Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen… son propiedad del estudio Seven Arcs.
Capítulo 2
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- Tranquila, y respira – me decía mi hermana – Sera igual que siempre, no cambiara nada, ya verás cómo está todo bien y saldrás como si nada.
- Eso espero, no creo pueda resistir otra vez todo de nuevo.
- Fate, sabes que es poco probable, estas en un excelente estado, y la Leucemia está dormida en tu sistema, el trasplante fue un éxito.
- Pero nada duerme para siempre Ali.
Y era verdad, soy como un reloj que se queda sin tiempo, en cualquier minuto puedo dejar de funcionar, y eso me mata. Aunque no se lo diga a nadie, ni siquiera a mi hermana.
Llegamos al hospital, y me baje nerviosa, obviamente manejo mi hermana, yo no hubiera podido, no con estos nervios. Mamá ya está en el hospital, nos vera acá. Pero la que vera mi caso será una doctora diferente, ya que mamá está trabajando en otra área del hospital, específicamente en el área química, donde se estudian las curas de enfermedades.
Entre observando todo, era un gran hospital y se veía bien, ¿cómo decirlo en palabras simples? Diría que inspiraba confianza. Nos dirigimos directamente al área que nos indicaron, donde se encontraban los laboratorios clínicos, ahí partiría hoy, como mencione antes, exámenes de sangre y escáneres. Al entrar, una doctora rubia nos recibió con una amable sonrisa.
- Hola, ustedes deben ser las hermanas Testarossa, mi nombre es Shamal Wolkenritter – nos saludó amablemente – Ayer Precia me hablo mucho de ustedes.
Tan típico de mamá. Debió interesarle quien me atendería.
- Y me puso al día sobre tu caso Fate – me indico – ¿Te molesta que te llame por tu nombre?
- No para nada, creo que es mejor así.
- Bueno, debemos entrar a la siguiente sala – me señalo una puerta en la parte izquierda – Y tu hermana nos esperara acá.
- Que te vaya bien – me sonrió.
La sala era simple, consistía en: una camilla, un estante con frascos y utensilios, y una silla al lado de la camilla.
- Sácate la chaqueta y la polera por favor, empezaremos con los exámenes de sangre primero, y signos vitales.
Hice caso, ya había dejado de lado la vergüenza cuando se trataba de hospitales, después de todo, medio mundo me había visto. Quede solo con mi sujetador y jeans.
- Sube a la camilla y recuéstate – me dijo, leyendo mi expediente, creo.
Una vez recostada, camino hacia el estante y saco un catete, junto con tres frascos pequeños.
- Estira tu brazo – lo estire.
Me coloco una cinta en mi antebrazo, y empuñe la mano, luego hábilmente encontró inmediatamente la vena e instaló allí el catete, empezando a rellenar los frascos.
- Me imagino que ya estas acostumbrada a todo esto.
- Sí.
- Háblame de un poco de ti.
- Bueno… como ya debe saber me diagnosticaron a los catorce y hace un año y medio me dieron la noticia de que estaba bien.
- Esa es una muy buena noticia.
- La verdad, si, pero cada seis meses tengo que estar haciéndome estos controles y a veces tengo síntomas leves, pero que son molestos.
Termino de rellenarlos, sacando el catete y colocando un algodón encima.
- Últimamente, ¿has tenido alguno?
No sabía si mencionar lo de ayer, así que preferí callar, después de todo no fue nada.
- No, he estado normal.
Comenzó a revisar mis signos.
- Que bueno, tu familia debe estar feliz.
- Si, mamá es la más feliz a mi parecer, aunque igual siempre se preocupa.
- Es algo normal – dijo terminando – Bien, vamos ahora al examen de la medula ósea, según leí tú te operaste con un trasplante, pero no está de más sacar una pequeña muestra, y así después podemos seguir con lo demás.
Trasplante de medula ósea, ¿cómo describirlo?
