Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen… son propiedad del estudio Seven Arcs.

Capítulo 1

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Me levanté muy temprano, de hecho, apenas puede dormir anoche, me vestí con unos jeans negros una camiseta blanca y una chaqueta negra con rojo, no sé si se dieron cuenta, pero me encanta el negro. Me coloque mis zapatillas blancas con rojo, y baje a tomar desayuno.

Lo primero que tomo en la mañana, son mis pastillas, tomo dos en la mañana y una en la noche antes de dormir. Alicia bajo quince minutos después, ella ser demora más arreglándose. Desayunamos en familia, y conversamos sobre la Universidad. Chrono iría en su auto, y con Alicia iríamos en el mío hoy, decidimos turnarnos, a no ser que necesitáramos usar ambos.

- Cuídense, y cualquier cosa le dicen a Chrono – dijo mi madre Lindy.

- Si mamá – dijimos los tres.

Subimos en los autos, y partimos.

Sentí como mi estómago se retorcía, estaba nerviosa, sin embargo, Alicia parecía relajada. Por lo menos una de nosotras estará bien, solo tenemos dos clases juntas, ya que nuestras carreras son diferentes. Y, gracias a Dios, nos tocaba una justo ahora.

- Tranquila Fate, todo saldrá bien – me decía mi hermana – La pasaremos genial, y conoceremos a mucha gente amorosa.

- Si tú lo dices.

No estaba muy segura sobre lo de amorosos, pero, hay que ser positiva, ¿no?

Llegamos a la Universidad, y al estacionarnos muchos curiosos observaron mi auto, inmediatamente lamente que destacara, aunque amaba el auto, no me gustaba la atención. Mis nervios aumentaron, y comencé a transpirar.

Alicia se dio cuenta, por lo que puso una mano en mi pierna, y me miro con una sonrisa tranquila.

- Como dije antes, todo saldrá bien, así que relájate, recuerda la época en que ibas a la escuela y lo bien que la pasabas, en especial en deportes.

Fue una buena época, que siempre me ha gustado recordar, y soñar con que hubiera pasado, quizás en la preparatoria hubiera sacado una beca en basquetbol o atletismo, y jugaría o correría en una Universidad, quizás seguiría los pasos de mi padre, y estudiaría arquitectura. Hay muchos quizás, pero ninguno es mi realidad.

Arquitectura, cuando tenía trece años, quería estudiar eso, ser alguien tan brillante como mi padre, de hecho tenia a una amiga que también deseaba eso, prometimos estudiar juntas, pero, seis meses antes de que callera enferma y me diagnosticaran, ella tuvo que irse a otro país, por el trabajo de su padre. A veces, pienso en que estará haciendo, ya que nunca más supe de ella, pero la recuerdo con cariño, fue mi amiga desde los seis años después de todo.

Alicia bajo del auto, sacándome de mis pensamientos. Así que, decido bajar también. Caminamos hasta la sala 1D, al llegar vimos como no habían llegado tantos estudiantes aun, en la última fila habían cuatro chicas sentadas conversando muy animadamente y riéndose. Yo deseaba sentarme en la última fila, con Alicia fuimos hacia la esquina de la ventana, me gustaba poder mirar por ella, así que mi hermana me concedía eso.

Las cuatro chiquillas quedaban justo a nuestro lado derecho, al pasar callaron, y nos quedaron mirando con curiosidad. ¿Qué? ¿Acaso tenemos algo raro?

Una castaña de ojos azules muy chispeantes, se levantó de su puesto, y camino hacia nosotras.

- Hola – nos sonrió, mientras las demás miraban atentamente – Mi nombre es Hayate Yagami.

- Hola – saludo mi hermana – Soy Alicia Testarossa, y ella es mi hermana Fate – dijo señalándome.

