El siempre imperturbable pelinegro tenía el rostro lleno de emociones que no podía ocultar, estaba indudablemente nervioso, se le notaba el anhelo, la esperanza y cuando finalmente apareció Candy seguida de varias de sus primitas, lanzando pétalos de rosas anunciando la entrada de Beatriz, siendo escoltada por William, esa mirada se convirtió en total devoción.
A George casi se le corto la respiración, Beatriz lucia preciosa, nunca supo de donde sacaron un vestido de novia, pero las mujeres Andrew habían preparado a la joven de una forma exquisita, esmerándose en cada detalle, demostrando el cariño que sentían por la pareja.
Richard y Eleonor eran testigos, así como varios de los muchos miembros del consejo que estaban presentes, Terry contra todos los intentos y deseos de los paladines, se sentó junto a Candy, pero tuvo que compartirla, pues William lo hizo al otro lado de su pequeña, el castaño pensó erróneamente que hasta allí llegaba todo, pero llego Albert y tomando el asiento de su hermanita la colocó en su regazo.
Pero ni así se alejó de la niña pecosa que lo tenía cautivado, su pequeño corazón infantil solo quería estar cerca de ella, pronto aprendió que no la tendría nada fácil, pues ella era muy querida por todos y tenía que compartirla, era algo frustrante para alguien que siempre fue solitario al ser hijo único, ahora de pronto estaba rodeado de tantos pequeños, en el fondo no era malo, siempre y cuando ella estuviera cerca.
Los novios estaban casi lanzando corazones por los ojos, la ceremonia fue celebrada por Vicent en calidad de capitán del barco y bendecida por un sacerdote que fue llevado de manera urgente desde otro puerto, con eso aseguraban doblemente la unión y evitaban cualquier intento de los tíos de Beatriz de invalidarlo.
La fecha de la boda en el libro de Vicent sin embargo era anterior, una vez se les declaró marido y mujer, un nervioso George beso suavemente los labios de Beatriz, los aplausos y chiflidos no tardaron en llegar, al igual que los abrazos y felicitaciones.
La pareja bailó, compartieron champaña en el brindis, no sabían de donde, pero si, había pastel, una sencilla y familiar boda con el toque personal de los Andrew, lo que la convertía en simplemente maravillosa.
Al atardecer el barco atracó en otro puerto, para despistar a los tíos de Beatriz, lo cual fue más que beneficioso, así la pareja pudo seguir disfrutando de su burbuja de felicidad.
La despedida fue algo triste para Candy y Terry, causando ternura entre los adultos, solo con la promesa que se verían pronto pudieron tener un poco de consuelo, en cambio los paladines y el resto de los primos Andrew, estaban discretamente aliviados de ver alejarse al dichoso castaño.
Esa noche Rosemary junto a Janice se encargaron de preparar a Candy para ir a la cama, William como siempre paso a darle su beso de buenas noches, mientras Albert le leía un cuento para dormir, no es que no se ocuparan de ella antes, es solo que esa noche Beatriz pasaría su noche de bodas junto a su esposo en una lujosa habitación del Waldorf–Astoria, por lo que cualquier cuidado que la niña necesitara quedaba por cuenta de ellos.
La mágica noche fue más que inolvidable para los recién casados, quienes regresaron a la mansión Andrew hasta la tarde del día siguiente, habrían tenido una luna de miel más larga, pero ambos eran demasiado responsables como para alejarse por más tiempo, además como ellos mismos decían, su vida juntos apenas y comenzaba, teniendo cada noche su propia magia llena de amor.
Días después los tíos de Beatriz se atrevieron a querer ir a sacarla de la mansión de los Andrew, los muy descarados iban acompañados incluso de policías, pero ante el acta de matrimonio no les quedo más que retirarse muy enojados y no, no con las manos vacías, puesto que George se dio el gusto de entregarles la esquela de la demanda que entablaron en contra de ellos, por estar malgastando la herencia de Beatriz y usurpando su lugar en sus propiedades y negocios.
La ahora joven esposa, estaba feliz de al menos poder recuperar los recuerdos de sus padres que había tenido que dejar en su hogar cuando escapó de sus tíos, muchas de sus posesiones habían sido removidas, como los cuadros que retrataban a sus padres el día de su boda, varias fotos familiares, pinturas y demás objetos.