No es algo fácil, porque puede resultar beneficioso o empeorar la situación, en casos extremos, la muerte. Nos tomó un buen tiempo decidir si me lo aria. Pero a mí personalmente me ayudo, eso es lo que me tiene bien, lo que supuestamente me curo de cierta forma. Para explicarlo brevemente, el trasplante se lleva a cabo para reponer las células de la médula ósea que han sido destruidas y estas son sustituidas por un tejido nuevo a partir de células madre.
A pesar de que todo resulto bien, cada seis meses me aspiran una muestra de la medula ósea. Es un examen desagradable y con dolor, ¿por qué? Me inyectan una aguja grande que llegara hasta el hueso, para pasar la capa externa del hueso y así llegar a la medula, de donde comienzan a aspirar, todo esto dura alrededor de diez a quince minutos, minutos en los que odio al mundo entero. Como estoy recostada boca abajo, descanso unos minutos más, es por eso que mañana estaré mal, el dolor es terrible.
La mañana fue así, de un lado para otro, estaba acostumbrada, pero eso no quita que era molesto y sintiera dolor. Ali estuvo a mi lado en todo momento, mamá también, ella acompaño a Shamal el resto de la mañana. Ahora estoy en un receso, comiendo algo antes de los exámenes físicos.
- Es amorosa la doctora – mencionaba Ali – Seré como ella cuando trabaje.
- Serás la mejor.
- Eso lo dices solamente por ser mi hermana.
- Lo digo porque te conozco, y siempre das el máximo.
- Gracias Fate, tú también, serás una excelente psicóloga.
Eso esperaba. El resto de la tarde paso rápido, a las cuatro ya estaba desocupada, y lista para conocer los resultados.
- Por lo que puedo ver todo está normal – empezó a decirnos Shamal – Los exámenes de sangre y el escáner salieron bien, en cuanto a los de la medula lo sabremos la próxima semana – explico -Eso sí físicamente debes cuidarte más, no te sobre esfuerces mucho, ya que note algo débil esa área, quizás en el próximo control este todo mejor en ese aspecto.
- Gracias Shamal – decía mamá – Eres una excelente doctora y sé que cuidaras de mi niña.
- Mamá, ya no soy una niña – ¿por qué a las madres les gusta avergonzarnos? Quizás les divierte – Y gracias Shamal, será un placer volver a verte.
- De hecho Fate, he decidido invitar a cenar pasado mañana a Shamal y su familia – nos informó mamá a mí y a Alicia.
-Me alegro – le dije, y si me alegraba, Shamal era muy amorosa y simpática, su familia debía ser genial, y debo ir dejando el miedo de lado, quizás eso funcione.
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Como siempre llegue a la casa cansada, así que decidí comer un poco e irme a dormir temprano, ya sabía que mañana jueves no iría a la Universidad, Alicia tendría que ir sola, ya que Chrono no tiene clases en la mañana. Ella falto hoy por mi culpa, pero ya no tendrá que faltar más. Seis meses más tranquila, es lo que espero, aún faltan dos resultados, pero tengo la esperanza de que todo saldrá bien.
Cuando desperté, me sentí algo mejor, sabía que debía ir a comer algo, porque he dormido desde ayer en la tarde, y ya es medio día, pero no tenía hambre. Además, tuve un sueño muy extraño, y no sabía que pensar sobre él. Nanoha aparecía en el, se veía igual de linda, sonriéndome amablemente, y yo le respondía de la misma forma. Éramos amigas, y yo era inmensamente feliz por ello, nos volvíamos inseparables. Es extraño que en mi sueño no tuviera miedo, ni me persiguiera mi enfermedad.
Me puse a ver películas en el living comiendo palomitas, lo sé no es muy saludable que digamos, pero, películas sin palomitas no cuadra. Cuando vi el reloj ya eran las cinco de la tarde y me sentía renovada, había tomado mis medicamentos junto a los para el dolor, así que decidí salir, no quise mandarle un mensaje a mi hermana, se preocuparía, y estaba poniéndose al día con las materias, por lo que deje una nota en el refrigerador, cualquiera podría verla.
