Había llegado el momento que había estado temiendo durante veintinueve ciclos pasados, el día X comenzó como cualquier otro pero no es para Haine pudiera quedarse calmado sin hacer nada, no es que de la noche a la mañana uno de ellos toque a tu puerta y te muerda en el cuello, él necesitaba prepararse para el desastre que estaba por acontecer y, siendo posible, salvar a las personas importantes para él. Habiéndose preparado con su ropa y hecho otras preparaciones, salió de su hogar en dirección al primer lugar para obtener lo que necesita y eso es la casa de Rika.
Era sumamente importante hacerse con el Humvee militar que ella posee para transporte y las armas de su casa tampoco eran algo para hacer de menos, para ese entonces ella se encontraba en ejercicios militares en Okinawa pero sabe que pronto la movilizarán para encargarse del problema de ellos en Tokio, es seguro que la volverá a ver y se asegurará de que ella viva igual.
Pasando ya a su camino, las calles estaban vacías, no sabe cómo fue que llegó el primer infectado, quizás el paciente terminal de algún hospital que falleció ese día y se levantó, empezando a infectar a todo el personal de este y que luego empezó a propagarse por toda la ciudad, en realidad no tiene un estimado de cómo empezó la pandemia pero no era un asunto del cual debía preocuparse, solo sabe que ocurrió y ya, su máxima prioridad es salvar a sus amigos los cuales atesora desde el primer ciclo.
- Vamos. – Se dijo a sí mismo mientras continuó corriendo, ahora tanto agradecía el haber formado una buena estamina ya que, la diferencia de su hogar al de Rika es de unas cinco cuadras y no sabía si lograría encontrar a alguno de ellos en el camino pero en su mejor opción debía evitar que le encuentren, dicho eso de paso continuó corriendo mientras veía las calles aún abandonadas por el lugar que iba. – (Es raro que no haya nadie… a este punto debería haber visto al menos a unas cuantas señoras ir de compras o niños ir a la escuela… es mejor si evitan el triste destino que les espera.)
Haine continuó su camino avanzando cuatro cuadras como esperaba hasta que pudo ver el hogar de la oficial militar, ya sabía que era rica por el trabajo que posee y le gusta mantener en cierta forma las apariencias, una casa así no puede obtenerla cualquiera, en ese momento tomó la llave de esta y la abrió.
- Voy a entrar… - Sin decir nada más, se adentró y fue entonces a los almacenes que ella poseía, ahí es donde guardaba sus armas, como siempre poseía una gran variedad entre pistolas normales, rifles, ametralladoras y otros tipos de armas, la morena le gustaba coleccionar hasta no poder más y le estaba sumamente agradecía por ser la única persona en Japón que puede esconder armas y no tener sospecha alguna porque, al carajo las leyes japonesas.
Tomó las necesarias para los demás en Fujimi, mayormente Takashi y Kohta quienes las usarían, ya luego tomaría su tiempo para que Rei o Saya puedan aprender a usarlas y del resto, si quieren defenderse, les dará vía libre para aprender. Así llevó la caja hasta la cochera donde se encontraba el vehículo blindado de pintura negra, soltó un silbido al verlo.
- Ey chico malo, parece que volvemos a la acción nuevamente… aunque esta será la primera vez para ti, para mí ya han sido veintinueve veces… - Tomó las llaves y abrió la cajuela a la cual metió la caja y entonces lo abordó, encendiendo el motor. – Nunca olvidaré todas las veces que he conducido y no importa que tenga dieciséis ahora mismo.
Abrió la puerta de la cochera para conducir el vehículo afuera y este se cerró, ahora en ese momento comenzó a conducir en dirección al primer destino obvio y ese era la academia Fujimi, a salvar a sus amigos, decidió encender la radio y ponerla en una estación de rock.
"Reproduciendo: Def Lepard – Hysteria"
- Jeje, los clásicos nunca pasan de moda. – Dedicó toda su concentración en manejar y pensar en su modus operandi una vez llegue a la entrada. La diferencia de kilómetros entre la casa de Rika y Fujimi es de al menos unos siete si es que se encuentra de un extremo de la ciudad a otro, así que yendo a una velocidad promedio de unos cuarenta kilómetros, llevaría al menos hora y media si no es que encuentra con tráfico en el camino, para él sería más beneficioso si lograba llegar a tiempo. Condujo durante todo el camino, sin ver ni un solo obstáculo alrededor, era igual en ese día que en todos los demás que ha estado viviendo a lo largo de los ciclos, las calles están solitarias pero eso es porque el desastre está por ocurrir.
- Ahí está… pudo ver la entrada a Fujimi, era mejor si dejaba estacionado el humvee unos cuantos metros para no levantar sospechas, así fue que se detuvo y salió, tomando una pistola la cual escondió dentro de su chamarra, colocándose la capucha. – Empecemos…
En la entrada de la academia se encontraban profesores como siempre cuidando por si algo pasaba, Hayashi y el profesor de educación física estaban ahí.
- Pronto debo hacer relevo… - La profesora soltó un suspiro.
- Hayashi-sensei, después del trabajo podríamos ir a beber, se nota cansada. – sugirió el otro profesor.
- Podría ser, aunque será luego de ver el club de ping pong. – En ese momento notaron a alguien que estaba en la entrada. - ¿Quién es esa persona?
- Ha de ser solo un borracho, voy a sacarlo. – El profesor se acercó. - ¡Ey, esto es propiedad privada, deberías irte si no quieres que llamemos a la policía! – Buscó alejarlo con su brazo cuando de repente le sujetaron y empezó a morder. - ¡Aaaaaah!
- ¡Que! – Hayashi quedó asombrada, tomando al profesor. - ¿Estás bien?
- Ese maldito… gargh. – Escupió sangre.
- Es mejor si llamamos a la policía, pero antes llamar a una ambulancia y… - Antes de que ella pudiera hacer algo, sintió que la sujetaban por detrás, el mismo profesor que había sido mordido, se convirtió. - ¿Eh?
- No lo harás. – Un disparo llegó a atravesar el cráneo del recién transformado profesor, causando que cayera al suelo inmóvil, la sangre salpicó a Hayashi la cual estaba palida y no pudo evitar gritar, Haine saltó la reja en aquel momento y aterrizó al otro lado. – Lo hice.
- Q-Quien eres… - La profesora castaña estaba asustada, más que nada al ver la pistola en su mano. – P-Por favor no me mates…
- No haré eso Hayashi-sensei. – Se quitó la capucha, revelando quien era.
- ¿Kiyose-san?