Pero sus fieles empleados lograron rescatar los más importantes, escondiéndolos de los usurpadores, nunca podría recuperar su vida anterior por completo, pero si reconstruirla y lo más importante, no permitir que el trabajo y esfuerzo de sus padres se perdiera en las manos de sus nefastos parientes.
Aun cuando recupero su herencia, ella no dejó su trabajo, no quiso alejarse de Candy, ni de quienes la protegieron, se encargó de sus negocios con ayuda de las capaces manos de su esposo, agregando estos al consorcio Andrew, dejando su vivienda al cuidado de sus más fieles empleados, esa sería su residencia cuando estuvieran de vacaciones y en la ciudad, Beatriz podía decir finalmente que su vida ahora era plena.
A sus tíos se les prohibió acercarse a sus residencias, igualmente a las empresas, las cuales casi llevan a la quiebra con sus malos manejos, no fue fácil evitarlo, pero Beatriz no dudó en invertir para que los empleados no perdieran sus trabajos, junto a George contrataron administradores que se encargarían de dar cuentas, además de eso establecieron un buzón en donde recibirían las opiniones de los trabajadores, así sabrían si las cosas se desviaban de su curso.
Esa etapa fue agotadora, pero pudieron quedar tranquilos de lograr su misión, no era sencillo administrar sus negocios, además de estar al día con los del clan, pero ellos eran iguales en cuanto a su eficiencia a la hora de prever y resolver las distintas circunstancias que se les presentaban.
El salón destilaba lujo, no era tan elegante como los que hay en Inglaterra, pero no podía negarse que aquí había algo que allá podía estar faltando en varios linajes de grandes abolengos: "dinero", mucho dinero, era indudable que muchas familias hicieron grandes fortunas en el nuevo mundo.
Cuando el señor William dijo que tenía varias ideas en mente, no imaginó que se tratara de esto, pero debía admitir que su razón tenia, él nunca hubiera pensado en hacer su presencia pública en Estados Unidos, Richard solo esperaba que lo que estaban haciendo diera buenos resultados.
Porque en algo tenía razón el patriarca de los Andrew y era en que a la familia real no le convenía un escándalo que los pusiera en discordia con Estados Unidos, no había comprendido el sentido de todo hasta que vio que a la fiesta asistían varios embajadores de muchos países europeos, senadores y el mismo presidente de los Estados unidos.
Los Grandchester fueron presentados por todo lo alto, cuando se comenzó a correr la voz de la presencia de estos en la ciudad, no hubo reunión social en la que no fueran invitados, las personalidades más influyentes y poderosas procuraban codearse con ellos, convirtiéndolos en la noticia del momento.
Ahora estaban en la celebración de pre-cumpleaños de su pequeño Terrence G. Grandchester Baker, la cual estaba realizándose en forma anticipada debido al próximo regreso de la familia a Inglaterra, eso era en realidad una excusa que permitía presentar socialmente a la familia, ponerla en el ojo público y dejar que el pueblo se enamore de la historia de amor de una joven americana y un noble inglés.
La familia Grandchester era sobre lo que toda la elite del país quería saber, por lo que claro, cuando la pareja se quejó cada uno en medio de platicas casuales de la señora Enriqueta Mackay, todos prestaron oídos, fue tanto el impacto que por poco acaba presa, si no fuera porque escapo del país rápidamente se la llevaban por intento de secuestro de una menor y por golpear al pequeño heredero del ducado.
La presuntuosa mujer que siempre se vanagloriaba de su importancia y estatus, que además amaba estar en cuanta reunión social fuera posible, tuvo que esconderse en una de sus fincas, pues sin importar estar lejos de Estados Unidos y de Inglaterra, sus hechos fueron conocidos en Escocia, lugar en el que creyó podía huir.
El pequeño Terrence era un futuro heredero al ducado de Grandchester, al ser el primogénito del próximo duque y Eleonor su madre, la dulce americana que conquistó el corazón del Marqués, quien mejor para representar al pueblo americano que una bella mujer que abandonó su prometedora carrera de actriz por amor.
Si, William pensó en todo, incluso organizó en la misma fiesta una renovación de votos matrimoniales para los Grandchester, estos se habían casado por la iglesia católica hacia algunos años, pero gracias a sutiles comentarios manejados estratégicamente por Rosemary, Janice, Elroy y varias de las damas Andrew, se sugirió que sería muy romántico hacer una renovación de sus votos.
Por lo que apenas unos días después la Catedral de San Patricio, era el sitio que acogió a las personalidades sociales, económicas y políticas de gran renombre a nivel nacional e internacional, incluyendo nuevamente al presidente de Estados unidos y varios senadores.
