Capítulo 23. Muéstrate, jinchūriki
Naruto es impresionante.
Aunque claro como su onee-chan, que puedo decir, es mi orgullo familiar el que habla.
A nivel shinobi, él es terrorífico. Durante el pasar de los años, agradecí tanto a Seiryu-sama por ser su hermana, alguien que ama. Jamás podría sobrevivir si alguna vez llegara a odiarme, es cruel cuando así lo desea.
El Sennin había resistido perfectamente bien al taijutsu con Naruto, para dos cuerpos tan grandes eran muy agiles. Flexibles. Eran como un oso contra un león. Donde el peliblanco ofrecía destreza, experiencia en el campo, mi hermano brindaba fuerza, gallardía, incluso un toque de diversión.
El Sabio Sapo era excelente, pero Naruto era joven y estaba bien entrenado, jamás descuidamos nuestra educación ni práctica. Mi hermano detenía los golpes que pudieran lastimar al mayor en el último segundo, haciéndole fintas y mostrándose cooperativo cuando un arma punzocortante que emergía de alguna parte parecía dañar al Sabio.
Eso fue hasta que el Sennin le dijo algo, no alcance a escuchar correctamente entre las filosas navajas que volaban de aquí a allá en el campo.
Algo sobre que un ninja no ofende a otro tratando de cubrir sus debilidades, una cosa sin sentido.
Ahí fue cuando Naruto decidió dejar de jugar y empezó a tomarlo más en serio.
La sonrisa se le había borrado y fue cuando decidí acercarme a ver por la ventana en una esquina.
Sakura-san – empezó Shisui, recordándome que Hokage-sama les había pedido vigilarme en mi asiento hasta el fondo del estudio.
Dime que no quieres ver eso – le dije mientras agarraba mi silla – además técnicamente no estarán faltando a su orden.
Llevé mi silla hasta el frente en una esquina de la ventana de doble vista, ambos Uchiha ya sin sus máscaras como en la mañana, se posicionaron junto a mí, también querían ver la evaluación, no podía ser cruel con ellos.
Naruto estaba entregando unos fuertes puños y también pude ver algunos cuantos moretones en sus brazos que sanaban inmediatamente. Sin embargo, no era tan grave como para liberar al chakra del zorro.
Su ropa, poco a poco raída por la caída de todas partes tanto de Kunai como de Shuriken. Incluso había algunos sensores que activaban jutsus sellados de katōn, impresionantes bolas de fuego atacaban de improviso desde el suelo y las paredes.
El suiton en un momento inundo todo el suelo, haciendo que ambos contrincantes se subieran por medio de chakra a las paredes aun evitando las filosas navajas.
No había dotōn - supongo que por la masa metálica que rodeaba el recinto - sin embargo, el fūton estaba disponible y Naruto no dudo en utilizarlo.
Cuando un mini tornado pareció estar arrasando en el campo, mi hermano bajo al suelo nuevamente y tomo al tornado desde su contacto con el piso, lo hizo girar con su brazo derecho utilizándolo como lazo para atrapar al Sabio Sapo.
El Sennin se pegó a la pared con algo pegajoso en sus manos y Naruto no fue capaz de atraparlo dentro del tornado, aunque estuvo cerca. Fruncí el ceño.
Senjutsu Sakura-chan, recuérdalo – me murmuro Shisui.
Mis ojos se aclararon, por supuesto, significa que entonces tiene una oportunidad contra mi hermano, él también puede y debe de utilizar chakra natural y mezclarlo con el suyo.
Esto podría ponerse interesante.
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¡¿Listo?!
¡Cuando quieras, Ero-Sennin!
Entonces el mayor movió las manos rápidamente, un sello veloz, hizo que su cabello blanco se alargara aún más, como si de una cuerda se tratase, tratando de atrapar al rubio, quien escapo apenas por centímetros soltando el tornado, el cual se disipo al instante.
¡Contemplen mi aureola angelical, brillando desde los cielos! El valiente Jirai… – la pose de triunfo del Sennin fue interrumpida por Naruto, quien tomo el cabello y con chakra katōn empezó a quemarlo desde las puntas.
