicidad. Se imaginó a un pequeño Ranma, revoltoso y entusiasta. La imagen en su mente era adorable.
—Si, era divertido… siempre me ha gustado la naturaleza y todas las actividades que implican.
—¿Actividades? — ella dudó, insegura sobre lo que escuchaba.
Ranma se parqueó y volteó hacia ella, con una sonrisa.
—No te preocupes… no vamos a hacer nada de eso hoy. No venimos aquí por ningún ejercicio más que el que implica la cama — le guiñó coquetamente un ojo.
—¡Ranma! — ella jadeo y volteó, solo por instinto, hasta que recordó que estaban solos dentro del auto.
¿Cómo Ranma podía ser tan pervertido?
—Ya estamos aquí — él no parecía nada avergonzado y, en todo caso, lucía satisfecho —. Ven, es hora de bajar. No luce muy lleno, pero no quiero quedarme sin una buena cabaña.
Él bajó del auto y tomó la maleta en la que habían acomodado ambos su ropa, productos de aseo y demás.
Akane le alcanzó con rapidez y agarró su mano, a lo que Ranma entrelazó sus dedos antes de ingresar al establecimiento.
El lugar tenía una decoración simple, pero elegante en detalles. Había una mujer un poco mayor en la recepción y cuando les observó caminar hacia ella, se apresuró a sonreír con suavidad.
Pronto Ranma, con su carisma usual, consiguió una buena cabaña, mientras la encargada le decía en susurros divertidos que era la mejor que poseían en el recinto.
Tras recibir una llave y despedirse. Ranma y Akane caminaron por un sendero bordeado de piedras, con una ligera inclinación cuesta abajo, hacia lo que parecía un pequeño lago. Las cabañas estaban separadas por pequeños caminos serpenteantes y todo era verde. Las plantas y árboles estaban allá donde volteaban el rostro y el aroma que se podía respirar en todo el lugar era refrescante.
En cuanto llegaron a su cabaña, Ranma abrió y volteó hacia ella con una sonrisa. Akane tomó el gesto como caballerosidad, para dejarla pasar, pero cuando intentó seguir, el moreno la tomó del brazo y la detuvo.
—¿Que sucede?
—Espera — sonrió y luego, dejo la maleta abajo y se acercó a ella, cargándola.
—Ranma ¿Qué haces? — Akane se sobresaltó y abrazó su cuello con rapidez, sorprendida.
—Creí que era así como las parejas ingresaban a estos lugares.
—Has visto demasiadas películas románticas — se rió divertida.
—No lo niego, pero a mi favor… era mi madre quien las ponía — sonrió y dio un paso dentro
—No te preocupes macho… no le contaré a nadie que eres un romántico empedernido.
—Me encanta saber que cuidas mi reputación — se mofó él.
—Y otras cosas también — con travesura, Akane deslizó una de sus manos por su espalda hasta tomar un glúteo y apretarlo.
—Creí que querías tomar una ducha y descansar un rato antes de la cena, pero si tienes otras cosas en mente.
—¡No! Quiero tomar una ducha — le aclaró con rapidez.
—¿Entonces es una invitación? — inquirió sugerente.
Akane sintió como el rostro se le calentaba de placer. Aunque tenía aún ciertas reticencias respeto a sus conversaciones o acciones incluso, no podía negar cuanta felicidad emocional le daba la manera en la que Ranma la incitaba a actuar como ella misma.
Con él podía ser más suelta, mucho mas coqueta y no temer a las expresiones físicas y verbales de su cariño y deseo mutuo.
—Pero… la cabaña — musito cuando observó que Ranma se dirigía hacia un pasillo y posiblemente de camino a buscar el baño.
—Luego podemos explorarla.
—Y la maleta.
—No le va a pasar nada — encogió los hombros, sin detenerse.
—Pero dejaste la puerta abierta — le recordó divertida.
Ranma se detuvo y lo pensó un momento, antes de maldecir y soltarla, colocándola sobre sus pies. Akane lo observó devolverse todo el camino, luego halar lo que seguramente sería la maleta y finalmente cerrar la puerta con todo y cerrojo a juzgar por el sonido.
Sus pasos fueron fuertes mientras volvía al pasillo, Akane apenas pudo reaccionar cuando en lugar de detenerse, él se limitó a tomarla por los muslos y seguir de paso, mientras usaba las manos y la fuerza en sus brazos para que ella abriera las piernas, escalara sobre su cuerpo y finalmente le rodeará la cintura con los muslos.
La falda del vestido se le subió, pero Ranma no se quejó mientras sus manos iban a parar a sus glúteos, apretando entre los dedos, su carne desnuda.
Él abrió una puerta y maldijo cuando dio con el dormitorio.
—¿Ducha primero? — indagó mirando la cama.
