Capítulo 9. Un lobo disfrazado de oveja o ¿es al revés?

- ¿Estás seguro de que el chico era civil?

- Totalmente, tanto al encontrarlo como al separarnos, lo escanee varias veces. Un leñador encargado de liberar la presa de castores.

- ¿Te brindo mayor descripción del ruido que escucho?

- Iie taicho-san, pregunte por mayor detalle, sin embargo, al igual que nosotros, se resguardo en una cabaña metros abajo a causa de la lluvia.

- ¿Reacción al nombre de Sakura-san?

- Ninguno distinto al de los demás aldeanos.

- Bien hecho, Hayabusa-san.

El cuervo felicitó al joven halcón, conocido como Sasuke. La nueva ubicación de más huellas les abría el panorama a varios senderos, debido a que estaban completamente en medio del bosque, eran buenas noticias haber conseguido pistas de forma tan temprana.

Su mirada rojo sangre con tres tomoes incluidos se desplazó en los árboles tratando de localizar los restos de cualquier ninjutsu que pudiera haber sido utilizado.

Los restos de chakra de lo que sea que estuviera ocasionando esto debía de seguir fresco, sólo debía de vigilar cuidadosamente cada parte de este rincón frondoso.

- El sellado figuraba similar al del cementerio, ¿lo has encontrado en otra parte en la búsqueda de este camino?

Mientras el halcón seguía el sendero que debo la carga más pesada de huellas, había enviado justo a una de sus aves homónimas, la favorita, para hacerle saber a taicho sobre el descubrimiento del posible escape de los cadáveres.

- Simplemente ese en el que parecen haber brotado como margaritas.

- Sí, es así entonces estamos como al inicio taicho-san – Bajando de una rama, pronunció la pantera regresando de su expedición metros más adelante –, en efecto, no hay más cantidad de huellas, parecieran ser la misma cantidad que las de salida del cementerio, sin embargo, topan hasta llegar a un acantilado, pero no está sellado ni tampoco hay señales de genjutsu. Simplemente parecen haber saltado al vacío, con la excepción de no hay nada por debajo.

Acabando su reporte, el shinobi pantera también dio un breve vistazo nuevamente a donde encontraron el inicio de su nueva expedición.

- Existe un leve rastro de chakra, pero justo al llegar al peñasco simplemente se desvanece – finalizo esta vez esperando respuesta por parte de su líder.

- Por lo que se relata de aquellos que han desaparecido, todos cuentan con dos cosas en común: todos eran varones y de alguna u otra manera participaron en la guerra.

- Es decir, que quien sea que los este "despertando", podría estar formando, ¿un ejército? – Shisui tratando de teorizar su primera hipótesis.

- Pudiera pasarse como tal, si se considerará que no consumirían recursos, cuestiones como comida, dinero, incluso hasta cierto grado armamento sería una razón viable. Sin embargo, ¿gente de un pueblo cercano a Yugakure? – Razonó Sasuke.

- Hace unos años, en tiempos de guerra, la vida era distinta – Shisui contrarresto.

- "Hace unos años", no fue hace más de veinte, ¿qué tanto puede cambiar la gente? – comento el ninja halcón.

- No menosprecies el dolor de las personas Hayabusa-san, pueden brindarte sorpresas inusitadas, si tiendes a la subestimación – contesto Itachi.

- Sin embargo, por más que quisiera darle la contra a este cabezota – le da un sabroso coscorrón a su primo menor – debo darle la razón. La opción de un ejército solo sería viable si en efecto los cuerpos resucitados, hubieran sido más guerreros que voluntarios. En cuanto a la opción de ser hombres, eso sí es de resaltar, tal vez no un ejército tal cual, en cambio, los requieren para trabajo duro.

- Adicional, a ello ya no hay habido más fugas desde la semana pasada, sí es algo que creerle a Tajima-san. – contesto el Itachi.

- Por cierto, ¿menciono algo de nuestra súbita salida del hostal? ¿Algo de nuestra nueva estancia? – pregunto curioso Hyo-san

El cuervo negro volteo a mirar a Shisui, este último sabía que su taicho sólo necesitaba tiempo para encontrar las palabras necesarias.

