¡Saludos, queridos lectores!
¿Cómo les con el calor? No sé cómo estarán en el resto de los países, pero en México ha habido olas de calor y no han sido nada gratas.
Hoy toca actualización de esta historia, la cual, espero siga siendo de su agrado.
Antes de dejarlos con el capítulo, me gustaría avisar que los dos días anteriores hice actualización de Dimensión espejo y subí nueva historia llamada Corrigiendo el tiempo. Hago las menciones porque con ambas hubo problemas con las notificaciones de actualización, sólo que Dimensión espejo tuvo el problema en Wattpad y Corrigiendo el tiempo lo tuvo con Fanfiction. Si no les llegó la notificación o tuvieron problemas para verlos, pueden ir a leer ambas historias si son de su interés.
Sin más, los dejo con esta historia n.n
Día 10: Reencuentro SasuKarin Month Junio 2023
A la mañana siguiente de la llegada de su visita, la Condesa no se unió a ellos para el desayuno, pues aparentemente, la joven se había desvelado hasta tarde con su libro y necesitaba dormir un poco más y esperaba poder reestablecer su horario de sueño en la semana.
Por supuesto, tal situación enojó al cabecilla de la familia, pero más allá de comentar la falta de modales de su invitada, no hizo ni dijo más al respecto. Eso sí, no perdió la oportunidad para recordarles a sus hijos y a su esposa, el propósito de recibir a la Condesa.
Tras el almuerzo, sin que la Condesa hubiese bajado aún, Sasuke quiso aprovechar para volver a sus planes en la biblioteca, pero su hermano lo siguió hasta el lugar fingiendo que quería buscar un libro para pasar el rato.
—¿Qué es realmente lo que quieres? —preguntó el menor irritado, porque desde que vio a su hermano pasar de los títulos de los libros, supo que algo tenía que decirle.
—¿Sabías que salvarle la vida a alguien de Uzushio, es un acto que te hace ganar el agradecimiento y respeto de esa persona?
—La Condesa lo dejó muy claro ayer —respondió malhumorado, pues parecía que su hermano quería insistir en ese tema.
—Ayer hablé con la Condesa e investigué un poco por mi cuenta después del desayuno y me encontré con algunos datos curiosos al respecto. ¿Te gustaría oírlos?
—No.
—Cuando alguien salva a alguien de ese país, la persona salvada debe ofrecerle su vida a su salvador. ¿No te mencionó algo parecido cuando la salvaste?
—No —contestó Sasuke ocultando un sonrojo con la cara metida en un libro.
—¿Seguro? Por lo que entendí, ella debería haberte ofrecido cinco opciones y no es sino hasta que los rechazas todos, que ella ofrecería un obsequio como el que mencionó la Condesa ayer.
—No debe aplicarse en extranjeros.
—Mi investigación dice que eso no importa y la verdad es que estoy muy interesado en saber si ella realmente no te ofreció nada de eso, porque hay un par de ellos que serviría para el propósito de padre.
—Éramos niños. Quizá ella ni siquiera sabía de la costumbre aún. No me ofreció nada —insistió el azabache irritado con la insistencia.
Itachi caminó con las manos por detrás alrededor de su hermano con la cara al frente, pero mirándolo de reojo para analizar su reacción.
—Yo tengo la teoría de que ella sí te ofreció todo lo que la etiqueta de su país dicta y que tú rechazaste todo —decía caminando lento— Y como el obsequio que ella debe ofrecer después de todo eso tiene que ser de alto valor sentimental o monetario y por tú reacción de ayer cuando te pregunté al respecto, deduzco que ella te dio su primer beso —dijo el mayor, notando cómo su hermano se hundía más en el libro— Dadas las edades, sospecho que también fue tu primer beso y con lo tradicionalista que es padre, no quieres mencionarlo.
—¡Deja de decir estupideces! —exclamó Sasuke enfadado y bajando el libro, aún así, seguía débilmente sonrojado— Si fuera el caso, ¿para que me ofrecería un obsequio ahora sí según tu, ya me dio algo? —replicó para luego volver a meter la cara en el libro— Deja de inventarte historias.
Itachi detuvo sus pasos y miró de frente a su hermano en silencio antes de hablar de nuevo.
—Lo siento. Error mío, pero deberías considerar jugar con ella, es buena en el ajedrez —caminó hacia la salida, pero antes de abrir la puerta, se volvió de nuevo a su hermano— Dime una última cosa y ya no te molestaré. Lo prometo. ¿Ella te gusta, aunque sea un poco?
—¡Ya déjame en paz!
El mayor soltó un suspiro y salió de la biblioteca sin decir nada más.