Mire más allá de ella, y pude ver que una de las chicas me miraba fijamente, tanto que me sentí nerviosa, pero debía reconocer que tenía unos hermosos ojos, ¿eran azules? Quisiera verla de más cerca. Ella me pillo mirándola, y me sonrió feliz, yo me sonroje.

- Es un gusto Alicia, mis amigas son, Suzuka Tsukimura – ella nos saludó – Alisa Bannings – también nos saludó – y por último, pero no menos importante, Nanoha Takamachi.

Nanoha, así se llama, que lindo nombre.

Nanoha se levantó y camino directamente hacia mí.

- Es un gusto poder tener nuevas compañeras, espero que seamos amigas – me miro directamente a los ojos, y al fin pude ver el color de sus ojos un tipo de violeta hermoso – ¿Quieres ser mi amiga Fate-chan?

A mí se me salieron los ojos, esta chica sí que tiene personalidad, no me conoce y quiere ser mi amiga, de hecho acá en Japón ¿no llaman por el apellido primero? Y ¿Qué es eso de Fate-chan? ¿Un apodo?

- Bubueeno… - tartamudee, como una idiota – Takamachi-san.

Así se dice, creo.

- Si aceptas ser mi amiga, no me llames así, solo Nanoha, ¿quieres?

- Bueno entonces, Nanoha.

Estaba tan pendiente de ella, que no me fije en cómo me miraba mi hermana, quien tenía una ceja alzada, y parecía, ¿impresionada? ¿No estoy haciéndome demasiadas preguntas? Creo que ya son demasiadas emociones por un día, y recién empezamos.

El profesor entro y todos nos sentamos en nuestros puestos. Si me preguntas de qué se trató la clase, pues no tengo ni la más mínima idea. Me dedique a mirar por la ventana, y a pensar en lo que había pasado. ¿Pensaba hacer amigos? Sí, pero no tan abruptamente, y menos sentir que me miraba demasiado, aunque yo igual la mire bastante. Eso si durante la clase me obligue a no mirar a nadie, aunque de vez en cuando sentía que alguien me miraba, quizás era ella, o quizás imagino cosas.

En fin, debo reconocer que tiene una gran personalidad, yo jamás podría hacer algo así, me moriría de la vergüenza, y decirle que no, estaba fuera de la cuestión, todas nos miraban, hubiera sido descortés. El punto es que le dije que sí, y supongo que nos juntaremos con todas, pero sinceramente, me da miedo, hace mucho que no compartía con los demás, y no sé cómo actuar, atrás quedo la chica de trece años que jugaba basquetbol y practicaba atletismo. Sinceramente, nunca fui muy buena con las relaciones, solo compartía con algunos, y tenía una amiga aparte de mi hermana Alicia, así que, con mayor razón no soy buena en eso ahora.

Tracemos un plan, tocaran para cambiar de clase, tomare mis cosas y saldré rápidamente, como si estuviera apurada por algo, no arrancando, no, yo no era una cobarde. Además, no tengo ni idea sobre las carreras que cursan todas ellas, menos la chica de ojos azul violeta.

Mi hermana no es tonta, sabrá que dejarme ir es lo mejor, además no nos tocan más clases juntas hoy. Me dedicare a observar la universidad, prestar atención en clase, y pasar desapercibida, dentro de lo que se pueda claro está, no será maleducada si me saludan.

Estaba tan centrada en lo que haría, que no me di cuenta que todos empezaron a levantarse, y cuando me fije, ya era tarde para ejecutar mi plan, allí estaba ella, parada al lado de mi asiento, mirándome con una sonrisa.

- ¿Qué pasa Fate-chan? Te ves algo mal – se acercó más a mi rostro.

¿Qué le pasa a esta chica? ¿No conoce lo que es espacio personal?

- ¿Eh?

- ¿Qué si acaso te sientes mal?

- No – respondí rápidamente, parándome – De hecho, debo irme a mi siguiente clase, así que… nos vemos luego.

Ni siquiera deje que me respondiera, a gran velocidad, en segundos me encontraba saliendo de la sala.

