Capitulo 2 ¿ Una oportunidad ?

El silbido de una tetera se escucho por toda la habitación donde estaban dos personas. Una de ellas agarro por la aza de esta misma y empezo a vaciar su contenido en dos tazas de cerámica. " Aquí tiene ".

Le dio su taza de té ya preparada. " Muchas Gracias ". Dio un pequeño sorbo. " Hum..., que rico esta ".

" Me alegro que sea de su agrado, General". Comento un poco feliz.

" Me gusta mucho el té, mas que cualquier otra bebida ". Informó para después de terminar su té, poner su taza en el escritorio de jefe de la aldea.

" ¿ En serio ? ".

" Si ".

La verdad el pensaba que un General del alto imperio normalmente estaría acostumbrado a bebidas más exóticas o costosas, que podía proporcionarle la capital.

" Bueno, me alegro saber qué le podemos proporcionar una bebida que de verdad le guste ". El jefe de la aldea se sentó en su silla de su escritorio, para también beber un poco té en su taza.

" Disculpe, señor Kaigo-Sha ". Miro al jefe de la aldea. " No, es que yo no esté disfrutando de esta agradable bienvenida, pero sería bueno que hablaremos las cosas de una vez no le parece ". El jefe de la aldea se sorprendió por lo que dijo el general. Habían acordado en hablar en un lugar más privado para no interrumpir a los pobladores. Pasaron al rededor de unos 30 minutos desde que entraron a su oficina. Y de lo único que habían hablado en ese tiempo, era de cómo era su hogar y lo cómodo que era diferente de las demás casas.

" Tienes razón, sería mejor de una vez aclarar para poder entendernos ". El jefe de la aldea dejó su tasa, después tomar un poco de su té. " Bueno General, quisiera saber si usted ..."

El general levantó una mano en señal de que se detuviera. " Por favor no me llame general ". Empezó a mostrar una sonrisa calmada y tranquila. " Llámame Gregorios ".

El jefe de la aldea estaba un poco asombrado, por cómo quería que el general le pidiera que lo llamara. Si bien el no tenía contacto desde hacía mucho tiempo con otras personas, excluyendo claro a los habitantes de su aldea. El sabía que si una persona era más influyente que otra, era normal llamarlo por su rango o por un sinónimo que representara que él era su superior. Para él se le hacía incómodo hacer esto, pero él no quería empezar mal con esta persona que había venido a ayudarlos, así que decidió hacerlo. " Como usted desee Señor Gregorios ".

" Entonces ¿ Cuál era su pregunta ? ".

" Bueno, ¿ quisiera saber qué lo llevó a venir a nuestra aldea ? ".

" Simple, vine a ayudarlos y a proporcionarles todo lo que les hacía falta ".

El jefe de la aldea parecía insatisfecho con esa respuesta. " Señor Gregorios, tendré que pedirle que se explique un poco más ".

El General levantó una de sus cejas en señal de confusión. " No entiendo su pregunta, señor Kaigo-Sha ".

El jefe de la aldea trató de explicarse un poco más. " Pues, desde ya hacía mucho tiempo nuestra aldea ha estado sufriendo debido a los impuestos que hemos tenido que pagar ". Su expresión cambió de una tranquila, a una preocupada al recordar la situación que estaban viviendo momentos antes de que el general llegara. " Y no es que me queje, pero quisiera saber realmente por qué ahora recibimos ayuda del imperio y no desde hacía tiempo ".

El general dejó de beber su taza y la puso en el escritorio, para poder adoptar una mejor posición en su silla. " Bueno, empezamos bien".

" Bueno, la verdad por la que nosotros, el imperio, recién los estamos ayudando. Es por que, hemos tenido unas dificultades para, que han causado que no les podamos brindar la ayuda y recursos que ustedes necesitan ".

El jefe de la se sorprendió por la respuesta. El pensaba que un imperio, como la capital, no tendría dificultades en absoluto. De hecho el creía todo lo contrario, creía que la capital era un lugar, donde la gente nunca tendría problemas. Pero lo que le decía el hombre sentado frente a el, refutaba todos esos pensamientos. Sin embargo, algo en él, le decía que el general no estaba haciendo del todo sincero. Por lo que decidió saber más acerca de esa dificultades.

