Capítulo 27. ¡Son unas perras!

No convivio mucho con Yondaime, sin embargo, las veces que fungió como su sensei en aquellas ocasiones que visitaba la mansión Uchiha, lo hacen recordarlo como un hombre de convicciones, real dispuesto a defender a su aldea.

"Aquellos que se desvían del camino de la justicia no tienen coraje, pero bajo el ala de un líder fuerte, la cobardía no puede sobrevivir", lo escucho decir una vez.

Esas palabras siempre las guarda dentro de si para ventilarlas a través de sus parajes neuronales de vez en cuando, en alguna ocasión cuya duda haya pellizcado levemente su corazón.

A diferencia de Shisui, Itachi gustaba de guardar sus pensamientos para sí, era más fácil analizar sin el ruido del exterior, y sólo hasta que haya terminado de diagnosticar todas las variantes una a una, entonces estaría cómodo para hablar. La única ocasión en la que las palabras eran necesarias eran con su querida Hahaue-san, su madre que nunca permitió que alguien se atreviera a presionarlo después de esa fatídica noche. Cualquiera pensaría que la matriarca del clan se sentiría defraudada cuando le dieron la espalda los concejales una vez que anuncio su acuerdo con el entonces Hokage, Shiruzen-sama; sin embargo, su madre no había sido matriarca tantos años sin haber adquirido fuerza en su voz.

Esos días tan agridulces en la memoria del pelinegro de veintitrés años.

En cambio, hoy día, Uchiha Itachi estaba contrariado consigo mismo. Sentía inmensa satisfacción que brotaba al ver a cierto rubio. La frustración venía con su autoproclamada gemela pelirosa; sin embargo, la contrariedad no era siquiera contra ella en sí.

El problema radicaba en que él odiaba a quien fuera que mirará mal a Sasuke, su querido otouto.

Al principio, el día en que ella lo hizo, tenía ganas de estrangularla como pocas veces antes lo había hecho con peores amenazas. Orochimaru en primer lugar, y Sakura tomando peligrosamente el segundo.

Sin embargo, más tranquilo horas después lo analizo, Shisui incluso tratando de calmar sus abultadas emociones. No podían lastimarla, no si realmente gustaran que el jinchūriki viniera con ellos a Konoha.

Durante los siguientes dos días, Itachi confirmo con su primo y Sasuke, que todo lo que estaban viviendo junto a los huérfanos parecía más un sueño excesivamente surrealista.

Lobos gigantes, flores con consciencia, percheros vivientes, gatos extintos, un jinchūriki suelto y una sádica bruja.

Sin embargo, toda esa situación, era única. Nunca había sentido algo así. Incluso él mismo tuvo muchos problemas para entender que era el ninshu, y no fue sino hasta que la misma pelirosa se sentó un día con él, cerca de su árbol favorito en el jardín trasero. Tomo su mano, dorso con palma, la coloco sobre la tierra, le pidió relajarse, que cerrará los ojos, y hasta que se sintió completamente seguro de que no era un truco, se dejó ir.

Pasaron algunos segundos hasta que un rico cosquilleo toco su palma.

Extraordinario.

Fue la única palabra que reboto en los recovecos de su mente.

Ella había parecía haber instado a su chakra a salir con el propio, y lo guio a través de la tierra, sintiendo sin tacto, oliendo sin su nariz, escuchando sin su oído, hasta que ella centelleo su chakra, como si llamara algo y ahí estaba.

Un chakra puro, como el del ciervo de fuego, pero este no era sólo una línea, eran varias, llegando de todas partes.

Sintió como Sakura subía sus chakras sobre el aire levemente, el viento se acercaba curioso, lo podía sentir, era juguetón como un perro nervioso que tratas de acariciar que corre a la primera oportunidad, pero siempre regresa.

La joven entonces susurro en su oído, no abras los ojos. Así lo verás mejor.

Acto seguido, ella pareció expandir su propio chakra e Itachi vio en su mente, el mismo paisaje en el que estaba sentado solo que esta vez, era una obra de arte, majestuoso. Miles de millones de puntos dorados parecían deslizarse a través de todos los objetos.

Desde los árboles que tenían la forma como tal, pero contenían flujos que parecían arterias o venas que circulaban por todo su tronco e incluso sus ramas. Sus hojas repletas de esos puntos dorados, que no se quedaban quietos, sino que parecían diluirse para volver a acumularse en un ciclo infinito.

Su panorama mental combinado con chakra le permitió ver el suelo, las raíces ocultas también emanaban con este flujo dorado. Cada cosa había dejado el color para volverse de tono oro, y a la vez se podía sentir la vida fluyendo de todo. Alzo levemente la cabeza para confirmar si también se podía ver así el viento, en cambio, recibió una sorpresa: había un hada, o lo que él creyó que era un hada.

Es un heredero de Byakko-sama, uno joven, le encanta jugar, escucho de la pelirosa a su izquierda.

El espíritu se acercó dejando una estela de azul tenue a su paso, acercándose al rostro de Itachi, no tenía faz, parecía más un muñeco de trapo, sin dedos visibles en sus muñones, parecía reírse para después alejarse suavemente arrojando una breve brisa.

Y tú le has caído bien, le gusta tu energía, Itachi-san.

Volteo a mirar a la pelirosa, la cual sólo era una imagen de si misma sin rostro también, contemplando el dorado en su cuerpo con un toque de verde revoloteando, su chakra.

Mírate a ti mismo, le insto la joven. Itachi bajo la mirada hacia sus manos, una paleta de pinturas.

La tierra dorada por debajo de sus manos unidas, donde se veía el verde de ella y un tono hermoso de rojo en la de él.

Se inspecciono a si mismo encontrando que todo él era dorado con ricos rojos, como una llama sin quemar entre los campos de ilusión.

El chakra a su alrededor entonces brillo, la naturaleza lo estaba reconociendo. Nadie se lo tuvo que decir, simplemente por instinto él sabía que había conectado con algo muy antiguo y a la vez lo único duradero en la tierra, su color rojo era la razón de la mortalidad que tendría que llevar durante toda su vida, al contrario del dorado. Era familiar de alguna manera, como si algo en su memoria, en su alma, hubiera olvidado que sintió esta emoción alguna vez en la vida y justo ahora lo recuerda.

Fue tan extraño y complaciente a la vez llegar a esa conclusión. Tenía tantas ganas de llorar por la espectacularidad, tanta pureza y nobleza jugaban con su chakra en ese momento, como nunca antes había sentido.

Una vez que ella sintió su emoción, se disculpó separando sus manos y terminando con esa magia, permitiéndole quedarse solo un buen rato sentado rodeado de la naturaleza.

No le hablo a nadie de lo que ocurrió.

Era por cosas como esta que no podía integrar a esa Sakura benevolente con aquella chica que había maldecido a su amado otouto.