Sé que estuvo mal lo que hice, debería volver y disculparme, quizás preguntarle que estudia, pero no, decidí seguir hacia mi próxima clase rápidamente. Dios, de todos los y si… que tenía en mi mente, jamás espere que yo fuera la que me alejara, en vez de que los demás se alejaran de mí. ¿Qué me pasa? Mi madre no me educo así.

De repente una mano se posó en mi hombro y me dio vuelta, tan rápido que perdí un poco el equilibrio. Era Alicia.

- ¿Qué te pasa Fate? – me preguntó.

- Nada – respondí nerviosa – Solo quiero llegar a tiempo a mi clase.

- Aún faltan casi quince minutos – señalo – No tenías por qué irte de esa forma, fue como si escaparas de algo, y esa chica no merecía que la dejaras con la palabra en la boca.

- Lo siento, Ali – baje mi cabeza – Es solo… me puse nerviosa ok – suspire – Quiero decir, ¿quién llega y te dice sin conocerte, oye quiero ser tu amiga? y no solo eso sino que te pone un sobre nombre, siendo que no es la costumbre acá, y luego está el hecho de que me miraba mucho y se acercó demasiado, que me asuste y reaccione mal.

- Yo vi que tú también la mirabas mucho.

- No es cierto – negué lo obvio.

- Te conozco perfectamente, podría decir que más que tú misma – me miro seria – Quieres tener una vida normal, pues tenla, descubre nuevas cosas, disfruta de nuevas cosas y experiencias – ahora sonreía – Me diste que querías hacer mil cosas, ¿no? Pues hazlas, nada te frena, la única que te puede frenar eres tú misma.

Tenía razón, a veces los que nos limitamos somos nosotros mismos, por miedo, por no querer crecer, por simplemente no querer compartir con los demás, encerrarnos en nosotros mismos, y eso es lo que estoy haciendo.

- Tienes razón – le sonreí, siempre ha sabido que decirme – Me disculpare, e intentare conocer a más gente y disfrutar de ello.

- Así se habla – me dio un golpe en el hombro de cariño – Esa si es mi hermanita.

- Como digas, ¿ahora si puedo ir a clases?

- Si – respondió – Nos vemos al almuerzo, en la cafetería.

- Ok.

Pero, no fui capaz de llegar a la cafetería, ya que en la tercera clase me sentí mal, pedí salir al baño, y me maree un poco, pero luego paso, y como no quiero preocupar a los demás, me fui por mi cuenta a casa, no había nadie a esa hora, y descansar me haría bien, le escribiría a Alicia, diciéndole que me dolía la cabeza, nada de qué preocuparse, para que así se viniera con Chrono.

Y lo que le dije es verdad, a veces me vienen ciertas molestias, pero es algo normal, nada de qué preocuparse, pero mejor es prevenir, por eso descansar me hará bien, mañana estaré como nueva y poder asistir todo el día a la Universidad, quizás hablar con esa chica, Nanoha.

Yo: Ali, me lleve el auto, así que vente con Chrono.

Ali: ¿Por qué te llevaste el auto? ¿Paso algo?

Yo: No, solo un dolor de cabeza.

Ali: ¿Segura?

Yo: Si no te preocupes, mejor pon atención en clases.

Ali: Fate, no me mientas, paso algo, ¿verdad?

Yo: No te miento, no ha pasado nada, solo un dolor de cabeza, nada más.

Ali: Te creeré por esta vez, pero apenas acaben las clases estaré allá.

Yo: De acuerdo.

Ali: Descansa.

Yo: Gracias.

Después de avisarle a mi hermana, me dormí.

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- Fate – alguien me movió – Fate despierta.

Abrí lentamente los ojos, frotándomelos en el proceso, cuando finalmente pude enfocar, me encontré con el rostro preocupado de mi madre.

- ¿Por qué no estás en la Universidad?

- ¿Por qué no estás en la empresa?

