Capítulo 14. Antes de que siquiera lo toques, sacaré el corazón de tu pecho
- Lo siento, me estorbas.
No tuve opción que arrojarlos lejos, sanos y salvos por allá, para que no obstaculizarán la recuperación de mi hermano.
Mire a Naruto, quién con cuatro colas, suspire. Aún no es tan tarde. Mi siguiente pensamiento fue, ha mejorado mucho con el control, realmente ha progresado.
Hace años que no había visto siquiera tres colas, pero a ese punto estaba a segundos de sacar espuma por la boca.
Otousan realmente lo ayudo mucho en su avance.
Mi hermano estaba mirándome - ya de pie - saboreando lo que venía, lo que había estado queriendo hace tiempo su yo interno. Pelear.
- Prefieres salvarlos a ellos, ¿es así, Sakura-chan? – mi rubio se colocó en posición para correr - ¿sabías que intentaron contenerme?
- Lo sé.
- Entonces – Naruto desapareció de su lugar - ¡quítate del camino Sakura-chan!
Esquivé la patada que iba directa a mi cabeza, cuando Naruto reapareció a mi izquierda, bajando todo mi cuerpo al suelo. Di vuelta a mi cuerpo mientras apliqué shunshin para aparecer enfrente de Naruto quien seguía en el aire y lo pateé con chakra hacia la pared de la caverna.
Él contorneo su cuerpo, cual gato en el aire, y coloco ambos pies en la pared. Dándose impulso, utilizando la pared como resorte, volvió a arrojarse sobre mí, espere a que su garra derecha estuviera a centímetros de mi rostro para aplicar nuevamente shunshin y reaparecer en la parte trasera de su cuerpo, tomando su pie izquierdo, cual mazo moviéndolo hacia arriba y atrás, moviendo todo su cuerpo hacia el suelo, iba a ser un golpe duro.
Sin embargo, no golpeo contra la cara. Coloco ambas manos sobre el suelo y comenzó uno de sus juegos de sellado. Realmente se está controlando. No es de sus sellos favoritos.
El doton de Naruto suministro una desventaja en el terreno cuando las piedras y escombros empezaron a levitar en el aire y aunque algunas quedaron suspendidas, otras formaron bolas de tierra, pelotas de distintos tamaños, todas dirigidas hacia mí.
Naruto me pateo duro a lo que di un giro arqueando mi espalda dando una pirueta hacia atrás completa esquivando sus garras cuando intento ir a por mis pies.
Tuve que realizar varias piruetas hacia atrás, arrodillamientos, para evitar algunas de las pesadas pelotas.
Mientras estaba golpeando una piedra directamente con mi puño derecho, Naruto apareció justo por detrás de esa, mostrando sorpresa me congele y él pudo tomarme del cuello, arrebatándome el aire con su puño casi cerrado.
- No quiero lastimarte Sakura-chan – me dijo pareciendo tranquilizarse a si mismo y no a mí.
- Yo tampoco Naruto – inmediatamente deshice a mi clon estrangulado.
Aparecí detrás de él haciéndole una llave de cuello, chakra en brazos y manos, para proporcionar resistencia.
Estábamos doblados por nuestros estómagos ambos, cuando sentí una de las pelotas rebotar contra mi rodilla. Gruñí por el dolor que obligo a arrodillarme.
Mi hermano aprovecho para tomarme por la nuca, estrangulándome ahora por atrás y empujándome al suelo por completo.
Inmediatamente me hundí bajo la tierra, utilizando chakra natural, pidiendo permiso para entrar suavemente y apoyo de generar un clon de tierra.
Naruto se dio cuenta porque dijo:
- No, no, no, de nuevo con trampas no, Sakura-chan – de vuelta volvió a jalar mi cuerpo hacia afuera de la tierra
Por fortuna él había tomado mi ropa y no mi nuca, de lo contrario, el clon de tierra no habría podido ocupar mi lugar.
Cuando salió mi clon de tierra a la superficie, Naruto supo de inmediato que era un clon.
- ¡Antes eras más guerrera, ¿Dónde quedaron tus ganas de sangre?!
