¡Saludos, queridos lectores!
Lamento mucho no haber subido nada ayer. Este mes, y probablemente de aquí a agosto, tendré una locura en el trabajo, así que habrá días que pueda actualizar y días que no, tanto por no poder escribir, como no poder subir por tiempo. Sin embargo, cada vez que me sea posible, estaré subiendo actualizaciones.
Dicho lo anterior, debo decir que no tengo los treinta temas del mes. Mi plan original, era escribir lo faltante mientras subía lo demás, pero con el trabajo, no he podido escribir demasiado. Sin embargo, yo quería entregarles treinta días de SasuKarin aún si no lograba cubrir los temas, por lo que tengo algunos capítulos adelantados de algunas historias (ya publicadas) para al menos cumplir con ese cometido.
No mencioné esto antes porque esperaba poder terminar los temas poco a poco, pero al aproximarnos a la línea donde ya no tengo temas listos, decidí ir haciendo el anuncio.
Espero que la noticia de los treinta días de SasuKarin sea de su agrado, aún si no se cumplen los treinta días del calendario.
Sin más, los dejo con la continuación de esta historia n.n
Día 17: Hechizo SasuKarin Month Junio 2023
Itachi entró a la biblioteca, y aunque al principio sonrió, esperando encontrarse con una escena amena, enseguida notó que ambos se veían muy serios. Por supuesto, en su hermano aquello era normal, pero en la Condesa que desde que llegó se había mostrado muy alegre, parecía que las cosas no iban bien entre ellos.
—Lamento la interrupción. ¿Está todo bien?
—Sólo hablábamos —respondió Sasuke.
—¿Condesa…?
—Mi ama está bien, señor. Es sólo que se encuentra de mal humor porque aún no ha hallado un regalo adecuado para el señor Sasuke —intervino Doa acercándose a la pelirroja, algo que sorprendió a los varones, porque aunque el menor sí la había notado cuando llegó a lado de Karin, su presencia pareció desaparecer cuando empezaron a hablar del pasado.
—Entiendo que sus costumbres no le permiten dar algo insignificante, pero por favor, no se agobie —comentó Itachi para luego mirar a su hermano de reojo— Sasuke no será exigente y estará muy contento con lo que le de. ¿No es verdad, hermano?
—Puedo reiterarlo, pero aún no —fue la respuesta de la pelirroja, hizo una reverencia a ambos hermanos y salió de la biblioteca.
—¿Qué le hiciste? —preguntó Itachi en reproche, pues la joven parecía afectada.
—No he hecho nada —respondió irritado, tratando de esconder el hecho de que las últimas palabras de la joven lo habían hecho sonrojar.
—En serio, si le hiciste algo, debes decirme. Recuerda que debemos mantener una buena relación con ella y…
—No necesitan de mí para que ella mantenga una buena relación con la familia. Tu has estado haciendo un buen trabajo —contestó el menor tratando de fingir estar en sus propios asuntos.
Itachi, por su parte, sabía que había algo más detrás de todo ello, especialmente por las últimas palabras que la pelirroja le había dedicado a su hermano y que, de hecho, antes y después de su partida, se veía pasmada.
—Sasuke, ¿a qué se refería con que iba a reiterar algo?
—No sé. No entiendo su forma de actuar —dijo tratando de no darle importancia, pero el mayor no podía fiarse. No después de todas las atenciones que la Condesa parecía tener hacia su hermano y no mientras las relaciones entre ella y su familia pudieran tener rupturas.
—Sasuke… si está pasando algo, sería bueno que me lo dijeras. Recuerda que al tener costumbres diferentes, se pueden crear malos entendidos y es mejor aclararlos lo antes posible —el aludido ni siquiera miró a su hermano— Padre no lo ha mencionado aún, pero creo que puedes darte una idea, que conseguir a la Condesa de enemiga, no sólo arruinaría los planes de padre, sino que podría meter a nuestra familia e incluso al país, en un problema.
—Si tanto te preocupa, entonces deberías ir a buscarla y darle el entretenimiento que busca. Tu sales bastante, así que debes tener muchas ideas de a dónde llevarla.
—Hazme un favor. Si no vas a decirme qué sucede, al menos trata de investigar un poco sobre las costumbres de Uzushio para evitar malos entendidos con ella —suplicó el mayor, que se había dado cuenta que su hermano no había entendido a la Condesa con referencia a su diversión.