Al capitán del escuadrón no le había parecido muy gracioso, a diferencia de la pantera, cuando escuchó a la mujer hada referirse a él y a su otouto con una definición insulsa: "estreñidos verbales".

Sin embargo, la pantera no le dijo que tan cerca había dado en el clavo a esa mandona sargento.

Con esa personalidad, seguramente estaría deliberadamente burlándose de ambos hermanos durante días, sólo para distraer a su aburrimiento.

Itachi temía – sinceramente – que su primo se aliará a esa cosita. Ambos serían despiadados con Sasuke y su propia persona.

- Me dio una advertencia a nombre de todo el pueblo, de la que me pidió brindarles a ustedes una misiva – Ambos pares de ojos de sus subordinados volteando a mirarlo de repente muy interesados, ojos rojos activados –: "Cuidado y la miren mal".

- …-

- …-

- … ¿Les dijiste que fue ella prácticamente quien nos azotó anoche verdad? – El halcón murmuro no muy contento con el trato recibido.

- Ellos dicen saber que la curandera nos recibió y cito textual: "desgarrándose las vestiduras por nosotros" y es un honor que tengamos a un alma sensible de Kami-sama "protegiéndonos" con sus delicadas y frágiles manos.

La risa de Shisui por todo el bosque se escuchó pura y divertida en todas sus formas.

Incluso Sasuke sintió desplazar sus labios hacia arriba, incluso si refunfuño inmediatamente después:

- Ni siquiera se fijó en nuestras heridas, nos aventó un botiquín. ¡No! Es más, nos hizo ir a buscarlo. Estos campesinos enloquecieron o tal vez estamos hablando de otra chica, esa de allá es un demonio disfrazado de niña – Sasuke no era conocido por ser berrinchudo pero la chica ciertamente elevaba su presión arterial busca pleitos.

- Protegió a las berenjenas de nosotros, ¿recuerdan? – dijo Shisui – Tal vez si nos fingimos ser manzanas podremos entrar a su caritativo corazón – él estaba muy contento con ese nuevo avance.

- Tal vez debas vestirte de negro. Maúllale, fingiré por ti que te llamas Bastet – continuó Sasuke, encontrando poco divertido todo esto – … gato loco.

- Tal vez debería de prepararle una tina de total agua caliente con rosas, ¿viste ese baño? Lo que no daría por poder tomar un agua caliente por horas, frente a la ventana, hasta quedar como una pasa dormida – suspira la pantera conocida como Shisui – ohhh…, que suerte tienen las campesinas mandonas rosadas…

- Di eso cuando de que te vaya sirva de comer, veremos si le escupe o no a tu comida – continua Sasuke, nada contento con que deben de regresar a la cabaña de esa ermitaña.

- Si ambos terminaron, podemos empezar a revisar los demás senderos dejados por las vagabundas huellas que aparecen en el inicio, debemos aprovechar la luz del sol hasta su caída – Comento Itachi sereno, levantándose del suelo donde capto una de las uñas de cadáver podrido. Cabellos grisáceos impregnados en una piedra más al norte.

- Hayabusa-san al oeste – Sasuke se enderezó -, Hyo-san, a tu izquierda – Shisui se paró en su máxima altura -, me enfocaré en el norte y este. Nos reunimos aquí mismo en sesenta minutos. Si requieren de apoyo extra o encuentran una situación de alerta, utilicen los radios. ¿Estamos claros?

- Hai, Taicho-san – respondieron ambos Uchiha, inmediatamente dejando el sendero a máxima velocidad dejando a Itachi a salir último.

En efecto, parecía ser una buena señal que hubieran encontrado este rastro, el problema fue la lluvia que borro la mayor parte de las huellas y parecieran haberse movido de lugar. Si no hubiera lluvia el día anterior, seguramente habrían sido capaces de distinguir el sendero real de la caminata de los muertos vivientes.

Sin embargo, es cierto, si sólo han raptado cuerpos masculinos con cierto conocimiento en el fragor de la batalla, pero no con la experiencia de un shinobi exactamente, ¿para que se necesitan?

Los sellos de fūinjutsu oscuros encontrados describían una composición antinatural: paso de chakra oscuro medicinal.

