Capítulo 6. Ninshu y rubios besucones.
El Ninshu, desde que tengo memoria, era nuestro pan de cada día.
Comíamos, respirábamos y controlábamos Ninshu. Todo el día, todos los días.
Los shinobis normales, según nuestras observaciones, eran unos brutos de uso indiscriminado por los elementos. Sin ética ni moral utilizando la energía como si fuera… si fuera… un objeto más. Idiotas.
No sólo tenían preceptos tan mal proporcionados como la paz, la protección o la lealtad impregnados en acciones injustificadas erróneamente llevadas de la mano con violencia tanto a sí mismos como con energía que no es de ellos como tal, tergiversando las nobles enseñanzas del Ninshu…
Estoy divagando de nuevo. En fin, el Ninshu ha sido escrito – entiéndase taladrado – en nuestras mentes desde que Naruto y yo éramos unas crías con pañales, entiéndase de nuevo, trapos con hoyos en nuestros traseritos frondosos de bebé.
Zenpan-sama siempre fue… práctica. Se volverán a ensuciar decía, que aprendan a generar inmunidad a las bacterias, decía.
Una verdadera sensei enseñando a vigilar al dios dinero. Pero no fueran esos tontos libros Icha Icha porque pareciera que tiene mil agujas senbon envenenadas enterradas por todo el cuerpo si no obtiene el último escape literario de un autor altamente desconocido salvo por esas ediciones. Lo peor: es que no nos permite leerlos, ni una sola copia desgastada, por lo que la curiosidad por lo oculto y prohibido nos ha orillado a tratar de liberar en cada oportunidad los sellos que la vieja bruja le coloca al estante encancelado – ¡porque sí! sus tontos cuadernos necesitan un lugar puro, lejos de sucias manos infantes - sin éxito alguno durante la última década.
Mi sexto sentido para divagar: ¡Activado!
Suspiro. Por sexta ocasión esta madrugada. Se supone debo estar meditando tal cual es mi rutina previa a los katas, pero simplemente no soy capaz de hacer mi tarea. Algo se mueve por el aire, poniendo mis nervios a prueba. Escalofríos se deslizan en una caricia cruel sobre mi espina dorsal.
Recuerdo que es lo que Bastet nos contó hace años, aquellas palabras suyas sobre una olvidada religión, cuya metodología era muy parecida a la que hemos consumido desde antes de saber sumar.
Al parecer ya no existe en el mundo actual, alguien que pueda inculcar más sobre esto lo cual me parece francamente ridículo. ¿Cómo es posible que algo tan soberbio, tan magnánimo se haya olvidado en las arenas del tiempo?
El ninshu, una forma de usar el chakra para conectar sus energías espirituales y físicas internas en lugar de entre sí. Permite a las criaturas entenderse entre sí sin comunicación verbal y procurar por la seguridad de los demás a voluntad. Es decir, expulsas tu chakra lanzándolo a la madre tierra nuevamente, encontrándose con aquello que encuentre: agua, el aire, el fuego o la tierra, dejas que interactúen, que conecten su chakra natural con el tuyo. Cuando lo sentí por primera vez, sólo podría alcanzar a describirlo como una luz llena de vida, llena de olor a calor, que inunda tus sentidos. Cual hada traviesa riéndose de ti, contigo, curioseando por cada célula que encuentre a su paso. Te llena de vida y de una alegría indescriptible. Un trago de verdadera paz.
Porque cuando el ninshu se forma, cuando tu chakra se une al chakra natural de madre, puedes sentir lo que realmente significa estar en paz. Los conceptos de la armonía o la unión fraterna son muy distintos entre las conexiones espirituales del mundo a los de los seres humanos. Ya no contemos con los shinobis.
