Capítulo 2 - Luz Blanca

Al estar tan pegados a Kumogakure, los vientos eran fuertes y los inviernos fríos.

Pero mientras llegaba uno y el otro, ese otoño, era nuestro parque de juegos. El viento jugaba con nuestro cabello desPainado mientras bajábamos a toda prisa de la montaña de la princesa dormida. Era una montaña de baja altura, sin embargo, si la veías al atardecer colocándote al sur de Yugakure podías ver la silueta de una mujer dormida de lado, incluso tu mente hacía imaginar que tenía su mano derecha debajo su almohada, y la otra tapando su torso.

Sin embargo, si la veías en ciertas horas y temporadas del año se veía ciertamente tenebrosa, como si la princesa fuera a despertarse en cualquier momento. Esto incluía el otoño, razón por la cual Naruto y yo estamos aquí, jugando, siendo cazados por los lobos que guardaban en el medio de la montaña.

¿Por qué hacíamos esto? Me recriminaba a mí misma, sólo lo pensé un segundo, enseguida dándome cuenta de que no llegaría lejos pensar así que cambie de estrategia. Tenemos que salir de aquí o convencerlos de no comernos.

Cierto, porque queríamos darle de comer a los lobos, pero olvidamos totalmente que Naruto se peleó con el alfa anterior y terminaron con colmillos incrustados en la piel del otro, así que antes de que nos acercáramos, el nuevo alfa decidió que Naruto sería la perfecta razón para justificar su lugar en el liderazgo de su manada, así que por ello una criatura de 2,50 metros más 540 kg de músculo magro nos perseguían como parte de su caza.

A mi lado derecho, Naruto está mostrando su sonrisa zorruna. Maldito loco. Nos metió en esto y sonríe porque estamos corriendo desde hace tres horas, no comí ayer ni hoy por preparar la rica carne para los lobos como ofrenda de compañerismo que hacemos cada año, antes de su hibernación. Una muestra de respeto y confiabilidad entr…. ¡Mi kimono se ensucio! Me percaté cuando bajé la mirada al suelo y la tela de mi vestido corto se atravesó. ¡Basta! Hora de terminar con esto, lo siento Naruto.

Volteo hacia atrás viendo directamente a Bosu-sama, le hago las señas necesarias para que entienda y le hago la última pregunta mientras seguimos corriendo, nosotros de él, y él para cazarnos.

Él asiente levemente.

Hora del plan.

En ese momento, me retraso levemente fingiendo cansancio. El lobo aprovecha para atraparme colocando su hocico en mi brazo izquierdo, aun cuando estaba corriendo a través de las ramas altas de los árboles, y coloco un gesto de horror en mi rostro.

Finjo que me caigo descuidadamente de espaldas hasta que observo que el suelo se encuentra aproximadamente a dos metros de distancia, me da apenas tiempo de voltearme, y caer suavemente con la punta de ambos pies mientras dejaba que el viento me meciera sin apenas un pestañeo. Una vez, estable en el suelo, busco a mi loco rubio y lo encuentro muerto de la risa a unos buenos tres metros retozando en un árbol.

- Debiste ver tu cara, era-era- de que – no lo podías creer- que alguien- te alcanzo – Todo entre resoplidos y carcajadas, tratando de mirarme sin éxito de tan fuertes risas que soltaba-

- Naruto, ¿en serio crees que me atraparon a mí? – Le digo soltando una sonrisa ladeada y entrecerrando los ojos hacia él. Una mirada que él dice – desde nuestros dulces 3 años- que significa Problemas.

Voltea lentamente su cabeza encontrando a Bosu-sama en una rama más alta a la de él.

Naruto palideció. Mi rubio fue emboscado y atrapado con éxito, con mi ayuda claro está. Volteo a mirarme con la mirada más herida que Yuki-chan pudo haberle enseñado.

- Bosu-sama, mira tú sabes… que yo… tú… es que tu papá me quito mi carne primero! – Naruto se quejaba amargamente de la injusta vida que le toco con nuestro amigo lobo.

- Naruto-sama, te respetaba, eras mi amigo más leal y cercano, te conté acerca de lo que sentía como futuro líder, y haces eso justo en mi día de posesión – dijo Bosu-sama refiriéndose a que Naruto lo avergonzó el día que tomo el liderazgo de la manada de lobos blancos gigantes.

En ese momento, Naruto y Bosu-sama se enfrentaron mutuamente.

Cayeron al suelo ocasionando un mini temblor. Ambos hacían ruidos de animales torturados, daban vueltas entre las hojas secas de los árboles y algún que otro lugar de pasto verde aún sin tocar por el otoño, Bosu-sama mostrando su lado más tierno a mi punto de vista, cuando enseña sus colmillos de esa manera en qué crees que te puede arrancar el brazo y Naruto parecía un gato enorme de montaña que estaba enojado con otro gato porque empezaba a empujar a Bosu-sama más y más fuerte.