Por esa razón, Sakura-san era tan sospechosa, siendo la única "médica", aunque un término más cercano sería curandera, esto confirmado por los relatos de los aldeanos, así como de los almacenes medicinales en su casa. Un fácil genjutsu mientras dormía – como piedra cabe mencionar, ¿cómo pudo dormir tan profundo teniendo tres hombres en la soledad de su casa? – permitió la exhausta excavación de hasta el más mínimo rincón; sin embargo, no encontraron nada. Era totalmente una civil común y corriente. Tal vez no corriente.

No recuerda la última vez que se había topado con alguien que se atreviera a desafiar a su hermano, a su primo o a él mismo. Nada que decir, por intentar recordar alguna vez en que alguien los desafío a los tres al mismo tiempo.

Sin embargo… esa primera vista de ella, en el pueblo cuando salía del hostal. Estaba seguro de que la había visto de pie junto al puesto de la florista, pero de alguna manera se había esfumado en el aire.

Su instinto, y algo aún más debajo de él, le decía que algo aquí estaba por revelarse y tenía todo que ver con el hada rosa.


- … En Yugakure existe un rumor qué en la parte sur, una zona con una descripción muy cercana a este lugar detalla que existe una bruja, una yama-uba, rondando por el bosque de la princesa dormida, una come niños - dice el shinobi de cabello de pato.

- …-

- Si por bruja te refieres a una linda anfitriona, sí, sí lo es, ¿no es así, Sakura-san? Los de Yugakure se refieren así a los anfitriones, en serio que sí – clama Hyo-san

- …-

- Entonces, ¿lo aceptas? – pregunta Hayabusa-san

- … Por favor no le escupas a mi comida… miau…

Dirijo mi mirada al ninja pantera, tratando de fingir que no tengo idea de que está hablando el halcón:

- ¿Por qué estas imitando a mi gato? – pregunto confundida.

- ¿Te enfocaste más en el hecho de que imité a Bastet que a que insinué que puedes escupir en mi comida?

- Una opción es totalmente realista, la otra no estoy segura de que pueda aplicar por el grado de adorabilidad felina que se requieren.

- …No lastimarías a un lindo gatito, ¿a qué no verdad?

Me dio la mirada más Naruto moribundo del mundo.

- Pero a que no eres un lindo gatito, ¿no es así? – entrecierro los ojos sonriéndole.

Pero esa mirada no funciona en mí, si no eres mi hermano. Saque lentamente el cuchillo de la pechuga de pollo que estaba destazando.

- Ves, una bruja totalmente – ese halcón sentado en el desayunador estuvo a dos segundos de ser la siguiente pechuga de pollo si no fuera por mi voluntad. No lo asesines, no no… tal vez solo enférmalo.

- Hayabusa-san – sonrisa sádica saliendo directa a él.

- ¿Estás viendo eso Hyo-san? Esa expresión es que se está conteniendo por comernos – contesta burlón ese halcón apestoso.

Considerando que Karasu-san está haciendo uso de su tiempo en la ducha, estos dos decidieron que era una buena idea esperar aquí conmigo a la hora de la cena.

Más para ver que no intente envenenarlos, supongo. Una lástima, será para la otra, tupinambo.

- Onegai, Sakura-san, permíteme comer primero y posterior, procede a hacerle lo que gustes a Hayabusa-san.

- ¿Por? – pregunté realmente curiosa.

- Me gustaría el udon sin sangre, aunque si vamos a limpiar sus restos, supongo que me daría fatiga o un esguince, por lo que sería de poca ayuda después de la cena.

Este shinobi es realmente creativo, no se me había ocurrido aun, pero tiene razón. La sangre es muy difícil de quitar.

- Siendo así, de una vez, tú tómale de los pies, yo los brazos. Lo embolsaremos en la parte de atrás – conteste.

- No te atreverías – me dice mortalmente el halcón.

- Mírame hacerlo gorrionsito – le conteste inclinándome sobre el desayunador tal cual él había hecho.

Estábamos los dos enfrascados en una batalla visual, cuando entonces la cara del halcón fue aplastada en el porcelanato del mueble. Una mano le sostenía para que no pudiera levantarse.

- Mis disculpas Sakura-san, no lo sacan muy seguido a pastar y al parecer se le olvida como tratar con una dama con sumo respeto – me trato de convencer con diversión Hyo-san.

- Muy bien, aunque deberían pensar en ponerle correa… por su propio bien claro está, tal vez un bozal sería lo ideal. – sueno entusiasmada.

