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Advertencias del capítulo: (Lenguaje soez)

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JUST US

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CHAPTER 18

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FIRST OFFICIAL COUPLE MEETING


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El viernes de la siguiente semana, Akane recibió una llamada de Ranma, quien le pidió que fuera a quedarse esa noche a su apartamento, dado que deseaba conversar algo con ella.

Eso logró extrañarla y asustarla a cierto grado, pero el Saotome le aseguró que no era nada malo.

Dado que no tendría clases al día siguiente y, aún en contra de las reglas que había se había autoimpuesto la última vez, Akane decidió que podía quedarse con él ese día.

Ranma había estado un poco ocupado y ellos llevaban tres días sin verse, por lo que dispuso que cocinaría algo delicioso para la cena.

De camino al apartamento de Ranma, optó por pasar por el supermercado. El fin de semana anterior había sido su pelea y posterior reconciliación, por lo que no había acompañado a Ranma a hacer las compras, lo que seguramente significaba que tenía la nevera vacía.

Dado que no pisaba el apartamento desde su cumpleaños —omitiendo el fugaz momento en el que habían subido ahí por la ropa el día en que decidieron escapar de todo— entonces no podía esperar demasiado.

En cuanto ingresó al apartamento, notó que el lugar lucia tan impecable como siempre. Ranma era muy ordenado y esa era, en definitiva, una cualidad que adoraba de él.

Cuando abrió la nevera, se percató que estaba casi vacía, sino fuera por dos cajas de leche, un recipiente hermético de vidrio con dos rebanadas de pizzas, algunos botecitos de yogurts y un par de manzanas. Pensó que como mínimo, contaba con algunas pocas cosas para desayunar antes de ir al trabajo.

Dado que aún vestía la ropa de la escuela, decidió que tomaría un baño rápido. La última vez que estuvo ahí, se llevo parte de la ropa que había dejado en el apartamento, lo que le dejaba solo con un conjunto casual, un vestido y ropa interior.

En toalla y con algunas gotas recorriendo su cuerpo húmedo, se inclinó y buscó en el armario de Ranma alguna camisa cómoda de algodón.

Encontró una negra y no dudo en deslizarla por su cabeza. Era al menos tres tallas mas grande que ella y le llegaba a los muslos, decidió tomar una de las bragas limpias que poseía ahí y luego de ordenar todo, volvió a la cocina.

Se sumergió durante la siguiente hora en toda la preparación para la cena. Sería algo sencillo, pero delicioso.

La pasta estaba en el horno y ella se encontraba cortando un poco de pan, cuando la puerta principal fue abierta. Ella logró escucharla a través de la música que sonaba desde su teléfono, Akane dejó lo que hacía y empezó a lavarse las manos.

—Algo huele delicioso — la voz masculina se escuchó desde el pasillo principal.

La morena sonrió y avanzó con pasos rápidos hasta encontrarse con la figura masculina de Ranma. Él se había quitado la chaqueta y luchaba con la corbata en el momento en el que ella apareció.

—Hola — Akane sonrió, se puso de puntillas y esperó un beso, que Ranma no dudó en darle.

—Me encanta este recibimiento ¿Te lo he dicho?

—Una que otra vez — susurró traviesamente —. Dame eso — tomó su saco de sus manos —. ¿Cómo fue tu día? — dobló la chaqueta y ladeó el rostro, dirigiéndole una mirada baja.

—Bastante bien, pero acaba de mejorar exponencialmente — sonrió de soslayo.

—No voy a sucumbir a tus ojos coquetos, ven… la cena casi esta lista.

—Akane — se quejó.

—Se va a enfriar, cariño. Debes cambiarte.

—Si, madame — le siguió, su mirada deteniéndose en el suave balanceo de su camisa sobre el trasero femenino —. ¿Cómo fue tu día?

—Como todo viernes… contando los minutos para que acabara… — carraspeó —. Digo… los niños lo hacían ¿okey?

—Claro, por que tú nunca lo harías — secundó divertido.

—Jamás — Akane le siguió el juego.

Ambos continuaron de paso por el pasillo hasta el dormitorio. La Tendo dejó la chaqueta a un lado y esperó a que Ranma se quitara la ropa, para agarrarla y llevarla al cesto de prendas sucias. Usualmente, Ranma tendía a bañarse en cuanto llegaba a casa, sin embargo, desde que ella solía quedarse los fines de semana en el apartamento, había cambiado un poco sus hábitos.

Ellos acostumbraban a comer juntos, luego se distraían con algo en el televisor y finalmente, antes de dormir, tomaban un baño. Cuando estaban de humor, usaban la bañera, se había vuelto una de sus actividades favoritas del fin de semana, o sino, una ducha rápida también funcionaba. Algunas veces hacían el amor ahí, en otras ocasiones, se movían a la cama, lo que les dejaba de nuevo, sucios y pegajosos, por lo que tenían que volver a lavarse, y finalmente, siempre se iban a dormir juntos, ya fuera desnudos o en ropa interior, no importaba, siempre que fuera lo mas cómodo posible —o accesible, como continuamente Ranma decía—.

Esa noche no fue la excepción. El Saotome se vistió con una pijama ligera y decidió seguirla a la cocina.

Ella había hecho una pasta con salsa de pimientos rojos, pollo a la plancha y una ensalada de verduras frescas; de beber había una limonada con té negro, aunque Ranma decidió sacar una botella de vino; Akane, que no era muy fanática de la bebida, finalmente había logrado tomarle el gusto.

En cuanto terminaron de comer en el comedor, se movieron al sofá. Ranma se había acostado primero, cual largo era, lo que no le dejaba mucho espacio a Akane, hasta que abrió las piernas y le indicó que se acostara ahí. Con la espalda sobre el abdomen masculino y la cabeza recostada en el pecho de Ranma, ellos decidieron ver una serie.