Me estaba buscando, sentí como su chakra oscura recorrer el campo de batalla, aún con mi clon en sus manos.
- ¿Dónde está la favorita de Seiryu-sama?
Mi chakra lo deje escondido, a cero. Sabía que él en esta posición, no podría encontrarme, no como estaba acostumbrado. Toqué la tierra debajo de mi: Doton: Dosekiryū. Pedí que mi jutsu apareciera lo más cercano de Naruto, de esa manera lo mantendría distraído mientras yo podría emerger a tierra nuevamente.
Tres segundos después, mi jutsu emergió. Por como retumbo la tierra, al parecer solicite mucho chakra natural. Naruto fue atraído inmediatamente a él. Podía sentirlo retirarse de donde estaba escondida.
Cuando surgí de la tierra miré como mi hermano estaba tratando de llegar a la cabeza del enorme dragón de tierra convertido en barro, el cual repelía sus ataques con su cola dividida en tres. Cada vez que llegaba un puño a la cabeza del dragón, una de sus colas intervenía y aunque Naruto las deshiciera, el dragón podía regenerarse si es que hubiera recursos.
Estábamos sobre escombros. Recursos aquí sobraban.
Entretanto, tenía que llegar a mi hermano, debía de hacerlo entrar en razón antes de que se enojara nuevamente y sacar otra cola. Si llegábamos a la sexta cola entonces sí, estaríamos en serios problemas.
Controlando las demás piedras flotantes y deteniendo sus ataques hacia mí, me quede sentada en un pilar pensando cual sería la mejor estrategia para llegar a Naruto, cuando lo que creo era un kunai – si es que un trozo de metal roto se le puede llamar así – se acomodó duramente en mi cuello.
- Dame lo que necesito o la asesino... – dijo el hombre a Naruto conocido como Junsai. Realmente tienes muchos problemas, chico.
No había terminado de decir su frase cuando moví levemente mi mano derecha al viento - cual despachar a un criado arrogantemente -, arrojándolo a través de los aires, directo a una pared en la caverna.
- ¡Hechicera! – Grito el ninja niebla cuando termino de caer al suelo.
- Por favor, no interfieras – chasqueé los dedos y el renegado no pudo hablar nuevamente por la boca que le desaparecí. Hablaba demasiado.
El tipo empezó a gritar, o lo que creí era gritar cuando notó que su boca había desaparecido de su rostro. El shock lo hará desmayarse en breve sino lo hace la falta de sangre.
Naruto se percató de donde estaba:
- Sakura-chan.
- ¿Si Naruto?
- ¿Estás huyendo de mí?
- ¿Me ves corriendo?
- No te veo peleando conmigo
- No sabía que tanto querías morder el piso.
Mi hermano endiablado soltó una carcajada, ante mi voz tan uniforme y monótona; en cambio, mi dragón estaba detrás de él con su cabeza pulverizada. Oh, tendré que practicar ese jutsu, reforzar la cabeza, tal vez incluso que su lengua sea otro dragón más pequeño. Naruto se ve ciertamente lastimado, aunque curándose rápidamente.
- Has cambiado, Sakura-chan.
- ¿En qué Naruto?
- En que – mi hermano desapareció de nuevo – ya no tiemblas tanto – me susurro al oído.
Me abrazo desde atrás, apretándome entre sus brazos. Sé lo que intenta, no quiere asesinarme, sólo desea noquearme para liberar su sed de sangre contra todos los presentes.
Me levanta aun apretándome. Lo que a él se le olvida es que cuando combinas tierra y fuego, los clones suelen ser más realistas porque tienen brillo en los ojos, además de que la tierra se queda con tu olor y puede confundir a tu oponente.
Mi clon aparece justo detrás de él, su mano se levanta para hacer aparecer bajo sello de chakra un kunai.
Naruto lo siente, me suelta pensando que soy el clon. Se dirige hacia ella e intenta estrangularla, para lo cual ella se contornea y le brinda una patada de mula, una que queda incompleta porque él toma su pierna y cual disco olímpico, la manda contra la pared.
