Capítulo 16. Somos hermanos, baka
Incómodo: era una excelente palabra.
Otra palabra perfecta sería: tenso.
Oh, otra más a este bonito repertorio sería: incertidumbre.
Y aun, así juntando todas esas, sumándolas no sería suficiente para describir el ambiente tan precario en el que estábamos.
No teníamos idea de que esperar de los ninjas cuando regresaron no bien habían pasado los sesenta minutos prometidos. Tocaron a la puerta. Corrección, Karasu-san había enviado a Hōrai a avisarnos con un graznido que estaba afuera y esperando… más allá de las escaleras.
Poniendo los ojos en blanco, les grité que pasaran mientras daba media vuelta y regresaba adentro.
- No planeo asesinarlos…- giré la cabeza - … aun.
No creo que les haya hecho gracia, pero pasaron después de que Karasu-san confirmo que no había peligro inmediato.
Naruto se había bañado mientras yo preparaba de comer. Cuando terminamos de almorzar, Naruto me conto de su travesía estos días, simplemente escuché e hice preguntas para aclarar mis dudas. Una vez hecho eso, fue mi turno de un merecido baño.
A ninguno de los dos nos hizo demasiado bien, estábamos demasiado tensos por la conversación pendiente con los shinobi.
Naruto se había preparado con pantalones de textura de piel oscuros y una camiseta naranja oscuro, ceñida de cuello abierto. El cinturón de su pantalón cubría los soportes para shuriken y pergaminos. Por mi parte, alcé mi cabello en un chongo alto, y me había puesto uno de mis pantalones igualmente de textura de piel más claros, mi camiseta color crema y cinturón negro, el cual contenía las trampillas para senbon y venenos. La blusa era abierta de hombros y se unía delicadamente de nuevo a la altura de los codos, para nuevamente abrirse y terminar de unirse en la muñeca. Esta blusa era excelente para simular ataques en neblina por si requería utilizarlo. Mis brazaletes y collares en su lugar. No pensábamos pelear, pero tampoco era como si alguna vez hubiéramos negociado nuestra libertad.
Ofrecimos té, pero esta vez lo rechazaron categóricamente, realmente pensaban que podría envenenarlos.
No sabíamos por dónde empezar, ninguna de las dos facciones; Naruto y yo sentados en los sofás con la mesita del centro como una barrera divisoria ante un Karasu-san sentado del otro lado. Los otros dos shinobi parados como escoltas detrás de él y el sofá.
- Empezamos con el pie izquierdo me parece. Por favor permítanme presentarme adecuadamente – se retiró la máscara lentamente, liberando intensamente el olor a canela y menta – mi nombre es Uchiha Itachi.
En mis años de entrenamiento shinobi, de entre tantas localidades, de todos los lugares que haya visitado, no recuerdo haber visto un rostro así.
El tipo fácilmente podría ser modelo, no ninja.
Rostro en forma diamante, sutilmente femenino, el largo cabello azabache contrastaba contra la piel clara, muy clara, piel que ya había vislumbrado de sus pies desnudos, ojos negros, algo grandes para su rostro, apenas ocultos por los mechones rebeldes que hacían de flequillo en el centro que se extiende hasta su barbilla. Nariz recta, aristocrática, pómulos altos y suavizados, labios un tanto carnosos. Lo más irónico de su rostro eran los largos lagrimales de estrés por debajo de sus ojos que en lugar de desfavorecerlo, le daban un atractivo toque.
El vestuario jōnin también era un factor que confirmaba que los uniformes podrían hacer toda una diferencia.
Escuche a Naruto decir:
- Eres un clon del teme, sólo que más anciano – estaba muy impresionado si la forma en cómo se inclinó hacia adelante para verlo mejor fue un indicador.
A la izquierda del recién presentado Uchiha-san, se escuchó por debajo un: "dobe".
- Entonces sí eres hombre – Sentí las miradas de todos, una vez que terminé mi frase.
Silencio.
- ¿Lo dudaste alguna vez? – dijo el ahora conocido Sasuke-san.
- Por un momento, pensé que era un hijo de Yatagarasu-sama – comenté mientras seguía cruzada de brazos y piernas. Lenguaje corporal de defensa cerrado.
Uchiha-san mayor me devolvió la mirada frunciendo ligeramente el ceño, o tal vez no, tiene la cara de cera, no distingo a esta distancia. Me parece que no entendió la referencia al guía cuervo del sol. Que investigue.
- Oh, si ya veo porque lo dices Sakura-chan – comento Naruto dándose cuenta de lo que estaba hablando – sí se parecen, incluso la máscara concuerda.
Ambos shinobi de pie, seguían sin mover músculo alguno. Sin distracción alguna.
Uchiha-san se inclinó hacia adelante, brazos sobre rodillas, manos mostrando las palmas, señal inequívoca de tranquilidad y calma.
Estaba intentando no asustarnos.
- Naruto-san, hemos dialogado con Hayabusa-san sobre los hechos ocurridos en el último tiempo en la montaña. Tenemos consciencia del acuerdo por escrito en el que ambos proporcionaron su consentimiento – se detuvo esperando cualquier reacción de parte nuestra, sin embargo, no nos movimos – cabe mencionar debido a la captura de Junsai, el ninja de la Kirigakure renegado, también conocido como el culpable del delito de profanación y uso indebido de fūinjutsu, será absuelto de dicho acuerdo; la proposición posterior proporcionada por usted de brindar mayor información sobre si mismo será revocada ya que no formaba parte de su acuerdo original dejando así anulada su participación posterior al escrito. Por otra parte, hacemos llegar a usted la siguiente misiva con la idea que de que pueda participar activamente con preguntas a fin de que pueda tomar la mejor decisión que usted considere.
El silencio fue la respuesta de nuestro invitado.
- En primer lugar, queremos agradecerte Sakura-san por habernos recibido. Entendemos que no fue algo que hubieras esperado ni requerido y evidentemente como nos hiciste la observación alguna vez, podías defenderte correctamente por ti misma.
- ¿Qué? ¿Cuándo les dijiste eso? – me mira un sorprendido Naruto a mi derecha.
- Cuando Bastet y yo los recibimos el primer día.
- Oh, ¿y que dijo el otro? – cuestionó Naruto.
- Ellos no saben de él – les conteste mientras seguía mirando a Uchiha-san, esperando su reacción.
- Oh…ya veo – comento Naruto mientras veíamos la sonrisa de Cheshire de nuestro gato escondido debajo del sofá donde estaba sentado el ninja.
El trío se tensó, esperando una explicación. Lástima, ellos dijeron que no habría interrogatorio hasta no aceptar su propuesta. Si es que aceptábamos sus condiciones.
- Aparentemente Junsai, era un ninja desertor de la aldea de Kirigakure. Revisamos sus pertenencias, sin embargo, no llevaba mucho consigo más allá de las ropas de su vestimenta. – explicó lentamente el ninja cuervo.
- ¿El libro? ¿Lo encontraron? – Naruto pregunto inclinándose hacia el frente.
Karasu-san levanto la mano, fue cuando Hyo-san, levanto su mochila de viaje y sacó el libro de fūinjutsu de mi hermano. Qué curioso que lo entreguen, pensaría que tardarían más en sacarle una copia. Mi rubio, volviendo sentarse en su lugar, inspecciono el libro revisando si faltaba algo, deteniéndose en algunas notas nuevas que estaban incluidas, inclusiones de Junsai al parecer.
- ¿Descubrieron algo más del chico niebla, digamos, sus motivaciones para hacer dicha diablura en nuestro querido pueblo? – pregunte, sabiendo cuál sería la respuesta, pero no veía manera en que esto avanzara más rápido.
- Tenemos una teoría la cual parecer ser la correcta. Nuestro departamento de información y seguridad en Konohagakure ha informado que, dada la descripción del hombre, afiliación, inclusive el acento, todo refiere a un shinobi identificado como Junsai en la Aldea de Kirigakure. Sin embargo, cualidades como la ineficaz pericia en los sellados, así como la edad no cuadrarían con los registros verificados, además de que es relativamente imposible que haya sido la misma persona que los registros de Kirigakure.
- ¿Por qué sería eso? – pregunte curiosa.
- Porque ese hombre ha estado fallecido por diez años. La información relata que fue un Jōnin de Kirigakure que participó en la Tragedia del Paso de Yosuga. En una misión, su escuadrón tenía la tarea de recuperar un pergamino junto a un equipo de Iwagakure; en cambio, fueron traicionados por los llamados aliados. Si su permanencia en vida no hubiera estado condicionada a ese tipo de misiones, posiblemente, habría continuado a sus veintiocho años desde entonces. El cuerpo recuperado el día de ayer compete a un varón no mayor a treinta años.