La paz, para los peces de un río, siempre será exactamente lo mismo que para un árbol perenne. No importa lo que ambos sean, saben que su vida estará llena de distintas emociones, diferentes tiempos, pero será un ciclo en cada ocasión en la que están abiertos de brazos – mentalmente hablando – para lo que llegue a tocarles. Sus hermanos seguirán siendo sus hermanos en la siguiente vida solo que con otra forma u otra cara, incluso como un enemigo natural, pero saben que cumplen con un rol que la vida les ha elegido y no por ello se entristecen; al contrario, agradecen haber sido elegidos nuevamente para continuar con cualesquiera que sean los destinos que los kami-samas hayan elegido para ellos y dan lo mejor de si mismos sin importar el resultado, para ellos el fin no justifica los medios, el medio es el que llevará el grado de honor a tu fin.
Saben que el hombre es un ser vivo que al parecer no puede estarse quieto, y está en una continua búsqueda… ¿de qué? Eso es justo lo que no entienden. Escuchan e interpretan de los labios de aquellos bípedos palabras como libertad, lealtad, protección y paz; sin embargo, para aquellos seres que parecen inertes o sin consciencia real a la vista humana, todo lo anterior parece absurdo. Los humanos no se dan cuenta que si tan sólo dejarán de asesinarse y odiarse mutuamente, todos esos conceptos llegarían por si solos a su vida.
Un ejemplo muy claro: mi hermano y yo.
Naruto y yo vivimos en paz, completa y total, libres, sintiéndonos protegidos no sólo por nosotros mismos o entre nosotros, sino también por la vida que se ha encariñado a nosotros en el bosque. Si cuidas a madre, madre cuidará de ti. Sencillo, simple, no tiene pierde.
A los ojos de un hombre sin entrenamiento, tienden a llamarlo magia. Ni siquiera chakra natural o energía vital.
Habiendo aprendido sobre el valor real del ninshu por un lado y parte de la vida shinobi por el otro, ambos creemos firmemente que tuvo que ocurrir algo realmente impactante para que toda esta enseñanza llena de amor real por el prójimo se haya perdido entre las múltiples guerras civiles y militares de la historia humana.
Ahí fue cuando zenpan-sama nos los recordó:
- El corazón del hombre es sensible, especialmente si este es débil o la vanidad es su alimento. Sólo aquellos cuya alma sea noble no pueden ser atacados tan fácilmente.
Por supuesto, sentimientos de ira, rencor y envidias orillaron al hombre a crear la derivación del ninshu. El ninjutsu.
Un arte que ha sido menospreciado y ciertamente maltratado en base a causas menos que falsas. A mi punto de vista, no hay problema en utilizar los elementos porque a ellos les gusta ser reconocidos por el hombre. Cuando ves a un espíritu de agua danzar frente a ti esperando a que lo reconozcas y juegues con él, entiendes que les gusta ser vistos porque su tiempo en el mundo es infinitamente mayor al tuyo como humano. Es normal que salgan a jugar para salir de la monotonía de su vida.
En nuestros encuentros furtivos con uno que otro shinobi hemos aprendido mucho sobre sus maneras de pelear, especialmente los de Kirigakure. Sus sellos manuales, sinceramente fueron creativos, de los que agregué un poquito los resultados a mi repertorio.
No tengo necesidad de utilizar sellos manuales, eso solo es para los que no tuvieron una educación con ninshu desde el nacimiento. Sin ninguna clase de sellos, únicamente con el permiso del ninshu: chakra natural y mi voluntad. Cuando niña, me tomo tiempo poder mover una piedra tan sólo dos centímetros ni que decir cuando intente levitar a Naruto la primera vez. Bastet me dejo una - sangrante – advertencia del por qué no debo utilizarlo para experimentación.
Sin embargo, mi deficiencia en fuerza, - nuestra anciana - era por mi muy reservado nivel de chakra. Es decir, soy una oruga que jamás será una mariposa en el tema de reserva de poder.
Puedo correr con mi chakra durante un día y terminaré agotada, muerta para el mundo los siguientes dos días; sin embargo, puedo correr con apoyo de chakra natural reemplazándolo con el mío en mis canales de energía, seguir así a Yugakure y de vuelta en un solo día sin siquiera detenerme por el más mínimo descanso, sin tener hambre o sueño al finalizar.