La Pequeña Señorita Andrew iba delante de la novia tirando pétalos de flores, el pequeño Terrence la acompañaba tomando su mano, la inocente pareja era un deleite para la vista, Candy lucia preciosa, sus risos adornados con delicados listones blancos y flores, Terry lucia como todo un caballero, ambos ganando suspiros de todos los presentes.
Si, también ganó la queja de varios de los miembros más jóvenes del clan Andrew, adivinaron, los primitos de la rubia pecosa, quienes no querían al castaño engreído ese cerca de su prima favorita, pero para su mala suerte los niños eran prácticamente inseparables.
La bella Eleonor fue acompañada por un tío, ya que sus padres habían muerto hacia algún tiempo, la prensa lleno páginas y páginas cubriendo el evento, nombrándolo "una historia de amor", "cuento de hadas americano", en el que la joven plebeya americana se casaba con el príncipe, en este caso el Marqués de Grandchester.
Con ese movimiento William se aseguró de varias cosas, una de ellas que el matrimonio de Richard tuviera reconocimiento tanto legal como religioso, era sabido que, aunque la realeza podía disolver el matrimonio legal de Richard y Eleonor si querían, no iban a arriesgarse a hacerlo con uno religioso en el que el mismo presidente de Estados Unidos estuvo de testigo y oficiado en una iglesia tan importante.
Además de no ser muy conveniente meterse a tratar de invalidar un matrimonio bendecido por la iglesia católica, al ser una familia recusante los Grandchester profesaban la fe católica y en esa ocasión el mismo arzobispo ofició la renovación de votos, por lo que tratar de anular eso sería entrar en más problemas políticos ya no solo por Estados Unidos, si no con la iglesia con la cual tuvieron tantos problemas en el pasado, no iban a entrar en polémica con el Papa, no era algo que fuera muy adecuado.
No es que la familia real de Inglaterra no estuviera dispuesta a enfrentarse al Papa, pero la diplomacia les dictaba evitarlo si era posible, más aún cuando contaban con el apoyo de varios países.
Los representantes de la corona no tardaron en presentarse con Richard, entregándole noticias de su majestad Eduardo VII, se le concedía una audiencia con el dentro de un mes, solo allí sabrían si todos sus esfuerzos valieron la pena.
Por azar, suerte, destino o lo que fuera, William tenía ya planeado viajar a Londres justo en la fecha en que los Grandchester tenían que hacerlo, por lo que no dudo en ofrecerles viajar todos juntos, sabía que estos necesitaban de todo el apoyo posible, mientras tanto estaban ultimando los detalles.
Pero como la vida de los Andrew no todo es color de rosa, pese a que así lo parecía, al menos para quienes no eran cercanos al círculo familiar, sin embargo, para los más íntimos, si fue conocido que, en medio de todos los planes, fiestas y celebraciones, algunos peligros quisieron aparecer.
Después de tantos años sufriendo diversos atentados, ahora el clan completo estaba cerrando filas en torno a su protección, era obvio que alguien estaba interesado en dañar a su patriarca y a los suyos, por lo que, si eso sucedía, ellos serían los siguientes, no permitirían que dañaran a la familia, no más.
Gracias a esa nueva unión y más constante vigilancia, pudieron saber con antelación de un nuevo atentado en contra de William, con eso se evitó que sus trayectos de viaje fueran conocidos, protegiendo siempre su ubicación cuando tenían que salir, así despistaron a uno que otro vehículo que notaron los seguían.
Otro punto importante, era la lealtad de sus trabajadores y es que fue gracias a los fieles empleados, que se libraron de algo más grave, ya que se enteraron que la carne que generalmente compraban olía ligeramente diferente, eso bastó para que la cocinera avisara a la señora Elroy.
Después de descubrir lo que había sufrido Rosemary, Elroy se tomaba muy en serio la alimentación y las palabras de los empleados, por lo que no dudo en verificar la inquietud de la cocinera, luego de un breve examen por parte de químicos y médicos, confirmaron que la carne fue alterada con un elemento tóxico, que, si bien no es mortal, si daña irreparablemente el corazón, provocando a la larga una falla en dichos órganos.
Con eso evitaron no solo un daño a William, a quien era directamente dirigido el ataque, por ser su carne favorita, si no al resto de la familia, pues todos comerían lo mismo, fue fácil descubrir que el nuevo repartidor era el culpable de haber inyectado la carne, este confesó todo, pero para infortunio, el no conocía al autor material.