- Vine por unos papeles – respondió – Pero no desvíes el tema señorita.

- Me dolía la cabeza, nada más.

Me miro intentando examinarme, pero mi madre Lindy no era doctora, ella dirigía una empresa.

- Bueno, en ese caso descansa, y cuídate.

- Sip, lo hare.

Una vez que mi madre se fue, me levante a tomar algo de jugo. Y en el refrigerador vi la nota, mañana me toca control médico. Es lógico, acabamos de llegar y ha pasado tiempo, lo normal es ver como estoy, si sigo normal, o si volvió de nuevo.

¿Me da miedo? Obviamente que sí. A quien no, me examinan la sangre, me hacen escáneres, revisan como esta mi sistema inmunológico también, junto con mi nutrición y estado físico. Ósea, examen completo, estaré todo el día en el hospital. Genial, acabo de entrar a la Universidad y ni siquiera he ido un día completo, mañana no iré, y veremos cómo estoy al día siguiente, ya que a veces no quedo muy bien, termino muy cansada y algo débil.

Qué manera de empezar mi vida acá en Japón.

Al rato después llego Alicia, preocupada como siempre.

- ¿Cómo estás?

- Bien, ya no me duele la cabeza.

- ¿Segura?

- Si, tranquilízate.

Suspiro.

- ¿Cómo te fue en la Universidad?

- Muy bien, hayate y sus amigas son muy amorosas, fue divertido compartir con ellas – sonrió – De hecho, Hayate y Nanoha estudian Medicina igual que yo ¿no es genial?

¿Estudian lo mismo?

- Si, que bueno.

- Eso sí, Nanoha estaba media triste, debe ser por como la trataste, así que le debes la disculpa.

- Dije que lo haría, ¿no?

- Lo sé.

- Es solo que no se me dan tan bien las amistades.

- Pero si tú querías hacer amigos.

- Si, pero quizás me precipite al decir eso, sabes que siempre me costó, y que me digan las cosas de la nada, bueno, no me lo esperaba.

- Entonces… no quieres ser su amiga.

- No lo sé – ese era mi dilema – Quiero decir, ella se ve genial, muy simpática y linda, pero yo no soy así, y si descubre como soy solo se alejara.

- No puedes ser tan pesimista, Fate, no creo que sea así.

- No mencionaste nada mío, ¿verdad?

- No.

- Esta bien así.

- Mañana te toca control, ¿verdad?

- Si, ¿me acompañaras?

- Como siempre hermanita.

- Gracias Ali, no sé qué haría sin ti.

Y ahí estaba el problema, al parecer soy pesimista, tengo miedo, y no quiero abrirme con las demás personas, fue un error el pensar que podría. Si nunca lo hice, nunca lo hare, menos ahora, que soy una débil.

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POV NANOHA

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Me llamo Nanoha Takamachi, y hace un mes que ingresé a la Universidad, y lo mejor, es que entramos las cuatro, Hayate-chan, esa mapache loca, Alisa y Suzuka.

¿Qué estoy estudiando? Pues Medicina, ¿por qué? Bueno, cuando era solo una niña, mi padre estuvo mal, casi pierde la vida, y estuvo hospitalizado, al ser solo una niña me sentía inútil, no podía hacer mucho para ayudar. Así que decidí que cuando creciera eso cambiaria, y me dedicaría a ayudar a los demás, y que mejor manera que estudiar medicina. Lo bueno, es que Hayate-chan, también estudiara medicina, así que estaremos juntas.

Alisa estudiara Arquitectura, junto con Suzuka, y no me extraña, ya que siempre andan juntas. Son novias desde hace un año, aunque debieron serlo desde mucho antes, solo que ninguna se atrevía a decirlo, hasta que un Dia me canse, pesque a Suzuka y la obligue a confesarse. Lo sé, quizás fui algo extremista, pero son felices juntas, eso es lo que importa, aunque la mapache nunca deja de molestarlas, y pobrecitas las dos, por eso. De verdad, me compadezco.