Akane también volteó el rostro y miró el lecho con interés. Las sabanas blancas lucían muy suaves y era una cama bastante grande, por lo que había mucho espacio ahí. Sin embargo, luego de su encuentro amoroso en el auto y del agite de tomar las cosas que tenia en el apartamento de Ranma y tener un viaje de dos horas en carro, casi sentía la piel pegajosa.
Un baño se escuchaba celestial.
—Ducha — asintió con la cabeza.
—Bien… — él sonrió y abrió la otra puerta.
Cabe mencionar que no salieron de ahí en un buen tiempo.
Luego de hacer el amor y una siesta ligera, Akane y Ranma decidieron que debían cenar.
La noche había caído en su totalidad y aunque, el hospedaje ofrecía servicio de habitación —cabaña en ese caso— prefirieron darse una vuelta al restaurante dentro del complejo.
El lugar estaba bastante abarrotado, mayormente de parejas, aunque si habían una que otra familia con niños incluidos.
A Akane le gustaba mucho el ambiente familiar y ameno, también la decoración, el entorno y por supuesto, el servicio.
Pidieron platillos por individual, los cuales compartieron al final. También un postre para ir bien satisfechos a la cama.
El lugar tenía un local para las parejas o amigos, en un ambiente mucho más divertido y juvenil. Cuando el mesero les comentó sobre el servicio, fue Ranma quien se encontró animado por darse una vuelta ahí.
—Vamos… será divertido — le dijo mientras la llevaba de la mano, por el camino que antes les habían indicado.
—S-si…
Akane no recordaba la última vez que había asistido a una fiesta. Talvez en su primer y segundo año de universidad, hace mucho tiempo atrás. No era una chica que se desenvolviera tranquilamente en ese tipo de entornos y su ex era un sujeto aburrido y muy poco sociable, lo que en definitiva había, talvez disminuido hasta un punto nulo, su interés por las fiestas o todo lo que se le pareciera.
Ranma por otro lado, parecía el tipo de hombre que disfrutaba mucho del ambiente festivo. Podía imaginarlo en sus años de universidad, yendo de fiesta en fiesta. No es que lo visualizará como esos odiosos individuos que había observado a lo lejos, cual si fueran lobos en busca de sus presas, sino, que la imagen mental que venia a ella, era la de un chico divertido, que sonreía con jovialidad, tenía una facilidad de adaptación envidiable y hacia cualquier ambiente infinitamente mejor.
Aun así, verlo desenvolverse con soltura era en definitiva, una novedad. Había conocido al abogado competente, al pretendiente encantador, al novio entregado, el amante perfecto, el hijo devoto, tantas facetas que le habían hecho enamorarse de él, pero nunca lo había visto de esa manera.
Y es que, en cuanto entraron, la sonrisa de Ranma creció. El local era como una especie de bar-discoteca. La mayoría de los clientes eran jóvenes y una que otra pareja de adultos o mayores. Había un bar al fondo, varias mesas a los lados y en el centro, una pista de baile.
Ranma volteó hacia ella, sonriendo, y le indicó con un movimiento de cabeza que siguieran. Se acercaron al bar y un chico muy amable les atendió.
Ranma pidió una cerveza para él y una margarita para ella, ya que no era muy fan de la cerveza o las bebidas puras.
Cuando se la paso, fue él quien le acomodó la pajilla dentro del vaso y le entregó una servilleta, antes de tomar de su botella.
El trago sabia muy bien. Akane tomó lentamente, consciente de sus pobres habilidades para la bebida. Nunca había sido muy buena bebedora y no quería emocionarse y mostrarle a Ranma, una faceta de ella que no debía conocer al menos por los siguientes diez años.
—¿Vamos a bailar? — Ranma tuvo que inclinarse y casi gritar para hacerse oír a través de la música.
—¿Tu bailas? — eso logro sorprenderla.
—Soy muy buen bailarín — respondió con una sonrisa seductora.
—Vaya… — Akane parpadeó ¡Mierda! En su opinión, no había nada más sensual que un hombre que supiera bailar. Lastimosamente, ella no tenía mucha confianza en sus propias habilidades —. Yo no soy muy buena.
—Yo te guío — él le guiñó un ojo con coquetería y luego, le quito el vaso de la mano, lo puso a un lado de la cerveza en la barra y la llevó a la pista.
Tuvieron que abrirse paso entre los cuerpos sudorosos de quienes se encontraban ahí.
Cuando estuvieron casi en el centro, Akane se colocó de frente y levantó el rostro, fijando la mirada en los ojos azules de Ranma. Él apoyó una mano en su espalda baja y la apegó a su cuerpo en un empujón, logrando sorprenderla. Sonaba una canción con un ritmo movido, sin duda occidental, Ranma tomó su mano derecha y empezó a moverse, primero hacia enfrente y luego atrás, encajando sus caderas casi a la perfección.