" ¿ Que clase de dificultades, Señor Gregorios ? ".

" Cosas de las cuales, no quisiera hablar en estos momentos ". Dio otro trago de su té.

Esto no calmó para nada las dudas que tenía el jefe de la aldea. Si no qué género en él, a un más dudas. " Disculpe, pero quisiera saber realmente cuales son ? ".

" No creo que le interese, Señor Kaigo-Sha ". Miró al jefe de la aldea, con esa expresión calmada y tranquila. " Se aburriría, créame".

Ahora aquella dudas que eran pequeñas, empezó a crecer más.

" Por favor, dígame cuáles son, señor Gregorios ". Le insistió al General.

" La verdad, quisiera que hablemos de otra cosa ". Trato de sonar tranquilo, pero la verdad. Él empezaba a molestarse. Pero no por la insistencia del jefe de la aldea por saber cuáles eran los motivos. Si no por recordar los motivos, de ésas dificultades. Por un breve instante su expresión tranquila, fue reemplazada por una serie y fría. El solo recordar esas dificultades que tenía en la capital. Lo llegaban a enojar mucho.

Aunque haya sido un segundo, fue notado inmediatamente con el jefe de la aldea, quién pensó que el general se había molestado con él, por haber sido tan insistente. Cuando en realidad él solo estaba molesto por esos motivos, no con el realmente. El entendió que tal vez había sido demasiado insistente e iba a decirle que olvidaran ese tema. Pero justo en ese momento vio esa mirada que el general tenía. Eso sola mirada, hizo que sus sentidos se activaran en alerta, esa mirada, él había visto antes. Y era la mirada de una persona que no era honesta, sino que ocultaba algo. Algo que no era bueno para nada.

Aquella felicidad y alegría, que tenía en su rostro. Empezaba poco a poco desvanecerse para ser reemplazadas por una mirada fría y seria. Ya no vi al hombre con gratitud y esperanza, sino que ahora lo veía con desconfianza.

Gregorios miró la expresión que tenía el jefe de la aldea, pudo deducir que él pensó que se había molestado con él. Necesitaba aclarar todo al jefe de la aldea, antes de que la situación empeora más. Iba a hablar, cuando el jefe de la aldea habló.

" Señor Gregorios". Su voz era firme y severa. " Usted me dijo que necesitaba hablar conmigo en privado para poder responder algunas dudas que tenía. Y sin embargo usted está tratando de evadir una de ellas, lo cual me ha llevado a pesar de que usted no está siendo honesta con sus verdaderos motivos, al venir a mi aldea ".

Eso tomo desprevenido al general. El ya había tratado con otros personas anteriormente en su carrera como general, pero ninguna persona le había hablado así a él. Todos siempre le hablaban con respeto y admiración, incluso algunos se arrodillan. Pero el jefe de esta aldea no, al parecer no tenía miedo de lo que él pudiera hacerles.

" Señor Kaigo-Sha, escuché yo...". Trato de explicar, cuando fue interrumpido.

" Todavía, no he terminado, Señor Gregorios". Gregorios es miró directamente al jefe de la aldea, quien aún sigue con esa expresión. Decidió dejar que terminara de hablar para así después poder aclarar todo.

" He sido jefe de esta aldea desde hace más de 30 años. Y se me concedió ese cargo con un solo único propósito y es poder proteger y cuidar de las personas que viven acá ". Su voz se puso aun más seria. " Me he esforzado por cumplir esa tarea día y noche, aún más cuando llegaron los impuestos a atormentarnos. Y cuando por fin veo que un general del vasto imperio vino a ayudarnos tengan por seguro que yo finalmente creía que usted venía aquí a salvarnos ". Miro al general, vio la expresión que el tenía estaba asombrado, pero no decía nada. Asi que decidió continuar. " Pero ahora que estoy teniendo esta conversación con usted. No puedo evitar pensar que usted realmente vino con otros motivos. Unos de los cuales me dicen que no van a ser de mi agrado escuchar ". El general hizo una mueca en respuesta cuando escuchó eso. El realmente podía ver a través de él. Algo que le gusta y molesta a la vez.