- No es seguro estar aquí sensei, ya vio que le pasó a Teshima-sensei, vamos por aquí. – Sujetó la mano de la profesora castaña y corrieron lejos de ahí, ella no sabía que pensar al respecto, así es que se adentraron en una de las canchas de la escuela, ahí pudieron descansar, entonces recargó su arma. – Por aquí al menos ganaré tiempo, luego no tengo idea de donde saldrán más de ellos.
- ¡Kiyose-san, exijo que me expliques que pasa! – Empezó a reclamar Hayashi. – M-Mataste a Teshima-sensei, te has vuelto un criminal, yo… no quiero eso para mis alumnos, eres una buena persona.
- Sensei… - El castaño sonrió por debajo. – Puedo asegurarle que no soy una mala persona, puede que esté llevando un arma pero lo hago para proteger a las personas que me importan, ya vio lo que pasó, Teshima-sensei fue mordido y usted estaba a punto de sufrir lo mismo, iba a morir… estoy seguro de que no deseaba terminar así, a pesar de lo insatisfecha que es su vida, si busca acabarlo todo, estaré ahí para detenerla.
- … Kiyose-san, eres realmente increíble… - Ella tomó un respiro hondo. – Explícame la situación en menos de tres minutos. – Y el castaño se encargó de responder todo lo que Hayashi esperaba, sobre ellos y el peligro que la academia está por enfrentar. – Eso es horrible… hay que hacer algo, movilizar a los alumnos, que los profesores se hagan cargo y…
- Eso puede que sea demasiado tarde, pude acabar con los primeros, pero luego no sé de donde llegan… - Y en ese momento escucharon el alboroto encima. – Maldición, ya empezó…
- Debemos proteger a los alumnos, esto no puede acabar así. – Exigió Hayashi pero Haine negó con la cabeza. - ¡Kiyose-san!
- Escuche sensei, en un ataque de histeria colectiva, no es posible calmarlos a todos, esto obviamente va a traer muertes, es inevitable… - Bajó la mirada. – Por eso haré lo posible para salvar a la gente que me importa, por mientras necesito que se ponga a salvo. – Le lanzó las llaves del Humvee. – Traje un vehículo, debe ser lo suficientemente grande para que vayamos todos los que voy a rescatar, por suerte la entrada principal no está infestado aún por ellos, así que le sugiero que vaya por este y espere en la entrada, mantenga las ventanas cerradas y descuide, está blindado, no la atacarán dentro. – Ella recibió las llaves.
- ¿Qué vas a hacer? – Preguntó ella, el castaño sonrió de lado, sujetando su arma.
- Voy a salvar a mis amigos. – Sin decir nada más, se adentró a los pasillos de la academia, todo el sitio estaba destrozado, obra del momento en el que ellos aparecieron y empezaron a morder a los estudiantes, Haine solo pudo gruñir por debajo mientras avanzaba, entonces los vio, al menos cuatro alumnos que fueron convertidos en ese momento, sujetó su pistola. – Lo lamento. – Empezó a disparar, ahí dio inicio a su ciclo número treinta y con su primera tarea, salvar a sus amigos.
Komuro Takashi seguía sin creer lo que estaba ocurriendo, de un momento para otro presenció desde el tejado como Teshima fue mordido y Hayashi estuvo a punto de sufrir el mismo destino cuando la rescataron, lo importante es que de repente llegó una amenaza y al ver que cuando el profesor de educación física fue mordido, se transformó en algo distinto, una especie que seguía viéndose humana pero ataca a otros, los mordía y estos se transformaban su mente le señalaba del peligro que estaba exponiéndose actualmente y eso solo le llevó a un solo pensamiento de acción: Salvar a Rei.
Corrió lo más que pudo al salón de su amiga de la infancia y antigua crush, era su prioridad ponerla a salvo, si por algún modo le pasaba lo mismo que vio, iba a sufrir, quedar tan destrozado que se rendiría con la vida, si lograba encontrar la oportunidad de mantenerla a salvo, la tomaría, por más que pequeña que sea. El renegado estudiante corrió por los pasillos y entonces llegó al salón, abriendo la puerta para sorpresa de todos los presentes.
- ¡Takashi! – La susodicha no pudo evitar asombrarse al verlo.
- Rei, hay que irnos de aquí. – Señaló, sujetando su brazo.
- ¿Qué estás haciendo? – Ella no entendía nada al respecto.
- Takashi, la estás lastimando. – Hisashi se levantó para ayudarla. – Estás interrumpiendo la clase.
- ¡No hay tiempo! – Gritó este de forma angustiada. – Hay que escapar de la academia cuanto antes. – En ese momento ocurrió el aviso por la radio, escuchando como alguien murió entre agonía trajo lo peor de la situación y toda la academia se descontroló. Miles de estudiantes buscaban correr por sus vidas para evitar una muerte sin saber que eso solo iba a traer consecuencias más graves, Takashi gruñó por debajo.
- ¿Qué hacemos? – Preguntó Rei.
- Ya lo dije, escapar de aquí pero ahora se ve imposible. – Señaló Takashi, con trabajo el grupo de tres logró salir a los pasillos viendo todo el desastre dejado a su paso.
- Esto es horrible… - Comentó Hisashi por debajo, entonces escucharon gruñidos, vieron a estudiantes convertidos en ese momento.
- ¿Q-Que les sucede? – Exclamó Rei con miedo, Takashi sabía que dejaron de ser humanos, se habían convertido en bestias hambrientas por carne humana, Takashi entonces vio algo a su lado, era un bate de béisbol, sin perder demasiado tiempo lo tomó y golpeó con todas sus fuerzas a la cabeza de este, la sangre salpicó la pared, sorprendiendo a sus dos amigos.
- ¡Lo mataste! – Reclamó la pelinaranja.
- Ya están muertos desde el inicio. – Respondió este. – Ahora ven la situación, el instituto ya no es un lugar seguro, con estos cada… ellos, no hay forma en la que podamos estar tranquilos, así que debemos pelear para hacer nuestro paso afuera y estar a salvo… regresar con nuestras familias.
- Takashi… confío en ti. – Hisashi sonrió por debajo. – Tu primera acción fue venir hacia nosotros porque estás preocupado de que nos sucediera algo, realmente sigues siendo el amigo que aprecio tanto.
- Realmente están locos… - Rei frunció el ceño. – Takashi, primero decides distanciarte de Hisashi-kun y de mí y ahora dices que quieres protegernos ¿Qué diablos te pasa por la mente? – Preguntó ella y el castaño no podía culparla, luego de haber ignorado toda señal que indicaba de que ella deseaba perseguir una relación, no supo valorar lo que tenía hasta que lo perdió, pero ahora no permitirá que eso pase de nuevo, después de todo… cierto amigo le aconsejó que puede levantarse de nuevo y esta vez, proteger a quienes le importa.
