Capítulo IX:
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MUJERCITAS
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Amigas. Siempre vamos a tener ese lazo que nos une.
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Karin.
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―Yo le gusto―
―Pero ella es el amor de su vida―
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Para ti que dices; él se lo pierde. Cuando en el fondo es a ti a quien le duele perderlo.
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―Bueno. Me voy― Me despedí.
Le alcancé la copa de vino a medio terminar a Temari y las chicas corearon un saludo de fondo. Sakura me sonrió cuando me vio salir por la puerta y yo quise quedarme con ellas en lugar de ir a esa fiesta. Pero hacía días que no sabía nada de Sasuke y realmente quería verlo.
Últimamente me había alejado de mis amigas pero pensándolo bien yo se que si en algún momento Sakura se enojara conmigo todas sin excepción la elegirían a ella antes que a mi y esta bien porque después de todo, ellas se conocen desde niñas. Yo fui la última en unirme al grupo. Bueno yo y Matsuri, asique cuando la vi media perdida en la fiesta me acerque rápido a ella para que me hiciera compañía.
―¿Crees que soy mala amiga, Matsuri? ― Le pregunte mientras bebíamos una cerveza en el sillón.
La música estaba tan alta. Había tantas personas en esa casa pero yo aún no había podido ver a Sasuke por ningún lado.
―Claro que no― Susurro Matsuri arrastrando las palabras, ya me veía yo arrastrando a la pequeña a casa en la madrugada ―Estás enamorada― Dijo y clavo sus grandes ojos pardos en mi ―Y cuando uno se enamora hace lo que sea para que lo vean―
Yo sonreí de lado.
―Gracias, Matsuri―
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―Quédate aquí. Ya vuelvo―
Eran cerca de la dos de la mañana cuando deje a la castaña para ir a buscarlo. Sasuke no me había respondido ningún mensaje, esta era su fraternidad ¿Dónde carajos se había metido?
―Suigetsu― Lo llame, él alzó una ceja al verme y me espero a que lo alcanzará ―¿Haz visto a Sasuke? ―
―Si y es un desastre― Susurro encaminándose al piso superior ―Ven ¿Qué esperas?― Me llamo con la mano.
Yo lo seguí. Subimos al segundo piso y el albino me guío por el pasillo hasta su dormitorio.
―Sasuke― Lo llamo a través de la puerta cerrada ―Voy a pasar―Dijo apoyando su mano en el pestillo para entrar.
―No― Sentimos el grito del Uchiha y la puerta se abrió a los segundos.
Sasuke se veía horrible. Tenía la ropa manchada de vomito, una ojeras enormes y los ojos rojos.
―Karin― Murmuro mi nombre con una sonrisa.
Y a pesar de todo, se veía hermoso.
―Te lo dejo― Murmuró Suigetsu alejándose de nosotros.
El Uchiha tomó mi mano y me obligó a bajar a la cocina, donde comenzó a beber de nuevo. Con más luz se veía incluso peor. La ropa sucia, el cabello revuelto. ¿Qué carajos le había pasado?
―¿Sabes que día es hoy? ― Me pregunto acariciando el pico de la botella de cerveza.
No me miro en ningún momento.
―No―
―Sakura sabe―
Otra vez. Sakura. Tomo su móvil del bolsillo y marcó de prisa.
―Sasuke, no― Lo reto Suigetsu, quiso sacarle el móvil de la mano pero el pelinegro lo empujo alejándose unos pasos ―No la llames, Sasuke. Déjala ser feliz― Lo reto.
Déjala ser feliz. El Uchiha no quería estar con ella pero tampoco quería que Sakura lo superará. Era un idiota.
―Debo ir por Matsuri― Susurre y me marche de la cocina.
Cuando llegue al living fui directo a buscar a la castaña. No la encontré por ningún lado. Mierda, la había perdido. Las chicas iban a matarme.
―Matsuri― Grite y por el sonido de la música apenas oía mi propia voz.