A Ranma le encantaban las series mucho más que las películas. Akane no solía ser aficionada de estas, pero al lado de su novio, se había convertido en una adicta más. Y veían de todo, porque no habían limites de género, ya había perdido el número de programas que ellos disfrutaron juntos y le gustaba, porque les daba algo mas de que hablar durante la cena.

Sin embargo, en esa ocasión, Akane no pudo poner la mente en ello. Ranma no le había dicho aún la razón por la que deseaba hablar con ella. Su actitud era la usual, con su sonrisa ligera, su coquetería tan típica y su humor divertido. No creía que fuera nada malo, pero Ranma no era un hombre que mencionara algo así para una conversación casual. Además, sabía por experiencia propia, que prefería abordar temas importantes de frente.

—Amor… — le llamó en un susurro.

—Mmm… — él apenas le prestó atención, más entretenido en lo que sucedía en la televisión.

—Sobre lo de hoy…

—¿El qué?

—Me dijiste que querías conversar algo conmigo.

—Ahh, eso… — musitó quedadamente.

Akane frunció el ceño, extrañada; se meneó, hasta lograr apoyarse de costado y luego volteó, sobre su estómago, para colocarse de frente a Ranma y mirarle fijamente.

—¿Sucede algo?

El moreno suspiró, la miró de reojo y luego simplemente le dirigió una sonrisa dulce.

—No es nada.

—¿Qué querías contarme? — Akane no dejó el tema, empezando a preocuparse.

—Pero no pienses en algo malo, no es así.

—Entonces ¿Por qué le das tantas vueltas?

—No le doy vueltas, solo te aclaro que nada malo sucedió — él rodó los ojos.

—Ranma…

—¿Recuerdas la primera vez que me llamaste?

—Ahh… — eso logró confundirla —. La primera vez que… ¿Te llame?

—Si… me pediste algo ¿lo recuerdas?

¡Mierda! ¡No es lo hacía!

Su rostro debió haber revelado su confusión, pues Ranma no tardó en fruncir el ceño.

—No te acuerdas ¿cierto?

—No dije que no lo recordara… solo se me… escapó.

—Vaya, menos mal que dicen que es el hombre quien suele olvidarse de los momentos en una relaciones.

—Solo fue una llamada…

—¡Eso me dolió!

—Eres un dramático — le pegó un golpe en el pecho.

—Y tu te olvidaste por completo de nuestra primera llamada.

—Bueno… — Akane sentía como el rostro se le calentaba cada vez más —. Luego me voy a acordar… ¿No quieres ayudarme con ello?

—Llevábamos solo dos citas juntos y me llamaste porque querías que te acompañará…

El gemido sorprendido de Akane le interrumpió, un segundo antes de que ella continuará.

—Que me acompañaras a una cena del trabajo en la que podíamos llevar pareja ¡¿Cómo pude olvidarlo?!

—Si, como pudiste — Ranma rodó los ojos.

—Lo siento ¿si? — la sonrisa tembló en los labios de Akane mientras observaba al moreno hacer un puchero.

—Bueno… — no parecía conforme.

—¿Y entonces? — Akane empezó a recorrer su pecho con el dedo, trazando círculos.

—¿Entonces?

—La llamada… ¿Qué hay con eso?

—Tengo una cena… el bufete cumple 27 años de apertura.

—Ahh…

—Y podemos llevar nuestra pareja… así que…

—Vaya — Akane realmente no había esperado eso.

—¿Quieres ir conmigo?

Ella no podía pensarlo, por lo que se limitó a asentir.

—Claro.

—Bien — Ranma sonrió radiantemente —. Será algo muy elegante. No me han confirmado el lugar, apenas hoy me contaron, pero se que es algo de etiqueta.

—Ahh… — ¡Mierda! Tendría que comprar un vestido.

—Pero no te preocupes, se supone que es hasta la otra semana.

—Ya… — ¿Una semana? ¿Solo eso?

—No se si tienes algún vestido, sino puedes comprar uno, podemos ir a algunas tiendas.

Bueno, siendo ella una maestra de primaria, sus mejores atuendos constaban de trajes de pantalón y chaqueta que mayormente tenia guardados hasta el fondo de su armario. En definitiva no poseía un vestido de gala, mucho menos para una fiesta de etiqueta de un bufete de abogados bastante prestigioso como en el que Ranma trabajaba. Es que podía imaginarlo y le daban muchos nervios.

—Tendré que comprarlo.

—Puedo acompañarte… podemos ir luego del trabajo, a donde tu quieras y puedes comprar lo que desees.

—Yo puedo pag…

—Ni se te ocurra terminar esa oración.

—Ranma… — entrecerró la mirada —. Puedo hacerlo.

—No me interesa… yo te invite y yo pago — le dio un beso en la mejilla —. Solo déjate consentir.

—Amor…

—Voy a poder presentarte a mis colegas por primera vez.

Akane se olvidó de lo que diría en el momento en el que escuchó aquello. La ligera irritación que le estaba provocando Ranma con su insistencia, quedo olvidada debido al enorme nudo de nervios que se instaló en su estómago.

—¿Qué sucede? — seguramente todos sus pensamientos debieron reflejarse a través de sus expresiones, pues Ranma no tardó en darse cuenta que había algo mal.

—Nada…

—¿No quieres ir?

—No es eso — se apresuró a negar, luego vaciló —. Es solo que se escucha muy formal.

—No tienes que preocuparte, seguramente será algo un poco sofisticado, pero yo voy a estar ahí contigo.

—Bien… no tienes que despegarte de mi en toda la noche.

