¡Saludos, queridos lectores!

Hoy tenemos el segundo capítulo de esta historia porque el tema de ayer del SKM corresponde a él, aunque, así como el tema del primer día, podría decir que este tema queda con toda la historia.

Ayer no pude actualizar porque he estado un poco mal a causa del calor, pero hoy que me siento mejor, estaré subiendo lo correspondiente al tema de ayer y de hoy.

Día 4: Adaptación SasuKarin Month Junio 2023

Aún no hay muchas pistas de qué tipo de adaptación tiene esta historia y al mencionarlo, probablemente contaría como spoiler, así que, si quieren mantenerlo en sorpresa hasta que sea más evidente, les sugiero saltarse a leer la historia, pero si quieren saber a qué corresponde esta adaptación, pueden seguir leyendo: ¿Alguien aquí ha visto El diario de los vampiros? Pues bien, esta historia corresponde a la historia de Katherine Pierce, pero sólo lo correspondiente a cuando ella conoce a los hermanos Salvatore.

Como esto es una adaptación, no es una copia de dicha historia, por lo que habrá diferencias y desvíos, pero con ello en mente, pueden darse una idea de lo que ocurrirá y espero que les guste.

Sin más, los dejo con la actualización n.n


El cabecilla de los Uchiha hizo una señal a los criados para que llevaran el equipaje de la Duquesa a su habitación e hicieran los arreglos para el carruaje y los caballos. Mientras tanto, sus hijos regresaron a la casa primero.

—Deberías sonreír un poco más o la Duquesa pensará que te disgusta su visita, especialmente ahora que te ve como su salvador —Itachi le comentó a su hermano mientras entraban a la casa— Estoy seguro que padre estará contento de que tu acto heróico nos ha aproximado mucho a una amistad duradera con la Duquesa.

—Pienso que tú ya haces un buen trabajo en hacerla sentir bienvenida —respondió Sasuke tratando de dejar de lado aquello del salvamento. No quería hablar de ello.

—Sin embargo, ella expresó interés en tu compañía para jugar e incluso te dará un obsequio de agradecimiento.

—Ella sólo quiere jugar ajedrez y tú eres mejor que yo en él, así que una vez que juegue contigo y me entregue el obsequio que se ve comprometida a dar por sus costumbres, perderá pronto el interés en mí —respondió el azabache malhumorado de tener que admitir que su hermano era mejor, pero tratando de dejar atrás el tema— Además, no me gusta perder el tiempo con jugadores principiantes. Sinceramente no creo que sea tan buena como presume. Tal vez usa distracciones cómo muchas mujeres hacen y no funcionan conmigo.

—No la subestimes. Recuerda que ella no es como las señoritas que conocemos y eso mismo también da qué pensar sobre su agradecimiento.

Sasuke tronó la lengua, dando a entender que estaba convencido de que ella podía ser como el resto de las chicas y sin decir más, entró a la casa dispuesto a seguir con sus propios asuntos, pues no quería interactuar demasiado con la chica.

El resto del día, Sasuke se mantuvo en la biblioteca tratando de concentrarse en el proyecto que preparaba para ayudar a su padre y su hermano con un problema en el Ducado, por lo que no tuvo ningún encuentro con la invitada como había planeado. Ni siquiera se encontró con ella a la hora de la comida con el resto de la familia, pues ella se había disculpado para dormir un poco tras su largo viaje.

No obstante, a la hora de la cena, Sasuke volvió a encontrarse en la mesa con la chica y no podía evitar ponerse inquieto.

—¿Todo bien, Duquesa? —preguntó Fugaku descontento por la llegada tardía de su invitada al comedor, pero fingiendo que estaba siendo atento.

—Sí, Duque. Todo ha sido perfecto —respondió tomando asiento a la izquierda del patriarca cómo símbolo de que ella era una invitada distinguida— Se lo agradezco mucho.

—No sé mucho de su preferencia gastronómica y no creo que haya venido hasta Konoha para probar platillos de su patria cocinados por extranjeros, así que he seleccionado un menú variado para usted —intervino Mikoto— Espero que alguno de los platillos sea de su agrado, pero le garantizo que cada uno de ellos es excelente. Le garantizo que la cocina de nuestra casa tiene a los mejores chefs de todo Konoha.