- … ¿Cuál es tu teoría Uchiha-san? – Pregunto Naruto mientras fruncíamos el ceño, él más profundo que yo.
- Un familiar, específicamente un hermano menor. Junsai tenía registrado como dependiente a un menor, no hay más información al respecto. Por la perspectiva de su habilidad en la contienda, parecía encajar en rango chūnin. Por otra parte, teorizando que su camino shinobi fue la venganza uniéndose a las filas de Kirigakure, se entendería porque pudo haber sido rechazado o desistido del camino de su enseñanza y lealtad. Se ha solicitado información a las aldeas cercanas en dado caso el ninja haya atacado más pueblos de esta manera o esta fue su única ubicación donde cometió los hechos que se le imputan. Tomo el nombre de su hermano como una forma buscar justicia. Las delimitaciones de la mente son frágiles en hombres débiles.
Todos guardamos silencio, Uchiha-san nos permitió escuchar las palabras Departamento de Información y Seguridad, evidenciando que nuestras identidades ya las ha compartido con su aldea, no es que esperará menos de leales ninjas, de hecho, sería extraño si no lo hubieran hecho.
Gracias Uchiha-san, más alimento para el alma.
El cuervo prosiguió:
- De alguna manera, que aún estamos trazando, Junsai se informó sobre tu estatus Naruto-san. Dados los rastros de evidencia localizados, estuvo vigilando su casa. Posiblemente tenía semanas haciéndolo. Aunado a lo anterior, nos preocupa el hecho de donde obtuvo la información del… conocimiento sobre tu identificación real. Llevándonos así al siguiente punto – el cuervo se enderezo en su lugar, espalda recta, brazos sobre los muslos, manos en las rodillas. Bien, aquí va.
- Por las apreciaciones que obtuvimos el día de ayer, así como los relatos citados por Hayabusa-san sobre los últimos días de las interacciones contigo, el poder que emerge de tu interior, consideramos seguro el hecho para afirmar que eres un jinchūriki, exactamente, el poseedor del bijuu de nueve colas. – Uchiha-san miro directamente a mi hermano esperando confirmación.
Naruto y yo nos volteamos a ver. Naruto ahora era quien tenía los brazos sobre las rodillas, juntando sus manos frente a él. Yo no cambie mi posición de brazos y piernas cruzadas.
Asentimos al mismo tiempo. Mi hermano regreso la vista al shinobi.
- Lo soy.
Sólo Hayabusa-san parecía esperar un resultado distinto, ya que fue el único cuyo brazo estaba tenso.
- Respetando la oferta de no realizar ningún acto de interrogación, no cuestionaré tu desarrollo o tu conocimiento sobre tu propio estatus. Sin embargo, debes de aceptar que seremos rigurosos con los detalles una vez aceptes el acuerdo.
Guardo silencio, esperando a alguna queja que tuviéramos. No la encontrará. No aún.
- Confirmada tu identidad, la propuesta que hemos de realizarte es la siguiente – Uchiha-san de alguna manera muy extraña, pareció enderezarse aún más, si es que eso es posible – Naruto-san: Se te otorgará la bienvenida, vivienda y recursos para ti y cada uno de los miembros de tu familia, estipulando que la Aldea de la Hoja Oculta, Konohagakure no Sato, en su decreto de completa protección para todos y cada uno de sus ciudadanos, sin importar raza o religión, serán asegurados dentro de los límites del país del Fuego. La protección y seguridad serán atemporales, sin ningún otro objetivo que no sea el de priorizar tu vida y la de tus allegados. A cambio de dicha protección, se evalúa la necesidad de tu cambio de vivienda inmediata de Yugakure a Konohagakure, con un plazo límite de tres días, los detalles de tu mudanza, si es que aceptases, serian a cargo de una escolta shinobi la cual te brindaría soporte para cualquier apoyo que requieras tú y tus familiares.
Naruto y yo nos miramos. Era mi turno.
- ¿Con qué moneda debemos de pagar tan "atractivo" plan? – El sarcasmo dentro de la palabra no pasó desapercibido para ninguno.
- Como se indicó, será el cambio de vivienda inmediato – respondió el shinobi.
- Uchiha-san, si deseas que lo consideremos siquiera, por favor haz un esfuerzo. Complace a una linda campesina aquí, por favor – le refute con una sonrisa traviesa, empeñándome en que no se viera mi malestar por todo esto.
Él se quedó en silencio, estoy segura está buscando las palabras correctas para no parecer que nos iban a explotar laboralmente:
- Existirá una evaluación necesaria y detallada – miro a Naruto detenidamente y luego a mí intensamente – para ambos.
- ¿Puedo preguntar qué clase de evaluación? – seguí interrogando.
- La evaluación será para categorizar las habilidades que presente cada uno, aficiones elementales junto a medición de control de chakra, así como estatus en parámetros mentales, reforzamientos en conocimiento educativo, insuficiencias a reforzar y capacidades enérgicas de cada uno para establecer el rango al que pudieran acceder si gustasen trabajar en un área no civil.
- Básicamente, nos estas pidiendo volvernos ninjas, ¿es así? Entonces dime Uchiha-san – la sonrisa eliminada de mi rostro, modificándose a totalmente serio – Estas pidiéndonos aceptar asegurando que se consideraría prioridad la vida de Naruto; sin embargo, al tiempo, indicas que lo más probable es nuestro cambio inmediato de estatus civil a shinobi, en cuanto él ponga un pie en tu aldea.
Entrecerré peligrosamente los ojos mientras continuaba:
- Poniéndolo así, ¿cuál es el beneficio de aceptar tu propuesta? Dicho como lo haces, pareciera mejor para nosotros desaparecer nuevamente.
- En caso de que no gustes participar como shinobi, tu rango sería el que te hemos propuesto anteriormente Sakura-san. No tengo dudas a partir de entonces, aunados a los hechos ocurridos que dicha actividad es algo que puedes ejercer con relativa facilidad. Declaraste correctamente nuestra alta necesidad por personal médico, alguien con tu destreza en el área podría ser de mucha ayuda para salvar vidas.
- Es curioso que sientas la necesidad de educarme sobre mis propias habilidades, aun así, la adulación no te llevará lejos conmigo muchacho. Apreciaré que te enfoques en responder a mi pregunta, Uchiha-san. – baje mi voz a continuación - Si no quiero trabajar para ti y tu aldea, pero al parecer es lo único que ofreces para obtener protección, ¿por qué debería de elegir a tu pueblo en lugar de vivir libre y en paz en cualquier otra parte?
Uchiha-san me miró, incluso parecía inclinarse un poco hacia adelante. No tenía expresión alguna en su rostro. Parecía un muñeco al cual quería lanzarle una almohada para hacerlo reaccionar, aunque fuera de indignación. Sin embargo, sus ojos, pozos oscuros que al fin pude ver por primera vez sin un obstáculo entre ambos; tenían una mirada que he visto en Naruto tantas veces, que incluso he visto en yama-uba anteriormente. Intriga. Realmente estaba curioso, ¿de qué? ¿De que fuera obstinadamente negativa sobre sus comentarios? A este paso, poniéndome en su lugar, ya estaría estrangulándome.
Estaba a dos segundos de tomar la almohada más cercana para arrojársela a la cara cuando Uchiha-san respondió:
- Porque, por lo que he visto Sakura-san, alguien considera prioridad tu felicidad, una vida huyendo no se consideraría vivir en paz – miró a mi hermano, quien había estado callado y pensativo todo este tiempo - ¿no estás de acuerdo conmigo, Naruto-san?
¿Ese tonto estaba intentando manipular emocionalmente a mi hermano?
- Uchiha-san, eso n…- Naruto me detuvo, alzando su mano y colocándola sobre mi rodilla cruzada.
Me miro uniformemente. Basta, me decían sus ojos. Suspiré, volviendo a relajarme contra el sofá regresando la mirada al ninja cuervo, quien veía nuestra interacción con interés.
Mi hermano no respondió, simplemente observo a Uchiha-san por mucho tiempo. Se podían ver los engranajes de sus pensamientos pasar a través de sus ojos.
El shinobi no se quedó atrás, se miraron por largo tiempo.
La comunicación entre ambos era tan dispar. Mi hermano era excesivamente expresivo. Sus ojos indicaban confusión, miedo y lo más atemorizante, esperanza.
El Uchiha esta tan impávido, tan inamovible, parecía una estatua a la que realmente quería aventarle la almohada.
Mi hermano giro su cabeza para mirarme.
Su mirada cerúlea me decía lo cansado que estaba de todo esto. Sentí mi propia mirada suavizarse, mi hermano estaba sufriendo por mis trivialidades tan innecesarias.
Acepta, decía. No tendremos que escondernos o volver a ocultar nuestras habilidades.