- Tienes razón Rei, fui un idiota en el pasado pero eso no volverá a suceder, deseo reparar lo que está roto y para ello… me dedicaré a evitar que les pase algo, es mi misión ahora mismo. – Respondió con seriedad, Rei no podía evitar mostrar asombro ante el cambio de semblante de su amigo de la infancia, casi sintió como su corazón latió fuertemente al verlo e incluso se puso algo roja.
- E-Esto… bien, has lo que quieras. – Fue todo lo que dijo, Takashi sonrió por debajo.
- Entonces, hay que abrirnos paso afuera, no sabemos que pueda esperarnos así que nuestra mejor opción sería ir hacia arriba para tener una mejor vista de lo sucedido ¿creen poder seguirme el paso?
- Por favor, soy miembro del club de lanza, no es nada para mí. – Señaló Rei.
- Y yo soy cinta negra en karate, podremos defendernos. – Takashi asintió, entonces empezaron a moverse, buscaría que sus amigos sobrevivieran, sin importar lo que fuera a pasar.
Hirano Kohta nunca llegó a imaginar que la situación acabaría por tomar un giro repentino de ciento ochenta grados, de un día para otro era el simple nerd de aspecto gordo el cual los bravucones adoran molestar y ahora mismo, en esa situación actual no hacía más que presenciar muertes, estudiantes siendo mordidos y levantándose de entre los muertos para morder a otros, era mentira decir que no estaba asustado pero en cierto modo… se sentía en su ambiente.
- Puedo hacer esto. – Exclamó por debajo. Se había escondido bastante bien para evitar verse atrapado en la multitud, al quedar solo el salón donde estaba, logró salir y entonces buscó lo que pudiera serle de utilidad, vio una engrapadora y sonrió, al tomarla hizo unas cuantas modificaciones en esta, la abrió totalmente y entonces potenció la fuerza de las grapas, había conseguido hacer una pistola casera. – Esto será emocionante…
Salió del salón, buscando esconderse en todo rincón posible, si algo le fue enseñado durante su tiempo en Estados Unidos, en ese campamento con el entrenador militar es que tener una buena posición es clave, no hay que delatar tu presencia, si puedes avanzar teniendo control del terreno a tu alrededor, debes tomar esa vía y siempre mantener tus sentidos alerta, así es que caminó buscando hacer el menor ruido posible, se fijó con sus ojos a través de los anteojos a una esquina, acechando en otros salones si no es que encontraba alguno de ellos.
- ¡Ayuda! – Una voz lo alertó, por el tono se trataba de una chica la cual estaba en un gran problema, el pelinegro corrió hacia el origen del llamado de auxilio y abrió la puerta, entonces vio a la responsable siendo acorralada por uno de ellos.
- ¡Takagi-san! – Kohta disparó hacia este por la espalda, al sentir la presión, volteó a verlo, desviando toda atención de la pelirrosa y ahora enfocándose en él, recargó una vez más. – No dejaré que la toques. – Entonces disparó una vez más, esta ocasión en la cabeza, no esperaba que modificar un poco una herramienta de oficina pudiera convertirlo en un arma letal, cuando vio que justo en la frente del muerto se clavaron varias grapas, causando que este cayera inmóvil cerca a la chica la cual se estremeció del miedo. – Takagi-san ¿estás bien?
- No me toques, cerdo asqueroso. – Ella se levantó por cuenta propia, ignorando el ofrecimiento de este por ayudarla y agitando su falda. - ¿Qué diablos pasa? De repente todo se descontroló y ahora aparecen… estas cosas que antes eran estudiantes ¿Qué le pasa al mundo?
- Parece que ya nada es seguro Takagi-san. – Respondió Kohta, la chica la miró con el ceño fruncido. - ¿Pasa algo?
- No puedo creer que un otaku como tú me salvara, pero bueno… no tengo otra opción, con mi gran intelecto podríamos salir de esta.
- Sí es lo que dices, yo te protegeré. – Se ofreció, Saya solamente puso su clásico rostro enojado y miró a la puerta.
- Vámonos entonces, esto…
- Hirano Kohta. – Se presentó.
- Como sea, solo salgamos de aquí. – Ella tomó la delantera, a pesar de su ademán enojado, al pelinegro no le molestaba, iba a protegerla pase lo que pase.
Para Busujima Saeko, la situación fue algo que no estaba dentro de sus planes, pero a cambio de otras chicas, ella supo mantener la calma y manejar la situación, poseyendo su bokken, ella pudo moverse entre hordas de ellos y derribarlos, descubrió que los ataques a la cabeza significaban el final de estos así fue que abrió su paso para encontrar un sitio seguro, su rostro impasible ante una situación de vida o muerte era admirable, ella era una guerrera la cual estudió el arte de la espada desde niña, su corazón estaba fuertemente arraigado por las enseñanzas que le fueron transferidas en su familia y esa fortaleza le permitía seguir adelante.
Fue así que llegó hasta la enfermería, Shizuka estaba bien pero encontró a un pobre alumno en su lecho de muerte luego de haber protegido a la enfermera, ella admiró el acto de tal chico al proteger a alguien y le prometió una muerte rápida antes de transformarse, algo que cumplió al destrozar su cráneo a pesar de las exigencia de la enfermera rubia.
- Eso fue horrible… - Comentó ella por debajo.
- Era él o nosotras. – Agitó la sangre de la espada de madera. – Al menos se fue al otro mundo siendo él mismo y será recordado como un héroe… entonces sensei ¿ha estado aquí? – La rubia asintió.
- No tengo idea de lo que pasa afuera, estaba pintándome las uñas cuando escuché la radio y entonces todo se descontroló, los muertos se están levantando, como en las películas de terror. – Exclamó Shizuka con exageración en sus manos.
- Esta sala no será segura por siempre así que debemos continuar nuestro avance… haré lo posible por protegerla.
- Eso me dará seguridad, sabiendo que la capitana del equipo de kendo me protege. – Shizuka sonrió, Saeko formó una leve sonrisa por debajo antes de fijar su mirada en la puerta.
- Voy a abrirla, lo más seguro es que el ruido haya llamado su atención por lo que estarán al menos unos cuatro ahí afuera ¿puede quedarse detrás?