Respetaba su manera de pensar, por supuesto, había visto como se adoraban los huérfanos entre sí, pero eso no le daba el derecho de malversar a quien pudiera interponerse en su paso.

Había limites que no le importaba cruzar o a quien tuviera que pisar para llegar a ellos.

Sin embargo, era coherente con lo que decía. Su único objetivo era proteger a Naruto, un hecho que quedo más que comprobado cuando propuso infiltrarse asimisma en Anbu Raíz para destrozarlo desde adentro.

Shimura Danzo tarde o temprano querría adueñarse de Naruto para manejarlo a su antojo para recuperar el poder que perdió hace años con ese ataque a Shisui. Utilizaría cada medio a su disposición para derrocar a Senju Tsunade, y Sakura misma se postuló como candidata para vencerlo en sus territorios.

Conseguir las pruebas de que Danzo ha sido el creador de incontables intrigas, aun si su objetivo es puramente el beneficio de la aldea.

Como aliado, el Elder sería admirable. Sin embargo, siendo un conspirador, ha demostrado que el poder lo ha corrompido y se volvió inquebrantablemente poderoso.

Algo que Itachi ya sabía, pero haberlo comprobado a través de los ojos del neko aun le quería hacer estremecer.

No podía creer lo que estaba viendo cuando vio la escena de presentación de Sakura y Naruto con Shimura, el sello impregnado en su pecho tan claro como el agua. Un Sello que él había visto una vez, en una de las notas que dejo atrás durante su escape, Orochimaru: el Sellado Inverso de Cuatro Símbolos.

Un sello que se activa únicamente a la muerte del portador causando destrucción masiva. Un sello prohibido.

Uno que un Elder no debería de estar portando. No sólo eso, sino a los ojos del Neko vio lo que este había mencionado, un sello, parecido a un guante que abarcaba todo el brazo derecho.

Al escribirlo y mostrárselo, ambos sellos, a Jiraiya-sama para corroborar qué tipo de proceso realizaban, el Sennin se congelo. El peliblanco callo un buen tiempo y volvió a realizar las configuraciones que el Uchiha le había mostrado hasta que suspiro resignado.

Resultase ser que es un sello para conservar el chakra, pero específicamente un tipo: el mokuton.

Una Hokage sorprendentemente tranquila -furiosa- inicio la primera de muchas reuniones confidenciales sobre cómo proceder con dicho traidor, quien al parecer llevaba en su interior células de Senju Hashirama, el primer Hokage. Células que habían robado ilegalmente para experimentación comprobada de un loco genio, Orochimaru.

Entonces el Elder y Orochimaru, el último de los Sennin y máximo traidor de la Aldea desde Uchiha Madara, estaban trabajando juntos.

¿Desde hace cuánto? Considerando que el Sennin genio tenía aproximadamente una década como desertor, eso daba una pista de su larga alianza.

Es por ello por lo que decidieron tomarle la palabra a Sakura, quien parecía más emocionada de colocarse voluntariamente en riesgo en una situación altamente letal, que seguir en la tortura de sus clases de educación que le estaba impartiendo Jiraiya-sama.

Para alguien que lucho en las últimas dos guerras, tiene un abrumador sesgo cognitivo sobre cómo terminaron, afirmando que Amegakure gano, cuando fue evidente que Konohagakure se llevó los beneficios, especialmente cuando fue quien inicio el desastre, regañaba la pelirosa indicando fechas y países destruidos.

Tú ni nacías, mocosa sabionda, se escuchaba el murmullo de un Sennin avergonzado.

El plan era que ella pudiera infiltrarse como un miembro más de Raíz, cuyo esfuerzo apenas fuera arriba del promedio para que Shimura no la desechará. Tampoco podía verse muy servicial porque el consejal sospecharía. Sería un plan a mediano plazo, donde ella mostraría poco a poco confianza al anciano transmitiendo información falsa, poco útil o beneficiosa para él, de manera genuina para que supiera que Sakura estaba de su lado.

Por supuesto, en papel sonaba excelente, fácil. La práctica era distinta.

Habían pasado ya dos meses desde que los huérfanos pusieron un pie sobre la aldea, todo planificado cuidadosamente.

Naruto-kun siendo entrenado en fūinjutsu por Jiraiya-sama y colocado en equipo con su otouto, Sasuke, bajo el liderazgo de Kakashi, quien estaba realmente emocionado de tratar con el rubio.

La interacción el primer día de escuadrón de los chicos fue excepcional, obligándolos a pasar por la misma evaluación que le hizo a Sakura.

Toma la campana.

No era para evaluar las habilidades de cada uno, sino para ver su trabajo en equipo. Para lo cual, hay que darles crédito, se lucieron. Al principio, pelearon mucho pero incluso tuvo que admitirlo. Su otouto se veía contento de que alguien de su edad pudiera seguirle el paso por una vez.

Desde entonces han ido a pequeñas excursiones shinobi, misiones de apenas rango B, tratando de no sobrepasarse con Naruto, quién como su hermana, tiene problemas con seguir ordenes fuera de tiempo, se aburre fácilmente y presenta problemas de atención. Graves problemas de atención.

Como justo en este momento, cuando le dijo que debía de quedarse quieta, pero ahí está jugando al gato y al ratón con el pobre chūnin.

- Onmyōji – su alias deslizándose sobre su boca.

- Taicho-san, dime que no quieres ver cómo sangra su nariz tanto como yo – su voz dulcificada, la misma que refleja su lado caprichoso.

Ni siquiera giro la cabeza para mirarlo. Estaba enfocada en hacer pagar al adolescente de catorce años, quien momentos antes había estado maliciosamente practicando katōn con un pobre gato en su campamento.

Hubo una intensa… negociación tanto por el uniforme a utilizar como el alias de Sakura. Una Tsunade-sama no estaba muy convencida – entiéndase furiosa – por la continua, necesariamente, sutilmente desviada negativa de Sakura a usar un uniforme Anbu. Decía sentirse bien con el uniforme que ella ya había presentado anteriormente y no utilizaría otro; sin embargo, le dejaba el honor de su alias a Hokage-sama. Así fue como una burlona rubia nombro Hechicera del Inframundo a Sakura mientras ésta abría los ojos en total desacuerdo y comenzaron los problemas. Finalizaron gracias a Jiraiya-sama quien se atrevió a llamar Dominatriz Sexy a la pelirosa para que la rubia tuviera el placer de derretirlo hasta los suelos por faltarle el respeto a una niña como Sakura.

El loco Orochimaru hubiera estado muy orgulloso de su ex compañera y su brutal tortura a su compañero.

Itachi, por su lado, se sintió muy abochornado cuando la joven le pregunto qué significaba la palabra con la que lo nombro el Sennin. Shisui lo salvo diciéndole a la ninfa, que era para definir a una mujer empoderada, una que no admitía negociaciones ni errores – guiñándole un ojo travieso a Itachi -.