—Estas tensa — susurró sobre su cuello, sus labios le acariciaron la piel.
Akane asintió, miró abajo, entre sus cuerpos, intentando obtener una mirada de sus torpes pies, pero no lo logro.
—Mírame a mi — le indicó Ranma, como si supiera lo que cruzaba su mente.
—Si.
—Solo sígueme nena — sonreía con una facilidad tan envidiable y cada vez que la miraba de esa manera, lograba hacerla sentir infinitamente mejor.
—Bien — asintió decidida.
Ranma apretó la mano en su espalda baja y empezó a menear la cadera, le siguió el ritmo al instante. Aunque no poseía práctica en los bailes, mucho menos actuales, había entrenado su cuerpo en las artes marciales y la gimnasia durante la secundaria. Talvez no luciría como una sirena en su elemento, pero tampoco sería un robot.
Mucho menos en los brazos indicados y en definitiva no por voluntad propia. No al ver como varias chicas veían a su novio con evidente interés.
—Así… te mueves bien — él le indicó que rodeará su cuello con ambos brazos y apoyó las dos manos en su cadera antes de ondularse sobre su cuerpo, de un lado a otro y de frente hacia atrás.
Era tan sensual.
Akane empezó a sentir calor mientras sus miradas se mantenían fijas en la del otro. No había necesidad de agregar ninguna palabra, pero el ambiente que flotaba entre ellos era tan íntimo e intenso.
Estuvieron en la pista por al menos tres canciones, luego fue Ranma quien se alejó, la tomó de la mano y la llevó a la barra.
En esa ocasión, con otra bebida en mano, Akane se apresuró a tomársela apresuradamente, sedienta.
Ranma permanecía a su espalda, abrazándola con la mano en su vientre, mientras bebía su cerveza con la misma premura. En cuanto terminó, dejó el vaso a un lado de ella y hundió el rostro en su cuello.
—Estoy sudada — le comunicó cohibida.
—Siempre hueles condenadamente bien — le dejo un beso en la piel y luego se colocó a su lado, de espalda a la barra y sentándose en una banca. Uno de sus brazos se enredó en su cintura y la haló, hasta que encajó con su cuerpo.
—Tu si hueles bien — dejando el vaso a un lado también, Akane apoyó el rostro en su torso.
—¿Te estas divirtiendo?
Akane levantó el rostro y le miró, Ranma llevó algunos dedos a su frente y acomodó su flequillo húmedo.
—Siempre me divierto contigo.
—Es bueno saberlo señorita Tendo… me complace mucho que encuentre mi compañía tan estimulante — soltó con una ceja alzada.
—Es mi placer señor Saotome — sonrió, siguiéndole el juego.
—¿Quieres ir a bailar de nuevo? — Ranma dirigió una fugaz mirada a la pista de baile.
—Si tu quieres — encogió los hombros.
—¿Tienes otro plan en mente? — haló de ella nuevamente, hasta que la acomodó frente a él, Ranma se apresuró a abrir las piernas y permitirle encajar ahí.
—Bueno… — Akane fingió interesarse en los botones de su camisa —. Se me ocurren algunas cosas.
—¿Algo interesante? — él movió las cejas como si fueran olas, sobre sus ojos. Akane se rió.
—Tu solo piensas en eso — se quejó ella divertida.
—Es tu culpa — Ranma deslizó las manos por su espalda hasta tomar sus glúteos.
—¡Ranma! ¡Estamos en un lugar publico!
—Nadie nos esta mirando — él dirigió una vistazo fugaz a su alrededor.
—No importa.
—Bueno… me voy a portar bien — rodó los ojos y la soltó —. Pero me lo debes ¿eh?
—¿Por qué?
—Por tentarme y luego limitarme — encogió los hombros.
Akane soltó una pedorreta por la tontería que acababa de escuchar. Miró a Ranma y se dio cuenta que hablaba en serio. Era tan ocurrente.
—Bueno… — ladeó el rostro —. Podemos ir a dar un paseo cerca del lago, para refrescarnos — se acercó a él hasta que sus labios casi se rozaron. Los ojos de ambos automáticamente se entrecerraron —. Luego de eso, podemos hacer lo que tu quieras — canturreó seductoramente —. Soy toda tuya.
—Ese plan me gusta — susurró antes de robarle un rápido, pero no menos intenso beso.
Cuando se separaron, Akane casi estaba sin aliento, pero Ranma no tuvo contemplación en tomarla de la mano y llevarla fuera del local.
Afuera se sentía muy fresco y, sobre su piel caliente, casi se percibía frío. Todos los caminos estaban perfectamente iluminados y en cada vuelta habían postes de maderas con direcciones. Pronto llegaron al lago.