- Claro, encárgate de todo. – Señaló la enfermera, Saeko asintió. Así ella se acercó a la puerta y deslizándola lentamente escuchó los gruñidos, como sospechaba había de ellos esperando, no perdió el tiempo lanzando un ataque frontal a uno de estos en el cuello para derribarlo y romperle la cabeza, otro quiso morderla pero ella lo esquivó y reventó su cráneo, el tercero solo pudo sufrir el mismo destino y ni hablemos del cuarto, la pelimorada dejó la pila de cuerpos a su alrededor.
- Oh~ - Shizuka solo pudo aplaudir a sus espaldas. - ¿Ya podemos irnos?
- Claro, solo manténgase cerca, es mejor para evitar cualquier contratiempo.
- Sí~ - Las dos mujeres salieron para seguir su avance, necesitaban encontrar un sitio seguro para luego pensar en su siguiente acción.
Haine continuó avanzando por los pasillos, encontrando solo cuerpos a su alrededor de los pobres alumnos que no pudieron escapar, en su favor, él se ofreció a darles el descanso eterno atravesando sus cabezas entre ceja y ceja, así continuó hasta subir al segundo piso donde vio una gran conglomeración de ellos en las escaleras.
- Oh mierda. – No pudo evitar sorprenderse pero necesitaba mantenerse callado, sabe que el ruido llama su atención, por lo que tenía que ser lo más silencioso posible.
- Por aquí. – Entonces escuchó voces adicionales, miró a ver arriba encontrando a Toshimi y Misuzu, las dos seguían vivas.
- Podremos salir de esta vivas, porque somos las mejores amigas. – Respondió la castaña, su amiga castaña asintió, entonces vieron como invadían las escaleras. – Kyah.
- Toshimi-chan. – Misuzu vio a su amiga temerosa, durante unos segundos pasó por su mente el abandonarla, después de todo si ella estaba a salvo era importante pero entonces recordó las palabras de Haine, no quiere ser una cobarde traicionera, ella apretó los dientes. – Te voy a proteger.
- ¡Misuzu-chan! – Toshimi quedó asombrada por el acto de su mejor amiga, por debajo Haine sonrió.
- Esa es la chica que admiro. – En ese momento disparó al aire, llamando la atención de ellos y de las chicas.
- ¡Kiyose-kun! – Ellas solo vieron al castaño que les sonrió mientras estos iban tras él.
- ¡Corran a la entrada, ahí les estaré esperando! – Señaló, haciendo una señal de victoria, a pesar de la preocupación de ambas, siguió llevando a estos detrás de él, que lo persigan y evitar que otros se vean atrapados.
Para darle oportunidad a las dos chicas de ir a salvo, empezó a atraer esa horda de cadáveres con él afuera, por lo menos en campo abierto no tendría tanto problema al respecto con dispararles en esa zona, así fue que avanzó al propio ritmo mientras seguía llamándoles para no perder el rastro de estos y entonces logró atravesar la entrada principal, justamente en aquella zona se encontraban más de los estudiantes que fueron mordidos y se habían convertido en ellos.
- Este es el sitio perfecto. – Recargó su arma y empezó a disparar contra estos para bajar un poco la cantidad y el resto tuviera oportunidades de escape.
- ¿Eres Kiyose? – Escuchó voces, entonces vio llegar un grupo liderados por un chico el cual reconoció.
- Takuzo ¿no? Estás a tiempo. – Este sonrió de forma confiada.
- ¿De dónde sacaste eso? – Preguntó Kawamoto, siendo otra de las chicas del grupo.
- No hay tiempo de preguntas, estoy abriendo un espacio para que escapen, así que aprovechen, seguro deseas proteger a tu grupo ¿no? Más que nada a tu novia. – Le dijo al pelinegro, este asintió, sujetando la mano de su pareja Naomi.
- Nos vamos, no podemos desperdiciar esta oportunidad que Kiyose nos ha dado… - En ese momento se dio la vuelta. - ¡Gracias por todo!
- ¡Cuídate! – Le gritó Naomi al igual que el resto del grupo, el castaño asintió mientras los vio alejarse de la horda de cadáveres vivientes, este sonrió por debajo.
- (Primera vez que logró hacer que su grupo entero viva… este puede que sea el ciclo definitivo, entonces no debo desperdiciar más tiempo.) ¡Vengan acá! – Siguió llamando su atención para que lo persigan y derribar a algunos, tenía suerte de llevar municiones para recargar pero no le permitían demasiado tiempo para hacerlo, al acabar un cartucho, corrió a esconderse detrás de un tambor de basura y recargar, escuchando que estaban regresando, salió nuevamente a dispararles. – (Mierda, debido a la cantidad de estudiantes convertidos, esto pronto se llenará cada vez más.)
Vio a más llegar, entonces reconoció a dos de ellos, siendo Morita e Imamura, el castaño apretó los dientes con fuerza, nunca en ninguno de los veintinueve ciclos pasados logró hacer algo para salvarlos, parece que con el alboroto que se hace al escapar se veían atrapados y lo lamentaba.
- Lo siento amigos… - Decidió darles el descanso eterno disparándoles en la cabeza, ellos no merecían que sus memorias sean manchadas por verse de esa forma, ya entonces notó que el grupo de ellos empezaba a crecer cada vez más en la entrada. – Maldición…
- ¡Kiyose-kun! – Escuchó la voz de Misuzu, las dos chicas pudieron salir, esa fue la señal con la cual el castaño salió de su escondite y fue hacia donde estaban ellas dos, las cuales tenían a unos cuantos persiguiéndolas.
- ¡Rápido Toshimi-chan! – Misuzu sujetaba la mano de su amiga mientras las dos corrían con todo y el grupo de cadáveres atrás de ellas, buscaban llegar a la entrada pero igual se encontraban con algunos buscando bloquear su camino.
- ¡Misuzu-chan, cuidado! – Advirtió su amiga castaña, vio como uno de ellos la acorraló en ese momento, sujetando su brazo. - ¡Misuzu-chan!
- ¡Nooo! – Ella gritó del terror, creyendo que era su final cuando entonces este cayó al suelo muerto, Haine apareció en ese momento y empezó a disparar contra varios de ellos, las dos chicas estaban aliviadas de ver al castaño en ese momento. - ¡Gracias, me salvaste! – Ella no dudó en abrazarlo.
- No hay tiempo, Hayashi-sensei está afuera dentro de una humvee, vayan a ella rápido y súbanse para que estén a salvo, es resistente.
- ¿Qué vas a hacer? – Preguntó Toshimi.
- Aún tengo a otros amigos que deseo rescatar… ahora, vayan.
- Sí. – Las dos asintieron y fueron corriendo a la entrada, estando agradecidas de que pudieran salir vivas de ahí.