Ella acepto la definición sin más.

Tenían la misión rango B, búsqueda y captura. Cierto objetivo había sido encontrado inocente de ciertas malversaciones en algunos negocios, incluyendo trata de blancas, a nivel político. Aun así, sabiéndose de poseer enemigos, había contratado únicamente un escuadrón chūnin de Iwagakure para su protección.

Itachi no asignaría este tipo de misión a Shisui, o incluso no la recomendaría para sí mismo. Había tanta violencia más allá de estos bosques, de la que se requería su presencia; y sin embargo, esta sería la última misión de rango B que compartirían con Sakura.

Impresionantemente, había demostrado ser asertiva en cada misión designada. Dejaba a un lado su ser sarcástico y se volvía un shinobi en regla, lo que hizo suponer a Itachi que no era la primera vez que ejecutaba misiones. Era efectiva, eficiente en cada detalle que proporcionaba que pudiera ayudar en la misión, no se iba por las ramas ni buscaba retrasar al equipo.

Así como Itachi lo predijo, ella estaba lista para ser promovida a Jōnin y superior. También había hablado con Hokage-sama para que ella fuera integrada al escuadrón Karasu, el suyo. Algo que Tsunade-sama aprobó al ver que la joven respondía bien ante los Uchiha, no así con otros como Kakashi, con quien parecía disfrutar haciendo sufrir al hombre. Ni hablar de Jiraiya-sama.

A los oídos de Shimura, se dijo que ella era apenas una chūnin promedio, con sensei aún pendiente de asignar, sin alguien que tomará su carrera shinobi en serio. Un dispuesto cordero al matadero.

Un cordero que está a punto de hacer caer al precipicio a un adolescente muy asustado.

- La misión es capturarlo, no matar a su equipo para tomarlo preso – la voz de Shisui colaborando.

- De acuerdo, Taicho, senpai.

Inmediatamente, la ilusión del duende maldito que estaba aterrorizando al chico se deshizo en el suelo.

Seguro, los genjutsu de la pelirosa habían mejorado, pero a veces le gustaba jugar con inocentes palomitas.

Llevaban siguiendo tan sólo una hora a este grupo, encaramados en los pinos, esperando que apareciera la cara nefasta del pútrido individuo.

La paga había sido entregada por un grupo de madres de familia que no vieron justicia para sus hijas desaparecidas años atrás. Una pena que el juez haya sido tan amigo del perpetrador.

Pidieron que se lo llevarán ante ellas, de manera que fueran quienes hicieran justicia realmente.

Tsunade-sama ni siquiera había terminado de escuchar las razones de las mujeres hechas trizas cuando ya había firmado dicha orden.

Habían acordado atacar en la tarde posterior a que comieran, Sakura dormiría a los presentes con una bomba de gas anestesista, mientras Shisui controlaría al capitán jōnin, Itachi finalizaría con la captura del secuestrador.

Fácil. Sin complicaciones. Una cuarta misión bien realizada a punto de ser ejecutada en el historial junto a la pelirosa. Nada podría salir mal.

Hasta que Itachi y Shisui lo sintieron, un destello de un chakra familiar, seguido de tres firmas más conocidas, todas envueltas bajo la capa de uno más oscuro, poderoso.

Incluso los chūnin y jōnin debajo, salieron del campamento ante el despliegue de poder, en posición de ataque.

Itachi no dudo más. Ordeno a ambos camaradas a sus lados.

Los ninjas de Konoha decidieron entonces moverse, indicando a Sakura que usara uno de sus genjutsu distractores, tomarían al perpetrador, no querían a todo aquel obstáculo y se dirigirían hacia la firma conocida.

Tomo más tiempo explicarle a la pelirosa que en lo que ya habían salvaguardado el cuerpo del criminal dentro de un pergamino, maniatado y amordazado, que en lo que estaban corriendo a toda velocidad más al oeste.

A unos dos kilómetros aproximadamente, se resguardaron a la lateral del camino, empotrados entre los árboles, de lo que parecía ser un pequeño muelle, y justo delante de ellos una escena aterradora.

Los machos Uchiha reconocieron al hijo de Nara-sama más allá de Asuma-san, quien estaba de rodillas aparentemente herido y frente a él, un hombre extrañamente coloreado de negro y blanco cual calavera, con una guadaña roja con tres hojas que parecía más un látigo dirigiéndose a toda velocidad hacia el rostro del Sarutobi.

No hubo tiempo para la orden, Itachi miro a Sakura quien ya estaba lanzando su chakra.

La pelirosa alzo su mano y el tiempo pareció ralentizarse. Itachi y Shisui aprovecharon para aplicar shushin y demostrar de lo que estaban hechos.


El hombre con la piel en blanco y negro, con marcas en forma de huesos, dejo de sonreír en el momento en que su guadaña no siguió su trayectoria; sin embargo, sintió el estupor de una patada directa a su cabeza, con lo que lograron desprenderlo del suelo al que estaba arraigado, desapareciendo el círculo que había emergido justo debajo de él.

La patada excelentemente ejecutada por un ninja de cabello largo con uniforme Anbu sorprendió a Nara Shikamaru quien había perdido momentáneamente la mente al ver a punto de morir a su sensei.

Sensei, estaba justo a su lado repentinamente, gracias a otro Anbu que apareció cargándolo. Esta vez un cabello corto oscuro rebelde.

¿Cómo? ¿qué?, El adolescente no lograba procesar tan rápido por las emociones tan intensas de perdida que aun albergaba por pensar hace medio segundo que había perdido a su maestro.

La guadaña seguía suspendida en el aire y el monstruo, llamado Hidan, se levantó de la maleza a donde había sido arrojado.

Miro a sus nuevos visitantes, y aunque parecía confundido, empezó a reír histéricamente.

- ¡Ustedes, ustedes malditas perras me detuvieron! – el hombre había desvanecido de alguna manera su color negro y había retornado a su color de piel. - ¡Son unos hijos de perra malnacidos, ¿sabían?!

Un enemigo de lo más extraño, de cabello medio largo de color plata peinado hacia atrás, y unos ojos morados, descamisado, y su protector rasgado de Yugakure alrededor del cuello junto a un amuleto, Jashin, identifica Itachi. Lleva las uñas pintadas de color verde oscuro y un anillo enigmático en el dedo índice izquierdo, que lleva el kanji de tres.

Por la capa tirada a un lado logra identificarlo.

Ahora Itachi entiende porque Kotetsu Hagane, e Izumo Kamizuki se encuentran también aquí. Ambos presentando moretones, enormes sobre sus cuellos, alguien los había estrangulado.