Era mucho más grande de lo que habían esperado. Estaba bordeado de ese lado por inmensas rocas lisas, aunque estas se perdían para dar camino a una orilla de tierra más allá. Aunque todo se encontraba perfectamente iluminado y había un puente con una parada para lanchas e incluso unas alas esculpidas de madera seguramente para algunas fotos vacacionales, el lugar parecía demasiado oscuro y quieto, seguramente por que era de noche.
El lago lucía como un agujero negro y cristalino, el cual reflejaba el firmamento. Akane se preguntó que habría bajo ese espejo y aunque no era una mujer miedosa, sintió mucha precaución.
—¿Quieres nadar?
—¡No! — exclamó con rapidez. Ranma pareció sorprendido —. ¿Que tal si solo… caminamos? — ofreció con un carraspeo.
—¿Te da miedo el lago de noche?
—No es así — se apresuró a negar —. Es solo que ni siquiera sabemos si se puede nadar aquí, además… luce muy oscuro.
—Si se pude… ¿No viste el cartel atrás? — señaló con el pulgar sobre su hombro.
—¿Atrás? ¿Dónde? — volteó.
—Luego te lo muestro — los brazos de Ranma la rodearon por la espalda y antes de siquiera preverlo, Akane fue alzaba por los aires.
La morena soltó un chillido inmediato y empezó a moverse, aleteando los brazos.
—¡Ranma! ¡¿Qué crees que haces?! — gritó escandalizada.
—¿Que crees tu? — él empezó a avanzar hacia el lago.
—¡No te atrevas! — Akane chilló, con el corazón acelerado —. ¡Ranma, espera! ¡No!
—Si, si vamos a ir… aunque habría preferido verte en traje de baño o sin nada puesto.
—¡No, por favor! ¡Esta muy oscuro! — Akane continuó gritando, mientras encogía las piernas al notar que empezaban a ingresar al agua. Intentó menearse, pero Ranma la tenía bien sujeta por la cintura y con la espalda apegada a su torso.
—¿Tienes miedo?
—¡Si, tengo miedo! ¡Suéltame!
Él se detuvo y volteó, antes de soltarla tal como se lo había pedido. Akane se alejó varios pasos al instante, consciente de cuan agitada tenía la respiración y el pulso.
—Lo siento… no quería asustarte — él levantó las manos al aire.
Akane lo miró fijamente, un poco molesta por su intento tonto de broma, pero también avergonzada por su sobreactuación
—Es que… parece como si fuera a salir un cocodrilo gigante a comernos — soltó en un susurro.
—¿Como? — Ranma parpadeó, antes de soltar una ruidosa carcajada — ¿Cuántas películas haz visto, nena?
—No te burles de mi — infló los mofletes.
—Bueno, esta bien — suspiró, reteniendo a duras penas una sonrisa —. ¿Segura que no quieres nadar? El cartel decía que era seguro, solo hay que tener cuidado a unos tres metros, porque ahí es donde empieza a ponerse hondo… podemos nadar en la orilla.
—Ya te dije que no vi ningún cartel.
—Tienes que poner más atención a tu entorno Akane — se mofó divertido, mientras empezaba a quitarse la camisa.
—¿Que haces? — preguntó la Tendo con nerviosismo.
—Te dije que quiero nadar un poco.
—Pero… es de noche y luce… muy oscuro.
—Esta perfectamente iluminado y ahí decía que es una zona segura para nadar.
—Pero, aun así…
—Puedes venir conmigo para cuidarme — susurró insinuadoramente.
—Yo…
—Vamos nena… va a ser divertido — se quitó el short, tirándolo a un lado.
—No se si…
Ante su evidente nerviosismo, una duda surgió en Ranma.
—Me dijiste que podías nadar ¿no?
—Bueno… — ella dudó —. Se como no ahogarme.
—Entonces no puedes nadar — apoyó las manos en su cintura. Los músculos de sus brazos y torso se flexionaron.
Akane sintió como el rostro se le calentaba mientras negaba con la cabeza.
—Ya veo — Ranma suspiró y se acercó a ella. Se colocó frente a su menudo cuerpo y cuando Akane levantó el rostro, lo tomó entre sus manos —. ¿Le tienes miedo al lago o a nadar?
—A nadar.
—¿Pero confías en mi?
Akane miró los transparentes ojos azules, antes de asentir lentamente.
—Claro que si.
—No tienes que hacerlo si no quieres, pero… ¿Te gustaría nadar conmigo? — carraspeó, al ver que Akane intentaba abrir la boca para interrumpirlo —. Yo te voy a cuidar.
La morena suspiró, tan intensamente, que se quedó sin aliento. Volvió a inhalar y asintió una vez más.
—Bien… ¿Te vas a quitar la ropa o prefieres nadar con ella?
—Me la voy a quitar —susurró temblorosamente
—Pero déjate el short… no debiste ponerte esa tanga — entrecerró la mirada.
Eso logro hacerla sonreír.