En cambio, Naruto. Bueno mi hermano es… es…en una excelente definición de nuestra líder familiar: es una bestia ambulante semi pensante de masiva energía proteica. Concordé totalmente, aunque fingí la misma cara de indignación que uso Naruto.
Con cada año que transcurre, siento que la energía de Naruto, a diferencia de cualquier otra presencia que haya examinado, crece de una forma exponencial, no gradual. Es literalmente una masa con patas de poder… y ese es justo el problema.
Tiene tanto poder que no puede controlarlo, además de que siempre ha tenido un poco de problemas para entender como el chakra natural debe de sentirse debido a que el bijuu dentro de él no permite enlazar su poder correctamente.
Zenpan-sama, es decir nuestra Obāsan-sama, nos comentó en varias ocasiones que el bijuu simplemente estaba enojado por estar encerrado, que al ser una criatura de espíritu rebelde se había acostumbrado a hacer su voluntad por doquiera que decidiera cazar. Un hecho que nos reforzo con su poco conocimiento Bastet.
Entonces mi hermano tendía a errar su control de chakra con frecuencia, incluso con el sello de ocho trigramas en su ombligo, el cual invalidaba el poder del zorro atrapado dentro de él. Una configuración de la cual solo hemos logrado descifrar la mitad.
Zenpan-sama siempre mostró desconocimiento sobre quien lo colocó ahí - sospechábamos que sabía, pero si no gustaba de contarlo, es porque entonces era un malvado secreto -; sin embargo, ella también tenía problemas al reconocer ciertos símbolos utilizados en el sello. Nos ayudó con el veinte por ciento de nuestro conocimiento, pero no teníamos avances eficientes, entre el entrenamiento con ninjutsu y taijutsu, no dejarnos en evidencia con los aldeanos del pueblo, y conocimiento teórico, no nos abarcaba el tiempo para los pasos agigantados que queríamos dar.
Deseábamos reprogramar la configuración del sello, pero para ello debíamos descifrarlo primero. No nos atrevíamos a siquiera intentar retirarlo. No cuando yama-uba nos dijo que los Jinchūriki no sobrevivían después de la extracción del bijuu, cuestión confirmada cuando Naruto escucho la risa estruendosa del zorro encarcelado dentro de su consciencia.
Quedo fuera de cualquier opción la extracción.
Sin embargo, a pesar del gran defecto de control Naruto se esforzó. Mientras yo era obligada a fortalecer mi cuerpo, él fue forzado a fortalecer su mente. Ambos nos alineamos a las enseñanzas – torturas inhumanas – de nuestra anciana.
Ahora entiendo que ella realmente nos hacía un favor, aún si meter mi cabeza al rio mientras lavaba mi ropa en un momento de guardia baja durante cuatro minutos a las tres de la mañana, se considerará criminal.
Jamás bajes la guardia, lección tres del shinobi. Afina tus reflejos, a menudo reaccionan sin que te des cuenta
Terminando mi meditación para activar mis canales energéticos, fue cuando apareció mi hermano.
Ya siendo un adolescente de diecisiete - casi dieciocho - estaba en su plenitud. Venía de su rutina de meditación también, aunque él la practicaba en los peñascos de la cascada del sureste, le encantaba el ruido del agua, decía que silenciaba – curiosamente - el ronquido del zorro.
Con su camisa colgada de su hombro izquierdo totalmente descalzo y sólo su pantalón de lana hueso pálido, se podían ver los músculos magros que conformaban su físico de ahora metro con setenta y cinco.
Mechones dorados traviesos que gustaban llegar sólo a cubrir sus orejas, vivían en constante rebeldía. Sus bigotudas mejillas habían decidido definirse sin la grasa de bebé, dejando su mandíbula en forma cuadrada. Cuando terminará de madurar, se vería totalmente varonil, eso seguro.
Labios medianamente gruesos, más deslizándose a delgados que gordos. Nariz recta pero fuerte, señal de tu terquedad genética.