Mi clon golpea con su espalda y vuelve a simular la salida de un kunai bajo el sello de chakra. A los ojos de cualquiera parecería que humo negro sale de su mano solo para disimular como aparece un kunai de la nada.
Naruto ya está enfrente de ella antes de que ponga los pies en el suelo y aplica un jab, ella suelta el aire por simple simulación.
Él le levanta la cara y es cuando se da cuenta. No soy yo.
Es tarde cuando siente mis brazos en su cuello y mi cuerpo enredado en el cuello, arqueándonos para el suplex.
Él tiene esto de tantas prácticas. Mueve su torso para que no sea su cabeza lo primero que toque el suelo sino su mano derecha, mientras que con la izquierda me toma del pellejo de la espalda y me arroja lejos de él.
Aterrice con una pierna más estirada que la otra, encontrando mi centro de gravedad bajo y deslizándome entre la tierra.
Por fortuna las piedras flotantes eran mínimas a este punto, por lo que pude ver como mi hermano hizo carrera hasta mí. Justo cuando él rompía una de las rocas más cercanas con su puño, simplemente me deslice a un lado y tome su puño derecho con el que lideraba su progreso.
Aplicando chakra a mi pie, lancé una patada directa a su estómago lanzándolo por el aire e hice exactamente lo mismo que él. Lo perseguí, en mi caso subiendo a través de las piedras flotantes, y a punto de llegar a él apliqué shunshin para llegar más arriba de donde estaba para volver a patearlo ahora hacia abajo.
Metros más abajo aplique la misma técnica para golpearlo a través de las piedras en levitación hacia una de las paredes.
- Basta, ya no haré lo que tu digas, tengo algo que decir al respecto – Me dijo molesto mientras estaba pegado a la pared, manos y pies detrás de él mientras su torso estaba al frente. Yo estaba de pie en una de las rocas frente a mi hermano.
- No importa lo que ninguno de los dos digamos Naruto, esto se terminó, saben quiénes somos – no quería que mi voz sonará tan triste.
- No, si los exterminamos, no si acabamos con tipos como ese bastardo de allá abajo. Podemos pelear – Naruto se relajó brevemente, hombros un tanto bajos, salto a la piedra más cercana.
- No podemos, ella no querría esto.
- No importa lo que ella quiera Sakura-chan, importa cómo estamos viviendo, como viviremos a partir de ahora.
- No quiero que nos separen Naruto – dije tajante
- Sakura-chan…
Mi hermano se quedó callado. El nudo en mi garganta estaba amenazando con salir en contra de mi voluntad.
Sus ojos ligeramente se entornaron, mirando mi reacción. Su voz se atenuó.
Fue mi momento, clones de sombra los había escondido bajo cada roca por la que había subido hasta él, cada uno subiendo lentamente por la roca de Naruto hasta qué con fuerza descomunal, tomaron sus brazos y lo abrazaron desde atrás. Seis sombras apresándolo y él volteando a su alrededor para ver como lo habían atrapado.
Cuando volvió a mirar al frente, fue cuando yo ya tenía mi pulgar sobre su frente, el resto de mi palma y mi otra mano tocando su cabeza.
- Perdóname, otouto – le susurré a Naruto, viendo como él abría ligeramente sus ojos y luego los entrecerraba cuando sus canales mentales fueron anestesiados por mi chakra.
Aplicando ninshū para que no sintiera dolor, presione levemente en la primera vertebra con mucho cuidado inyectando una cantidad muy controlada de chakra para no lastimarlo, sólo hacerle creer a su sistema nervioso que ha sido desconectado del resto del cuerpo.
Así es como sus funciones motrices dejan de distribuir chakra al resto de su cuerpo separando a la mente.
Sus ojos inmediatamente se cierran. Mentalmente veo el desastre que es. Alguien intento bombardear su barrera principal, la cual desarrollamos hace años para casos como estos, pero el ataque recibió fue brutal, como si alguien hubiera bombardeado constantemente. No es de extrañar que dejara que el odio del kitsune dentro de él lo empujara al borde. Po lo general, no están malo con su cuarta cola. Es muy razonable, pero alguien, ya fuera el criminal o los shinobi lo hicieron enfadar.