—Jamás — confirmó él con seguridad —. Es capaz y tendré que alejar a algunos admiradores.

—Vaya señor Saotome, puede usted ser un adulador en algunos momentos — ella se rió con coquetería.

—Tengo mis momentos — aclaró.

—Es bueno saberlo… — Akane sonrió suavemente —. Me encantaría ir contigo.

—Bien… es el siguiente viernes a las siete de la noche.

—Muy bien.

Akane sabía que aquella cena supondría un desafío, tanto para ella, como para ambos como pareja.

Aunque no deseaba admitirlo, no podía evitar sentirse nerviosa.


Akane descendió del auto, de la mano de Ranma.

La cena se iba a llevar a cabo en el Park Hyatt Tokyo, era un evento bastante elegante, por lo que, el vestido que Ranma le había comprado pese a sus protestas, era la prenda mas bonita que ella jamás había usado.

Se trataba de un vestido de cóctel negro, sencillo, pero elegante y llamativo. Fue Ranma quien lo escogió y decidió llevarlo para complacerlo, aunque debía admitir que en cuanto se lo probó, le encantó como le lucía.

Poseía un escote cruzado, de mangas delgadas, lo cual hacia resaltar de manera sutil, la curva de sus pechos. El resto era tallado al cuerpo en una caída sencilla y aún así, atractiva, hasta sus pies. Poseía una apertura en el costado izquierdo desde la pantorrilla, nada reveladora, pero que le confería una imagen coqueta. El vestido como tal, podría ser calificado como sencillo, pero insinuaba con sensualidad cada curva y elevación de su cuerpo. El color hacia resaltar su piel, que en lugar de lucir sólo pálida, se lucía con un tono ligeramente más sonrosado. Ranma le había comprado también unos tacones plateados hermosos que combinaban a la perfección. Llevaba el cabello suelto y pendientes pequeños. Aunque había considerado colocarse más accesorios, no sabia mucho como manejarlos y decidió, en primera, que prefería vestir sencillo, tal cual era ella y en segunda, que no opacaría en lo absoluto la apariencia del vestido, que, aunque básico, de alguna manera, la hacia lucir muy bien.

Se sentía atractiva, coqueta y hermosa.

La mirada halagadora y posesiva de Ranma había servido también, para aumentar su autoestima, aunque no podía evitar pensar que talvez estaría un poco fuera de lugar.

Ella, una maestra de primaria.

Sentimiento que se reforzó cuando ingresaron al lugar en el que se llevaría a cabo la cena. Al parecer, el bufete había alquilado el mejor salón del hotel, lo que se podía apreciar a simple vista. Desde los pisos, hasta las enormes lámparas colgadas en el techo; los exquisitos manteles, la vajilla y demás. Todo el conjunto logró ponerla cada vez más nerviosa.

Ella perdió el paso un momento, pero Ranma, quien la sostenía de la cintura, se encargó de devolvérselo al instante.

—Cuidado.

—Lo siento — Akane sintió que enrojecía. Dio una mirada alrededor, preocupada porque alguien hubiera sido testigo de su torpeza.

—¿Estas bien?

—Si.

—¿Segura?

—Si, yo solo… perdí el equilibrio…

—Bueno — Ranma pareció retomar el buen humor con una sonrisa —. Ven, voy a presentarte algunos compañeros.

Akane tragó saliva nerviosa y le siguió, mientras él le llevaba de la mano.

El salón era muy grande, hasta el momento, habían alrededor de treinta personas dentro, todas vestidas elegantemente.

Ella nunca se había puesto a pensar cuantas personas trabajaban en un bufete, pero asumió que no serían muchas, al parecer estaba equivocada. Claro que, el evento no se limitaba a empleados y de hecho, la razón detrás de una celebración tan sofisticada, se debía a que los socios habían invitado a varios de los clientes más fieles y duraderos con los que trabajaban. Ranma le había comentado que las cuentas más enriquecedoras eran de personajes muy reconocidos dentro de la élite de Tokio.

Se aspiraba que llegarán alrededor de sesenta personas a la cena, según le había comentado el Saotome. Ella empezaba a sentir cierta presión, mientras deslizaba la mirada entre la gente.

No era una chica acomplejada, o al menos, había dejado de serlo en las manos de Ranma, pero poco a poco, aquel sentimiento tan detestable de inseguridad, empezó a brotar dentro de su pecho. Cada mujer en aquel lugar exudaba elegancia, buen gusto y belleza. Era el entorno en el que Ranma se manejaba y según sabía, lo hacía excepcionalmente.

Por primera vez sintió la diferencia entre ambos y eso solo agregó una sensación de desazón en su interior.

—Hola ¿Qué tal? — Ranma se detuvo y la obligó a parar también. Akane levantó la mirada y notó que se encontraban frente a un grupo de tres. Dos hombre y una mujer.

—Saotome ¿Cómo has estado? — uno de ellos dio un paso al frente, con una sonrisa genuina en el rostro, mientras extendía una mano. Ranma respondió el gesto, usando su mano libre.

—Muy bien ¿Y tu?

—Bastante bien.

—Me lo imagino. Escuche que el caso de Narashima ha ido muy bien.

—Excelente — acepto él otro con evidente orgullo —. Aunque no lo habría logrado sin ti.

—No hay cuidado… — carraspeó —. Quiero presentarles a mi novia — deshizo el agarre de Akane en su brazo y apoyó una mano en su espalda baja, dándole un ligero empujón, mientras él daba un paso hacia atrás, posicionándose a su lado. —. Ella es Akane Tendo.

—Un gusto.

—El gusto es nuestro — el mismo sujeto sonrió y se inclinó, realizando una ligera reverencia —. Mi nombre es Taiki Kobayashi y ella es mi esposa, Kana — señaló a la mujer a su lado.