Tsunade-sama asignó a los Nijū Shōtai, un escuadrón especializado de una veintena de hombres, con la única tarea de rastrear y eliminar a ciertos personajes, miembros de una organización de criminales rango S, cuyo objetivo aun es incierto según la red de espionaje de ranas de Jiraiya-sama.

No tenían mucha información sobre el grupo en sí, a excepción de que se procediera con cuidado. Por la mirada que le dirige Shisui, aun a través de la máscara, sabe que ha llegado a la misma conclusión.

Es una amenaza a eliminar a la brevedad.

- Es inmortal – escuchan a Nara-kun murmurar.

- Elabora, Nara-kun – dijo Itachi presuroso.

- Hace apenas diez minutos Asuma-sensei le cerceno la cabeza, despegándola totalmente del cuerpo.

- Explica cómo es que continua de pie, por favor – continuo Shisui

- Su compañero, ese que está ahí – señalo el techo, donde había otro con la misma capa - un tipo llamado Kakuzu, se la coció. De alguna manera estaba infligiéndose daño a sí mismo, pero todas las heridas las obtenía Asuma sensei sin siquiera tocarlo. No tengo idea de cómo lo realizo aun, pero creo que tenía algo que ver con el sello sobre el que estaba de pie.

Eso hizo fruncir levemente el ceño a Itachi, Sarutobi estaba muy mal herido, requería atención médica de inmediato; sin embargo, la pelirosa aún era un elemento sorpresa en caso de que hubiera más trucos bajo la manga saliendo de este tipo.

- ¡Así es malditos bastardos jodidos, mírense luciendo como unos malditos maricas escondidos detrás de esas máscaras! ¡Al menos yo no me escondo maldita sea, me encanta ver que todos, imbéciles, vean lo que soy, perras! – decía el hombre acercándose al grupo.

Intento jalar su guadaña por medio de un cable que parecía sobresalir de su brazo, sin embargo, esta no se movía.

- ¡Serán mierdas! ¡¿Qué están haciendo?!¡¿Cómo están haciendo esto, malditos idiotas?! – gritaba dramáticamente el hombre de ojos violetas.

Itachi envió una mirada a Sakura llena de intención.

Haciendo una seña, la pelirosa asintió desde su lugar, no solo soltando la guadaña sino tomando el control total de esta y enviándola a una velocidad ridícula justo al pecho de Hidan.

- ¡Hijos de perra! ¡Sí! ¡Para esto vivo, mierda! – parecía disfrutarlo mientras estaba en agonía.

- Es un sadomasoquista, le gusta el dolor que infringe y le infringen – confirmo el hijo de Nara.

Itachi entonces miro de reojo a Shisui, movimiento de dedos rápidamente para dar la orden.

- Tomen a Sarutobi-san, llévenselo de regreso por el camino de entrada, los encontraremos en breve, Izumo-san, Kotetsu-san, Nara-kun – dijo Itachi con tono de mandato. No era una recomendación.

Los tres shinobi entendiendo que la orden del capitán ANBU es autoritaria, no aceptara negociaciones, aunque pretendan quedarse. Shikamaru ardía con deseos de venganza por como se encontraba Asuma sensei hasta que sintió una mano colocarse en su hombro. Giro la cabeza para mirar al ninja de cabello rebelde corto, de pie a su lado.

- Vive otro día para luchar por tu sensei, Nara-kun – dijo Shisui.

El adolescente asintió y con ayuda de Kotetsu salieron lo más rápido al sendero.

- ¡Entonces perras, ustedes son lo jodidamente lo mejor de lo mejor de esa inmundicia llamada maldita Konoha, ¿eh?! – Hidan los señalo mirándolos con ojos dementes.

Ninguno de los ninjas respondió.

- Dicen que soy increíblemente grosero, puta madre, pero por favor, no me dejen hablando solo ¡malditos parias! – y arrebatándose del pecho la guadaña, los lanzo directamente a los Anbu.

Itachi aplico shushin para aparecer inmediatamente detrás de Hidan, pateándolo y rebanando parte de su costado desnudo.

Mientras tanto, Shisui se había ido por el otro tipo sobre el techo, quien logró esquivar por poco su kunai.

- A ti te reconozco – dijo tranquilamente el hombre alto y de piel oscura – Por ti, cobraría 50 millones de ryo.

El renegado llevaba una capucha blanca y una máscara negra en la cara, y sus ojos eran la única parte visible. Sus ojos tienen un color inusual; esclerótica burdeo con iris y pupila verde claro.

Sumando el protector de la frente de su pueblo natal, Takigakure – la Aldea de la cascada –, con un rasguño en el centro que simboliza que él ya no era leal a su aldea. A Shisui se le hizo curioso que sus uñas estuvieran pintadas de esmalte marrón y tuviera un anillo prácticamente igual al del otro sujeto, pero este con el kanji del norte, colocado en el dedo del corazón izquierdo.

- Que pena que yo no tengo intención alguna de entregarme – dijo Shisui, a punto de enterrar un kunai al lado izquierdo del cuello del criminal, quien sorprendentemente esquivo.

Aunque impacto al Uchiha, realmente había hecho una finta de la cual el shinobi había caído, ya que del otro lado, en su derecha pudo rozar la carótida, antes de que el shinobi se moviera en un combo de puños y jab, Shisui se movió en taijutsu en respuesta, por todo el techo del edificio mientras en la parte inferior emergía un fuego resplandeciente, desolador dirigido a un sangriento personaje.

Hidan era increíblemente resistente.

Itachi lo ha cortado, le había incrustado una palanca directa al corazón, de la cual solo emanaba la sangre, pero la función motriz del hombre continuaba solo con evidente dolor, pero seguía su curso. Lo había quemado la mayor parte del muslo izquierdo, le había atravesado la carótida del lado derecho, había roto sus dedos de la mano izquierda, pero el loco sólo parecía gozar del sufrimiento. Estaba al borde del éxtasis.

Era ágil, tenía una gran destreza acrobática empujando su guadaña perpendicularmente intentando llegar a Itachi, quien descubrió que Hidan sí lograba ver a través de sus clones, parecía tener un excelente control de chakra porque en un momento grito algo como:

- ¡Maldito bastardo mentolado! ¡Sal hijo de puta! – algo muy parecido a lo que le dijo una vez Sakura a excepción de todo el lenguaje tan fino y recatado que este hombre parecía desesperado por dejar salir.

Hidan no mostraba grandes dotes para cualquier uso de ninjutsu, pareciera buscar únicamente dañar con la guadaña al Uchiha, incluyendo breves lapsos de taijutsu cuando lo siente cerca.

De cualquier manera, Itachi era más pragmático que curioso, por lo que decidió terminar la batalla antes de que escalara a otro nivel, especialmente sin conocer que o como daño físicamente a Sarutobi-san sin tocarlo.