—Eres un celoso.
—Solo cuido lo que es mío.
—¿Entonces soy tuya? — más relajada, Akane se quitó la camisa.
—Cada parte de ti es mía — declaró con sensualidad.
—¿Eso quiere decir que también eres mío? — inquirió con la mirada entrecerrada.
Ranma sonrió socarronamente y elevó los brazos, hasta colocarlos en la parte trasera de su nuca. Sus músculos ondularon, cual si fueran un espectáculo.
—Puedes tomar lo que quieras de mi, nena.
—Lo quiero todo — Akane dejo la camisa en un bulto, junto a la ropa de Ranma.
—Ven entonces — divertido, Ranma abrió los brazos y la tomó, cuando ella avanzó hacia él. Sus brazos la rodearon y el moreno la tomó de los glúteos, levantándola sobre su cuerpo hasta que las piernas de Akane, se enredaron en la cadera masculina.
La chica suspiró y observó fijamente la mirada azulada antes de rodearlo por el cuello y esperar.
—¿Lista? — Ranma no le permito continuar, simplemente dio media vuelta y empezó a acercarse al lago.
Akane intentó relajarse, dando respiraciones pausadas y profundas. Miró el rostro masculino en todo momento, intentando controlar su nerviosismo.
—Mierda… esta helada — masculló Ranma entre dientes.
—Talvez…
—No te acobardes ahora — le advirtió divertido.
—Oye… ¿Con quien crees que hablas, tonto? — reclamó, propinándole un golpe en el hombro.
—Bueno, pues… siempre he creído que hay que acabar con el frío de una vez… — sus ojos chispeaban de travesura —. Así que…
—No lo vas a hacer — Akane entrecerró la mirada.
—Toma una respiración profunda…
—Espera, Ranma… — jadeó sorprendida —. Dame un momento.
—No hay mejor momento que el presente y el ahora.
—Solo voy a…
—Una… — soltó decidido.
—Ranma… — gimoteó Akane.
—Dos…
—Te digo que esperes…
—Sujétate a mi y no me sueltes…
—Ya te dije que…
—Tres… — ni siquiera se tomó un segundo antes de echarse de espaldas, llevándola consigo.
Akane tomó una inhalación apresurada y nerviosa, antes de cerrar los ojos con fuerza, exactamente antes de impactar directamente con el agua.
Estaba frío, muy frío.
Por inercia, intentó soltarse de Ranma, pero él la tenía bien sujeta. Se apretó con fuerza a su cuerpo y tan solo esperó, decidida a confiar en él y lo que le había dicho.
Solo fueron unos segundos, pero si alguien le preguntaba, se sintió como un minuto o más. Cuando Ranma los impulsó para salir a la superficie, Akane tomó una bocanada grande de aire mientras se apresuraba a limpiarse el agua chorreante del rostro.
Le lanzó una mirada fulminante a Ranma, mientras el Saotome se reía, divertido.
—Eso fue…
—Injusto — le interrumpió entre dientes.
—No te molestes… sobreviviste a la experiencia ¿no?
—Si, pero…
—Vamos amor… estoy aquí — tuvo el atino de acariciarle la espalda y eso la reconfortó de una manera sin igual.
Sintió como que le enrojecían las mejillas y enterró el rostro en el hombro de Ranma, suspirando.
—¿Qué sucede? — Ranma lucía preocupado por su actuar.
—Nada… te dije que confío en ti.
—Bien, porque vamos a dar un paso mas.
—¿Sobre que? — se irguió con rapidez.
—¿Quieres aprender a flotar?
—¿Flotar?
—Ya sabes… tu cuerpo flotando sobre la superficie del agua, algo tranquilo para que no te estreses.
—No se si quiera eso — dudó.
—Dijiste que confiabas en mi — le recordó el Saotome tranquilamente.
—Bien… pero… — se lamió los labios.
—Vas a estar bien… ahora, desenreda las piernas de mi cintura. El suelo está próximo, talvez te llegue a los pechos.
—Si — nerviosa, Akane hizo lo que le decía.
Efectivamente, el agua le llevaba un poco arriba de los pechos, pero estaba bastante bien.
—Talvez alguna otra vez podemos alquilar alguna casa de playa o venir aquí para enseñarte a nadar ¿Te gustaría eso?
Ella le dirigió una mirada sorprendida.
—Siempre quise aprender a nadar.
—Bien… podemos hacerlo luego, pero flotar es esencial ¿okey?
—Bien.
—Ven… — la tomó de las caderas, bajo el agua —. Tienes que confiar en mi — llevó una mano a su torso y la colocó exactamente en medio de sus pechos.
Akane se sujetó con rapidez de su brazo, mientras sentía como la otra mano de Ranma se apoyaba en su trasero.
—¿Seguro que esto es para enseñarme a nadar? — le lanzó una mirada escéptica. El moreno se rió.