—Tengo buen apetito, así que seguro que habrá más de un platillo que me guste —sonrió Karin y Fugaku dio la indicación a los sirvientes para que empezaran a servir la comida— Eso, sin mencionar que sí que conozco mucho de la gastronomía de Konoha.

—Es bueno oír eso —sonrió Mikoto.

—Duquesa, me disculpo si soy imprudente, pero tengo curiosidad por su patria. Mi padre me ha dicho que sus costumbres son diferentes a las nuestras y me causa mucha curiosidad —Itachi comentó poco después de que comenzaron a cenar— También me causa alarma, porque temo que, por accidente, mi familia o yo hagamos algo que pueda ofenderla, así que me gustaría saberlas para evitar malos entendidos con nuestra invitada.

—Qué atento de su parte, señor —Karin rió— Pero no debe preocuparse por ello.

—¿Es así?

—Le recuerdo que tengo familia aquí, señor, así que no es la primera vez que trato con personas de Konoha. Conozco muchas de sus costumbres y cómo se supone que debo actuar aquí —ella respondió— Aunque admito que no siempre puedo seguir su etiqueta. A veces la olvido y a veces desconozco ciertos detalles más sutiles, pero espero que tenga la bondad de ayudarme cuando eso pase.

—Con mucho gusto lo haré.

—Se lo agradezco. Precisamente, por la tarde, la Duquesa me ha explicado un detalle que desconocía —miró al más joven de los Uchiha— Desconocía el significado que tenía el entregar un pañuelo, así que me disculpo si lo hice sentir incómodo o avergonzado.

—No se disculpe. Lo entiendo —respondió Sasuke sin poderla mirar. Si gesto, aunque avergonzado, también mostraba enojo.

—Tuvo mucha suerte de que ese acto lo haya hecho en privado, con gente de confianza o habría sido un problema si hubiese sido con alguien más —comentó Fugaku— Si me permite hacerle una sugerencia, procure ser menos extrovertida para tratar de evitar malos entendidos con la gente con la que conviva.

—Le agradezco mucho su preocupación, Duque, pero estoy acostumbrada a tener esos tropiezos al visitar otros lugares —respondió la chica sin perder el humor— Además, la gente en Konoha suele ser más tolerante con los extranjeros con esos detalles. En Kiri suelen ser muy inquisitivos.

La respuesta no le gustó a Fugaku, pues aunque fuera una invitada extranjera, si ocurrían malos entendidos con alguien más, su familia tendría parte de la responsabilidad al ser su anfitriona y no avisarle de los riesgos con tiempo.

Cuando él quiso insistir en que su visita fuera más prudente, como él lo llamaría, su hijo mayor le ganó la palabra.

—Duquesa, me da curiosidad. ¿Qué significa entregar un pañuelo en su Nación? —preguntó curioso y de soslayo, Sasuke miró a la joven esperando oír su respuesta.

—Bueno, si he entendido bien, para ustedes, el que una dama entregue su pañuelo, es un símbolo de que la dama entrega sus sentimientos a esa persona y si es recibido, significa que es correspondida —comentó Karin mirando a Itachi, pero desviando la mirada a Sasuke cada tanto— En Uzushio, el que alguien, no importa si es hombre o mujer, te entregue su pañuelo, es que te está dando su palabra, y con ella, su honor, de que cumplirá alguna promesa. Sólo cuando se cumple, se regresa el pañuelo.

—Vaya, eso me hace pensar que no pueden hacer más de una promesa a la vez —comentó Itachi.

—En realidad, sólo se hacen promesas importantes al entregar un pañuelo. Una promesa de matrimonio es una de ellas, pero no la única. Además, eso tampoco nos impide tener más de un pañuelo, aunque siempre hay que tener cuidado de entregar más de uno, porque se ve mal —respondió la Duquesa para luego mirar a Sasuke, que estaba sentado a lado de su madre— Para mi, es muy importante demostrar mi gratitud al Señor Sasuke, por ello se lo ofrecí. Sin embargo, ahora que conozco el significado que tienen, puedo entender por qué me miraba confundido y avergonzado. De nuevo le pido que me disculpe, no quise ponerlo en un aprieto.