—Lo haré cuando tenga tiempo —respondió el menor dando a entender a su hermano, con sólo el tono, que si no se iba, lo haría él.
—Llevaré a madre y a la Condesa a los jardines del castillo a dar un paseo. Espero puedas unírtenos, o alcanzarnos en el salón La hoja —respondió Itachi para proceder a salir de la biblioteca.
Cuando Sasuke se percibió solo, bajó el libro que estaba leyendo y soltó un suspiro. Sin embargo, aún había un leve tono carmín en sus mejillas.
La verdad, le avergonzaba bastante recordar aquella época en la que, aún siendo muy joven, no había pensado bien las cosas y aceptó un matrimonio con una niña bonita que apenas había conocido. Por supuesto, en ese entonces cuando aceptó, lo había hecho en serio, pero cuando oyó la voz de su padre, se dio cuenta que era una locura.
Su padre, primero que ninguno, se hubiese opuesto a un matrimonio con quién sabe quién, y el que fuese una extranjera disminuía aún más las posibilidades, por ello, él le había dicho a la niña que tendrían que reiterar el trato de mayores, y como temía que ella dijera algo, Sasuke buscó la forma de evitar encontrarse con la niña de nuevo.
Claro, podía entender a la perfección que aquello no fue una acción de caballero, pero estaba asustado de lo que había hecho y del castigo que su padre le daría y siendo justos, también pensó en la pequeña pelirroja que quizá, se metería en más problemas si su familia se enteraba de lo ocurrido.
No, lo mejor era olvidarse del asunto y si la niña volvía a la edad casadera y deseaba reiterar su propuesta, él podría tomar una decisión. Sin embargo, cuando cumplió quince, ella no apareció, al siguiente año tampoco hubo señales de ella y simplemente decir que ese reencuentro estaba ocurriendo a sus veinte años, ya era bastante claro el por qué, Sasuke pensó que ella nunca aparecería.
Él no quería admitirlo, pero el que ella no apareciera le rompió el corazón, porque en el fondo, él deseaba volver a verla y cuando ella lo reconoció y le hizo saber de quién se trataba, estaba enojado. Es decir, podía entender que en su país, la edad casadera era diferente del suyo, pero aún tomando en cuenta ese problema, ella había llegado dos años después de la edad casadera de su país.
Tampoco le valía el hecho de que ninguno de los dos supiera quién era el otro, lo que evidentemente haría más difícil encontrarse y podría justificar el tiempo tardío, pero ella misma había dicho que no había salido de su país en ese tiempo. Por el contrario, en cuanto él pudo, fue a buscarla, pero no pudo dar con ella y por orden de su padre, tuvo que regresar sin poder volver. Así que sí, a Sasuke se le había roto el corazón y había usado los últimos años para olvidarse de ella.
¿Por qué tenía que volver cuando él pensaba que ya la había olvidado? Y no sólo eso, sino que preguntó por el matrimonio y al final, ella ni siquiera había reiterado el ofrecimiento.
—Ni siquiera me agrada —soltó en voz alta, pero sabía que estaba mintiendo. Ella le seguía pareciendo tan linda como cuando la conoció y le llamaba la atención la forma tan natural con la que se desenvolvía sin perder elegancia, y hasta le causaba gracia que hiciera a su padre morderse la lengua.
Incluso, podría decirse que detestaba ver qué su hermano no se esforzaba nada en interactuar con ella de buen agrado, y él ni siquiera lo intentaba por el enojo que sentía de su corazón roto y porque temía que su padre se enterara de lo ocurrido en aquel entonces. Sin embargo, después de que ella estuvo a punto de reiterar su propuesta, él no dejaba de sentir que su corazón latía apresurado.
Ahora se sentía confundido, pero su padre había sido muy claro sobre que no quería que ni él, ni Itachi, se casaran con ella, así que, ¿qué más daba si ella reiteraba la propuesta? No podría aceptarla, así que era mejor que cada uno fuera por su propio camino y si ella realmente iba a reiterar su propuesta, entonces primero tenía que darle una explicación de por qué no apareció antes.