Bosu-sama había crecido bien y con notable mejoría, se notaba que asumió con éxito el rol de líder. Para un lobo promedio de su manada los cuales crecen hasta los dos metros como máximo, el lobo que estoy viendo es más grande que eso, pero no por ello de menor belleza. Algo tiene su mirada eléctrica y pelaje blanco como nieve que hace que quieras pasar tus dedos entre su lomo, aun cuando te mira como un perro chihuahua a punto de morderte. Hay que saber quitar la mano en el momento justo. Naruto aprendió eso y yo aprendí de Naruto.

Esto era hermoso, tal cual para sacar una cámara y fotografiarlos, evidencia para más tarde convertida en tortura para ambos, felicidad infinita para sus descendencias. Así es como el padre de Bosu-sama me respetaba tanto.

Sin embargo, sin oportunidad de sacar prueba alguna, estaba parada en medio del bosque, con dos niños peleando enfrente de mí. Estaba impacientándome. Por un momento, el viento, conociendo mi carácter, vino a darme un leve soplo alborotando mi cabello, jugando con él y algunas hojas de árbol caídas. Dulces toques de campana, una promesa de una noche cálida.

Tardé 348 segundos respirando el dulce aroma de canela y pino puro en el aire, un toque de menta, mi favorito, cuando abrí los ojos sin saber cuándo los cerré en primer lugar, y tuve la visión más reconfortante de todas. Dos cachorros cuyo pelaje se podría confundir con la nieve más prístina por el tono tan blanco, escondidos detrás de uno de los antiguos y gigantescos Sakaki.

Ambos grandes ojos infantiles grisáceos como los de su hermano mayor, mirando con asombro nada disimulado la falsa pelea ente Bosu-sama y Naruto, quienes estaban en el clímax de esta, la camisa de Naruto de lino blanco hueso destrozada. Menos mal, es la camisa que estaba a punto de turnarle a Sacacorchos para pulir la madera del piso de la casa.

A estas alturas ambos machos estaban jadeando, tratando de contener – sin mucho éxito – sus ataques de risa por las cosquillas mutuas que se estaban haciendo.

Los cachorros pensando que en efecto su líder estaba siendo atacado brutalmente y sin piedad, entraron en modo ataque mostrando sus mejores posiciones de lucha. Se lanzaron en una carrera frenética para embestir a Naruto, quien se encontraba ganando la ridícula pelea en las costillas de su contrincante.

Los cachorros de tan sólo 30 cm de altura y con 25 kilos de terso pelaje fueron unas suaves formas de algodón contra la forma maciza de Naruto, quién para deleite de los chicos, se dejó caer como si fuera atacado por los más grandes monstruos jamás vistos. Al caer de costado, Naruto los atrajo hacia él y los abrazo mientras daba vueltas con ellos en el suelo fértil del bosque, llenándose de risas y contagiando a las aves a continuar con su parloteo vespertino silbando sobre las altas ramas de los abedules.

Poniendo los ojos en blanco mientras dejaba escapar una sonrisa tonta, me crucé de brazos tratando de acomodar mi furisode verde esmeralda corto, limpiando el polvo. Previendo, me había colocado medias negras gruesas por debajo ayudando mi fácil desplazamiento en la carrera anterior. Sabía que terminaría corriendo con la manada otra vez.

- Bosu-sama, debo informarte que esta vez hemos traído deliciosa carne suave y fresca, adicional a unos cuantos kilos de Kobe y Tonjiro recién hecho. – Lo saludé con la voz más formal que pude encontrar en mí. Era mi amigo, pero no por ello podía hablarle informalmente enfrente de cualquier incluyendo a sus hermanos. - Adicional traje poky, si te interesa un postre nocturno.

Sabía que el poky era su postre favorito, crie a ese cachorro con poky prácticamente.

El lobo mayor, sin mayor indicación de que estuvo jugando con Naruto minutos antes, se levantó con la mayor dignidad que pudo sin dejar de ver a sus lobeznos hermanos menores atacando sin compasión con sus patitas blancas y afelpadas las costillas de un rubio acostado de espaldas al suelo atacado de risa.

Bosu-sama se levantó en su máxima altura y volteo a mirarme, sus ojos azules, no como los de Naruto, sino como hielo fino en medio de un lago a punto de quebrarse y con una intensidad digna de su puesto dentro de la manada, teniendo cerca del doble de mi tamaño y cuádruple de mi peso, a sus 12 años de edad, mi amigo era una maravilla para la vista, especialmente cuando sin necesidad de abrir su hocico lleno de colmillos enormes simplemente lo acerco a mi rostro tocando con su aliento cálido mi mejilla. Olisqueo una, dos y tres veces, tal movimiento reflejo al de un suspiro en términos humanos.