Me dedique a buscar a Matsuri unos veinte minutos hasta que la vi parada a unos metros de mi. Llevaba unas zapatillas color bordó, un holgado pantalón deportivo color gris, una holgada remera blanca y un abrigo de lana color rosa por encima.
Sakura. Había venido a verlo.
La vi perdida y Suigetsu se acercó rápido a ella. Intercambiaron unas palabras y luego el albino se acercó a mi.
―Vamos. Te llevo a tu casa―
―Debo encontrar a Matsuri― Dije.
―Gaara ya se la llevo―
Yo no le respondí. Solo camine en silencio hasta la salida de la casa. Suigetsu me miro con lástima cuando subimos a su coche y acelero.
―Dijiste― Susurre rompiendo el silencio ―Que la dejara ser feliz― Él me miro confundido ―¿Qué día es hoy? ―
―Hoy hace un año que su mamá murió― Dijo y yo sentí como si se me cayera un balde de agua helada encima.
¿Cómo no lo recordaba? Sasuke y Sakura aún era novios en esa época. Él falto dos semanas a clase luego de la muerte de su madre y a los dos meses dejo a Sakura. La dejo después de todo lo que ella hizo para verlo bien. Después de todo lo que ella se esforzó por ayudarlo a salir de ese pozo depresivo ¿Cómo pudo dejarla después de todo lo que ella hizo por él?
―Escucha, Karin― Dijo con pesadez ―Tu le gustas mucho― Una mínima esperanza se instaló en mi pecho ―Pero Sakura siempre será el amor de su vida―
Yo clave mis ojos en el camino pero no pude evitar comenzar a llorar. Me sentía tan mal. No por Sasuke sino por Sakura. Él la amaba entonces ¿Por qué carajos la trataba así? Y ¿Porqué no podía amarme a mi?
Suigetsu estaciono a un costado de la calle a medio camino a mi fraternidad.
―Karin― Dijo mi nombre con lástima y acaricio con cuidado mi cabeza, yo clave mis ojos en él ―Tu también mereces ser feliz―
Claro que merecía ser feliz. Yo no era mala. Solo estaba enamorada de alguien que jamás iba a amarme. Limpie mis lágrimas de prisa evitando que ese idiota sintiera más lastima por mi.
―Estoy bien. Arranca― Le ordene.
Suigetsu sonrió de lado.
―¿Segura que estas bien? ―
―Él se lo pierde―
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Sakura.
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― ¿Por qué no me odias?―
―Porque eres mi mejor amiga―
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Para ti que sabes que siempre le vas a decir que si.
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―Sakura― Me removí inquieta entre las frazadas ―Sakura― Me volvió a gritar.
Desperté de prisa y observe a Ino en la cama de enfrente.
―Tu móvil. No para de sonar― Dijo.
―Dejen dormir― Se quejo media dormida Temari a mi lado.
Yo estire mi mano para tomar mi móvil de encima de la mesita de luz y mis ojos se abrieron al ver su nombre en la pantalla. Mis manos temblaron.
―Es Sasuke― Susurré y creí que lo había dicho tan bajito que no me habían escuchado.
Temari se sentó rápido a mi lado e Ino le pego un codazo a Tenten que dormía con ella en la cama y la obligó a acercarse a mi cama donde estábamos con Temari.
―Colgó― Susurre.
―¿Qué quiere?― Chillo Tenten enojada sentándose a los pies de mi cama y mi móvil empezó a sonar nuevamente.
―¿Qué hago? ― Dije nerviosa.
―Contéstale― Me ordeno Ino a mi lado.
Mi mano tembló cuando conteste el móvil.
―Sasuke― Lo saludé en un susurro.
―Sakura― Y por como arrastro las vocales de mi nombre supe que estaba ebrio ―¿Puedes venir por mi? ― Me pregunto.
¿Qué quería? Se suponía que estaba de fiesta con sus amigos. Con Karin ¿Qué carajos hacía llamándome a esta hora de la madrugada?
―Dile que no― Me ordeno Temari.
―Por favor― Susurro y sentí como suspiraba del otro lado de la línea telefónica ―Te necesito―
Yo sabía que estaba llorando porque sabía que día era hoy.