—Podríamos hacer algo más luego — sonrió seductoramente —. Pero ahora si… es para enseñarte a flotar. Voy a "recostarte" sobre el agua, no te voy a soltar y tienes que confiar en mi ¿okey?
—Si.
—Solo mantén la respiración constante y relajada.
—Bien.
—¿Estas bien? — la lanzó una mirada insistente.
—Si, estoy bien.
—Bueno, uno… dos… y… tres — apretó la mano en su pecho, al mismo tiempo en el que la tomaba de la cadera con el otra.
La sensación de caída fue horrible y al sentir como su cabeza tocaba el agua, Akane no pudo mantenerse quieta y terminó moviendo los brazos, agitándose, en un intento de ponerse de pie.
—¡Espera, espera! — Ranma no la soltó, sino que en su lugar, la ayudó a terminar de erguirse hasta que pudo pararse por sí misma. Akane jadeaba, mientras procuraba recuperar la respiración.
—Te asustaste — fue una afirmación contundente, pero no acusadora.
—Se siente muy extraño — ella no le dirigió ninguna mirada, avergonzada.
—Es normal cariño… solo tienes que confiar en mi ¿okey?... — Ranma descendió, hasta intentar encontrarse con su mirada. Akane lo observó a los ojos y asintió —. Bien ¿Quieres volver a intentarlo?
Akane asintió y tomó respiraciones cortas y profundas mientras Ranma volvía a colocar las manos sobre los puntos anteriores.
—¿Lista?... A la una… a las dos y… a las tres — él volvió a empujarla mientras sacaba a flote la parte inferior de su cuerpo.
Akane apretó los ojos con fuerza, sintió como el agua bañaba su cabello y tapaba sus orejas. Ranma la colocó cual si estuviera acostada, poniendo una mano bajo su trasero y la otra bajo su espalda; sabia que el agua aliviaba la mayor parte de su peso.
—¡Eso! Ahora solo mantén la respiración constante.
—Pero no me sueltes — le dijo apresuradamente.
—Aun no voy a soltarte — susurró con suavidad —. Solo vamos a flotar así un momento ¿okey?
—Bien.
—Abre los ojos — le indicó Ranma.
Akane recordó que los tenia fuertemente cerrados, los abrió y miró desde un inicio, el despejado cielo nocturno.
—Mantén la respiración constante.
—Si…
—Bien ¿Cómo te sientes?
—Se siente bien… como si flotara.
—Estas flotando — Ranma levantó ambas manos para que las observará.
Eso logro sorprenderla y descolocarla. Akane perdió el ritmo de la respiración, el paso y terminó hundiéndose. Las manos de Ranma la sostuvieron al instante y volvió a emerger del agua, agarrándose de sus brazos.
Rápidamente se limpió el rostro y le lanzó una mala mirada.
—Dijiste que flotaríamos un momento.
—Lo hicimos… pero me di cuenta que podías hacerlo por ti misma.
—Pero…
—Y lo hiciste, porque confiaste en mi ¿no?
—Si.
—Bien… ¿Te gusto? — él ladeo el rostro, mientras se acomodaba el flequillo sobre la frente. Akane asintió —. Bueno, vamos a intentarlo de nuevo, pero vas a hacerlo tu sola.
—¿Yo sola?
—Solo tienes que dejarte ir sobre tu espalda y aguantar la respiración. Te sentirás un poco incomoda debido a que talvez tu cabeza se hunda un poco, pero vas a salir a flote y cuando lo hagas, tendrás que concentrarte en mantener la respiración constante.
—Okey — aunque no lo quería, su voz salió dudosa.
—¿Estas lista?
—Espera un momento — levantó una mano, tomando inhalaciones rápidas.
—Vamos amor… será rápido.
—Si… bien…
—Yo estoy aquí y te voy a sostener si pierdes el paso.
—Mas te vale — le dirigió una mirada entrecerrada.
—Yo siempre te voy a sostener — Ranma le guiñó un ojo.
—Bien, vamos a hacerlo.
Ranma contó hasta tres y le dio la indicación para que se fuera de espaldas. Akane lo hizo, aguantando la respiración, pero sintió un segundo de pánico y eso le valió para olvidar el resto. El moreno debió haberlo notado, porque la sacó a flote.
—Eso estuvo bien.
—Lo siento.
—No… lo hiciste bien. Solo tienes que mantener el miedo a raya ¿Lo intentamos de nuevo?
—Si.
Lo hicieron al menos tres veces antes de que Akane pudiera finalmente flotar.
—Lo hice — dijo cuando pudo mantenerse orgullosamente recostada en forma horizontal, sin ningún tipo de ayuda.
—Recuerda solo mantener la respiración constante. Voy a echarme contigo — susurró Ranma antes de dejarse caer y flotar a su lado.