Fingía pensarlo seriamente, cuando escuche una voz queda al otro lado de la sala, por detrás de Uchiha-san.
- Inténtalo – murmuro Hayabusa-san.
Naruto y yo lo miramos inmediatamente. Los shinobi no se movieron, únicamente Hayabusa-san, quien pareció pedir permiso a su taicho, el cual, a su vez, giro levemente la cabeza hacia la izquierda y asintió una vez.
Hayabusa-san se retiró la máscara.
Ok, me queda claro que existe una fábrica Uchiha donde la producción en masa es posible; eso o la clonación ya es un éxito mundial del cual no me he enterado.
Era prácticamente idéntico a su hermano, con la leve diferencia que este chico se veía más duro por los bordes, inquietándose en la barbilla ligeramente más cuadrada y, en lugar de suave cabello de muñeca, tenía un pato incrustado en la cabeza en tono negro azulado.
- Inténtalo – repitió el Uchiha menor – por un tiempo, si no es lo que buscas, podrás irte nuevamente a vagar por el mundo.
- ¿Ambos? ¿Tienes la capacidad de prometer eso, jōnin? – le pregunté poniendo énfasis en su rango. Un shinobi no puede prometer por encima de la ley de su kage.
- No entra dentro de mis capacidades, pero tampoco es necesario que lo haga, debido a que algo me dice que ultimadamente haces lo que se te antoje. Si las condiciones no son idóneas para ti, tienes la facultad para cambiarlas evidentemente. – me contesto el altanero. Esta nueva faceta me agradaba más.
Le mire uno, dos segundos. Entonces, le sonreí. Eres fuerte ninja.
- No he escuchado tu nombre, gorrionsito – se enderezo, tensando los músculos cual verdadero shinobi.
- Mi nombre es Uchiha Sasuke – hizo una breve reverencia.
- El chico pato – le apode por su cabello de pato.
Frunció levemente el ceño, a lo que mi sonrisa se hizo más grande.
- Dime Uchiha Sasuke-san, ¿Por cuánto tiempo considerarías viable vivir en alguna otra aldea que no fuera la tuya, para comprobar si te agrada o no el cambio? – le pregunté al pequeño ninja.
- Dos años – respondió sin dudar. El Uchiha menor ya lo tenía bien pensando.
- ¿Dos veranos te parecerían bien? – Le susurré a mi hermano apretando su mano sobre mi rodilla, que aún no había retirado.
Mi hermano me miró, y posteriormente, dirigió su mirada a los shinobi.
Pareció pensarlo por mucho tiempo, hasta que se levantó y salió por la puerta principal.
Uchiha-san mayor parecía querer salir tras él.
- Está pensándolo – les dije mientras iba a por mi té, ya tibio en la mesa del centro.
- ¿No quieres ir con él? – me pregunto el ninja cuervo.
- Si me quisiera con él, me habría llevado. Además, esta es su decisión, debe de pensarlo cuidadosamente.
Se hizo el silencio, entre tanto allá afuera se escuchaba a mi hermano golpeando algo.
- Está peleando con el viejo, ayuda a calmarlo.
El trío pareció quedarse pensativo.
- ¿El viejo? – pregunto Hyo-san, el único enmascarado ahora.
- Por supuesto, es bastante funcional, velo por ti mismo.
El shinobi se movió hasta la entrada donde vio a mi hermano golpeando a un sauce en la lateral del camino al pueblo, era un sauce de unos cuatro metros, no era muy alto, aunque sí viejo. Ese sabía dirigir buenos ganchos al hígado y noqueos por la barbilla si te distraías.
- ¿Cómo es que el árbol está moviéndose? – cuestiono Hyo-san.
- ¿Solo? – Continuo la pregunta Sasuke-san.
- Por los kodamas en él, por supuesto – les respondí como algo de conocimiento general que deberían de saber.
Seguí bebiendo mi té hasta que levanté la mirada. Un Uchiha Itachi-san me estaba evaluando. Corrección, quería derretirme con la mirada haciendo parecer que me estaba evaluando.
- ¿Algo en lo que pueda ayudar, Uchiha-san?
Entonces poniéndose un poco más cómodo ante mi lenguaje corporal, el cual era más relajado, respondió:
- ¿Quién eres?
Me reí sinceramente mientras que él parecía no haber querido preguntado eso.
- Sólo una ermitaña más del monte, Uchiha-san. Nadie importante, no como Naruto.
- De alguna manera, lo dudo – respondió él.
Alcé los hombros; por el contrario, sabiendo que podía obtener algunas respuestas ahora mismo, cuestioné:
- Dime Uchiha-san, ¿Cómo es tu aldea?
Pareció sorprendido, tal vez esperaba preguntas sobre sus planes reales para nosotros. Suavizo su mirada cuando se percató que no había malicia en mi pregunta.
- No puedo describir en su totalidad, sin embargo, prometo brindar mi mejor esfuerzo Sakura-san – Uchiha-san miro por encima de mi hombro, recordando - Si preguntas por su diversidad geográfica, Konohagakure, es uno de aquellos lugares que dudarías que pudiera existir debido al encanto natural que lo envuelve. Rodeado de la frondosa flora y fauna, los bosques nos permiten frescura durante el verano y cálidos inviernos; la entrada principal te brinda una de las mejores perspectivas del pueblo, pero es a medida que caminas sobre las cabezas de nuestras honorables líderes talladas sobre los muros rocosos que envuelven al pueblo que puedes obtener una vista nada menos que panorámica, deleitable para los sentidos. Si preguntas por la diversidad cultural, es vasta, amplia en gestos y tonos. Festivales colorean nuestros días y gente educada y amable será quien te salude. El pan vendido en las esquinas te saludará cada mañana y veladores vigilantes por la noche. Tiempo faltará en tu agenda para todas aquellas actividades que llamarán tu atención.
Uchiha-san había hecho un excelente trabajo dejándome cautiva, con todo el conjunto: su descripción tan ambigua pero creíble, su propia memoria haciendo su trabajo, el hecho que es la ocasión que más palabras le he escuchado decir, el sutil pero notable cariño en su voz, aquella voz que era aterciopelada como chocolate.
Cuando finalizo, realmente intente imaginarme viviendo en ese lugar, mirando hacia la alfombra de mi sala. Margine todos los recuerdos sobre mi hogar, para imaginar creando nuevos en otro lugar. Supongo que debí de reflejar realmente mis pensamientos, porque escuché cerca que alguien decía:
- Estaremos ahí para ti. No como shinobi, sino como personas que te hemos conocido y compartido junto a ti y a Naruto-san.
Entrecerré la mirada hacia él, sin levantar la cabeza a Itachi-san quien se había acercado levemente.
- Nos quieres llevar a un lugar donde seremos tratados como armas. Naruto será considerado un arma de destrucción masiva mientras que a mí se me considerará posiblemente de corto y mediano alcance con habilidad médica. Lejos de lo que conocemos como hogar, a una aldea donde seguramente por vivienda tendremos un departamento shinobi destartalado cuyo habitante anterior dejo este mundo hace tiempo. Si bien nos va, una casa de dos pisos amontonada junto a otras tantas, con el mismo tipo de antecedentes y olores. Adicional al estigma por el que será conocido Naruto, porque sí, hemos escuchado como se les considera a los jinchūriki, allá en sus aldeas Shinobi. La vigilancia al menos el primer año será estricta, inclusive puedo asegurar que le colocarán restricciones de chakra, mientras que a mí me enviarán recurrentemente a misiones para empezar a generar distancia entre él y yo. Buscarán lagunas para revocar la prueba de dos años y hacerlo de forma permanente; y considerando la forma en que dejaron la psique de Naruto, estoy segura de que ustedes tienen una forma de manipularlo, por lo que sí, Uchiha-san, estarás ahí para nosotros, no sólo como compañeros, sino también como guardias. – susurré maliciosamente.
- … - no me respondió, no era necesario. Sabe que cada cosa que he comentado es cierta.
- Estoy segura de que ahora agradeces de que sea Naruto, y no yo, quien debe de tomar la decisión.
Continue tomando mi té.
Los otros dos shinobi había escuchado todo, pero tampoco podían refutar nada. Eso es lo que nos espera a Naruto y a mí por su supuesta protección.
Nos quedamos en silencio un rato más. Se escuchaba a Naruto al fondo, aún seguía peleando contra el sauce.
- ¿No te cansas? – pregunto Sasuke-san, quien estaba recargado en el cancel de la sala.
Levante mi ceja esperando a que continuará.
- De tener siempre que estar a la defensiva, ¿no te cansas?
- Sí cansarme es hablar con la verdad sobre hechos no probables, sino certeros, entonces sí, me canso.
- ¿Y no crees que es esto a lo que él se refiere? – me congele al servirme más té. Él se percató –
- Él cree que es un monstruo.
