Capítulo XIII
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MUJERCITAS
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Muchas noches de amigas para siempre estar juntas.
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Karin
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―Te extrañamos, pelirroja―
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Para las que estamos aprendiendo a soltar y nos aterra volver a empezar.
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―Karin―
Yo me di vuelta rápido y observe a Temari en la entrada de nuestro dormitorio.
―¿Me veo mal? ― Le pregunté y me voltee hacia el espejo.
Llevaba un vestido rojo hasta medio muslo, bastante cerrado en el escote, un abrigo negro del mismo largo que el vestido y unas botas texanas del mismo tono.
―Para nada― Dijo acercándose a mi ―Estás preciosa― Susurro, yo sonreí ―Ves que cuando quieres te puedes vestir bien― Comentó divertida pasando a su cama.
Yo entrecerré los ojos mirando enojada a la rubia y sentí mi móvil vibrar sobre mi cama. Me acerque nerviosa, quizás pensando que me había cancelado. Sasuke siempre cancelaba diez minutos antes de venir por mi.
Llegue* Suigetsu.
No. No me había cancelado. Sonreí guardando el móvil en el bolsillo de mi abrigo.
―¿Con quien sales que estas tan feliz? ― Me preguntó desde la cama quitándose los zapatos y recién note lo feliz que me había echo ese mensaje ―Dime que no es Sasuke― Suplicó.
―No― Dije rodando los ojos y tome el bolso de encima de la cama ―Suigetsu― Dije rápido y el rostro de la rubia se desfiguro en una sonrisa burlona.
―¿Suigetsu? ― Pregunto divertida.
―Cállate― La rete marchándome del dormitorio y escuche su risa desde el otro lado de la puerta.
Baje de prisa y respire profundo antes de abrir la puerta. Suigetsu estaba apoyado sobre su coche y clavo sus ojos en mí en cuanto salí.
―Hola― Lo saludé y él sonrió de lado abriéndome la puerta.
Rodeo el coche y subió de piloto.
―Que caballero― Dije divertida.
―Solo no querías que azotaras la puerta de mi coche― Bromeo con una sonrisa de lado.
En treinta y cinco minutos habíamos llegado a un hermoso lugar frente a la playa. El albino bromeo toda la noche y solo bebió soda con su cena, yo hice lo mismo, no quería perderme nada de esa noche, no necesitaba ni un solo trago de alcohol para divertirme con él.
―¿Vas a hacerme pagar la cena en serio? ― Chille cuando el mozo dejo la cuenta en la mesa y el albino me la entregó.
―Claro. Te dije que me debías una― Comentó divertido.
Yo hice un berrinche sacando la tarjeta de mi billetera y el albino me freno antes de entregársela al mozo.
―Yo pago― Dijo divertido entregándole su tarjeta al mesero ―Solo te quería asustar, colorada― Bromeo entre risas.
Volvió a abrirme la puerta del coche al salir y me acompaño hasta la entrada de mi casa al llegar y no fue hasta que apoyo su mano en mi mejilla y me beso que note que había sido una de las mejores citas que he tenido en mucho tiempo.
Era la cita que siempre quise tener con Sasuke. Pero obviamente no era conmigo con quien él quería tener esa cita.
―Realmente la pase muy bien― Dijo al separarnos y desvió la vista hacia un costado ―¿Podríamos? ― Y yo temí que solo quisiera subir a mi dormitorio y acostarse conmigo.
Apreté mis manos nerviosa detrás de mi espalda y mordí mi labio inferior. Él volvió a verme y clavó sus ojos claros en mi.
―¿Repetirlo? ― Susurro.
Y yo sentí como mis pulmones soltaban todo el aire que habían aguantado.
―Me gustaría ―
Él no se fue hasta que no ingrese a la casa. Subí las escaleras de prisa y sonreí inconscientemente mientras ingresaba a mi dormitorio.
―¿Cómo te fue? ―
―¿Y ustedes que hacen aquí? ― Pregunte observando a mis amigas dentro de mí dormitorio.