El agua que agitó le salpicó el rostro, pero Akane supo mantener la calma. Pronto, ambos estuvieron flotando sobre el agua, en silencio, con solo los sonidos de la naturaleza un poco lejanos, el inmenso cielo estrellado y su mutua compañía.
Akane sintió como algo rozaba su mano izquierda, tuvo un segundo de pánico hasta que se dio cuenta que era la mano de Ranma, volteó el rostro ligeramente y lo observó.
—Me alegra que aceptaras venir — susurró el hombre con suavidad. Akane sonrió.
—Me alegra que lo propusieras… creo que ya necesitábamos un momento a solas y un poco lejos de todo ¿no?
—Si… ya era hora.
—Deberíamos hacerlo seguido — Akane sintió como el pulso se le aceleraba —. Ya sabes… planear algunos viajes solo nosotros.
—Eso me encantaría… me gustaría conocer más lugares así, contigo.
Era tan dulce. Akane se sintió conmovida.
Se sentía bien, tan bien, que ella flotaba y no solo sobre el agua. Era como si fuera liviana, tal como una pluma. La felicidad que le llenaba el pecho era indescriptible, sencillamente no habían palabras para expresar el amor que brotaba de su pecho en ese momento.
Estaba mas enamorada que nunca.
Y solo podía desear, aunque sabía lo imposible que era, que aquel momento fuera eterno.
—¿Quieres ir ya a la habitación? — susurró Ranma suavemente.
Akane asintió y sintió pronto, como el agua a su alrededor se agitaba mientras el moreno se ponía de pie.
Ranma se acercó a ella y la ayudó a erguirse, tomándola de la espalda y del abdomen, hasta que ella pudo erguirse sin problemas. Él la observaba fijamente, mientras se apresuraba a quitarse el cabello húmedo de la cara. El Saotome tenía las manos ahora en su cintura y cuando ella levantó el rostro, él descendió el suyo y sus labios se encontraron.
Akane no supo exactamente como volvieron a la cabaña, pero en cuanto las puertas se cerraron ellos se amaron como siempre.
De aquella manera maravillosamente perfecta.
Casi anochecía cuando el auto de Ranma finalmente se detuvo frente a la residencia Tendo.
Akane suspiró y volteó el rostro, dirigiéndole una mirada directa a Ranma, quien poseía una expresión calmada y algo cansada luego de un agitado día juntos.
Aun así, el cansancio en ambos pasaba a segundo plano, pues el sentimiento que les llenaba en ese momento, no tenía límites.
—Ya estas aquí… sana y salva — Ranma dio una mirada fugaz a los portones y luego la observó a los ojos.
—Si… gracias por traerme.
—¿No tendrás ningún problema?
—Papá estaba tranquilo cuando hable con él en la mañana y mis hermanas ya debieron irse, así que solo seremos él y yo.
—Talvez debiste haberte quedado conmigo.
—¿Como crees? — se rió —. Si me quedo aun más tiempo contigo, te vas aburrir de mi.
—Yo jamás me aburriría de ti — respondió él con rapidez — ¿Acaso tu te aburrirías de mi?
—Bueno… — Akane fingió pensarlo.
—¡Oye!… no seas malvada… bruja.
Akane se rió y luego se inclinó, para apoyar una mano en su mejilla y besarlo. El contacto fue ligero, apenas una caricia suave y cariñosa.
—Nos vemos.
—Recuerda que mañana iremos a almorzar con Ryoga y Akari.
—Te aseguro que no lo podría olvidar, ya te dije que no dejara de recordarme lo de la fiesta por lo menos, los siguientes seis meses.
—Suerte — se rió entre dientes, mientras la observaba salir del auto.
Akane se inclinó con la puerta abierta, para darle una mirada.
—Tu solo sabes meterme en problemas.
—Pero bien que te encanta.
—Me fascina — le guiñó un ojo.
—Ya vete de una vez, provocadora.
Akane se despidió una vez más y cerró la puerta, riendo. Ranma esperó hasta que ella finalmente estuvo dentro.
Mientras ingresaba a la casa, saludaba a su padre y subía a su habitación, los recuerdos maravillosos de los momentos compartidos con Ranma la noche anterior y todo ese día, se filtraron en su mente.
El viaje había sido corto, talvez insuficiente, pero ambos se aseguraron de disfrutarlo.
Habían recorrido todo el complejo, desayunaron deliciosamente, hicieron kayak en el lago y luego nadaron un momento, Ranma se aventuró a hacer canopy y trató de convencerla también, pero ella ya había vivido muchas experiencias en esos días, aún así, el moreno no se rindió y le hizo prometer que volverían ahí para hacerlo juntos. Luego de eso almorzaron y poco después terminaron enredados en la cama donde hicieron el amor apasionadamente.