La pared de piedra y tierra mental para prohibir la entrada a cualquier persona non grata esta semidestruida.
Por fortuna más allá de la psique de mi hermano, todo esa sano y salvo, no hubo ningún tipo de daño mental que algún genjutsu pudiera inculcar.
Sin embargo, la mente de mi hermano es tan confusa. Su paisaje mental siempre ha sido hermoso, un desierto acuático, donde puedes caminar por la superficie y el sol está por encima pero no es caluroso ni es demasiado brilloso. Cualquier otro día es extremadamente relajante, pero hoy día el agua esta turbulenta y el sol esta opacado por nubes tenebrosas.
Mi hermano esta confundido y por el agua con oleaje intenso, significa que está perturbado. Gravemente. Debemos hablar.
Exteriormente, sé que he pegado mi frente a la de él sin dejar de tocar su cabeza con mis dos manos. Ambos con los ojos cerrados.
Su cuerpo, por la caída motriz, se ha arrodillado y por ende yo también. Siento como su peso empieza a cargarse sobre de mí. Mis clones ya desaparecidos tiempo atrás, en cuanto pude conectar con su psique porque necesito toda mi concentración y energía para no lastimarlo.
La piedra flotante sobre la que estábamos baja suavemente al suelo, aterrizando sobre la capa de escombros de la mina.
Termino de analizarlo cuidadosamente en su consciencia. Suspiro, todo está bien, sólo fue el susto. Pero si vuelve a pasar, si se vuelve a enfadar así, no sé si podré usar ese truco de distraerlo emocionalmente. Él aprende de los errores anteriores cada vez.
Vuelvo a conectar su sistema nervioso con el resto de su cuerpo. La fuerza motriz ha sido recuperada en su cuerpo, al tiempo que veo su sello del ombligo iluminarse brevemente.
Lo hiciste bien Naruto, estoy tan orgullosa de ti.
Su control como desde hace años fue absoluto, incluso recordará cada cosa que ocurrió y lamentablemente tendrá una caída emocional.
Me quede ahí abrazándolo, esperando que de alguna manera él pudiera leer mi mente y escuchará cuando lo amaba, cuanto estaba honrada de ser su hermana y que siempre lo cuidaría.
Para mí, éramos los únicos en el mundo.
Hasta que un paso a mi derecha me hizo reaccionar.
Levanté mi mano de forma inmediata hacia el sonido, líneas de sangre sellada apareciendo en mi brazo, desatando una espada gigantesca con aspecto de cuchillo de carnicero, mi favorita: Kubikiribōchō.
Las pisadas se detuvieron. Abrí los ojos con el mayor odio que pude reunir en mí, el ninja cuervo, quien tenía ambas manos levantadas sutilmente en señal de rendición. Buscará someternos.
Maldición. Me había olvidado por completo de los shinobi. Los había dejado al fondo de mi consciente, más preocupada por mi hermano que por cualquier otro individuo.
Advertí:
- Antes de que siquiera lo toques, perforaré tu pecho y sacaré tu negro corazón– mi voz maravillosamente cruel y profunda.
El cuervo se quedó quieto un momento y después se arrodillo en una sola pierna. Ambas manos aun mostrando las palmas, pero bajando los brazos.
- No queremos hacer daño. - Pero lo harán si es necesario, es lo que no dice.
Veo a los otros dos shinobi, uno sin máscara y el otro aun con su antifaz de pantera. Regresé mi mirada a Karasu-san.
Mi brazo no relajaba a Kubikiribōchō de su posición. Podía escuchar a la espalda gruñir ante la cercanía del cuervo.
- Ya hicieron suficiente daño ninja; un consejo: vive hoy, huye ahora.
Acto seguido, mentalmente aplique chakra a la sucesión de sellos para hacer el jutsu: Futton Shichi atama ryu. Teletransportación, que combinado con chakra natural se forman pequeños dragones de viento parecidos a humo oscuro que suben en espiral desde el suelo hasta cubrirnos por completo a Naruto y a mí.