Habían bajado los colchones al piso y estaban rodeadas de mantas, comida y varias botellas de vino. La pelirrosa se levanto de prisa y corrió a mi lado entregándome una enorme copa de vino blanco.
―Queremos todos los detalles― Dijo con una sonrisa y tiro de mi mano obligándome a sentarme en el colchón con ella.
Yo sonreí mientras me quitaba los zapatos y me arrope con las frazadas.
―Vamos, cuenta― Chillo Matsuri a mi lado y yo bebí un enorme trago de vino.
―Fue la mejor cita de mi vida― Chille y mis amigas corearon mis gritos de emoción.
Fue en ese preciso momento que me di cuenta lo afortunada que era de tenerlas. ¿Cómo había podido pensar que no me querían? ¿Cómo había podido cambiarlas por un chico?
―Lo odio―
Y entonces entro la única que faltaba. Tenten abrió la puerta entre el llanto y la rabia con una botella de vino en una mano y una caja de bombones en la otra.
―Odio a Neji Hyuga―
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Tenten.
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―¿Porqué no me quieres? ―
―Te quiero pero―
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Para nosotros que siempre existe un pero.
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Sabía que no debía ponerme así, yo estaba de novia, tenía un novio maravilloso que me quería y me cuidaba y él, él era soltero y podía estar con cuantas quisiera pero a pesar de eso, a pesar de saber todo eso, no pude evitar sentir celos, rabia y enojo al ver a esa chica en el dormitorio de Neji Hyuga.
―Lo siento― Chillo Lee cuando abrió la puerta.
La chica se levantó de prisa de la cama y yo agradecí que ambos estaban vestidos.
―No importa― Murmuró el castaño sentándose en la cama, la chica lo miró de reojo acomodando su falda ―Ella― Dijo y supe que estaba tratando de recordar su nombre.
Que hijo de puta. La rubia lo miró furiosa y tomo de prisa su chaqueta de encima de la cama.
―Ya se iba― Acabo la frase el Hyuga.
Ella apenas si murmuro un adiós y se marcho del dormitorio dejándonos a los tres solos.
―Era linda― Comentó Lee rompiendo el incómodo silencio que se formo tras la huida de la rubia.
El castaño sonrió de lado y me miro de reojo. Lee se acerco a su placard y tomó una toalla y ropa limpia. Yo aún estaba estática a un lado de la puerta.
―Me ducho y nos vamos― Susurro Lee dándome un ligero beso en la mejilla y salió de prisa del dormitorio.
Neji clavo sus ojos en mi aun sentado en la cama. Yo no pensaba quedarme allí con él sola. Di media vuelta dispuesta a encaminarme al living donde esperar a mi novio pero no podía dejar pasar por alto esta oportunidad de poder encararlo y saber la verdad.
―¿Por qué? ― Le pregunté, él frunció el ceño observándome ―¿Por qué le haces eso a Lee? ―
―Tu eres su novia―
―Tu eres su amigo―
El chaqueó la lengua y se levanto de la cama. Dio unos pasos en mi dirección, yo retrocedí.
―¿Esa chica significo algo?― Murmure ―¿Yo significo algo? ―
Neji no me contesto, termino de acercarse a mi y apoyo su mano sobre mi mejilla. Cuando paso sus yemas por debajo de mis ojos note que estaba llorando.
―Tu si―
Y me beso. Yo le correspondí porque lo quería, porque si Neji Hyuga me decía que deje a Lee porque quiere estar conmigo, yo lo haría sin pensarlo.
―Yo te quiero― Susurré con los ojos cerrados al separarnos, él apoyo su frente contra la mía y me abrazo de la cintura.
―Te quiero― Dijo y su voz sonó tan cansada ―Pero no soy bueno para ti―
Yo sentí ese pequeño dolor que llevo sintiendo desde la primera vez que me rechazo hacerse más agudo. Lo peor vino luego.
―¿Tenten? ―
Cuando vi a Lee detrás de mi.
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