- Oh, si lo hemos pensado, sin embargo, es un niño vanidoso, aparentemente algo sobre el dolor de mejillas y carne viva al aire son sus quejas más comunes.

- ¿De verdad? Eso se arregla muy fácil tapándole la nariz de vez en cuando, totalmente efectivo para dejar de escuchar inútiles quejas.

Nos veíamos divertidos tanto la pantera como yo, mientras el halcón estaba cara al desayunador tratando de librarse del agarre de hierro de su senpai.

- Entendí, no gracias a sus palabras… tontos… - murmullo una vez que su superior Hyo-san lo libero, sobándose parte de la nariz por debajo de la máscara.

- Sakura-san, ¿tienes algo para su nariz? Puede que la haya aplastado un poco de más – comento un poco preocupado Hyo-san por un hilito de sangre que broto del menor.

- Ah si, un segundo. Toma Hayabusa-san.

El shinobi menor lo toma con cautela, aunque no entiende porque le doy lo que le doy. Ladea la cabeza en señal de confusión:

- … Esto es una manzana…

- Sí, por favor ponla en tu boca. En lo que la Yama-uba prepara el horno a fuego lento para meter tu huesudo cuerpo en él.

- ….

- ¿Prefieres que te agregué al miso o te marino en tus propios jugos?

Una carcajada a bocajarro abierta saliendo de pantera y un sonrojo agresivamente explosivo se veía en la paliducha piel del gorrionsito.

Su murmullo bruja resuena bajo las risas del otro shinobi.


Fue una cena muy temprana, por lo que mi amado Morfeo podría esperarme un poco más.

Aplastada boca arriba en el sofá y Bastet sobre mi estómago, estábamos en nuestra rutina de lectura con caricias incluidas, a un lado mi delicioso té negro con una pequeña tartaleta, cuando me cansé de escuchar sus quejicas:

- Sólo vayan de noche.

Tres miradas se quedaron sobre mi inocente persona mientras le daba vuelta a mi libro.

Los shinobis enmascarados habían estado estancados la mesa del comedor, tratando de armar un mapa del bosque, conforme lo que habían estado investigando, aprovechando el calor de la chimenea, también les había proporcionado té. Ya iban en su tercera taza, pero no tenían idea de a donde los dichosos cadáveres caminantes se habían dirigido. Simplemente aparecían y desaparecían entre la tierra.

Hombres y sus nulas ganas de preguntar direcciones.

Aquí una ayuda que me agradecerán:

- Lo mejor es que vayan cuando esté completamente oscuro. De preferencia estos días, precisamente para aprovechar la negrura del camino, cuando mejor se puede ver.

- Espera, ¿cómo puedes ver mejor en la negrura del camino? – cuestiona la máscara de halcón.

- Cuando esta más oscuro, es cuando mejor puedes llegar al destino.

- … Si nos vas a decir solamente acertijos, puedes ahorrártelos – prácticamente podía ver su sien brotando en su frente.

- Espera, Hayabusa-san. Sakura-san, ¿tienes alguna sugerencia sobre el camino que podemos seguir? – pregunta levemente interesado Karasu-san.

- Por supuesto.

- …

- …

- …

- ¿Nos lo vas a decir?

- ¿Qué cosa?

- Aghhhh, deténgame, la ahorcaré – esto último sonó sospechosamente bajo.

- Sakura-san, mencionaste tener una sugerencia para la problemática del transcurso perdido de los cuerpos desaparecidos.

- Sí así es.

- …

- ¿Puedes contarnos de que se trata tu pensamiento por favor?

Voltee mi cabeza al lado, lo suficiente para ver su cabeza de cabello largo, pensando, maquinando.

Si, ¿Por qué no?

- Te haré un favor y te lo mostraré.

- ¿Sabe lo que es un favor? – El halcón murmuro dudando de mis más que buenas intenciones.

- No es necesario, Sakura-san, lo ideal sería dialogar antes de movernos a cualquier dirección – trato de razonar conmigo el cuervo negro. ¿En serio que quieres pelear conmigo?

- ¿Por qué te estas poniendo tu abrigo? – curioso pregunto el enmascarado de pantera.

- No lo entenderán, no hasta que se los muestre.