- Él no lo es – respondí de inmediato.
- Entonces explícame porque se siente así, a menos que sienta inconscientemente que venga de ti esa emoción – respondió el menor de los Uchiha.
- Jamás lo he visto ni tratado como a uno, ¿porque eso vendría de mí? – empecé a molestarme.
- ¿Segura? Él siente que alguien debe de estar controlándolo o de lo contrario, pierde el control. ¿Has intentado que deje que haga lo que él quiera?
- Por supuesto que sí, él está acostumbrado a hacer lo que quiera – respondí entrecerrando los ojos.
- Repito la pregunta, ¿estás segura? Porque de ser así, entonces él no estaría pensándolo tanto, ¿no es así? – Me congele de inmediato – él está pensándolo por ti, por como reaccionarás y actuaras frente a tantos que querrán acercase a él. Tú lo dijiste: será visto como arma, pero en este punto, se identifica a si mismo como algo peor… y no veo que tú lo estes mejorando – termino cruzándose de brazos.
Lo mire detenidamente con ojos entrecerrados. Este niño definitivamente tenía agallas. No dudo que los otros dos también las tengan, pero en su deseo de no molestarme no me han dicho todas las verdades que este sí.
Se lo aplaudo, no todos los días quieres hacer enojar a alguien que puede degollarte sin usar sus manos y sobrevivir en el intento.
Después de mirarlo seriamente un minuto entero, sonreí lentamente:
- Hagamos un trato Sasuke-san, si Naruto acepta, si acepta el término de prueba de dos años, estaré al real servicio de su majestad, el Hokage, sin rechistar ni cuestionar ni mostrar mis propias opiniones. Me convertiré en un shinobi de élite, lealtad máxima y sacrificio total. A cambio – sonreía aún más - de que seas parte del séquito que cuide de ese rubio a partir de ahora. – señale con la cabeza hacia la puerta principal – Cabe aclarar, que, si un día sale gravemente lastimado o llega llorando a casa por tu culpa, te hare pagar con la misma moneda, y no importaran tus hermanos aquí presentes o Hokage omnipotente, te perseguiré hasta los confines del mundo y del tiempo hasta destrozar tus entrañas, regenerarlas y volverlas a destrozar; hasta que me canse, duerma y lo vuelva a hacer todo otra vez. – Incliné mi cabeza, cambiado a inocencia - ¿Es un trato?
- Hecho – respondió impulsivamente Sasuke-san.
- Espera Sasuk…- quiso intervenir Itachi-san.
Sonreí completamente, alzando mi cabeza.
- Perfecto.
Acto seguido, levanté mi mano derecha mientras mi dedo índice se volvía una delicada garra con un punto muy fino de verde en la punta, lo dirigí a mi hombro a la vista de Sasuke-san.
Moviendo un poco mi blusa dibuje una "X" debajo de mi clavícula izquierda, justo debajo de mi propio hombro, una que se podía vislumbrar de tonalidad verde sobre mi piel.
Al tiempo, Sasuke-san siseaba lentamente. Se quito el chaleco jōnin y removió su uniforme azul oscuro para verse por debajo de la clavícula.
Una X del mismo tamaño que la mía se le había insinuado como si un leve tatuaje recién hecho. Uno que se iba disolviendo lentamente dentro de la piel.
Itachi-san se acercó inmediatamente con él revisando la herida. Hyo-san se quedó de guardia, defendiendo en caso de que yo atacará.
- ¿Qué has hecho? – me cuestiono con enojo Itachi-san, revisando aun a su hermano.
- Tranquilo, él estará bien siempre y cuando se cumplan las condiciones de nuestro acuerdo. Un favor por otro favor. – respondí tan fresca como la mañana.
- Sakura-san, desconozco el alcance de este llamado favor o las consecuencias en caso de incumplimiento, puedes por favor remover esto, Sasuke no es capaz de prometer tal cosa.
- Si estas tan seguro de que Naruto no será lastimado; y, de hecho, será protegido, dicho favor de tu hermano no está mal para garantizar tu propuesta, ¿no es así?
Vi la comprensión entrar en los ojos de Itachi-san. Ahí está, la luz del entendimiento.
Era una garantía. Justo lo que estaba buscando durante mi interrogatorio y no pudieron prometer. Si Naruto salía lastimado, uno de los suyos también. Era lo justo para mí.
Gracias por hacerlo tan fácil, Sasuke-san.
Observe como la gravedad de lo que acababa de ocurrir se despertaba en ambos shinobi restantes.
Sasuke-san me miro como si gustara de ahorcarme. Inténtalo por favor, Naruto te asesinaría, él sufriría, yo tendría que ir a por ti, regenerarte y sería un círculo sin fin.
Itachi-san me miraba bajo una nueva luz. Lo sé, soy un peligro a veces hasta para mí misma, pero haré lo que sea por mi hermano, incluso si eso me convierte en un monstruo.
Los shinobi no volvieron a intentar entablar conversación conmigo. Aprendiendo de sus errores por lo que veo.
Pasaron otros quince o veinte minutos, totalmente en silencio, a excepción de la vuelta a la página sobre el Círculo Rojo - necesitaba terminar de leerlo – cuando sentí la llamarada de chakra de mi hermano, me estaba llamando.
Por cómo se tensaron los invitados también lo sintieron, tan distinto al de ayer tan oscuro.
Salí de la casa con la cabeza en alto, sabiendo que ya había tomado su decisión.
Él estaba apenas sudando, cuando me pregunto:
- ¿Estás segura de esto?
- ¿No es esa una pregunta que debería hacerte yo a ti? – me pare frente a él.
Una pequeña flor de sakura ante un enorme zorro.
Me miro como si supiera porque estaba evadiendo la pregunta.
- Eres tú quien estará de quejumbrosa, te conozco – me respondió absorbiendo el aire y cerrando los ojos.
- Por favor, eres tú quien gozará de nueva comida y abandonarás mi cocina.
- Nadie que se precie de seguir con vida abandonaría tu cocina… aunque podrías darme días libres para comer fuera – lo golpee en el hombro. Duro. Se sobaba el brazo mientras me sacaba la lengua.
Nos miramos mutuamente, una mirada que decía ¿realmente estamos haciendo esto?
- ¿Confías en lo que dicen? – me susurro inclinándose hacia mí
- ¿Que estaremos a salvo? Por supuesto que no, pero eso es por más nuestro ser tan magnético para los problemas, creo que serán más bien ellos quienes estén tratando de ponerse a salvo de nosotros – respondí sin dudar.
- No, lo otro… – suspiro brevemente – …que no nos separarán – metió un mechón que se escapó de mi chongo alto atrás de mi oreja - Es lo único que pido realmente.
- No lo sé Naruto. No confío en ellos definitivamente – lo dije lo suficientemente alto sabiendo que los shinobi estaban escuchando con sus sentidos agudizados – pero confío en ti. Confío en lo que dice esto – señale su corazón -, nunca nos ha fallado, siempre está ahí cuando lo necesito para creer que sí existe un futuro por el cual vivir. Si sientes que esto es lo correcto, lo mejor para nosotros, especialmente para ti, adelante, estaré justo al lado, levantándote en cada caída, limpiando cada lágrima, levantando mi espada junto a la tuya, recordándote cada vez que lo necesites que jamás estarás solo. Siempre me tendrás, aun si estoy al otro lado del mar.
- Sakura-chan…-
- Por favor, déjame terminar. No he sido la mejor compañía, heredé su mala administración al parecer, pero tú… - toqué sus mejillas bigotudas con ambas manos – tú, heredaste lo más bonito de esta tierra. Tu nobleza, el espíritu valiente de lucha, el no rendirse, el luchar por causas justas, deshacerse de la tiranía sobre la tierra. Tú vales la pena Naruto, cada cosa sobre de ti es un tesoro oculto. Cualquiera sería un tonto si desprecia lo que tienes por dar. Y esos tontos, cuando te ofendan, lidiarán conmigo.
- Oh, por favor no Sakura-chan – se rió por lo bajo, mientras terminaba de limpiar sus lágrimas – no lo hagas, echarás a Konoha a pelear con las demás naciones… nos echarás a pelear con Konoha.
- Por ti, cualquier cosa Naruto – susurré poniendo mi frente sobre la suya – siempre.
Me atrapo en un abrazo de oso, donde solo oía sus suspiros. Nos quedamos así un minuto, sólo sintiéndonos hasta que decidió levantarme en el aire y darme vueltas aun abrazados.
Reí tontamente como cuando éramos niños y era yo quien lo ponía a volar con ninshu.
Me bajo al suelo. Sus lágrimas se habían secado, y sólo había dejado enrojecidos el contorno de sus ojos.
