Hola de nuevo chicas, aquí les traiga otro capi un poco más larguito es que la verdad ya quiero llegar al reencuentro de estos dos!
Capitulo 2. Si...Probablemente si.
-¿Qué cumpla mi deseo?-Preguntó Candy sin entender.
La tía abuela le miró resignada y lanzó un suspiro de frustración, ella pensaba que la chica no era del todo inocente debido al ambiente en el que se mezclaba, pero por lo visto no tenía ni idea de lo que se refería, ¡y ella creyó que se libraría de explicarle sobre el bochornoso tema! Mientras se sostenía el puente de la nariz con el indice y el pulgar, trataba de encontrar las palabras correctas para iniciar la conversación sin herir la dignidad de la chica, pero a la vez siendo clara y directa. Poniéndose de pie se dirigió con pasos lentos hacía el enorme ventanal que servía como marco de la encantadora luna que alumbraba a Chicago esa noche.
-Escucha Candice, tu estudiaste medicina, así que supongo que algo haz de saber sobre sexualidad, pues bien, tu debes de saber que el sexo aparte de ser el medio para procrear un hijo, es también un ritual que se práctica entre el hombre y la mujer para demostrar el amor que se profesan.-Volteo hacía Candy y dirigiéndole una mirada burlona agregó.-O bien para satisfacer sus deseos carnales, y en este caso no es necesario mantener un vínculo amoroso, pues el único objetivo es obtener placer.
La rubia le miraba con los ojos totalmente abiertos, nunca en su vida imagino mantener una platica de ese tipo con la matriarca, y podían llamarla tonta, pero todavía no entendía que relación había entre Terry y esa incomoda charla, que igual podía considerarse un monologo de la tía Elroy, ya que Candy estaba demasiado petrificada para atreverse a participar.
-Ja ja ja, y vaya que no me equivoco en mis suposiciones Candice, ya que ahora que contemplo tu rostro, puedo estar plenamente segura de que eres virgen.-La mujer cambio su expresión de una burlona a una seria antes de volver a hablar.-Es por eso que te daré una opción, que tu sabrás si te conviene o si te puede dañar, y te la doy por descubrir en ti una chica inteligente e independiente que nunca se dejara pisotear. Candice, debes perder tu virginidad con Terruce Grandchester.
La chica ahogo un grito de sorpresa y retorció con las manos la falda de su vestido, la tía abuela le estaba proponiendo algo totalmente descabellado e indigno, estaba a punto de protestar cuando la mujer le hizo una seña para que guardase silencio.
-Se que te sonara increíble, y más siendo yo quien te lo proponga, pero déjame explicarme, Candice...Tu...Eres una chica sumamente sensible e inocente, se que soñabas verte un día casada con Terruce y rodeada de muchos hijos, pero lamentablemente...No creo que eso suceda, es por eso que tu ilusión de la primera vez no debe ser con cualquiera, sino con aquel al que "ames".-Elroy Andley le miró de una manera comprensiva y maternal.-Y ese es Terruce. Entonces podrás estar satisfecha de haberlo tenido y te darás cuenta que no era como lo esperabas y ese enamoramiento se extinguirá algún día.
-No lo entiendo tía, que no debería de aconsejarme llegar virgen al altar y entonces mi futuro marido estaría contento y no le daría problemas.-Preguntó Candy arqueando una ceja.
La mujer solamente negó con la cabeza y rió un poco.
-Querida, te lo vuelvo a repetir, los hombres son injustos, muy injustos, ellos pueden acostarse con cuanta mujer quieran antes e incluso después del matrimonio, algunos ni siquiera son cautelosos en sus aventuras y no les interesa que su esposa sea humillada frente a la sociedad, total, entre más conquistas tengan su ego aumenta y son admirados por todos, ¡Aaahh!, Pero eso si, tu nunca les podrías comentar ni siquiera de tu más inocente amor porque entonces si se enfadarán o quizás no te lo demuestren pero en su interior estarán muertos de los celos, y no tanto porque te amen mucho, sino porque no soportan la idea de que otro se atrevió a siquiera mirar algo que es suyo, ¿por qué crees que yo nunca me case?-La tía abuela volvió a tomar asiento y se comenzó a abanicar fuertemente.-Yo no quiero que nadie se burle de ti Candice, porque aunque no me lo creas...Te quiero como si fueras mi hija. No te digo que te acuestes con todos, pero tu primera vez regalasela al que tu piensas que "amas".
