Capítulo III


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MUJERCITAS

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Realidad. Muchos golpes para ver la realidad.

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Matsuri

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―Yo te amo―

―Somos amigos―

―Lo sé―

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Para las que mandan mensajes a mitad de la noche.

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Día 702

La mayoría creerían que estaba loca, pero yo solo quería recordar cuantos días hacía que conocía al amor de mi vida.

Él para mi era el amor de mi vida, yo para él era solo una amiga.

―¡Matsuri!―

El grito de Tenten me hizo saltar sobre mi misma, acabe de tachar el día en el aquel calendario de cartón que colgaba en la pared a un lado de mi escritorio y sonreí.

―¡Voy!― Grite tomando mi abrigo y mi bolso de encima de la cama.

Sabía de sobra que Tenten odiaba que la hiciera esperar, en cuanto baje las escaleras corriendo la castaña me regaño con la mirada, yo solo sonreí para calmarle el mal humor a mi amiga. Tenten y yo compartíamos unas clases y los lunes casi siempre nos íbamos juntas, digo casi porque más de una vez la castaña se fue sin mí por demorarme tanto.

―¿Qué día es hoy?― Murmuro burlona la castaña cuando nos encaminamos al edificio central.

―El día setecientos dos― Suspire soñadora.

Ya todas mis amigas sabían lo loca que estaba por ese chico.

Escuche la risa burlona de la castaña pero deje de prestarle atención cuando ingresamos al edificio central y nos encaminamos al salón de clases. Me sudaban las manos de los nervios.

―Matsuri―

Su voz. Sonreí inconscientemente. Tenten me codeó para que volteara a verlo e inevitablemente mis ojos tuvieron que recorrer su cuerpo. Llevaba unos zapatos deportivos, negros, un jean azul oscuro y una sudadera color vino, su piel pálida, sus hermosos ojos verdes y su cabello rojizo acababan de personificar al amor de mi vida. Gaara Non Sabaku.

―Gaara― Lo salude algo atontada.

Él sonrió de lado a modo de saludo y entró al salón de clases.

―Ya, Matsuri. Respira― Se burlo Tenten pasando por mi lado e ingresando al salón de clases.

Yo conocía a Gaara desde hacia más de dos años. Lo había conocido en el cumpleaños de Temari. La rubia era muy amiga de Sakura y me habían invitado, yo me enamore en cuanto lo vi. Él por el contrario siempre me vio como una amiga pero yo sabía que en algún momento esta amistad pasaría a más.

O no.

―Quizás solo sea una amiga― Murmuro Tenten a mi lado.

Y yo vi como esa bonita rubia se sentaba junto a él. En mi asiento. Porque Gaara y yo siempre nos sentábamos juntos. Suspire enojada y me senté unas sillas atrás junto a Tenten. El pelirrojo me ignoro toda la clase.

Esa noche cuando estaba sola en mi habitación decidí mandarle un WhatsApp.

¿Ocupado* Matsuri.

Deje el móvil a un lado y respire profundo mientras me recostaba en la cama viendo el techo. Dos minutos demoro en contestarme.

Estudiando. Mañana tengo prueba* Gaara.

Fruncí el ceño ante esa triste respuesta. Suspire y me metí bajo las cobijas. A la mañana siguiente volví a marcar el día y volví a ver a Gaara con aquella chica rubia.

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―Yo te amo― Susurre y el me miro con profunda lastima.

Yo deje de escuchar la música, los murmullos a mi alrededor. Solo podía ver a Gaara parado a unos pasos de mi observándome con lástima por la confesión que acababa de hacerle ebria en mi fiesta de bienvenida.

―Somos amigos, Matsuri―

―Lo sé―

Esa fue la última conversación que tuve con él. El lunes lo vi besándose con la rubia entonces entendí que para el yo siempre sería solamente su amiga.

―Maldito― Murmure.

Tomé el calendario de cartón con mis manos, las lágrimas rodaron por mis mejillas, apreté los dientes y rompí ese trozo de cartón en mil pedazos.

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Karin

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―Estoy enamorada de tu ex―

―Que buena amiga eres―

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Para las que no se cansan de ser rechazadas y siguen intentando.

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Solo había una cosa que yo no podía manejar; el rechazo. Es decir, yo era hermosa, aunque a veces exageraba con el maquillaje o con la ropa o incluso con mi color de cabello pero mi madre siempre me había dicho una cosa, bueno, en realidad la única que me decía antes de irse a una cita con un nuevo fracaso; Más es mejor. Y yo a veces solía llevarlo al extremo.

―¿Qué rayos te pusiste, Karin?―

Rodé los ojos ante el espejo de cuerpo entero y volví a recorrer mi cuerpo con la vista, Temari sonrió detrás de mí mientras se recostaba en la cama.

Llevaba unas botas bucaneras color negras, una minifalda de cuero color negro y una sensual y escota blusa color roja. Mi cabello rojizo y desmechado caía sobre mis hombros, mis labios rojos y un sensual maquillaje resaltaba el color de mis ojos.

―¿Qué? Me veo bien― Chille volteando a ver a la rubia.

Temari rodó los ojos y decidió no meterse con mi vestuario.

― ¿Y con quien sales?― Pregunto.

Tragué grueso al escuchar su pregunta, no podía decirle con quien salía. Porque él ya me había usado y humillado muchas veces, pero yo como la tonta que soy volvía a caer ante él con unas simples palabras que nunca tuvieron ni el más mínimo deje de cariño y lo peor de todo, no podía decirle con quien salía, porque él era el ex-novio de una de mis mejores amigas.