- Bien Sakura-chan. ¿Estás lista? – me tomo de la mano, volteamos ambos a la casa, donde nos aguardaban los ninjas.
- Lo estoy, si tú lo estas.
- Bien, hagamos esto.
Naruto y yo entramos de la mano, sin embargo, ya no nos sentamos, nos quedamos junto al comedor. Uchiha-san ya había tomado asiento, sino que permanecía de pie en medio de sus dos subordinados al otro lado de la mesa. Creo que no estará tranquilo hasta no saber que le hice a su querido otouto.
- ¿Has tomado una decisión, Naruto-san? – pregunto el capitán, expresión cerrada.
- Así es – mi hermano me miro nuevamente, confirmando que no tenía duda alguna, cerro los ojos tomo un suspiro y los volvió a abrir, determinación férrea quedo grabada en sus facciones, labios planos, mirada acerada – con una condición.
- Elabórala – pidió el capitán.
- Ella será libre de hacer lo que quiera – gire la cabeza violentamente, en esto no habíamos quedado.
- Narut…- me coloco un dedo en los labios.
- Serás libre de ir y venir, no tienes que cargar conmigo – me corto tajantemente el rubio, regresando su mirada al trío ninja.
Moví la mirada al capitán quien parecía querer aclarar que yo ya había negociado con ellos.
Con la mano izquierda suelta, le hable en lenguaje de señas ANBU. Aún no. Me pareció verlo fruncir el ceño cuando vio mi señal. Me miro a los ojos y negué suavemente con la cabeza.
Él pareció entender que nuestro acuerdo sólo era entre nosotros y no involucraba las ridículas costumbres de mi hermano.
- Ella será libre de actuar como mejor le plazca – comento el ninja cuervo, dándome un último vistazo.
Mi hermano me miró por última vez, asentí.
- Aceptamos la propuesta de Konohagakure no Sato – finalizo el rubio.
El taicho entonces procedió a darnos más instrucciones:
- Agradecemos se nos haya escuchado y permita que sea la Aldea Oculta de la Hoja quien brinde a partir de ahora protección a ustedes dos y cualquier integrante más de su familia. En cuanto al interrogatorio, será realizado por Hokage-sama en persona, para evitar triangular información así en conjunto a los miembros de departamento de Información y Seguridad, por lo cual, la escolta a su camino a Konohagakure, la brindaremos nosotros mismos, encargados de su seguridad desde aquí hasta la torre Hokage. Durante los próximos tres días, daremos respuesta a las preguntas con las que contemos la facultad para rendirles complacencia. Sin embargo, todo aquello sobre la estructura en la que posiblemente usted y su esposa serán recolocad…- El capitán fue interrumpido por Naruto.
- Espera, ¿qué esposa? – el rubio estaba confundido.
Itachi-san estaba igualmente confundido al parecer. Frunció sutilmente el ceño, mientras bajaba la mirada a nuestras manos unidas. Subió la mirada a nuestros rostros como obviando nuestras manos.
Me di cuenta entonces de lo que estaba intentando decir.
- ¿Es en serio? – le pregunté realmente ofendida. ¿Qué hicimos para dar esa impresión?
Silencio nos recibió a todos.
- … Es normal en estos días vivir juntos sin casarse – lo intento Hyo-san, cuando lo mire incrédula tratando de procesar lo que dijo.
- ¿Nani? – Naruto le dirigió una mirada aún confundida, hasta que dio dos pasos atrás y lo captó - Espera, ¿pensaste…. Pensaron… ¡piensan que Sakura-chan es mi esposa?!
El trío asintió claramente confundido.
Naruto y yo nos miramos a la cara y separamos las manos, limpiándolas en nuestra ropa, haciendo cara de asco y repugnancia. Iughhh. Agghh
- Kami-sama, no, oh cielos, voy a vomitar – Decía Naruto buscando una taza de té.
- Al menos no te compararon con una "esposa" – dije tratando de limpiar suciedad imaginaria en mi ropa – gracias por arruinar todos mis años de infancia – les regañe enojadamente a los shinobi.
Sasuke-san fue el que intento nuevamente captar nuestra atención:
- ¿Están diciendo que no son novios?
- ¡Somos hermanos, baka / teme! – las voces de Naruto y mía sonaron por toda la casa.
Ambos Uchiha sin máscara levantaron las cejas, la primera señal de vida en esas caras.
- ¿Hermanos?
- ¡Sí pervertidos! Iugghhh, necesito lavarme – dijo el rubio.
- Pero… sólo hay una cama en la recámara principal – dijo el aun enmascarado.
- Corrección, dormimos en la misma recámara, pero son dos camas, cuando Naruto se escondió esta semana simplemente las junte para poder dormir a gusto – explique viendo que los Uchiha me miraban interrogantes – …me muevo mucho.
- Además, estaba en rebaja la base de la cama super grande – contesto mi hermano en el lavabo de la cocina.
- ¿Y tu anillo de casada? – pregunto Sasuke-san.
Rodee los ojos:
- Ya te había dicho que no era de casada. Es un anillo ninshu, sirve para mi protección.
- ¿Qué es Ninshu? – estaba atónito escuchando.
Le sonreí:
- Pórtate bien y te lo explicaré algún día, gorrión.
- … ¿Es una promesa real?
Itachi-san volteo a verlo, ese niño le sacaría canas verdes al pobre hermano mayor.
- Pero, los aldeanos no mencionaron que fueran hermanos, siempre los mencionaron como algo…algo más – trato de continuar Hyo-san.
- No sé de qué hablas Hyo-san, pero te aseguro que Naruto y yo somos – me estremezco – únicamente hermanos.
- Gemelos – termino por decir Naruto.
La cara de los shinobi, aun si Hyo-san seguía enmascarado, fue tan cómica que poco me falto para sacar la carcajada.
- Soy la mayor por minutos – dije de manera que sabía que continuarían con esos ojos abiertos tan expresivos y confundidos.
- Me lo echa en cara todo el tiempo, por eso es tan mandona – le susurro a un Sasuke-san, que parecía haberse quedado sin palabras.
Golpeé en las costillas a mi hermano.
- ¿Ves de lo que te hablo? – él continuo mientras se sobaba.
- Dijiste que tu hermano había muerto en un ataque shinobi hace años – recordó Hyo-san.
- ¡Oy!¡¿Me asesinaste en un cuento?! – Naruto giro a verme totalmente herido.
- Iie, no te asesine, omití palabras que ellos rellenaron por sí solos – Naruto entendió, rodando los ojos, enseguida mire a Hyo-san – Jamás dije eso.
- Ella dijo que los habían atacado, eso fue todo – recordó Itachi-san, abriendo levemente los ojos, recordando esa escena:
- Por supuesto. Mi hermano y yo tuvimos cierto… altercado en un viaje a Kumogakure sin razón ni sentido.
- Tu hermano, él… - Karasu-san detuvo su oración.
- No lo ves aquí ¿verdad? – le respondí a su muda pregunta.
- Así es – le sonreí.
- Las fotografías, dijiste que te traían recuerdos – continuo Itachi-san.
- Así es, sin embargo, entenderás que tuve que esconderlas de ustedes, de lo contrario harían más preguntas.
- ¿Entonces sí tenías? – pregunto Hyo-san, su voz sonando contrariada.
- Por supuesto que sí.
- ¿Dónde? Buscamos por todas partes, no encontramos nada más – cuestionó Sasuke-san, rememorando cada vez que busco y no hallo más libros o textos que no estuvieran a la vista.
- Aquí mismo – respondí tranquilamente.
- ¿Dónde es aquí, Sakura-san? – pregunto Itachi-san.
Sonriendo a Naruto y después a los shinobi, chasquee los dedos.
Inmediatamente, los sellos dentro de las paredes, ocultos por las capas de kodamas que cuidaban la cabaña se iluminaron de azul, verde y amarillo, uno a uno dentro de mi hogar.
Cada sello permitía que se extrajera de las paredes los cuadros con las fotografías de mi rubio y mías desde la infancia hasta hoy día.
Todo aquello que sus ojos no habían visto, alumbraron la estancia, incluyendo la columna donde medíamos nuestro crecimiento y los años de medida.
Cada kanji de amor, amistad y escondite secreto se iluminaba y dejaba escapar uno que otro cuadro, incluso uno artístico, nuestros primeros dibujos, el primer sello de Naruto, mi primer kunai ensangrentado, los libros Icha Icha de nuestra guardiana anciana a quien no hemos visto.
Todo volvió a su lugar gracias a las paredes de madera que iban desentrañando de las paredes de la cabaña nuestros recuerdos.