- Entonces Misuzu-chan… ¿Qué se sintió abrazar a Kiyose-kun? – Preguntó Toshimi a la pelinegra la cual se sonrojó.
- ¡S-Solo fue un impulso del momento, vamos rápido! – Y las dos continuaron adelante, una vez que el castaño se aseguró que pudieron salir, fijó su vista nuevamente en la academia.
- (Están casi todos… ahora tengo que asegurarme de que ellos salgan sin ningún problema.) – Y nuevamente se adentró a la academia, para ir a encontrarse con el grupo.
Komuro Takashi no esperaba que la situación se llevara como sucedió, había planeado escapar junto a Rei y Hisashi, esperando encontrar un buen camino al subir al tejado pero todo terminó en una tragedia cuando su mejor amigo acabó mordido, y más al tomar la decisión de acabar con su vida antes de convertirse debido a su petición como un amigo, pero los reclamos de Rei por perder a su novio no lo hacían fácil, a pesar de todo, ver esa sonrisa tan calmada y de confianza hacia su persona no le dio duda alguna y entonces acabó con él. Ahora estaba en un punto donde no había marcha atrás, el mundo había cambiado radicalmente, las vidas normales que alguna vez conocieron ya se habían esfumado y ese era el nuevo orden, sobrevivir o perecer.
Sujetó a Rei de la mano y buscaron descender, la castaña no dijo nada en todo el camino, seguía totalmente dolida por la pérdida del hombre que llegó a amar y no es que entendiera las razones por las cuales Takashi mató a su mejor amigo, pensó que eran celos porque ella decidió irse con él, rendirse luego de ver lo denso que fue el castaño y nunca responder a sus sentimientos, una simple venganza… entonces vio el rostro calmado de Hisashi al pedirle que lo matara, quizás ella fue víctima de sus emociones desbordándose por el momento pero logró entender la razón por la cual lo hizo, no deseaba que ninguno de los dos, sus mejores amigos, lo vean en tan mala posición, si podía terminarlo antes, fue lo mejor para él.
- (Es un idiota…) – Una lagrima traicionera recorrió su mejilla, ella miró al frente, Takashi seguía al frente dirigiéndola, ya entonces ella puso de su empeño en correr, el castaño miró a verla.
- Rei…
- Vamos Takashi, no podemos dejar que la memoria de Hisashi-kun se desperdicie de esa manera… - Respondió ella, por unos segundos estuvo sorprendido por el repentino cambio de su amiga para luego asentir.
- Claro. – Y los dos continuaron al frente para encontrar una forma de escapar, no sería fácil pero su dedicación no estaba lejos de mermarse, era solo una oportunidad la cual tenían para conseguirlo.
Hirano Kohta y Takagi Saya seguían moviéndose por los pasillos, el pelinegro tenía el trabajo de protegerla de cualquier peligro que pudiera encontrarse de frente, por más que ella se queje o termine reclamando, la seguridad era prioritaria en ese caso y como tal sus pasos necesitaban ser cuidadosos en esa situación.
- Takagi-san, parece que este sitio no tiene más de esos.
- Menos mal, pero igual deberías de cuidar bien tus pasos, no vaya a ser que un descuido tuyo nos ponga en problemas.
- No sucederá, estoy entrenado para este tipo de situaciones. – Respondió, esperaba poder llevarla a un sitio seguro y luego pensar en el siguiente movimiento, quizás escapar no sería tan sencillo pero siendo él con solo un arma improvisada que sacó de una engrapadora y además llevar a la pelirrosa la cual está totalmente indefensa en todos los aspectos no ayuda en nada.
- En serio… no sé por qué le estoy confiando mi vida a un otaku gordo, como sea, solo procura que no se aparezca nada y… - Justo cuando Takagi estaba caminando, se encontró con uno de ellos. - ¡Gyaaaaaah!
- ¡Takagi-san! – Kohta reaccionó a tiempo, disparando a la cabeza de este lo cual causó que cayera al suelo, la pelirrosa seguía temblando del miedo. - ¿Te encuentras bien?
- ¿A-Acaso crees que estoy bien? Claro que no, toda esta situación es un completo desastre, alguien tan inteligente como yo no debería encontrarse corriendo por mi vida de muertos vivientes, soy más valiosa que eso, solo yo… quiero volver a casa…
Saya se sentía totalmente desesperanzada. Cuando la situación supera a uno mismo se acaba bloqueando o piensa que no hay una solución posible, en el caso de Kohta, su entrenamiento en el extranjero lo ha preparado para lidiar con situaciones de alta tensión, por eso es que ha mantenido la calma hasta ahora pero el caso de la pelirrosa es distinto, ella es una chica normal y una situación como es suficiente para hacerla perder la calma, necesitaba no solo apoyo físico en mantenerla a salvo sino también emocional, decirle que todo estaría bien.
- Takagi-san, realmente no importa lo que pase, me esforzaré con tal de que puedas estar a salvo… es algo en lo que realmente pondré mi vida. – Expresó Kohta y realmente lo haría, Saya le vio con algo de asombro.
- Que seas tu realmente no me da nada de seguridad al respecto… pero bueno, estaré contando contigo… - Eso último lo dijo en voz baja pero suficiente para que el gordito lo escuchara, sacando una gran sonrisa de su parte. - ¿Por qué estás sonriendo tan estúpidamente? ¡Movámonos!
- Es cierto, vamos Takagi-san, a un lugar seguro. – Y los dos continuaron su camino. Por el otro lado Haine se había adentrado nuevamente al instituto, poco a poco los cuerpos seguían ganando más terreno, por lo que necesitaba encontrar al grupo antes de salir.
- (Para este punto deben estar llegando a la sala de profesores… debo llegar antes…)
- ¡Por aquí! – Escuchó voces, miró a ver que se trataba justamente del grupo de atletismo, Tsunoda, Yuuki y su grupo estaban ahí. - ¿Estás vivo?
- Eres realmente malo si me dabas por muerto Tsunoda-kun. – Respondió el castaño fingiendo tristeza. – Ya, hablando en serio, han podido sobrevivir.
- No podemos seguir aquí así que vamos a escapar, que se jodan los demás, yo quiero seguir vivo. – Exclamó el abusador.
- ¿Shido-sensei estará bien? Solo él podría ayudarnos. – Señaló otra de las chicas del grupo, al escucharlo Haine frunció el ceño, no sabe como ese rastrero se las arregló para sobrevivir el asalto inicial en el instituto pero ese era el menor de sus preocupaciones.
- Haine-kun, deberías venir con nosotros. – Señaló Yuuki para asombro de Tsunoda.