- Me da mucho gusto verte, Sakura-chan – Comento él con su voz de tenor profunda.

Pensaría que, al ser, en años humano, mayor a Naruto y a mí, nuestro amigo empezaría a llamarme con mayor respeto, pero supongo que eso es todo lo que gano al dejar que Naruto se junte tanto con él. En términos lobo, somos menores que y a él, la jerarquía de la manada gana. Eso y que él no tiene necesidad de vernos como una autoridad, aun cuando sabe que somos más fuertes que él. Esperemos que eso jamás sea necesario demostrarlo.

Retrocedió un poco y tal cómo se espera de un digno líder, me midió con su mirada, dejándola intensa aún más como si estuviera evaluandome - y tratando de atravesarme el alma durante el mismo – me realizo un escrutinio que no recordaba desde años anteriores, a la época de su abuelo, el primer lobo que conocimos.

Al haber aprobado su análisis, dio un último suspiro como si se diera cuenta de algo, esta vez fue extraño incluso para mí. Supo por mi entrecejo muy sutil, lo que le estaba preguntando:

- Más tarde. – Dijo de forma queda pero no sin toque de suavidad en su voz.

Asentí una sola vez con la cabeza, siempre la respetuosa de nuestro equipo, a diferencia de Naruto, quien en ese momento levanto ambos cachorros en cada brazo dirigiéndole una mirada de diversión contenida a nuestro amigo lobuno:

- Creciste, no sé en qué momento ocurrió, pero es bueno ver que me estás alcanzando – dijo Naruto fingiendo recuperar el aire.

Bosu-sama y yo sabíamos que era una mala interpretación, pero era la manera de Naruto de distraer a los chicos en metidos en sus brazos para despistarlos sobre lo que trataría de hacer.

Nuestro amigo se le quedo mirando a Naruto, idéntica a la expresión que hice hace poco, pareció rodar los ojos y sonreír esta vez mostrando parte de su dentadura puntiaguda.

- Indica el camino Naruto-chan, es el mismo que te lleva a mi pueblo - cuando termino de hablar Naruto murmuro algo sobre los lobos cabezones que siguen diciéndole Naruto-chan a pesar de haber crecido.

El último se queda son comer ramen – Grito Naruto ya encarrerándose a una velocidad increíble con los lobeznos que chillaban ante el trato tan inhumano que recibían ya que el viento frío les picaba sus mejillas. Diviértanse con la venganza pequeños.

- ¿Vas a dejar que te gane? Te estas ablandando Sakura-chan – me dijo Bosu-sama como burlándose por mi falta de competitividad.

Estaba escudriñando el álamo en el que deje tanto la carne como la sopa recién hecha escondidas con el permiso de una familia de ardillas, a quienes les deje una generosa cantidad de pan del día anterior, a diferencia de la creencia popular, les encanta el pan de avena.

- Bosu-sama…-suspiro- a veces debemos permitir que nuestros niños crean que tienen oportunidad. Es cuando están a unos segundos de su meta cuando decides intervenir para demostrarles que nunca tuvieron siquiera la oportunidad de ganar.

Me acerco al abeto nikko más grueso a nosotros. Bosu-sama es alto y ancho por lo que necesito un árbol un poco mayor a sus dimensiones.

Coloco la palma de mi mano en un hermoso ser vivo de 1,5 metros de ancho y 30 de alto e inmediatamente lo siento. Disfruto de su energía, su vida, su alma. No tengo que hablar para preguntar por su permiso, él sabe, lo cual me brinda por medio de calidez etérea a mi interior. Sé que en alguna parte de su ser me mira, de esa forma en que sabes que alguien te sonríe sin que te des cuenta.

Supe en cuando termino la conexión del portal cual click al abrir una puerta, y así ante nuestros ojos el abeto abrió su tronco para nosotros, mostrando el camino que conducía a metros cerca de la guarida de mi amigo y su familia.

- ¿Alguna vez terminas de acostumbrarte a esto? – pregunta él, qué aunque no lo demuestra por medio del timbre de su voz, el cual mantiene plano, el simple hecho de preguntar me indica lo asombrado que esta.

- ¿Disfrutar azotando a Naruto? Por supuesto que no, ¿tú lo harías?

- Dime tú, ¿quién se cansaría de eso?

- Nadie que lo conozca, es eso seguro

- No le digas eso, conociéndolo es capaz de colocarse como objetivo conocer a tantas personas como pueda para confirmar tu teoría.

Lamento informarte que eso ya ha ocurrido.

- Bosu-sama se congela mirándome estupefacto.

Tranquilo, le di té con infusión de valeriana en esa ocasión y una motivación suficiente para olvidar esa ridícula meta – le comenté levantando mi brazo para que viera un 0.5% de chakra azul verdoso en la punta de mi dedo índice de la mano derecha, mientras seguía caminando a través del portal.