" Si usted en estos momentos, no me dice cuáles son los verdaderos motivos por los que ha venido aquí. ¡ Le voy a pedir que se vaya inmediatamente con todo lo que ha traído y no vuelva a esta aldea !". Exigió al hombre sentado, frente al él.

Un profundo silencio inundo toda la habitación.

El general dejó su taza en el escritorio. Su cabello cubría sus ojos. Evitando así, poder ver su expresión.

El jefe de la aldea al ver esto, pensó que tal vez se había molestado con todo lo que le dijo. Pero él no podía retratarse, lo que había dicho porque era verdad. No importaba si él era un general del imperio, o si tenía más autoridad que él. No iba a permitir que ninguna personales viniera a hacer daño. No más del que ya tenían. No importaba quiénes fueran, él los protegería sin importar que sucediera.

El general se levantó de su silla. Y se dirigió a la ventana que tenía la habitación. Observo como las personas empezaban a reunirse en un círculo. Al parecer estaban celebrando por todo lo que les habían traído.

" ¿ General ?". Pregunto esperando su respuesta. Pero solo hubo silencio.

Un pequeño sonido empezó a escucharse en la habitación. El jefe de la aldea, miró de donde provenía eso sonido. Sus ojos se posaron en las manos del General, él estaba empezando a apretar los puños como si tratará de contenerse.

Sus instintos la advertían que algo iba a pasar. Pero no sabía con exactitud sí va a ser algo malo o algo bueno. Así que decidió tomar precauciones. De forma lenta pero cuidadosa, abrió uno de los cajones de escritorio para sacar de ahí una pequeña pistola. Se notaba que era muy antigua y que no había sido usada en mucho tiempo. El sabía esto. Sabía que esta pistola no se había usado desde ya casi más de 20 años. Y dudaba que aún pudiera tener una buena potencia de fuego. Pero él no se iba a rendir tan fácil. Él pensaba que el general iba a atacarlo y a decirle a sus hombres que atacarán a los habitantes. Tal vez por haberle hablado o por menospreciar la ayuda que le estaban dando.

El iba a hablar de nuevo y si no tenía respuesta. Entonces actuaría según sus le decían sus instintos. Justo cuando iba preguntar, el general finalmente decidió responder. " Tiene razón ".

Y de nuevo la sala se sumergió en ese profundo silencio. El jefe de la aldea creyó haber oído mal, por eso decidió volver a preguntar.

" Disculpe, que dijo ".

" Que, tiene razón ". Volvió a responder.

El no podía creer lo que estaba oyendo. Penso que talvez el general no lo decía en serio. Penso que todo era un truco. Eso debía ser. Cuando el general dejo de mirar por la ventana y se giró en dirección del jefe de la aldea. Miro la expresión que el general tenía. El estaba ... llorando.

El estaba atónito. No podía creer lo que estaba viendo. Y tampoco creía lo que estaba por escuchar.

" Señor Kaigo-Sha ". Lo miro aun con esa mirada llena de tristeza. " puedo entender porque usted tienen esos pensamientos sobre mí y mis hombres. Créame no es el primero que me lo dice ". Metió su mano en su abrigo sacando unos hojas. " O al menos no es la primero de está aldea que me dice esto ".

Se las dio al jefe de la aldea para que el las viera. El las agarro y pudo ver que eran cartas de varios lugares, más precisamente de diferentes aldeas. El reconoció varias de estas. Eran aldeas de las cuales en el pasado habían venido aquí en busca de ayuda. Su aldea no era la única que pasaba por dificultades, él tenía contacto con otros jefes de diferentes aldeas. Que también tenían sus propios problemas. Algunos de estos jefes habían venido a pedir ayuda ya sea para pedir algo de dinero o trabajar por ello. Sin embargo el jefe de la aldea no podía hacer nada para ayudarlos.

" He pasado por estás aldeas. Con el objetivo de darles la ayuda que ellos han estado pidiendo ". Volvió a mira por la ventana. " Y aunque algunos me han dado las gracias y aceptaron lo que les traje sin dudar. Muchos también me han preguntado acerca de mis verdaderas intenciones ". Dio un profundo suspiro. " La verdad no los culparía. Hasta yo mismo dudo de mis propios actos ".