Cuando llego la hora de volver, ella no lo deseaba, realmente era difícil soltar un momento tan perfecto para volver a sus vidas de siempre.
Aun así, de la mano de Ranma, ella podría ir a cualquier lado, porque ahora lo sabia con total certeza.
A su lado estaba segura.
Se echo en la cama y miró el techo con una sonrisa.
Aquel primer viaje había sido perfecto. Un momento hermoso en pareja y solo podía esperar que muchos más llegarán también.
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas noches bellas.
Como lo prometí anteriormente, aquí esta la actualización de esta dulce historia.
¿Qué les pareció? Como ven, nuestra pareja tiene sus momentos dulces y tiernos, creo que es lo que más me gusta de este fic, que puedo explotar los momentos dulces de esta pareja sin que parezca empalagoso, o al menos espero que lo perciban así ¿Estoy manejando bien las personalidades de nuestra pareja?
Me encantaría saber su opinión acerca de cómo fluye la historia. De antemano, recuerden que dije que serían relatos dulces y románticos, con ciertas situaciones clichés. Talvez no se siente tan continuó porque la idea es relatar las primeras veces, no cada momento en pareja, por lo que cambiamos de tiempo fácilmente, aun así, espero que tenga sentido para ustedes como lo tiene para mi.
Muchas gracias por el apoyo y por siempre estar pendiente de mis actualizaciones. Se que debo varias de ellas y pretendo terminarlas a mas tardar, este año. No prometo fecha, porque así como lo hago, puedo fallar y me sucede con bastante frecuencia, lo que si puedo asegurar es que estoy trabajado en ello.
Para su conocimiento, debo el final y epílogo de Lo que fuimos, el último capitulo de Bajo el Muérdago y el final de Crush on You y Príncipe Oscuro, además de dos historias más que pretendía subir para el RanKane y las cuales no he logrado terminar por lo que les explique. Este fic tendrá un total de 28 capítulos, lo que abarca cada día del mes de Febrero, como se supone que lo haría.
Ahora, a mis personas favoritas:
Saone Takahashi: Muchas gracias por tus bellas palabras, me encanta saber que cuento con su comprensión acerca de mis retrasos. Sobre tu comentario, las teorías conspiradores son mi pasión jaja, y tu te armaste tremendo novelón, lastimosamente, este fic se mantendrá en un ritmo neutro y es precisamente porque como dije antes, se trata de una lectura fácil y poco complicada. Así que no, no hay probabilidad real de que Ranma haya hecho algo malo, su arrepentimiento era total y absolutamente sincero, y cuando dijo que deseaba estar un momento a solas con su chica, era cierto. Con esto, no quiero decir que no existirá un dramón después, porque lo habrá, pero aún falta para eso y espero incluirlo cuando menos se lo esperen jaja. Muchas gracias por tu comentario, porque te juro que ame leerlo, voy a tomar notas para futuros dramas. Te mando un caluroso abrazo.
VeroGuti: Gracias bella por el apoyo. Me alegra que se sintieras identificada con el capitulo, intente transmitir de todo y me encanta saber que lo logre, además de que disfrutaste de tremenda reconciliación. Espero que este capítulo también sea de tu agrado, siempre es un placer leerte. Te mando un enorme abrazo y mucho cariño.
Baybe Face: Que alegría saber que te gusto. El capitulo anterior prometía una reconciliación candente, pero al parecer no todas esperaban algo tan intenso, lo cual me encanta, amo saber que aún puedo llegar a sorprenderlas. Me encanta explotar la relación de Akari y Akane, es que de verdad me gusta como son juntas y de nuestra pareja, que puedo decir… son fuego juntos. Gracias por tus bellas palabras y te envío saludos y un abrazo apretado. Besos.
Roxbonita: Jajaja, ame tu comentario. Espero que el cabello de tu amiga quedara bien, no hay mejor halago que el saber que no pudiste contener la emoción de leer el capítulo. Nuestra pareja de tortolos siempre se emociona demasiado cuando tiene las manos sobre el otro y me alegra que te gustará la escena del carro, que satisfacción jaja. Desde un punto personal, también creería que la reacción de Ranma no es desproporcionada, considerando que prefirió poner espacio en lugar de simplemente explotar, me alegra que lo tomes de esa manera, temí que me fumaran a mi pobre chico. Gracias por tu comentario, te mando un abrazo.
Gatopicaro831: Hola mi bella, se que ya te lo he dicho, pero siempre me encanta leerte. Estos chicos pueden ser testarudos, pero saben lo que quieren y eso es al otro. Me alegra que te gustará el capitulo, gracias por estar pendiente y te mando un enorme y caluroso abrazo.
A las demás personas, muchas gracias por siempre estar pendiente. Espero que se animen a comentar en algún momento, amo leerlos.
Nos leemos luego con: Primera reunión familiar.
Besos y abrazos.
13/06/2023
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