Me estacione en un parque, y me dispuse a caminar, el ejercicio tranquilo me haría bien. Cuando llegue al otro extremo pude ver una gran cafetería llamada Midori-ya. Se veía buena, además estaba llena, mi estómago rugió de solo ver los pasteles en la vitrina.
Chocolate, un pastel de chocolate, sip, eso pediría.
Me senté en una mesa junto a la ventana, y al poco rato vino una joven de pelo negro a atenderme.
- Buenas tardes – me saludo - ¿Qué desea pedir?
- Quiero un pastel de chocolate y un chocolate caliente – lo sé, mucho chocolate, pero que le voy a hacer si me gusta.
- Enseguida se lo traigo.
Mientras disfrutaba de mi comida sentí que alguien se acercaba mirándome fijamente, al girarme los vi, esos hermosos ojos que no salían de mi mente, y hasta en los sueños me seguían, era Nanoha. ¿Qué hacia acá? No estaba lista para disculparme aun.
- Hola – me saludo tímida, totalmente distinta a como me hablo por primera vez - ¿Te gusto el pastel? Lo hice yo – me dio una pequeña sonrisa, y me dieron ganas de ver una sonrisa brillante, espera, ¿ella lo hizo? Dios, esta exquisito, ¿Qué le digo? Piensa Fate, es muy simple.
- Si, está muy rico – respondí apenas, di algo más idiota - ¿Trabajas aquí? – bien Fate, algo es algo.
- Ayudo a mi familia – respondió suavemente, ¿dónde estaba la chica alegre e impulsiva? – Es de ellos el café.
- Pues es muy lindo… - me rasque la nuca, nerviosa – Yo… bueno… el asunto es que… lo siento – lo dije entre balbuceos.
- ¿Por qué?
Genial, no sabes lo que me costó decirlo y me pregunta más.
- Bu…eno… la ver… dad…
- Tranquila, no te estoy apurando, solo relájate.
Se sentó al frente mío, mirándome fijamente. Me sentí expuesta ante ella.
- Quiero entender, ¿sabes? El por qué – me decía tranquilamente, siendo que merecía todo menos eso – La verdad me gustaría ser tu amiga, pero si no querías era muy simple, debiste decirme que no, en vez de salir corriendo.
Tiene toda la razón. Vamos Fate, respira y habla, ¿cómo se respiraba?
- No estoy acostumbrada – empecé a explicarle – De pronto viniste y me abordaste de la nada – mire mi torta, como si fuera más importante – Lo siento… - levanta la maldita cabeza, así que esta vez cuando lo dije la estaba mirando a los ojos – Lo siento, me asuste y no reaccione de una buena manera.
Vi como bajaba la mirada y jugaba con sus manos.
- En ese caso… - suspiro, levantado la mirada – La que lo siente soy yo, no debí ser tan impulsiva – me dolió verla tan triste – Sera mejor que me vaya – se comenzó a levantar.
Dile que no se vaya, que si quieres conocerla, que en realidad te mueres por conocerla, pero no, fui una imbécil y no se lo dije.
- Que disfrutes tu pastel – me sonrió débilmente – Hasta pronto, Testarossa-san – diciendo eso se alejó, mientras yo la veía con el corazón apretado y triste, ya no era Fate-chan, sino que Testarossa-san.
Me quede un buen rato, esperando volver a verla, pero nunca más salió, quizás estaba en la cocina evitándome. Soy una persona horrible, en vez de arreglar las cosas de buena manera, solo las empeoro y hago triste a quien no se lo merece.
Esa noche apenas hable en la cena, Alicia me pregunto si estaba bien, y le dije que si evadiéndola. Acostada en mi cama reflexione en todo lo que había pasado, no le conté a Alicia que la vi, a Nanoha, quizás debí hacerlo, igualmente se enterara.
Nanoha… Nanoha… Nanoha… Es un bonito nombre, para una hermosa persona, no la conozco, pero se que debe ser maravillosa, se nota desde lejos. Esa sonrisa brillante, y esos ojos tan sinceros. Pero hoy no fue así, no la vi brillar, y lo peor es que era mi culpa. ¿Cómo arreglar las cosas? Ella debe pensar que me molesta, hay Fate que idiota puedes llegar a ser a veces.