La verdad, Itachi ya tenía en mente que si la Condesa recién ofrecía un obsequio, tendría que ser porque, como mencionó, no tuvo la oportunidad de ofrecerle nada a su salvador en ese entonces, pero él estaba seguro que hubo algo más en aquella ocasión, especialmente si ella debió ofrecer su vida antes que nada.
Claro, la joven le había dicho que no lo hizo porque por su posición política sería complicado, pero según lo que había investigado, había un par de esas cinco opciones que ella aún podía ofrecer. Sin embargo, ambos lo negaron y eso le llamaba la atención, no sólo porque podría ser clave para los planes de su padre, sino porque sospechaba que su hermano sentía algo por la Condesa y por desgracia, a él le gustaba y consideraba ofrecerse en su diversión.
Antes de hablar con ella y acercarse de forma más íntima, quería asegurarse de que su hermano no tuviera sentimientos por su joven invitada, pues no quería interferir en algo que tenía mucho peso como era el amor, pues él, aunque simpatizaba con ella, sabía que su atracción era más bien física.
Sasuke, por su parte, se sentía abrumado de que su hermano sospechara que tenía algún tipo de interés en la Condesa, porque mientras pensara que eso era así, seguiría molestándolo, pero ¿por qué carajos era tan insistente en eso cuando la que estaba mostrando interés era ella a él?
No era como si hubiese mostrado algún tipo de interés particular o una inclinación. De hecho, Sasuke consideraba que estaba haciendo todo lo contrario y su hermano parecía interpretarlo de forma diferente. Además, ¿por qué tendría algún interés por ella cuando desde el principio su padre había advertido que debían mantenerse amables, pero al margen? ¿O acaso su hermano pensaba que él era tan idiota como para…?
—¡Oh! Disculpe, no sabía que estaba aquí —oyó una voz femenina, y al voltear, Sasuke vio a la Condesa entrar a la biblioteca en compañía de su dama de compañía— Pero me alegra poder saludarlo. Buen día.
—Buen día —Sasuke respondió educadamente, pero se veía inquieto.
—Espero no estar interrumpiendo nada importante, pero aprovechando este encuentro, me gustaría hablar con usted si no tiene ningún inconveniente.
El varón miró discretamente alrededor, pensando que quizá su hermano estaba cerca y le había dicho a la Condesa que estaba allí, pero no se veía por ningún lado.
—La escucho —accedió, esperando que al finalizar la charla, ella dejara su inclinación por él pronto, principalmente porque no quería que su padre malinterpretara sus interacciones y meterse en problemas.
—No sé si usted aún recuerda el día en que nos conocimos, ya que al parecer, ni siquiera me ha reconocido al reencontrarnos —planteó la pelirroja viéndose tímida por primera vez desde que llegó y es que, aunque inicialmente había optado por no sacar a colación aquella promesa hasta solucionar su problema, el deseo de saber por qué él parecía indiferente ganó sobre lo demás.
—Tardé un poco, pero la reconocí —respondió Sasuke que le había sido difícil relacionar a la tímida niña que conoció hacía siete años con la joven extrovertida frente a él. Sin embargo, hubo un asomo de esa chica cuando preguntó por sus recuerdos.
—¿Y recuerda lo que le dije en aquel entonces? —preguntó sonrojada y aún tímida.
Sasuke también se sonrojó levemente, no respondió de inmediato e intentó hacer tiempo arreglándose la voz antes de contestar.
—No.
—¡¿Cómo puede negarlo cuando es obvio que sí lo recuerda?! —exclamó Karin decepcionada y enojada.
—Éramos niños, no podemos tomárnoslo en serio —respondió Sasuke tratando de mantenerse firme.
—Para ser de un país donde se toman muy en serio las primeras veces, se comporta como un idiota conmigo —dijo Karin conmocionada— Yo creí que nuestro reencuentro sería más… ¡Ni siquiera estoy tan segura de qué esperaba, pero sé que no esperaba esto!
—No ocurrió —respondió el azabache refiriéndose a esa primera vez de hace siete años que ella mencionó, pero se sentía avergonzado e inquieto al mismo tiempo.
*****FLASH BACK*****
Sasuke había matado al oso que había estado persiguiendo a Karin justo antes de que este se lanzara a atacarla cuando ella tropezó al tratar de huir. Le bastaron sus habilidades de arquería para conseguirlo y una vez que el oso cayó, él se acercó a la chica que se mantenía encogida en el piso esperando por su fatídico destino.
—¿Estás bien?
Karin levantó la vista asustada y se sorprendió al distinguir una figura borrosa apenas un poco más alta que ella.
—Creo que sí —respondió ella buscando con el tacto sus lentes, pero él se acercó para entregárselos.
—Se rompieron —Sasuke le hizo saber mientras le daba el artículo.
—Gra… gracias —dijo la chica poniéndose las gafas y aunque los vidrios estaban cuarteados, ella pudo ver a su héroe sonreírle.