Aplicando genjutsu, para pelear taijutsu contra él, Itachi se colocó detrás de Hidan. Aplicando shushin se alejó del hombre mientras este continuaba gritando una letanía de soeces palabras:

- ¡Serás un excelente sacrificio para Jashin-sama! ¡Él exige tu sangre! ¡Haré una masacre con tu cuerpo de mierda, maldito bastardo!

Un Mizu no Utsukoto salió a la orden de Itachi, desplegándose frente a él, brotando de sus manos inmediatamente después de ejecutar el jutsu. El agua tomo la forma de un rayo el cual se elevó únicamente lo suficiente para atacar a alta presión en dos el cuerpo del religioso.

Seguidamente el grito de compunción del hombre cuyo torso había sido arrojado a varios metros alejado de su cintura recortada en una línea certera en diagonal, dejando la mitad de la pierna derecha en una mitad junto con el entero de su lado izquierdo, y la otra mitad únicamente la cabeza con la parte derecha faltante de la otra, ambas unidas a la nada.

El olor nauseabundo de tripas al aire libre azotaba las fosas nasales de Itachi. Sin embargo, lo impactante fue ver que dicho hombre no estaba desfalleciendo, sangrando sí, pero simplemente seguía gritando:

- ¡¿Qué me has hecho hijo de puta?!¡Estas enfermo?!¡¿Quién corta en dos a las malditas putas perras personas, imbécil?!

¿Inmortal? Improbable, pero no imposible, como dice su kodai.

A continuación, Itachi ejecuto el mismo jutsu, dispuesto a separar la cabeza del torso.

Si en efecto era inmortal, no habría otra circunstancia que llevarlo en partes a Konoha.

El sonido de una garganta siendo desgarrada broto de los labios del jashinista. Sangre salpicaba la tierra por doquier.

Las partes cercenadas se estaban moviendo por todo el camino intentando inútilmente levantarse o encontrarse con su otra mitad, palabras que salían aún del criminal quien ya sólo era una cabeza plateada eran:

- Por aquí imbécil, malditas piernas de mierda. Ey, tú, si el que me cerceno, muchas gracias, hijo de puta, ahora úneme de nuevo para poder entregarte a Jashin-sama. ¡Apúrate mierdas! No te quedes como un idiota viéndome, ¿Qué? ¿Soy demasiado guapo? No soy de esos, maldito imbécil, no seré la perra de nadie, ¿entendiste? Hijo de puta castrante, pendejo.

El Uchiha pensaba que pocas cosas en el mundo ya podían sorprenderlo después de conocer a los huérfanos.

Bien, la vida se encargaba de ver su error de nuevo.

Estuvo a punto de acercarse a Hidan para almacenar su cuerpo hasta que escucho un pequeño gruñido, la voz muy familiar.

Miro hacia arriba, donde Shisui, abriendo los ojos ante la vista.

Sí, definitivamente la vida se encargaba de entregarle nuevas sorpresas. No siempre placenteras.


Nara Shikamaru era considerado un genio. Un digno atotori del clan. Perezoso en la escuela, considerado un vago. Pocas cosas le interesaban en la vida, entre ellas mirar las nubes recostado sobre el pasto debajo de su árbol favorito en el bosque familiar.

No estaba interesado siquiera en ser un excelente shinobi. Lo hacía porque su padre era el jefe de Estrategia Militar, pero de cualquier manera disfrutaba del shōnenaje de cualquier arte ninja. Todo lo demás que no esté en esa lista es Mendokusai.

No fue sino hasta que lo conoció a él. Asuma Sarutobi.

Uno de los pocos ninjas que respeta, mucho mejor sensei que Umino Iruka. Aprendió más en tres meses con Asuma-sensei que en los seis años de academia.

Sus partidos de Shōgi y Go eran estimulantes porque logro hacerlo asociar cada pieza del tablero con una parte esencial de su vida, haciendo que Shikamaru se concientizará más de su entorno.

Nunca imaginaría que ese hombre que le parecía genial desde ese día de asignación de equipos estaría en sus brazos muriendo, cinco años después.

Shimakaru se había arrodillado derrotado sin poder cargar con el peso de Asuma sensei, odiándose, repudiándose a si mismo por ser tan débil pero el corazón le dolía como nunca antes.

- Shikamaru, debemos continuar – decía Kotetsu mientras sostenía el costado izquierdo del capitán.

El adolescente no podía ver a través de las lágrimas, todo el cuerpo le dolía, no podía pensar más que en la respiración tan superficial de su sensei, exigiendo oxígeno a su cuerpo que ya no podía procesar por la mucosidad que se escuchaba en su laringe.

De pronto y sin previo aviso, todos se quedaron congelados, suspendidos en el tiempo.

Shikamaru descubrió que no se podía mover. No, mentira, ¡se estaba moviendo!

Y con ojos desesperados, miro a Kotetsu e Izumo, haciendo lo mismo que él.

Levantándose en contra de su voluntad del suelo y recorriéndolos levemente a un lado de Asuma sensei.

Una fuerza sobrecogedora los estaba meciendo hacia el suelo, permitiendo que se sentaran quietos en el pasto, justo a un metro del capitán herido.

Es entonces cuando sintió un chakra extraño removiéndose en sus bobinas de energía, instintivamente rechazo el ingreso, no tenía idea de que estaba pasando.

¿Había más de esos monstruos y no se habían percatado?

- Onegai, es más por su bien que por el mío – se escuchó una voz aguda, femenina, justo al lado de ellos.

Shikamaru descubrió que podía mover el cuello, por lo que giro la cabeza para mirar a una mujer cuya vestimenta no era reconocible, pantalones de textura vinil, guantes de dedos descubiertos en los brazos hasta el codo, una camisa negra sin hombros y cuello de tortuga, un corset del mismo tono sobre el torso, sumando una máscara pintada de liebre igualmente oscura.

Lo más preocupante de todo es que esta arrodillada justo al lado de Shikamaru, con la cabeza de su sensei sobre sus piernas.

¿En qué momento llego aquí? ¿Cómo hizo esto? Sangre helada corría en sus venas.

Al seguir rechazando el chakra, el cual sospechaba era de esta mujer, ella levanto la mirada que la tenía puesta en Asuma y se dirigió a Shikamaru.

- ¿Quieres reponerte si o no? – su voz, aunque dulce, su tono no lo era.

El hijo de Nara entonces reviso a sus dos compañeros, los dos atentos a la mujer, preguntando:

- ¿Quién eres? – pregunto Kotetsu incredulo.

- Soy Onmyōji, Karasu-san es mi taicho. – contesto ella impasible.

¿Una Ninfa oscura? ¿Del escuadrón Uchiha? Dudoso.

No había escuchado de un alias así, sin embargo, no estaba para pensar en eso, no mientras ella - al parecer harta de hablar con ellos - bajo la mirada a Asuma-sensei y con una mano en su cabello y la otra en su pecho, ella desplego chakra verde.