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El viernes fue un día tranquilo, durante la mañana tome artos apuntes en clases, varios compañeros y compañeras me saludaron y me ofrecieron sus apuntes del día anterior. Ellos solo sabían que me sentía un poco mal, nada de otro mundo. La verdad era otra, pero jamás la diría.
Al lado mío se sentó una chica llamada Ginga, muy amable, me explico lo que habían pasado el mes en el que no estuve, y me presto sus cuadernos, no llegamos a hablar mucho más, solo lo justo relacionado con las clases, no es que ella no quisiera, se notaba que sí, pero yo aún tengo cierta pared formada que no me deja ir más allá. Quizás en el futuro, quien sabe.
Iba por un pasillo, camino a la cafetería a encontrarme con mis hermanos cuando la vi, allí venia ella con unos jeans azules que se ajustaban a su figura, una blusa blanca que la hacía ver como un ángel, y esos ojos… Dios, ¿qué me haces Nanoha?
Era mi oportunidad, de arreglar todo, cuando me vio se detuvo a solo unos metros de mí, yo hice lo mismo. Ahí estábamos en medio de un pasillo, la gente seguía pasando, pero nosotras quietas, solo mirándonos la una a la otra, y no quería dejar de hacerlo nunca más, tenía ser valiente, así que levante una mano en señal de saludo, y no sé qué cara abre puesto, pero ella me sonrió, y me sentí especial, como si esa sonrisa fuera solo mía.
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NANOHA
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Me quede pensando hasta muy tarde en lo que había pasado, y solo quedaba tristeza en mi corazón, y muchas dudas. ¿Por qué? ¿Por qué no quería ser mi amiga? ¿Por qué se veía tan triste y sola? ¿Acaso no vio lo feliz que estaba por conocerla? ¿La ofendí? ¿En su país no son así? Quizás no debí llamarla Fate-chan.
Me arregle para la Universidad, Hayate-chan pasaría a buscarme, era miércoles y las clases eran tranquilas. No había materias complicadas hoy, mañana sí. Espero poder verla, preguntarle el porqué.
El problema fue que no vino, ni ella, ni Alicia-chan, quien si me dejo llamarla de esa forma. Pero yo quería otra cosa, la quería conocer a ella, no quiero decir que a Alicia-chan no, porque si quiero, pero la que me interesa especialmente es su hermana. Lo peor de todo es que no tengo ni idea de porqué.
Es que cuando vi sus ojos pude verla, quiero decir verla verla, no superficialmente, sino más allá. Y se veía triste, por fuera intentaba verse bien, aunque tímida, tan tierna… enfócate Nanoha, estábamos hablando de otra cosa, sí, de que tenía una mirada triste, y esos ojos que me querían decir tantas cosas, ahí fue cuando supe que debía conocerla, tenía que hacerlo, me costara lo que me costara, pero jamás me espere lo que paso.
Hayate-chan intento distraerme todo el día, pero no lo lograba, hasta que se cansó.
- ¿Qué demonios Nanoha? El mundo no se va a acabar porque ella no quiere ser tu amiga.
Y me lo restregaba en la cara.
- A ti que te importa – me enoje – Nadie ha dicho que estoy así por ella, además ni siquiera sé lo que le paso, quien sabe, quizás solo es tímida y si quiere ser mi amiga.
Me di media vuelta saliendo del salón de clases, no quería hablar más con ella, pero Hayate no entiende las indirectas, y vino corriendo detrás de mí.
- No quise decirlo de esa forma – me detuvo – Solo no quiero verte triste.
- No lo estoy – eso, miente Nanoha, el problema es que se me da fatal, todo se me nota en el rostro.
- Miéntete a ti misma, pero no a mí – ven lo que digo – Eres mi amiga, te conozco desde siempre, y nunca te había visto así, solo me preocupo.
- No pasa nada Hayate-chan – suspire cansada – Tienes razón ella no quiere ser mi amiga, fue maleducada y me dejo con las palabras en la boca, solo salió corriendo lejos de mí.