¡¿Qué carajos estaba pensando?! Se preguntó sacudiendo la cabeza, si no podían estar juntos, daba lo mismo porque su padre no estaría de acuerdo, así que no tenía caso que ella se justificara.
Lo mejor sería simplemente evitar a la chica mientras estuviera en su casa, y mantener su mente ocupada en el trabajo. Se suponía que él ya lo había dejado ir, así que debía serle fácil mantenerse al margen de lo que ella hiciera. ¿No?
Por su parte, Karin volvió a su habitación con su dama de compañía, y en cuanto entró, comenzó a caminar de un lado a otro.
—Mi señora, debe tranquilizarse.
—No puedo. ¡Estoy muy frustrada! —decía sin parar de ir de un lado a otro— Yo quiero reiterar mi propuesta, pero no puedo hacerlo si primero no me quito esto —dijo señalándose a sí misma— No debí hablar con él aún.
—No podía evitarlo, señora. Se ha estado guardando todos sus sentimientos desde que descubrió que entre sus anfitriones estaba su salvador —comentó Doa tratando de calmarla— De no ser por mi culpa, no tendría este problema, lo siento mucho. Le prometo que haré todo lo que esté en mis manos para que no pierda ninguna oportunidad con él.
—Sabes que no te culpo y sé que haces lo que puedes, pero es que no puedo creer que él se comporte como si nada hubiese pasado —decía enfadada para luego caminar hasta Doa— ¿Crees que sea por sus costumbres que no dice nada? ¿O es que verdaderamente él vio ese día como nada irrelevante? ¡Él me pidió mi primer beso!
—No lo sé. Por eso insisto en que use la pócima que le he mencionado. Si averigua lo que él siente por usted, entonces podrá quitarse las dudas de la mente.
—Sí, eso haré. No puedo seguir con la incertidumbre. ¿Cuándo puedes tener la poción lista?
—No sé cuánto tarde en conseguir los ingredientes, pero una vez que los tenga todos, puedo tenerla lista en media hora.
—Hagamos la lista y enviaré a alguien a qué consiga las cosas.
Doa asintió y ambas, con premura, a causa de la incertidumbre de la Duquesa, comenzaron con la lista de ingredientes, pero justo cuando estaban por terminarla, una sirvienta llamó a la puerta para avisarle a Karin que la Duquesa y su hijo mayor la esperaban para llevarla a pasear por los jardines del castillo.
—¿Crees que el anillo resista? —Karin preguntó a Doa después de que la sirvienta se fue.
—No es conveniente. Apenas ayer le hice el hechizo de modificación que venía en el libro Uchiha. Necesita al menos un baño de luna para que sea seguro —comentó Doa preocupada— Aún con sombrilla es posible que llegue a fallar, y tendría que buscar un lugar completamente oscuro para mantenerse a salvo. Sin mencionar…
—Lo entiendo. Tendré que declinar la invitación por ahora —suspiró resignada— Debo admitir que de no ser por Sasuke, me sería más difícil controlarme —volvió a suspirar— De verdad no quiero lastimar a nadie, y tampoco transformarme.
—Lo está haciendo bien.
—Eso sólo gracias a ti. De lo contrario, ya habría caído desde el primer día.
—No se subestime. Usted ha hecho el trabajo más pesado. Yo apenas he usado mi poder para ayudarla.
—Espero no tengas que llegar al punto de agotar tu poder para detenerme. Aún no sé cómo haré para hacer que los Hyuuga y los Senju nos inviten a sus hogares para buscar los libros.
—Sólo espere pacientemente. Cuando el país sepa que está aquí, las invitaciones a las fiestas vendrán a montones. Sólo asegúrese de que sus anfitriones sepan que le entusiasma la idea de asistir. Por lo demás, déjemelo a mí.
Karin asintió y le pidió a Doa que informara a Mikoto que no podría ir al paseo porque aún se sentía cansada por el viaje, y pidiéndole que la ayudara a conseguir los ingredientes de la lista que habían hecho, para que su sirvienta le hiciera un té para el cansancio.
Este rechazo llamó mucho la atención de la Duquesa y su hijo, así que no dudaron en preguntarle si no prefería un médico, pero después de asegurarles que estaría mejor descansando un día más, optaron por dejarla guardar reposo en su habitación. Esto ayudó a que Sasuke se mantuviera al margen de la pelirroja, aún cuando hubo algunas interacciones durante la comida, pero a la hora de la cena, la pelirroja bajó con evidente energía.