Estaba terminando de ponerme mis mallas nuevas – gracias Hyo-san - cuando frente a mi aparecieron dos pares de pies calzados con calcetines blancos.

- Le agradecemos mucho Sakura-san el querer ayudarnos; sin embargo, no podemos permitir que se una a nuestra investigación. Desconocemos a lo que nos estamos enfrentando – el cuervo me sacaba prácticamente una cabeza entre su altura y la mía, se alzaba totalmente erguido, hombros cuadrados. Todo un macho alfa intentando proteger a una demente de su propia locura. Pobre tonto.

Me muevo por la seguridad de mi cocina, hacia el congelador que está escondido debajo del lavabo.

- Todo eso suena muy bonito y halagador Karasu-san, sin embargo – tomo una bolsa de plástico y meto cerca seis kilos de carne directos del congelador – estas aquí para proteger a esta aldea, ¿es así?

- Sí así es Sakura-san, incluyendo tu seguridad.

- Muy bien, cumple tu trabajo entonces shinobi.

Me lancé al aire fresco que me saludaba al abrir la puerta de mi casa. Colocando mis sandalias, continue mi camino ciñendo mi abrigo, resguardando bien la carne.

- Sakura-san, por favor entra, hablemos.

Esa fue una frase que jamás pensé escuchar a mis dieciocho otoños. Sonaba como el guion de un melodrama. Iuggg.

- Te dije que esta demente – escuché suavemente de parte del halcón.

Iba caminando tranquilamente, no hacía viento, sólo estaba fresco por la noche lluviosa anterior.

Esta investigación no terminaría a la brevedad si no ayudaba a esos tontos. Estaban tan perdidos como un tigre al nacer. No esperaré los mismos diez días que los tigres para que éstos shinobis abran los ojos.

No tenía que voltear para saber que era el cuervo quien ya estaba detrás de mí:

- Sakura-san.

Seguí caminando.

- Sakura-san, onegai.

Estamos cerca, falta poco.

- Sakura-san, necesitamos regresar, hace frío para ti y el bosque es peligroso de noche.

Tercer árbol a la derecha pasando la quinta madriguera de conejos pardos.

- Sakura-san, me temo que debemos proceder conforme el protocolo ante la rebeldía.

Llegamos, es aquí.

- Sakura-s… - Sentí que estaba a nada de golpear mi nuca, cuando sentí llegar una nueva presencia.

Me detuve en el acto, deteniendo también los movimientos de los shinobi detrás mío. No me giré, simplemente ordené:

- A partir de aquí y en los próximos dos minutos, harán exactamente lo mismo que yo, ni una pestaña menos, de lo contrario, aquí quedarán sus cuerpos despedazados, ¿entendido?

No era necesario ver a los shinobis para saber que estaban confundidos. Una sonrisa mental revoloteaba intensa.

De pronto una niebla semi espesa empezó a rodear el pequeño paraje donde estaban los límites de su territorio.

Arrodillándome, coloque la bolsa y la abrí para que se viera la apetitosa carne de cerdo, fresca, mostrándola a quien se visualizaba lentamente frente a nosotros en la neblina.

No baje la mirada, simplemente ofrecí la carne y quede arrodillada con ambas piernas, talones y rodillas juntas en el suelo.

Escuche el ruido delator de la tierra, indicando que el trío, al fin, me obedecía sin rechistar, arrodillándose también.

Hielo cubriendo la piel subía por los brazos conforme la neblina daba paso al dueño territorial de esta parte del bosque. Ahí, cuando se vislumbró a unos diez metros de nosotros, resaltaban dos gemas de un azul quebradizo.

Los enmascarados se tensaron, habían sido testigos en mano propia de lo peligrosa que podía ser esta criatura.

Caminando con una gracia y finura digna de la realeza, frente a nosotros estaba un lobo gigante, el tamaño colosal de dos y medio metros, con sedoso pelaje blanco, colmillos que se antojaban filosos y sus patas fácilmente del tamaño de una cabeza humana.

En cuanto estuvo a unos dos metros, incliné la cabeza en señal de respeto, posición sumisa, ofreciendo la carne.