Fuego y olor a cabello quemado brotaba de la larga cabellera del mayor, quien a su vez dejo de estar pegado a la pared y bajo al suelo en una carrera loca.
Siempre… me interrumpen… mi grito… de… ¡triunfo! – refunfuñaba a cada zapatazo que proporcionaba a su maltrecho cabello.
Apenas había terminado de recoger su cabello nuevamente en una coleta cuando una patada le llego al rostro. Inmediatamente el clon del sabio se deshizo en humo y sombras.
Al lado del verdadero Jiraiya quien se había quedado efectivamente en la pared fue asustado por una voz que sonó detrás de él.
Te tengo viejo pervertido – y Naruto golpeo seriamente la cara del shinobi con una sandalia.
Antes de caer al suelo, Jiraiya se teletransporto al otro lado del campo y soltó automáticamente un Katōn: Dai Endan, un enorme lanzallamas parecía brotar de los labios del anciano. La respuesta del rubio fue un golpe con su mano en el suelo liberando fūton: Joshokiryu no Jutsu. Una fuerte corriente de aire ascendente surge del suelo, impidiendo el avance al fuego, llevándose todo hacia el techo de la estructura. Se podían escuchar los rugidos del fuego siendo renuente a irse por medio del viento.
Sin embargo, el fūton no termino donde debía de terminar según el ninjutsu, una vez que finalizo con el fuego, con la forma de un ave en caída libre se dirigió hacia Jiraiya, el Sennin tuvo metabolizar su chakra y exponerlo como una barrera para detener el ataque del viento. Una barrera de protección que aun así estaba cediendo ante el ataque del aire, el cual regresaba por diferentes frentes al peliblanco. El chico había logrado convertir el primer ninjutsu en un segundo Futton Shichi atama ryu, utilizando únicamente un sello en su mano
Cuando pensó que había terminado, cuando estaba a nada de liberar el escudo no sin antes escuchar un "¡Toma esto!" de un Naruto que estaba directo encima de él con los pies sobre la pared, más allá de los seis metros.
Sin embargo, fue lo único que pudo ver porque a continuación se creó una fuerte corriente de aire que destroza todo lo que encuentro a su paso: trampas de armas, lanzallamas, sellos de katōn y suiton escritos tras el muro de concreto. Parecían violentas cuchillas que estaban volando a través del aire formando un torbellino que habían empezado justo de donde estaba el rubio e iban bajando de a poco hasta el suelo. El Zankyokukuuha era una técnica nivel Chunnin pero a esta potencia, sólo podía significar que el usuario había invertido una cantidad considerable de chakra.
El interior del campo dos estaba siendo destrozado, las cuchillas hacían grandes marcas donde tocaban en el concreto, un toque a la piel y seguramente sería lo último que verías de ese miembro.
Entonces Jiraiya se apresuró. Con la mano en el suelo activo uno de sus sellos favoritos: Kuchiyose: Gamaguchi Shibari.
Sin perder más tiempo, el campo fue empezó a llenarse de carne, intestinos gigantes color rosa estaban bordeando el suelo y los muros. Se propago tan rápido que Naruto perdió el equilibrio de un segundo.
Aun así, cuando empezó a caer por el aire, partes de los intestinos entre las paredes se desprendieron cual lombrices y trataron de envolverlo. Una de estas serpientes de carne lo atraparon, pero el rubio propago su chakra rojizo utilizando la fusión con el poder del nueve colas. El intestino lo soltó por inercia y el olor a barbacoa impregno el ambiente.
Los demás intestinos emprendieron el ataque el montón a lo que Naruto respondió con fūton: Tobidasu. Con esta técnica el rubio era tan rápido como el aire, desapareciendo del ojo humano y reapareciendo justo por delante de Jiraiya a centímetros. El Sennin logro esquivar por milímetros el puño cortante envuelto en aire de Naruto, pero no sin antes llevarse un recuerdo sangriento bastante recta cerca del ojo.
El Sennin aplicando el mismo jutsu se movió para su movimiento premium.
Corriendo hacia el joven, un sonoro Rasengan se escuchó por todo el lugar.