Una vez que terminaron de emerger, los shinobi que habían estado tensos, confundidos por lo que estaba pasando, se quedaron quietos esperando algún tipo de ataque. Cuando vieron que no estábamos moviéndonos, empezaron a curiosear por toda la sala, viendo las fotografías. Naruto y yo de pesca por primera vez, recuerdos de cuando aprendíamos a cocinar, una de él y yo en un picnic donde estábamos disfrazados de pequeños señores feudales.
- Sakura-san, ¿estos son dientes de leche? – pregunto Hyo-san, viendo un frasco que no había visto en años con detenimiento.
- Si así es.
- ¿Por qué los tienen aún?
- Porque los dientes de leche son buenos cuando necesitas sanar costillas, Hyo-san. – diciendo lo obvio.
Me miro, tal vez cuestionando si estoy diciendo la verdad. Pero en serio, son muy buenos por las células madre que aún contienen. Tengo años sin curar mis costillas por esos dientes.
Hablando de Hyo-san, tengo algo que debía decirle hace tiempo.
- Por cierto, Hyo-san – espere a que mirará directamente hacia mí, de lo contrario se asustaría de más – él ha querido disculparse contigo desde esa ocasión. Me conto que no era su intención asustarte, solo quería acercarse para conocerte mejor.
El ninja estaba intrigado, confundido sobre lo que le estaba diciendo.
- Es cierto, tenías razón, pero no podíamos decirte exactamente que la tenías, una disculpa también de mi parte, acéptala por favor – dije totalmente seria, realmente este ninja me hacía sentir muy a gusto a su alrededor y no quería que se sintiera tan incómodo.
Terminé mi reverencia y volví a levantarme para ver su máscara.
- Está bien, Sakura-san, sin embargo… no… entiendo mucho sobre lo que tratas de disculparte.
Los otros dos ninjas se habían quedado observando nuestra conversación. Naruto estaba comiendo una manzana porque sabía lo que se vendría.
Levanté mi mano izquierda.
- Claro, por favor disculpa nuestros modales. No hemos sido totalmente correctos. – un resoplido de Sasuke-san sonó por ahí – Sacacorchos, por favor preséntate.
Entonces mi amigo mueble que está a tan solo tres pasos de Hyo-san, se movió dispuesto a presentarse y disculparse con el shinobi.
El ninja totalmente sorprendido por inercia había sacado un kunai y había intentado atacar al perchero.
Intentado aquí es la palabra clave.
Hyo-san había lanzado el kunai al tiempo que había desaparecido y reaparecido justo al lado de su taicho, quien también había sacado un kunai.
Sasuke-san nos vio a Naruto y a mí totalmente relajados, de hecho, Naruto estaba sonriendo cual niño travieso.
El perchero no solo había esquivado el kunai, en el proceso había plantado con chakra natural sus patas al cancel cerrado de la sala y había subido por el hasta llegar a la pared, revisando el kunai, al parecer tenía grabada alguna inscripción que llamo la atención del mueble.
- ¿Qué—qué—es eso? – Hyo-san sonaba tartamudo.
Naruto no aguanto más y se rio un poco:
- Conoce a nuestro criado, Hyo-san.
El shinobi nos miró por un momento, ojos rojos impactados detrás de la máscara, antes de regresar su mirada al perchero, quien con dos de sus brazos hacía la señal de la paz y los otros dos hacía la de rendición bajando lentamente al suelo, y entregando el kunai en una ofrenda de paz.
- Un gusto conocerte, Hyo-san, mi nombre es Sacacorchos, amo y dueño de todo lo que ves aquí – El mueble le hablo en lenguaje de señas civil al ninja.
- Pffff - Naruto resopló – Claro que si amo y dueño.
- Disculpe, Hyo-san, no era mi voluntad asustarlo, pero usted estaba jugando con la naranja en aquella ocasión y se caían pedacitos de piel al suelo. Afortunadamente, amablemente los recogió, no fue un cerdo como ese que esta allá – Señala con un brazo a mi hermano – le agradezco su prudencia y lamento haberlo asustado.
- ¡Oy! ¡Tú, estúpido mueble!
- No-no, de na-da, gracias a ti por ser tan responsable, mueble-san, oh oh Sacacorchos-san – respondió Hyo-san.
- Ahora discúlpeme, Hyo-san, Uchiha Itachi-san, Uchiha Sasuke-san, procedo a continuar con mis deberes – finalizo su lenguaje de señas y fue a ponerse su mandil y preparar todo para limpiar.
Se quedaron viendo como el mueble se desplazaba lentamente por todo el lugar, sacando su plumero cual señora de la limpieza, acercándose a la cocina para calentar algo de agua.
Ya casi es la hora del almuerzo.
- ¿Cómo? – pregunto Itachi-san sin despegar los ojos de nuestro mayordomo.
Naruto respondió.
- Verás necesitábamos orden y organización en esta casa. Así que lo sellamos y lo guardamos en ese perchero. – comento mi hermano.
- No veo chakra normal en él, Itachi, ni de ninguno de ellos fluyendo hacia él – comento Sasuke-san.
- Por supuesto que no, está sellado con ninshu. Naruto puso el sello, yo atraje el chakra.
- Ninshu – murmuro Hyo-san, quien seguía mirando al mueble mientras se desplazaba aquí y allá con su plumero. Iba directo a la radio, como cada vez que hace el quehacer le gusta escuchar música.
- ¿Cuántos más de estos… muebles tienen? – Itachi-san mirando a su alrededor, enfocándose en la chimenea. No hubiera sido mala idea esa también.
- No te preocupes, Itachi-san, sólo necesitábamos un criado, no se nos permitió más. Algo sobre no ser flojos se nos dijo. – dije insensatamente.
- ¿Quién se los dijo? – El capitán me dirigió la mirada inmediatamente.
Naruto y yo nos vimos de reojo, tensándonos.
- Eso no importa ahora. – dijo Naruto sonriendo suavemente tocándose la nuca - Aunque definitivamente Sacacorchos viene con nosotros.
Aprovechando la lista de integrantes, ¿algún otro miembro de su familia que guste acompañarlos? - Dijo Hyo-san, quien parecía más recuperado y ahora examinando a Sacacorchos de cerca. Tocándolo y moviendo uno que otro brazito.
- …Por supuesto, no puede faltar… – suspire dramáticamente.
- Oh, claro, no nos dejaría morir a gusto si alguna vez lo dejamos atrás – termino por comentar sarcásticamente mi rubio.
- El gato – dijo Sasuke-san.
Dirigí mi mirada hacia él. El menor de los Uchiha se tensó cuando le dirigí una lenta sonrisa.
- Oh, pero no cualquier gato – respondí lentamente.
La mirada roja de Sasuke-san quedo oscurecida por la sonrisa apenas visible que apareció justo en el hombro de Itachi-san, a centímetros de su cara.
- Itachi, tienes una… una ¿sonrisa?, en tu… ¿hombro? – comento cuestionando Sasuke-san.
Itachi-san estaba quieto, como aguardando.
Ahh, entonces tú ya sospechabas de este pequeño secreto, cuervo.
La sonrisa colmilluda empezó a hacerse más visible, así como empezó a oscurecerse el espacio entre los hombros y cuello de Itachi-san.
Cual estola, mi neko estaba enroscado en el cuello de Itachi-san, empezando a deshacer su genjutsu de invisibilidad. Una vez que termino de hacerse completamente visible, le dedico a Sasuke-san, una última sonrisa, antes de desenroscarse del cuello del alto shinobi y cayendo al suelo con gracia.
Itachi-san bajo también, colocando una rodilla en el suelo.
- Por favor, puedes deshacer tu genjutsu por completo, no te haremos daño, ninguno de los presentes. – solicito suavemente el capitán.
Mi neko miro en su forma de gato normal al shinobi, midiéndolo, analizando si es digno.
Los otros dos shinobi detrás de él detuvieron sólo por un segundo su respiración, cuando Bastet se agito levemente en sus cuatro patas, formando su cuerpo completo como el bakeneko que es.
Un gato de cerca de 60 centímetros de alto cuyas orejas puntiagudas suman otros cuarenta centímetros, pelaje negro sedoso, cual noche sin luna, ojos grises con toques violeta y con sus dos colas meciéndolas suavemente, Bastet es un gato imponente del que no hace falta ser un genio en gatos para saber que él es de la realeza.
- Serás un buen esclavo – se dirigió a Itachi-san – sólo deshazte de los cuervos inmundos y serás un perfecto reemplazo de mi seikō actual. – su voz aguda, chillona y tiránica.
Itachi-san parecía intrigado, como si no creyera lo que estuviera viendo o escuchando. Yo estaba indignada por tal blasfemia. Ingrato.
- Sí, sí señor de los inframundos, ¿quieres presentarte adecuadamente, por favor? – le recordé.
- Adelante seikō, preséntame – dijo en su tono mandón.