El jefe de la aldea examinó con detalle cada foto para ver si no era falsas. Y efectivamente no lo eran. El mismo visito estas aldeas en su juventud.

" Incluso,... hubo personas que no querían recibir nada de mí.

" ¿ Y por que harian eso ? ". El ya sabía la respuesta. Pero quería que el se lo confirmará.

El general se volteo hacía el jefe de la aldea. Su mirada triste, ahora era una expresión de melancolía. " La razón, era por que pensaban que yo venía con la intención de pedirles algo, a cambio de mi ayuda ".

El señor Kaigo-Sha, lo miro fijamente a los ojos. " ¿ Y no lo es ? ".

" No ".

El quedo asombrado, pero no por lo que él dijo. Sino que al mirarlo fijamente no detectó ninguna señal de mentira. " ¿ No ? ". Pregunto ahora aún mas confundido.

El general dejó de tener esa actitud melancólica, para volver a tener esa sonrisa calmada y tranquila. " Claro que no. Como dije antes estoy al pendiente de la situación que tiene cada uno de ustedes. Yo no soy un monstruo o un oportunista para pedirles algo a cambio de la ayuda que ustedes tanto necesita ". Volvió a sentarse a su silla.

" De verdad lamento, haber recién podido proporcionar la ayuda que ustedes de verdad necesitan. Puedo entender que algunos de ustedes estén dudando de mi, por recién darles la ayuda que tanto han pedido ".

Miro al jefe de la aldea a los ojos. En ellos se podia observar como si estuvieran brillando. " Pero créame, yo en verdad he venido a ayudarlos en todo lo que necesiten ".

" Ya veo ". El jefe de la aldea no sabía que pensar ahora. El ahora pensaba que talvez tenía una idea errónea sobre las verdaderas intenciones del general, si bien sentía que todavía el general no había sido totalmente honesto. También pensaba que el general no había podido ayudarlos antes, porque estaba ayudando a otras aldeas.

El entendía eso, las aldeas que había visitado en su juventud. Habían venido aquí anteriormente, en busca de ayuda. Debido a que ellos mismos tenía. El problema de los impuestos.

El los había recibido y trató de ayudarlos lo mejor que pudo. Pero al final cuando a su aldea le llegaron los impuestos excesivos. Ese día tuvo que dejar de ayudar a los demás. Aunque le doliera el tener que darles la espalda en sus situaciones, tenía que ver por el bienestar de su propia gente.

El se había esforzado bastante por mantener de pie a su hogar y sus habitantes. Pero por mucho que se esforzará. No podía evitar que sus habitaciones sufrieran por la situación. Odiaba ver a su gente sufrir, en especial a la personas cercanas a él. Rogaba a los dioses por que alguien los ayudará ahora, antes de que fuera demasiado tarde.

Y finalmente sus plegarias fueron contestadas cuando vio a éste hombre, un general de la capital. Que venía a ayudaros. A salvarlos de está horrible situación que ellos tenían. Se sentía feliz y lleno de esperanza. Pero también tenía miedo y duda. Y esas mismas habían provocado que el dudará de las verdaderas intenciones que tenía este general. Por eso quería saber más.

Pero ahora después de lo que dijo el general. Sentía una profunda vergüenza, aún más por el objeto que tenía en su mano. En que estaba pensando cuando lo saco. Bajo su mirada evitando que el general lo viera.

El general levantó la cabeza y miró directamente a los ojos del jefe de la aldea. Se sorprendió mucho cuando vio mirada que tenía llena tristeza y culpa.

El hombre mayor solo se quedó callado. Finalmente decidió hablar. " Esta bien, Señor Gregorios. Le creeré ". Dijo ya cansado por tener esta conversación.

El general levantó una ceja en duda. " ¿ Le sucede algo, Señor Kaigo-Sha ? ".

" No,... no pasa nada. Solo estoy cansado eso es todo ".

" Ok, entiendo ".

Señor Kaigo-Sha, ya estaba cansado había tenido una pésimo comienzo con el general. No solo había dudado de que en verdad los había venido a ayudar, sino que también lo había amenazado y eso para él era el acto más estúpido que había hecho en mucho tiempo. Quería empezar de nuevo, quería que al menos volvieran a tener un buen inicio y poder olvidar este momento.