Candy le sonrió dulcemente y se limpio unas lagrimas rebeldes que habían escapado de sus ojos, le daba gusto el haberse ganado el corazón de la matriarca y que ella se preocupara por su felicidad.
-Gracias tía, pero...Si yo le hiciera caso, no habría problemas con mi esposo así como los que usted menciono.
-Candice no quiero ser cruel contigo, pero supongo que al que será tu marido le interesara más tu herencia que el que tu seas virgen, veras que al regreso de tu luna de miel se conseguirá una amante y faltara al hogar, desearía ser más optimista pero te tengo que hacer ver la realidad, un hombre tarde o temprano se aburrirá de ti, porque...A veces la lujuria es más fuerte que el amor, y creo que "ya sabes quien", te lo ha demostrado.-Haciendo una pausa la tía Elroy la miró fijamente a los ojos.-Entonces Candice...Candy, ¿Por qué no pierdes tu virginidad con Terruce?, el es el único digno de tenerla, porque...A pesar de ser un canalla, tu por ahora lo quieres y es lo único necesario para que seas feliz por una noche, y al amanecer la ilusión se acabara, veras que no era lo que esperabas, pero al menos tendrás la satisfacción de haberlo hecho con "alguien que querías", y luego lo olvidarás fácilmente porque tienes dignidad y un orgullo enorme, vamos Candy inténtalo y cambia la suerte que tenemos todas las mujeres, encuentra el equilibrio perfecto entre tu corazón y tu cerebro, que sea el quien lloré tu ausencia al abandonarle, pero aun más importante, date cuenta que no lo amas, el solo es un...Capricho.
Y entonces Candy considero ese consejo, ¿y si en verdad no lo amaba y solo estaba encaprichada?, quizás necesitaba tenerlo una sola vez para decepcionarse y olvidarle...Probablemente...Sí.
-Gracias tía, lo más probable es que siga su consejo.-La rubia le sonrió con sinceridad y se dispuso ha abandonar el cuarto.
-Candy.-Le llamo la matriarca haciendo que la chica se detuviera en el marco de la puerta.
-¿Si?
-No caigas en tu propio juego, mueve bien tus fichas y ten la cabeza fría, porque si te dejas llevar ese amor en vez de extinguirse puede incrementar, y entonces...solo tu sufrirás.
¡Magnifico!, por llegar embriagado la noche anterior había vuelto a olvidar cerrar las cortinas, tanto de las ventanas, como las que colgaban del dosel de su cama, y vaya que fue un gran error su olvido, considerando que despertó con una resaca terrible, no era nada agradable recibir de lleno tanto luz en pleno rostro, murmurando unas cuantas maldiciones se dio la vuelta dispuesto a volver a conciliar el sueño, más no lo logro, pues a escasos centímetros suyos se hallaba el bonito rostro de una joven pelirroja, se incorporo rápidamente y comenzó a examinarla tratando de hacer memoria de como habían llegado a esa situación...Si...Era la misma chica que lo había abordado la noche anterior en la fiesta de su amigo Alfred.
Bufo molesto y se paso los dedos por los alborotados cabellos, era la décima chica con la que amanecía en el mes, y eso en vez de agradarle le hacía sentir...¿Sucio?, ¿Culpable?, ¿Despreciable?, lo que no entendía era el porque sentir remordimiento, después de todo el era libre y no le faltaba el respeto a alguien, ¿O si?, ¡Que rayos!, ¿A quien trataba de engañar?, sabía que ese remordimiento se debía al recuerdo de su pecosa, la había dejado ir sin pensar detenidamente en el futuro, y cuando reflexiono sobre su decisión y se dio cuenta de su error se refugio en el alcohol, hasta que Albert, su gran amigo Albert, le hizo ver la realidad y le invito a contemplar desde la lejanía la felicidad de Candy, entonces se juro no hacerla sufrir más con su indecisión e inmadurez, y decidió no acercarse a ella jamás, y por lo visto ella no le había echado de menos, paseándose por donde sea con su séquito de idiotas...