Torso definido, que dejaba vislumbrar un paquete completo de barra de chocolate, terreno fértil de sus abdominales, hombros y brazos poderosos, prueba de su trabajo en campo y trabajo con la madera.
Las venas saltaban a la vista aún en reposo en sus antebrazos.
Su voz, no tersa, en cambio, acercándose más a un barítono, medianamente profunda, pesada.
Piernas fuertes y veloces unidas a unos muslos toscos, gruesos. Sorprendentemente, era lampiño para ser un rubio tan ruidoso.
Mi hermano era un desgarra corazones, no un rompecorazones vulgar cualquiera. No, Naruto no dejaba nada a medias. Lugar al que entraba, lugar donde las lagartonas del pueblo sin esperanza alguna pensaba que la tenían con él.
Por favor, primero deberán pasar por mi inspección antes de siquiera cruzar palabra con él. Y lo sabían. Celosa, escuché que se atrevieron a decir esas mortales alguna vez. Pfff. Mi hermano mejorará la raza, no dejaré que la empeoré… o le amputaré antes de que se atreva a errar.
Aun así, mi hermano era cordial con todos, agradable y muy educado. Ninshu y modales se nos fueron escritos – ¡taladrados! – desde muy jóvenes.
Su energía vital hacía disfrutar su presencia. Cada palabra que platicaba era algo que te invitaba a seguir su conversación especialmente cuando te hablaba, sentías cada gramo de su atención puesta en ti y nada más.
Hombre guapo + fuerza + educación + nobleza – hermana celosa despiadada = Candidata a futura madre de sus hijos.
Así pensaban algunas. Otras menos afortunadas, más descaradas, aprendieron gracias a mí, el significado de la palabra "No".
- ¿Un buen inicio? – pregunté, presuponiendo que al llegar una hora tarde es porque tuvo una epifanía durante su meditación.
Asintió.
- ¿Empezamos? – respondió mi hermano terminando de envolverse las manos con las vendas de entrenamiento de sparring, dirigiendo su mirada azul al árbol de Sakura al que estaba encaramada.
- Comencé sin ti.
Naruto tuvo la precaución de haber revisado nuestro claro de entrenamiento antes de acercarse a mí.
- Que haya tenido una excelente mañana no significa que lo perdonaré por llegar tarde.
No se deja esperando a una dama, y yo pensando tontamente sobre sus buenos modales. Pfff.
Mi pie real estaba a centímetros de su rostro desde su derecha, atacándolo sorpresivamente, él ya había visto que mi clon era el falso, quien estaba viéndonos desde la rama del sakura.
- Espero no te hayas aburrido demasiado – contraataco tanto verbalmente como físico, cuando mi tobillo atrapado en su mano izquierda lo empujo hacia ese mismo lado de su cuerpo, tratando de tirarme al suelo con potencia.
- Una chica sabe cómo entretenerse – Ante la posible caída, coloque ambas manos en el suelo, ejerciendo fuerza sobre mi tobillo aún atrapado de manera que él tuviera que soltarlo por el impulso potente hacia arriba de su cabeza.
Girando mi tren inferior en el aire, sólo recolocando ambas manos aún en la tierra, elegantemente baje en una media vuelta al suelo. Mirándolo justo frente a mí.
Su rostro estaba totalmente calmado. Habíamos tenido estas mismas sesiones de sparring una y otra vez, por lo que cada movimiento, técnica, jab, punch, reacción física del otro lo conocíamos.
Sencillamente lo hacíamos por costumbre. No nos gustaba saltarnos un día de entrenamiento, aunque los mejores eran cuando practicábamos con objetivos reales. La sangre era más fascinante cuando no es la tuya la que se derrama.
Intentando adelantarse para tomarme por la garganta, levanté mi pie derecho dando otra vuelta en el aire a mi cuerpo, esquivando su ataque y pateándolo en el proceso, sin embargo, el cuerpo había desaparecido en una bomba de hojas verdes. Su cuerpo real apareció detrás de mí, esta vez sí tomándome por el cuello con su mano derecha y atrapando mi tren superior con su enorme brazo izquierdo.