- Tal vez es como me dijiste, demasiado tímida – sonrió – Tomemos en cuenta que casi te le arrojaste encima.
- Eso no es verdad – le grite.
- ¿En serio?
- Quizás un poco, ósea, solo me le acerque con un interés sincero, demasiado impulsiva tal vez, pero con buenas intenciones.
- Lo que tú digas – se rio.
Y termine riéndome también, de mi misma.
Esa noche decidí que mañana llegaría antes a la Universidad, esperaría en el área de los estacionamientos hasta que ella llegara, y así por fin conversar, eso sí, siempre y cuando ella aceptara hablar.
No pude hacerlo, me quede hasta tan tarde pensando que me quede dormida. Además tuve un sueño muy hermoso, en el Fate-chan era mi amiga, mi mejor amiga, y me sonreía sinceramente, ya no estaba triste, sino completamente feliz, y era yo la que la hacía feliz, descubrí incluso que la empezaba a ver de una manera diferente, en el sueño me gustaba Fate-chan, y no solo como amiga, quizás es mi subconsciente tratando de decirme algo, o quizás solo me volví loca. Me quedare con la segunda opción. Es la más segura.
Llegue corriendo a la Universidad, el profesor me dio solamente una advertencia, ya que era mi primera falta. Cuando mire hacia mi puesto sonreí, estaba Alicia-chan al lado, si ella vino hoy, eso quiere decir que, Fate-chan también vino. Mi corazón salto solo de la emoción de poder aunque sea verla.
Mi corazón se desinflo cuando me entere que Fate-chan no había venido, según Alicia-chan, estaba un poco enferma, pero nada grave. Mañana al fin vendría. Esperar un día mas era una verdadera tortura.
- ¿Estas muy atrasada en las materias Alicia-chan? – le pregunte en el almuerzo.
- Algo, pero Hayate me prestara sus apuntes, y se ofreció a ayudarme hoy en la tarde – sonrió.
Mire a mi amiga con una ceja alzada, Hayate-chan solo volteo la mirada.
- Eso es muy amable de su parte – sonreí, aquí pasaba algo – Ojala yo pudiera, pero me toca trabajar en la cafetería de mi familia, debo ayudar a mi hermana en la cocina, y atender después.
- Una cafetería, me encantaría conocerla – me dijo Alicia-chan – A Fate le encantan, en especial los pasteles, deberías ver cómo le brillan los ojos – se rio – Un día paseábamos allá en Italia, y cuando pasamos por afuera de un café, casi salta de la emoción, me dijo "Ali hay pasteles de chocolate… de chocolate" casi se le salía la baba al mirarlos, parecía una niña.
A Fate-chan le gustan los pasteles, anotado. Y es como una niña cuando de ellos se tratan, me encantaría verla así.
Llegue a la cafetería feliz, había descubierto algo nuevo de Fate-chan, así que me dispuse a hacer un pastel de chocolate, tenía toda la inspiración en mí, lo haría como si fuera solamente para ella.
Converse mucho con mi hermana, ella sabía que algo me pasaba y estaba absolutamente curiosa.
- Ya Nanoha, ¿qué te pasa? Estas así desde el martes.
- Así, ¿cómo?
- Como en las nubes, te quedas pegada a veces – me respondía – Se nota que algo pasa, y no sé por qué, pero creo que es por alguien.
- No se dé donde sacas esas conclusiones absurdas – Tan obvia soy, ¿me quedo pegada en mis pensamientos?
- No me evadas y dime quien es.
Me rindo, no me dejara trabajar en paz hasta que le diga.
- Es una chica.
- ¿Te gusta una chica?
- No… quiero decir… como amiga, me interesa ser su amiga.
- Pero…
- Ella al parecer no quiere.
- Entonces has estado entre triste y feliz estos días por una chica, que solo quieres tener como amiga.
- Sí.
- No te creo – dijo – Aquí hay algo más, no puedes estar tan afectada solo por eso, porque no reconoces que te gusta.
- No me gusta.
