¡Saludos, queridos lectores!
Lamento muchísimo el atraso y no es que no tuviese los capítulos listos, sino que he estado ocupada. No sé si logre subir todo hasta donde debería de ir, especialmente porque esta historia también la subo a Ao3 en inglés, y me lleva más tiempo.
Haré lo mejor posible para poder subir todo lo posible en tiempo, y si no, subiré lo restante el fin de semana a pesar de que me duele de que había sido bastante puntual (o me adelantaba) a los temas.
Algo más que debo decir respecto al capítulo que les traigo, es que si bien no va estrechamente relacionado con el tema correspondiente, la historia en sí ya ha mencionado el tema y se seguirá mencionando, por lo que, podría decirse, que este será un caso particular como con el tema de "Vals".
Sin hacer más larga la introducción, los dejo con el capítulo n.n
Día 23: Rey/Reina SasuKarin Month Junio 2023
Al día siguiente, la familia Uchiha, a excepción de Fugaku, se preparó para llevar de compras a su invitada por todas las tiendas de renombre de la ciudad, y muy a pesar de todo, Sasuke se vio obligado por su padre a tratar de volver a conseguir la simpatía de la pelirroja. Sin embargo, no conseguía ningún avance, pues ella no presentaba el mismo interés del principio.
Cuando iban a visitar la cuarta tienda, dónde Karin se había entretenido mirando algunos listones, Itachi quiso acercarse para entablar conversación con ella. Sin embargo, su madre lo detuvo pidiéndole ayuda para elegir unos encajes.
Al ver la escena en que Itachi iba a acercarse, Sasuke inspiró hondo y decidió acercarse a Karin para tratar de cumplir con el mandato de su padre. Además, comenzaba a tener curiosidad por el motivo por el que ella lo estaba evitando. Se suponía que era él el indignado y aunque ella dijo que reiteraría su propuesta, seguía sin ocurrir. ¿Qué estaba esperando?
—Duquesa…
—¡Sasuke-kun! —una pelirrosa apareció frente a él unos pasos antes de aproximarse a la pelirroja.
—No…
—Hola, Sasuke-kun —la chica ni siquiera se dió cuenta que el joven quería esquivarla para seguir su camino, pero no pudo hacerlo porque había mucha gente en la tienda— ¿Vienes a acompañar a tu madre a hacer compras para la fiesta de los Hyuuga? —preguntó tímida— Yo también vine…
—Señor Sasuke. ¿Podría ayudarme a elegir listones? —Karin la interrumpió y fingió que recientemente se daba cuenta que la chica habla con el azabache— ¡Oh! Disculpe, está ocupado. Elegiré listones con Doa.
—La ayudaré —Sasuke se ofreció esquivando a Sakura para acercarse a Karin.
—¿Sasuke-kun? —preguntó la joven confundida y fue tras el azabache.
—No se preocupe. La señorita lo está esperando —comentó Karin mostrándole a Sasuke con la mirada, que la pelirrosa estaba detrás de él.
—¿Sasuke-kun? ¿Quién es ella? —preguntó la joven angustiada.
—Ella es la Duquesa de Kūki, prima de Naruto —el aludido terminó por responder— Duquesa, ella es la señorita Haruno Sakura.
—Un placer —saludó la pelirroja fingiendo simpatía, pero desde que esa chica apareció comportándose tan familiar con él, no pudo evitar sentirse celosa, por ello, Karin se había acercado a intervenir. Sin embargo, al recordar que no era correspondida, decidió alejarse, sin esperar que él fuera tras de ella.
—¿Usted es Karin? ¿La prima de la que Naruto tanto habla? —preguntó Sakura sorprendida.
—Así es —respondió la pelirroja deteniendo sus pasos.
—¿Recién llegó? Porque los Duques de Ōku no están en la ciudad y…
—Ella lo sabe, por eso, es nuestra invitada en casa —intervino Sasuke que pensaba que la noticia se sabía en todo el país. Después de todo, ella era una persona muy importante, quizá la futura Reina y era más que obvio que habría más de uno queriendo congraciarse con ella.
Él habría pensado que el padre de Sakura, le habría informado para alentarla a entablar amistad con ella o por lo menos que su amiga Ino, quien siempre estaba bien enterada de los sucesos más importantes de la ciudad, le habría mencionado algo.