-Buenos días.-La voz de la pelirroja le sacó de sus pensamientos, la volteo a ver encontrándose con que ella le miraba con ojos lujuriosos y una sonrisa coqueta.
-Buenos.-Fue la cortante respuesta del castaño que se dispuso a colocarse una bata de seda color vino.
-¿No me darás un beso de buenos días?-Le preguntó la guapa chica con tono meloso.
-No, y te voy a pedir que te vayas, tengo un día muy ocupado.
La muchacha le miró con incredulidad y luego con resignación, por algo se decía que el atractivo actor Terruce Grandchester era imposible de domar, pero bueno, al menos se había acostado con el, ya tenía algo bueno que presumir en su círculo de amigas, sin decir nada más comenzó a buscar sus prendas que estaban regadas por toda la habitación, se las coloco y guiñandole el ojo coquetamente a Terry agrego:
-Gracias por las noche dulzura, si quieres repetir...
-No, no quiero repetir nada y te agradecería que te largaras.-Le interrumpio Terry bastante molesto dedicándole una mirada de molesta.
La chica se encogió de hombros y salió de la habitación con una sonrisa de oreja a oreja. En cuanto Terry escucho cerrarse la puerta de su departamento, se dirigió al baño con pereza con la intención de alistarse para un nuevo día, al mirarse en el espejo descubrió que unas pronunciadas ojeras enmarcaban sus ojos azules, su mentón y mejillas estaban sombreados por la barba que comenzaba a crecer y su mirada carecía de brillo alguno. Después de darse una rápida ducha, comenzó con la labor de rasurarse, pero al intentar alcanzar la navaja que estaba en un estante, en un movimiento descuidado tiró una botellita de loción que se estrello contra el suelo.
-Era mi favorita.-Susurro fastidiado mientras comenzaba a recoger algunos de los pedazos de vidrio en los que se había convertido su botella. Salió del baño para buscar algún trapo o periódico que absorbiera el liquido que a causa de su resaca comenzaba a mariarle. En el sillón de la salita encontró el diario del día anterior y tomando un par de hojas de este regresó al baño, las arrojo sobre el charco de loción y con el pie comenzó a presionarlas para facilitar la absorción, más...Grande fue su sorpresa al darse cuenta que en una de la hojas estaba Candy, sonrió con ternura al verla tan linda enfundada en ese elegante vestido, pero su expresión cambió radicalmente al ver que un joven la tomaba por el hombro, y el chico no se trataba del mismo con el que apareció la semana pasada...O la antepasada. En un arranque de furia piso la hoja como si de una cucaracha se tratara, no le importo estar descalzo y que algunos vidrios que olvido recoger cortaran la planta de su pie, tampoco le importo el ardor que la loción provocaba en sus reciente heridas, solo quería olvidar a esa mujer que a pesar de estar lejos le seguía haciendo sufrir.
Se dirigió a su habitación dejando un pequeño rastro de sangre de su pie herido, se tumbó en su diván y se sirvió del whisky que reposaba en una mesita de caoba que estaba al lado, olvidándose de su resaca lo bebió de un solo tragó sintiendo como le quemaba la garganta, en su interior sabía que amaba a esa mujer y nunca dejaría de hacerlo, aunque había decidido alejarla de su vida, su corazón le traicionaba, pues no había día que no deseara volverla a ver, y vaya que no se imaginaba que el día de reencuentro estaba muy cerca...
¿Y bien?, comentenme si les gusto, les disgusto, ¿merezco tomatazos?, pero bueno, como pueden ver es la primera vez que me apresuro a actualizar en casi una semana, y mis demás fics tambien los espero terminar pronto, pues ya casi estoy de vacaciones, a las que me piden fechas de cuando actualizare, les promete apresurarme, quizas sea un capitulo por semana o semana y media, depende de como me acomode, lo más probable es que publique el Viernes por la noche o los Sabados, pero eso si, no pasara de a lo mucho dos semanas, gracias por sus reviews que me dan buenos consejos para continuar! Nos vemos la proxima semana, o quizás antes con mi fic de "¿Cómo se conquista a un mocoso engreído?", cuidense y que Dios las bendiga.