Una luz ilumino todo el recinto, incluyendo la oficina de observación. Fueron uno, dos, tres segundos de nula visibilidad.
Entonces cuando la luz de desvaneció lentamente, muy pocos podían creer lo que sus ojos veían.
Esto era una mentira, una falacia… No podía ser verdad, porque si lo era…
Un Jiraiya-sama aún tenía el Rasengan justo en su mano, más pequeño, brazo estirado, pose de carrera; sin embargo, tardo un poco en procesar que había ocurrido.
Fue ver que su brazo, el derecho, el que contenía el Rasengan era detenido por una mano con garras, uñas y venas sobresaliendo enormes, la mano parecía enorme, anclada a un brazo que complementaba su fuerza para apenas iniciar a sudar.
Levanto lentamente la mirada, descubriendo chakra rojizo en el camino sobresaliendo más allá de la playera color hueso, subiendo hacia el rostro del joven. Su investigación revelo la cara de un chico con unos enormes colmillos superiores, boca cerrada, nariz orgullosa, orejas puntiagudas, pero fueron los ojos los que arrebataron toda la atención.
Ojos de kitsune rojo. Son más parecidos a los ojos de gato con una pupila perpendicular y un brillo rojo y canjearon lugar totalmente los ojos naturales del chico.
Jiraiya no entendía porque de repente no podía moverse, quería felicitar al chico sinceramente por haber detenido algo tan potente como su jutsu de trueno, pero hasta que no vio algo desplazándose detrás del rubio, no comprendió lo que estaba ocurriendo.
Naruto no había logrado desatar una. ¡Había Dos colas!
Dos espigas rojas alargadas, espléndidas, deslizándose elegantemente con el aire. Inconscientemente recordó una historia que escucho en su tierna infancia, una que relataba que mientras exista un gran número de colas indica a un zorro más longevo así como más poderoso.
Por tanto, el bijuu de nueve colas era famoso no sólo por su carácter agresivo y destructivo, sino porque como indica la creencia, sería el más difícil de controlar.
Sin embargo, el brazo restringido por Naruto estaba siendo cuidadosamente tratado, ni fuerza excesiva, simplemente como si lo estuviera ayudando a no caer.
La boca abierta del Sennin era muy cómica al parecer porque Naruto empezó a reír diciendo.
¡Por Kami! ¡Si supiera que te ibas a descomponer, mejor hubiera activado una sola cola anciano! – y soltó la carcajada tan infantil viendo al hombre que ahora tenía baba deslizándose entre los labios.
La risa del niño alerto a los presentes dentro del estudio de observación.
A excepción de tres personas, los demás tenían prácticamente la misma posición, congelados en el tiempo admirando el legado de Minato.
Por inercia ante la presencia urgente del oscuro chakra que se sintió malévolo una fracción de segundo, Kaskashi, Ibiki y Shikaku habían tomado posición de ataque.
Itachi y Shisui ya habían tenido oportunidad de ver al rubio en esta forma, sin embargo, los dōjutsu de ambos se activaron ante la costumbre de un enemigo potencialmente poderoso tan cerca a ellos. La esencia de lo que rodeaba a Naruto era tan preciosa como cruel, sus sharingan girando lentamente absorbiendo sus patrones de chakra.
Sakura-san, hasta este punto, ¿cuánto del poder es del bijuu y cuánto de Naruto-san? ¿Tienes un estimado? – Pregunto Itachi.
Una vez otouto me dijo que Kurama-san le daba lo que cupiera de chakra en su garra del dedo meñique y el pulgar de sus dos patas con la apertura de las dos colas. Cuando avanza a tres, además de lo anterior, utiliza la palma entera; cuando llega a las cuatro se añade el funcionamiento de ambos brazos del kitsune; en la quinta es la toma de la quijada más la mitad del torso – Sakura recuerda que le pareció muy lógico el porque era tan difícil para su otouto el control siendo tan desproporcionada la entrega del poder.
Kurama, ese nombre – Senju Tsunade recordó que Naruto lo había mencionado en sus condiciones.