—Un gusto — la joven mujer, de cabello lacio y ojos agradables, también hizo una ligera inclinación, que Akane no dudo en responder.

—Igual, espero que podamos llevarnos bien.

—Si — ella asintió.

Un carraspeo las interrumpió a ambas. Akane volteó y notó que el hombre, que se encontraba al otro extremo de la mujer, había pronunciado el sonido.

—Ahh, lo olvidaba — Taiki soltó una carcajada, evidentemente divertido.

—Muy gracioso — respondió el sujeto, acomodándose sus lentes sobre el puente de la nariz.

—Akane… — le llamó Ranma —. Él es nuestro compañero de trabajo, Kuta Watanabe.

—Un gusto — la susodicha sonrió.

—El gusto es mío — el hombre la miró a los ojos fijamente. Tenía el cabello de un castaño claro, ojos almendrados que se ocultaban tras unas gafas muy sofisticadas. Su aspecto era serio, hasta que sonrió, lo que transformó su apariencia por completo —. No se que ha hecho Ranma para conseguirse a una novia tan bonita.

—Oye idiota — el moreno miró a los lados antes de soltar aquello —. Deja de coquetear con mi chica.

—No lo hacía — rodó los ojos —. Era solo un cumplido, imbécil.

¿Así que eran buenos amigos? Akane absorbió aquel dato como una esponja sobre el agua. Era la primera vez que se involucraba en la vida laboral de Ranma y todo lo que le rodeaba, lo cual le parecía fascinante.

—Así es como actúan siempre — Taiki, el notablemente mas maduro y mayor, se limitó a sonreír con un suspiro —. No se como es que ambos llegaron a ser mis mejores abogados dado lo inmaduros que pueden ser.

—¿Sus abogados? — acaso él era un cliente.

—Fue mi superior — fue Ranma quien respondió su duda.

—Ohhh…

—Fue hace mucho tiempo ¿no Ranma y Kuta? — susurró con nostalgia.

—Ingresamos como sus asistentes… — inició el Saotome.

—Y fue todo un reto — Kuta continuó.

—Solo saben quejarse — Taiki no parecía nada contrariado y, en todo caso, lucía divertido.

—Algunas veces no podía volver al apartamento… — le recordó Ranma con una mirada acusadora

—Y mi horario alimenticio se descontrolo — aportó el otro.

—Todos pasan por lo mismo, no se quejen. Además, eso les ayudo a estar donde están. Ahora son parte del mejor grupo de abogados de la firma.

—Y de camino a ser socios — Ranma miró a Kuta, quien asintió con rapidez.

—Con calma, chicos — exclamó Taiki entretenido —. Todo a su debido tiempo.

—Con el caso de…

Akane intentaba procesar todo aquello de una vez, mientras los tres hombres se involucraban en una platica dentro de su terreno. El conocimiento que Akane tenía sobre derecho, eran datos que Ranma le había comentado o casos que había observado en la TV, fueran ficticios o no. Sin embargo, aunque intentó seguir el hilo de la conversación, pero no pasó mucho tiempo antes de que se perdiera.

Los tres hombres eran muy buenos amigos al parecer y no paraban de tomarse el pelo. Su familiaridad era agradable y le gustaba conocer a Ranma en otro ambiente. Hasta el momento, el único amigo del que tenía conocimiento era Ryoga, aunque llamarle solamente "amigo" ya no se sentía correcto, pues ambos hombres habían declarado ser como hermanos.

Ranma no paraba de sonreír y, aunque nunca dejó su lado y siempre intentó estar pendiente de ella dándole miradas fugaces, las cuales Akane devolvió con sonrisas, ella no pudo evitar empezar sentirse un poco fuera de lugar.

La otra mujer pareció entenderla, pues se limitó a permanecer quieta al lado de su marido, sonriendo ocasionalmente. Akane la miró y ella le devolvió la mirada, antes de suspirar, negar con la cabeza y sonreírle con dulzura.

Era el tipo de mirada que indicaba una resignación divertida. Fue casi como si escuchara su voz a través de la conexión que intercambiaron.

"¿Que se le va a hacer?"

Akane se limitó a encogerse de hombros y negar con la cabeza.

"¿Resignarnos?"

Kana pareció considerar algo por un segundo y luego, volteó hacia su esposo y apoyó una mano en su brazo.

—Disculpen caballeros, pero creo que la señorita Tendo y yo vamos a ir por algo de beber, mientras ustedes hablan de sus muchos logros y competencias.

—Querida… — Taiki sonrió con soltura.

—No se preocupen, un poco de compañía femenina nos vendría bien a ambas ¿no señorita Tendo?

—Solo Akane — respondió la aludida rápidamente —. Y si, me encantaría…

—Kana… — ella le indicó que usará su nombre de pila, a lo que la morena asintió.

—Bien.

Ranma pareció dudar un segundo, pero luego asintió, soltó su cintura y ella se alejó con Kana, quien caminó a su lado con tranquilidad.

Mientras se alejaban, Akane recorrió el lugar con la mirada. Al parecer, el número de invitados había aumentado desde su llegada y como resultado, la actividad dentro del salón era energética. Fue Kana quien se abrió paso entre las personas, seguida de cerca por ella, quien solo se limitó a mantener el ritmo en silencio.

—¡A que parecían chiquillos!

La exclamación la tomó tan desprevenida, que fue como si no la hubiera escuchado. Akane parpadeó, volteó el rostro y miró a la mujer.

—¿Disculpa?

—Estos hombres nuestros.

—Ahh… ¡Si! — asintió suavemente.

—Ranma había hablado de ti antes y Taiki estaba muy entusiasmado por conocerte.