El lobo no miro la carne, en cambio, inclinó lentamente su hocico hacia mi cabeza, olisqueando, empujando ligeramente mi cuerpo hacia el otro lado. Hizo lo mismo del otro lado, empujándome constantemente hasta que también recargue mi cabeza en la suya, empujando su hocico con mi frente. Mis manos subieron para acariciarlo tenazmente de su hocico. Sus dientes cerraron filas para que no me rasguñara por accidente. Volvió a olisquearme otro poco moviendo mi cabello a todas partes. Sonreí ante su calor.

Fue sólo cuando levanto su hocico y aulló gravemente, que los lobos más grandes de su manada salieron en tropel del resto de la neblina. No tocaron la comida, sino que procedieron a olisquear, sin tocar, a los shinobis. Se paseaban a su alrededor, las patas casi invadiendo el espacio personal de los ninja, se podía sentir la tensión en ambos bandos. Los lobunos sabían cuan peligrosos eran también estos humanos.

El lobo líder pareció tener su mirada atrapada por encima de mi hombro.

Se movió más allá, donde supuse que se había quedado Karasu-san.

Por lo que había visto de ambos, un líder humano y un alfa lobo, estarían reconociéndose. Miradas de alfas tentándose, ¿quién bajaría la mirada primero?

Desconozco que habrá ocurrido entre ellos dos. Se quedaron así varios segundos. De pronto, escuché un resoplido no humano, un bufido.

El líder lobo pareció rodear al shinobi porque apareció al otro lado mío. No volvió a mirarnos más, sólo permitió que los demás lobos tomaran la carne entre sus colmillos y uno a uno desaparecieron entre la neblina. El lobo guía, justo antes de desaparecer, me otorgó una mirada.

Cuidado, parecía decir. Lo tendré Bosu-sama, intente responderle.

Levantándome de un salto cuando la neblina se desintegro, me gire para dirigirme a mis pequeños aprendices:

- Bien, sigamos. – dije alegremente.

- ¿Cómo sabías que eso iba a funcionar? – pregunto Hyo-san. Su máscara de pantera parecía brillosa. ¿Lamida?

- Será porque así los acostumbré desde cachorros, la carne con sumisión es su favorita – Di la vuelta y continue hablando mientras caminaba.

Sabía que tenían curiosidad. No es normal que un civil no muestre miedo a nada; a saber, un trío shinobi, un peligroso kunai, o una manada de lobos gigantes; así que concedí relatar:

- Son sus territorios desde la parte noroeste hasta el suroeste de la montaña, adicional a que su guarida la celan con sumo cuidado, por lo que nunca deben presentarse sin una ofrenda. De lo contrario, podrán perseguirlos un buen rato hasta que terminen por devorarlos, pero obviamente eso solo lo hacen los ignorantes que no preguntan acerca de detalles peligrosos que pudieran existir en el bosque, a los lugareños.

- …

- …

- … Reitero cada palabra. Esta demente.

- Muchas gracias Hayabusa-san.

- … Creo que apoyo parcialmente la moción.

- Oh, pero Hyo-san, aún no ha terminado la noche, dame la oportunidad de redimirme para despejar cualquier duda que aún tengas.

Una risa divertida salió de mis labios, mientras volteaba en un paso de danza a mirarlos, encantada.

- Tranquilos, no dejaré que el bosque los asesine … - retomé a mi camino, baje el tono de mi voz lo suficiente para que ellos escucharán – aun.


- ¿Acuíferos?

- Hai, y se extienden por la parte sureste de la montaña hasta la totalidad del este. De hecho, la mayor cantidad de deslaves se dan en esa zona. Esto que ven aquí solo es el nacimiento por la cadena de manantiales del oeste.

Dudo de cualquier manera, que el trío me esté poniendo atención. Están más maravillados con la vista nocturna.

- A esto te referías sobre la necesidad de la oscuridad para poder ver – Karasu-san comento mientras no podía apartar la mirada del prado.

- La bioluminiscencia es un fenómeno precioso, ¿no es así?

Como ellos continuaban baboseando sobre las auroras boreales del cielo aquí en la tierra, procedí a hacer lo que siempre hago cuando vengo a este lago. El mismo donde alguna vez acabamos con la nure-onna, aunque Naruto y yo aun seguimos sin saber cómo.

Me quité mis sandalias y me senté a la orilla del lago, mis pies siendo tocados por los peces qué al moverse, daban el efecto de una luz neón oscuro debajo del agua.