―Espérame. Ya voy―
Las tres me miraron entre enojadas y confundidas cuando colgué el móvil y me encamine al placard a cambiarme el pijama.
―Sakura― Me reto Ino aun sentada en mi cama.
―Hoy hace un año que su mamá murió― Dije como explicación.
Ino no dijo nada. Temari chaqueo la lengua enojada.
―Eso ya no es problema tuyo― Dijo Tenten seria y yo sabía que tenia razón.
―No puedo dejarlo solo―
Ninguna dijo nada. Ino me presto su coche para ir más rápido y en quince minutos ya me encontraba en la fraternidad de los Shinobis. La música estaba tan alta y había demasiadas personas en esa casa, había gente que incluso ni siquiera estudiaba en nuestra universidad.
Avance unos pasos entre la multitud y entonces la vi. Se veía preciosa en ese vestido rojo. Ella clavo sus ojos rojos en mi.
―Sakura― Y Suigetsu nos obligo a cortar el contacto visual ―Esta arriba. En su dormitorio― Murmuro.
Yo ya sabía de quien hablaba. Después de todo había venido por él. Volví a ver a Karin parada a unos metros de nosotros y no pude evitar identificarme con ella. Ambas lo amábamos y mucho y por eso era incapaz de enojarme con ella.
―Por favor lleva a Karin a nuestra casa― Le pedí.
Suigetsu solo asintió alejándose de mi y yo me encamine escaleras arriba al segundo piso.
―¿Sasuke?― Lo llame ingresando a su dormitorio.
Todo estaba oscuro, un olor nauseabundo inundaba el lugar. Había varias botellas tiradas en el piso, colillas de cigarrillos y la cama deshecha. Me acerque despacio y lo vi acurrucado en el piso con la espalda apoyada en la cama.
―Viniste― Dijo y sonrió levemente.
Sus ojitos brillaron cuando me miro y yo no pude evitar sentir tanta lastima por el estado en el que estaba. Tenía la ropa sucia y desarreglada, el pelo revuelto, los ojos rojos y llorosos.
―Sasuke― Lo llame agachándome hasta quedar a su altura y sentarme a su lado.
Pase mi mano por su mejilla despacito y él me miro con los ojos llorosos.
―Hoy hace un año― Susurró y la voz le temblaba.
―Lo se―
No dije nada más. No hacia falta. Se recostó en mi hombro y yo apreté su mano izquierda entre las mías. Él lloro por más de una hora hasta casi quedarse dormido.
―Ven, Sasuke― Susurre ayudándolo a levantarse y lo guíe hasta el baño de la fraternidad.
La fiesta ya casi había acabado. Estaba todo oscuro y casi no se oían ruidos del piso inferior. Tomé unas toallas y ropa limpia antes de salir del dormitorio y deje la ventana abierta para que se ventilara el lugar. Había un olor horrible allí dentro.
―¿Qué haces?― Me pregunto cuando me vio abrir la llave del agua y templarla.
―Te vas a bañar así te acuestas a dormir limpio― Le explique y corrí la cortina de baño.
―Báñate conmigo― Me ordeno, yo negué con la cabeza y él apoyo sus manos en mis hombros quitándome el abrigo de lana ―Por favor―
Él sabía que yo no podía negarle nada. Asentí y me quite la ropa. Nos metimos en la ducha caliente y sentí sus brazos apretarme por la cintura acercándome más a él, apoyo su frente contra la mía y rozo nuestras narices. Lo había extrañado tanto. Yo pase la esponja con jabón por su pecho y largo una risita baja cuando el chorro del agua cayó directo en mi cabeza.
―¿Por qué?― Susurre observando sus ojos ―¿Por qué me dejaste?―
Él me quitó la esponja de la mano y la paso por mis hombros con su mano izquierda, la derecha aún la mantenía sobre mi espalda evitando que me alejara. Yo lo que menos quería era alejarme de él.