- ¿Yuuki? ¿Qué diablos dices? Invitar a ese idiota. – La pelinaranja miró a verlo.
- Escucha, aunque no lo creas Haine-kun es muy atento y caballeroso, más de lo que tu eres, será una buena ayuda si queremos escapar de aquí así que acéptalo de una vez.
- Ni una mierda, aún no olvido como él prácticamente se burló de mí, por mí que se muera. – Respondió el pelirrojo, eso molestó totalmente a Yuuki la cual se empezó a alejar de él. - ¿Qué mierda haces?
- ¿Qué hago? Lo mejor y eso es irme con Haine-kun. – Respondió ella, Tsunoda estaba asombrado pero igual empezó a enojarse.
- ¿Acaso me vas a abandonar? No olvides que por mí es que tienes la atención que tanto deseaste, el club de atletismo te abrió las puertas, yo lo hice y así es como me estás pagando, siempre supe que eras una perra calenturienta que va tras cualquier hombre.
- ¡Eso no es verdad! – gritó ella. - ¿Acaso crees que nunca lo supe? Tú y tu estúpido grupo de amigos siempre promovieron que era una promiscua, siempre sentía como los demás me devoraban con la mirada, incluso tu lo hacías y cuando más necesitaba protección, nunca la pude tener porque eres un maldito bruto que solo me veía como una mujer para presumir, el gran y todopoderoso Tsunoda, as del club de atletismo posee a la chica más hermosa del instituto, yo siempre pensé que necesitaba mantener el equilibrio y por eso no dije nada, efectué mi papel pero ahora estoy harta de eso, que tu y el club se vaya a la mierda. – les hizo una cota de manga, cosa que dejó boquiabiertos a todos del club, Haine soltó un silbido. – Haine-kun, por favor… llévame contigo, quiero estar con alguien que realmente me valore.
- Eso haré Yuuki-san… - El castaño sonrió. – Te respetaré como debe de ser. – La pelinaranja estaba feliz de escuchar esas palabras, por su parte Tsunoda estaba sumamente confundido, realmente Yuuki iba a abandonarlo, luego de todo lo que hizo, el esfuerzo para tratar de quedarse con ella, no podía dejarla ir.
- Yuuki, no te irás, tu me perteneces, en este mundo ya no habrá reglas, así que puedo obligarte y haré que me sirvas como la puta que eres. – Buscó sujetarla pero se detuvo en aquel momento al igual que el resto del club ante lo que aconteció. Haine sacó su arma y le apuntó. - ¿Una pistola?
- Ya escuchaste a la dama, ella no desea ir con ustedes, así que sean buenas personas y váyanse, si quieren buscar a Shido-sensei o lo que sea pero déjennos en paz. – Respondió con una voz tranquila pero aterradora a los oídos del club. – Pueden tomar el autobús para escapar, no lo necesitaremos, así que lárguense de una vez.
- … Tsk, vámonos. – Tsunoda ordenó al resto del club que se fueran en aquel momento, no podían perder más tiempo así que se fueron, una vez la tensión se acabó, Yuuki sintió como una carga pesada le fue quitada de los hombros.
- Menos mal… pasé mucho miedo…
- Lo hiciste bien, no es fácil dejar salir tus emociones. – Respondió el castaño, Yuuki soltó una risa por debajo.
- Me ayudaste a tomar mi decisión y todo es verdad, no podía aguantarlo más, ese idiota solo me buscaba por mi cuerpo y estoy segura que los demás del club pensaban igual, nunca tuve verdaderos amigos después de todo.
- Ahora tienes uno. – Señaló Haine. – Mientras estés conmigo, nada te pasará, te protegeré de cualquier peligro que venga de ahora en adelante. – Yuuki no pudo evitar sonrojarse en ese momento.
- Jeje, eso me hace sentirme segura, ahora mismo siento que todo saldrá bien.
- Así será… ahora, sigamos.
- ¿A dónde vamos? – Preguntó ella, el castaño miró a verla.
- A la sala de profesores, tengo a algunas personas las cuales necesito buscar antes de escapar de aquí. – De ese modo continuaron avanzando por los pasillos.
- ¿Estás bien Rei?
- Claro, esto ya no representa algún problema. – Respondió la pelinaranja. Los dos seguían corriendo por los pasillos, encontrando al menos un sitio seguro donde puedan descansar, recuperar energías era totalmente importante para lograr continuar hacia la salida, Takashi seguía llevando el bate mientras que Rei había tomado un gancho largo el cual usaba como lanza.
- Debemos estar cerca de la sala de profesores, debería ser un sitio seguro. – Aseguró el castaño, Rei asintió y ambos se movieron doblando a una esquina hasta encontrar la entrada, pero justamente tres cadáveres estaban en el camino, Takashi fue el primero en adelantarse, con un fuerte golpe a la cabeza, acabó con uno de ellos, salpicando la pared con la sangre, Rei llegó por detrás para empalar al otro por el abdomen, momento que aprovechó el chico en golpearlo igual, con el tercero quiso tomar a Rei por detrás pero ella se dio la vuelta y lo golpeó con el mango del gancho para luego seguir y darle en la cabeza con este, Takashi al final lo terminó rompiendo el cráneo.
- Está libre… - Los dos entonces entraron a la sala, solo para ser recibido por una espada de madrea que apuntó al cuello de Takashi, poniéndolo nervioso. – Esto…
- … Lo siento, creí que eran ellos. – Bajó su arma, vieron entonces a la chica de largo cabello morado y la otra rubia.
- Pero si es Busujima-senpai. – señaló Rei, esta parpadeó un par de ocasiones.
- Veo que están bien, esto…
- Soy Miyamoto Rei, del club de lanza. – Se presentó, la otra hizo una reverencia.
- Si estás a salvo y la enfermera igual. – Takashi miró a Shizuka la cual sonrió. – Esta sala está limpia.
- Nos hemos escondido aquí desde entonces. – Respondió Saeko en ese momento, ya entonces la puerta volvió a abrirse.
- Entra Takagi-san. – Ahora vieron a otros dos entrar, siendo Kohta y Saya, Takashi al verlo puso rostro de grima.
- Takagi…
- ¿Eh? Ajá, veo que sigues vivo, idiota. – Ella se cruzó de brazos.
- ¿Acaso no hay agradecimiento para mí? Te ayudé. – Señaló Kohta, solo para recibir una mirada furtiva de la pelirrosa.