- No dejes que Bastet te escuche decir eso Sakura-chan – Me dijo inclinándose al oído burlonamente
Ejerciendo fuerza en mi codo derecho, golpeé duro a su costado, sentí que algo trono, pero no me soltó. Entonces di media vuelta con la libertad restringida de mi torso y busqué la parte trasera de su muslo derecho. Deslice mi mano derecha rodeándolo sobre lo que alcanzaba a abarcar de su muslo, levantándolo con el impulso de la adrenalina.
Intento mantenerse macizo pero el levantamiento hacia su costado izquierdo lo desequilibro, antes de aferrarse a lo que pudo de mi brazo izquierdo, el cual utilice para sostenerlo preparándome para el lanzamiento de martillo que estaba pensando en hacer.
Considerando que mis cincuenta y nueve kilos intentaron estabilizarme al dar las vueltas necesarias contra sus setenta y ocho de músculo pesado, fue una fortuna que no me llevará con él una vez que lo lancé por el aire.
Con gracia felina, cual animal al caer, torció su cuerpo, tocando el suelo con ambas puntas de sus pies, una pierna más atrás que la otra mientras que el resto de su cuerpo se inclinaba hacia adelante, procurando que su centro de gravedad quedará lo más abajo posible para una caída en donde solo el suelo sufría el leve arrastramiento que hizo al deslizarse por el impulso que le di.
- Lo deje muy bien entretenido por lo que no tendría por qué reclamarme – le conteste. Sintiendo como la sangre al fin filtraba calor a mis huesitos.
Esta mañana estaba muy fría.
- Otra vez dejaste a sacacorchos forrado de ultrasuede, ¿no es así? – Riendo al saber que cuando lleguemos a casa, el mueble-mamá gallina empezará a reclamar por haber sido utilizado como juguete rascador de Bastet.
- Por favor, a ti también te encanta abrazarlo cuando lo forras de polar – Le respondo mientras está aplicándome un kani basami.
Para este derribo, ataco mis piernas con sus piernas. De hecho, el objetivo es usar un movimiento de tijera de sus piernas para quitarme la base estable en tierra y llevarme al suelo rápidamente. Y funciona. Básicamente es una llave de tijeras.
Mi espalda cae con dureza mientras mi brazo es secuestrado hacia su torso. Quedamos perpendiculares en el campo. Es una técnica infalible eficaz si requieres finalizar inmediatamente una pelea.
¿El problema? Naruto no engancho correctamente el talón. Mi pierna más alejada a él se separa de su agarre y procedo a estirarla lo más que puedo sin perder impulso para patear su estómago con fuerza.
Puedo escuchar su leve gruñido, pero sigue sin soltarme, continuo golepando hasta que mi otra pierna queda levemente liberada. Envuelvo sus piernas entre las mias y en un movimiento rotatorio, impulso mi cuerpo entero a funcionar como un atornillador colocando ahora su cuerpo boca abajo, tomando una de sus piernas la elevo sentándome sobre su espalda, tratando de que la llave de escorpión sólo sea lo suficientemente dolorosa para su rendición, sin tronar la rodilla.
No se rinde. En cambio:
- Tú duermes con el abrazándolo, por eso lo forras.
Ignorando mi resoplido – suspiro, una dama no resopla – ofendido, hace una plancha elevando su cuerpo llevándome consigo, hace otra, está tomando impulso.
A la tercera toma más aire y da media vuelta en el aire colocándome debajo de él. Caigo duro, de nuevo, al suelo.
Una mano presionando sobre mi garganta.
- Al menos no le pongo ojos de muñeca falsos y labios pintados de payaso.
Empate.
Mi mano distribuyendo tres dedos en puntos importantes de su hígado. El tiempo que al le tomaría asfixiarme o incluso romperme el cuello, tendría lo suficiente para dejarle una importante hemorragia interna, la cual pudiera ser letal dependiendo que tan fuerte lo rompería.