Giré mi cabeza brevemente para mirarlo:

- Ni siquiera recuerda toda esa semana.

- … A veces, sólo a veces… das miedo… Sakura-san - Murmuro con una voz muy baja - Especialmente cuando sonríes de esa manera.

Y así es cómo un botón de cerezo se gana el respeto de un lobo.


Cuando tenía alrededor de cuatro nacimientos, traté de observar mi reflejo en nuestro lago favorito, abajo de la cadena de manantiales suaves que suspiraban pequeñas velas de aire caliente, haciendo que el lugar fuera cálido incluso siendo de noche. Podía oír a los últimos ruiseñores tocando sus baladas por medio de sus voces adormiladas, acurrucando sus alas para dormir, o el aterrizar de un murciélago cuando atrapaba una araña antes de que terminará de brincar tejiendo aquí y allá su red de trampas.

El lago era una belleza nocturna, a pesar de que Naruto se quejaba crónicamente de lo tedioso de estas escapadas - él era un ser de actividad diurna -, igualmente quedaba anonadado junto conmigo por el espectáculo del agua a la luz de la luna.

De día no es posible distinguirlo, además de que sólo se nos permite venir a bañarnos en el agua termal del lago en nuestro cumpleaños o días llenos de festín. Sin embargo, de noche es una experiencia inigualable.

Pocos saben que existen los hongos bioluminiscentes dentro de este bosque y más visibles aún dentro del lago de agua cálida.

Puedes ver la extensión del agua, coloreada de aguamarina con toques verdosos y azules iluminados de repente cuando colocas tu mano en cualquier parte de la superficie del agua. No sólo los hongos sino algunas algas luminiscentes residen aquí, lo que ocasiona que el espectáculo sea impresionante especialmente cuando nadas porque pareciera que tienes el cielo bajo tus pies, cual aurora bóreal.

Tendíamos a llevar únicamente una toalla. Si llevábamos dos sería más difícil de ocultar al regresar, no se diga llevar otra muda de ropa. Nuestra guardiana se daría cuenta de inmediato que nos escabullimos.

Nos despojábamos de toda ropa, nos arrojábamos al agua y entre risas gritábamos:

- ¡Jutsu Misil dragón de agua! – y Naruto inmediatamente me arrojaba agua juntando ambas manos al frente de su cuerpo y aventándola hacia mí.

- ¡Explosión de Agua colisión de olas! – apoyándome un poco del chakra natural remolque a Naruto en una mini ola un poco más grande que él mismo.

Aunque este ataque fue mal calculado, ya que me trago a mí también y ambos quedamos abajo del agua, dando giros y piruetas en el fondo, el cual no era profundo, apenas dos metros, nos hacíamos señas de diversión.

Salimos a la superficie segundos después completamente atacados de la risa. Naruto, siendo el nadador nato que según él era, fingió que yo era una damisela en peligro:

- ¡No señorita! oh no, por favor respire – él jalándome hasta la orilla mientras yo trataba de zafarme de sus brazos

- ¡Oh no! la señorita está teniendo un ataque, noooo…mfsdjire - y al empujarme hacia arriba, lo mande al fondo ocasionando que en su diatriba su boca se llevará un gran trago de agua.

- Pffff eso es trampa – me dijo una vez que dejo de ahogarse solito, no tenía nada que ver con el hecho de que yo estuviera sentada en una roca cerca de la orilla y mi pie sobre su cabeza intentando llevarlo al fondo de nuevo.

- Sabe mejor que el udon de casa – hicimos una cara de asco al mismo tiempo, después ambos nos miramos a los ojos, y cerca de veinte segundos intentamos aguantar lo más que pudimos pero no nos contuvimos y soltamos una enorme carcajada recordando el último udon que nos preparó. Incluso ella no lo comió.

- Cuando aprendamos a cocinar por favor, jamás udon, jamás lo preparemos – me rogó Naruto, aunque no le respondí, supe que estaba con él en esto.

De pronto, lo sentimos antes que escucharlo. Como si movieran uno de los arbustos detrás de nosotros sin querer.

Para cualquier otra persona, supondría ser una ardilla o incluso por el crujir de las hojas, un gusano de seda.

Pero para Naruto y para mí que justo acabábamos de pasar nuestra evaluación mensual, sabíamos que no era así. La anciana ya nos había advertido que el bosque de noche era peligroso, que la vida silvestre natural era engañosa y aún más allá de eso, el chakra natural nos llamaría como él a nosotros, como polilla a la luz, que no nos acercáramos, pero éramos muy testarudos en hacer las cosas a nuestro modo. Tal vez por eso se enojaba tanto.