- Hay más sobrevivientes de lo que pensaba. – Señaló Takashi, al menos entre todos ellos eran un grupo, si han llegado hasta ese punto es que contaban con las habilidades necesarias, presentaciones después, lo importante era el siguiente curso de acción mientras veían las noticias en la tele.
- Veo que todo Japón sufre lo mismo. – Señaló Rei. – Ojalá mi padre esté bien…
- Es jefe de la policía ¿no? Seguro estará encargándose de mantener la calma. – Señaló Takashi.
- Ahora mismo es más importante efectuar nuestro escape. – Señaló Saeko. – Veo que estos se están aglomerando cada vez más en la escuela. – Revisó la ventana y era así, muchos cuerpos ya estaban casi por bloquear la entrada.
- Considerando que la situación actual se está efectuando en otros sitios, no creo que la policía o el equipo de rescate dedique sus fuerzas a rescatar a unos estudiantes. – Señaló Saya, soltando un suspiro. – Por qué sigue pasando esto…
- ¿Creo que podríamos usar el autobús? – Sugirió Shizuka en ese momento. – Las llaves están aquí, si podemos llegar, entonces… - Y la puerta volvió a abrirse, entrando otras dos personas.
- Kiyose. – Takashi vio al castaño llegar en ese momento y que no estaba solo.
- ¿Miku Yuuki? – Rei enarcó una ceja, Haine los miró a ver y recuerdos invadieron su mente, todos los ciclos que pasó junto a todos ellos nuevamente llenó su mente, más no era tiempo de recordar el pasado, necesitaba actuar.
- Veo que encontramos sobrevivientes ¡Genial! – Expresó con una sonrisa.
- ¿Genial? Como que genial, estamos atrapados. – Reclamó Saya.
- No te vi en la escuela el día de hoy ¿Dónde estabas? – Preguntó Takashi, en ese momento Haine empezó a explicar la coartada para justificar su ausencia en la escuela.
- La verdad es que esas cosas me atraparon cuando estaba de camino, así que tuve que tomar una desviación y por eso no pude llegar a tiempo, dicho eso, Marikawa-sensei, pasé por la casa de Rika y saqué unas cuantas cosas.
- Oh, es cierto que tienes sus llaves. – Recordó la rubia, en ese momento Haine sacó algo de su bolso para darselo a Kohta.
- Toma. – Este lo recibió, causando que el pelinegro quedara asombrado.
- E-Esto es… una verdadera pistola, una 4mm, sencilla a decir verdad.
- Necesitaba el menor peso posible, sabía que te iba a gustar. – Sonrió por debajo. – Escuché hablar acerca de que irían en el autobús, eso no será necesario ya que traje un vehículo, una Humvee blindada.
- Oh, así que trajiste el vehículo de Rika. – Señaló Shizuka. – Eso será de ayuda. – Haine asintió.
- Dejé a Hayashi-sensei para que manejara así cuando me vea salir, conducirá para que subamos.
- Eso es… conveniente. – Señaló Takashi. – Te preparaste de antemano.
- Tuve tiempo en la mañana para hacerlo, no es fácil sobrevivir cuando uno está por su cuenta pero si es con un grupo, hay mayores posibilidades, por eso se los digo ¿vendrían conmigo? – Les preguntó, claro que el hecho de que Haine venga y de repente se convierta en su salvador era demasiado bueno para ser verdad, casi hasta parecía haber estado planificado.
- Esto… me ayudaste cuando se metían conmigo, así que… confío en ti. – Señaló Kohta, ese era uno.
- Ya que Rika confía en ti, no tengo razones para no hacerlo. – Shizuka también.
- ¿En serio? Esto es realmente sospechoso, que de repente Kiyose venga y…
- Eso solo habla de su preparación ante emergencias. – Saeko interrumpió a la pelirrosa. – Solo hablamos una vez pero en esa corta conversación vi que es alguien confiable y seguro de sí mismo, aceptaré la oferta.
- Takashi ¿estás seguro? – Preguntó Rei, el castaño no veía con malos ojos a Haine, le ofreció su compañía en sus momentos más duros, alguien así no es una persona que haga cosas con malas intenciones.
- Sí… entonces Kiyose ¿puedes ayudarnos a escapar de aquí?
- Claro. – Este sonrió, con eso la decisión fue hecha por más que Saya reclamara, fue voto de la mayoría. – Ahora solo tenemos que bajar por la entrada y en ese momento debemos correr, el ruido los atrae así que debemos armar la distracción para escapar.
- Eso podremos hacerlo, con esto no habrá problemas. – Señaló Kohta sujetando la pistola con una gran sonrisa.
- Todo está decidido, es momento de ir. – Así ya se prepararon para salir, con Haine al frente.
- Así que a ellos necesitabas buscar. – Comentó Yuuki por debajo.
- Es un grupo hábil, así que no hay nada mejor para nuestra supervivencia. – Respondió de vuelta. – Es hora de escapar…
Abrió la puerta lentamente, vigilando que no encontrara algún cuerpo moviéndose por este, al ver que estaba totalmente vacío, dio la señal al resto para movilizarse, el objetivo era llegar a la entrada y lanzando la señal, el humvee llegaría a salvarlos.
- Por cierto ¿Cómo es que ella está contigo? – Señaló Rei a Yuuki la cual frunció el ceño.
- ¿Cómo que ella? Tengo un nombre, y para tu información, estaba con el grupo de atletismo pero los mandé a la mierda, Tsunoda es un imbécil después de todo en comparación a Haine-kun que me trata mucho mejor.
- Supongo que estarán bien, cuentan con su velocidad para escapar. – Señaló Takashi hundiéndose de hombros.
- Nuestra mayor prioridad es escapar ahora mismo. – Señaló Haine, se detuvieron frente a las escaleras, el castaño vigiló que no hubiera más de estos, aunque para su fortuna, en su acto anterior había logrado alejar a la mayoría de estas. – Veo tres.
- Entonces hay que encargarse de ellos. – Señaló Saeko. – Me adelantó.
- Yo igual. – Takashi y Saeko bajaron por las escaleras rápidamente, la espadachina fue la primera en atacar al cadáver con toda la fuerza de su espada de madera justo en el cuello, haciendo que saliera volando al costado, por detrás Takashi saltó para romper el cráneo del siguiente con el bate, el tercer cadáver quiso tomarlo desprevenido pero Saeko saltó por encima y logró acabar con este.
- Nada mal. – Expresó la pelimorada con una leve sonrisa, Takashi respondió de la misma forma.
- (Que les pasa a ellos dos…) – De algún modo Rei se sintió molesta al verlos interactuar, pero esa era la menor de las preocupaciones. Haine señaló nuevamente que se movieran, ahora en el primer piso ahora solo necesitaban llegar a la entrada.