Hai, es el nombre del bijuu de nueve colas.
¿Se comunica con ustedes? – Pregunta Morino-sama mirándola por el rabillo del ojo.
Burlarse, es una mejor palabra para describir nuestra relación.
Los adultos se miraron entre sí un momento antes de que una nueva voz se escuchará:
¿Las demás colas no han sido medidas aún? –pregunto Itachi-san interesado.
Sakura pareció pensarlo tanto tiempo que incluso los dos jefes de departamento voltearon a mirarla.
Ella parecía contrariada tratando de dar forma a su respuesta.
Han sido medidas Itachi-san, pero no por mí, ni por el mismo Naruto.
Eso alzo algunas cejas y frunció otras.
¿Por quién? – pregunto Ibiki.
… Obāsan-sama… - murmuro tan bajo la pelirosa, levemente cabizbaja, su rostro había perdido iluminación y al estar en la esquina de la ventana su faz pareció ensombrecerse.
Ibiki y Shikaku se miraron preguntándose si escucharon correctamente. ¿Una abuela?
Ahora no, las preguntas serán después – contesto la Senju ante la pregunta no dicha de Kakashi.
Los Uchiha sólo continuaron viendo la evaluación. Esa Obāsan de los chicos tenía muchas explicaciones que dar, si es que algún día era encontrada.
Al otro lado del espejo, Naruto con dos hermosas cosas peludas, no ayudo a enderezar a Jiraiya; al contrario, parecía fascinado con la bola de luz que emergía de su mano.
Sin más la tomo con su mano libre y sin miramientos soltó la mano del anciano, antes de que su nariz fuera aplastada contra el concreto sintió como el aire lo levantaba suavemente. Parecía que un ser invisible lo paraba sobre sus dos pies firmemente e incluso sacudió su ropa del polvo.
El rubio a todo esto seguía jugando con la esfera de luz. Estaba inmerso en ella, anonadado, tratando de ingresar su chakra en ella y volviéndola de tono rojizo y amarillo para después retraerse y volverlo a su color azul.
Ero-sennin – la voz agravada por la transformación – enséñame a hacer esto, por favor. También lo de las entrañas, ¿eran reales? fue grandioso, jamás había visto algo igual. – el rubio no soltaba el Rasengan, parecía un niño con juguete nuevo.
Jiraiya pensó que era tan irónico. Tu padre fue quien creo este jutsu, y ahora a ti te parece tan grandioso.
Antes que nada, su nombre es Rasengan.
…Rasengan… - murmuro el rubio sosteniendo la bola de chakra.
Así es, es una técnica de alto nivel, acumula y rota el Chakra en forma de esfera - coloco sus brazos en jarras - sin embargo, la enseñanza lo dejaremos para otro día, pero ten cuidado con eso, es como tener un pequeño huracán en tus manos.
Más tardo Jiraiya explicando esto que en lo que Naruto se giró a la ventana para gritar:
¡Sakura-chan! ¡Mira esto! El viejo pervertido me va a enseñar a hacer el Rasengan – lucía tan emocionado con sus colmillos destacando en su sonrisa, agitando los brazos.
Deberías preguntar también por lo del Senjutsu, otouto – comento Sakura.
¡Cierto! Lo había olvidado – el rubio miro al mayor quien no había escuchado que le respondieron al chico – ¿puedes darme una lección sobre las Técnicas del Sabio?
Naruto coloco una mano en su nuca nerviosamente.
Aún tengo dificultades con mi chakra natural en ocasiones, pero con algo de Senpō, creo que podría mejorar. ¿Tú que dices Ero-sennin? – el menor miro entre esperanzado y tímido al peliblanco.
Era una vista tan extraña. Era ver a Naruto con ciertas transmutaciones a zorros visibles en todo su cuerpo con ese chakra rojizo que vibra alrededor de su semblante mostrándose nervioso ante la leyenda Gama Sennin para que la mayoría olvidará por un momento que esta era una evaluación sobre su control.
Cosa que recordó segundos después el anciano:
Naruto – comento seriamente - ¿tienes pleno control sobre la bestia con cola?