¡¿Chakra medicinal?!

Por un momento Shikamaru se congelo, ¡iba a matar a sensei!

- Relájate muchacho, sólo tiene rasguños – dijo ella muy tranquila, reparando algunas heridas superficiales en la piel de Asuma-sensei - Vivirá.

Significa que era aliada, ¡una aliada!

Un Anbu médico, Kami-sama, gracias, ¡gracias!

La respiración de sensei se estabilizo, ya no sonaba ahogándose en su propia sangre.

Entonces la mujer saco una botella de su soporte del cinturón.

Una botella que contenía… ¿dientes?

Saco uno de la botella y se lo metió en la boca al taicho, y sin usar sellos de manos, broto agua de su palma. El poco suiton ingreso por los labios de sensei obligándolo a tragar el diente.

Shikamaru estaba atónito, tanto que no noto que la fuerza abrumadora ya no lo detenía, ni tampoco a sus senpai.

Una vez que pareció tragar el diente, el costado de Asuma-sensei empezó a subir y bajar escuchándose los huesos tronar. El joven se dio cuenta un segundo después.

- ¿Cómo estas sanando sus costillas? Están rotas, eso… incluso con chakra tardarían…

- Tres días – finalizo ella tranquilamente, levanto el frasco haciéndolo tintinear– Los dientes de leche son valiosos por eso, ¿no lo crees?

- … Dientes de… ¿leche? – murmuro el peliagudo, mientras veía como el color regresaba al rostro de su segundo padre.

Al menos ustedes no son tan testarudos– dijo ella de pronto.

- … ¿Cómo...? – Izumo fue interrumpido cuando el chakra verde medicinal de ella pareció salir del cuerpo de Asuma para ingresar al de ellos.

Cálido, suave, fresco, como una mañana en el campo después de una noche de rocío, recorría sus cuerpos revisando sus heridas.

El chico Nara sorprendido ante los moretones que se disolvían de los cuellos de ambos senpai, él mismo dejo de sentir el dolor en los muslos y el abdomen, sintió sus niveles de chakra estabilizarse, así como la estabilización de la adrenalina; se sentía prácticamente narcótico.

La curación no debió tardar más allá de veinte minutos, pero se sintió tan bien como una excelente siesta por la tarde. El chico ni siquiera supo en qué momento había cerrado los ojos, pero en cuanto los abrió pudo ver a su sensei completamente sano y salvo, recostado en el suelo; su única evidencia de lucha: las heridas que presentaba en la ropa. Incluso la sangre del rostro y manos se habían ido, así como la Anbu sensei.

Miro alrededor del camino de entrada, buscándola, tratando de escanear, pero bueno él no era un sensor.

- ¿Quién… Quien… e…era? – murmuro Izumo.

- No tengo idea, ni siquiera sentí su presencia aun cuando estaba al lado de nosotros, solo cuando broto su chakra – contesto su compañero de toda la vida. - Sin duda, Karasu-san sabe conseguirlos.

- ¿Sentiste eso? Ni siquiera Shizune-san cura así, ¡ni siquiera nos tocó! parecía… parecía…

- ¡De otro mundo! Sí, y lo de los dientes… en lugar de ninfa era el ¡hada de los dientes!

Segundos después sienten el chakra de Darui cercano a su posición, aproximándose a donde están apostados.

Mientras ambos machos continuaban detallando lo que habían presenciado, Shikamaru no podía dejar de agradecer a cualquier Kami que lo hubiera escuchado por esta ayuda.

Agradecería al escuadrón Karasu, en cuanto regresarán a Konoha.

Una vez que hiciera eso, seguiría con su nueva meta. No dejaría que ningún monstruo se volviera a acercar a su sensei o a cualquiera de sus personas preciosas.

Incluso si eso significaba ir y meterse en problemas.


Veo a los dos demonios cuervos teniendo, lo que podría considerarse, una épica batalla, mientras me acerco al cuerpo que amablemente taicho desmembró para mí.

- Hola, imitador.

El hombre voltea a mi posición de donde sigue arrastrándose con la lengua sobre el suelo.

- Hola perra, sé una buena puta y pásame mi cuerpo – pareció entrecerrar los ojos para decir – por favor mierda.

- Para ser una imitación del Shinigami, eres bastante insolente, ¿sabías? – alce mi ceja.

- ¿Y tú qué edes? No me digad, edes una de edasd esdtupidas zodas badatas que se deben de inclinad para dejadse coged pod edsos malditosd engaña bobosd basdtaddos – a duras penas se le entendía con todo el polvo que había acumulado en la lengua.

Después de convivir prácticamente cincuenta días seguidos con los Uchiha, las palabras apropiadas, así como una formación perfecta al hablar me habían malcriado definitivamente. No es que mi hermano fuera grosero, ni de lejos, odia las groserías, pero era evidente la crianza pulcra de los usuarios de Sharingan puesta en práctica a diario me había dejado acostumbrada a lo bueno.

Así que decidí terminar con la miseria de todos los que pudieran estar cerca de este hombre.

- Te concederé el favor del silencio, falso Shinigami – toque su mejilla y acto seguido mi chakra recorrió su boca, le corto la lengua, cayendo como un apéndice bien rebanado y listo para ser arrojado al fuego.

Vi a Itachi-san quemarlo, y aun así este hombre aguanto como un campeón su fuego e incluso lo disfruto.

- Eres toda una curiosidad, ¿sabías? – le dije mientras hablaba con su cabeza la cual solo abría su boca, pero no salía ningún sonido, adiós cuerdas vocales – Espero que el kage me permita jugar contigo, tal vez si hago que mi gato te coma, empezando por estos lindos ojos – procedí a arrancárselos, él se retorcía en el suelo – y luego por tus orejas – y rebane sus oídos.

Todo lo iba guardando dentro de una bolsa que se volvía teñida rojiza de apoco.

Desmembré sus dedos y sus rodillas las separé de sus muslos y pantorrillas, los dedos de sus pies también desmembrados.

Estaba muy contenta deshaciéndome de este falso pastor cuando sentí el poderoso chakra que emanaba del otro sujeto. El supuesto compañero del rompecabezas entre mis manos.

Los ninjas enmascarados habían logrado arrebatarle la capa y el antifaz de la cara mostrando una horrible, en general su cuerpo se veía como una especie de muñeco de trapo, ya que el hombre estaba unido y formado por una gran cantidad de largos hilos negros delgados asomándose en sus extremidades y articulaciones.

Era repugnante. ¿Qué tan ocioso debías de estar para hacerte eso a ti mismo? La hipocresía ni siquiera atravesó mi mente.

El sujeto podía separar los miembros de su cuerpo y luego manipularlos, hasta el punto de que incluso podía atacar y dañar a sus contrincantes estando a una larga distancia; sin embargo, supongo que se cansó que tanto Itachi-san como Shisui lo quemaran continuamente rasgando sus miembros los cuales parecían volver a cocerse con sus propios hilos.