" Bueno, señor Kaigo-Sha que le parece esto ". El levantó su mirada hacia la del general. " Cómo hemos tenido un mal comienzo y he prometido ayudarlos. He decidido quedarme hasta que usted decida confiar completamente en mí, ¿ Que le parece ? ".

" ¿ De verdad lo hará, Señor Gregorios ? ". Pregunto si era verdad lo que acaba de oír.

" Por supuesto. Yo soy un hombre de palabra ". Llevo su mano a su pecho, mientras una sonrisa se formó en su rostro. " Además,... me servirá para poder ver que otros problema tienen ".

" Pero la capital no va a necesitar esos servicios. Digo usted es un general y la capital necesita sus generales para protegerla ". Preguntó un tanto preocupado.

El negó con la cabeza. " No se preocupe la capital cuenta con más un general. No soy el único general que tiene, hay varios y mucho más fuertes que yo ".

El señor Kaigo-Sha, estuvo sorprendido por lo que le dijo el general había más como él y según lo que decía mucho más fuertes. El había escuchado que los generales que tenía el imperio eran tan fuertes, que ellos mismos podían partir una bestia peligrosa con sus propias sin esfuerzo.

El general gregorio se extendió la mano al jefe de la aldea. " Entonces qué dice Señor Kaigo-Sha ". Mostró una sonrisa que expresaba una gran confianza . " Si olvidamos lo de hace rato y empezamos de nuevo ".

El señor Kaigo-Sha, miró la mano del General por un breve instante dudo en aceptar la oferta. Pero decidió dejar de lado esas dudas. Él no quería volver a tener esa sensación de vergüenza y arrepentimiento que tenía, así que decidió estrechar la mano del general. Esta era una oportunidad y él no la iba a desaprovechar.

" Maravilloso, a mí también me alegro que podamos empezar de nuevo, pero tendremos que hablar otro día ya que al parecer está anocheciendo ".

El jefe de la aldea miró en dirección de su ventana para poder confirmar lo que estaba diciendo el general. Vio que empezaba anochecer por lo que decidió dejar esta conversación para otro día. Después de todo tenía tiempo de sobra para poder conversar con el general. Pero ahora de forma más calmada. " Tiene razón, señor Gregorios. Será mejor dejar esta conversación para otro día ".

" Bueno me retiro nos vemos mañana, para seguir hablando, señor Kaigo-Sha ". El general se levantó y se dispuso a salir. Cuando se detuvo en la puerta. Giró su cabeza en dirección del hombre mayor de edad. " ¿ Por cierto ustedes tienen un lugar donde yo y mis hombres podamos quedarnos ? ". Dijo un poco avergonzado, mientras se rascaba la parte de atrás de su cabeza.

El jefe de la aldea, toma una hoja de su escritorio y empezó a escribir en ella para segundos después dársela al general. " Tome, estas son las indicaciones de un lugar donde antes hospedábamos a los viajeros y extranjeros que pasaban por aquí ". El general tomó el papel para hacerlos después guardarlo en su Abrigo. " Estoy seguro de que, estarán más que felices de poder brindarle hospedaje a usted y a sus hombres ".

" Muchas gracias, señor Kaigo-Sha". " Al contrario, Señor Gregorios, a usted por darme la oportunidad de seguir con este tema otro día ". El general finalmente se retiró del lugar dejando solo al jefe de la aldea con sus pensamientos.

Dio un profundo suspiro con todo lo que había pasado.

El no podía creer lo que había pasado, hace unos momentos estuvo lamentándose de la situación que tenía su aldea y ahora como una luz de esperanza había llegado un general del mismo imperio a venir a ayudarlos. Y él por poco lo arruinaba, eso era algo que lamentaría toda su vida. Pero estaba agradecido del General no se haya ofendido y se haya ido. A simple vista podía decir que el general no era una mala persona, parecía ser una persona tranquila y calmada que resolvía los problemas hablando. El estaba profundamente avergonzado por tener las dudas acerca del general. " Me alegra que sea una buena persona ". Decidió guardar el arma que tenía en la mano, estaba agradecido de que el general no lo había visto. Si no hubiera ocasionado más problemas.