- Naruto me das tambores, por favor – mi hermano coloco sus palmas en la mesa e hizo redoble de tambores con la madera.
- Aquí frente a ustedes, presente, el quincuagésimo hijo del cielo y la tierra, el señor de los demonios y desastres naturales, nuestro adorado rey peludo, dueño legítimo de toda creación humana, Bastet-sama – esta presentación nos obligó a prepararla, sí nos obligó a prepararla, para cuando alguien tuviera que conocerlo.
Después de mi aburrida introducción, Bastet se precio enfrente de los tres shinobi como un pequeño rey para que lo observaran en toda su peluda gloria, mostrándose majestuoso y levantando una patita como esperando que le fuera besada por alguno de ellos:
- Reclamo su derecho de servirme, la obligación con la que nacieron, destinados a serme fiel la he de demandar a partir de hoy. Sírvanme bien y verán maravillas ante sus ojos que de otra forma jamás conocerán, simios ignorantes llenos de pulgas – finalizó él.
Silencio.
Total y absoluto.
Los shinobi parecían tan incrédulos. Me parece que esto fue demasiado para sus mentes.
- Por supuesto que sí, mi señor, ¿podemos ofrecerle algo para su comodidad? – dijo Hyo-san acercándose para acariciar al enorme gato – ¿Le ofrecemos un masaje de caricias, mi señor?
O tal vez no.
- Empieza por detrás de las orejas seikō.
- Claro que sí, ¿por aquí está bien?
- Sí, oh sí, también la otra oreja.
- ¿Así mi señor?
- Ujummm… espera no di permiso para tocar mi pan…, miauuu – ronroneaba el gato una vez que Itachi-san empezó a acariciar su lomo y su pancita, haciendo que el gato se revolcará en el piso pidiendo más.
Esto estaba rayando en lo absurdo, me sentí tan desplazada, viendo a mi gato entregarse en las manos de dos completos extraños. Mi gato se estaba dejando acariciar por los mismos que él dijo que nos acercáramos, si esto no es bizarro no sé qué podría ser.
El capitán siguió mirando al gato mientras decía:
- ¿Un bakeneko? – su voz distorsionada levemente - ¿Qué más tienen oculto por ahí? – Subió la mirada a mi rostro, una leve sonrisa en su cara.
Me congelé, mientras Hyo-san seguía procurando charlatanería a mi traicionero gato, vi la sonrisa de Itachi-san.
A pesar de todo el desastre del día de ayer y hoy, a pesar de que no me gustaba la idea de irme de casa, aun cuando sé que nos quiere para ser otra herramienta bélica para su aldea, lo único que pude pensar cuando vi sus labios deslizarse fue, debería sonreír más, le queda.
Congelada durante el tiempo en que él sonrió, no me percaté que mi propia sonrisa había salido a flote:
- Tengo un huerto que crece solo – le respondí en automático.
Negó con la cabeza cuando seguía sonriendo tan ligeramente, casi como si no lo hiciera, mientras me miraba intensamente.
- Sería interesante verlo, si me das tu permiso. – me contesto tranquilamente.
Seguí mirándolo estúpidamente, mis ojos recorrían todo su rostro. No era el primer hombre guapo que veía y me regresaba la mirada; sin embargo, era esa sonrisa suya – tan escondida – hacía maravillas en su rostro. No podía, no quería, apartar la mirada, al menos no hasta que escuché:
- Quédate conmigo, tu antigua esclava parece haber hechizado a tu actual esclavo – una voz aniñada le decía al neko – si te quedas conmigo, hermoso señor, te daré de comer niños todas las noches.
- No come carne humana, le da indigestión – contesté automáticamente sin dejar de mirar a Itachi-san.
Ambos shinobi me miraron ahora con sorpresa.
- Ohh… por favor, tú se lo acabas de ofrecer.
- ¿Le has dado car…? - lo interrumpí antes de que terminara esa frase.
- Iie, nunca le he dado carne humana a Bastet – negué con la cabeza – él me conto, eso es todo.
Ambos ahora miraron al gato que viéndose atrapado, volvió a ronronear:
- No le hagan caso, a veces enloquece cuando no ha tomado su té – lo mire fingidamente indignada.
- Ahh… pero ya querrás de comer, tonto señor gato.
- No importa, ya tengo nuevos esclavos, son más fuertes y altos que tú, no se estarán quejando que no pueden alcanzar las latas de atún de la estantería, ¡ñiam! – siguió ronroneando, pasándose entre las piernas de ambos shinobi, los cuales se habían levantado.
Puse los ojos en blanco y me di media vuelta, directa a la cocina.
- Ojalá ellos puedan cocinarte tu ramen tan bien como te gusta.
- ¡¿Ramen?! – pregunto Naruto emocionado, quien había estado acompañando a Sasuke-san viendo las fotografías y los estantes ahora llenos de recuerdos.
- Sí, ya es hora del almuerzo y presiento que necesitaremos fuerza para lo que sigue, así que adelante – señale la sala y el comedor a los shinobi – pónganse cómodos en lo que preparo la comida.
Sacacorchos ya estaba poniendo agua en las cacerolas para cocinar la carne. La música sonaba en las bocinas desplazadas por la estancia.
Los Uchiha parecían perdidos por un momento hasta que volvieron a revisar la sala, esta vez los tomoes dentro de sus ojos corriendo lentamente, dándose espacio a revisar con detalle.
Nuestra vida ahora estaba en sus manos, así que supongo que permitirles ver nuestra infancia y adolescencia en fotos y dibujos no es mala idea.
Por favor, Seiryu-sama, no dejes que todo esto sea una mala idea.
Los tres estaban situados afuera, viendo parte del atardecer, otra parte sintiéndose extrañamente de pie en otro mundo. Demasiadas cosas habían pasado hoy, incluso más que ayer.
Estos no eran chicos normales, no habría donde clasificarlos. Itachi lo sabía, como vicepresidente del Departamento del Régimen de Fuerzas Especiales, este grado de habilidad - ¿qué habilidad? - no lo había visto jamás. Ni siquiera Orochimaru, quien una vez se precio de ser el genio favorito de Jiruzen-sama tenía un control de chakra tan preciso.
¿En serio era únicamente control de chakra? No, cada pared había estado sellada, oculta bajo una fina capa de genjutsu desconocido, no era genjutsu incluso, estaba protegida por - ¿Cómo era? - ¿ninshu?
Itachi no entendía que clase de habilidad tenían, tanto Sakura como Naruto – ambos pidieron eliminar el honorífico por la falta de costumbre -, simplemente sabía que ambos por separado eran fuertes, en distintas ramas. Mientras que Naruto era fuerza, Sakura notaba precisión.
Tal vez si les pedía una breve práctica podría disipar algunas dudas.
- ¿En serio estamos haciendo esto? – Pregunto Shisui, quien una vez que se sentaron a la mesa a la hora del almuerzo, prefirió soltar la máscara y presentarse adecuadamente ante los niños.
- Son órdenes de Hokage-sama, Shisui- respondió tranquilamente el capitán.
- Sí, lo sé es sólo que… - incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
No era necesario finalizar la frase, Sasuke e Itachi comprendieron exactamente lo que quería decir su primo.
- …Incluso el perchero esta embrujado – dijo Sasuke asombrado por como el mueble era un experto amo de casa.
- Ni lo menciones, me saco el susto de mi vida cuando se movió y se escurrió como una araña sobre el muro. Fue aterrador – dijo Shisui negando con la cabeza – estuve tan tentado a quemarlo, hasta que dejara de moverse; aunque me quedo con el bakeneko definitivamente.
- ¿Cómo llego un bakeneko aquí? ¿No se suponía que estaban extintos? – cuestiono el menor.
- Es una curiosidad que consultaremos con Nekobaa-sama, aunque, teniendo en cuenta su naturaleza, la criatura seguramente encontró la fuerza para sobrevivir hasta ahora, especialmente con esa forma tan curiosa de ser – comento Itachi.
Por supuesto había sentido en algún momento mientras estaba sentado, antes de que Naruto se saliera, como un flujo muy mínimo de chakra parecía instalarse en su cuello, algo tan minúsculo que pudiera haber parecido simplemente el aire, sin embargo, por más que reviso con sus tomoes, detecto nada sospechoso. Ese gato era experto en genjutsu, uno que había logrado de alguna manera librarse de las miradas de tres pares de Sharingan, otro misterio a resolver sumado a la lista.
- Sin embargo, no es ninguno de ellos, el perchero o el neko, quien me preocupa – comento Shisui poniéndose serio.
Itachi suspiro.