―Con alguien― Me límite a responder mientras tomaba la chaqueta de encima de la cama.

―Karin― Susurro con pesadez.

Yo solo le suplique con la mirada que lo dejara por la paz. La rubia comprendió y solo me envió una mirada extraña, una mezcla de reproche y lástima. Agache la cabeza y salí de prisa del dormitorio que compartía con Temari, sé que ella piensa que soy una masoquista y que me gusta que me maltraten pero ella no siente lo que yo siento por él.

―Él va a cambiar―

Y esa simple idea me hizo sentir mejor, aunque en el fondo sabía que jamás sería así, al menos no conmigo.

Baje las escaleras de prisa, al salir lo encontré apoyado en su coche color negro, llevaba unos zapatos negros, un jean oscuro y una camisa color negro manga larga y doblada hasta sus codos, su cabello azabache caía con gracia sobre su varonil rostro y sus ojos, era lo que más me gustaba de él, su ojos negros, profundos, sombríos, pero no me miraban a mi, observaban una de las ventanas del segundo piso de la casa. No tuve que voltear para saber a quien veía pero aún así lo hice, allí en la ventana del segundo piso estaba mi mejor amiga y entonces supe que lo que yo hacía estaba mal, porque nuevamente vi en los ojos de otra de mis mejores amigas esa extraña mezcla de reproche y lástima, entonces Sakura me sonrió y cerró las cortinas de su dormitorio. Con esa simple acción supe que ella no estaba molesta conmigo solo estaba dolida.

―Vámonos― Me ordeno.

Al voltear, él ya había rodeado el coche y subía de piloto. Por un segundo creí que me abriría la puerta pero no lo hizo y la verdad, no me importo.

―Sasuke― Lo llame ― ¿A dónde vamos?― Pregunte nerviosa.

Él sonrió de lado galante y soberbio y volvimos a sumirnos en un profundo silencio.

Yo conocí a mis mejores amigas a los dieciséis años cuando mis padres se divorciaron y me fui a vivir con mi madre a Konoha. Ahí ingrese a un nuevo instituto y conocí a ese grupo de amigas que cambiarían mi vida para siempre.

Sasuke me gusto desde la primera vez que lo vi en clase, yo jamás había sido tímida pero ese chico en especial era intocable porque era el novio de mi mejor amiga, en más de una ocasión quise lanzarme sobre él pero mi consciencia podía más, Sakura era mi mejor amiga, la adoraba y no podía hacerle eso. Sakura y Sasuke se conocían desde niños, durante la infancia y por lo menos hasta los doce años, Ino y Sakura habían llevado una extraña amistad-rivalidad por ese chico, finalmente la rubia cedió y se lo dejo a la pelirrosa y yo no podía llegar a quitárselo pero hace seis meses Sasuke dejo a Sakura, sin razón alguna, fue muy malo, Sakura estuvo muy deprimida y la pelea entre ellos fue demasiado fuerte pero después de tanto tiempo al fin tenía mi oportunidad.

La primera vez que Sasuke y yo nos besamos fue en la fiesta de graduación tres meses después de que terminó con Sakura, él solo lo hizo para hacerla sentir mal, lo sé porque él mismo me lo dijo luego de meterme la lengua hasta la garganta, a mi no me importo, Sakura no se enojo, aunque sé que le dolió y yo al fin pude dejar salir todo lo que sentía hacía el Uchiha, sin reprimirme nada.

Yo enamoraría a Sasuke Uchiha.

El camino se hizo aún más largo con su silencio pero solo podía pensar a dónde íbamos, quizás iríamos a cenar o al cine o a la playa, nos reiríamos, me contaría de su día y finalmente después de todo lo que ha pasado entre nosotros, al fin me diría que quiere que sea su novia, pero esas ideas escaparon de mi mente y mi sonrisa de tonta enamorada se borro cuando vi a donde me había traído.

A un motel.

No era una cita, era una simple noche de pasión y las tres horas que pase arreglándome para verlo, no sirvieron para nada.

―Ah, Sasuke―

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―Gracias por traerme― Murmure quitándome el cinturón de seguridad.

Él apretó el volante entre sus manos y sonrió de lado, creo que solo esperaba que me largara.

―Sasuke― Lo llame.

Clavó sus oscuros ojos en los míos, yo me sonrojé ante el contacto visual y lo bese. Respire agitada al separarnos y él sonrió con orgullo al notar lo atontada que me había dejado.

Ingrese a mi dormitorio despacio, evitando despertar a Temari y que comenzará su ronda de preguntas. Me quite la ropa y me coloqué el pijama, me metí entre las mantas y sonreí, cuando Temari me preguntara como fue, le diría que fue asombroso, que fuimos a un elegante lugar y luego caminamos por la playa, que hablamos mucho y que reímos y que nos besamos en la puerta de la casa.

Sonreí, ojalá hubiera sido así.

A la mañana siguiente cuando desperté sentí que todo iba a ser distinto, me vestí de prisa, me maquille y me coloqué mi perfume favorito, baje las escaleras de prisa al primer piso, escuche las risas y las voces de mis compañeras de fraternidad en el comedor, decidí que esa mañana no desayunaría, no tenía hambre pero más que nada no estaba lista para enfrentar a Sakura.

Estaba demasiado feliz.

Porque hoy iba a ser distinto, hoy Sasuke me iba a recibir con un beso, caminaríamos de la mano al salón de clases y.

Y lo vería besándose con Sakura.

―¡Idiota!―

Había solo una cosa que yo no lograba manejar, el rechazo.

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