Extendí mi chakra, levemente tal cual me enseño, mientras nos vestíamos lentamente. Naruto, quien no tenía tanto control en ese entonces, se quedo quieto, su energía estaba intranquila, lo supe en cuanto le tomé la mano cuando bajaba lentamente de la roca, entrelazando sus dedos con los míos, quedándonos cerca de la orilla sin movernos.

Mi chakra fue tocando la tierra, el aire, la humedad, palpando poco a poco, saludando a todo aquel que se acercará. Muchas energías vibraron junto conmigo, pero pedí permiso para sólo tocar aquello que hizo el ruido. Me distraía mucho el chakra de Naruto, parecía querer salir en cualquier momento por lo que volví a apretar su mano.

Sabíamos que si era un shinobi, todo había acabado. No habíamos llevado los pergaminos de almacenamiento, armas, kunai, shuriken, incluso un inútil senbon, nada, y de cualquier manera si lo hubierámos llevado no tendríamos oportunidad. Sólo teníamos teoría sobre jutsus, no teníamos la práctica o peor aún, siquiera el más mínimo control en un elemento. Rezaba en secreto para que, quien fuera, no me separará de él.

Pasaron algunos segundos, tensos. Fue entonces cuando fui a por todas, si era un shinobi, haría que Naruto escapará, que corriera y llegará a casa. Sabía que sí lo hacía ella lo salvaría incansablemente, una y mil veces más, así nos lo prometió.

Mi plan consistía en enredar mi chakra naturalmente cálido e indetectable – al menos eso pensé- en lo que fuera que nos estaba acechando y cuando detectará su cabeza, la aplastaría o sin dudar me aferraría a su cuello y terminaría por estrangularlo, o en dado caso de que llegará a darse cuenta de mis intenciones, podría noquearlo con un choque eléctrico a escala miniatura en su nuca, aunque esto último jamás lo había intentado, sólo tenía la noción de los jutsus raiton por el libro de Inazuma no shi – Relámpago - que leí un mes antes.

De esta manera, me quedaría plantada en el suelo hasta que Naruto pudiera escucharme y huir. Un plan infalible para una niña de 4 años intentando salvar la vida su amada familia.

El problema a mi plan, fueron los detalles que no analicé, ya sea por el exceso de adrenalina en mi cerebro o el incremento del pánico acumulándose en mi pecho. Piensa con la cabeza fría – lección 26 de todo Shinobi. El primer detalle que se me escapó, es que por más que busqué en el cuerpo, no encontré un cuello. No tenía. No lograba localizar lo que fueran los hombros o cabeza, simplemente era interminable. Un cuerpo infinito.

Pero esto no era lo que me tenía preocupada, sino el segundo detalle, el hecho de que Naruto inconscientemente empezó a apretarme más la mano, mientras miraba hacia unos diez metros arriba de nosotros por encima de los álamos.

Cuando llevé mi mirada a la misma dirección que él, pude ver el por qué no encontraba solución a mi problema número uno. Simple. No había cuello. Era mi primera teoría, confirmada.

El cuerpo era el de una enorme serpiente, muy parecida a una imagen que una vez vi en el diario de nuestra anciana. Una nure-onna. ¿Por qué, porque estaba aquí?

Según el mito, una nure-onna es una serpiente con cabeza de mujer, cuyo cabello es largo, negro y con una piel en constante humedad, aunado a un cuerpo colosal deslizante con una longitud de 300 metros. Esta no era una nure-onna como tal, contando que no tenía una cabeza de mujer como tal, simplemente tenía la cabeza extrañamente figurativa a un rostro de mujer y le sobresalían algunos pelos de la parte superior de la cabeza, leves reflejos de cabello largo y negro, adicionados a unos aproximadamente 25 metros de negro azabache escurridizo, ¿existía realmente el mito? Estamos en problemas si es así, porque una nure-onna… es inmortal.

Tanto Naruto como yo, quedamos pasmados viendo a aquella criatura, mientras ella parecía vernos con un dejo de aburrimiento; sin embargo, aquellos ojos amarillos veneno fijos en nosotros la hacían ver altamente peligrosa.

Mirando en retroceso seguramente pensó que éramos meramente bocadillos mientras que ella ya tenía en su hocico, sobresaliendo de ambos colmillos, la mitad de un cuerpo. Vimos la sangre escurrir por sus inexistentes labios, pero sólo eran finas líneas, lo que significa que lo que sea que estaba devorando ya había sido mordido letalmente por ese enorme monstruo.

De pronto, algo lejano se escuchó rugir, no identifiqué el ruido ni el chakra pero algo en ellos me hizo reaccionar. Sabía que debíamos salir de ahí de inmediato o seríamos el siguiente platillo.

Jalé mi mano que aún tenía entrelazada con Naruto levemente sólo tratando de llamar su atención, justo cuando la serpiente dejó de observarnos desde su altura sobre los álamos.