Los Uchiha realmente habían logrado molestarlo, evidentemente el sujeto había hecho algo demasiado antinatural para tener cuatro monstruos saliendo de su interior, por medio de lo que parecían ser máscaras en su espalda.

Entonces es ¿ninjutsu médico oscuro? Aunque no vi implementándoselo a sí mismo, por tanto, debe de ser un sello o incluso un jutsu sin sellado de manos.

De su espalda los músculos parecían estarse retorciendo, expandiéndose y contrayéndose a cada segundo como si estuviera tratando de salir algo.

Seres cuasi humanos, sombras oscuras y deformes todas se quedaron con una máscara, todas tenían una energía distinta emergiendo rápidamente de su cuerpo y posicionándose como un escudo frente a él.

Apenas había divisado que eran sombras extrañas cuando la forma de un demonio con un pico bípedo se aventuró un paso y sin ninguna señal arrojo suiton: suikoudan no Jutsu, activando la salida de su cuerpo de una columna de agua de donde emergió un tiburón al colapsar contra el muro de fuego enviado por Itachi-san.

Sin perder tiempo, otro de los espantosos animales, uno con cuatro patas y alas finas, volaba directamente hacia el ninja de pelo largo cuando se disolvieron ambos ninjutsus arrojando Fūton Tatsu no Oshigoto: ruptura de presión, aire cortante, el cual fue detenido inmediatamente por otro jutsu de Fūton, cortesía de Shisui, el Renkūdan, quien inhalo profundamente aire y lo disparo a gran potencia desviando la trayectoria de la tormenta de la deformidad.

Itachi ya se estaba enfrascando en otra pelea, con uno que aparentemente era el elemento fuego. Llamas inmensas brotaban por todo el terreno.

Entonces cada espanto era un elemento. Faltaba definir qué tan poderoso era cada uno.

El único que no había salido al ataque se había quedado como escolta justo al lado del ninja trapo.

Por favor que sea elemento tierra.

Estaba sentada viendo la batalla cuando sentí la llama chispeante de Itachi-san llamándome.

Por supuesto, taicho-san, en camino.

Asegurándome que el criminal no me hubiera visto, ni sentido, seguí ocultando mi chakra, creando un portal de chakra suiton, y me deslice dentro. Había encontrado mi objetivo.

Mi portal se instaló en el suelo justo por detrás del shinobi y antes de que girara la cabeza, atravesé con mi mano su pecho.

No tengo idea de la cara de asombro, sólo pude imaginarme en especial cuando el tipo medía fácilmente media cabeza más que Itachi-san.

Arranque su corazón con mi mano derecha.

Sin embargo, aunque él cayó al suelo, sus abominaciones no. ¿Un jutsu posterior a la muerte tal vez?

- Suelta eso Onmyōji, es asqueroso – me dice Shisui – y por favor deja de admirarlo como si fuera arte.

- ¿Acaso no te da curiosidad? ¿Por qué esas cosas siguen de pie? Aunque pararon de atacar – le pregunte mientras el corazón aún palpitaba. Lo apreté suavemente. Sonreí, tenía las manos tan frías y su calor era delicioso.

- Una cosa es la curiosidad, pero lo tuyo raya en el morbo – Shisui tenía voz de repugnancia – Arghhh, eres macabra.

- Miedoso, deberías sentirlo, palpita lento y suave aún.

- …. No te me acerques – dijo Shisui retrocediendo un paso.

Itachi-san, ignorando mi risa y el asco de su primo, se acercó cautelosamente a los seres deformes; sin embargo, no respondieron incluso cuando los toco con su kunai.

Sólo fue cuando me agache para cercenar la cabeza del hombre trapo cuando ellos empezaron una carrera hacia mí.

Levantando un escudo protector y poniendo mi defensa alta, me di cuenta de que no venían hacia mí. Se metieron en la espalda del hombre nuevamente, sólo que esta vez el tipo abrió los ojos.

Sus bobinas de chakra funcionando nuevamente.

¿Resucito? ¿Las máscaras son la clave?

- Entonces teníamos a una pequeña haciendo malabares a mis espaldas, ¿es así? – dijo el hombre mientras se levantaba y giraba su cabeza hacia mí – más interesante aún ver que lograste romper mi corazón, niña.

Su mirada se fijó en mi puño derecho el cual tenía destrozado su órgano más vital, según yo. Al parecer me he equivocado. Debo volver a estudiar medicina.

- Te haré un favor, y romperé el tuyo gratuitamente – insinuó con una voz extremadamente grave, dándose lentamente la vuelta, distorsionando su cara.

De pronto, los hilos de su mandíbula se abrieron tanto que se empezó a descocer, abriendo su boca para que cientos de hilos oscuros, tal como sus articulaciones, empezaran a brotar, no sólo de su boca sino también de su cuello y nuca se podían ver millones de hilos colocados en ocho colas.

Una visión espantosa que sólo parecía afearse más por las cuatro máscaras integradas cada dos colas de hilos. Entonces vi mejor su espalda.

No, no eran colas. Tenía una tela de araña justo en su espalda y los hilos fungían como patas a la inversa.

Tomando en cuenta que sólo resucito con el regreso de sus máscaras y que estas mismas se encontraban en esos hilos, seguramente proporcionando la fuerza que tenían afuera de su cuerpo, la conclusión teórica me dice que son justamente sus preciadas porcelanas lo que deben de ser destruidas y no solo su no tan palpitante corazón.

Así que, sin más demora, sin moverme, convoque chakra natural fūton y rodee a la máscara del cual no tuve el honor de conocer su elemento y la destroce en una envoltura de presión atmosférica.

El hombre grito y en un movimiento, las ocho patas se dirigieron hacia mi dirección.

Me deslice nuevamente en mi portal de suiton para reaparecer en el otro lado del campo.

- Desconozco el elemento de la máscara que destruí, taicho-san. – mi voz profesional brindando información – pero al menos sabemos que elemento puede utilizar con cada una.

- Hai, Onmyōji. Hyo-san.

- Taicho-san.

- Fungirás como el elemento distractor, cuenta con buen desempeño con su taijutsu y ligereza, mientras tanto Onmyōji y yo acabaremos con las demás mascarillas.

- Hai Taicho-san.

Itachi-san me mando por la izquierda, mientras Shisui en medio y él mismo a la derecha, abarcando terreno.

Su combinación de katōn y suiton nos atacó cuando estiro sus patas y soltó su poder.

Eran los mismos ataques de antes de su primera muerte. Las máscaras solo manejan un elemento, pero sólo tienen acceso a un jutsu, poderoso, pero sólo uno.