—¿Qué? — eso logro sorprenderla.

La mujer se detuvo en una mesa con bebidas y bocadillos, y tomó dos copas, antes de pasarle una.

—Si… aunque debo admitir que también me sorprendió. Es un hombre bastante dedicado a su trabajo, aunque no por eso deja de ser muy joven. Taiki solía presionarlo demasiado… a ambos, porque vio su potencial, pero algunas veces nos preguntamos porque estaba solo. Es un hombre muy atractivo, carismático y dulce… y estaba perdiendo los mejores años de su vida.

—Ahh… — Akane no sabía que decir al respecto. Es que simplemente no se había esperado nada de aquello. Su mente estaba en blanco.

—Creo que empezó a relajarse un poco desde que logró el contrato con el bufete. Recuerdo la celebración a la que fue todo el grupo… un desastre, solo eso diré — se rió.

Akane asintió y luego carraspeó, para tomar la palabra.

—¿Lo conoce hace mucho?

—Claro, desde que Taiki lo tomó como su asistente. Él no suele hacerlo ¿sabes?... es un hombre muy controlador y ahí, tan agradable como lo ves, puede ser bastante arrogante cuando de su trabajo se trata, estoy muy orgullosa de él.

—Me lo imagino…

—Recuerdo la primera vez que vi a Ranma… llegó a nuestra casa una noche de lluvia… todo empapado y con un informe completo acerca un caso que debían presentar, el pobre lo había resguardado dentro de un sobre plastificado y fue lo único seco esa noche…

—¿En serio?

—Si, fue… — lo pensó un momento —. Hace ya cuatro años.

—Hace mucho — Akane asintió, digiriendo todo lo que había escuchado.

—Así es… es un buen hombre. Taiki le tiene mucho cariño.

—Ranma también — soltó Akane, dejándose guiar por lo que había visto entre ambos amigos.

—Si… ¿Ustedes se conocen hace mucho? — indagó la mujer.

—Casi un año — la morena asintió.

—Están empezando según veo — susurró la mujer pensativamente.

—Si… nuestra relación no lleva mucho tiempo, pero puedo decir con honestidad que me siento muy feliz a su lado.

—Hombre afortunado.

—Yo también soy afortunada — Akane ladeó el rostro.

—Siempre y cuando te sientas así, significa que estás en el lugar correcto.

—Es bueno escucharlo — sonrió suavemente.

—Taiki y yo nos conocimos en la secundaria.

—¡¿Tanto tiempo?! — exclamó sorprendida.

—Si… bastante — Kana asintió —. Como toda pareja, hemos tenido nuestras altas y bajas… su trabajo, mi trabajo… viajes de negocio y muchas cosas más, pero aun me siento como tú… — la miró a los ojos —. Afortunada.

—Que lindo.

—Si… algunas veces va a ser difícil nivelar tu vida y la de él, mas aún mientras no vivan juntos, pero todo es intención.

—Si… yo también lo creo.

—Te aseguro que cuando estaba en mis practicas hospitalarias, tuve mi peor momento… realmente no se como ese hombre logró aguantarme… bueno, me aguanta aun — se rió.

—¿Prácticas hospitalarias?

—Soy médico cirujana… — parecía muy orgullosa de ello, como logro personal —. Ahora estoy sacando mi especialidad.

—¿Especialidad?

—Si… en neurocirugía.

—Ohh… felicidades — ella sonrió.

—Muchas gracias… ¿Y tú? ¿A que te dedicas?

De pronto, Akane se dio cuenta de cuánto temía esa pregunta y comprendió en un segundo el porque.

De alguna manera, incluso desde el momento en el que Ranma le había pedido acompañarle a esa cena, ella se había sentido incomoda, sensación que se potenció cuando ellos llegaron ahí.

Rodeada de tantas personas del medio de Ranma, los clientes mas exclusivos y demás, Akane empezó a sentir de alguna manera, el peso de su simpleza.

Ella era tan solo una maestra de primaria de una escuela pública. Nada que resaltará.

¿Qué había ocasionado que se sintiera así?

No lo sabía.

No era una de sus preocupaciones antes de todo aquello. No era algo que hubiera puesto jamás en una balanza y mucho menos, algo que Ranma le hubiera hecho sentir.

Se dio cuenta que todo se debía a sus propias inseguridades. Esas que lograba controlar ahora tan bien, que creía que habían desaparecido.

No era así.

Sencillamente se escondían para atacarla luego, en los peores momentos.

Levantó la mirada y notó que Kana la observaba expectante, tan solo a la espera de su respuesta.

Por un momento consideró desviar la pregunta, pero luego cayó en cuenta que era solo una actitud infantil.

Estaba orgullosa de ser maestra, amaba su trabajo y no lo cambiaría por nada.

Ranma la aceptaba de esa manera también, esos temas pasaban a segundo plano cuando ellos estaban juntos. No había nada que pensar, nada de lo que preocuparse.

—Soy maestra — sonrió suavemente —. Maestra de primaria.

—Ohh… ¡Que bien! — Kana parecía sentir cada palabra —. A mi me encantan los niños, de echo... considere estudiar pediatría, pero en este medio, no todos los finales son felices, entonces preferí inclinarme hacia un camino menos doloroso.

—Me lo imagino…

—Pero el tuyo es un trabajo lindo, aunque me imagino que un poco tedioso.

—Algunos días son mejores que otros, pero siempre tengo días buenos.

—Eso es lo importante.

Ella siguieron conversando un poco más y Akane se sintió un poco tonta por haber tenido siquiera un segundo de pánico.

Pensaba en ello cuando sintió como un brazo le rodeaba la cintura.