En mi familia somos cinco, tengo dos hermanos mayores, Kyoya, es el mayor, le sigue Miyuki, y obviamente después yo. Mi papá se llama Shiro Takamachi, y mi mamá Momoko Takamachi. Soy feliz con mi familia, siempre me han apoyado en todo, y sé que en el futuro, también lo harán, estarán siempre que los necesite.

Tenemos una cafetería llamada, Midori-ya, nos va muy bien, somos famosos acá en Umari. Mi familia trabaja allí, y mis hermanos también ven el Dojo de la familia. Yo practico de vez en cuando, pero jamás llegare a ser tan buena como ellos.

Nunca me he enamorado, tuve muchos admiradores, que me dejaron varias cartas, pero nunca tuve interés en ello, ni en chicos, ni en chicas, quizás hay algo malo en mí. Aunque eso no quiere decir que me gustaría encontrar a esa persona especial, tener algo como lo de Alisa y Suzuka.

Mi mejor amigo, Yuno Scrya dice que sabré cuando llegue esa persona. Él está enamorado, pero nunca me ha dicho de quien, y sinceramente me da curiosidad, porque, ¿cómo puedes estar enamorado desde hace años y no confesarte? Sería una chica afortunada creo yo, ya que es un buen chico, amable y sincero, en especial conmigo, ya que a Hayate-chan no tanto, debe ser porque lo llama hurón. El entro a estudiar Arqueología, siempre le ha fascinado todo lo relacionado con ello.

En fin, he tenido una muy buena vida, con una familia que me ama, con muy buenos amigos, y estudiando lo que quiero, nada me puede salir mal, o eso creía, ya que jamás me había comportado tan impulsivamente, ni tampoco llamado la atención alguien, hasta que ella apareció por esa puerta, y luego todo mal.

Todo pasó así, llegamos como siempre un poco antes a clases, era una asignatura obligatoria, y las cuatro estábamos en ella, nos gustaba sentarnos en la parte de atrás de la sala, y así conversar tranquilamente.

- Tenemos examen en una semana más – decía Hayate-chan – Quiero decir, acabamos de entrar y ya nos quieren joder.

- Nadie dijo que sería fácil – comente yo.

- Eso pasa porque eres una matea, y no es justo – me miro seria.

- Estudiemos juntas, ya que será la misma prueba.

Cambio inmediatamente su rostro, ahora sonreía y alzaba su brazo, en señal de victoria, eso quiere decir que me manipulo.

Suspire.

- Hayate es una exagerada – dijo Alisa – Siempre se queja por estupideces, y espera que las demás la salven.

- Eso no es cierto – se defendió Hayate-chan.

-Si lo es mapache – se burló Alisa.

- Ya párenle las dos – dijo Suzuka, la pacifista en el grupo – No empiecen otra vez.

Mientras hablábamos, no sé qué seria, pero me dio por mirar a la puerta, y justo venían entrando dos compañeras, gemelas, pero con estilos totalmente distintos, disimuladamente las seguí mirando, venían hacia nosotras, a la última fila, pero hacia la ventana, la chica vestida de negro tenía una mirada nerviosa, y algo lejana, quizás triste. Entonces me paso algo único, quería conocerla, y quiero decir desde ahora mismo, quería saber su nombre, lo que estudiaría, de donde venía, porque en sus ojos se reflejaba tristeza en el fondo, que fuera mi amiga. Pero, ¿cómo decírselo?

Entonces me miro, y le sonreí, se sonrojo que linda. Me miraba fijamente, como yo a ella, ¿será que le molesta que la mire así? No lo creo, porque me mira de la misma manera. Y eso ojos rojos tan únicos. Estaba tan concentrada mirándola, que ni me fije cuando Hayate-chan se estaba presentando, y nos presentaba a las demás, yo solo atine a asentir. Pero pude descubrir que se llamaba Fate. Mmm… Fate-chan, suena lindo.