—Desafortunadamente, mi familia ha tenido que ausentarse en las mismas fechas en que he llegado y por desgracia, ni ellos ni yo, hemos podido reprogramar nuestros respectivos viajes —comentaba la pelirroja— Sin embargo, el Señor Sasuke y su familia, han sido muy amables en recibirme en su casa, y mostrarme lo que la ciudad tiene de diversión para ofrecer a los visitantes como yo.
—Me sorprende que se quede en la casa de los Duques. Rara vez reciben visitas de ese estilo —comentó Sakura inquieta, pues era cierto que Fugaku se reservaba la invitación a casa de cualquier persona. Incluso en las fiestas organizadas por su familia, eran sumamente cuidadosos en a quiénes invitaban— Debe ser cercana a la familia o quizá una pariente lejana. ¿O me equivoco, Sasuke-kun?
Sakura buscó con la mirada una confirmación del varón, pues si no se trataba de una familiar, la joven temía lo peor.
—No.
—Los Duques de Kokutan me invitaron por amabilidad a mis tíos de aquí de Konoha, pero es verdad que hay una relación particular entre el Señor Sasuke y yo —respondió Karin poniendo tensos a Sasuke y Sakura— Hace varios años, él salvó mi vida y nunca pude agradecerle adecuadamente. Tampoco sabía quién era él ni cómo buscarlo. Ha sido una afortunada coincidencia reencontrarnos así.
Sasuke se había puesto tenso porque pensó que ella hablaría de ese compromiso que no se concretó, y al hacerlo, temió que Sakura hiciera un alboroto que terminara por llegar a oídos de su padre, pero cuando ella sólo habló del rescate, se sintió enfadado. Ella seguía sin reiterar la propuesta, ni se disculpaba por no haber vuelto antes, y, aunque lo había ido a buscar, era obvio que seguía manteniendo distancia.
Por otro lado, Sakura se había puesto tensa, porque desde que supo que esa chica se quedaba en casa de Sasuke sin ser una pariente, temió que pudiera ser una futura, o quizá ya, prometida del joven. Empero, al enterarse del rescate, sus miedos se calmaron, pero no terminaron de esfumarse.
—Sasuke-kun siempre ha hecho lo correcto —Sakura se forzó a sonreír.
—Recuerdo que hace un tiempo mi primo la mencionaba en sus cartas —comentó Karin cuando finalmente, a su mente, llegó el recuerdo de que hacía algunos años su primo mencionaba una y otra vez a una tal "Sakura-chan" en sus cartas.
Debía ser esa chica que a su primo tanto le gustaba, pero que ella sólo tenía ojos para "el idiota de Sasuke", como escribía Naruto.
Y sí, Karin también recordó que hacía dos años más o menos, su primo dejó de mencionar a "Sakura-chan" y cuando le preguntó al respecto, el rubio sólo le había dicho que había comprendido que ella no iba a corresponderle, pero no le dió razones aún si le preguntaba. Un año después de esa carta, comenzó a hablar sobre "Hinata-chan" con la que se comprometió hacía muy poco y se le olvidó por completo la otra chica.
¿Sería entonces que Sasuke se había comprometido con Sakura y por eso su primo se había rendido?
La idea le desagradó demasiado, pues aunque el hechizo en la comida le había hecho saber que él parecía despreciarla, algo en ella se movió al pensar que él estaba enamorado de alguien más.
¿Por qué Sasuke la despreciaba? ¿Era porque no había podido ir a Konoha cuando entró a la edad casadera justamente hacía dos años? Si ella hubiese llegado en la fecha prometida, ¿él se habría comprometido con esa chica o con ella?
—¿Se encuentra bien? Se ve pálida —comentó Sakura sin poder responder a lo dicho por la pelirroja.
—Venga, vamos afuera —Sasuke ofreció su mano, y Karin que no se sentía bien por su causa, no quería tocarlo, así que tomó fuerzas de quién sabe dónde para mantenerse en pie y poder rechazar la ayuda que el joven le ofrecía.
—Estoy bien, sólo tengo hambre —respondió la pelirroja a sabiendas de que la excusa no era perfecta, pero funcionaba dada la hora y el tiempo que tenían visitando las tiendas— Iré a buscar a su madre y su hermano.