—Ranma…

—Habías tardado demasiado, así que decidí buscarte — él se inclinó sobre su costado y le dio un beso en la cabeza.

—Te dije que la cuidaría por ti — soltó Kana divertida.

—Estábamos conversando — le comentó Akane

—Parece que van a empezar a servir la cena — Taiki se acercó a su esposa. Kuta le seguía de cerca.

—Entonces, hay que buscar nuestra mesa.

Las mesas ya se encontraban asignadas y fue un completo alivio cuando los cinco quedaron en el mismo lugar.

—Ranma… — un llamado detuvo el paso del aludido, lo que hizo también que Akane se detuviera.

Un hombre mayor se acercaba. Era alto y fornido, tenía los ojos caídos, posiblemente de ascendencia china, y el cabello pintado por diversas canas.

—Señor Kimura — Ranma esperó hasta que el mencionado se detuvo frente a él. Extendió una mano para saludar, gesto que le fue devuelto con prontitud.

—Un gusto verte muchacho.

—El gusto es mío. Me alegra que haya aceptado la invitación para la cena.

—¡¿Porque no lo haría?! — soltó una carcajada ruidosa —. Comida y bebida gratis, además de buena compañía.

—Claro… — Ranma asintió y luego se posicionó de lado, extendiendo una mano en dirección a Akane —. Ella es mi novia, Akane Tendo.

—Vaya… una belleza. Señorita Tendo, un gusto — el hombre mayor inclinó el rostro ligeramente.

—El gusto es mío.

—Su novio es un hombre muy competente.

—El señor Kimura fue uno de mis clientes mas recientes — le aclaró Ranma.

—Ahh, claro — Akane asintió —. Ranma es un hombre muy dedicado.

—Es un tiburón en el tribunal y ganó contra nada mas, ni nada menos que Yoshida Itō.

—Es uno de los mejores abogados de otro bufete muy prestigioso — le comentó Ranma a Akane.

—Estoy muy orgullosa de él.

—Es bueno que lo este… — el hombre alzó el rostro, al escuchar que alguien le llamaba —. Bueno, jóvenes… me retiro.

—Un placer volver a verlo, señor Kimura.

—Claro chico… sabes que voy a buscarte si me atasco de nuevo ¿no? — Ranma le dio la mano, en un apretón fuerte y confiado

—Estaré disponible para usted.

—Mas te vale… — volteó hacia Akane —. Señorita, un gusto conocerla.

—Igual.

Ambos observaron como se alejaba.

—Vamos — Ranma volteó hacia su novia, apoyó una mano en su espalda y la guió hacia la mesa, donde sus amigos se habían sentado ya —. El señor Kimura fue el cliente que tuve hace un mes… ¿Recuerdas el caso que tenia entonces?

—¿En tu cumpleaños?

—Si — asintió.

—Me dijiste que era muy complicado.

—En definitiva.

—Al menos lograste ganar… y parece que él quedó muy satisfecho con tu trabajo.

—No deja de promulgarlo, lo que es bueno. El caso era demasiado… complicado — agregó énfasis en la última palabra —. Usualmente lo es cuando se trata de política. Él siempre trabajaba con el bufete Ishikawa, pero ellos se negaron a intervenir ya que al parecer la contraparte también trabaja con ellos, entonces decidieron ponerlo en balanza y el señor Kimura fue quien salió del juego… es por eso que llegó a nosotros.

—Vaya…

—Ahora es nuestro cliente y uno de los más importantes.

—Por eso estuviste tan presionado esos días.

—Así es… al menos fue posible — suspiró, antes de voltear la mirada hacia ella —. ¿La estas pasando bien?

—Si… es un lugar muy hermoso.

—Demasiado lujoso diría yo — Ranma observó su alrededor fugazmente —. Pero con los clientes mas importantes aquí, era de esperar… yo tampoco me siento tan cómodo.

—Estoy bien.

—Bueno… esperamos unos minutos luego de la cena y nos vamos. Hicimos acto de presencia y es lo importante.

—Si es por mi…

—No solo eso — Ranma afianzó el brazo en su cintura —. Paso la mayor parte de cada día con estas personas… prefiero mil veces estar contigo en el apartamento, pero si quieres quedarte…

—La cena y nos vamos — le interrumpió Akane con rapidez.

—Eso pensé — con una sonrisa, Ranma se inclinó y le dio un beso en el costado de la frente —. Tu si me entiendes… por eso es que eres mi tipo de mujer… mi mujer.

—Es bueno saberlo — respondió Akane sonriente.

Pronto llegaron a la mesa y se sentaron. La cena pasó tranquilamente. Ranma le presentó a varios de sus compañeros con los que también compartieron espacio durante la comida.

La charla era ligera y aunque fue dirigida mayormente hacia el ámbito en el que todos trabajaban, Ranma se encargó de explicarle cualquier cosa que pudiera hacerla sentir perdida.

Antes de irse, hubo un pequeño intercambio en el que Ranma la presentó directamente a su jefe, quien era uno de los socios accionistas de la firma, Hiroaki Saitou. Era un hombre mayor, un poco serio, pero muy educado.

Él fue bastante cordial y atento, parecía tener un cariño sincero hacia Ranma, aunque muy por debajo de una actitud reservada.

—Vamos a tener que retirarnos temprano — se excusó el Saotome con diligencia.

—No hay problema… espero que la hayan pasado bien.

—Fue una maravillosa velada — Akane asintió.

—Estoy encantado de escucharlo — inclinó el rostro —. Espero contar con su presencia en los eventos del bufete, señorita Tendo.

Akane no sabía que decir al respecto, pero con un carraspeo, Ranma tomó la palabra.

—Por supuesto, señor Saitou.