Debemos guardar silencio y salir despacio. Intenté decirle con la mirada, que entendiera, que supiera que debía guiarlo de nuevo a nuestra casa segura.

Me miró asintiendo y no dábamos nuestro primer paso hacia la oscuridad del bosque, cuando escuchamos un murmullo, parecía más un gemido lastimero, doloroso, de alguien que está sufriendo una gran cantidad de dolor.

Naruto detecto el sonido viniendo del cuerpo, aún con vida, que vimos en el hocico del monstruo.

Por un momento, no logré escuchar más allá de los latidos de mi propio corazón desbocado. Controla tu respiración o el enemigo se encargará de deshacerse de ella. Lección 23. Traté de respirar profundo y lento, pero Naruto seguía mirando hacia arriba.

- Al-alguien sufre Sakura-chan. S—sigue con vida… - murmuro quedándose sin voz al final, cuando de repente - ¡Tenemos que ayudarlo! ¡Debemos sacarlo de ahí!

De pronto Naruto me soltó. ¡¿Qué estás haciendo?! Pensé con el miedo en la garganta.

Corrió hacia el monstruo:

- ¡Suéltalo!¡No puedes comértelo! – A estas alturas, la gigante serpiente había empezado a engullir el cuerpo, se oían los huesos tronar al tiempo que por fuera se veían los músculos de la tráquea de la criatura prácticamente masticando sin dientes.

Naruto estaba enfadado, podía verlo. Pero cuando el monstruo lo miro esta vez con más detenimiento, algo llamo la atención de ese vípero. Se le quedo mirando a Naruto como si fuera de repente un delicioso manjar, saco su lengua dividida en señal de degustación e incluso podría decir que salivo.

De pronto Naruto, cual perrito enfadado, empezó a patear el cuerpo de aquella cosa.

- ¡Era un ser vivo, no tenías por qué comerlo así! ¡Nadie merece morir así!¡ ¿Qué eres? ¿Un monstruo?! Por cosas como tú, nos das tan mala fama a todos los demás.

Cuando vi que la víbora estaba bajando su cabeza directo a él, abriendo su hocico mostrando sus enormes colmillos llenos de veneno, no supe como lo logré en mí, pero no cuestione ni me contuve.

Dejé que mi chakra escapará de mí, invocando chakra natural de quien quisiera ayudarme, un grito de auxilio en la oscuridad y el silencio del bosque, corriendo desesperada a Naruto. Llegué a tiempo para removerlo de una mordida aterradoramente mortal para él. Al empujarlo, logré sentir el poder de los kodamas a nuestro alrededor, y únicamente con fuerza en mi corazón y mi voz a todo volumen, les rogué:

- ¡Protege a Naruto por favor!

Momento en que el kodama utilizo su fuerza proveniente de los árboles y levantando raíces y ramas, lo envolvieron en un capullo de hojas para acomodarlo, rodeado de membrilleros altos con espinas y ramas tanto de soporte como de ataque cuyo grosor era mayor al tamaño mismo de Naruto. Estaba sano y salvo. Las asteráceas que rodeaban el nido que albergaba a mi rubio le darían protección contra el monstruo.

Lamentablemente, en mi prisa por salvarlo a él, me condene a mí misma. En lo que se formaba el capullo de protección para él, caí dando volteretas sobre una de las laderas cercanas al lago. Ni siquiera había terminado de caer por la ladera, cuando sentí un dolor punzante en mi pierna izquierda y de inmediato me sentí volar en el aire, dando esta vez, vueltas en él.

Cuando al fin entendía que pasaba, ya era tarde.

La serpiente imitación de nure-onna me había atrapado en mi caída con una mórdida a través de mi pierna, prácticamente mordiendo desde mi rodilla, no clavo los colmillos, pero sentí los rezagos de veneno de su comida anterior, los cuales se sentían como ácido. Tuve 3 pensamientos cuando me alzo al aire justo por encima de su cabeza, cual palomita de maíz cuando Naruto la atrapa al vuelo jugueteando y comiendo. Ese fue el primero, una extraña forma de percibir mi destino de los próximos cinco segundos. Soy una palomita.

Pensaba que al estar Naruto seguro, abajo en el piso, yo había hecho bien mi papel, lo protegí como debí.

Mientras iba cayendo, cediendo a la gravedad, directo al hocico abierto del enorme monstruo, teniendo como última visión sus horribles ojos color huevo podrido, me recriminé por mi pensamiento anterior.

No habría pasado esto si no hubiera querido venir a disfrutar y jugar con los hongos del lago.

Tonta, tonta, debiste ser más sensata. Mi segundo pensamiento con mi voz interior, regañándome aun cuando ya era tarde.