No, sólo hasta la quinta cola, he trabajado en la sexta, pero es demasiado poderosa a ese punto, por lo general pierdo la noción segundos después de conectarla.
¿Qué es lo que ocurre con la sexta? ¿Es más… pesada, poderosa?
Definitivamente – Naruto baja la mirada al suelo pensativo – De hecho, la quinta cola aún me cuesta trabajo manejarla, Sakura-chan debe de estar presente. He llegado a la sexta, pero pierdo el control de mi cuerpo y consciencia. Es demasiado poder para ese momento.
¿Cómo controla Sakura-san una energía que tú mismo no puedes controlar?
Con el Rasengan ya disuelto por la falta de energía proporcionada, Naruto separo sus manos y de ellas se desprendieron una línea de chakra rojo para explicarlo mejor:
Porque ella maneja el chakra natural mejor que yo, convoca a los cuatro al mismo tiempo, además de que cuenta con el favoritismo de Seiryu-sama – dijo Naruto esto último murmurando.
El chakra había tomado la forma de cuatro elementos, agua, fuego, aire y tierra, en el centro estaban dos figuras, un hombre y una mujer. La mujer era quien tenía levantadas las manos mientras que el chico parecía estar a punto de atacarla, así que la figura fémina movió sus manos. La respuesta a esto fue el movimiento de los elementos envolviendo a la figura masculina formando una bola de energía a su alrededor impidiéndole moverse.
Era una forma de Naruto de explicar cómo funcionaba sin entrar en muchos detalles.
Naruto, ¿Por qué empezaron a entrenarte para el control del zorro? ¿Te orillaron… te obligaron? – Jiraiya continúo preguntando seriamente.
El chico giro la cabeza hacia la ventana, a la esquina donde estaba sentada su hermana. Ella no se movió, estaba inmutable, seria.
Jiraiya también miro en la misma dirección, pero no pudo escuchar ni visualizar nada. Al parecer los sentidos maximizados de Naruto eran asombrosos.
Naruto suspiro. Luego miro al techo donde pequeñas rendijas permitían ver el cielo azul, sólo entonces hablo:
A tu edad estoy seguro… conoces el sentimiento de querer proteger a alguien, así que creo que me entenderás – los ojos cerúleos reflejaban las nubes pasar – Si alguien amenaza a tu familia, debes defenderla. Habrá gente que lo hará obedeciendo a otros, así que no tienen toda la culpa de tener tanta hambre o lealtad. Pero aquella gente que lo hace por el solo hecho de probarse a si mismos, de demostrar que su vida no es tan intranscendente como desean pensar, aprendí que no cambiaran. Si fuera sólo yo, creo que me habría hundido hace mucho tiempo dentro del dolor, la marginación sería casi insoportable, en ese lugar solitario y oscuro, pero hay otras personas, otros que significan mucho para mí. Me importan más ellos que yo mismo, y no permitiré que nadie los lastime. Por eso nunca me rendiré, ¡detendré a todo aquel que quiera lastimarlos, así tenga que matarlos! Me salvaron de mí mismo, me rescataron de la soledad, fueron los primeros que me aceptaron por quien soy. Son mi familia.
El rubio miro nuevamente a la ventana inclinando la cabeza, mirando al interior encontrando los ojos de su hermana, quien le devolvía la tierna expresión cariñosa. Una sonrisa trémula sobre sus labios.
Yo también te amo, Otouto.
No hubo más que decir al respecto, Jiraiya entendía el sentimiento. Naruto mostro reticencia cuando dijo la palabra matar por lo que no era algo que contemplara a primera vista y lo dejaría como última opción en caso de detener a un enemigo.
Una vez que el peliblanco entendió de donde salió este deseo del control sobre el bijuu, pensó que el destino tenía una cruel manera de hacer bromas.
Toda la vida se preocupó por ser sensei de tantos alumnos, esperando a uno, sin contar a Nagato, que mostrara este tipo de propósito. ¿Controlar al bijuu más poderoso, continuando con dicho entrenamiento con impresionante dolor sólo para proteger a sus personas amadas? Rara vez había escuchado algo así de contundente en un espíritu humano.