—Lamento muchísimo no haber podido acompañarlos en los planes que tenían preparados para mí el día de hoy —Karin se disculpó— Aunque he viajado mucho, admito que hay lugares en los que me cuesta recuperarme del camino más que en otros.
—No se preocupe, Duquesa, es comprensible. El clima, sin duda, debe ser un factor importante —comentó Itachi— Parece más animada que por la tarde. ¿Ya no se siente cansada o con malestar?
—Podemos llamar a un médico en cualquier momento, así que no dude en decirnos —comentó Mikoto.
—Recuerde que es nuestra invitada y somos responsables de usted —señaló Fugaku que, a diferencia de su esposa e hijo mayor, sonaba más como un reclamo que a preocupación.
—Me siento muy bien, se los aseguro. Yo estoy segura que mañana podré unirme a las actividades que me tengan preparadas —aseguró la pelirroja— De hecho, me siento tan apenada por haberles arruinado los planes hoy, que he preparado un postre como disculpa.
—No tenía que. Se lo agradecemos mucho. Lo serviremos al final la cena, si no le molesta —dijo Mikoto amablemente con una sonrisa y la matriarca de los Uchiha, dirigió parte de la conversación durante la cena para tratar de mantener tranquilo a su esposo.
—¿Usted cocina, Duquesa? —preguntó Itachi cuando habían terminado la cena y para hacer el recordatorio del postre.
—Muy poco, pero sí. Sin embargo, puse mucho esfuerzo en este postre para todos ustedes —comentó la pelirroja haciéndole una seña a su sirvienta para que lo llevará a la mesa y luego miró al menor de los hermanos— De hecho, me esmeré particularmente para usted, Señor Sasuke. Espero que le gusten los profiteroles.
Itachi se abstuvo a reír, pues a su hermano no le gustaban las cosas dulces y podía notar en su mirada la contradicción interna de sí mismo, que le pedía a gritos expresar su disgusto por el postre, pero que sabía que su padre desaprobaría si desairaba a la Duquesa.
—Agradezco su atención. No tenía qué molestarse —fue lo único que pudo decir mientras trataba de ocultar el hecho de que se sentía avergonzado por la dedicación, al mismo tiempo que sintió su corazón dar un salto.
—Comeremos gustosos su delicioso postre —agregó Fugaku para que lo dicho por su hijo, no sonara tan frívolo, aunque tampoco podría decirse que él fuera más cálido.
—Me pondré celoso, Duquesa. Le dedica tanto a mi hermano…
—Ella sólo es amable por la ayuda prestada —intervino Fugaku arreglándose la voz, pues no quería que su invitada se hiciera una idea equivocada del comentario de su hijo mayor— ¿Acaso me equivoco, Duquesa?
—Como mencioné, es un agradecimiento para todos mis anfitriones —reiteró la pelirroja viendo cómo Doa servía a cada Uchiha, algunos profiteroles.
Al servir a cada miembro de la familia, Doa tenía una forma muy particular de hacerlo, y ya que su invitada parecía no inmutarse por esa extraña forma de servir, los Uchiha no se atrevieron a preguntar el motivo, pues asumieron que se trataba de alguna costumbre.
—Por favor, sean sinceros al darme su opinión. No me ofenderé si no les gusta —Karin sonrió al ver a la familia y quedó a la espectativa de su reacción.
—Horrible —contestó Fugaku casi vomitando.
—Pero es rico. No es dulce, pero me gusta —dijo Mikoto.
—A mi también me gusta, aunque me apetecería que tuviese un poco más de dulce —fue el comentario de Itachi.
—¡Qué dicen! ¡Sabe espantoso! —exclamó Sasuke haciendo a un lado el plato.
—Supongo que no soy tan buena en la cocina. Lamento el bocado desagradable —comentó Karin levantándose de la mesa— Con su permiso, me iré a dormir para poder estar preparada para la salida de mañana.
—Duquesa, no…
—Buenas noches —Karin no dejó que Itachi siguiera hablando y se fue tan rápido como pudo antes de que las lágrimas comenzarán a brotar de sus ojos.