—Bueno, no los retraso más — el hombre se inclinó antes de dar media vuelta —. Un gusto conocerla, señorita Tendo.

—El gusto es mío — Akane hizo una sutil reverencia.

—Ranma…

—Señor Saitou.

Ambos esperaron a que el hombre se alejara. Akane sintió como Ranma empezaba a relajarse a su lado, mientras su jefe tomaba distancias. Le sorprendió comprobar que parecía nervioso.

—Parece que le caíste bien — le comentó el Saotome suavemente.

—Es un hombre muy agradable.

—Así es… y un abogado temible. Intento aprender de él.

—Eso es bueno… pero tú ya eres un gran abogado.

—Ni siquiera me has visto en acción — él sonrió, evidentemente divertido.

—No tengo que hacerlo para saber que te esfuerzas mucho, me consta.

—Me halagas — el moreno se inclinó y le dio un beso rápido —. Bueno, sigamos nuestro camino antes de que alguien mas nos interrumpa — su mirada la recorrió —. Llevo horas pensando en quitarte ese vestido.

—¡Ranma! ¡Alguien puede escuchar! — Akane volteó el rostro de un lado a otro, escandalizada.

—Todos están más interesados en la champagne o la charla social — él le restó importancia —. Aunque si alguien hubiera escuchado, entendería mi necesidad tras darte una sola mirada.

—Estas muy adulador esta noche.

—Entonces ya no diré ningún cumplido.

—No, tu sigue — dijo en voz baja, sonriendo —. Me encanta que me halagues.

—Todo tiene un precio, señorita Tendo — imitó la voz de su jefe, mientras la tomaba de la cintura, colocándola de frente a él.

—Bueno… estoy pensando en algunas cosas que podrían interesarte.

—¿Veamos…? — incitó.

—No puedo decírtelas aquí — miró a los lados —. Es indecoroso.

—Eso me encanta — entrecerró la mirada —. Puedes decírmelo solo a mi.

Akane comprobó por tercera vez que nadie estuviera al pendiente de ellos antes de ponerse de puntillas y susurrar algo al oído de Ranma.

Sintió como el agarre en su cintura se apretaba y escuchó un gruñido masculino justo cuando la última palabra escapaba de sus labios. La mirada de Ranma quemaba en su piel cuando él se alejó y Akane no recordaba siquiera como lograron salir de ahí y llegar al apartamento antes de arrancarse las ropas del cuerpo.

En el calor del momento, solo pudo aferrarse al cuerpo de Ranma, mientras gemía, ahogada en el placer.

La noche había sido magnífica y su encuentro, la cúspide de una gran velada.

En ese momento, luego de poner un alto a sus inseguridades y disfrutar plenamente de sus momentos juntos, después de adentrarse un poco en el mundo de Ranma y conocerle mejor, ella solo podía sentirse mas enamorada.

Era la primera vez que ella percibía las enormes diferencias que existían entre su mundo y el de Ranma. La primera vez que entendía que su relación, más que casualidad, había sido el destino.

Porque dos personas con mundos tan diferentes como los suyos, rara vez se encontraban.

Era la primera vez que lo comprendía y decidió, que ellos estaban más allá de todas esas banalidades.

Y Akane estaba dispuesta a creer, también por primera vez en toda su relación, que ellos eran el uno para el otro.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas noches bellas.

Es más tarde de lo pretendía en cuanto a esta actualización, pero no había logrado editar el capitulo. En mi país, además de la intensa ola de calor, con una sensación térmica casi al cuadrado, ha habido apagones masivos. Literalmente, la luz se va desde la mañana y vuelve hasta la noche, lo que me deja con el teléfono más muerto que quien sabe que.

En fin, respecto al capitulo, en este punto, debieron darse cuenta que no es el que prometí. No se que me poseyó para darles adelantarles el titulo del capitulo 19, pero bueno, pudimos ver a nuestra pareja en otro ambiente.

Quería hacer una referencia a la vida laboral e incluso social, que tanto Ranma como Akane llevan. Hasta el momento, ninguno se había puesto a pensar en ello, aunque del lado de Ranma, no es algo que le interese mucho. Akane, por lo contrario, con todo el revoltijo de inseguridades que maneja, pareció empezar a dudar de ellos como pareja, sin embargo, sus dudas no fueron más que momentáneas al comprender que ambos estaban más allá de eso. Necesitaba que ella diera ese último paso, porque ya estamos encaminados al final de esta historia.

Espero que el capítulo, aunque sencillo, haya sido de su agrado.

A mis personas favoritas:

Gatopicaro831: Me alegra que te gustará el capitulo y el desarrollo del mismo. Es que, aunque darle su toque picante a la trama es una de mis pasiones, considero que en algunos escenarios, sólo debo dejar una referencia en lugar de plantearlo explícitamente, como el caso del capítulo anterior. Quería concentrarme más en la relación de la pareja y darle ese empujón de confianza, que probar que su química va mas allá que en la cama, la cual ya ni se duda, pues ambos sobre fuego. Siempre me encanta leerte, gracias por estar ahí —se que lo digo todo el tiempo jaja—. Te mando un enorme abrazo a la distancia.