Las luciérnagas y ranas que estaban fuera danzando su baile mortal eran un atractivo visual para cualquiera. Al parecer incluso atraían a un trío de ninjas. Combinado con un lago cuyos peces puedes ver nadando en fosforescencia y cualquier movimiento en el agua crea agradables ondas de color, el cielo no tiene nada nuevo que ofrecer.

- Tu teoría se basa entonces en el uso de los acuíferos – Karasu-san retomando la conversación empezó a indagar.

- Precisamente, los acuíferos son naturales por las largas venas de los manantiales dispersos en la zona norte, sin embargo, como pululan más hacia el este, por lo general puedes ver la apertura de nuevos y el cierre de otros de vez en cuando por los deslaves. Una puerta se abre, pero otra se cierra. Sin embargo, los que quedan cerrados evidentemente quedan como cavernas debajo del suelo. En cuanto al tamaño, desconozco si fueran lo suficientemente grandes para un cuerpo humano, pero he tenido la oportunidad de incluso de jugar a los toboganes en algunos.

- ¿Toboganes? ¿Cómo, un parque de diversiones? – pregunta burlón el enmascarado de pantera.

- Entiendo, entonces pudiera ser que los acuíferos se distribuyen como una red por toda la montaña, especialmente en el sureste, y algunos se cierran con ayuda de los deslaves posiblemente las noches de lluvia, ¿es así? – ignorando a Hyo-san, sigue teorizando el cuervo de cabello largo.

- Eres un chico muy listo Karasu-san.

Siento que me mira, yo sigo jugueteando con los peces en el lago y ambos brazos posicionados detrás de mí sobre la tierra, mirando las luciérnagas pasar encima de mí, danzando tiernamente.

Cuando volteo la cara hacia él, esta arrodillado justo a mi lado. Su proximidad no asusta, es la mirada que siento lo que me impacta.

Los estúpidos huecos de su máscara hacen perfectamente su función porque no alcanzo a ver mucho, sólo oscuridad por debajo. Está analizando, quiero pensar, sobre porque le estoy contando todo esto. Por supuesto, yo no otorgo algo sin nada a cambio.

Pero no es algo que le diré ahora. No hoy amigo.

- Te agradecemos Sakura-san – se levanta, procede a dirigirse a su escuadrón.

- En vista del continuo movimiento de la tierra, trataremos de investigar lo que más se pueda esta noche. Posiblemente encontraremos rastros siguiendo la corriente de agua que lleva la bioluminiscencia, trazaremos un bosquejo de las rutas más sencillas de seguir a los siguientes 200 metros a la redonda de la pista de río arriba. Nos encontraremos de vuelta aquí al terminar, ¿estamos claros?

- Hai Taicho-san – contestan ambos shinobis, retirándose cuidadosamente a su destino.

- Adelante. Sakura-san…-

- Ni te atrevas muchacho, he vivido en este bosque más allá de lo que tú usas máscara seguramente, sé cuidarme sola. Para cuando sienta el frío incrustarse en estos viejos huesos, bajaré a casa nuevamente, así que – seguí pataleando el agua – me tomaré mi dulce tiempo de relajación, mientras ustedes hacen sus cosas ninja por allá.

El ninja cuervo me miro. Creo que debatía si tomarme en serio o apoyar en el ideal de sus compañeros sobre mi demencia. Tengo que ayudarlo un poquito.

- Tienes un deber para con el pueblo, no nos quedes mal Karasu-san – dije en un tono mucho más serio.

- …Bien Sakura-san, con cuidado – asintió, dejándome sola inmediatamente.

Suspire.

Era una delicia celestial el agua caliente bajo mis piernas. No le mentí al ninja de cabello largo, realmente pretendía relajarme un poco; el problema es que la invocatoria de cuervo, que dejo atrás - probablemente tanto para mi vigilancia como para mi seguridad -, hace poco para ser una casual ave encaramada en la rama más cercana al lago. Especialmente con esos ojos sangre. Cuervos de ojos rojos. Resoplo.

¿De verdad pensó que no me daría cuenta de su pequeña convocatoria? Aunque eso significaría que me considera cada vez más inofensiva que un misterio a resolver.

Bien, el plan está funcionando a la perfección.