Y mi último pensamiento, un rezo. Perdónenme Byakko-sama, Seiryu-sama, este año no podré celebrarles cómo se debe, pero permítanme en mi siguiente vida, volver a conocer a Naruto y a mi señora mayor por favor, Kami-sama, y si no puedo conocerlos por favor, protégelos por mí y prometo servirte eternamente.

Como si se detuviera el tiempo, al terminar mi rezo, fui cegada momentáneamente por una luz blanca tan pura que pensé que había muerto antes de siquiera llegar a tocar a la serpiente. A la vez, sentí a la altura de mis rodillas y espalda que me sostenían un par de brazos fuertes, y antes de voltear mi cabeza a ver quién me sostenía, sentí como se inclinaban hacia mi oído y en voz baja diciendo:

- Oh, pero shojo, ya eres mi sirviente. Aún no es tu turno.

La voz, aunque varonil y joven, era extremadamente tierna, cargada de dulzura y una paz que me lleno inmediatamente el corazón de tranquilidad.

Podía sentirme en estos brazos que estaba a salvo, que, a pesar de sus palabras tan condenatorias para otro momento, él me cuidaba. Me dieron tantas ganas de llorar y abrazarme a mi salvador; sin embargo, me di cuenta de dos cosas al mismo tiempo.

Uno, yo bajaba lentamente mecida por el aire al tiempo que dichos brazos parecieron esfumarse lejos mí, y dos, la serpiente, aquel ser tan repugnante y venenoso, había recibido un golpe de tal dimensión a la mitad de su cuerpo y a decir, por las copiosas cantidades de sangre brotando de ella, pareciera ser que le partieron el hígado. Sin embargo, lo más llamativo fue ver que pareciera haber sido ejecutada limpiamente… a la mitad por un arma de inmenso filo. El corte visible a través de – sí, era el hígado y parte del estómago – un órgano desmembrado era cuidadosamente recto, se podía ver completamente y sin problemas el otro lado del bosque intacto, a donde fue cortada. El tema era ese, incluso los árboles localizados inmediatamente al otro lado del ataque a la serpiente estaban inamovibles, imperturbables, ni siquiera sus hojas movidas por el aire. El ataque al animal fue tal como un jutsu de fuuton: preciso y exacto.

Confundida, con más preguntas que respuestas, traté de enfocarme en el hecho de que estábamos vivos – de milagro – aún. De cualquier manera, algo dentro de mí sabía que aquel que me había salvado de una muerte horrible fue también quien termino con la vida de este ser. Aún no. ¿Entonces cuándo?

Sin pensar más allá, di media vuelta para ir por Naruto. Apenas llegué a donde los espíritus de los árboles lo habían resguardado, las ramas y hojas se abrieron como capullos al florecer. Ni siquiera habían terminado de abrir el albergue, cuando una fuerza aplastante me abrazo. Tampoco yo quería dejarlo ir. En todo momento, me recrimino con sus gritos infantiles:

- ¡Ja..jamás vuelvas a hacer eso, jamás! ¡¿Lo oíste?!¡Tú eres lo único que tengo! – toma aire para seguir gritando y resoplar a través de sus mocos - ¡Jamás me dejes atrás porque crees que es lo mejor para mí! ¡¿Estas tonta o loca, o los dos?! ¡Pero jamás vuelvas a hacerlo!¡Promételo!¡Promételo!

Me di cuenta de lo enojado, triste y decepcionado que estaba. Asustados tal cual estábamos vi sus ojos, ambas pupilas parpadeaban ahora reflejando a las de un gato, mientras que los iris totalmente rojos. Reflejaban todo lo que yo también sentía, la desesperación de protegerlo a toda costa, el miedo por no volverlo a ver, el terror de no pasar de esta noche. Mirando sus rojizos ojos pude verme a mí misma reflejada en su mirada, podía verme desaliñada, las pupilas dilatadas por la adrenalina aun destilando en mi cuerpo, un labio partido, y una breve línea de sangre que caía por mi frente.

- ¡Promete que no me dejarás atrás de nuevo! Jamás lo vuelvas a hacer… jamás…- Mientras su voz bajaba, se aferraba más a mí con sus garras recién estrenadas, mientras que yo, no podía dejar de abrazarlo, acercarlo más.

Parecía que nos sentíamos exactamente igual, nunca nos queríamos alejar el uno del otro. Su chakra levemente rojizo se hacía eco en su cuerpo de forma muy tenue. Tenía una idea de lo que le ocurría, esto nos lo había explicado nuestra anciana, pero en este momento nada importaba. Sólo él y su rápido latido en mis oídos. No quería soltarlo. No iba a soltarlo. Sólo un poco más. De pronto, él se quedó quieto, inclino la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro, como si no supiera que lo estaba provocando.

Me enfoqué también y detrás de mí lo escuché, viniendo de adentro del cuerpo cercenado del falso nure-onna.