—No conoce todas nuestras costumbres, así que sé que no actuó con esa intención —respondió el azabache sin mirarla a los ojos, porque no quería delatar cuáles fueron sus verdaderos pensamientos cuando ella le hizo el ofrecimiento.

—Le agradezco su comprensión y espero que una vez aclarado esto, deje de comportarse tan distante.

—No, Duquesa, disculpe a mi hermano —Itachi intervino tras unas risillas— Su renuencia a hablar con usted, no tiene nada que ver con ese incidente. Se lo aseguro —le parecía divertido el gesto de su hermano— Así cómo lo ve, es su carácter natural.

—Sasuke es un poco tímido —Mikoto respaldó a su hijo mayor— Especialmente con los extraños.

—Sí. Incluso yo me atrevería a decir que ha hablado con usted más de lo que haría con cualquier otra invitada —siguió Itachi y el aludido frunció el ceño.

—¿Es así? No me lo pareció cuando nos conocimos —comentó la joven.

—Se conocieron cuando él aún era joven e imprudente, así que no le extrañe que ahora sepa comportarse —intervino Fugaku.

—Es una pena. Yo realmente esperaba poder hablar con mi salvador —respondió Karin visiblemente decepcionada.

—No se preocupe por eso. Ahora que lo ha expresado, le aseguro que mi hermano hará un esfuerzo por complacerla. ¿Verdad, Sasuke? —preguntó Itachi sonriendo divertido, porque era más que evidente que la chica tenía toda su atención en su hermano y este, no podría comportarse como el chico gruñón y huraño de siempre, cuando su padre les había pedido que estrecharan lazos con la Duquesa.

—No, por favor, no se presione. No quiero una plática forzada. Sé a la perfección lo que son y no quiero incomodarlo, señor —Karin habló precipitadamente— Vengo a Konoha a divertirme, no a causar molestias y mucho menos a alguien al que le debo mucho.

—Mi hijo Sasuke estará encantado de tener una agradable conversación con usted, Duquesa. Temas apropiados hay muchos —intervino Fugaku que quería mediar ese interés tan evidente que la joven tenía por su hijo menor— Pero le será más cómodo si se muestra menos entusiasta. En Konoha no acostumbramos a tratar con mujeres tan efusivas.

—Tampoco vaya a pensar que somos personas aburridas, Duquesa, claro que tenemos momentos animados, pero podría reservar su energía para las fiestas y reuniones al aire libre —sugirió Mikoto para ablandar la reprimenda implícita de su esposo.

—A mi me agrada verla tan alegre —comentó Itachi sonriendo— Me contagia su energía.

—Gracias. Aún así, trataré de ser más reservada —Karin le sonrió de buen agrado al hermano mayor— Sé que el señor Uchiha me hace esas observaciones por mi bien y voy a hacer caso de ello… cuando no se me olvide —dio una risita— Pero les aseguro que no me meteré en problemas.

—No se preocupe, sabemos que se comportará y si hay problemas, nosotros veremos por usted como nuestra invitada —respondió Itachi de buen agrado— Por cierto, me gustaría preguntarle si al venir a Konoha ya tenía alguna idea de lo que quería venir a hacer.

—Se supone que nosotros íbamos a ayudarle con el itinerario —señaló Sasuke como una forma de recordarle a su hermano que debían mantenerse dentro de las reglas de su padre.

—Y lo haremos, pero si la Duquesa ya tenía algo en mente, no podemos decepcionarla —contra argumentó Itachi— Eso también nos dará una idea de qué otras actividades podemos sugerirle.

—Concretamente vengo a buscar diversión antes de tener que pensar en casarme. Ya asumo varias responsabilidades como cabecilla de mi familia aunque actualmente sea sólo yo, así que quiero la diversión que cualquiera quiere antes de casarse —respondió Karin sonriendo— En mi tierra se le llama "Probar los sabores de la vida, antes de elegir el de por vida", pero creo recordar que aquí, a ese tipo de diversión le llaman "Conocer mundo" o "Echar una cana al aire". ¿Me equivoco?

Fugaku bebía vino de su copa cuando oyó aquello, por lo que la impresión lo hizo comenzar a toser.