- Has visto la forma de interactuar de ambos, realmente parece que él no dará un paso adelante si ella no procede junto con él. En cambio, ella sí parece emanar actitudes y acciones conforme lo que cree será beneficioso para su hermano. – recordó lo ocurrido más temprano - La marca que hizo sobre sí misma y en ti, otouto, solo es una prueba de que no dejará nada al azar acorde la seguridad de Naruto. No quiere palabras al azar, sino hechos escritos.
- ¿Qué crees que sea lo que haya hecho aniki? – pregunto Sasuke. Sinceramente él no se arrepentía, si todo lo que dijo ella era cierto, realmente era un favor a cambio de otro.
Itachi pareció meditarlo un poco:
- Sasuke, ¿recuerdas lo que mencionaste anteriormente: el relato sobre aquel pergamino comercial donde tanto tú como Naruto resguardaron los términos de su cooperación? El cómo Naruto parecía sorprendido de que existieran pergaminos así, ¿como si no fuera consciente de conocer alguna otra forma?
Itachi miro ahora a su hermano asintiendo ante el recuerdo:
- Mi conclusión es que toda su vida sólo había conocido una condición de firmar acuerdos, favores, por eso sospecho que lo que te hizo prometer, realmente es un contrato. Uno, del que nos falta averiguar cómo o bajo que cláusulas debe de ser cumplido y las consecuencias en caso de desacuerdo. – Dejo de mirar el atardecer para regresar la mirada a sus familiares - El cómo te pudo marcar sin siquiera haberte tocado o acercarse a ti, la falta de mayor confirmación verbal o involucramiento de tu propio chakra o sangre, me hacen suponer que también podría hacerlo en el momento en que ella así lo desee.
Sasuke se quedó en silencio, absorbiendo las palabras de su hermano. Sin embargo, algo lo estaba molestando.
- Recuerdas lo que dijo el demente de Junsai, ¿sus últimas palabras?
- ¿Ella es una hechicera? – recordó Shisui – sí, eso parece ser hasta cierto punto certero, especialmente para alguien civil o no tan diestro, como lo parecía Junsai.
- Iie, lo anterior a eso. Cuando menciono que Sakura era peor que Naruto. En aquel momento lo tomamos como las palabras de un moribundo en su locura perdida, pero ¿y si es cierto? Ella se coló justo bajo nuestras narices, ni siquiera detectamos su chakra en todo este tiempo y parece controlar a Naruto a cada paso. ¿Y si es una amenaza para Konoha? ¿no estamos dejando entrar a un enemigo a casa?
Itachi y Shisui lo miraron.
La posibilidad estaba en al aire, por supuesto, pero a Sasuke se le olvidaba algo muy importante. Aun cuando Sakura pudiera ser altamente manipuladora, era Naruto quien poseía al bijuu, quien realmente era una amenaza. Adicional a que Sakura ha hecho un estupendo trabajo ocultando al jinchūriki, sea o no por intenciones menos que nobles, cosa que dudan mucho por la forma en que ambos hermanos parecen procurarse.
Habían hablado con Hokage-sama por la mañana. Por la prioridad del asunto, ella misma realizo una invocación inversa, Gyaku Kuchiyose no Jutsu, utilizando a una de sus babosas.
Cuando le comentaron hasta el último detalle proporcionado del día anterior, desde el enfrentamiento con Junsai así como la teletransportación de una Sakura y un inconsciente Naruto, la Senju había exigido que acomodiese lugar llevarán a ambos chicos ante su presencia. Necesitaba evaluarlos, examinarlos ella misma.
Nunca pensaron que sería tan fácil llegar con una propuesta a ellos, no al menos cuando un Naruto bastante enojado había aparecido frente a Itachi cuando estos llevaban apenas minutos bordeando los terrenos de la cabaña buscando rastros de chakra.
Una imagen de un rubio furioso y una chica de cabello rosado decaída, a punto de las lágrimas, le viene a la mente al ANBU.
Lo siguiente fue asombroso porque no fue un jutsu lo que salió de los labios de la mujer, sino una súplica. Desesperada y agotada. Aquel mar de nieve fue único e intenso, salido de la nada, eliminando el cielo azul. Tal como si todo a su alrededor sintiera su tristeza; deseando ser empático.
Sus ojos lastimeros, enrojecidos por las lágrimas que intentaba contener, solo la hacían ver más indefensa y delicada de lo que ya parecía, caso contrario de los enormes lirios araña rojos que aparecieron de la nada, coloreando el blanco.
Aun así, sabía que ella no le haría daño, tanto como sabía que respirar es vital.
Algo dentro de él, al ver esos ojos esmeraldas agrietados por el dolor, le decían, le suplicaban que no la alejaran a Naruto de ella.
Ella era salvaje y hostil, lo supo en cuanto escucho su voz por primera vez. Ahora sabe que era un mecanismo de defensa, para proteger a su persona más preciada, su hermano.
Se comportaba altanera y sarcástica para que nadie pudiera ver como lastimarla. Ahí radicaba la diferencia entre ambos hermanos. Mientras Naruto se notaba que lucharía con uñas y dientes si alguien osaba tocar a su hermana, ella lucharía mental y psicológicamente con tal de que nadie se acercará a él.
A este punto, no sabría cuál de los dos sería más difícil de controlar.
Suspiro, dirigiendo la mirada a la cabaña, la cual seguía luciendo hogareña, cálida y con tantos seres fantásticos dentro de ella.
- Yo también me pregunto si esto es correcto. Estamos tomando a dos chicos que han estado bien cuidados y tranquilos sin ocasionar ningún problema en alguna orilla del mundo – Shisui miro a sus dos primos – Sin embargo, ¿realmente estamos seguros de que están a salvo aquí? – el primo suspiro – Por lo que hemos visto Naruto esta expectante, esta es una nueva aventura para él, tiene miedo, pero a este punto, ¿Por qué no lo tendría si dejara todo lo que conoce para irse con completos extraños? Pese a ello, está conforme con las condiciones del intercambio a Konoha. Sakura por otro lado, no me atrevo a afirmar que la conozco, aunque no creo que ese acuerdo que hizo contigo sea en falso Sasuke. Es decir, ella también se marcó a sí misma. No deseo teorizar sin antes que sea ella quien lo confirme, sin embargo, aparentemente, para ella las palabras tienen fuerza; sabe utilizarlas, es por eso por lo que, nos confundió tanto con detalles de su vida personal. Le sirve ser ambigua y descarrilar sutilmente.
Sasuke miro al suelo, tomando en cuenta las palabras de Shisui, mientras que Itachi parecía completamente de acuerdo con el comentario de su primo.
Se quedaron otro tiempo afuera, disfrutando del fresco.
Justo cuando estaban caminando hacia adentro de nuevo, Sasuke soltó:
- Taicho-san, merezco un reconocimiento.
Itachi sorprendido por sexta o séptima vez este día, levanto las cejas, esperando a que continuara su otouto:
- Desde un inicio te lo dije. Es una bruja.
Silencio que duro uno do segundos hasta que una carcajada de Shisui se escuchó en la lejanía, mientras una tercera sonrisa suave se deslizaba de los labios de Itachi. Definitivamente seres fantásticos.
Estaba envejeciendo.
Es la única forma de explicar por qué está de pie, esperando a que ambos salgan a recibirla con los brazos abiertos, sonrisas en sus rostros después de sus reverencias bien realizadas.
Los había cuidado el tiempo suficiente. Era hora de que los dejará volar, lo sabía, pero…
Ella los reconocía como suyos, desde hace tiempo, no eran del mundo, eran sólo sus chicos y a la vez, no podía hacerles eso.
Los dejo caminar solos, pero nunca los abandono. Sabía que su niña actuaría como solo una guerrera digna de la insignia del dios de la guerra, Yawata No Kami, podría hacerlo. Su niño, de corazón más noble menos sociópata que su contraparte, no podría actuar solo, no aún, pero podría convencer a quien compartiera cinco minutos con él que era totalmente inofensivo.
Ambos complementándose, la violencia que caracterizaba a uno lo compensaba la fuerza mental de la otra.
- Te han extrañado estos tres años – una peluda pata seguía siendo bañada por su dueño – Han endurecido por y para ti, ¿Por qué entonces dejarlos a su suerte?
Ambas figuras vieron a los shinobi de Konohagakure ingresar a la cabaña.
Sabía que a partir de ahora era el final de su tiempo para caminar junto a ellos.
- Porque conmigo ahí, ninguno de los dos tomará el destino escrito a fuego en sus almas.
Era el tiempo de volar de ellos.
Notes:
Gracias, lector, por dedicarle unos minutos de atención a mis palabras.
Espero te haya gustado y si deseas más, cada lunes se estará actualizando un capítulo.
Comentarios, dudas, quejas, sugerencias son aceptadas y agradecidas.
Nota: siempre y cuando sean críticas constructivas.
Que tengas un excelente día
¡Éxito!
Actions