- Nanoha – me miro seria – Se honesta contigo misma.
- Me carga cuando usas ese tono conmigo – le dije – y no me entiendes, ella se ve tan sola, tan triste, quiero ayudarla, quiero darle la mano y decirle todo va a estar bien, quiero verla sonreír feliz, quiero…
- Quieres que te de muchos besitos – termino de decir la mala de mi hermana.
- ¡Ah! – Exclame frustrada – Contigo no se puede hablar.
Salí de la cocina enojada, y entonces paso algo que me dejo inmóvil. Fate-chan estaba afuera, mirando la vitrina como una niña feliz, sus ojos brillaban ante los pasteles, Dios se veía tan hermosa. Entonces se giró caminando hacia la puerta, y todo lo contrario a lo que había estado planeando, me escondí rápidamente.
Se sentó junto a la ventana, mirando hacia el parque, ya me había dado cuenta de cómo le gustaba mirar por las ventanas, en la Universidad igual lo hacía.
Mi hermana también salió, y me vio escondida detrás del escaparate.
- Y a ti ¿qué te pasa?
- Sshh – le hice una seña de cállate.
Se agacho al lado mío.
- Esta aquí – dije nerviosa.
- ¿Quién está aquí?
- Ella.
- Nanoha, no soy adivina.
- Fate-chan, la chica de quien te hable, está aquí sentada en la esquina junto a la ventana.
Mi hermana de asomo disimuladamente, y la miro.
- Es linda.
- Cállate – le pegue - ¿Qué hago?
- Anda y atiéndela.
- No puedo, estoy paralizada, no esperaba encontrármela acá.
Suspiro rascándose detrás de la cabeza.
- De acuerdo, iré yo.
- Gracias.
Salió tranquilamente, tomo una libreta y se dirigió a su mesa. Pude ver cómo le hablaba, y estaba muy curiosa por saber que ordeno, cuando volvió la pesque y lleve a la cocina.
- ¿Y?
- Quiere un pastel de chocolate y un chocolate caliente.
Sonreí feliz dando un pequeño saltito. Probaría mi pastel. Pero de pronto se me quito la alegría, porque y si, ¿no le gustaba? Con razón se dio cuenta mi hermana, mis cambios de ánimos son totalmente notorios, parezco bipolar.
- ¿Y ahora qué te pasa? ¿Por qué la cara larga? Probara tu pastel, deberías estar feliz.
- Pero, y si ¿no le gusta?
- Le encantara, te quedo exquisito.
Respire después de eso, ojala sea cierto.
Me quede mirándola escondida, vi cuando probo el primer trozo… totalmente nerviosa, pero sonrió feliz, sus ojos brillaron, le gusto… respire tranquila, y me sentí tímida.
Era mi oportunidad de hablar con ella, así que salí y camine hacia ella, pero mientras más avanzaba menos valor tenia, y la sonrisa se me iba. Cuando llegue a su lado, apenas sonreí, pude ver su rostro extraño, quizás esperaba a la Nanoha del otro día, pero no quería que saliera corriendo. Se notaba la sorpresa en su rostro, y estaba nerviosa, comenzando a ver su pastel.
No hablamos mucho, ella se veía incomoda, así que intente ser breve, cuando me dijo su razón, del porque actuó así, me sentí triste, de verdad muy triste, tenía ganas de llorar, y no sabía porque. La asuste, eso me dijo. Yo Nanoha Takamachi, había asustado en una primera impresión a alguien, y no era cualquier persona, era Fate-chan. Con razón no quiere ni verme, porque le costó un mundo decirme lo siento mirándome, primero se lo dijo a su pastel.
Cuando me despedí intente sonreír, no me resulto, al llamarla por su apellido me sentí mal, tan lejana a ella. Se quedó un buen rato en la cafetería, mirando hacia el mostrador a veces, quizás ahora la hice sentir peor. ¿Querría que volviera? No, no lo creo.