—La acompaño.
—No se preocupe. No quiero seguir interrumpiendo su charla —respondió Karin apresurando el paso para retirarse. Apenas y se notó su reverencia al despedirse.
—Sasuke-kun…
—Adiós —el joven ni siquiera notó que la pelirrosa iba a hablar y fue detrás de la Duquesa.
Debido al malestar de su invitada, los Uchiha propusieron llevarla a casa y llamar al médico, pero ella se opuso e insistió con que tenía hambre.
Poco convencidos, la familia accedió a llevarla al restaurante con mejor fama de la ciudad, pidiendo una mesa en la terraza para que la joven pudiera tener aire fresco mientras esperaban sentados a que trajeran la comida.
—Este malestar ya le ha durado mucho tiempo. De verdad, debería permitirnos llamar al médico y dejarse revisar —comentó Mikoto preocupada.
—Si algo le pasara…
—Son muy amables al preocuparse, pero me temo que el médico no tiene nada qué hacer —comentó la Duquesa evitando mirar a Sasuke, pues sentía que cada vez que lo miraba, se sentía peor.
—¿Acaso sufre de alguna enfermedad? —preguntó Itachi alarmado— ¿Está usted tan grave que el doctor…?
—¡No! No quise decir que estuviese grave —Karin se apresuró a decir— Es algo por lo que todos pasamos en ciertas ocasiones.
—Quizá no sea prudente hablar de eso aquí —comentó Mikoto inquieta, pues ya que la joven no parecía preocupada, quizá se estaba refiriendo a "esos días" del mes. Por supuesto, aún tenía la duda, porque aquellos malestares ya habían durado demasiado para tratarse de ello, así que la siguiente opción sería un embarazo.
—No preguntaré más en público, pero prométanos que nos informará. Lo último que queremos, es que le pase algo —Itachi insistió preocupado, pues aunque había entendido lo que su madre suponía, él estaba seguro que se trataba de algo completamente diferente. Es decir, ella había dicho que era algo que "todos pasábamos alguna vez", si fuera lo que su madre suponía, quizá habría dicho que eran "asuntos de chicas".
—No…
—Mi Señora sufre de algunas descompensaciones nutricionales cuando sale de nuestra nación —intervino Doa, pues había notado que la pelirroja no tenía mucha idea de qué contestar— La comida aquí es diferente de Uzushio, así que no consigue los nutrientes que su cuerpo acostumbra a obtener —la doncella bajó un poco la voz al darse cuenta que la gente la miraba mal por su forma de intervenir— Es por eso que mi Señora se cansa rápido. Le hago algunos tés, pero se me han terminado algunas hierbas.
—Debió decirnos desde el primer día para abastecernos de lo que necesita, Duquesa —Itachi se apresuró a decir— Por favor, díganos qué necesita, y enviaremos a alguien a conseguir todo lo necesario.
—Fue ayer por la noche que se agotaron las cosas, por eso no hemos pedido más —respondió Doa— Además, se requiere que las hierbas estén lo más frescas posible para que el té funcione. Si consigue ahora mismo una gran cantidad, con el tiempo se irán secando y ya no servirán —hizo una reverencia— Pero mi Señora y yo les agradecemos mucho su preocupación. Son muy amables.
Mikoto, Sasuke, pero principalmente Itachi, miraron con desconfianza a la acompañante de la Duquesa, pues el varón tenía la impresión de que Doa estaba intentando evitar que la pelirroja dijera algo de más.
—Ya les he mencionado que he estado fuera de mi hogar por negocios en otras ocasiones y suele pasarme esto. Estoy acostumbrada —Karin finalmente tomó la palabra, pero era evidente que se veía más mal— Admito que es la primera vez que me dura tanto tiempo, pero Doa conoce a la perfección la forma de ayudarme. Debo recuperarme pronto.
—¿Está segura? —preguntó Mikoto, pero antes de que la Duquesa pudiera responder, los meseros llegaron con el pedido.
Karin comenzó a comer rápidamente para respaldar su mentira y esperando poder distraer su mente antes de que su semblante siguiera delatando su malestar, pero en lugar de mejorar, ella realmente se estaba sintiendo mal, y lo peor es que podía sentir cómo iba empeorando rápidamente.