―Porque verte me recuerda a ella― Dijo y paso la esponja por mi pecho sin verme a los ojos ―No quiero ser vulnerable contigo― Susurro y la yema de sus dedos acariciaron con cuidado mis clavículas.
El agua caliente seguía cayendo sobre nosotros, estábamos completamente desnudos y pegados el uno al otro.
A mi lo que dijo me pareció la excusa más estúpida del mundo. Ojalá me hubiera dicho que no me amaba o que estaba con otra mujer. Porque esa frase de mierda lo único que hizo fue despertar todo el amor que sentía por el.
―Vamos a salir―
Él no dijo nada. Dejó que cerrará la llave del agua y pasará esa toalla azul por su cuerpo y su cabello. Lo acompañe de nuevo a su dormitorio, Suigetsu aún no había llegado y yo suponía que no lo haría sabiendo que yo estaba allí.
Temblé de frío cuando entramos y él sonrió de lado apretando mi mano con la suya. Cerró la ventana y yo me acerque a la cama para acomodar las frazadas.
―Acuéstate ― Le ordene.
Él solo tenía puesto el bóxer, yo su remera color azul. Se recostó en la cama y apretó mi mano con fuerza obligándome a acostarme con él.
―Me tengo que ir― Susurre y lo que menos quería era irme.
―Ya estas aquí― Dijo con pesadez y volvió a tirar de mi mano para que me metiera bajo las frazadas.
Yo suspire aceptando y me recosté a su lado. Mi pelo mojo la almohada y me hizo tiritar de frio. Él paso su brazo derecho por mi cintura apoyo la mano en mi espalda y me acerco más a él obligándome a enredar mis piernas con las suyas.
―Tienes frío― Susurro y paso sus labios despacito por los míos.
―Sasuke, no― Lo rete.
Pero lo único que quería era que me besara. Él rió por la bajo y se alejo unos centímetros. Estábamos viéndonos directo a los ojos. Él tenía los ojos rojos e hinchados, pase mis dedos por su mejilla en una caricia, tenía la piel tan fría. Sasuke deslizo la mano libre apoyando su dedo índice y medio en mi frente y la golpeo despacito.
―Gracias, molesta―
Y se durmió. Yo observe su hermoso rostro embobada hasta quedarme dormida. A la mañana siguiente desperté antes que él. Lo arrope entre las mantas y me vestí evitando despertarlo. No quise quitarme su remera asique solo me coloque el abrigo de lana por encima y me marche.
Se veía tan tranquilo esa mañana.
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Cuando ingrese a la casa de las Konoichis todas aún dormían. Me encamine a la cocina y vi su cabeza colorada de espaldas preparándose el desayuno en la mesada.
―Karin― Susurre aproximándome a ella, Karin sonrió y clavo sus ojos en la remera que lleva a puesta.
Yo apreté el saco sobre mi cintura cerrándolo inútilmente.
―Déjalo así― Murmuró malhumorada ―¿Quieres? ― Me ofreció señalando la cafetera de lata con la cabeza.
Yo asentí sentándome en la mesada y la pelirroja sirvió el café en ambas tazas. Me alcanzo la rosada y ella tomo la roja y se sentó a mi lado. Estuvimos en silencio unos minutos.
―¿Por qué no me odias? ― Pregunto clavando sus ojos en la taza roja de café.
―Eres mi mejor amiga― Susurre chocando levemente su hombro con el mío.
―Y tu la mía― Respondió.
―Se que te hemos dejado de lado, Karin― Murmure ―No es a propósito― Le explique y la realidad era que todas la queríamos muchísimo, era ella que se alejaba de nosotras como si estuviera haciendo algo malo ―Prometo incluirte más― Le dije.
Ella sonrió observándome.
―Sakura― Me llamo ―¿Aun amas a Sasuke?―
Yo casi me atoro con el café y la mire confundida.
―Eso ya no importa― Dije sin importancia ―Él no quiere estar conmigo―
―Él te ama― Susurro.
Yo no dije nada. Apoye mi cabeza en su hombro y la colorada apretó mi mano con la suya.
Yo lo amaba pero no podía obligarlo a estar conmigo sino quería.
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