Con un clon de sombras, me desplace a gran velocidad a su costado una vez que Shisui lo atrajo hacia él.

Vi a Itachi-san una fracción de segundo, aplico shushin, de esa manera, él estaba sobre la cabeza del renegado tocando la máscara de viento y quemándola con las falanges de sus dedos, al tiempo el criminal estaba a punto de atacar a Taicho-san con una de sus patas de hilo cuando arrojé cuchillas de fūton directas a la máscara de fuego.

Entre el ataque de Taicho-san y el mío el hombre contenía mucho dolor, un grito sollozante derramándose de su hilada boca, distracción que aprovecho Shisui para acercarse y atacar la máscara de agua; aunque Kakuzu logro esquivarlo por poco, giro sus ojos dementes por el dolor y logro asestarle una de sus patas a Shisui atravesándolo de lado a lado.

Shisui gruño apretando los dientes, mientras un gran katōn logro salir de los labios del ninja, lastimando gravemente la última máscara del hombre trapo.

Itachi-san atravesó con su kunai la máscara mientras corría hacia Shisui, a quien alcance a cubrir con chakra natural, meciéndolo al suelo para que no se lastimara más.

Kakuzu soltó un grito aterrador, de los peores que he escuchado, mientras se partía su última máscara.

Su propio cuerpo deshaciéndose en el viento de una forma cruel, desgarrándose miembro a miembro, célula por célula.

Si eres cruel con la naturaleza, la naturaleza te lo cobrará algún día.

Una forma de vida antinatura no recibirá recompensas a la hora de dejar de serlo.

A diferencia del cuerpo de su sádico compañero, de este no hubo más que la anécdota para contar.

- Onmyōji, pronto - Itachi-san apurándome para verificar a Shisui en sus brazos.

Aparecí en un instante a su lado, revisando cuidadosamente a mi senpai. Apuré a cada glóbulo blanco y plaqueta localizable a moverse, a revisar los daños. Herida de gravedad en el 60% de su hígado y sólo 5% en riñón. Ambas costillas flotantes habían sido rotas, por lo que retirar los pedazos de hueso era primordial.

Volví a sacar mis dientes de leche de su botella.

- ¿En serio? ¿No mentías? – me pregunta Shisui a través del dolor.

- Nunca te he mentido, negociaré contigo por cada palabra, pero no te mentiré – traté de meter un diente en su boca, una, dos veces, pero una línea plana en sus labios lo impedía vehementemente.

Mire a Taicho con mirada plana.

El sharingan del ninja de pelo largo giraba velozmente, su chakra se denotaba preocupación. Siendo así, no permitirá desobediencia.

- Tómalo Hyo-san – su orden sin opción a negativas.

- … Hai…ghghg - ni siquiera había terminado de hablar cuando se lo metí rudamente haciéndolo tragar.

Trabaje junto con su chakra, estabilizando su mente con incentivos de generación del péptido del dolor, la sustancia P, buscaba que actuará como neuromodulador, necesitaba que actuará inmediatamente el sistema simpático, llegando con neurokinina, de esa manera podría bajar su nivel de estrés, controlar su presión arterial y cardíaca. Todo esto para poder tomar y fomentar la entrada del calcio a sus huesos, retomando los pedazos que hayan quedado dentro de él, de esa manera funcionaría como un hueso roto que cura normalmente.

Increíblemente más duro que el original.

Mientras se fomentaba la reconstrucción de su sistema óseo en las costillas, el somnífero creado en su cerebro también serviría para provocar la reconstrucción del peritoneo visceral de manera más segura, controlada, en lugar de dejar que se desangre internamente.

Sin embargo, el somnífero sólo sirvió para preocupar más a un primo ya nervioso.

- Está perdiendo la consciencia.

Empecé a explicarle justo lo que estaba haciendo, la razón necesaria de la anestesia y su función a fomentar en sus neurotransmisores, de esa manera Shisui aparte de no sentir dolor, pueda producir las suficientes plaquetas para sanar adecuadamente.

Me sumergí tanto en la explicación y en no permitir que Shisui durmiera generando demasiada neurokinina que no me percate de lo callado que había estado mi taicho, hasta que estaba uniendo las últimas células de la epidermis en la línea de células granulares, que mire brevemente a su máscara.

Taicho-san estaba mirando mis manos, el chakra que brotaba de él; por otro lado, su chakra ya no se sentía nervioso.

Su sharingan girando lentamente.

Con la máscara no tenía idea de lo que estaba pensando. Sin embargo, tenía que hablar de Shisui con él.

En mi revisión encontré algo que dudo que Taicho-san sepa, de lo contrario, no permitiría que su primo estuviera utilizando tan libremente el sharingan en su presencia.

- Le recomendaré no comer grasas no naturales por dos semanas al menos, así como evitar entrenamiento al menos tres días. Una vez que empiece a digerir la comida, se recuperará fácilmente. La ingesta de líquidos será indispensable, así como total reposo.

Taicho-san no respondió, sólo asintió levemente. Creo que estuvo bastante preocupado por un momento, tanto que note que sus manos temblaban en algún momento, que no se dio cuenta que él también parecía herido.

Acerqué mi mano hacia él brillando tenuemente de verde.

- ¿Puedo?

Miro mi mano cerca de la suya, pero negó con la cabeza.

Baje mi mano.

- Arigatou, Onmyōji – me dijo inclinando la cabeza, tocando el pulso de un Shisui dormido, más para tranquilizarse a sí mismo me parece que para confirmar si realmente seguía vivo.

- Para servirle, Taicho-san, por cierto… – saqué un pequeño trozo de máscara que pude recuperar de la primera máscara rota, junto con el anillo extraño que portaba Kakuzu – tal vez esto… ¿pueda quedármelo?

Eso pareció traerlo de vuelta al presente.

- Iie Yama-uba – su mirada plana.

- Oh… – dije cabizbaja entregándoselo –… ¿y qué tal…?

Levante la bolsa sanguinolenta amarrada en mi cinturón donde se movían miembros despedazados.

- ¿Sólo la cabeza de este otro? ¿Si? - pregunte sonriendo y mordiéndome el labio inferior, esperanzada.

Itachi-san entonces me otorgo la última sorpresa de mi día.

Se rio.


Uchiha Sasuke no sabía en qué momento todo había sido caos y drama.

En un momento, estaban tratando de desviar la ventisca de arena que los había atrapado, para que al siguiente, una bola de arena lo haya envuelto arrojando a Sasuke muchos metros lejos del rubio.

Aterrizando cual felino, giro la cabeza registrando, buscando a su nuevo agresor.

Y ahí los vio, a ambos.

Sharingan observando como acercaban lentamente a Naruto, quien estaba apresado en un látigo de arena, al cuerpo del recién llegado.

Sasuke sintió algo en las venas, hielo y fuego.

Frente a Naruto: Sabaku no Gaara.