Milésimas de segundo después, mi hermano y yo estamos cerca de la guarida de Bosu-sama.
No podemos ir a la cabaña porque es el primer lugar donde nos buscarán los shinobis.
No noto a los lobeznos de Bosu-sama que salen a recibirnos, sino miro a mi inconsciente hermano en mis brazos.
Mi hermano no está herido, no físicamente, pero sé que esto pasará factura a su noble y tonto corazón. Busca lo menos posible lastimar a las personas y esto solo será una estaca más para su alma.
Esperaré a que despierte, pienso mientras remuevo sus mechones dorados.
Porque al parecer has estado desobedeciéndome hermano mío.
- Itachi, ¿qué es lo que acaba de pasar?
Itachi guardo silencio, no es que no tuviera respuesta, esta vez tenía tantos pensamientos en la cabeza que no podía dar forma coherente a la pregunta de Shisui.
- Eso es fac—cil, - cof cof - idiotas – Escucharon un murmullo ahogado de lo que fue conocido alguna vez como Junsai.
Los tres shinobis de Konohagakure habían visto desfilar las técnicas de ambos contrincantes, un Naruto que a pesar de la sangre que se reflejaba en su camisa, no tenía ninguna herida ya que sanaba al instante, demoníaco y con una inmensa sed de sangre. Por el otro lado, una Sakura que, siendo más pequeña con toques delicados, había podido darle batalla al jinchūriki.
Su cabello rosado ahora atado en una cola de caballo alta, la hacía ver más dura. Los muslos que habían estado ocultos por las largas faldas que acostumbraba a usar, se podían ver firmes y torneados. Los músculos de espalda, hombros y brazos eran claramente esfuerzo de trabajo y práctica shinobi. Mismo caso que Naruto. Entrenados, ambos.
Ambos eran ninja, pero no tenían afiliación aparente a ninguna aldea. En cambio, no había forma de detectar de donde eran realmente porque tenían técnicas y formas de actuar demasiado diversas.
Las técnicas utilizadas, todas y cada una sin uso de las manos o cualquier otra parte del cuerpo, el doton, los clones de sombras, los clones de tierra, elemento aire - ¿levitación por chakra? -, la fluidez corporal, la gracia felina de uno y la elegancia de la otra, así como la fuerza descomunal que usaban para cada puño y jab colocado que ocasionaba temblores que amenazaban con otro derrumbe en la mina.
Habían intentado por todas las maneras librarse de la barrera de protección, manipulando chakra, quemando la unión entre la tierra y el sello, habían intentado un jutsu a escala de katōn, pero nada funciono. La guardia era inamovible.
Su barrera de protección se deshizo en el momento en que ambos misterios quedaron abrazados en el centro de la mina, ya habiendo bajado con cuidado al fondo de la caverna.
Itachi fue el primero en levantarse, ordenándole en lenguaje de señas, con dos dedos levantados a sus subordinados que no atacarán y permanecieran en retaguardia. Defensa alta, por si el rubio estaba fingiendo inconsciencia.
Se acercó con cuidado y despacio a donde estaba una Sakura abrazando ferozmente a un Naruto desmayado.
Llegando a los tres metros, él dejo salir un aviso para ella, cuando la tierra debajo de sus pies hizo ruido.
Afortunadamente, la máscara shinobi cubrió sus cejas levantadas cuando el hada guerrera levanto su brazo vacío para inmediatamente hacer aparecer de sólo jutsu de sangre una espada que jamás pensó que vería en su vida. Una Espada, ni más ni menos, perteneciente a los Siete Espadachines de la Niebla.
El misterio sobre estos dos niños ahora era más intrigante; sin embargo, el odio que escucho en la voz de Sakura le hizo pensar que ella sabía lo que estaban planeando desde el inicio con Naruto, que, quien por como lo tomaba, se terminaba de confirmar su sospecha. Sin embargo, lo que la evidenciaron fueron aquellos ojos enrojecidos, acuosos por contener el llanto. Naruto era su compañero de vida.
Segundos después no quedaban rastros de ninguno de los dos. Simplemente el desastre que dejaron atrás.