Mikoto y un par de sirvientes trataban de ayudar al cabecilla de los Uchiha, Itachi reía divertido y Sasuke miraba impresionado, casi asustado, a la invitada que había hablado con mucha tranquilidad, pero que obviamente se estaba dando cuenta que había dicho algo impropio si hasta los sirvientes parecían reprobar lo que había dicho.

—Duquesa, por favor no vuelva a decir eso, especialmente enfrente de nadie en Konoha. Ni siquiera en privado —suplicó Mikoto— Esas frases de nuestra nación, sólo son dichas por varones. Una mujer diciéndolas será catalogada como una mujer… impropia… pública. ¿Me entiende? —su gesto hacía énfasis en lo que decía— Estoy segura que, aún si nuestras costumbres son diferentes, no es a lo que usted quería referirse.

—No, para nada me refería a eso. Es sólo que recuerdo haberlas oído, especialmente "Conocer mundo", de boca de algunos jóvenes que deseaban hacerlo antes de casarse —respondió Karin que, aunque había entendido a lo que Mikoto se refería, no parecía muy avergonzada.

—Aquí las mujeres se casan en cuanto entran a la edad casadera y consiguen una propuesta de matrimonio adecuada, así que no tienden a viajar mucho ni muy lejos si lo hacen —explicaba Mikoto más calmada, pues todo se trataba de un malentendido y su esposo ya había podido pasarse el trago— Y "Echar una cana al aire" es más referente a hombres mayores siendo infieles, por lo que si oye esta frase, considere que ese hombre no es del todo un caballero.

—Entiendo. Lamento mucho si los incomodé —respondió la pelirroja viéndose algo seria.

—Descuide, somos conscientes de los malos entendidos que se pueden dar al no conocer nosotros sus costumbres y usted las nuestras —Itachi volvió a hablar alegremente— Ya lo vimos con el pañuelo, y quién sabe, después quizá nosotros la abochornemos sin quererlo. Espero que si pasa, sea comprensiva.

—Por supuesto, me aseguraré de decirlo —Karin sonrió de buen agrado.

—En todo caso, le sugiero que trate de evitar usar frases suyas o de nuestra nación si nadie adecuado se las ha explicado —habló Fugaku bastante serio— Así tendrá mayor seguridad de evitar muchos malos entendidos y ofensas a terceros en su estadía aquí.

—Por supuesto que le tomaré la palabra.

La charla continuó, siendo Itachi quien ayudaba a mantener el buen humor del ambiente junto a su madre para que las desaprobación de Fugaku, aunque la mayoría sólo las demostraba en la mirada, no se vieran como un ataque a la pelirroja, aunque parecía que ella no se daba cuenta, fingía que no se daba cuenta o simplemente no le importaba.

—Ya que hemos terminado de cenar, nos gustaría invitarla al salón de descanso, Duquesa. Verá, después de la cena, en Konoha se acostumbra tener un rato en familia con algunas actividades —Mikoto explicaba a la invitada— Estas varían de familia y hay muchas opciones, incluído el ajedrez, si le apetece jugar, aunque es más común la lectura, la charla o la música.

—¡Qué curiosa costumbre! Especialmente cuando acabamos de estar todos juntos en la cena —respondió la pelirroja riendo— Pero estaré encantada de unirme a sus actividades por las noches de mi estadía. Suena ameno.

—Yo me disculpo esta noche. Tengo algunos asuntos que atender —comentó Sasuke que quería seguir con su proyecto en la biblioteca y aunque su padre quería reprenderlo, se abstuvo de hacerlo en ese momento frente a su invitada.


¿Cómo habrá sido el encuentro entre Sasuke y Karin de niños? ¿Sólo fue como Karin describió o hubo algo más? ¿Karin seguirá teniendo equivocaciones sobre las costumbres? ¿Qué pensará Sasuke del comportamiento de Karin? ¿Fugaku soportará a su invitada? ¿Itachi conseguirá la atención de Karin? ¿Qué otras dudas les han surgido?

Me encantará leer sus teorías y dudas en los comentarios n.n

¿Les gusta la idea de la adaptación? Espero que sí y sobre todo, que les gusten las diferencias de la historia original.

Pronto subiré la siguiente historia del tema de hoy, así que espera algunos minutos si quieres seguir leyendo más SasuKarin n.n

¡Hasta la próxima actualización!