—Debería volver a la casa de campo. Así será peligroso que siga aquí.
La pelirroja miró a su alrededor para tratar de ubicarse, pero no reconocía el lugar. Ya de por sí era la primera vez que visitaba ese país y aunque recordaba el camino de regreso desde cierto punto, ahora que había tenido que correr por su vida, había perdido el camino.
—No sé cómo regresar —respondió avergonzada.
Desde sus rasgos y estilo de ropa, Sasuke ya distinguía que aquella chica no era de su país, pero su acento se lo confirmó desde el primer momento en que la oyó hablar, así que no le sorprendía que ella estuviese desorientada y mucho menos después de la persecución.
—La escoltaré —se ofreció el azabache educadamente, pero no hizo la etiqueta de un caballero ofreciendo su brazo a la dama.
—Gracias y gracias por salvarme —respondió la pelirroja sonrojada.
—Sígame.
El joven dio unos pasos antes de que ella volviera a hablar.
—Un momento, por favor —pidió ella y él se volteó pensando que quizá ella había tirado algo o quería encontrar a alguien. Sin embargo, la niña, sonrojada, bajó la mirada tímidamente— Se supone que deba dar un obsequio a quien salve mi vida. Son las costumbres de mi país.
—Olvídelo. No es nada —respondió Sasuke queriendo regresar a su camino, pero ella se le acercó y tiró de su manga.
—Es mi obligación y realmente quiero agradecerle.
El joven la miró y asintió en silencio para dar a entender que aceptaría su obsequio, pues él entendía a la perfección lo que era que tus padres te presionaran por cumplir con la etiqueta y aceptar algún objeto al azar, no le quitaba nada, mientras que a ella le quitaría un peso de encima. Además, ella parecía bastante sincera en su agradecimiento.
—Hablemos de eso cuando lleguemos a la casa.
—En realidad, me gustaría ofrecerlo aquí, ahora que no hay nadie —ella se sonrojó aún más y el azabache, confundido, la miró a la expectativa, pues ¿qué podría ofrecerle en medio del bosque después de haber sido perseguida por una bestia?— Salvó mi vida, así que sólo puedo ofrecer la mía como regalo.
—¿Cómo se supone que me des tu vida? —preguntó el chico confundido y sorprendido por lo drástico que sonaba.
—Debería convertirme en su sirvienta de por vida, darle todas mis propiedades, un tributo de por vida o… mi mano en matrimonio —lo dijo desviando la mirada— Pero aún no tengo bienes que valgan algo. Aunque supongo que mi vida tampoco vale tanto, pero no quiero menospreciar su ayuda.
—No necesito bienes —aseguró el azabache.
—¿Le interesa tenerme de sirvienta? No sé hacer muchas cosas, pero puedo aprender.
—Tampoco necesito una sirvienta —contestó el niño arreglándose la voz.
—¿Quieres casarte conmigo? —Karin preguntó tímida y muy sonrojada, pero mirándolo a los ojos. Ella parecía decidida, aún si estaba nerviosa, pero ¿quién no lo estaría si estaba proponiendo matrimonio?
Si era sincero consigo mismo, ella le gustó desde el primer momento en que vio sus ojos. Era linda y le pareció adorable la forma en que le propuso matrimonio, pero por sobretodo, lo que más le había gustado de ella, precisamente había sido esa valentía porque obligación o no, no cualquiera era capaz de proponer matrimonio y mucho menos las mujeres que se supone, debían esperar la propuesta.
—Yo… —respondió Sasuke sonrojándose y aunque su gesto sugería que la situación le daba igual, por dentro, su corazón latía aceleradamente.
—Entonces dedicaré mi vida, la que salvó, a ser su esposa —ella le sonrió contenta, porque no fue un no como los demás y a él le pareció aún más linda con esa sonrisa.
Tan pronto como dijo aquellas palabras, la chica comenzó a buscar algo entre su ropa, lo que llamó muchísimo la atención del joven.
—¿Qué haces?
—Buscando mi pañuelo para darte mi promesa de matrimonio —contestó la niña sin poder hallar su prenda— Pero creo que debió caérseme mientras huía.
—No es necesario —respondió Sasuke avergonzado.
—Pero aún no podemos casarnos, así que al menos quiero darte mi palabra hasta que llegue el momento.
—Podrías darme otra cosa —sugirió el azabache.
—¿Cómo qué? —preguntó la pelirroja confundida, pues ella siempre había sabido que entregar un pañuelo era la forma de dar una promesa en su país, pero quizá había algo diferente en ese lugar.
—¿Has dado tu primer beso? —preguntó avergonzado y sin poder mirarla a la cara.
—No —respondió ella sonrojada de nuevo y él se arregló la voz.
—¿Estás de acuerdo?