Su principal síntoma, era una quemazón en la piel que cada vez se sentía peor. De hecho, su piel comenzaba a mostrarse afectada.
—Mi Señora, ¿no preferiría volver a la casa y dormir un rato? —Doa intervino tras apresurarse a abrir una sombrilla sobre la aludida.
—Sí. Me gustaría mucho. Será lo mejor para reponer fuerzas después de comer —miró a sus anfitriones— Agradezco mucho su amabilidad. Me encantó este día, y lamento mucho terminarlo pronto —se levantó de su silla— No quisiera arruinarles el resto de la tarde, así que volveré por mi cuenta a casa y…
—La llevaré yo. También quiero volver a casa —Sasuke se había adelantado a decir incluso antes que su hermano pudiera hablar.
—No…
—Por favor acepte que Sasuke la acompañe. Si se niega, Itachi y yo insistiremos en acompañarlos también —habló Mikoto, quién aprovechó la situación para darle una oportunidad a su hijo menor de acatar la orden de Fugaku, pues aunque ella pensaba que no era buena idea presionar a los chicos, sí veía importante mantener una buena relación con la joven.
Lo último que Karin quería, era estar cerca de Sasuke, pues sólo pensar que él estuviese comprometido, le causaba muchos sentimientos que apenas podía contener, y a ello se sumaba el malestar físico. Sin embargo, tampoco quería a toda la familia a su alrededor haciéndole preguntas e insistiéndole ver a un médico.
—De acuerdo —aceptó la Duquesa mirando de reojo a su sirvienta, quien asintió discretamente, e Itachi pudo notarlo.
Sasuke se acercó a ella, ofreció su brazo para llevarla y se despidieron de Itachi y Mikoto.
Karin habría preferido rechazar el ofrecimiento, pero entre más se negara, sería más tardado volver a la casa, así que simplemente se mordió la lengua y lo aceptó.
Una vez en el carruaje, ella se recargó en una de las paredes y cerró los ojos para evitar cualquier tipo de contacto visual con su acompañante o alguna conversación. Empero, esto no fue impedimento para que el joven se dirigiera a ella después de unos minutos de camino.
—Naruto debió mencionarle a usted a la señorita Haruno. Él estaba enamorado de ella, pero…
—Si no le importa, prefiero descansar —Karin lo interrumpió. No quería oír algún tipo de justificación o una declaración de amor de él hacia esa chica o se enfadaría… aunque quizá, sería más justo decir que rompería a llorar y lo último que quería, era mostrar su corazón roto a aquel que lo había provocado.
Por su parte, Sasuke se sentía incómodo con la idea de que la Duquesa pensara que estaba interesado en Sakura, y no fue sino hasta ese momento, que se dió cuenta de lo absurdo de su actuar. Es decir, él ya había superado su decepción amorosa. ¿No? Por eso, a él debería darle lo mismo si ella pensaba que él estaba interesado en Sakura. No era asunto suyo.
—No tardaremos en llegar a casa. Estamos a una corta distancia —comentó el azabache desviando la mirada hacia la ventana.
Tan pronto como llegaron, Karin se retiró a su habitación, y en cuanto entró, Doa la empujó dentro del armario para luego cerrar todas las cortinas.
—¿Qué está pasando? ¿No se suponía que el anillo me protegería? —preguntaba Karin confundida, pues su piel, que había estado tratando de ocultar de la vista del joven azabache, se había enrojecido y algunas partes tenían marcas de quemaduras de segundo grado— Tengo la boca terriblemente seca y el olor a sangre que percibo me…
—Ya se lo había comentado anteriormente. El anillo debe cargarse de magia y cuando se agota, la protección se esfuma —explicaba Doa tratando de mantener el cuarto lo más oscuro posible.
—Pero dijiste que el hechizo en el libro de los Uchiha serviría para que tuviera más capacidad, por eso ya podía permanecer más de ocho horas bajo el sol. Apenas ayer lo cargaste y…
—Tuvo una emoción fuerte cuando vio a la señorita Haruno hablar con el señor Sasuke, ¿verdad?
—¿Qué? No, para nada. Ya te dije que estoy dejando eso atrás —negó la Duquesa que no quería admitir que aún le dolía el rechazo y que se había puesto celosa de esa joven.