¡Ahí!

Un gemido, lleno de dolor y angustia, fue lo que nos llamó. Dejando salir ahora tanto Naruto como yo nuestros chakras, lo descubrimos, ¡seguía vivo el bocadillo! Nos volteamos a ver mutuamente y nos sumergimos a través de las vísceras, Naruto fue quien llegó a él primero, un cuerpo de alrededor de 1,50 metros de largo, pequeño para el monstruo pero enorme para nosotros.

Debemos llevarlo al lago, podemos pedirle al kappa que le hable a ella y venga a ayudarnos – le dije a Naruto mientras él tomaba lo que creíamos eran las patas traseras.

- ¿Funcionará? ¿Y si está dormida? – me contesto resoplando por el esfuerzo de cargar un cuerpo resbaladizo por la sangre en la que estábamos empapados.

- Mandaré un kodama entonces – le respondí mientras me encargaba de una cabeza con más carne viva que piel. Al parecer el sistema digestivo de la serpiente en verdad había sido eficiente.

- De todos modos, llevémoslo al lago, revisemos que heridas tiene en lo que llega – para este momento, Naruto estaba en modo ayuda como cada vez que veía a alguien en problemas. A este punto, ni siquiera había algún signo revelador de su cambio anterior.

Arrastramos el cuerpo con ayuda de un kodama muy amable, quien nos hizo el favor llevando el cuerpo gentilmente con ramas de movimientos delicados hasta el lago, colocando el cuerpo cerca de la orilla lentamente hasta que pudimos recibirlo y limpiarlo lo mejor que pudimos, mientras tanto, escuchábamos como los árboles hablaban entre sí llevando nuestro mensaje, esperando que llegará en breve la Yama-uba.

El cuerpo era de, un lobo, una lobezna de hecho.

- Tranquila, Sakura-chan y yo trataremos de ayudarte – le murmuraba Naruto con voz suave y apacible tratando de que no se durmiera.

- Yama-uba nos ayudará, sólo espera – seguía hablándole, mientras yo trataba de averiguar cómo íbamos a explicar los últimos 20 minutos.

- Te vamos a cuidar, tranquila, te protegeremos ahora… - Tratando de mantenerla consciente – Ehh… emm… – Naruto peleaba con las palabras, buscando algo con qué consolarla.

- Trata de contarle algo sobre ti – le recomendé mientras le lavaba cerca del torso donde vi una contractura, aquí la lastimó.

- ¡Sí! Por supuesto, mi nombre es Naruto y ella es mi hermana, no dejaremos que nada malo te vuelva a pasar, ¿verdad, Sakura-chan?


Hermosos ojos azul cargados de electricidad interna veían la encantadora escena colocado a varios metros detrás de los curiosos niños. Pocas veces en su larga vida había tenido oportunidad de ver este tipo de interacciones humanas. Le parecían fascinantes, por alguna razón deseaban salvar la vida de un ser que en cualquier otra situación resultaría un depredador natural para ellos. Pequeñas criaturas inconscientes.

Aun así, se quedó sólo unos minutos más… observando. Recostado sobre sus cuatro patas en una rama de los enormes árboles, su pelaje atigrado se movía en suaves ondas aún sin viento moviendo las hojas más cercanas a él.

Interesante. Se le hacía impresionante la capacidad de invocación de la niña con cabello anteriormente rosado, pudo ver, tal cual la tela del vestido que vio puesto en Ama no Uzume apenas hace unos veinte años. Sin embargo, nada en ella llamaría su atención a primera vista hasta que observó, distópicamente, que no fue el único al que pudo invocar. Reflexionaba sobre esto, al tiempo que dirigía su mirada al ahora revoltijo de flora que fue capaz de hacer en su pequeña feroz batalla con uno de los hijos de O-Wata-Tsu-Mi. El viejo marinero llorará un tiempo la pérdida de su pequeña víbora, pero qué se le puede hacer.

Recordando porque se quedó en este lugar, dejo salir una sonrisa enorme, cruel y sádica.

No. El verdadero secreto aquí es el niño con bigotes en su cara. Un maravilloso secreto bien escondido, si hay algo por decir en cómo dejo las marcas de sus garras detrás de dicho revoltijo de tierra debajo de él. Ramas quemadas, hojas tostadas, olor a odio, todo ocasionado sólo por la furia de un chakra que - no se saboreaba cómo al del niño - incendiado por la desesperación de llegar a la criatura de rosa.

Sintió una presencia más llegar al claro, donde se encontraban los infantes procurando a la loba.

Oh, pero vaya, vaya…. Aquí has estado… todo este tiempo, una de las sorpresas más maravillosas de esta década, definitivamente.

Una de sus rebeldes sirvientes - la más anhelada y buscada- se hace presente. Aún más prodigioso es ver cómo ambos niños la llaman …