Ella asintió en silencio, pues si bien el primer beso tenía cierta importancia en su país, por su primo, sabía que el primer beso en Konoha era todavía más importante y en cualquier caso ella estaba dispuesta a dárselo a él.
—Entonces, una vez que nos besemos, se volverá una promesa de matrimonio —ella dio unos pasos hasta quedar frente a él. Su rostro estaba tan rojo como su cabello y cerró los ojos.
—Sí —respondió él nervioso y al ver lo que la chica hacía, además de sonrojarse, miró alrededor para asegurarse de que no había nadie cerca.
Una vez que se aseguró, Sasuke tomó a la chica de la cintura con suavidad, se inclinó hacia ella con los ojos cerrados, y justo cuando sus labios iban a tocar los de ella…
Comenzaron a oírse murmullos a lo lejos, lo que hizo a Sasuke retroceder, y al poco, pudo identificar la voz de su padre, lo que lo inquietó, pues aún si él y la chica estaban dispuestos a casarse, eso no iba a hacer la diferencia con que Fugaku se enfadaría y habría consecuencias.
—No podemos hacer esto —la tomó de la mano y la hizo avanzar para alejarse de las voces.
—¿Qué…?
—Escucha, vuelve a la casa de campo. Te dejaré en el sendero correcto.
—¿Qué hay del beso? —preguntó Karin dando tropezones mientras intentaba seguirle el paso al joven.
—Cuando podamos casarnos, podrás elegir entre seguir con esto o no.
—Pero… ya habías dicho que sí y…
—Aún no prometimos nada. No nos besamos ni te di una respuesta.
—Pero es lo que tengo que hacer si…
El azabache se detuvo y se paró frente a la chica para mirarla a los ojos.
—Si para ese entonces aún quieres darme tu mano en matrimonio, te daré mi respuesta y prepararemos todo —la pelirroja se veía confundida— Sigue por ese sendero y no te desvíes. Estás en una zona segura, así que ya no te encontrarás con animales grandes.
—¿Cuándo…?
Los murmullos volvieron a oírse acercarse a ellos, lo que puso de nuevo en alerta al joven.
—Nos encontraremos —le dijo para darle suaves, pero presurosos empujones a la chica que estaba más que confundida.
—Volveré para buscarte cuando esté en edad casadera —aseguró la chica y aceptó irse sólo para no incomodar al chico.
*****FIN FLASH BACK*****
—Quizá no ocurrió, pero prometí volver a mi edad casadera por una respuesta y sólo se ha alejado de mí todo este tiempo —dijo la chica dolida— Si la respuesta es no, entonces al menos debería decirla en lugar de huir. Le he dado muchas oportunidades para ello.
—La edad casadera aquí inicia a los quince. Cualquiera pensaría que se retractó —contestó Sasuke tratando de verse estoico— Además, éramos niños. Era una promesa sin sentido entre extraños.
—¡Yo hablaba en serio! —exclamó Karin tratando de contener la tristeza que sentía por la forma en que el joven hablaba de aquel momento que para ella había sido muy importante.
—¿Y puede reiterar su propuesta de matrimonio? —preguntó el chico, pues siendo una posible futura Reina, no creía que se le permitiera una boda con un extranjero.
Karin quedó muda, porque la pregunta de él sólo le recordaba que ella se había precipitado a hablar, cuando en realidad, ella tenía un problema muy grande que podría evitarle un feliz matrimonio con él o con cualquier otro hombre.
—Yo puedo…
La puerta de la biblioteca se abrió, haciendo voltear a ambos chicos hacia la entrada.
¿Qué problema es el que tiene Karin? ¿Quién los está interrumpiendo? ¿Karin reafirmará su propuesta de matrimonio a Sasuke? ¿El motivo por el que Karin no fue a buscar a Sasuke cuando entró a la edad casadera tiene que ver con eso que le impide volver a proponerle matrimonio? ¿Sasuke realmente piensa que aquel acuerdo de hace años fue un sinsentido? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer la historia?
Me encantará leer sus teorías y preguntas en los comentarios n.n
Este capítulo lo relaciono con "reencuentro" porque si bien el reencuentro de Sasuke y Karin fue cuando ella llegó y bajó del carruaje, en este caso hay una asociación entre su pasado (cuando se conocieron) y ese momento en que han podido hablar con libertad para reanudar lo que dejaron pendiente en el pasado.
Hoy actualizaré una historia más, aunque no corresponderá a ningún tema del mes. Sin embargo, espero que sigan disfrutando de todo el SasuKarin que traigo para ustedes, aún cuando no he tenido el tiempo para sentarme a contestar sus comentarios. De verdad, en cuanto me sea posible, lo estaré haciendo n.n
Sin más por el momento, me despido, y esperen pacientemente la otra historia n.n
¡Hasta la próxima actualización!