Doa, por su parte, fue detrás de su ama, dejando a la familia Uchiha bastante confundida porque no entendían el motivo por el que habían respondido con tanta franqueza, cuando por educación, y por mantener contenta a su huésped, habrían tenido que tener más tacto al opinar, y por sobre todo mentir si no les gustaba.
—Mi señora, lo siento mucho —decía Doa muy triste por la pelirroja— Yo esperaba que él Señor Sasuke tuviera algún afecto por usted —decía confundida— Fue lo que ví en el té de ayer.
—Le pareció espantoso. Eso quiere decir que me odia igual o más que su padre —decía llorando— De no ser por tu hechizo para evitar que mientan, no habría podido descubrirlo.
—Pero le agrada a la señora y al parecer, el joven mayor siente algo por usted —señaló la sirvienta— ¿Por qué no se enfoca en él? Es atento y parece que sería un buen marido.
—¿En serio vas a hablarme de casarme cuando me han roto el corazón? —replicó Karin aún llorando.
—Intento animarla, mi señora. ¿Y qué mejor forma de hacerlo haciéndole ver las múltiples opciones que tiene? —habló Doa— Es el Señor Sasuke quien pierde al no darse cuenta de lo valiosa y generosa que es usted. No deje que eso la aplaste.
—¿Doa, alguna vez te has enamorado? —preguntó Karin entre lágrimas y su sirvienta negó en silencio— No importa si tienes al resto del mundo a tus pies. Si la persona de la que te enamoras te rechaza, lo demás no importa —se quitó los anteojos que se habían empañado por el el llanto— No hay palabras que me consuelen por ahora.
—Usted quería venir a Konoha para tratar de curar su condición para encontrar al Señor Sasuke y reiterar su propuesta. Ahora que sabe que no es correspondida. ¿Aún desea solucionar su problema, o prefiere completar la transformación? —preguntó Doa después de dejar que la Duquesa se calmara un poco.
—No lo sé… No tengo cabeza para esto. Quizá sólo deba hacer lo que le dije a todos que haría en Konoha y buscar diversión —decía decaída— Después me preocuparé por este asunto del vampirismo o tal vez sólo me deje llevar y terminar la transformación.
—La apoyo si desea divertirse, pero dejarse llevar, no es la mejor opción. Recuerde que si termina la transformación, no habrá vuelta atrás.
—¿Y qué más da? Mamá y papá murieron, no tengo hermanos, todos mis tíos fuera de la corona no están contentos con que yo pueda ser Reina y mi única motivación para seguir siendo humana se acaba de esfumar.
—¿Y tiene alguna razón para terminar la transformación? —planteó la sirvienta.
—Supongo que no, pero ahora mismo no tengo motivaciones. Ni siquiera me interesa ser Reina.
—Entonces vaya por su diversión. Cuando pase el trago amargo, puede decidir si quiere convertirse por completo o seguir buscando la cura.
Mientras tanto, en el comedor, cuando el efecto del hechizo que Doa había aplicado en los Uchiha con su extraña forma de servir los profiteroles había terminado, Fugaku estaba más que alarmado de haber prácticamente vomitado y expresado su desagrado por el sabor a podrido que tenía el postre. Además, su hijo menor había expresado desagrado de la misma forma y aunque no lo culpaba, no entendía cómo era que ambos habían sido tan descarados al expresarse. Sin duda, habían ofendido a su invitada y eso los ponía en una situación difícil.
—Necesitamos disculparnos con la Duquesa y hacer algo para compensarla —decía Fugaku pensativo y alarmado porque no se le ocurría una forma de reparar aquella relación.
—¿Por qué actuó de esa forma, padre? Aún si no le gustaba, no era tan malo como para estar a punto de vomitar.
—Tu adoras los dulces, es normal que no veas el problema —replicó Sasuke, quién, si bien tampoco se explicaba por qué había reaccionado así, le extrañaba más la forma de actuar de su padre— Ese postre estaba demasiado dulce. He quedado empalagado.
—Pero si no tenía azúcar —comentó Mikoto.
—Los míos si sabían dulces, pero no tanto —comentó Itachi confundido de que todos mencionaran detalles diferentes y pensó que quizá, cada platillo era diferente.
—¿Qué haces? —preguntó Sasuke, viendo cómo su hermano probaba un bocado de cada plato. Sin embargo, todos sabían igual para él.