Hemos aprendido eso conforme la práctica.
- ¡Aghhh, fue sólo una vez! Y tú estuviste de acuerdo… - me contesta recordándome aquella vez en que sacacorchos estuvo amigablemente amordazado porque queríamos jugar, y él no. Le quedaba bien la peluca rubia.
- Si, pero yo no lo besé…- preparándome en mi posición para continuar la siguiente partida de taijutsu.
- …- me mira entre pueril diversión y vergonzosa resignación.
- ¿Besaba rico?
Si era directamente proporcionalmente el placer al dolor que me hizo pasar aquella mañana, sí, definitivamente besaba muy rico.
Había pocas cosas que podían poner alegrar su día.
Las corrientes frescas entrando por su ventana durante las lunadas noches, las puestas del sol anaranjado con toques rosados junto a su primo sentados en el precipicio, la sonrisa de su adorada madre, con inicios de encanecimiento, las bolitas de harina con azúcar conocidos como dangos de la tienda contraria al puesto de ramen más famoso del pueblo.
Un informe entregado en tiempo, su pelotón con vida en casa, disfrutando con sus familias.
A diferencia de la creencia popular, le gustaba convivir, simplemente no se veía a si mismo como alguien conversador convencional, por lo que no se vio interesado en perseguir esa personalidad. No cuando la mitad de la gente que lo conocía parecía presentir el poder que aguardaba bajo su chakra y le temían. La otra mitad simplemente huía.
Pero tal vez la - no pequeña - cosa que mejores efectos podían conseguir en su espíritu brindando calor su – malinterpretado – corazón, era justo lo que estaba viendo en este momento: la sonrisa de dientes completos de su otouto.
Era maravillosa porque no la veía desde… bueno… su infancia. Le dolía admitir que parte de la razón de su falta de felicidad era él mismo, sin embargo, todo, absolutamente todo, había valido la pena para este día.
Hoy cumplió otro más de sus objetivos, su otouto, el más grande de sus orgullos, ha sido ascendido a Jōnin.
Su hermano menor desempeñó con gran éxito el examen de promoción – sin saberlo – siendo uno el primer shinobi de su generación en pasar triunfalmente.
El peligroso examen constituido por un genjutsu de 21 capas para asegurar que los candidatos se sintieran completamente perdidos y desorientados después de la simulación de secuestro en sus propios hogares por operativos ANBU, disfrazados de enemigos con bandas rayadas, fue el primer paso. Si ni siquiera podías saber que estaban en tu propio hogar, quedabas descalificado automáticamente. Sin embargo, para aquellos luchadores, el somnífero impregnado en las puntas de los conjuntos de kunai y senbon era lo suficientemente poderoso para terminar con la conciencia durante los siguientes diez segundos de ser suministrado.
Su despertar en el Bosque de la muerte y consecuente sobrevivencia durante la siguiente semana, a través de las trampas letales, bestias colosales y venenosas, adicional a los demás candidatos que seguían bajo la falsa ilusión de ser shinobis de aldeas enemigas, era una planificada estrategia tanto del presidente como del vicepresidente del departamento de Régimen de Fuerzas Regulares.
Si bien él, como vicepresidente del Departamento del Régimen de Fuerzas Especiales, había apoyado durante este examen como uno de los evaluadores principales junto a su senpai, dueño de los ninken - quienes no dejaron de criticar durante la semana entera a los candidatos-, no había formado parte de ningún consejo para la generación de este.
Había sido toda una sorpresa tanto para él como para su otouto, especialmente porque si este último realmente aceptaba la promoción – lo cual sabía totalmente que sí –debía asegurarse que, en efecto, estuviera preparado para ser lanzado al indiferente y oscuro mundo ninja. De aquí en más, sólo será decisión de su si él decidía proseguir, a sus siguientes tres opciones: continuar con sus misiones, esta vez de mayor rango; conseguir la evolución educativa ninja de un grupo de tres genin bajo su cargo, o el último, pero seguramente lo más ansiado – lamentablemente –: el ingreso a base de un enorme sacrificio a ANBU.