No, él no lo vio nunca, a él lo contactó un hombre que tenía tapada la cara y que solo entrego una hoja mecanografiada con lo que tenía que hacer y el pago, además de una amenaza para que cumpliera, no solo eso, si no que tenía orden de hacer lo mismo durante todas las entregas que hiciera, una jeringa con el componente le seria entregada semanalmente.
Con todas estas nuevas medidas, sería más difícil para él o los enemigos, dañar a los Andrew.
En la misma ciudad, dentro de una mansión casualmente también de familia escocesa, un hombre terminaba de revisar unos documentos, nada contento con ninguna cosa a su alrededor, no podía creer que después de todo su esfuerzo, cuando creyó que finalmente sus objetivos estaban a un paso de ser alcanzados…, nada salía como quería.
―hiciste la cita que te pedí, ―exigió a su secretario, que recién ingresaba a su despacho.
―sí señor Kerr, lo recibirán mañana a las diez de la mañana en las oficinas centrales del banco Andrew de New York.
―retírate, ―ordenó tajantemente.
Tomó una copa de su whisky escocés, el mismo que su familia había estado elaborando durante años, dio un sorbo y suspirando pensó: "bueno William, ya ni siquiera me recibes en tu mansión, espero que sea signo de respeto y no de desconfianza, no he podido cumplir con mi parte y eso es inaceptable", ―pensaba para si Oidhche Kerr.
Al día siguiente se presentó puntual a su cita, no lo hicieron esperar y lo pasaron rápidamente con el patriarca.
―buenos días señor William, finalmente tengo el honor de verlo, cualquiera pensaría que es más fácil reunirse con el presidente del país que con usted.
―buenos días Kerr, que exagerado eres muchacho, que cosas dices, pero ya sabes que siempre me la paso muy ocupado, así que comprenderás si no he podido reunirme contigo antes, aunque aclaro que hasta hace poco recibí la solicitud de encontrarnos.
―lo comprendo señor Andrew, yo mismo me la paso muy ocupado, ya sabe encargándome de los negocios de la familia, el inconveniente de ser el único heredero.
―claro es una pena, tus padres eran tan jóvenes cuando sucedió aquella fatalidad, ―Kerr apretó sus puños al escuchar sobre sus padres, pero disimuló, aun así, William lo percibió y prefirió cambiar de tema, pensando que posiblemente era algo que nunca dejaría de dolerle al hombre frente a él.
Así estuvieron conversando sobre algunos negocios, aunque no tenían realmente ninguno en común, William procuraba llevar buenas relaciones de negocios con Oidhche Kerr, más que todo por consideración a la madre del joven, ya que el abuelo de este al contrario era otra cosa…
El abuelo Kerr estaba obsesionado con unir las tierras de los Kerr y los Andrew en Escocia, incluso lo intento al querer que William se casara con su hija, pero ninguno de los dos estaba enamorado, por lo que fue caso perdido, tanto así que el mismo William ayudo a la joven a escaparse con el padre de Oidhche, para que estos pudieran casarse.
Era una verdadera pena, que de esto no tuviera conocimiento Oidhche, ya que la versión contada por su abuelo sonaba totalmente distinta, claro que también omitió que sus padres pudieron haber sido salvados, si se hubiera enviado la ayuda de inmediato al saberse del accidente, pero que el viejo Kerr no hizo nada, hasta que cuando finalmente William envió ayuda ya solo el pequeño Oidhche estaba con vida.
Gracias a ello el pequeño fue criado por su cruel y nefasto abuelo, quien estaba lleno de odio, encargándole completar su propio objetivo, por lo que, sin intención de darse por vencido quiso continuar para llegar a su meta, pero no contaba con el viaje de William, del cual se enteró hasta muy tarde, cuando ya este se había ido.
No hay nada mejor que la paciencia cuando se es cazador y justo eso es lo que lo que Oidhche Kerr era y lo que deseaba era la más preciada presea, el motivo de su vida, esa misión con la que fue criado, que le fue inculcada desde muy temprana edad, la destrucción de William Andrew y toda su familia, hasta extinguir por completo su linaje.
Continuará…
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Hola, logre actualizar, pero aún estoy indispuesta, por lo que no prometo hacerlo el otro fin de semana, hare lo posible, pero no puedo prometer, muchas gracias por su apoyo y comentarios.
Feliz fin de semana, bendiciones.