Ya que Hayate-chan se presentó, y fue valiente, decidí hacer lo mismo, decidida me levante y camine hacia ella, ¿qué haces Nanoha? ¿Te volviste loca? ¿Por qué no dejas de mirarla y te presentas a su hermana mejor? No, fui directamente hacia ella.

Sin rodeos le pedí ser su amiga, y hasta la llame por su nombre, y no solo eso, por Dios, la llame Fate-chan, se me escapo sin querer. Vi cómo se sorprendió, y por dentro me reprendí, como tan idiota Nanoha. Pero entonces tartamudeo, y me sentí mejor, solo estaba nerviosa, igual que yo, solo que no lo demostraba.

Me llamo por mi apellido, pero le pedí que me llamara por mi nombre, ya que acepto ser mi amiga, si acepto, mi Nanoha interior saltaba de felicidad. Escuche que su hermana le decía a las demás que venían de Italia, aunque nos miraban mucho, en especial Hayate-chan, genial, ahora a soportar sus burlas.

Justo llego el profesor así que no pude seguir conversando con Fate-chan, la clase paso rápidamente, o será que yo lo sentí así, ya que me dedique a mirar de vez en cuando a Fate-chan, quien solo miraba por la ventana, jamás se giró a verme, y eso me dio tristeza, ¿por qué? Ni idea.

Cuando finalizo la clase, en segundos ya estaba al lado de ella, al fin podríamos conversar, pero ahí fue cuando salió todo mal, sorprendida me miro, y se veía algo mal, así que preocupada le pregunte si se sentía bien.

- ¿Eh?

Parece que no me escucho.

- ¿Qué si acaso te sientes mal?

Me respondió que no, y antes de que pudiera decir algo salió como si algo la persiguiera, como si arrancara del mismísimo diablo, y sinceramente, me dolió inmensamente.

- Perdona a mi hermana – me dijo su hermana Alicia – No está acostumbrada a todo esto, hablare con ella, y gracias por tratarla tan amablemente – me sonrió, pero no fue lo mismo, me gustaría que Fate-chan sonriera – Ya que estudiamos lo mismo.

Después de decir eso, se despidió de las demás, y salió rápidamente, yo creo que a seguir a su hermana. Mientras yo me quede allí, paralizada, con las palabras atrancadas en mi boca, y triste, pero, ¿por qué? Ni siquiera la conozco. Estas loca Nanoha, si ella no quiere ser tu amiga debes resignarte, aunque debió decírmelo a la cara.

- Nanoha-chan – me llamo Suzuka - ¿Estas bien?

- Si – mentí.

- Es que primero te veías triste, pero ahora estas algo enojada.

¿Enojada? Si, lo estoy, por dejarme de esa forma, ¿qué se cree? Rayos, ahora parezco bipolar.

- Lo que pasa queridas – empezó a decir Hayate-chan – Es que por primera vez, Nanoha encontró a alguien que le llama la atención.

Suzuka se tapó la boca, como diciendo no me lo creo, Alisa suspiro, como diciendo al fin.

Están todas locas, eso no es cierto, que me gustaría ser su amiga sí, pero no de la forma que señala Hayate, maldita mapache.

- ¡Mapache! – Le advertí – No inventes cosas, no me interesa nadie, se acabó el tema, mejor vamos a clases - me di media vuelta para salir del salón, pero Hayate-chan alcanzo a decir.

- Ni tú te lo crees…

Ya no escuche que dijo después. Las clases pasaron lentamente, Alicia es muy amable, conversamos arto con ella, me dijo que su hermana se disculparía, pero no tengo intenciones de escucharla por ahora, tengo mi orgullo herido.

Me entere de que si venían de Italia, que apenas llegaron ayer, y que tenían un hermano mayor que también estudiaba acá. Que tenían diecinueve años, ya que se habían tomado un año sabático, o eso por lo menos dijo Alicia.