El cuerpo ileso completamente de su hermano, salvo su uniforme chūnin desgarrado en piernas y parte de la espalda y las evidentes marcas de chakra katōn, salió con aplomo cual señor feudal, tal como Chichiue-sama le ha enseñado.
Su hermano supo desde el minuto uno en que inició el examen, que estaba siendo puesto a prueba. Era más un genio, de lo que muchos, incluido él mismo, comprenderán.
Ignorando el pensamiento de subestimación que su hermano menor se tenía a si mismo, retomó la conversación que tenía con él, pasada la celebración familiar por su ascensión.
- Muy bien hecho, otouto – La voz de tenor felicitando al que es la viva imagen de su senzo.
- Arigatou, aniki – El peliagudo cabello de su hermano ahora decaído tras la ducha de limpieza muy necesaria, aun goteando sobre la alfombra que rodeaba la cama de la recámara.
Procura descansar mañana y no programes convivencia alguna para el atardecer. Tendremos una actividad a la que debemos acudir sin falta – siguió con su tono plano, contradiciendo los ojos llenos de orgullo brilloso en su rostro.
Asintiendo, su hermano exhausto estaba listo para irse a dormir cómodamente por primera vez en días.
Si tan sólo supiera que estos días de comodidad terminarían en cuanto iniciarán sus misiones de clasificación A.
Hizo algo que no había hecho durante años, décadas parecían ser.
Antes de que su hermano menor se sentara, el joven de cabello largo coloco una mano sobre el hombro del más joven y lo atrajo hacia si en un cándido y sorpresivo abrazo.
No necesitaba ser un conversador ocasional porque las palabras siempre sobraban cuando sólo se requerían los gestos necesarios para dar a conocer su emoción. Gestos que su hermano conocía.
- Descansa otouto.
- Hai, nokori no kyoudai – descansa - aniki.
Cerrando suavemente la puerta corrediza enrejada shōji de su propia recámara, permitió la inspección de chakra para asegurarse que estaba en la comodidad total de su privacidad, un hábito fuertemente arraigado a sus veintitrés años, antes de poder deslizar sus labios en una sonrisa al recordar la de su pequeño hermano.
Era su orgullo, y se aseguraría de ahora en delante de hacérselo saber.
Especialmente en esta ocasión cuando tendría toda la experiencia en primera fila para conocer su temperamento shinobi en el campo, algo que había querido observar por si mismo y no sólo escucharlo de su primo y sensei.
Sabía que era aclamado como uno de los mejores líderes natos cuando entraba en cualquier equipo, y ahora al tenerlo como subordinado en una misión conjunta sería una excelente oportunidad no sólo de volver a unirlos como hermanos sino como hermanos de armas.
Había publicitado una estrategia bastante locuaz a Hokage-sama, y ésta, en total indiferencia por la solicitud de mezcla de equipos que conjuraba su vicepresidente y más concentrada por la botella de alta calidad en su brazo, cuyo color se veía extremadamente sedoso y de sabor aún más apetitoso, la fácil aceptación de su líder supremo fue concedida con la promesa de una segunda botella de la misma gama, una vez finalizada la misión.
No podía esperar a ver la cara de su hermano menor cuando se reúnan con su kage actual y le platiquen el plan para su siguiente tarea. Si lo de hoy fue una sonrisa de boca entera, no puede imaginar la expresión en su rostro cuando al fin obtenga confirmación de unos de sus sueños hecho realidad.
Con la garantía de un equipo, armado con su primo-sensei y él mismo, unidos a su otouto en su primera misión - cerca de Yugakure - como jōnin, en su bolsillo, sabía que no importaba lo que les esperará.
Esta misión sería el reinicio de su unidad familiar.
Dos ANBU, un jōnin y una misión clase A.
¿Qué podría salir mal?
La respuesta es fácil: todo.
… Especialmente cuando se suman un demonio y una bruja a la mezcla.