La fortaleza mental de Minato y la terquedad física de Kushina hicieron mella en Naruto. El chico tenía clara su convicción.
Perfecto, eso será más que suficiente. Era una excelente partida de inicio.
El sabio coloco su brazo sobre los hombros de Naruto para gritar también a la ventana, al centro:
¡Hime, hemos terminado, me parece que la evaluación ha sido de tu completa satisfacción, ¿eh?! – subió y bajo las cejas sugestivamente.
Tsk, ese abusivo – murmuro la Hokage, apretó un botón colocado en el escritorio, su voz saliendo de las bocinas del campo de entrenamiento – Gracias a ambos por su esfuerzo, ha pasado la hora, pueden retirarse. Naruto-san, afuera te espera Uchiha Sasuke para llevarte de vuelta a casa. Más tarde te enviamos a tu hermana.
Hai, Hokage-sama, Arigatou Ero-sennin – Naruto se despidió con una reverencia, y dio la media vuelta.
¡No te atrevas a llamarme Ero-sennin de nuevo mocoso! – la sien del mayor parecía que reventaría en cualquier momento.
Abrió la puerta de salida, lo escucharon gritar un emocionado ¡Teme!, para después solo encerrar a Jiraiya de nuevo en el interior. Otra hora adentro.
¡Ese niño, me dejo adentro, Himeeeee….! – berreaba el anciano – ¡Por favorrrr, hime sácame de aquí!
Kami, ¿porque no te lo has llevado contigo? Ya es un anciano, llévatelo, llévatelo, pensaba la rubia
La Hokage de nueva cuenta toco el micrófono:
Sabes que no se puede abrir, debiste salir junto al niño en lugar de estarte quejando de su manera de hablar, que por si no lo recuerdas te dije perfectamente que no le hablaras sobre tus perversiones.
Pero no le dije nada, él simplemente me empezó a llamar así cuando lo acose por la calle – una lagrima de tristeza falsa recorría la cara del sennin – pero sabes que jamás acosaría a un menor… tal vez a una menor sí, pero a un hombre, ¡jamás! – dijo el Sennin cruzándose de brazos, orgulloso de sus palabras.
Arghhh sabes que en ocasiones desearía arrancarte la cabeza de los hombros, ¿verdad? – murmuraba la rubia aun con el botón de encendido apretado.
¡Himeeeeeee!
Puedo sacarlo de su sufrimiento, si gusta Hokage-sama – ofreció una pelirosa.
La Hokage alzo la ceja. De hecho, sí considerándolo.
No me refería al sufrimiento de la vida, sino de la habitación – aclaro la jovencita con mirada plana.
Oh, esa clase de sufrimiento.
… Veamos como sacas un cuerpo de una habitación resguardada con el sello de los cuatro símbol…- Tsunade callo cuando la pelirosa traspaso la ventana de cristal de doble vista con dieciséis centímetros de espesor como si fuera una cascada de agua y camino tranquilamente a donde el Sennin.
Hokage-sama desea su presencia, por favor acompáñeme Jiraiya-sama – dio una breve reverencia, regresando a la ventana, señalando con la mano que él pasara primero.
Jiraiya no era ajeno al arte ninja para traspasar las paredes. La temática es que sólo lo había visto con elemento tierra, doton. Doton que no está incluido en esta habitación precisamente para evitar la destrucción masiva de la estructura.
Onegai, pase primero – dijo la jovencita muy recatada.
Jiraiya toco la ventana, la cual, en lugar de detener su movimiento, permito que traspasaran sus dedos; se sentía curioso, como chakra envolviendo sus dedos, permitiendo su paso. Entonces lo que llaman chakra natural sí es el Shizen Enerugī. Tenía sus sospechas, pero se siente bien confirmarlo.
Giro la cabeza para ver a la chica.
Tú y tu hermano son criaturas fascinantes.
Lo sabemos – Sakura sonrió encantadoramente.
El Sabio continuo su camino a través del vidrio, encontrando miradas tanto curiosas como intrigadas del otro lado.
Sí, definitivamente eran fascinantes criaturas.