Justo antes del almuerzo, me fije que le llego un mensaje, y su rostro cambio completamente, se veía preocupada, y nerviosa, ¿habrá pasado algo? ¿Y si le paso algo a Fate-chan? Deja de pensar en ella, rayos Nanoha eres idiota o qué.

Alicia guardo su celular, pero se notaba que estaba preocupada. Sabía que no me diría, no éramos cercanas, apenas la conocía de unas horas, así que decidí prestar atención en clases, ya que se aproxima el examen.

A la hora de almuerzo, Fate-chan, no llego, quizás aún me evitaba. Aunque Alicia me dijo que no era así, pero tampoco específico por qué no llego a almorzar.

- Entonces, el examen que viene es difícil – decía Alicia.

- Si Testarossa-san – le comentaba Hayate-chan – Pero Nanoha es muy buena en todo, quizás ella te pueda ayudar.

¿Qué le pasa a esa mapache?

- ¿En serio?

- Si, sería un gusto Testarossa-san.

- Gracias, y solo díganme Alicia.

-Entonces, Alicia – sonrió Hayate – ¿Irías a tomar un café con nosotras después de clases?

Alicia se puso nerviosa de nuevo, interesante.

- Me encantaría, pero tengo un compromiso familiar – se justificó – Quizás el fin de semana – se apresuró a decir después de ver la sonrisa de Hayate-chan desaparecer.

Hayate-chan triste por solo no tomar un café, más que interesante.

- Entonces todo arreglado – dijo Hayate-chan feliz – El sábado, es una promesa.

- De acuerdo – dijo Alicia.

El almuerzo paso tranquilo, y las clases de la tarde también. Alicia se despidió, y la vi acercarse a un pelinegro alto, con el que se fue.

- Crees que sea su novio – me dijo Hayate-chan.

- No, se parece más a la descripción que hizo de su hermano – y entonces me di cuenta de lo que había dicho -¿Por qué te interesa?

- Solo curiosidad, sabes que lo soy.

- Si, pero demasiado interés hoy.

- ¿Y tú? Con su hermana.

- No empieces Hayate-chan – le advertí – y no cambies el tema.

- No pasa nada – me dijo – Mejor vamos al Midori-ya y comamos un rico pastel.

- Es en lo único que piensas, ¿eh?

- Algo de beneficios por ser la mejor amiga de los dueños.

Me puse a reír, y ella también. Hayate-chan siempre sabía cómo hacerme sentir mejor.

- Tuviste un buen día cariño – me saludo mamá.

- Sí.

- La verdad tía, llegaron dos nuevas alumnas – le conto Hayate-chan – Gemelas en realidad, y debió ver a Nanoha, inmediatamente quería ser amiga de una de ellas.

Mi madre me miro con una ceja alzada.

- Eso no es verdad, quería ser amiga de las dos.

Me estoy volviendo experta en mentir.

- Hasta la llamo Fate-chan – se burló.

- Entonces me gustaría conocer a esa Fate-chan.

- No te ilusiones con las estupideces de Hayate-chan, y además ella no desea ser mi amiga.

Sin dejar que me siguieran molestando, me di media vuelta y decidí irme a casa, a estudiar, eso me mantendría ocupada. Dejar de pensar en Fate-chan y su rechazo.

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N/A: Una Nanoha impulsiva, una Fate miedosa. Una que quiere ser su amiga, la otra que no sabe lo que quiere. Fate tiene demasiadas cosas en la cabeza, y eso le traerá problemas en más de una ocasión. Ya que Fate rechazando de esa forma a Nanoha, es raro. Le toca control médico, ¿cómo le ira? ¿Seguirá todo bien? Espero que les haya gustado, intente poner ambas perspectivas en este capítulo, la primera impresión es la más importante. Gracias a los que me apoyan, eso me anima mucho, saludos.