Cuando salió ya no se veía feliz, tenía el rostro triste, ¿sería por mí? La seguí disimuladamente por el parque, lo atravesamos completo, cuando subió a su auto y partió sentí mi corazón pesado, no sabía qué hacer, insistir, rendirme. Primero que nada, ¿Por qué la seguí? La seguí porque quería pasar un poco más de tiempo cerca de ella. Será que en realidad ¿me gusta Fate-chan? No, es muy pronto para decir eso, aun no la conozco.
Corrí a mi casa sin parar, llegue respirando apenas, pero tenía que sacarme de alguna manera todos los sentimientos y pensamientos que tenía en mi cabeza, ya mañana vería, si rendirme o intentarlo una vez más, después de todo ella lo vale.
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Era viernes, mañana al fin podría descansar, la carrera de medicina no es fácil, hay mucho que estudiar y ver, incluso a los que somos de primer año. La próxima semana teníamos nuestro primer examen, aparte de un informe en equipo, que haríamos entre las tres, Hayate-chan, Alicia-chan y yo.
Estaba concentrada en clases, hasta que escuche algo interesante.
- Entonces, hoy iré a tu casa – le decía Hayate-chan a Alicia-chan.
- A mi casa ¿Por qué?
- Shamal es mí… como cuñada, dijo que una nueva colega llamada Precia Testarossa, nos había invitado – respondió.
- Que pequeño es el mundo – señalo Alicia - ¿No te menciono nada más? – pregunto curiosa y nerviosa diría yo.
- No, solo que era una doctora que llego de Italia con su familia y todos eran amorosos.
- Que amable de su parte – sonrió tranquila, interesante – Entonces será un placer tenerte en mi casa.
Que suerte la de Hayate-chan, ira a su casa.
- Señorita Takamachi – dijo el Profesor llamando mi atención.
- Sí.
- ¿Podría leer la siguiente parte?
- Claro - ¿Qué parte es?
Salí librada de la clase gracias a una compañera que me soplo, aunque igual me lleve un pequeño llamado de atención.
- Nanoha – me llamó Alicia-chan – ¿Almorzaras con nosotras?
- Tengo que ir a la entregar unos libros a la biblioteca – conteste – Si alcanzo voy.
- De acuerdo – me dijo – Pero no te olvides de almorzar, saltarse las comidas no hace bien, además vendrá mi hermana.
Vendría Fate-chan, mi rostro cambio.
- Las alcanzare – les dije caminando hacia la dirección opuesta a las de ellas – Lo prometo.
Se alejaron riendo.
Caminaba metida en mis pensamientos, hasta que sentí una mirada intensa, levante la vista y hay estaba ella, con unos jeans negros, camiseta blanca y una chaqueta azul oscuro, se veía hermosa, más que hermosa… y esos ojos rubíes que me miraban solo a mí, fue como si el tiempo se detuviera, no sentí a la gente que caminaba a mi alrededor, para mí solo existíamos nosotras dos en ese pasillo, nosotras y nuestros ojos conectados intensamente.
Entonces la vi, levantando la mano en forma de saludo, y con una sonrisa chistosa, y al fin pude sonreír, sonreír feliz y sinceramente, después de tres días, porque ahí estaba ella sonriéndome y entonces lo supe, todo iba a estar bien, no me rendiría, yo Nanoha Takamachi, sería la mejor amiga de Fate-chan, y la haría feliz.
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N/A: Perdón por la demora, pero he tenido mucho trabajo, y seguiré con mucho trabajo así que me costara un poco. Hablando del capítulo, Fate se hizo varios exámenes, eso si falta saber el resultado del mas importante. Fate comió un pastel hecho por Nanoha, y en vez de arreglar los malos entendidos, solo se enredó todo más, Nanoha pensando que no quería estar cerca de ella, y Fate sin tener el valor de decirle que no era asi. Hasta que se encuentran en el pasillo. Ojala les guste la perspectivas de ambas. Me siento nerviosa haciendo este fanfic, solo deseo que lo disfruten. Perdón por las faltas de ortografía, son bienvenidas las correcciones. ¿Qué pasara ahora que al fin Fate le sonrió? ¿Cómo saldrán los resultados del examen?