Lo más impactante de todo: ninguno de los dos derramó la sangre del otro; cosa muy distinta que cuando pelearon ellos mismos contra el rubio.
En algún momento, sospecho de ella especialmente porque cuando la vio por primera vez, ella desapareció al segundo sin dejar rastro. Después teorizó que fue el tal Junsai quien planteo ese genjutsu, sin embargo, Itachi lo descarto. Él era un maestro del genjutsu, no era tan fácil engañarlo. Posterior, pensó que en efecto había sido conducido por el ninja niebla a dudar de Sakura para tenerla vigilada a ella y mantenerse distraído del verdadero perpetrador de los cuerpos del cementerio.
A este punto, Itachi ya no se siente un tonto por haber sido embaucado. Esta más intrigado que nunca en esta madeja de secretos. La adrenalina parecía estar corriendo por sus venas llevando consigo expectación, sospecha, ansiedad, confusión y vida. Itachi se sentía tan vivo con una nueva aventura al frente.
Shisui por otro lado:
- Elabora – ordeno arrodillándose frente al ninja de la niebla.
- Ellos no son normales – cof cof
- Habla claro – Shisui no estaba de humor para sus bromas inclusive ahora.
- Él deja que ella lo mande y esa perra… esa no es normal… Ella es peor de lo que él aparenta ser.
El ninja niebla estaba demasiado herido, la sangre brotando tanto de su pecho como de boca y oídos.
Cuando "desapareció" su boca de su rostro, los shinobi no entendían que estaban viendo. No detectaron genjutsu alguno para hacer creer que se le habían cocido los labios sin ninguna evidencia de ello.
Sólo cuando se deshizo la barrera protectora, también la boca reapareció en la cara del renegado.
Sasuke, quien aún no había dicho, simplemente estaba de pie, evaluando todo lo que había presenciado.
- ¿Quiénes son ellos? Mencionaste una palabra, jinchūriki – le pregunto a su hermano, quien miraba de pie al moribundo ninja de la niebla.
- Iie, iie – siguió hablando el renegado en tono desesperado – Iie, él es el musuko bango 9 y ella es su guardián.
Itachi frunció el ceño, caso contrario de Sasuke, quien las levanto.
- ¿Qué significa ser el noveno hijo? Es exactamente lo mismo que él me dijo. – Pregunto Sasuke a Junsai, quien daba sus últimos alientos.
- Significa ser poderoso y único. Significa que nadie lo detendrá, aunque ella quiera, no podrá…
- ¿Qué es ella?
- Es una heredera – la voz más baja – de yama-uba, …un… una… h…hechi…cera – Junsai dejo de respirar.
El cuerpo del ninja niebla se deshizo de lo último de chakra oscuro en su interior, por lo que Shisui tuvo que retroceder poniéndose de pie.
Se quedaron en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos, hasta que Itachi, siendo el práctico de siempre, ordenó.
- Hyo-san – retomando la posición profesional – sella el cuerpo de Junsai. Debemos de entregar adecuadamente el informe de la misión para la cual fuimos contratados, para ello requerimos el cuerpo del ninja de la niebla el cual se presume como el profanador. A este punto se cierra el caso dentro de la aldea.
- Hai, Taicho-san – Shisui procedió a extraer un pergamino de su cinturón, un pergamino especializado para el almacenamiento de los cuerpos.
- Hayabusa-san, busca cualquier índice de arma abandonada al terreno, algo que los llamados Sakura-san y Naruto, hayan dejado alrededor.
- Hai, Taicho-san.
Al terminar, nos desplazaremos inmediatamente a entregar detalles y resolución a Tajima-san, quien se reconoció como el líder dentro del pueblo, confirmando finalización de la misión.
- Hai, Taicho-san.
- Nos reubicaremos dentro del hostal del pueblo.
- Hai, Taicho-san.
- Nos informarás a Hyo-san y a mí todo lo que nos hemos perdido, Hayabusa-san.
- … -
- Y el por qué no nos habías comentado que Naruto es tan parecido al Yondaime Hokage.
- …-
- ¿Alguna duda Hayabusa-san?
- Ninguna Taicho-san
A