—Ya se lo había explicado antes. El vampirismo y todo lo que eso conlleva es más difícil de controlar cuando las emociones están a flor de piel. Entre más fuertes sean sus sentimientos, más le costará a usted y a mi magia, contenerla —explicaba Doa— La magia del anillo debió consumirse para contener el vampirismo ante sus emociones, y por ello, el sol comenzó a afectarle. Si fuese una vampira completa, seguramente habría muerto bajo los rayos del sol en un instante.
—Pero cuando ví lo que ocurrió con los profiteroles, estaba más triste que ahora —objetó la chica, aunque si lo pensaba detenidamente, ambas emociones habían sido de la misma intensidad.
—La diferencia, es que cuando pasó lo del postre, era de noche y se mantuvo encerrada en su habitación saliendo muy poco a la luz del sol —explicaba Doa— En esta ocasión, no sólo ocurrió de día, sino que estuvo expuesta a la luz del sol, especialmente al comer al aire libre siendo de día.
—La sed…
—Le dije que tarde o temprano no iba a poder ignorar el ansia aún con ayuda de mis poderes —respondió Doa— Dadas las circunstancias que le hacen pasar por varias emociones fuertes, es probable que en poco tiempo le sea difícil… no, quizá hasta imposible resistirse a beber sangre y completar la transformación —explicaba la joven sirvienta— Sugiero que decida qué quiere hacer lo más pronto posible, si deja que el ansia la domine, podría delatarse.
—No lo sé.
—¿Aún desea casarse con el Señor Sasuke?
—No. Si él no quiere, yo tampoco —respondió Karin haciendo un puchero y aunque Doa se daba cuenta que mentía, fingió creerle.
—En ese caso, sugiero que busque un compañero.
—Ya te dije que no puedo estar con alguien si aún no olvido a Sasuke —respondió Karin, quién, a pesar de seguir negando sus sentimientos, sabía que no era algo que iba a olvidar en poco tiempo.
—Ya está sintiendo sed por la sangre y si quiere ganar tiempo para decidir si convertirse o seguir buscando la cura, conseguir un compañero de cama, va a ser su mejor opción —comentó Doa— Aún no logro develar todos los hechizos del libro Uchiha, y la mayoría de ellos son para quienes ya son vampiros, sin embargo, hay un apartado que dice que el sexo ayuda al ansia —explicaba la sirvienta sacando el libro y buscando el apartado para traducirlo— "Un vampiro es un no muerto que carece de la vitalidad: sangre, y de dar la vida: reproducción, por lo que sus instintos siempre lo llevarán a devorar los fluidos vitales: sangre y semen".
—No me interesa nadie —respondió la pelirroja sintiéndose aún decepcionada por el rechazo— No quiero ni pensar en relaciones.
—Sólo tiene que encontrar a un hombre que le parezca atractivo con el que pueda verse de vez en cuando —respondió Doa— Lo estaría haciendo para mantenerse controlada, no por despecho. Además, tendría algo de diversión y quién sabe…
Karin suspiró. No tenía ninguna gana de involucrarse en un nuevo drama cuando todavía no salía del primero. De hecho, estaba a punto de tomar sus cosas y volver a casa para no tener que seguir sufriendo por Sasuke, pero aunque no lo admitiera, aún quería pensar que había esperanza.
—No estoy de humor para pensar en divertirme. Así que ni siquiera creo poder dejarme llevar en la cama. Mucho menos si no he tenido una primera vez.
—En su condición, el instinto despertará cuando perciba la insinuación del compañero de cama, por ello no debe preocuparse.
—Lo pensaré —respondió Karin que seguía sin convencerse.
¿Sasuke dejaré de fingir que no está interesado en Karin? ¿Karin se enterará de ello, o elegirá un compañero de cama? ¿Quién sería ese compañero de cama? ¿Acaso aceptará a Itachi? ¿Karin logrará deshacerse de su condición de transición a vampira o terminará por convertirse? ¿Hay alguna otra duda que les haya nacido?
Me encantará leer sus dudas y teorías en los comentarios n.n
Por el momento, no tengo mucho qué decir para cerrar el capítulo, y por el contrario, aprovecharé el tiempo para ponerme al día n.n
¡Hasta la próxima actualización!