Saone Takahashi: Me encanta que percibas el capitulo de esa manera. Porque es justo lo que pretendía, se supone que lo sientan como algo dulce y lindo, por lo que tu comentario me arrancó tremenda sonrisa. Me gusta cuando analizan la historia y me encanta saber tu opinión. Y si, Ranma es una persona completamente diferente a la que fue en un inicio y su desarrollo es algo en lo que siempre quise trabajar. En el anime suele ser arrogante y muy seguro de si mismo, pero también un poco apático y demasiado ególatra, lo que trabajé aquí; después de todo, ya es un hombre de 26 años, económicamente estable y por sobre todo, habiendo encontrado por primera vez, una mujer con la que se siente cómodo luego de dos relaciones serias. Creo que ese hecho le permite desenvolverse con soltura y ser el mismo. ¡AMO eso! Tu mente siendo un lío me agrada, porque las teorías conspirativas son mi pasión, jaja. Y yo fui hace un tiempo una ávida de las novelas, así que te entiendo. ¡Puñito! El drama será ligero, pero inclinado hacia el lado que no se ha visto afectado, en un momento bastante delicado, lo que hará explotar al afectado ¿Quién crees que será? Tu sigue escribiendo y yo voy que tomó las notas para futuras referencias. No se si lo he dicho, pero amó el drama, a montones, sin embargo, no me da cabida en esta historia. En fin, gracias por comentar, te mando un gran abrazo. Besos.

Roxbonita: Jajaja, me encanta tu comentario. A mi también me habría dado estrés el lago oscuro, le tengo mucho respeto al agua y entre esta que está estancada, prefiero el mar. Me daría miedo que algo me toque hundida en esas aguas y no ser capaz de verlo jaja. Yo odió que sean insistentes también y esta Akane, también sería así, sin embargo, esta enamorada y que puedo decir… El amor nos hace hacer las cosas más extrañas. Pero bueno, el capitulo debía desenvolverse en un ambiente más ameno y romántico de pareja, y me alegra que lo percibieras. Ranma es un amor. ¡Vaya! Realmente vale la pena ganarse unos hombros fríos y los regaños de hermanas y amigos por igual, cuando llegas a experimentar lo que Akane tuvo con Ranma en este viaje. Pudieron disfrutar en pareja y ganaron más confianza el uno con el otro. Leer esto me hace sentir que amar vale la pena. Habrá peleas, habrá conflictos, pero mientras ellos se amen, nada importa. Pretendía que esta fuera una experiencia encantadora y me alegra que crean que logre capturarla profundamente en este capítulo y la historia en su conjunto. Espero con ansias llegar a ese punto donde nuestros tortolos acepten de una vez lo que sienten, me gustaría explotar ese amor entre ellos. ¡Que ternura me dan! Sobre el drama, puedo prometerte que no será tan estresante y en todo caso, se inclinara a algo mas cómico, no tengo el corazón para orillar a esta pareja a una separación pronta, creo que son el RanKane mas estable sobre el que he escrito. Me encantan las primeras veces que propones, talvez y robe alguna o la integre a las que ya poseo. Espero que este capítulo sea de tu agrado. Gracias por estar pendiente. Besos.

Baybe Face: Lo considero igual, por unas vacaciones con tremendo Adonis y en tan bello paisaje, yo me ganaría la peor regañaba de mi vida y ni siquiera me importaría. Esta pareja de verdad saca lo mejor de mi y me gusta poder explotarlos en escenarios dulces. Que satisfacción me produce saber que el capítulo es de tu agrado, espero que el nuevo cumpla tus expectativas también y te mando un gran abrazo.

Alexina: Ayyy, que bella. Tu comentario me halaga como no tienes idea. Me alegra que, pese a que no te gusten los UA, le hayas dado una oportunidad a la historia y que enorme placer saber que fue de tu agrado. Es que, que feliz me hace leerte. Me alegra que te gusten los escenarios y desarrollo de personajes, y que puedas visualizarla tan bien como yo deseo. Gracias por pasarte por aquí, aprecio mucho el tiempo que te tomaste para escribir, porque de corazón se sintió muy lindo leerte. Espero que el capítulo nuevo llene tus expectativas. El final de la obra ya esta decidido y como todos lo creen —asumo yo— no puede terminar de otra manera que no sea con un "felices para siempre" así que, si… hay mucho de lo mencionaste jaja. Un abrazo con mucho cariño.

Kariiim: Muchas gracias bella por el doble comentario, es tan lindo de tu parte. Ranma es un romántico empedernido, solo que no lo acepta jaja, pero su cariño y paciencia con Akane habla más que las palabras, es que solo le falta comprender de una vez que esta enamorado y ya. Ya estamos a un paso de que se confíense, solo espero darle el sentimiento a la escena que se merece. La reacción de Akane luego de una relación tan poco afectuosa como la que tuvo, creo que es normal, es con Ranma que ella esta descubriendo que es una mujer que puede amar y recibir a cambio, que puede disfrutar del sexo libremente e incluso, de las situaciones en pareja que no lo incluyen. Me produce tanta alegría leer que te gusta mi narrativa, no tenía muchas expectativas con esta historia, es algo cliché, así que me alegra que la apoyen. Somos pocos, pero eso los hace aun mas especiales para mi. Cuando el drama venga, y lo hará, no planeo agregarlo de manera intensa, en todo caso, será algo que pasará rápidamente debido a otro tema mucho más importante, aunque uno de nuestros protagonistas se sentirá dolido y el otro intentará justificarlo todo el tiempo. Y apoyó totalmente los celos, aquí voy yo, viendo como meto algo porque me gusta mucho esa vena celosa y posesiva de nuestro chico. En fin, gracias por tus comentarios y por estar pendiente. El capitulo actual es un poco más tranquilo, pero espero aún así, que sea de tu agrado. Abrazos y nos leemos luego.

A las demás personas, muchas gracias por leer la historia. Espero que se animen a escribir en algún momento y pues no queda mas que decir, que espero que el capitulo nuevo les guste.

Ahora si vamos con el siguiente titulo: Primera reunión familiar —esta vez si—

Así es… vamos a tener a los Tendo y Saotome en un mismo lugar ¿Cómo creen que saldrá ese almuerzo?

Nos leemos pronto, les mando un caluroso abrazo y beso.

21/06/2023

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