- ¿Cómo sabremos que nos esperan en la entrada? Sería estúpido ir sin un plan. – Señaló Saya, Haine soltó una pequeña risa por debajo.
- Obviamente lo tengo todo controlado, conocerán la señal apenas salgamos. – Ya estaban cerca de la entrada y una gran cantidad de ellos estaba bloqueando el paso. – Es mi señal, me separaré un poco.
- ¡Oye, espera! – A pesar de la advertencia, Haine tomó otro camino y en ese momento disparó, sabiendo que estos eran atraídos por el ruido, logró conseguir la atención de los cuerpos que empezaron a moverse a su dirección, empezando a despejar la entrada para que pudieran salir, ahora que tenía la atención de estos, necesitaba ir por la otra salida justamente en el gimnasio. Siguió gritando para que estos cuerpos lo siguieran por el pasillo, sabía que estaba haciendo algo peligroso pero con tal de que los demás pudieran escapar, era totalmente necesario.
- (Ahora necesito llegar al gimnasio, debo pasar por aquí y…) – A pesar de lo que tenía planeado, eso fue interrumpido cuando encontró otro grupo de cuerpos bloqueando la entrada de este, chasqueó la lengua. – Mierda.
Recargó su arma y empezó a disparar contra estos, necesitaba hacerlo antes de que el otro gran grupo llegara pronto y se viera acorralado, lo bueno es que el grupo bloqueando la entrada era menor, en ese momento sacó el cuchillo militar que tenía en su cadera y fue contra uno de ellos, después de todo contaba con la experiencia de veintinueve ciclos pasados, enfrentarlos cara a cara no era problema alguno.
Primero empezó con clavar el arma en la cabeza de uno de ellos, aprovechando pateó el cuerpo para que desequilibrara a los otros, momento que él aprovechó para disparar contra otro y derribarlo y con su otra mano clavó el cuchillo en el cráneo del siguiente, ahora la cantidad era mucho menor y justo en el momento que el gran grupo había llegado.
- A tiempo. – Aprovechó para entrar al gimnasio, lo bueno es que esa zona estaba relativamente vacía en comparación al edificio principal, la cancha tenía restos de sangre, obviamente estudiantes fueron convertidos ahí pero debieron salir por la entrada, la cual él vio. No perdió el tiempo y empezó a correr hacia esta, logrando salir y ahora viendo la plaza principal donde estaba la entrada y era de esperarse, varios de ellos estaban en su camino. – Hora de la señal.
Disparó al aire, el estruendo fue suficiente para llamar la atención de varios cadáveres que fijaron su dirección hacia él, claro que Haine no iba distraerse acabando con ellos, comenzó a correr, pasando a varios, disparando a algunos para hacer su camino más sencillo, ya así logró ver la entrada, pero un gran grupo estaba en el paso.
- No se meterán en mi camino, este ciclo es el decisivo y voy a hacer que funcione… ¡Todos saldremos vivos de esta! – Saltó por encima de uno de ellos y usándolo de plataforma, pudo saltar un grupo, aterrizando en el suelo luego de rodar y levantarse otra vez, reanudando la carrera, ya entonces pudo ver la reja.
- ¡Kiyose! – Escuchó la voz de Takashi, ahí estaba el humvee donde todos estaban a bordo, el castaño sonrió y eso le dio un mayor impulso en su velocidad, ya entonces logrando llegar a la reja, ahora solo le hacía falta escalar pero un par de cuerpos quisieron evitarlo, él se dio la vuelta y dispararles pero llamó la atención de otros.
- Estos no dejaran que me vaya. – Se veía acorralado cuando encontró que un cuerpo cayó, miró a ver, encontrando a Kohta que tenía un rifle y estaba apuntando. - ¡Eso fue perfecto!
- No dejaré que este juguete se desperdicie. – Expresó el pelinegro con una sonrisa. Continuó disparando contra más cuerpos, dándole la oportunidad a Haine para empezar a escalar la pared, llegando arriba y saltando al otro lado, entonces llegó al vehículo donde se subió.
- Ahora Hayashi-sensei, vámonos.
- Entendido. – La profesora comenzó a manejar en ese momento, empezando a alejarse de Fujimi, finalmente pasó lo peor para todos.
- Eso que hiciste fue una idiotez, pudiste haber muerto. – Regañó Saya, el castaño soltó una risa por debajo.
- Soy el payaso de la clase… mi trabajo es hacer idioteces después de todo…
- Al menos todos hemos podido escapar. – Señaló Takashi y el grupo era más grande de lo pensado.
- ¿A dónde vamos ahora? Me preocupa mis padres. – Comentó Rei.
- Es mejor descansar por ahora, es lo que necesitamos, así que vamos a la casa de Rika ¿podrías darle la dirección Marikawa-sensei? – Preguntó Haine a la enfermera.
- Claro~ verá Hayashi-sensei es por… - Y empezó a dar instrucciones, Haine finalmente pudo relajarse en ese momento, dejándose recostar.
- Estoy cansado…
- Como no, hiciste muchas cosas temerarias. – Regañó Saya.
- Pero eso nos dio una oportunidad para escapar. – Sonrió Saeko. – Tienes espíritu.
- Realmente estamos agradecidas que nos ayudarán Kiyose-kun. – Sonrió Toshimi en aquel momento. – Misuzu-chan y yo estamos vivas gracias a ti.
- Igual considero que esta fue la mejor opción, el club de atletismo lo pasará mal así que este grupo es mejor para mí. – Señaló Yuuki, el castaño sonrió.
- Me parece bien… ahora podemos relajarnos, luego pensaremos en lo que viene a continuación. – Y el vehículo siguió su camino. Haine pudo cumplir su cometido, salvando a tantas personas, fue un gran inicio para el último ciclo que decidió pelear, ahora que pasó el inicio, estaba por llegar lo más complicado y él lo sabía, puesto que muchos problemas han ocurrido durante la marcha, y esta vez esperaba superarlos todos.
Yarus15: Gracias por el interés, ya prometo hacer muchas cosas y tengo varios planes para esta historia, intentaré que sea lo más entretenida posible.
Aquí vengo con el segundo cap, ya vieron como abarqué todo lo del instituto en este cap, varios personajes que aparecieron y salieron vivos y Haine haciendo la diferencia, al final todos lograron escapar y ahora viene un descanso, ya en sí las cosas vendrán a ser distintas pero manteniendo algunos sucesos obviamente como ahora será ir a la casa de Rika por el factor Alice y otras más, por ahora eso sería todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