—Prueba este —Itachi le ofreció a su hermano menor un bocado del plato de su madre.
—No voy a…
—Sasuke, mañana quiero que atiendas junto a tu madre a la Duquesa —Fugaku interrumpió a sus hijos sin prestar atención a lo que el mayor había estado haciendo, pues estaba más preocupado por enmendar lo ocurrido.
—¿Yo? Pero…
—Ella ha mostrado mucho interés en ti y a pesar de tu falta de atenciones hacia ella, no te he exigido simpatía por ella para evitar que sienta algo más por ti que agradecimiento. Sin embargo, lo que ha pasado esta noche es algo que no podemos pasar por alto. Obviamente estaba muy ofendida y voy a necesitar que seas más amable con ella para compensarlo.
—Padre, no creo que esa sea la solución. Si te preocupa que ella se interese en Sasuke de forma romántica, quizá hacer que él se vea amable después de esto, aliente los sentimientos de agradecimiento en otra dirección.
—Yo estoy de acuerdo con Itachi. Quizá lo mejor sea sólo pedir disculpas, animarla a cocinar de nuevo y ser más amables con ella en ese segundo intento —sugirió Mikoto— Pero todo como familia para que no preste particular atención en Sasuke. Recuerda que sería complicado rechazarla si ella pidiera matrimonio con él o Itachi.
—Lo sé, pero si lo hacemos como familia, enseguida sabrá que estaremos mintiendo si vuelve a preparar algo tan desagradable —señaló Fugaku— En cambio, dejar que Sasuke lo haga, pero manteniendo ciertos límites, debería convencerla lo suficiente.
—No entiendo por qué su reacción, no saben mal —comentó Mikoto confundida, principalmente por la reacción de su marido, a quién había visto comer un montón de cosas con mal sabor y mantener la estoicidad a pesar de todo.
—Padre, ¿y si ella llegara a enamorarse? —preguntó Sasuke con inquietud.
—Evitemos lo mejor que podamos esa situación. Si ocurre… ya pensaremos en algo para salir de ese problema. Por ahora, necesito que mañana le des toda tu atención, pero bajo los límites pertinentes. ¿Entendido? —Fugaku lanzó una mirada seria a su hijo menor, quién sólo asintió serio— Ahora vamos todos a dormir. Mañana por la mañana nos disculparemos por nuestros comentarios imprudentes y trataremos de mantener el ambiente con normalidad. Esperemos que nuestra ofensa no sea tan grave.
—¿Nuestra ofensa? —preguntó Itachi cuando Fugaku y su madre ya se había ido, pues a decir verdad, su padre y Sasuke habían sido los únicos que habían hecho comentarios groseros— ¡Ey! ¡Sasuke!
El aludido no quería hacer caso, pero este se interpuso en su camino.
—Déjame pasar.
—Sólo come esto —pidió el mayor volviendo a ofrecer un profiterol del plato de su madre y otro del plato de su padre.
—No.
—Vamos, es que hay algo extraño. ¿Sabes? Probé de todos los platos y todos me supieron igual.
—Te gustan los dulces, es claro que soportas algo tan empalagoso —quiso esquivarlo, pero él no se lo permitió.
—Este viene del plato de madre y dijo que no sabía dulce y este viene del plato de padre, que le supo a podrido —Itachi insistió— Pruébalos y dime si te saben igual al tuyo o como nuestros padres afirmaron.
—No voy a…
—Si lo haces. Prometo dejarte en paz —insistió el mayor y aunque el menor quería rehusarse, optó por hacerlo porque sabía que él cumpliría su palabra.
¿Itachi descubrirá que el postre tenía una poción mágica? ¿Sospechará del hechizo que hizo Doa para servirles? ¿Por qué a Sasuke le desagradó tanto el postre? ¿Doa se habrá equivocado con la poción? ¿Cuál será la decisión de Karin ahora que tiene roto el corazón? ¿Itachi será su consuelo? ¿Qué otras dudas les han surgido?
Me encantará leer sus dudas y teorías en los comentarios n.n
Espero que la historia les siga gustando, y pronto veremos más detalles sobre la situación de Karin y por qué no fue a buscar a Sasuke cuando ella lo había prometido.
¡Hasta la próxima actualización!