Decidió que ya era hora de que él también durmiera, por lo que ordenó las cosas de su escritorio guardó las tasas y la tetera. Para después irse a dormir. De uno de sus cajones sacó unas cuantas mantas para después ponerlas en el sofá de su oficina y echarse a dormir. Pero antes de que hiciera eso, saco de nuevo aquella foto que había guardado en el cajón de su escritorio. Sé echó cómodamente en el sofá, con las luces ya apagadas de su oficina, tomó la foto y la levantó hacia la altura de su rostro para observarla y apreciarla antes de cerrar los ojos. " Cariño mira, finalmente nos ocurrir un milagro, una esperanza, una nueva oportunidad ". " De poder finalmente salvar a nuestra pobre aldea, estoy dispuesto a cumplir la promesa que te hice cuando tú te fuiste ". Puso la foto entre sus brazos mientras dejaba que el sueño lo consumiera. " Buenas noches, cariño ".


" Dios, Qué día ". comentó ya cansado el general. Se había hechado en su cama para descansar del largo viaje que había realizado.

Había podido llegar a la posada gracias a las indicaciones que le había dado el jefe de la aldea. El lugar era muy grande, tenía cuatro pisos y era el edificio más grande de toda esta aldea. El y sus hombres habían amarrado a sus caballos cerca de la posada para evitar que estos escaparán. Cuando llegaron al lugar los dueños de la posada habían pedido que esperaran pacientemente para que las estén listas. El general no tenía ningún problema con esperar unos minutos. Después de momentos la recepcionista había regresado para informarles que sus habitaciones ya estaban listas. Les habían dado una habitación para cada uno de ellos.

El general les había ordenado que por el momento descansen. Sus hombres inmediatamente hicieron caso a su orden.

El general había llegado a su habitación la cual contenía una cama, dos mesitas de noche a cada lado, un cuadro pegado a la cabecera de la cama con la imagen del símbolo de la aldea que consistía de una cruz. La habitación también tenía un baño privado y un balcón. El general decidió dejar sus cosas en la cama para después ir a tomar una ducha, para poder aclarar sus pensamientos. Cuando salió de la ducha, ya más fresco empezó a pensar lo que haría ahora. " Bueno, me alegra haber tenido esa conversación con el jefe de la aldea, al parecer ya somos amigos ". " Lo cual hará más fáciles las cosas,... espero ". Se acercó el balcón para apoyarse en este mismo. Observó las diferentes casas que tenía la aldea cada una de ellas estaba hecha de piedras, madera y de pieles de bestias peligrosas. También como sus habitantes empezaron a pagar las luces de sus casas para descansar. A pesar de ver esto y también ver los problemas que tenía esta gente, no podía evitar sentirse asombrado, porque a pesar de todas las adversidades y problemas que tenían. Esta gente todavía podía mostrarse felices y alegres, algo que de dónde el venía, solo conseguías eso por otros medios.

Di un suspiro y decidió irse a dormir, no sin antes decir unas palabras. " Buenas noches aldea Kenkyo ".


En algún lugar desconocido se podía observar un bosque que estaba rodeado por algunos árboles, arbustos, piedras, etc.También se podía apreciar que dentro de este mismo, había una cueva en la cual se podía distinguir una pequeña luz dentro de ella. Dentro de esa cueva habían en total tres personas, dos de ellos estaban dormidas, mientras que una de ellas estaba en la entrada de la cueva. Observando el bosque, como si estuviera vigilando en caso de que algo entrara a atacarlos. La persona miró dentro de la cueva y observó a sus dos compañeros, una chica y un chico ambos durmiendo tranquilamente. Sonrió para después girar su cabeza hacia afuera de la cueva y mirar la hermosa noche. Miro el cielo con las estrellas, pensando que era muy hermoso y tranquilo, por lo que finalmente decidió irse a dormir juntos con sus demás compañeros. Pero no sin antes, dejar su espada cerca de él. En caso que necesitará atacar de inmediato. Miró de nuevo sus dos compañeros y murmuró abajo para no despertarlos. " Buenas noches, amigos. Mañana volveremos a la aldea ".

Se acomodó en el suelo para finalmente cerrar los ojos, no sin antes murmurar unas últimas palabras. " Buenas noches a ti también, mi Aldea ". Dijo finalmente sucumbir ante el sueño.